A puerta fría. Encontrar trabajo «con la que está cayendo»

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La crisis ha traído una serie de expresiones (o las ha popularizado, vamos) que empiezan a dar rabia como «con la que está cayendo» y «no pongas todos los huevos en la misma cesta». No obstante, crisis equivale a cambio y de esto siempre podemos aprovecharnos.

Encontrar trabajo en este clima es difícil, sí, pero hay que seguir intentándolo. El error en el que incurrimos muchas veces es que no nos movemos y nos conformamos con lo de siempre (los clientes directos y las agencias de toda la vida). Lo cierto es que deberíamos dedicar al menos un día a la semana a buscar más oportunidades. Pero, ¿cómo? ¿No está todo bastante copado? Somos muchos pero hay trabajo para todos. Lo que pasa es que hay que lanzarse y buscar clientes aunque sea a puerta fría.

La entrada de hoy, pues, va enfocada al material de promoción que podemos usar, las herramientas 2.0 que tenemos a nuestro alcance y los sitios donde podemos ir a buscar trabajo. Hablaré de cosas que me han funcionado a mí pero no dudéis en dejar vuestras experiencias en los comentarios, si os apetece.

1. MATERIAL DE PROMOCIÓN

El currículum

Los expertos en Infojobs consideran un currículum perfecto si:

  • Es breve: no debería ocupar más de dos folios porque es contraproducente.
  • Es visualmente atractivo: es legible, no contiene faltas de ortografía y tiene una fotografía de calidad.
  • Describes las funciones realizadas en cada puesto. Son tan importantes (o más) que el cargo. Aconsejan incluir logros y objetivos cumplidos.
  • Lo adecuas a la expectativa de la empresa, si destacas los conocimientos y experiencia más relevantes para la oferta de empleo.

Otras recomendaciones que se suelen dar es no mentir ni exagerar la información; no ofrecer detalles personales de tipo político o religioso y no enviar los diplomas (si a la empresa le interesa, ya los pedirá). Tampoco es cuestión de mandar un sobre con un fajo de papeles cual periódico en domingo.

Para un traductor, lo básico que debe incluir es la especialidad y la combinación de idiomas, ambas en un sitio bien visible. Yo las tengo en el encabezado debajo de mi nombre y apellidos, por ejemplo. También es importante añadir el equipo informático que se posee. Hay quien recomienda hacer constar las tarifas; yo no lo haría. En mi caso, tengo un pdf con los servicios que ofrezco y las tarifas, que envío al cliente cuando está interesado y me las pide en lugar de «proponer» las suyas.

Merche García nos enseñaba su currículum en su blog hace poco y daba algunas directrices para adaptarlo al mundo de la traducción. Su entrada incluye enlaces interesantes a artículos de otros compañeros, así que vale la pena echarle un vistazo.

Algunos enlaces en castellano:

Enlaces en inglés:

La carta de presentación

Parece que sea algo en desuso pero los expertos siguen recomendándola y yo la envío siempre, sobre todo en papel. Sí, aún envío cartas y currículums en papel, sobre todo a las editoriales que más me interesan.

La carta se envía personalizada, a una persona en concreto, con el nombre y la dirección correctas. En ocasiones es difícil encontrar a esta persona pero siempre puedes hacer búsquedas en LinkedIn o bien enviarla al departamento en cuestión.

¿Cómo hacer una eficaz? En Monster.com aconsejan:

  • Despierta el interés. Mandar una carta estándar no te ayudará a realzar la candidatura. Cuéntales tus objetivos, tu proyecto profesional y las tareas con las que te sientes más cómodo y las que dominas. Es decir, realza tus puntos fuertes.
  • Cuida las formas. Lee la carta tantas veces como sea necesario. Es muy importante que no cometas faltas de ortografía, algo básico si quieres conseguir trabajo de traductor. Recomiendan utilizar tiempos en presente y verbos que añaden más dinamismo.
  • Invita al seleccionador o destinatario a una entrevista o, en nuestro caso, también a realizar las pruebas que éste considere oportunas. El objetivo de la carta es que nos citen. No te quedes a la espera de una respuesta tras mandar saludos cordiales. Hay que demostrar que somos activos, resueltos, determinados y que tenemos muchas ganas.

Algunos enlaces:

La tarjeta de visita

No está mal tener una tarjeta de visita. Aunque nuestro trabajo se hace normalmente a distancia, siempre se le puede enviar una al cliente (yo siempre les envío un detalle a mis clientes en Navidad y aprovecho para incluirla, si no la tienen ya) y entregarla en ferias o congresos del sector.

El currículum, la lista de traducciones publicadas, la tarjeta y el adhesivo para el sobre. Solo falta la carta y el arsenal ya está listo para enviar.

2. EL PERFIL PROFESIONAL EN LAS REDES 

Otro elemento a tener muy en cuenta. Ten por seguro que te buscarán en la red y tienen que encontrarte. A encontrarte me refiero a que debería haber información relativa a la traducción y no a tu última juerga. ¡Practica el egosurfing! Búscate de vez en cuando en Google para ver qué sale de ti y comprobar si te gusta lo que encuentras, claro.

Es esencial que, si estás en diferentes redes (Twitter, LinkedIn, etc.) seas coherente. Que no parezca que tienes dos personalidades (una muy formal y la otra… no tanto), porque quienes quieran información de ti buscarán por todos sitios.

Sitio web

Para el traductor es su tarjeta de presentación en el mundo profesional. Lo básico que debería contener es una presentación de quién eres, los servicios que ofreces, algunos trabajos realizados y cómo contactar contigo.

También está bien hacerse tarjetas de visita online tipo About.me. Sale en los buscadores y es algo que puedes incluir como firma en tus correos electrónicos porque contiene enlaces a muchos otros sitios: tu sitio web, tu blog, tu cuenta en Twitter, etc.

Blog de traducción

No es esencial ni obligatorio (¡faltaría más!), pero si crees que aportas algo distinto y que podrás mantenerlo, es una buena forma de que el cliente vea que sabes de lo que hablas y que estás metido en el mundo de la traducción. También es una forma que tiene de comprobar cómo te expresas por escrito.

Al publicar reflexiones sobre temas profesionales relacionados con el área donde trabajas o donde te gustaría trabajar demuestras también que eres una persona proactiva en tu trabajo, valga la redundancia.

Asociarse y moverse en las redes

Para nuestro colectivo, que no tiene Colegio Oficial, es importante estar a la última de lo que se cuece en el mundo de la traducción. Para estar informado es muy útil apuntarse a listas de correo y asociarse.

Listas de correo:

Asociaciones:

Si ya tienes alguna traducción publicada, te recomiendo también unirte a Cedro, una asociación que gestiona los derechos de autor y de propiedad intelectual de los autores y editores españoles.

Portales de traducción

En cuanto a portales donde encontrar trabajos de traducción, existen unos cuantos:

La pregunta del millón. ¿Vale la pena pagar para recibir ofertas? No es necesario apuntarse a todos y, en mi opinión, no todos me parecen igual de serios, pero llevo suscrita a Proz desde hace varios años y he conseguido algunos clientes interesantes gracias al portal. Además, los foros son interesantes y puedes enviar dudas lingüísticas y traductológicas, cosa que en un momento de apuro va muy bien.

LinkedIn

LinkedIn es más que una red más para colgar tu currículum; es una plataforma estupenda para encontrar trabajo. Echadle un ojo a este tutorial, básico pero muy práctico, por si sois completamente nuevos en la materia y no sabéis cómo encontrar ofertas de trabajo interesantes:

Si queréis mejorar vuestras opciones, aquí tenéis otros enlaces, aunque en la red se pueden encontrar muchísimos más:

Como en otros campos, es aconsejable marcar la diferencia. Según LinkedIn, entre las palabras más usadas están «amplia experiencia», «eficaz» y «dinámico». Démosle la vuelta y busquemos palabras que llamen más la atención.

Consejos y normas en el mundo 2.0

Existen normas de etiqueta a la hora de buscar empleo en las redes que es importante conocer para sacarse partido sin quedar mal ni pisar a nadie. Veamos algunos trucos para ser más eficaces en las redes.

