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En la luna de Babel

~ Blog sobre lenguas y traducción

En la luna de Babel

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SEO local para traductores: mejora tu visibilidad

09 martes Jun 2026

Posted by enlalunadebabel in Cuestiones laborales, Publicidad

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reputacion, seo, SEOlocalparatraductores, tecnologia, traducción, TraductoresEnInstagram, traductoresprofesionales, visibilidad

Hoy le cedo la palabra a Elena Fernández, directora de Trágora, que basándose en su experiencia posicionando su empresa de traducción en los resultados locales de su ciudad, quiere explicarte cómo los traductores autónomos podemos hacer lo mismo para mejorar la captación de clientes directos. Y spoiler: es gratis.

Os dejo con ella.

Los traductores trabajamos desde casa, enviamos los encargos por correo electrónico, colaboramos con una empresa en Hamburgo desde un piso en Albacete y, en la mayoría de los casos, jamás nos vemos con el cliente. Esta realidad ha consolidado una idea bastante extendida en el sector, según la cual el mercado en el que operamos no tiene fronteras y, por tanto, la ubicación geográfica de nuestro negocio carece de relevancia estratégica.

Para la captación de clientes directos, sin embargo, es necesario que cambiemos de mentalidad. Hay una parte importante de ese mercado (despachos de abogados, agencias de marketing, empresas de ingeniería, pymes exportadoras, etc.) para los que la cercanía funciona como señal de confianza. Es por ello que muchos traductores nos aventuramos a visitar los negocios locales que pueden requerir nuestros servicios para dejar nuestra tarjeta de presentación.

Pero, ¿y si hubiera una forma más estratégica de llegar a ellos?

Imagina que un despacho de abogados de Bilbao necesita legalizar unos documentos, busca en Google «traductor jurado» y tú apareces en las primeras posiciones. ¡Nos hemos ahorrado una visita y tenemos un nuevo mensaje en nuestra bandeja de entrada!

¿Y cómo conseguimos esto? Con una estrategia de posicionamiento local en buscadores. Así que voy a explicarte qué es el SEO local y qué medidas están al alcance de cualquier traductor o intérprete para mejorar su visibilidad en las búsquedas geolocalizadas.

Qué es el SEO local y por qué te importa

Para ponernos en contexto, SEM (Search Engine Marketing) es el término paraguas que engloba todo el marketing en buscadores que tiene como objetivo conseguir las primeras posiciones en los resultados de búsqueda (SERP, Search Engine Results Page).

Hay tres formas tradicionales de hacer SEM:

  • Mediante SEA (Search Engine Ads), que consiste en pagar por aparecer en los resultados patrocinados.
  • Mediante SEO (Search Engine Optimization), que consiste en optimizar un sitio web para conseguir los primeros puestos orgánicos.
  • Mediante SMO (Social Media Optimization), que consiste en mejorar la visibilidad de un sitio web en las redes sociales.

Ambas requieren una inversión considerable para llegar a buen puerto, tanto de tiempo como de dinero. Sin embargo, dentro del SEO encontramos una variante, el SEO Local, que consiste en crear un perfil de negocio en Google y optimizarlo para aparecer en el Local Pack (mapa de resultados locales). A este tipo de búsquedas se le denomina búsquedas geolocalizadas, y Google cada vez las premia más y les otorga una posición incluso por encima de los resultados orgánicos.

Cuando alguien escribe «traductores profesionales» desde Alicante (no tiene ni siquiera que poner el nombre de la ciudad en el buscador), Google asume que busca un proveedor cercano y muestra el mapa de resultados locales en los primeros resultados, porque lo considera una búsqueda transaccional o comercial.

Justo debajo del Local Pack aparece de forma estratégica la llamada a la acción «Más empresas» que despliega todos los perfiles optimizados para esa intención de búsqueda y, aunque no lo creas, la mayoría de los usuarios hace clic ahí en vez de seguir bajando por la confianza generada en la cercanía.

Con esto quiero recalcar que no hay que obsesionarse con salir en una de esas tres primeras posiciones (aunque es totalmente posible), sino en contar con esta herramienta como fuente de captación de clientes locales.

El algoritmo que determina qué perfiles de negocio aparecen los primeros ante una búsqueda determinada responde a tres factores:

  • Proximidad: la distancia física entre el negocio y el punto desde el que se realiza la consulta.
  • Relevancia: en qué medida la información del perfil en Google Business Profile (GBP) está optimizado y relacionado con la intención de búsqueda.
  • Prominencia: la reputación del negocio en el entorno digital (reseñas, menciones, enlaces).

Para los traductores autónomos, competir en el Local Pack es bastante más asequible que competir en posicionamiento orgánico, donde las agencias nos llevan años de ventaja con webs de mucha más autoridad para Google que la nuestra.

El primer paso es crear tu perfil de negocio en Google Business Profile. Es totalmente gratuito, así que ya estás tardando si no tienes uno.

A continuación, encontrarás varios consejos para optimizar tu perfil de negocio en función de los tres factores que acabo de mencionar, tomando como ejemplo el perfil de un traductor jurado.

La proximidad

Si un usuario busca en Google desde la zona sur de una ciudad, el algoritmo devuelve los tres resultados que considera más relevantes y son diferentes a los que saldrían si lo busca desde la zona norte.

