Propósitos y deseos para 2013

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El 2013 asomaba la nariz tímidamente hace unos días y ya está aquí. A pesar de las dificultades de 2012 en general y la situación en la que nos encontramos, hago un balance positivo de este año que acaba de dejarnos. Y aunque la tónica (la mía con ginebra, por favor) sigue siendo la misma para este año que viene, yo pienso seguir pidiéndole peras al olmo.

Y puestos a pedir, hay varios propósitos que me gustaría cumplir (y que espero que no sean como los típicos de apuntarse al gimnasio, dejar de fumar, perder peso, etc.) y deseos que quisiera hacer realidad este año que acabamos de desenvolver (y aún huele a nuevo) sin dejar de ceñirme a las máximas de las que ya hablé hace un tiempo.

Aquí van los míos. ¿Coinciden con los vuestros? ¿Qué le pedís vosotros al año 2013?

Propósito 1

Mi asignatura pendiente desde hace mucho tiempo. Demasiado. ¿Lo conseguiré esta vez? ¿Tenéis algún truquillo a mano?

Propósito 2

Otro firme propósito que me gustaría poner en práctica este año, sin sufrir por no tener trabajo en el futuro y acabar dejándome los ojos de madrugada.

Propósito 3

¡Porque los traductores somos la leche! (si no nos lo decimos nosotros, ¿quién lo va a hacer, eh? ¿Eh?)

Propósito 4

En época de guerra NO toda tarifa es trinchera. Suelo ser bastante flexible y tengo en cuenta muchas variables a la hora de aceptar un encargo de traducción, pero no quiero trabajar por amor al arte.

Propósito 5

Mira que lo intento pero al final me pilla siempre el toro…

Propósito 6

Más que propósito es un deseo porque no depende de mí, pero me gustaría seguir aprendiendo y si es con textos o con proyectos interesantes, mejor que mejor.

Propósito 7

Es algo con lo que soñamos todos siempre, ¿no?

Propósito 8

No tengo hijos ni compromisos familiares apremiantes pero, a veces, por traducir o revisar dejo de hacer algunas cosas que merecerían más la pena (propósito muy ligado al número 1, claro)

Propósito 9

Es un clásico. No vale la pena sumirse en la miseria porque tenemos unos días (o semanas) de sequía. Al final todo vuelve a su cauce y muchas veces acabamos desbordados incluso.

Propósito 10

Vale, sí, es un comentario demasiado edulcorado (cuidado no se os garrapiñen los ojos), pero es esencial tener pasión por lo que haces, ¿no?

Y, a modo de resumen, ser consciente de que todo irá mejor. No perdamos la esperanza. Que no nos recorten también el optimismo ni traten de quitarnos «lo bailao».

Propósito final

Mucha suerte y ánimos a todos en este nuevo año.

El lenguaje escatológico y sus eufemismos

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Con la llegada de la Navidad vuelven las tradiciones a todos los hogares, si bien algunas son más extrañas que otras, como en Cataluña. Parece que al tópico de ser agarrados se une muestra pasión por lo escatológico y no es de extrañar.

Para empezar tenemos al caganer, la figurita de un hombre defecando tranquilamente en el belén con su barretina y muchas veces fumando en pipa. Esta curiosa tradición se sitúa entre el cambio de siglo XVII y XVIII, en pleno Barroco, un movimiento cultural y artístico caracterizado por un realismo algo exagerado, digamos. Esta figura se actualiza año tras año y actualmente adquiere la forma de los políticos o deportistas más prominentes, o bien del famosillo de turno.

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Piqué y Shakira en plena faena

Luego le damos de palos a un tronco para que nos cague dulces y regalos: el sufrido (caga) tió. No es que nos pirre el sadomasoquismo o la ultraviolencia a lo Alex DeLarge, el protagonista de La naranja mecánica. Todo tiene su explicación; de hecho, existen dos teorías detrás de esta práctica. La primera es que simboliza la fertilidad de la tierra y garantiza la prosperidad del próximo año; la segunda, que el tronco representa a la naturaleza que duerme en invierno y hay que despertarla a palos para que defeque y comience de nuevo el ciclo.

Caga tió

El pobre incauto sonriendo con la panza llena, ajeno a lo que está a punto de sucederle

Además, tenemos algunos refranes que respaldan lo dicho, como “Qui mengi molt i cagui fort no ha de témer la mort” (Quien come mucho y caga fuerte, no debe temer a la muerte). Y hasta Salvador Dalí, nuestro catalán más insigne, escribió un ensayo escatológico sobre las ventosidades titulado «El arte de tirarse pedos o Manual del artillero socarrón», que incluyó como apéndice en su Diario de un genio (Tusquets, 2004).

Así pues, como buena catalana, en algún momento tenía que abordar el tema y aunque en un principio pueda parecer una cuestión baladí, tiene más miga de la que parece. En esta entrada abordamos un poco este vocabulario escatológico con una pincelada de humor, sobre todo por lo mucho que tratamos de adornarlo con eufemismos, sea en el idioma que sea. Y como cada lengua modela la realidad a su antojo, al traducir estas expresiones eufemísticas deberemos adaptarlas a nuestra cultura.

Veamos algunos eufemismos para “toilet” en el Reino Unido: bog, loo, cloakroom, close stool, closet, commode, convenience, garderobe, gents’, heads, jakes, khazi, ladies’, latrine, little boys’ room, necessary, netty, place of easement, powder room, privy, smallest room, thunder-box, water-closet y WC.

En cuanto a las necesidades, empecemos por la «agüita amarilla». Lo más común en inglés es pee, piss, have a piss (UK), take a leak (US) pero encontramos otras maneras más disimuladas o todo lo contrario, más bastas y humorísticas, como mark the territory, shake the dew off one’s lily, bleed the lizard, take a slash, squeeze the weasel, drain the dragon o see a man about a horse. Esta última también puede usarse como comodín para decir que alguien debe ausentarse, aunque en general es para ir al lavabo.