  1. Nunca te ofrezcas como candidato a una persona que te acaba de aceptar como contacto.
  2. Las redes sociales no son una agencia de colocación; hay que colaborar y aportar para obtener resultados.
  3. Cuando pidas a la gente ser su contacto explícale el motivo, no dejes el mensaje por defecto que dejan las redes.
  4. Sigue a esas empresas en las que te gustaría trabajar. En ellas se publica mucha información interesante.
  5. Actualiza cada poco tiempo tu perfil, que no se quede anticuado y parezca dejado. (En Infojobs, por ejemplo, tienes la opción también «Actualizar CV al día de hoy» con lo que pareces más activo.)
  6. No abuses de los mensajes directos. Utilízalos de forma meditada y no lo hagas solo para pedir. Ofrece algún valor.
  7. Si quieres que la gente te ayude a difundir tus noticias o tu candidatura, ayuda y colabora con los demás de igual forma. Se recoge lo que se siembra.
  8. Busca en Twitter tuits con etiquetas #trabajo, #ofertatrabajo o #empleo. A veces se puede encontrar algo interesante.
  9. No esperes resultados en un día, es una carrera de fondo, pero si juegas bien tus cartas, puedes obtener buenos resultados.
  10. Chivatazo: el 75 % de la gente cree que el contenido de sus perfiles no tiene mucha influencia en el resultado de un proceso de selección. ¡Aprovéchate!

En este sentido hay que tener sentido común. No es la primera vez que recibo algún correo en el que me piden directamente las direcciones de algunos de mis clientes. Así no. No me importa aconsejar e intento responder todos los mensajes y correos electrónicos que me llegan, pero una pizca de cordura y educación no está de más.

A modo de resumen, combina tus activos (los recursos que posees en este momento: conocimientos, formación, contactos, aptitudes, reputación, etc.) y tus aspiraciones (deseos y objetivos profesionales a largo plazo, prefieres agencias a clientes directos o clientes internacionales a nacionales…) con la situación real del entorno profesional y del mercado, claro, pero no pierdas el ánimo. ¡Prohibido desanimarse! Las respuestas no suelen ser rápidas y es un proceso lento, pero no hay que desesperarse. Mi mejor cliente tardó casi un año en ponerse en contacto conmigo después de enviarle el currículum, así que nunca se sabe 🙂

Y por último, es aconsejable llevar un registro de las agencias, editoriales o demás empresas con las que nos ponemos en contacto. Para eso podemos crearnos una base de datos en la que dejemos constancia de la fecha de envío de correo y la fecha de la respuesta, las tarifas propuestas, etc.

¿Qué os parece? ¿A vosotros qué os funciona? ¿Tenéis algún consejo que queráis aportar?

Gracias por leerme y hasta la próxima.

***

Algunos consejos más:

Extranjeriza como puedas

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Es indiscutible que existen realidades en otros países que no tenemos en el nuestro. Pienso, por ejemplo, en términos y conceptos culinarios. Bromeamos al indignarnos porque se le llama muffin o cupcake a una magdalena (tuneada) pero, en realidad, es un producto distinto.

En estos casos, donde no puede llegar el español, es normal que surjan neologismos y préstamos lingüísticos, pero muchas veces ya existe una palabra en nuestro idioma y es aquí donde entran en juego los llamados extranjerismos innecesarios. Uno muy reciente que me viene a la cabeza es el de coach, popularizado por el programa de televisión La Voz. ¿Acaso no es un entrenador vocal o profesor, en otros ámbitos? Aunque claro, a lo mejor algunos creen que algunas palabras en inglés dan más caché, como Santi Millán en este monólogo:

Queda mejor decir single que «soltero» o personal trainer en lugar de «profesor de gimnasia».

La Fundéu los recoge periódicamente y muchas veces se han comentado en twitter con la misma etiqueta (#extranjerismosinnecesarios). Hace unos meses subí esta foto con uno que encontré en el etiquetado de un pan de molde.

Sticker

¿»No te olvides de conservar este sticker«? ¿No tenemos «pegatina» o «adhesivo» para esto? ¿No suena más raro con el término inglés?

Tal vez algunas personas usen estos extranjerismos para reforzar su discurso y parecer así más interesantes, pero para la gran mayoría emplearlos en exceso puede resultar pedante hasta rozar lo ridículo.

En un artículo en el País de junio de 2012, el escritor Antonio Muñoz Molina coincidía con esta idea. Decía que detrás de este fenómeno hay “una mezcla de pedantería, afán de estar a la moda y complejo de inferioridad cultural”, si bien matizaba: “Algunas palabras no hay más remedio que usarlas, y no pasa nada por decir software o email. En el inglés se integran con mucha naturalidad palabras de otros idiomas, entre ellos el español. A un idioma sano no le perjudican nada las palabras aisladas que vienen de otros”.

¿Pero existe algún límite? Debemos preguntarnos si es bueno para una lengua que se incluyan tantos términos 
extranjeros. ¿Se enriquece o se empobrece con estas inclusiones? Al fin y al cabo el español antiguo dejó entrar palabras de otros idiomas (árabe, italiano, etc). Además, la lengua es un ser vivo y el hablante escoge lo que mejor le conviene para comunicarse, ¿no?

Pensemos también que no solo es cuestión de lengua sino también de sociedad y cultura. ¿Por qué nuestra sociedad usa anglicismos últimamente? ¿Es solo una moda? ¿Es porque creemos que así nos comunicamos con y llegamos a más gente? Tal vez también tenga que ver con la supremacía económica de algunos países. ¿No es curioso que haya más anglicismos que galicismos en el mundo de la moda, un mundo que antaño estaba más ligado a la cultura francesa?

Extranjerismos innecesarios en prensa

Seguro que con ejemplos reales (y recientes) queda algo más claro a qué nos referimos cuando hablamos de extranjerismos innecesarios. He recopilado algunos de las revistas Fotogramas, Vanity Fair y Elle. Son publicaciones muy distintas con lectores diferentes pero todas han echado mano de extranjerismos, sobre todo de anglicismos, en mayor o menor medida.

Ejemplos en revista Fotogramas de abril de 2013:

Como es una revista del mundo del cine y la televisión hay mucha terminología propia del género. Habrá términos que sean necesariamente en inglés, pero muchas ideas se pueden expresar en castellano.

Veamos algunas recomendaciones de la Fundéu, aunque es cierto que algunos están ya tan asentados que resultaría raro traducirlos:

EN

ES

Backstage entre bastidores o entre bambalinas
Biopic biografía o película biográfica
Celebrity famoso, celebridad
Glamour glamur
Indie cine independiente
Performance espectáculo, representación o actuación
Prime time horario estelar o de máxima audiencia.
Ranking ranquin o lista, tabla clasificatoria, clasificación o escalafón
Reality show programa de telerrealidad o, simplemente, telerrealidad.
Remake (nueva) versión o adaptación, según el caso
Script guion, libreto, argumento
Set plató
Show espectáculo, función, gala, número o exhibición
Showman presentador, conductor, animador
Sitcom comedia, comedia de situación o telecomedia.
Soundtrack Banda sonora
Spin-off serie derivada
Talent show concurso
Target, target group público, público objetivo, grupo objetivo o grupo de destinatarios
Thriller película de suspense o, en América, de suspenso
Trailer tráiler (tráileres en plural) o avance
TV movie película para televisión, telefilme o miniserie, en función de cada caso
Western wéstern (plural wésterns), película del Oeste

Veamos algunos ejemplos de la revista Vanity Fair de marzo de 2013:

Y lo mejor para el final: la colección de extranjerismos de la revista Elle de marzo de 2013. Pasen y vean:

Sin duda, esta revista se lleva la palma, principalmente porque el mundo de la moda está trufado de estos términos. Sin embargo, con textos como este se cubren de gloria:

«¿Mis [tendencias] preferidas? El total white, los volúmenes, los tonos metalizados, el estilo cowboy, el ombligo al aire, el look black & white… Pero también voy a animarme con shoppings llenos de colorido».

Me inquieta especialmente el auge de shoppings (visto en otras revistas también) para referirse no solo a compras sino a prendas. ¿Por qué? No entiendo.