Para valorar la proximidad, el algoritmo tiene en cuenta la ubicación que asignas a tu negocio en el perfil de GBP. Este punto plantea una cuestión que preocupa a la mayoría de traductores autónomos, la de si publicar la dirección de casa.

Bien, que no panda el cúnico. Google Business Profile permite ocultar la dirección física y configurar en su lugar un área de servicio (por ciudad, provincia o comunidad autónoma), lo que resulta adecuado si atendemos a los clientes de forma remota.

Al hacer esto, es imprescindible rellenar la dirección física del negocio (si es tu casa, tu casa) y no dejar ese campo sin rellenar, porque eso reduce la capacidad del algoritmo para asociarnos con búsquedas de nuestra zona.

La relevancia

La relevancia se otorga principalmente en función de la categoría principal de tu perfil de Google. Este es uno de los campos con mayor peso en el posicionamiento. Google dispone de categorías específicas como «Servicio de traducción» o «Intérprete». Las categorías secundarias permiten matizar la actividad, pero conviene no dispersarse.

La descripción del negocio admite hasta 750 caracteres y es un espacio que muchos traductores dejan en blanco o rellenan con frases genéricas; tiene mucho más sentido usarlo para explicar qué servicios ofrecemos, en qué combinaciones de idiomas trabajamos y a qué tipo de cliente nos dirigimos, incorporando de forma natural los términos que ese cliente escribiría en Google.

Por ejemplo: «Traductora jurada inglés-español en Murcia, especializada en documentos notariales, académicos y contratos» comunica lo esencial en una sola frase.

El apartado de servicios permite detallar cada servicio con su nombre completo («traducción jurada de títulos universitarios», «traducción jurada de antecedentes penales»). Google indexa ese contenido para determinar para qué búsquedas somos relevantes, y rellenarlo con precisión es una de las acciones con mejor relación esfuerzo-resultado de toda la estrategia.

Las directrices de Google indican que el nombre del negocio debe coincidir con el nombre real del negocio, sin añadir palabras clave, y que hacerlo puede derivar en suspensiones del perfil. Sin embargo, quien busca «traductor jurado» en cualquier ciudad española comprueba enseguida que los perfiles de autónomos que aparecen en el Local Pack usan sistemáticamente el formato «Nombre Apellidos – Traductor Jurado [Ciudad]». El caso es que Google aplica esa norma con mucha menos rigidez a los profesionales autónomos que a las empresas, y en la práctica ese formato funciona y está generalizado en el sector. Vale la pena conocer la norma, pero también conocer cómo se comporta el mercado real.

Las preguntas y respuestas del perfil son un campo que casi nadie trabaja. El propio traductor puede añadir preguntas frecuentes («¿Cuánto tarda una traducción jurada en Murcia?») y responderlas, lo que introduce términos adicionales de forma legítima.

Las fotografías también influyen, aunque menos de lo que se suele suponer, en la tasa de clics; un perfil con imágenes actualizadas genera más interacción que uno vacío. Es el momento de hacernos unas buenas fotos para nuestro perfil mostrando nuestro rostro para aumentar esa confianza, incluir imágenes de nuestras tarjetas de visita o material promocional, etc.

El perfil en GBP incluye un campo para enlazar el sitio web del negocio, pero no todos los traductores tienen una web. En estos casos, herramientas como Wix permiten crear una página sencilla sin conocimientos técnicos y un dominio profesional tiene un coste muy económico comparado con lo que te ofrece a cambio. Lo importante es que la web esté orientada a la misma intención de búsqueda y contenga esas palabras clave de las que estamos hablando.

Llegados a este punto, resulta imprescindible mencionar el acrónimo NAP, del inglés Name, Address, Phone. Google cruza los datos de tu perfil en GBP con los que aparecen en tu web y en otros directorios. Cuando hay coherencia, el algoritmo interpreta que el negocio es fiable. Las discrepancias, una dirección con abreviaturas distintas en cada sitio, un teléfono antiguo en un directorio que no has actualizado, debilitan esa señal.

Finalmente, crear contenido vinculado a la localidad es una estrategia que muy pocos traductores siguen y que puede marcar una diferencia notable en mercados con competencia moderada. Se trata de utilizar las publicaciones de nuestro perfil de Google (sí, también las tiene) compartiendo información que conecte nuestros servicios con necesidades específicas de la zona donde trabajamos.

Una traductora literaria en Salamanca puede escribir sobre cómo funciona el proceso de traducción de una novela y qué editoriales de la región publican literatura traducida. Una traductora jurada en Málaga puede publicar una guía sobre qué documentos necesitan los ciudadanos extranjeros que se jubilan en la Costa del Sol para gestionar su residencia. Un intérprete de conferencias en Madrid puede escribir sobre las particularidades de los foros internacionales que se celebran regularmente en la capital.

La prominencia

Google otorga mucho peso a las reseñas dentro del perfil porque reflejan la experiencia y la satisfacción de otros clientes. Acumular reseñas es una de las acciones con mayor impacto a medio plazo en el posicionamiento local, y es también una de las más descuidadas.

El número de reseñas importa, pero también la puntuación media, la diversidad de perfiles que las dejan, lo que dicen de ti y, sobre todo, la frecuencia con la que llegan. Un negocio que recibe dos reseñas en cinco años transmite una señal de actividad muy baja. Un negocio que recibe 20 reseñas el mismo día seguramente conseguirá una penalización por posible falseamiento. Lo ideal es un negocio que las recibe de forma constante, aunque sean pocas por trimestre.