¿Cómo se pueden trasladar estos anglicismos (principalmente) al español? (Ejemplos propios y de la Fundéu)

EN

ES

Blazer americana
Blush colorete
Bronzer bronceador
Catwalk pasarela, desfile de moda
Clutch bolso de mano, cartera
Cool moderno, actual (depende mucho del contexto)
Coolhunter cazatendencias o buscatendencias
Fashion, trendy de última moda, de moda, lo último
Fitting prueba previa al desfile
Front row primera fila
Gloss brillo de labios
Hit éxito
Jeans vaqueros
Look imagen, estilo, aire
Low cost económico, asequible
Monogram monograma
Must have (dicho de prendas o accesorios) imprescindibles
Outfit conjunto
Packaging envoltorio, envase, presentación
Print estampado
Shooting sesión fotográfica
Showroom salón de exposición
Sport wear moda deportiva, informal
Top models supermodelos
Total look conjuntado (ya sea referido a color, estilo, época…)

El tránsito de palabras entre lenguas es más una fuente de riqueza que de pobreza, sí. Es un mecanismo habitual de la evolución de las lenguas y consecuencia de la transmisión de tecnologías e ideas entre culturas, por supuesto. Pero usemos estos extranjerismos cuando sea necesario: salpimentar nuestro discurso con palabras de otro idioma no siempre nos hace parecer más cultos.

Y es que, al paso que vamos, rara será la persona que no los utilice de forma habitual, como describía Julio Llamazares en su artículo «Modernos y elegantes» o ilustra Forges en esta viñeta:

¿Y vosotros qué opináis?

Cumpleaños (con final) feliz

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Este blog ha cumplido un año estos días y quiero celebrarlo con vosotros con un pequeño concurso. Al fin y al cabo, sois los que me leéis y comentáis. Sin lectores esto no sería más que un cúmulo de letras vagando por la red.

A lo que iba… Como ya sabréis, hace un tiempo creé el microblog Pin Up Translator en el que las protagonistas son unas muchachas muy saladas que comentan con ironía el día a día de un traductor. Pues bien, ¿qué os parecería crear una pin up y poder ganar este fantástico lote de productos?

Lote concurso

Hay seis lotes en total y cada uno se compone de: 1 espejo, 5 chapitas variadas, 2 postales vintage y 10 pegatinas de las pin up traductoras. Lo único que tenéis que hacer es ponerle una frase a una pin up y la frase más votada de cada imagen se los lleva.

Atentos a las bases del concurso:

  • Acceded a mi página de Facebook “Las 1001 traducciones”, concretamente al álbum “Pin ups huérfanas”.
  • Dejad como comentario vuestra frase ingeniosa (en inglés o español). La única condición es que tenga que ver con las lenguas o la traducción.
  • Podéis participar en todas las imágenes que queráis.
  • La frase con más “me gusta” de cada foto, gana. En caso de empate, ganará la que se haya publicado primero.
  • La duración del concurso es de 2 semanas. El día 25 de marzo a las 00:00 termina el plazo para subir frases y votarlas. Cuanto antes subáis las frases, más tiempo tendréis para acumular puntos, «me gusta» o likes, vaya.

Al finalizar el concurso se subirán al microblog las frases ganadoras con la mención al ganador, evidentemente.

¿Qué? ¿Os apuntáis? ¡Mucha suerte!

Rosie, the translator…and participate 🙂

Cuerpos danone y sonrisas profidén. Eponimia y traducción.

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Hace poco me topé con una «Colgate smile» en una novela y me resultó curiosísimo porque nosotros tenemos «sonrisas profidén». En este caso lo cambié por esta última marca, que es el referente que conocemos en España gracias a la publicidad.

Algo parecido ocurriría si un traductor al inglés quisiera traducir nuestro «pan bimbo» (al menos en Cataluña). Bimbo es una marca registrada pero se ha convertido en un sinónimo de «pan de molde» («pan de caja» o «pan cuadrado» en otros países). Traducirlo literalmente no tendría ningún sentido. Bueno, en realidad sí porque «bimbo» en inglés se refiere a una chica tan guapa como boba pero no tendría nada que ver con el pan, aunque esté más buena que el mismo. En inglés sería simplemente «bread» o, si queremos ser más específicos, «sliced bread» or «sandwich bread».

Ambos ejemplos son casos de eponimia, un mecanismo de formación de palabras muy frecuente que consiste en la creación de una palabra nueva por designación metonímica: un objeto toma el nombre de su inventor; una enfermedad, el de su descubridor; una actitud vital o un comportamiento, el del personaje que lo representó o lo describió y, por extensión, productos que toman el nombre de una marca conocida. Así, una situación dantesca (un término que le encanta a Pedro Piqueras y usado bastante en periodismo como sinónimo de «espantoso» y «aterrador») viene de Dante Alighieri. Una situación kafkiana, absurda y angustiosa, le debe su nombre a Franz Kafka, etc.

Los epónimos son muy habituales en la medicina a la hora de nombrar enfermedades o síndromes, como el de Down, que le debe el nombre al médico John Langdon Down o bien procesos, como el de pasteurización, por el químico Louis Pasteur. La tecnología es otro campo muy dado a los epónimos. Pensemos en el motor diésel, que se llama así por Rudolf Diesel, inventor del motor y de su combustible. Las corrientes de pensamiento político y filosófico también nos proporcionan ejemplos: gongorismo, trotskismo, calvinismo… Y si ampliamos el concepto de nombre propio de persona a nombre propio en general (incluyendo países, ciudades y regiones) la lista se amplía mucho más: dálmata, macedonia, persiana, hamburguesa, daiquiri, mahonesa…

Algunos epónimos son bastante evidentes; otros se han convertido en sustantivos o adjetivos comunes de origen más opaco.

  • La trompa de falopio debe su nombre a Gabrielle Fallopio, médico anatómico italiano.
  • El bacilo de Koch, causante de la tuberculosis, recuerda a Robert Koch, bacteriólogo alemán galardonado con el Nobel.
  • El cóctel molotov es por a Viacheslav Mikhailovich Molotov, ministro de Asuntos Exteriores de la URSS en 1940.
  • La escala de Richter le debe el nombre a Charles Richter, sismólogo estadounidense.
  • El tupperware se llama así por su creador, Earl Silas Tupper. Dicho sea de paso, tanto éxito tiene la dichosa palabra que la hemos castellanizado como «táper» (no está reconocida por la RAE pero sí lo hace la fundéu) y me resulta curioso porque no es más que la «fiambrera» de toda la vida.

Táper

Otros términos no son tan evidentes aunque los usemos a diario, como los leotardos, que le deben el nombre a Jules Léotard, acróbata francés, o la tertulia, por Quinto Séptimo Florencio Tertuliano, un autor clásico.

La eponimia en traducción

¿Y qué relación tiene esto con la traducción? Bueno, no todas las lenguas usan los mismos referentes, como en el caso de la «sonrisa profident» de antes, y al traducir habrá que adaptar algunas cosas. Tampoco entro en mucho detalle porque ya hablé de los mecanismos para adaptar las referencias culturales en esta entrada dedicada al doblaje.

Brevemente, sin embargo, ante un epónimo tenemos varias posibilidades:

1. Transferirlo y dar una explicación: Triplex: «triplex o cristal de seguridad laminado».

2. Sustituirlo por el nombre genérico: Tampax: «tampón»; Hoover: «aspiradora» (en inglés, pasar la aspiradora también es «to hoover«); Black and Decker: «taladro».

3. Sustituirlo por otro epónimo derivado también de nombre de marca registrada, con o sin explicación alguna: Scotch tape: «celo».

4. Transferirlo, con o sin modificaciones ortográficas, sobre todo si el nombre del producto se conoce en la cultura de destino.

5. Traducir un no epónimo por un epónimo: mobile phone: «motorola»; camera: «leica». No obstante, es una cuestión más peliaguda si en realidad no estamos seguros de que esa sea la marca. Además, en según qué tipo de traducciones no podemos incluir el nombre de una marca tan alegremente por cuestión de derechos, patentes, etc.

Veámoslo con algunos ejemplos prácticos. «Scotch tape» es muy común en textos anglosajones para referirse a nuestro «celo». Yo optaría aquí por dos cosas: o bien hablar de «cinta adhesiva» si no queremos hablar de marcas o bien llamarle «celo», que, por otro lado, es lo más común en lengua oral o lo que más se oye por la península, al menos.

celo

La RAE acepta el término y recoge su origen

Lo mismo sucede con «band aid«, una conocida marca de tiritas que ha dado nombre a estos apósitos. Si me lo encuentro en un texto optaré por «tirita» o «curita» pero no lo dejaré tal cual porque tal vez no se entienda en la traducción. No hablo de sustituir así como así una marca por otra pero si el término ha quedado fijado ya y va a quedar más natural, ¿por qué no? (Quiero recalcar que hablo desde mi especialidad, la literaria, si fuera técnica o médica seguramente iría con pies de plomo.)