Pedir reseñas a los clientes es una práctica habitual y permitida en cualquier sector de servicios. Al entregar tu encargo, basta con enviar un correo breve agradeciendo la colaboración y pidiendo que compartan su experiencia en Google si están satisfechos. El enlace directo a la solicitud de reseña se obtiene desde el panel de GBP, en el apartado «Consigue más reseñas».

Responder a todas las reseñas, tanto positivas como negativas, también envía señales al algoritmo. Indica actividad, implicación y que hay alguien gestionando el perfil. En las reseñas negativas, una respuesta profesional y constructiva puede convertir una situación incómoda en una prueba de solvencia para los clientes potenciales que lean ese intercambio.

Cómo saber si la estrategia funciona

Google Business Profile tiene su propio panel de rendimiento donde puedes ver cuántas veces ha aparecido tu perfil en búsquedas, cuántas visitas has recibido, cuántas llamadas se han originado desde él o cuántos clics ha recibido el enlace a tu web.

Yo lo reviso una vez al mes y me sirve para saber qué está funcionando y qué necesita un ajuste. Sobre todo, reviso a mi competencia de servicios de traducción y veo cómo puedo superarlos en lo que a optimización se refiere.

Antes de terminar, dos cosas más que merece la pena activar: la mensajería directa del perfil, que permite que un cliente potencial te escriba desde Google sin tener que buscarte en ningún otro sitio, y el enlace a WhatsApp, que Google Business Profile permite incorporar desde 2025. Ambas son gratuitas y están poco explotadas.

Así que ya sabes lo que toca: crea tu perfil, optimízalo con lo que te he contado y empieza a aparecer donde están buscando tus clientes.

La calidad todavía importa

08 miércoles Abr 2026

Posted by enlalunadebabel in Cuestiones laborales

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calidad, traducción, traducción audiovisual, traducción literaria

El pasado fin de semana estuve en un pueblecito del Pallars en el que han montado un museo singular: en varios espacios del pueblo hay comercios congelados en el tiempo, con productos de la época  (desde la segunda revolución industrial hasta las postrimerías del franquismo, finales de los 70). Se puede visitar una barbería, una farmacia, unos ultramarinos, una imprenta, etc.

El caso es que en la primera parada vi este cartelito de una exposición de Netol (sí, con ese personaje de carrillos generosos que anunciaba un limpiador de metales), con una frase que me llamó muchísimo la atención y con la que estoy muy de acuerdo: «La calidad de un artículo se recuerda más que el precio pagado por él».

Quizá pueda parecer paradójico, pero en traducción es así. Tal cual. Siempre habrá ese cliente que mire solo precio, el que escoja a otro proveedor antes que a ti por ser más barato, pero no es el único. Hay muchos otros que quieren un trabajo bien hecho, que quieren un trabajo con un buen profesional detrás que se responsabilice de esa calidad.

Esto lo tengo comprobado con los autores con los que he trabajado. Todos (sin excepción) han repetido si han tenido nuevas obras que traducir, vinieran de forma directa o a través de plataformas como Reedsy. Porque sí, claro, todos buscamos ahorrarnos unas perrillas, pero la calidad se paga.

En el precio de esa traducción no va solo el traslado de ese texto de un idioma a otro, sino también una lectura precisa, la atención al detalle, una relectura y repaso exhaustivo posterior, la adecuación a lo que te va a pedir la plataforma X para promocionar el libro, etc. En definitiva, el buen traductor de carne y hueso no solo va a estar ahí para hacer ese trabajo puntual, sino que te acompañará en el proceso y en las dudas que puedas tener (el servicio posventa de toda la vida).

Porque, al final, lo que se recuerda de nuestros servicios, de un buen texto traducido, del doblaje de una película, de una interpretación, es todo eso. La calidad de una traducción permanece; el precio se olvida. O, dicho de otro modo: una buena traducción se paga una vez; una mala…, en cada página.

El vaso medio lleno

18 miércoles Feb 2026

Posted by enlalunadebabel in Cuestiones laborales, traducción literaria, Vida traductoril

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libros, literatura, traducción, traducción literaria

Siempre he sido de las que ven el vaso medio lleno, tanto en lo personal como en lo profesional. Aunque vivimos una época complicada, intento pensar en positivo. Que no siempre es fácil, ¿eh? Pero sí creo en el poder de las pequeñas cosas.

Muy al hilo de esto, el otro día leí un precioso artículo de Palmira Feixas, que os dejo aquí, en el que habla de las pequeñas alegrías de la traducción literaria. Me lo leí —¡me lo bebí!— asintiendo enérgicamente con la cabeza como si estuviera en un concierto de heavy.

Y es que comparto muchos puntos con la autora: la alegría de zambullirte en una historia que te parece brillantísima o entretenidísima; desahogarte a base de sushi con otros compañeros de fatigas; recibir los elogios de una compañera traductora o editora por la traducción que acabas de entregar;  ver tu nombre en la cubierta en un libro especialmente exigente, entre muchos otros.

Esas pequeñas alegrías, al final, son las que nos sostienen. Y eso no quita que aún quede mucho por reivindicar y por luchar: tarifas que nos permitan vivir bien (y sin tener que compaginar), transparencia en los contratos, mejores condiciones… Obviamente, queda trecho. Pero no perdamos de vista lo bonito. Nunca.