Un caso parecido es el de «biro«. En inglés se usa para hablar del «bolígrafo» pero su nombre hace referencia a su inventor, el húngaro Ladislas Josef Biro. La curiosidad en este caso es que en Argentina, Paraguay y Uruguay hablan de «birome».

birome Un último caso curioso es el del calzado deportivo que tiene nombres diferentes dentro de España. En Cataluña se oye mucho «bambas» (por la marca comercial Wambas), mientras que en otras comunidades es más común oír «tenis», «deportivas» o «playeras», por ejemplo.

bamba En este caso optaría por un genérico como «zapatillas de deporte» para evitar algo que quizá pareciera muy local.

Así que no te dejes llevar por tu «sonrisa profidén», tu «cuerpo danone» o tu «primo de zumosol» porque puede que en otro idioma esas referencias cambien.

***

Para saber más:

A tope con los típicos tópicos

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Todas las profesiones tienen alguna particularidad que acaba definiéndolas (los médicos tienen una caligrafía ininteligible o los bomberos están todos muy buenos) y como traductores nos la tenemos que comer con pan y muchas veces doblada (con y sin subtítulos) día sí, día también.

Como somos seres muy sociales, aunque no lo parezca, nos desahogamos como podemos en twitter, en facebook, en nuestros blogs o en cualquier plataforma. Para muestra, algunos botones: ¿Cómo detectar a un traductor?, una entrada muy graciosa del compañero Devadip Rivero; el tumblr de über/setzer con sus experiencias en el mundo de la traducción literaria o el de las pin ups de esta humilde servidora, en el que las traductoras son de armas tomar. Porque, reconozcámoslo, muchas veces los tópicos son ciertos y hay que reírse un poco de uno mismo.

Pin up

Sin embargo, hay muchos otros lugares comunes que no hacen tanta gracia y son los que nos tocan la… fibra. Por ejemplo, la compañera Lorena Ruiz nos lo comentaba en su entrada Aquella entrevistaAlicia Martorell contaba algo parecido en Pues entonces, tradúcelo y Sandra Gallart nos explicaba los tópicos enfocados al mundo universitario en una entrada de su blog ConTraducción.

Está claro que acabar con los típicos tópicos que rodean nuestra profesión es algo sumamente complicado, pero por intentarlo que no quede.

¿Cuántas veces habremos oído …?

1. Cualquiera con unos años de idiomas a sus espaldas o con algún familiar nativo puede traducir.

Que sepas escribir no significa que seas escritor, ¿verdad? Pues lo mismo se aplica en este caso. Evidentemente es esencial tener un buen nivel de un idioma para traducir desde él, pero también debes tenerlo de la lengua a la que traduces. No hace falta que lo sepas todo pero sí saber dónde buscarlo y debes disponer de buenas herramientas lingüísticas para hacer un buen trabajo, entre muchos otros ingredientes.

2. Un buen traductor no necesita un diccionario.

O lo contrario: que se piensen que somos un diccionario andante. No, no y no. Son herramientas de trabajo indispensables, igual que los glosarios y los corpus lingüísticos. Y desde luego no somos peores profesionales por no conocer la traducción exacta de una palabra. ¡Faltaría más!

3. La traducción y la interpretación son lo mismo.

Parece que lo de traductor lo engloba todo. Y no solo traductor; me aventuraría a afirmar que cuando dices que eres traductor todos piensan que traduces libros. Nadie piensa en todo lo que está traducido a nuestro alrededor: manuales técnicos, folletos, instrucciones… Bueno, miento, sí se acuerdan de nosotros pero cuando hay algún error.

How to annoy

4. «Estudio traducción e interpretación.» «Ah, ¿quieres ser actriz?»

Un clásico. Poco más puedo añadir aquí.

5. A los traductores no les importa trabajar por la noche o en fin de semana sin coste adicional.

Nos gusta mucho nuestro trabajo, sí, pero no somos tontos. ¿Acaso no somos humanos? ¿No sangramos si nos pinchan? Necesitamos también algo de tiempo libre y si estamos dispuestos a cederlo en pos de una traducción, lo cobramos.

6. No hace falta que un traductor entienda lo que traduce.

Sí, es una frase verídica. Claro, algunos se piensan que somos robots que lo que leemos en un idioma lo transformamos automáticamente en otro. Es todo un proceso, señores. En medio suceden muchas cosas: repasar que conocemos el vocabulario, desconfiar de todo por sistema, volver a buscar una palabra, escribir, reescribir, repasar, etc.

7. A una traducción no le hace falta una corrección o edición posterior.

Un traductor profesional no solo traduce; antes de entregar un trabajo también lo repasará, sí, pero nunca está de más una corrección posterior. En las agencias serias los documentos siempre se revisan antes de entregarlos al cliente. Saltarse esta fase del proceso no es una buena idea.

8. Hacerse traductor es una forma fácil de hacerse rico.

Una idea curiosa que, sin embargo, he encontrado varias veces en internet (más de las que me gustaría). ¿Nunca habéis visto un anuncio de este tipo?

Y dale con los factores: Idioma 1 + Idioma 2 = traductor profesional. Pues vale.

9. Traducir es simplemente escribir en una lengua extranjera.

Una variación del tópico numero 6. Nada, se creen que es tan fácil como esto:

Por cierto, si alguien conoce la existencia de un teclado así, que me lo diga.

Remarco también lo de la lengua extranjera porque parece ser que todo el mundo espera que traduzcas al inglés, francés, alemán, etc. Nunca a tu lengua materna. Lo malo es que, al decírselo, es como si perdieras interés. Como si ya no fuera algo tan difícil porque, al fin y al cabo, <insert tópico 1 aquí>.

10. Pero si un traductor cuesta 39,95€ en Amazon y lleva dos pilas AA.

Te diré yo donde puedes meterte las pilas. Con lo mucho que gustan los artilugios de este tipo y las nuevas tecnologías, los traductores de esta clase no tardaron en aparecer y hace tiempo que están entre nosotros. Es la misma historia de siempre: que sí, que te ayudan a entender lo básico, que te vas a otro país y sabes qué pone en el menú, pero no te va a funcionar para mucho más.

11. Un manual de marketing en el que trabajaron veinte personas en dos meses lo puede traducir en dos días una sola persona sin perder ni una pizca, claro está, del impacto del original.

Más que tópico es una crítica a lo que nos pasa a diario y es una muestra más del poco valor que se le da a nuestro trabajo. A ver, si te trabajas un texto, lo más lógico es que quieras que en otro idioma esté igual de bien redactado que en la lengua original (aquí estoy presuponiendo mucho porque no sería la primera vez que te entregan un texto en Engrish o que huele a traducción automática de otro idioma que tira «patrás»).

Dadnos tiempo. Está claro que no necesitaremos tanto como el que se tardó en redactarlo, pero no hacemos milagros.

12. Los traductores automáticos acabarán sustituyendo a las personas.

¿En serio? Veamos rápidamente algunos ejemplos de traducciones hechas por Google Translate o sucedáneos (o textos que apestan a traducción automática):

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No pasar

Resumiendo, no, no creo que ningún traductor automático sustituya nunca a un traductor. Si aún no os he convencido podéis echarle un vistazo a esta entrada con más ejemplos reales. Porque una traducción hecha así, sin repasar ni revisar ni nada, te hace churros como estos:

ecce homo gt

13. A un texto le corresponde una única traducción.

Cada persona tiene su manera de ver el mundo y entender lo que le rodea. Por muy fiel que seas al texto, no siempre existe una correlación exacta, palabra por palabra, de modo que muy pocas veces se encuentran traducciones calcadas, a no ser que sean plagiadas, claro.

14. «Estoy doblando un documental.» «¿Ah sí? Ya me dirás cuando lo ponen para escucharte.»

Vale, puedes decir «traducir» pero si sabes que me dedico a la traducción sabrás que no se trata de ponerle la voz. Cuando se habla de doblaje se piensa siempre en el resultado final y casi nunca en el primer paso, que es traducir el guión.

15. «Necesitamos una traducción. Nada, algo cortito: 2500 palabras. ¿Puedes hacerlo en un par de horas?

¡Ojalá! No obstante, se estima que un traductor traduce esa cantidad en un día, siempre dependiendo del tipo de texto, complejidad, etc. Otro tema es que, como empresa o particular, se haya dejado el engorroso proceso de la traducción para lo último, que es lo que suele pasar.

Pin up BDSM

16. «¿500€? ¿Tanto cuesta una traducción? Nosotros teníamos previsto pagarte 150€.»

Caso verídico. Muchas veces no es por escatimar —que también— sino por puro desconocimiento, pero que te suelten un comentario así, irrita. Y como un cliente directo no tiene por qué saber cómo va el tema, ¿quién mejor que nosotros para iluminarles un poco?

De paso, tampoco está de más enseñarle al cliente a encargar una traducción, como se recoge en este artículoComo todo en esta vida, con amabilidad se llega a todas partes.

17. Los traductores traducen a todo tipo de lenguas.

Una variación del tópico tan extendido de que traducimos a otros idiomas y no al nuestro. Aquí ya no hablamos de traducir al inglés por sistema, por ejemplo, sino de hacerlo a muchas otras lenguas. Por desgracia no somos superhombres y tenemos un límite.

***

En fin, yo he recogido diecisiete pero seguro que me he dejado alguno en el tintero. ¿Conocéis otros tópicos que os saquen de vuestras casillas? ¿Creéis que la gente es cada vez más consciente de nuestra profesión o seguimos en las mismas?

Propósitos y deseos para 2013

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El 2013 asomaba la nariz tímidamente hace unos días y ya está aquí. A pesar de las dificultades de 2012 en general y la situación en la que nos encontramos, hago un balance positivo de este año que acaba de dejarnos. Y aunque la tónica (la mía con ginebra, por favor) sigue siendo la misma para este año que viene, yo pienso seguir pidiéndole peras al olmo.

Y puestos a pedir, hay varios propósitos que me gustaría cumplir (y que espero que no sean como los típicos de apuntarse al gimnasio, dejar de fumar, perder peso, etc.) y deseos que quisiera hacer realidad este año que acabamos de desenvolver (y aún huele a nuevo) sin dejar de ceñirme a las máximas de las que ya hablé hace un tiempo.

Aquí van los míos. ¿Coinciden con los vuestros? ¿Qué le pedís vosotros al año 2013?

Propósito 1

Mi asignatura pendiente desde hace mucho tiempo. Demasiado. ¿Lo conseguiré esta vez? ¿Tenéis algún truquillo a mano?

Propósito 2

Otro firme propósito que me gustaría poner en práctica este año, sin sufrir por no tener trabajo en el futuro y acabar dejándome los ojos de madrugada.

Propósito 3

¡Porque los traductores somos la leche! (si no nos lo decimos nosotros, ¿quién lo va a hacer, eh? ¿Eh?)

Propósito 4

En época de guerra NO toda tarifa es trinchera. Suelo ser bastante flexible y tengo en cuenta muchas variables a la hora de aceptar un encargo de traducción, pero no quiero trabajar por amor al arte.

Propósito 5

Mira que lo intento pero al final me pilla siempre el toro…

Propósito 6

Más que propósito es un deseo porque no depende de mí, pero me gustaría seguir aprendiendo y si es con textos o con proyectos interesantes, mejor que mejor.

Propósito 7

Es algo con lo que soñamos todos siempre, ¿no?

Propósito 8

No tengo hijos ni compromisos familiares apremiantes pero, a veces, por traducir o revisar dejo de hacer algunas cosas que merecerían más la pena (propósito muy ligado al número 1, claro)

Propósito 9

Es un clásico. No vale la pena sumirse en la miseria porque tenemos unos días (o semanas) de sequía. Al final todo vuelve a su cauce y muchas veces acabamos desbordados incluso.

Propósito 10

Vale, sí, es un comentario demasiado edulcorado (cuidado no se os garrapiñen los ojos), pero es esencial tener pasión por lo que haces, ¿no?

Y, a modo de resumen, ser consciente de que todo irá mejor. No perdamos la esperanza. Que no nos recorten también el optimismo ni traten de quitarnos «lo bailao».

Propósito final

Mucha suerte y ánimos a todos en este nuevo año.

El lenguaje escatológico y sus eufemismos

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Con la llegada de la Navidad vuelven las tradiciones a todos los hogares, si bien algunas son más extrañas que otras, como en Cataluña. Parece que al tópico de ser agarrados se une muestra pasión por lo escatológico y no es de extrañar.

Para empezar tenemos al caganer, la figurita de un hombre defecando tranquilamente en el belén con su barretina y muchas veces fumando en pipa. Esta curiosa tradición se sitúa entre el cambio de siglo XVII y XVIII, en pleno Barroco, un movimiento cultural y artístico caracterizado por un realismo algo exagerado, digamos. Esta figura se actualiza año tras año y actualmente adquiere la forma de los políticos o deportistas más prominentes, o bien del famosillo de turno.

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Piqué y Shakira en plena faena

Luego le damos de palos a un tronco para que nos cague dulces y regalos: el sufrido (caga) tió. No es que nos pirre el sadomasoquismo o la ultraviolencia a lo Alex DeLarge, el protagonista de La naranja mecánica. Todo tiene su explicación; de hecho, existen dos teorías detrás de esta práctica. La primera es que simboliza la fertilidad de la tierra y garantiza la prosperidad del próximo año; la segunda, que el tronco representa a la naturaleza que duerme en invierno y hay que despertarla a palos para que defeque y comience de nuevo el ciclo.

Caga tió

El pobre incauto sonriendo con la panza llena, ajeno a lo que está a punto de sucederle

Además, tenemos algunos refranes que respaldan lo dicho, como “Qui mengi molt i cagui fort no ha de témer la mort” (Quien come mucho y caga fuerte, no debe temer a la muerte). Y hasta Salvador Dalí, nuestro catalán más insigne, escribió un ensayo escatológico sobre las ventosidades titulado «El arte de tirarse pedos o Manual del artillero socarrón», que incluyó como apéndice en su Diario de un genio (Tusquets, 2004).

Así pues, como buena catalana, en algún momento tenía que abordar el tema y aunque en un principio pueda parecer una cuestión baladí, tiene más miga de la que parece. En esta entrada abordamos un poco este vocabulario escatológico con una pincelada de humor, sobre todo por lo mucho que tratamos de adornarlo con eufemismos, sea en el idioma que sea. Y como cada lengua modela la realidad a su antojo, al traducir estas expresiones eufemísticas deberemos adaptarlas a nuestra cultura.

Veamos algunos eufemismos para “toilet” en el Reino Unido: bog, loo, cloakroom, close stool, closet, commode, convenience, garderobe, gents’, heads, jakes, khazi, ladies’, latrine, little boys’ room, necessary, netty, place of easement, powder room, privy, smallest room, thunder-box, water-closet y WC.

En cuanto a las necesidades, empecemos por la «agüita amarilla». Lo más común en inglés es pee, piss, have a piss (UK), take a leak (US) pero encontramos otras maneras más disimuladas o todo lo contrario, más bastas y humorísticas, como mark the territory, shake the dew off one’s lily, bleed the lizard, take a slash, squeeze the weasel, drain the dragon o see a man about a horse. Esta última también puede usarse como comodín para decir que alguien debe ausentarse, aunque en general es para ir al lavabo.

Para hacer lo gordo o bien aguas mayores (más eufemismos), los angloparlantes usan shit, poop y take a dump, y como expresiones más eufemísticas: doo-doo, bake a loaf, chop a log, disembowel, do the royal squat, drop a bomb, make mud, stain the porcelain, park your breakfast, take a load off your mind, drop the kids off at the pool…

En España hablamos de lavabo, retrete, baño, excusado, aseo, servicios o sanitario, entre otros. En cuanto a expresiones, vamos al tigre/al meódromo, nos sentamos en el trono o bien visitamos al señor Roca.

Vinilo retrete

Vinilo para hacer tus necesidades como un señor feudal a lo «Juego de tronos»

Una vez allí, para responder la llamada de la naturaleza, podemos cambiarle el agua al canario, es decir, hacer aguas menores, si no queremos hablar de mear o echar un meo.

Aunque también podemos ir de vientre, dejar un regalito, plantar un pino, deshacernos de nuestro lado oscuro, sacar la leña al patio, encargar un brazo de gitano, liberar a Willy, poner un fax, pasar de lo abstracto a lo concreto, echar troncos al aserradero, darle sabor al caldo, echar al inquilino, calcular nuestro producto interior bruto, vaciar la papelera de reciclaje o compilar el Kernel (sobre todo si eres informático).