A mí siempre me hace mucha ilusión entrar en una librería y encontrar algún libro de los que he traducido, ahí puestecito en una mesa. Cogerlo. Mirar la cubierta. Abrirlo por cualquier página y reconocer esas decisiones tan pensadas que ahora parecen la mar naturales.

Pero, sobre todo, y después de las horas de tecleo puro y duro, de ajustar ritmos, de probar opciones, de leer en voz alta para ver si la frase respira bien…, saber que ese texto llega a quien tiene que llegar. Y recibir mensajes del tipo «¿Ya ha salido el último? Iremos a buscarlo 😉», «¡a mi hija le encanta esta colección!» e incluso «¿cuándo sale el siguiente?».

Y ahí es donde todo encaja. Ahí la traducción deja de ser proceso y se convierte en una experiencia real: en una niña esperando el siguiente libro de la serie; en una historia que ha cruzado de lengua y ahora forma parte de su mundo. Que sí, vale, el brilli-brilli de la cubierta ayuda, pero ya me entendéis.

En medio de tanto debate sobre IA, precariedad y futuro del sector, yo me agarro a esto. A estas pequeñas cosas. A saber que hay niños leyendo algo que ha pasado por mis manos.

Esta es una de mis pequeñas grandes alegrías. ¿Cuáles son las vuestras?

#traduccióneditorial #pensamientopositivo

Traducción y tecnología: el debate sobre la IA en el romance literario

29 lunes Dic 2025

Posted by enlalunadebabel in inteligencia-artificial, Literatura

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actualidad, Harlequin, IA, inteligencia artificial, literatura, traducción, Traducción, traducción literaria

Estos días está circulando mucho la noticia de que algunas editoriales de novela romántica, como Harlequin, están recurriendo a la IA para traducir sus libros. Y, casi automáticamente, el debate desemboca en una conclusión muy cómoda: si se puede automatizar, será porque esa traducción no era especialmente exigente.

El problema es que esa idea no se sostiene. Quien haya trabajado traduciendo romance sabe que no es un género «facilón». Esto también lo saben bien los y las alumnas de mi curso de traducción romántica y erótica de AulaSIC. Las convenciones textuales no son moco de pavo, igual que las estrategias para describir escenas subidas de tono, la idiosincrasia de los personajes, etc. Es un género muy connotado y con variaciones de tono que puede ser pautado en ocasiones (con guías estilísticas concretas y normas distintas según colección) y con una adaptación constante al mercado de llegada. Que pueda estar más o menos estandarizado no lo vuelve simple; lo vuelve técnico. Y exigente, sí.



La decisión de implantar IA no tiene que ver con que «ya no haga falta» un traductor humano. Tiene que ver con el volumen. Cuando publicas cientos o miles de títulos al año, cualquier ahorro por página se convierte en una cifra enorme, obvio. Es una lógica puramente industrial, no una evaluación de la calidad literaria. Porque no toda la romántica es igual, como no lo es toda la negra o toda la juvenil, ya puestos.

Pero he aquí la cuestión que se está pasando por alto: la IA no quiere sustituir calidad (porque no puede), sustituye al profesional cuando el modelo de negocio prioriza velocidad y margen.

Además, oponer «traducción comercial» a «traducción literaria de prestigio» es una trampa peligrosa. Como si solo hubiera decisiones complejas cuando se traduce a Kundera o a Houellebecq. El romance, la literatura infantil, el juvenil o el bestseller comercial (lo que muchos tachan con sorna de «novelitas de aeropuerto») también exigen oído, criterio, coherencia de voz y un conocimiento muy fino de lo que espera su público. La diferencia es que a esos géneros se les ha exigido siempre mucho… y se les ha reconocido poco. Pero…, ay, es que muchos de estos libros están escritos por y para mujeres (y este es un melón que abriremos en otro momento).

La traducción humana no desaparece porque sea mediocre. Desaparece cuando se considera prescindible. Y aun así, hay que decirlo claro: cuando un texto tiene que conectar de verdad con un público específico, cuando importa el tono, la intención y la experiencia de lectura, la IA sola no basta. Al menos, no hoy.

Y, por desgracia, la pregunta no es si la IA va a usarse. Eso ya está ocurriendo. La pregunta es qué tipo de libros y qué tipo de industria queremos. Porque automatizar no es lo mismo que cuidar, del mismo modo que leer no es solo entender palabras.

***

Enlace a la noticia cuya imagen ilustra este artículo: https://www.bfmtv.com/tech/intelligence-artificielle/les-editions-harlequin-vont-traduire-leurs-romans-a-l-ia-un-plan-social-invisible-denoncent-les-traducteurs_AD-202512170930.html

Errores en libros publicados: Ruth Ware explica el proceso y como traductora lo reconfirmo

27 jueves Nov 2025

Posted by enlalunadebabel in Edición, Traducción, traducción literaria

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Edición, editoriales, erratas, errores, escritura, gazapos, libros, literatura, traducción, traducción literaria

Hace unos días la escritora Ruth Ware publicó un hilo maravilloso explicando por qué incluso los libros publicados por grandes editoriales —con equipos enteros detrás— pueden contener errores. Y yo, como traductora editorial, y desde mi parcelita, solo podía asentir. Porque aunque desde fuera pueda parecer que un libro pasa por un túnel de lavado mágico donde sale brillante e impecable…, la realidad es mucho más artesanal, humana y, por tanto, algo más caótica.

Imagen de Glosario Gráfico (https://www.glosariografico.com/categoria_libros)

Aquí va el hilo de Ware aderezado con mi perspectiva desde la traducción.

1. La edición estructural: mover piezas grandes y cruzar los dedos

Ware explica que las primeras rondas de edición se centran en la trama, el ritmo, la coherencia… Y como traductora lo confirmo: cuando recibo un manuscrito, ya ha pasado por estas fases, pero eso no significa que esté «cerrado». A veces aún hay cambios, capítulos reordenados a última hora, frases que desaparecen misteriosamente… y claro, si una pieza se mueve, las demás pueden chirriar. El dominó editorial es muy real y no es infrecuente trabajar con versiones iniciales y hasta de tipo borrador.

2. El copyediting: donde se arregla… y a veces se estropea

Ella comenta que el copy editor corrige estilo y ortografía, pero a veces se introducen otros errores. Aquí, como traductora, añado:

  • Si hay varias versiones del manuscrito en circulación, puedes estar trabajando con la penúltima sin saber que existe una «definitiva de verdad de la buena que ahora va en serio».
  • Cuando el autor revierte un cambio (stet) pero no ajusta lo que rodea ese cambio, nacen palabros maravillosos como el hilairiously del que habla. En nuestro caso, cuando recibimos los cambios propuestos en nuestra traducción, es bastante común que al cambiar algo, se haya dejado alguna palabra (preposición, artículo, etc.) colgando.

3. La maquetación: cuando Word decide que hoy no

Ware menciona que en la maquetación se pueden introducir caracteres fantasma, formatos extraños o signos rarísimos. Por mi parte, he visto espacios invisibles que rompen una línea entera, guiones o comillas que desaparecen… Y por supuesto, la maquetación también afecta a las traducciones: una palabra más larga en castellano puede mover un párrafo entero, crear viudas y huérfanas o colapsar un diálogo.

4. Las pruebas finales: el último baile (sin margen para respirar)

El proof editor revisa la versión maquetada. Y aquí quienes traducimos también volvemos a participar: revisamos galeradas para detectar erratas propias, inconsistencias o errores que nacieron en fases anteriores.

Sin embargo, es la etapa más peligrosa porque hay muy poco tiempo, cualquier cambio puede romper el formato… y ya casi nadie más va a revisar después. En definitiva, es como intentar arreglar el maquillaje del actor mientras está saliendo al escenario.

5. Las primeras ediciones siempre tienen más errores (y no es un fallo: es estadística pura)

Esto lo dice Ware y lo reafirmo. La mayoría de los lectores solo ven la versión corregida cuando el libro llega a bolsillo o a la tienda de ebooks. Pero quienes devoran un lanzamiento el primer día se pueden encontrar todos los gazapillos.

Y entonces es cuando (a Ware le) llegan los mensajes: «Hola, he visto una errata» y ella lo agradece, siempre que se avise con cariño y no con un «vaya chapuza de edición», porque detrás de un libro hay una cadena de personas, no máquinas.

6. Y ojo: no todo lo que parece un error lo es

Ware lo explica muy bien y en traducción lo vemos igual. Que puede haber erratas, sí, ya lo hemos dicho, pero es que algunos errores no lo son. Pueden ser rasgos regionales, puede haber vocabulario poco común, quizá son decisiones estilísticas del autor y hasta errores conscientes y deliberados que caracterizan a un personaje o su forma de hablar.

Y, en estos casos, el reto de esta traductora está en mantener todo esto sin que parezca una errata de verdad. A veces traducimos errores adrede. Y no, no es fácil. No hay nada más divertido que ir justificando por qué esa palabra mal escrita tiene que quedarse así.

En definitiva…

El proceso editorial es un trabajo en cadena —multietapa, multipersona y multiprograma—, cuyos eslabones no siempre encajan a la perfección por muchos motivos. Es colaborativo, complejo y, sobre todo, humano. La gran mayoría de las veces los errores no son señal de dejadez: son la consecuencia inevitable de un proceso vivo.

Como traductora, agradezco muchísimo los hilos como el de Ware y otros escritores porque ayudan a que los lectores entiendan por qué un libro perfecto es prácticamente imposible… y por qué seguimos dejándonos la piel para que cada edición esté un poquito mejor que la anterior. Porque a todos nos interesa que el libro nos salga redondito. Palabra.

De universos inventados y frases hechas

24 domingo Ago 2025

Posted by enlalunadebabel in Lengua española, Traducción, traducción literaria

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fantasía, fraseología, frases hechas, literatura, traducción, traducción literaria

Las frases hechas no viajan bien entre mundos… y ahí empieza el reto del traductor (humano).

En la novela en la que trabajo ahora, los protagonistas habitan un universo distinto al nuestro, donde muchos animales de la Tierra —como perros o ranas— sencillamente no existen. Esto condiciona las decisiones traductológicas: expresiones tan comunes en castellano como «no es moco de pavo» pierden sentido. Lo mismo ocurre con referencias religiosas como «no es santo de mi devoción» o coloquialismos del tipo «donde Cristo perdió el gorro», que en un mundo sin santos, sin Cristo y sin tradición católica carecen de coherencia.

Y no solo pasa con expresiones y frases hechas del estilo, también sucede con medidas y tiempo. Si ese mundo no se rige por relojes —como es el caso que me ocupa—, no podemos hablar de segundos ni minutos; habrá que medir de otra manera, quizá en latidos, pasos o ciclos naturales propios de ese universo.