La verdad es que podemos llegar a ser muy originales a la par que faltones y no sería la primera vez que para estos menesteres oigo también: Me voy, que el perro asoma la cola/el hocico o bien Obama sale de la Casa Blanca (de hecho, este último solo se lo he oído a mi hermano. Mira, Roger, surts al blog!).

Tras una consulta en twitter salieron muchísimas más (gracias, @vulzen, @javmallo, @TraductorJur): echar una placa, bombardear la zona, aliviarse, negociar la liberación de rehenes, salir el topo de la madriguera, lanzar torpedos, ir a darlo todo, dar un concierto, parir mulatos, hablar con la ONU, entrar en modo súper guerrero… La originalidad al poder, vamos.

Con todo esto quiero decir que los eufemismos hay que adaptarlos culturalmente. Soltar un «voy a ver a un hombre por lo de un caballo» no tendría ningún sentido para nosotros porque sería una traducción literal del inglés, así como quizá tampoco lo tendría decir «voy a visitar al señor Roca» en Sudamérica, porque seguramente no sea esa la marca de sanitarios más común. Además, muchas de estas expresiones pueden llegar a tener tintes racistas o ser demasiado chabacanas, así que ojito con emplearlas alegremente y atentos al registro del texto que tengamos entre manos. Lo de siempre: sentido común (que es el menos común de los sentidos, dicen).

Y poco más por hoy aunque aprovecho para felicitaros las fiestas y desearos una buena entrada de año. Y, ya sabéis, si queréis dejar vuestras opiniones o propuestas, aquí os espero.

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También hablé de eufemismos en:

Para saber más:

El traductor insolente: traducir el lenguaje soez

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Una de las cosas que más cuestan, en literaria y también en audiovisual, es transmitir naturalidad y que el texto no suene a traducción precisamente. Eso pasa por trasvasar correctamente y de una forma creíble los insultos y las expresiones malsonantes, entre otros. Seguro que tenéis muy presentes algunos doblajes y traducciones impresas que abusan de los «maldito/a» y «puto/a» o emplean expresiones que en la vida real no usamos tanto. Hace poco oí incluso un «esto apesta» para traducir un «this sucks» que se podría haber resuelto con mayor naturalidad con un «esto es una mierda» o «vaya mierda de…», por ejemplo. Por no hablar de la gran metedura de pata en el doblaje de St. Elmo, punto de encuentro (1985) y su «el amor chupa» («love sucks«).

 

Y es que parece que el tema de los «tacos» y el lenguaje soez en general no está bien resuelto. Como dice Joan Fontcuberta en su artículo incluido en La traducción para el doblaje y la subtitulación (Duro, 2001): «No se ha estudiado con profundo rigor la función social y comunicativa de los insultos, los tacos y las exclamaciones en general. Los diccionarios ayudan poco o nada en estos casos; suelen dar traducciones neutras que casi nunca coinciden con la intención de quien los profiere o con la situación en que se producen».

Además sabemos que, como con tantas otras cuestiones, todo «depende» en traducción. Un buen trasvase depende del medio social del personaje que dice el taco, de la situación que lo haya provocado a expresarse así (no es lo mismo el miedo que la rabia) y de a quién va dirigido el mensaje. Por ejemplo, el personaje de Travolta en Pulp Fiction no imprecará de la misma forma que el timorato Flanders de Los Simpsons.  ¿Quién diría «¡Me cago en la puta!» y quién «¡Córcholis!»? Sí, son mundos opuestos pero son un buen ejemplo de esto.

Por su parte, Xosé Castro (1997) habla en un artículo de la «alta traición» que hay que cometer a la hora de abordar este tipo de traducciones: «[…] debemos traicionar intencionadamente al texto cuando nos encontramos expresiones vulgares y malsonantes, mucho más variadas en nuestra lengua que en inglés y que, sin embargo, se ven una y otra vez mutiladas por la falta de imaginación de algunos traductores (jodido, jódete, bastardo, etc.). El habla vulgar y la germanía también es muy fértil en castellano y no se le saca todo el partido por miedo a hacer una adaptación demasiado libre del texto original».

A continuación expongo algunos ejemplos reales del doblaje que hice para The Good Guys, una serie policíaca, y de las traducciones para los subtítulos de Sons of Anarchy, en los que abunda el lenguaje malsonante (porque va de unos moteros muy machotes) y de Paranormal Activity 4, con muchas expresiones de este tipo motivadas por el miedo de los personajes. [Tendría que haber hecho una estadística de las veces que los personajes decían «What the fuck!» o «Holy shit!«.]

Lo que aquí encontraréis, por lo tanto, son algunas formas de trasvasar estas expresiones pero no pretendo sentar cátedra ni establecer reglas fijas. Hay mil maneras de traducir las cosas y cada maestrillo tiene su librillo. Y tampoco animo a salpimentarlo todo con estas palabras soeces: hay que tener en cuenta las preferencias y/o exigencias del cliente.

fuckin' sales

En esta tienda de Osaka no se han enterado de que no es necesario ser faltón para vender 

LOS INSULTOS

Todas las lenguas son ricas en este tipo de léxico pero las expresiones no son siempre equivalentes. Por ejemplo, el «cunt» inglés es excesivamente ofensivo (The Oatmeal le ha dedicado un cómic, incluso) mientras que, en español, el «coño» está en boca de todos (no pun intended).

En palabras y expresiones tan enfáticas como estas, lo esencial es transmitir el tono (enfado, sorpresa, miedo, etc.) con lo que muchas veces los términos no coincidirán.

Veamos algunos ejemplos de insultos:

Aquí me pareció más natural utilizar esta expresión en lugar de optar por un simple adjetivo y ser más literal («scumbag» suele ser «basura», «escoria»…). Un cambio parecido al del caso siguiente: «twerp» puede ser «bruto»o «idiota» pero «imbécil» me pareció más fuerte.

Muchas veces, los insultos vienen dados por la apariencia de la persona, ya sea rasgos físicos o por la ropa que lleva:

En este caso la literalidad no me acababa de gustar, por muy simpática que resultara una pajarita, de modo que lo extrapolé un poco para que siguiera teniendo el matiz de algo raro y ridículo.

Esta última expresión, a la vez, es una referencia cultural. Los «munchkin» son unos hombrecitos que aparecen en el libro El maravilloso Mago de Oz, de Lyman Frank Baum.

Muchas veces encontraremos expresiones que no son excesivamente insultantes pero sí despectivas y, por lo tanto, no debemos pasarnos de la raya.

En los casos en los que es posible opto por usar el sufijo despectivo -ucho/-ucha o cambiarlo un poco y añadirle un adjetivo peyorativo.

EXPRESIONES MALSONANTES

En The Good Guys se intentaba reflejar el día a día de una comisaría, la calle, los criminales, y por eso había muchas expresiones malsonantes como indicador de naturalidad.

En los fansub de esta serie se optó por una versión mucho más literal que no encuentro muy acertada para doblaje porque le falta naturalidad, especialmente la respuesta. Me gusta «puñetero/a» pero no en esa construcción.

La idiosincrasia de uno de los personajes de la serie policíaca, Dan, hacía que algunas veces las expresiones no fueran convencionales y tuvieran un toque antiguo o ridículo, como esta:

Volvemos a tener un «damn» pero combinado con el «hot» no tiene mucho sentido o, al menos, no es una combinación que se oiga mucho por EE.UU., por lo que traté de reflejarlo con una expresión que tuviera doble sentido y también tuviera su gracia.

En este fragmento, por ejemplo, el «damn it» está traducido de otra manera porque la situación lo requería. El efecto de este fragmento no debía ser humorístico sino que debía expresar su mal humor. Un «mierda» también hubiera quedado bien.

Aquí no me parecía que hubiera que reproducirlo por una expresión realmente malsonante, de modo que opté por reproducir el sentido y darle el tono que requería el contexto. A diferencia de los fansub, donde sí se tradujo con el recurrente «puto/a».

El siguiente ejemplo me llamó especialmente la atención no porque fuera excesivamente malsonante sino porque debía recogerse con la fuerza que requiere la situación, algo que los fansub no consiguieron por su literalidad:

En este sentido, hay veces que nuestra opción será más fuerte que el original. Pienso, por ejemplo, en el típico «no kidding» que en español queda mejor con un «¡no jodas!», siempre que las circunstancias lo permitan. No olvidemos también el socorrido «no me digas» pero, por favor, nada de «¿bromeas?».