¿Cómo mantenemos la expresividad de la lengua de llegada sin traicionar la coherencia interna del universo ficticio? Pues la respuesta pasa por la traducción más creativa y humana: encontrar equivalentes que transmitan el mismo efecto al lector, pero que respeten la lógica del mundo narrativo.

Este tipo de decisiones demuestran por qué la traducción literaria (y la no literaria también, ¿eh?) requiere criterio y sensibilidad profesional. Una IA ofrece equivalencias literales, pero no va a evaluar si ese animal existe en la diégesis de la obra o si esa referencia cultural, religiosa o temporal es verosímil en ese universo. Porque no piensa. Esa negociación entre fidelidad y coherencia sigue siendo terreno humano.

¿Qué otras expresiones crees tú que no sobrevivirían en un universo inventado? ¡Te leo!

🖼️ Autorretrato. Dorothea Tanning (1944)

Traducir es puro funambulismo 🎪

22 martes Jul 2025

Posted by enlalunadebabel in Lengua española, Traducción, traducción literaria

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argot, cultura, equilibriotraductor, fechartraducciones, GenZ, jerga, literatura, modernidad, traducción, Traducción, traducción literaria

Los traductores nos movemos constantemente entre dos extremos: por un lado, el respeto al texto original; por otro, la búsqueda de una expresión natural en la lengua de llegada. Y en ese vaivén, a veces nos inclinamos tanto hacia uno de los lados que perdemos de vista lo esencial: la durabilidad, la coherencia, la voz.

En los últimos años, hablamos mucho (y con razón) de la importancia de alejarse de traducciones excesivamente literales, esas que suenan forzadas, antinaturales, cogidas por pinzas, vaya. Sin embargo, en ese afán por sonar «naturales», corremos el riesgo contrario: el de fechar las traducciones, anclarlas en un momento concreto del tiempo al utilizar expresiones demasiado propias de una moda, una generación o una jerga puntual.


Pensemos en palabras como «bro», «PEC» o expresiones como «servir c*ñ*», «F en el chat», «estar alguien en su prime», etc. Tienen fuerza, ritmo, personalidad…, pero también fecha de caducidad. Puede que funcionen de maravilla hoy, pero ¿cómo envejecerán dentro de cinco años? ¿Seguirán siendo comprensibles? ¿O parecerán artefactos de otra era, como los «guay del Paraguay» de los noventa?

Traducir es trasladar palabras, claro, pero sobre todo consiste en decidir qué tono queremos dar, cuánto queremos que pese la actualidad y cuánto queremos que perdure la historia. No se trata de eliminar lo coloquial ni de neutralizar la voz de los personajes, sino de preguntarnos a quién estamos hablando hoy… y a quién le hablaremos mañana.

Este equilibrio no es fácil y no siempre hay respuestas claras, porque, obviamente (se viene frasecita manida) depende del contexto. A veces, una expresión muy del momento es justo lo que necesita un personaje para cobrar vida (hace poco en una novela encontraba, literal, una expresión donde encajaba de mil amores lo del «ir a servir»). Otras, es mejor apostar por una naturalidad menos marcada, más atemporal, que permita que el texto respire con libertad dentro de unos años.

Como traductores, no podemos prever el futuro, pero sí podemos ser conscientes de las elecciones que hacemos. Y sobre todo, podemos defender que una traducción con personalidad no tiene por qué sonar forzada ni tampoco quedar atrapada en una moda pasajera.

Al final, se trata de eso: encontrar la voz, el tono y el ritmo que hagan justicia al original y que, al mismo tiempo, conecten con los lectores… de hoy y de mañana.

***

P. D.: Si hay algo de la imagen que no te suena, te dejo por aquí un minidiccionario: https://lnkd.in/dJndjb-H

Cómo me organizo para rendir (aunque no siempre llegue a todo)

27 martes May 2025

Posted by enlalunadebabel in Aprendizaje, Cuestiones laborales, Vida traductoril

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organización, productividad, traducción

A menudo me preguntan cómo llego a todo. Y mi respuesta sincera es: no siempre llego. Esto es así.

Trabajo como autónoma, y eso significa que llevo varios sombreros: traductora, gestora de proyectos, formadora, contable… Aun así, hay varias estrategias que me ayudan a mantener el rumbo, a concentrarme mejor y a trabajar de forma más productiva sin dejarme la piel en el intento.



No tengo una fórmula mágica, pero sí algunos trucos que me funcionan:

🔹 Planificación realista: Intento no sobrecargar mis jornadas. Dejo márgenes para imprevistos, porque sé que los habrá. Tener una visión clara de las tareas me permite priorizar sin entrar en modo pánico (aunque siempre haya algún momentito así, para qué negarlo).

🔹 Listas breves y claras: Cada día empiezo con una lista de entre 3 y 5 tareas clave. Si las termino, perfecto: añado más (o no). Pero parto de lo esencial para evitar la parálisis por exceso (me he dado cuenta de que me pasa bastante; cuando me abrumo, tiendo a postergar decisiones).

🔹 Me como el sapo 🐸: Cuando puedo, empiezo el día con la tarea que más me cuesta. Esa que más me tienta posponer (contestar un correo peliagudo, hacer un presupuesto complejo). Una vez hecha, todo lo demás fluye mejor.

🔹 Bloques de trabajo sin interrupciones: Silencio notificaciones, dejo el móvil boca abajo y trabajo por bloques. Sin excusas.

🔹 Pequeñas rutinas motivadoras: Una taza de café, una lista de reproducción especial, una vela encendida (o lo que me chifla ahora; quemar cera aromática en un quemador), etc. Son pequeños gestos que me ayudan a crear un ambiente que invite a trabajar.

🔹 Descansos estratégicos: Parar no es perder el tiempo. A veces basta con levantarme cinco minutos, salir a dar un paseo corto, sacar al perro o mirar por la ventana para volver con las ideas más claras. A veces, lo reconozco, también implica poner una lavadora o descargar el lavavajillas. Está estudiado: el cuerpo quiere movimiento cuando la mente se cansa, aunque sea barrer.

🔹 Delegar, automatizar, eliminar: Cada cierto tiempo reviso mis procesos y me pregunto: ¿Podría automatizarlo? ¿Esto sigue siendo necesario? ¿Paso el encargo, mejor?

🔹 Decir que no: Aprender a decir que no a ciertos proyectos, reuniones o compromisos también es productividad. No puedo con todo, y reconocerlo me hace más eficiente y más humana. Me cuesta horrores (diría que es lo que más), pero es necesario.

🔹 Celebrar los logros: Marcar una tarea como hecha y tacharla de la lista, cerrar un proyecto… Cada pequeño logro merece su minicelebración. A veces es un café tranquilo. Otras, parar para leer algo por placer o hacer dibujitos en un papel (¿conoces el zentangle?).

No siempre llego a todo, pero con estos puntos llego a lo importante.

Y tú, ¿tienes algún truco que te ayude a concentrarte o rendir mejor en el día a día? ¡Compartir es vivir!

Traducir para ser oído: peculiaridades de la traducción de audiolibros

16 miércoles Abr 2025

Posted by enlalunadebabel in Aprendizaje, Traducción, traducción literaria

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audiolibros, traducción, traducción literaria, traduciraudiolibros

La mayoría de los textos que traducimos los imaginamos en papel o en pantalla. Pero ¿qué ocurre cuando ese texto no va a leerse, sino a escucharse? La traducción de audiolibros implica una serie de retos y particularidades que no siempre están presentes en otras modalidades editoriales. No basta con traducir bien: hay que traducir para el oído.

Uno de los audiolibros que traduje hace un tiempo, con locución del célebre actor Jordi Boixaderas. ¡Lujazo!

La oralidad como destino

El principal cambio de chip que exige esta modalidad es recordar que el producto final será interpretado con la voz, no con la vista. La oralidad lo condiciona todo. El texto debe sonar fluido, natural y claro. Hay que tener en cuenta la musicalidad, el ritmo de las frases, las pausas, la puntuación, la cadencia… En una lectura silenciosa, el lector puede releer si se pierde. En una lectura en voz alta, no hay marcha atrás.

Esto implica que estructuras demasiado largas o complejas pueden dificultar la comprensión. Es preferible optar por frases más claras y directas, que mantengan la atención del oyente sin exigirle demasiado esfuerzo.

Pensar con el oído

El oído capta el lenguaje de forma diferente al ojo. Algunos elementos que funcionan bien en un texto escrito pueden perder eficacia —o directamente resultar confusos— cuando se oyen. Por ejemplo:

  • Las enumeraciones largas pueden abrumar.
  • Las frases con muchas subordinadas o incisos pueden dificultar el seguimiento.
  • Las ambigüedades o dobles sentidos involuntarios pueden pasar desapercibidos para quien escribe, pero no para quien escucha.

Por eso, conviene revisar siempre el texto traducido leyéndolo en voz alta. Es la mejor manera de detectar cacofonías, repeticiones accidentales, ritmos raros o frases que se tropiezan.

El narrador como aliado

Una de las grandes diferencias respecto a la traducción de un libro impreso es que el texto traducido pasará por la interpretación de una persona: el narrador o narradora del audiolibro. Y nuestro trabajo puede facilitarle —o complicarle— muchísimo la tarea.

La puntuación, por ejemplo, no solo debe ser correcta desde el punto de vista gramatical: también tiene que guiar la entonación. Las pausas deben tener sentido. Las acotaciones emocionales (“dijo enfadado”, “susurró con tristeza”) deben estar integradas de forma que no rompan el flujo ni suenen forzadas.

Además, cuando hay muchos personajes, es útil diferenciar bien sus formas de hablar. Esto no solo aporta color y coherencia al texto, sino que ayuda al narrador a marcar esas diferencias con la voz.

¿Y qué pasa con los elementos visuales?

En ocasiones, los textos incluyen recursos visuales (tipografías, cambios de formato, notas al pie, dibujos, cartas, mensajes de móvil…) que en un audiolibro no se ven. Aquí la labor del traductor consiste en adaptar, resumir o reescribir para que la información se entienda solo con el oído.

Esto es especialmente importante en literatura infantil, donde el texto suele apoyarse mucho en la ilustración y donde la musicalidad, el ritmo o incluso la rima pueden formar parte de la narración.

¿Traducción o adaptación?

Todo esto plantea una pregunta interesante: ¿hasta qué punto estamos traduciendo… y hasta qué punto estamos adaptando? La línea entre ambas disciplinas se difumina en el caso de los audiolibros, porque la prioridad no es tanto la fidelidad palabra por palabra, sino la eficacia del mensaje en formato sonoro. Lo que importa es que el texto suene bien y se entienda bien.