MAQUILLAR LA BLASFEMIA

Algo que me ha parecido curioso siempre es cómo muchas lenguas usan eufemismos a la hora de imprecar para no caer en la blasfemia. Me da la impresión de que en España empleamos bastantes expresiones de tintes religiosos sin tantas cortapisas. No nos ponemos las manos a la cabeza cuando alguien «se caga en Dios» o se exclama con un «Jesús, María y José».

Veamos algunos casos en EE.UU., el Reino Unido o Francia:

1. En los Estados Unidos:

  • gad, goshpor God
  • gee, gee whiz, jiminy whiskers, jiminy christmas por Jesus Christ
  • criminy por Christ
  • heck por hell
  • darn, dang por damn

2. En el Reino Unido:

  • gadzooks por God’s hooks (los clavos de Cristo)
  • zounds por God’s wounds (las llagas de Cristo)

3. En Francia:

  • sacre bleu por sacre Dieu (Dios santo)
  • morbleu por Mort de Dieu (muerte de Dios)
  • parbleu por par Dieu (por Dios, de forma similar al castellano «pardiez»)

¿Cómo podemos reflejar esto como es debido en una traducción? No sé de ninguna expresión española eufemística para estos casos y está claro que si encontramos una expresión de estas en el texto original es por algo; se ha querido rebajar un poco el tono. Si alguien dice «Gee, that hurts!» lo mejor es evitar el «joder» (descarto hablar de figuras religiosas en este caso) y optar por un «caray», por ejemplo.

LAS MIL Y UNA CARAS DE «SHIT» Y «FUCK»

Para terminar me gustaría recoger algunas de las traducciones más habituales para las siguientes expresiones. Si tenéis alguna sugerencia o comentario acerca de las opciones que aquí propongo, no os cortéis, sed insolentes y dejadme un comentario soez. Y, si os gustan, os podéis descargar la recopilación aquí: La traducción de shit y fucking.

Shit

«Shit» es muy recurrente como expresión pero parece que tendemos a trasvasarla demasiado con «mierda» cuando no siempre corresponde con nuestra indignación escatológica. Fijaos en el siguiente cuadro las muchas (y variadas) maneras que hay de usar el término y entenderéis lo que os decía de lo recurrente de la palabrita:


Como expresión no siempre aparece sola; «holy shit!» es bastante común para expresar sorpresa, principalmente. En español podríamos traducirlo así:

Holy shit! = ¡Joder! / ¡Hostia! / ¡Hostia puta! / ¡Su puta madre! / ¡Me cago en…!

Otros usos y traducciones:

shit! exp. ¡mierda! / ¡joder! / ¡carajo!
shit bricks vi. cagarse de miedo
shit happens id. a veces la mierda te salpica
when the shit hits the fan exp. cuando se arme la gorda…
to beat the shit out of sb exp. darle hostias a algn / dar una paliza (un palizón) / darle de hostias hasta en el carné de identidad
it’s a crock of shit exp. es una gilipollez
to be full of shit exp. no tener ni puñetera idea
to have {or} take a shit exp. cagar
to be in the shit exp. estar bien jodido(s)
tough shit exp. te jodes / ¡mala suerte!
shit-scared adj. cagado / aterrorizado / muerto de miedo
shit-hot adj. Estupendo / que te cagas
shit-hole n. un lugar de mierda, un tugurio…
holy shit! exp. ¡Mierda! / Me cago en (la puta)
no shit?! exp. ¡No (me) jodas!
to have the shits exp. tener el vientre descompuesto
as thick as (pig)shit exp. más burro/bruto que la hostia

Fuck

«Fuck» aka «the F word» es omnipresente en todas sus formas: «fucking«, «fucked«, «fucker«, «motherfucker«, «motherfucking«. ¿Qué sería de películas como Pulp Fiction sin ella? Seguramente duraría la mitad, si llega.

Si os interesan los orígenes y los usos de esta palabra os recomiendo el siguiente vídeo, aunque casi es mejor escucharlo que verlo porque está plagado de faltas de ortografía.

Veamos algunas opciones:

fucking hell!  exp. ¡joder! / ¡coño!
it was fucking awful  exp. fue de puta pena
it’s fucking cold!  exp. ¡hace un frío del carajo! / …que te cagas
that’s no fucking good  exp. no vale una puta mierda
I don’t fucking know! / fuck knows!  exp. ¡no lo sé, coño! / ¡qué coño sé yo!
fuck (it)!  exp. ¡joder! / ¡carajo! / ¡a tomar por el culo!
fuck you!  exp. ¡que te den por culo! / ¡jódete!
fuck off!  exp. ¡vete a tomar por el culo! / ¡vete al carajo! / ¡vete a la chingada!
it’s fuck-all use  exp. no sirve para una mierda
you dumb fuck!  exp. ¡tonto de los cojones!
fuck this car!  exp. ¡este coche de mierda! / puta mierda de coche / ¡este coche del carajo!

Fucking es polifacética y dependiendo de la palabra a la que acompañe (su categoría sintáctica y sus rasgos semánticos) podemos traducirla de tres modos distintos.

1. Con un expletivo tabú colocado al principio o al final de la oración y separado con una coma. Se pueden usar: joder, coño, hostias, pijo, cojones… Es la mejor opción cuando fucking va delante del verbo y también cuando modifica a un adjetivo.

  • We’re here to fucking sell! = ¡Estamos aquí para vender, joder!
  • What is she fucking thinking? = ¿Pero en qué coño está pensando?
  • Don’t fucking touch me! = Que no me toques, hostia.

2. En posición pre-nuclear, traducido como un adjetivo que se coloca antes del núcleo al que modifica. Palabras que pueden usarse: cochino, jodido, puto

  • Pick up the fucking chalk! = ¡Coge la puta tiza ya!

3. En posición post-nuclear, traducido como un sintagma preposicional colocado después del núcleo al que modifica. Algunas opciones: de mierda, de la hostia, de los cojones.

  • Open the fucking door! = Abre la puerta de los cojones

Muchas veces se pueden usar las tres opciones en una misma frase:

Fucking car! = ¡Joder con el coche! / ¡Puto coche! / ¡Coche de mierda!

Y en otras ocasiones, la expresión puede cambiar bastante:

  • I don’t fucking care = Me importa una mierda / Me suda la polla (más nuestra)
  • This is fucking awesome = ¡Es la hostia! / ¡Es la polla!

Por último, en relación a esta manida palabrita, también encontramos la expresión What the fuck / what the hell!:

¿Qué os parecen estas soluciones? ¿Propondríais alguna más? ¿Hay alguna de estas cosas que no diríais nunca?

Y, próximamente, el insulto en España y todas sus variantes. Daremos un repaso a los insultos propios de cada comunidad autónoma.

***

Para saber más:

¡Ajo y agua! (o el apasionante mundo de los binomios)

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Por una de esas casualidades de la vida me tocó traducir «ajo y agua» y no tenía ni idea de cómo se decía en inglés. Había algo parecido como «tough luck!» o «deal with it» pero al final encontré «like it or lump it», que tenía una estructura parecida al castellano, y descubrí que esto tiene un nombre: binomio.

Los binomios o frases binomiales son expresiones idiomáticas que se caracterizan por una secuencia de dos palabras de la misma categoría gramatical (como sustantivo y sustantivo, adjetivo y adjetivo, pronombre y pronombre, verbo y verbo, etc.) que comparten un sentido relacionado y se repiten con regularidad en la misma formación. El orden de las palabras suele ser fijo y existe un vínculo, usualmente una conjunción o una preposición (como and, or, nor, but, by, for, in, y to en inglés o y, o, pero en castellano) que las conecta.

En inglés se les llama binomials, word pairs e incluso Siamese twins. En ocasiones se les denomina incluso «congelados» porque no se pueden agregar, eliminar, reemplazar o reordenar las palabras sin afectar los significados de estas expresiones.

En cuanto a su clasificación, podemos establecer distintas categorías. A veces se puede identificar un binomio por su construcción sonora, ya sea mediante aliteraciones (part and parcel, safe and sound, chalk and cheese) o rimas (wine and dine). Otras veces las dos palabras que lo componen son sinónimas (pick and choose, peace and quiet), cuasi sinónimas (bag and baggage) y otras, antónimas (sweet and sour, dawn till dusk, back and forth). También hay veces que las palabras se repiten (cheek to cheek, time after time). Pueden ser binomios complementarios (assault and battery), tener subdivisiones (hours, minutes, and seconds) o expresar una relación de causa y consecuencia (shot and killed).