Por eso, traducir un audiolibro exige una sensibilidad especial. No es solo traducir: es pensar con oído, imaginar cómo va a sonar, prever cómo lo va a recibir una persona que, probablemente, esté escuchando mientras camina, conduce o cocina.

Para seguir… escuchando

Aquí van algunas lecturas interesantes sobre el tema, por si quieres profundizar:

  • García Aristegui, David (2022). Audiolibros, traducciones y derechos de autoría. En Vasos comunicantes. Revista de ACE Traductores.
  • López García, Verónica (2020). Propuesta de guía para la adaptación a audiolibro de referencias intratextuales e interpelaciones al lector presentes en libros de no ficción. Universitat Pompeu Fabra.
  • The Spoken Word Audio Report, de Edison Research (aunque centrado en inglés, ofrece datos valiosos sobre consumo y formatos).

¿Has traducido algún audiolibro o te gustaría hacerlo? ¿Qué decisiones creativas has tomado para que una frase funcione bien al oído? ¡Te leo en comentarios!

𝗟𝗼𝘀 𝗺𝘂𝗻𝗱𝗼𝘀 𝗱𝗲 «¡𝘆𝘂𝗽𝗶!»… 𝘆 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗿𝗮𝗰𝘁𝗲𝗿𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗷𝗲𝘀

04 martes Mar 2025

Posted by enlalunadebabel in Traducción, traducción literaria

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Etiquetas

literatura, traducción, traducción literaria

Traducir diálogos es todo un arte. Cuando un personaje abre la boca, no solo está transmitiendo información, también nos está contando quién es, de dónde viene y cómo ve el mundo. Sin embargo, ¿qué pasa cuando los lectores sienten que el tono del diálogo no encaja?

Hace un tiempo leí un comentario en Threads sobre una traducción en la que el vocabulario usado parecía infantil para la edad de los personajes (en concreto, se quejaban de expresiones como «¡yupi!», entre muchas otras).

Los mundos de Yupi fue una serie de televisión infantil emitida en España por La 1 de Televisión Española en los años 80 y 90.​


Este tipo de críticas puede ser frustrante (obvio), pero también nos invita a reflexionar sobre nuestro trabajo como traductores. ¿Qué podemos hacer para dar con la voz de los personajes?

✒️ 𝗘𝘀𝘁𝘂𝗱𝗶𝗮 𝗲𝗹 𝗼𝗿𝗶𝗴𝗶𝗻𝗮𝗹 𝗮 𝗳𝗼𝗻𝗱𝗼
Antes de decidir cómo hablarán los personajes en la lengua meta, lee a fondo [escucha] cómo lo hacen en el texto original. ¿Usan jerga, expresiones modernas o un tono más formal? Identificar estas características es lo primero para traducir su personalidad con precisión.

✒️ 𝗖𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗷𝗲𝘀
No es lo mismo traducir a un adolescente rebelde que a un adulto más serio y profesional, por ejemplo. La edad, el entorno y la experiencia vital influyen en el lenguaje. Una adolescente puede usar unas expresiones que parecen artificiales en boca de un adulto.

✒️ 𝗔𝗱𝗮𝗽𝘁𝗮 𝘀𝗶𝗻 𝗽𝗲𝗿𝗱𝗲𝗿 𝗻𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱
Algunas expresiones no funcionan al traducirlas literalmente (pasa muchas veces). Expresiones como «yupi» pueden ser infantiles en castellano, aunque su equivalente en el idioma original tenga otro matiz. Busca alternativas más acordes al contexto y al registro lingüístico.

✒️ 𝗖𝗼𝗻𝘀𝘂𝗹𝘁𝗮 𝘆 𝗿𝗲𝘃𝗶𝘀𝗮
Pide la opinión de otros traductores o lectores beta. Lo que a ti te parece natural puede sonar forzado a otros. Este paso es muy útil para mantener la coherencia cultural y lingüística.

✒️ 𝗡𝗼 𝘁𝗲𝗻𝗴𝗮𝘀 𝗺𝗶𝗲𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗮𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿𝘁𝗲
La lengua está viva y eso se refleja en el habla de los personajes. Un lector actual espera encontrar diálogos que le suenen contemporáneos, aunque 𝘴𝘪𝘯 𝘤𝘢𝘦𝘳 𝘦𝘯 𝘮𝘰𝘥𝘪𝘴𝘮𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯𝘷𝘦𝘫𝘦𝘻𝘤𝘢𝘯 rápido. Encuentra un equilibrio. (Sí, lo sé, es más fácil decirlo que hacerlo).

✒️ 𝗣𝗿𝗶𝗼𝗿𝗶𝘇𝗮 𝗲𝗹 𝗹𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿 𝗺𝗲𝘁𝗮
Esto es elemental. Si estás traduciendo para jóvenes adultos, el tono debe conectar con ellos. Si el público es más amplio, plantéate qué registro puede ser más general sin sacrificar la esencia del personaje.

El vocabulario y el tono en los diálogos son la esencia de los personajes. Traducirlos fielmente implica ser un puente (ya, referencia manida), no solo entre lenguas, sino también generaciones. La cosa está en escuchar al personaje y hacer que su voz se mantenga intacta.

¿Y tú qué estrategias usas para encontrar el tono perfecto en los diálogos?

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