También se pueden categorizar según la preposición que lleven. Se pueden encontrar varias (to, till, of, after, by) pero las más comunes son:

  • and: give and take
  • or: sooner or later, more or less
  • but: slowly but surely
Y, como no, también podemos dividirlos según la clase de palabras que los integren:
  • preposiciones: to and fro
  • adverbios: as and when
  • sustantivos: part and parcel
  • verbos: live and learn
  • adjetivos: safe and sound

La mayoría de los binomios son irreversibles así que si el orden de las palabras se invierte, aunque gramaticalmente es correcta, la expresión no transmite el significado idiomático. Ejemplos de binomios irreversibles son: «alpha and omega«, «back and forth» y «north and south«. Por otro lado, en los binomios reversibles el orden de las palabras se puede intercambiar. Por ejemplo, aunque «principal and interest» se utiliza con mayor frecuencia, también se usa «interest and principal«. Un ejemplo interesante es «salt and pepper«. En su forma más utilizada, se refiere a las especias, pero en su forma reversible, «pepper and salt«, se refiere al color de cabello entre negro, gris y blanco, o al patrón o tejido de una tela. ¡Nada que ver!

A continuación propongo un listado bilingüe. No es exhaustivo ni mucho menos, pero sí recoge los más habituales. Como suele suceder y como veréis, no todos los binomios se corresponden en ambas lenguas. Si queréis, podéis descargarlo en PDF aquí: Word pairs.

English Castellano
As and when Según, siempre que, siempre y cuando
Back and forth De un lado a otro, una y otra vez, de aquí para allá
Bread and butter Sustento, el pan de cada día, lo esencial
By and large En términos generales
Chop and change Ir cambiando, con indecisión
Down and out En la calle, sin hogar, sin techo
Far and wide A lo largo y ancho
First and foremost Antes que nada, ante todo, primeramente
Give and take           Toma y daca, concesión mutua
Grin and bear it Poner al mal tiempo buena cara
Hard and fast Inflexible, estricto
Hit and miss (hit or miss) Hecho al tuntún, casual, fortuito, descuidado…
Ifs or buts Peros
Ins and outs Pormenores
Leaps and bounds A pasos agigantados
Length and breadth A lo largo y ancho
Like it or lump it Ajo y agua
Live and learn Vivir para ver
Loud and clear Alto y claro
More or less Más o menos
Now and again Cada tanto, de vez en cuando
Now and then De vez en cuando
Odds and ends Cosas sin valor, chismes…
On and off De manera intermitente
Out and about Por todas partes
Part and parcel Uña y carne, parte integral
Peace and quiet Tranquilidad
Pick and choose Escoger con esmero
Prim and proper Correcto y formal
Pros and cons Pros y contras
Ranting and raving Echar sapos y culebras, despotricar
Rest and recreation Reposo y entretenimiento
Safe and sound Sano y salvo
Sick and tired Harto, cansado…
Sink or swim Jugárselo todo, abandonar a su suerte, irse a pique o nadar, apañárselas…
Slowly but surely Sin prisa pero sin pausa
Sooner or later Tarde o temprano
Take it or leave it Tómalo o déjalo
There and then En el acto, allí mismo
To and fro De un lado a otro, de arriba abajo, de aquí para allá
Tooth and nail Con uñas y dientes
Touch and go Perder por un pelo, ser cuestión de suerte
Ups and downs Altibajos
Wait and see Espera y verás
Wheeling and dealing Tejemanejes, trapicheos
Wine and dine Llevar a comer y beber, agasajar con un banquete

Cuando estas expresiones se traducen, deben considerarse como una sola unidad en el idioma de origen y hay que usar un equivalente correspondiente en el idioma de destino. Aunque en traducción siempre hay que tener en cuenta muchas variables (la cultura, el propósito de la comunicación, la relevancia funcional o las restricciones textuales), al igual que con otras expresiones idiomáticas (refranes, proverbios, compuestos verbales, verbos preposicionales, locuciones, símiles o clichés), los equivalentes en otros idiomas pueden ser literales o totalmente diferentes, así que cuidado.

Enredémonos: redes sociales y blogs de traducción

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Hoy esta entrada va dedicada a todos los compañeros de profesión. No hace mucho que participo activamente en las redes pero puedo afirmar que he conocido a grandes profesionales gracias a ellas. Y recalco el factor tiempo porque, de hecho, este blog que estáis leyendo empezó sus andaduras en marzo de este año y hace apenas uno y medio que participo con asiduidad en Twitter.

Creo firmemente que la presencia en Internet y, sobre todo, en las redes es importante para un traductor y no solo a nivel profesional sino también personal, algo que explica Cristina Aroutiounova muy bien en esta entrada. Las redes sociales son espacios de encuentro entre personas, grupos, y organizaciones que tienen expectativas similares (a mí me va genial Twitter para desahogarme, por ejemplo, porque es un espacio profesional pero también tiene un punto de radio-patio que va de perlas en momentos de saturación) y donde podemos intercambiar información (enlaces a entradas interesantes, cursos, conferencias), fotografías (pedazo de horror ortográfico que acabo de descubrir en este menú), etc., pero también son un medio donde podemos publicar noticias, comunicarnos con clientes (¡o encontrarlos!) y, sobre todo, dar publicidad a nuestra pequeña empresa, gestionar nuestra imagen pública e incrementar el tráfico hacia nuestra web.

Como todo, el consumo de las redes sociales hay que hacerlo con moderación. Demasiado acaba empachando. (Ilustración de Adara Sánchez)

Por mucho que parezca que tendamos a la autocomplacencia y al buenrollismo en muchas ocasiones, creo que es beneficioso tener un lugar de encuentro. Y, por mi parte, estoy muy contenta de haber conocido a personas tan generosas como las que he descubierto en la red, que comparten sus conocimientos y sus experiencias y hacen que la soledad del traductor sea más llevadera. Sin contar las veces que he podido resolver alguna duda gracias al comodín del público, algo de lo que David Paradela se hace eco en este brillante artículo del Centro Virtual Cervantes.

Y siempre hay momentos de distensión que se agradecen, sobre todo en Twitter. ¿Qué comen los traductores? Basta con hacer un repaso a los #yesweñamñam. ¿Que nos sentimos agradecidos por las pequeñas cosas que nos pasan a diario? Pues a expresarlo con un #cosesbonesgratis. ¿Que nos irritamos por un anglicismo cuando no procede? A aliviarnos con un #extranjerismosinnecesarios o #calcosinnecesarios. Y si queremos compartir la traducción que nos ocupa siempre nos quedará un #quéestástraduciendo.

No obstante, lo mejor que he sacado de la participación en las redes es el flujo constante de información sobre la profesión. He aprendido muchísimo al leer las varias bitácoras de la blogosfera y de muchas cosas distintas: contabilidad, trato con los clientes, localización de videojuegos, interpretación, cuestiones lingüísticas y técnicas, etc. Cuando llevas años trabajando, tiendes a ir a lo tuyo, entras en tu bucle y cuesta cambiar de hábitos. Los blogs, ya sea de profesionales en activo o de estudiantes, van de perlas para estar siempre actualizados. ¿Vale la pena asociarse a esta o a aquella organización? ¿Qué herramienta de traducción asistida va mejor? ¿Qué hago sin un cliente no me paga? ¿Es mejor un pijama de franela o uno de algodón?

Con el fin de recopilar todos estos blogs pensé en crear un documento de Google. Está abierto desde septiembre y podéis seguir apuntándoos y editando la información de vuestras bitácoras siempre que queráis. Es una buena forma de estar al día y al corriente de los blogs de nuevo cuño. Recordad que, si queréis, también os podéis descargar el listado en pdf con los blogs recogidos hasta la fecha, como este: Blogs de traducción (última actualización en octubre).

Y hoy, poco más, un saludo a todos y gracias por estar ahí. Que sigamos compartiendo, aprendiendo y riendo juntos mucho tiempo. ¡Que los traductores no somos tan asociales, hombre!

¡Nos vemos en los bares las redes! (bueno, a una cañita para desvirtualizar tampoco le haremos ascos, va)