Para hacer lo gordo o bien aguas mayores (más eufemismos), los angloparlantes usan shit, poop y take a dump, y como expresiones más eufemísticas: doo-doo, bake a loaf, chop a log, disembowel, do the royal squat, drop a bomb, make mud, stain the porcelain, park your breakfast, take a load off your mind, drop the kids off at the pool…

En España hablamos de lavabo, retrete, baño, excusado, aseo, servicios o sanitario, entre otros. En cuanto a expresiones, vamos al tigre/al meódromo, nos sentamos en el trono o bien visitamos al señor Roca.

Vinilo retrete

Vinilo para hacer tus necesidades como un señor feudal a lo «Juego de tronos»

Una vez allí, para responder la llamada de la naturaleza, podemos cambiarle el agua al canario, es decir, hacer aguas menores, si no queremos hablar de mear o echar un meo.

Aunque también podemos ir de vientre, dejar un regalito, plantar un pino, deshacernos de nuestro lado oscuro, sacar la leña al patio, encargar un brazo de gitano, liberar a Willy, poner un fax, pasar de lo abstracto a lo concreto, echar troncos al aserradero, darle sabor al caldo, echar al inquilino, calcular nuestro producto interior bruto, vaciar la papelera de reciclaje o compilar el Kernel (sobre todo si eres informático).

La verdad es que podemos llegar a ser muy originales a la par que faltones y no sería la primera vez que para estos menesteres oigo también: Me voy, que el perro asoma la cola/el hocico o bien Obama sale de la Casa Blanca (de hecho, este último solo se lo he oído a mi hermano. Mira, Roger, surts al blog!).

Tras una consulta en twitter salieron muchísimas más (gracias, @vulzen, @javmallo, @TraductorJur): echar una placa, bombardear la zona, aliviarse, negociar la liberación de rehenes, salir el topo de la madriguera, lanzar torpedos, ir a darlo todo, dar un concierto, parir mulatos, hablar con la ONU, entrar en modo súper guerrero… La originalidad al poder, vamos.

Con todo esto quiero decir que los eufemismos hay que adaptarlos culturalmente. Soltar un «voy a ver a un hombre por lo de un caballo» no tendría ningún sentido para nosotros porque sería una traducción literal del inglés, así como quizá tampoco lo tendría decir «voy a visitar al señor Roca» en Sudamérica, porque seguramente no sea esa la marca de sanitarios más común. Además, muchas de estas expresiones pueden llegar a tener tintes racistas o ser demasiado chabacanas, así que ojito con emplearlas alegremente y atentos al registro del texto que tengamos entre manos. Lo de siempre: sentido común (que es el menos común de los sentidos, dicen).

Y poco más por hoy aunque aprovecho para felicitaros las fiestas y desearos una buena entrada de año. Y, ya sabéis, si queréis dejar vuestras opiniones o propuestas, aquí os espero.

***

También hablé de eufemismos en:

Para saber más:

El traductor insolente: traducir el lenguaje soez

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Una de las cosas que más cuestan, en literaria y también en audiovisual, es transmitir naturalidad y que el texto no suene a traducción precisamente. Eso pasa por trasvasar correctamente y de una forma creíble los insultos y las expresiones malsonantes, entre otros. Seguro que tenéis muy presentes algunos doblajes y traducciones impresas que abusan de los «maldito/a» y «puto/a» o emplean expresiones que en la vida real no usamos tanto. Hace poco oí incluso un «esto apesta» para traducir un «this sucks» que se podría haber resuelto con mayor naturalidad con un «esto es una mierda» o «vaya mierda de…», por ejemplo. Por no hablar de la gran metedura de pata en el doblaje de St. Elmo, punto de encuentro (1985) y su «el amor chupa» («love sucks«).

 

Y es que parece que el tema de los «tacos» y el lenguaje soez en general no está bien resuelto. Como dice Joan Fontcuberta en su artículo incluido en La traducción para el doblaje y la subtitulación (Duro, 2001): «No se ha estudiado con profundo rigor la función social y comunicativa de los insultos, los tacos y las exclamaciones en general. Los diccionarios ayudan poco o nada en estos casos; suelen dar traducciones neutras que casi nunca coinciden con la intención de quien los profiere o con la situación en que se producen».

Además sabemos que, como con tantas otras cuestiones, todo «depende» en traducción. Un buen trasvase depende del medio social del personaje que dice el taco, de la situación que lo haya provocado a expresarse así (no es lo mismo el miedo que la rabia) y de a quién va dirigido el mensaje. Por ejemplo, el personaje de Travolta en Pulp Fiction no imprecará de la misma forma que el timorato Flanders de Los Simpsons.  ¿Quién diría «¡Me cago en la puta!» y quién «¡Córcholis!»? Sí, son mundos opuestos pero son un buen ejemplo de esto.

Por su parte, Xosé Castro (1997) habla en un artículo de la «alta traición» que hay que cometer a la hora de abordar este tipo de traducciones: «[…] debemos traicionar intencionadamente al texto cuando nos encontramos expresiones vulgares y malsonantes, mucho más variadas en nuestra lengua que en inglés y que, sin embargo, se ven una y otra vez mutiladas por la falta de imaginación de algunos traductores (jodido, jódete, bastardo, etc.). El habla vulgar y la germanía también es muy fértil en castellano y no se le saca todo el partido por miedo a hacer una adaptación demasiado libre del texto original».

A continuación expongo algunos ejemplos reales del doblaje que hice para The Good Guys, una serie policíaca, y de las traducciones para los subtítulos de Sons of Anarchy, en los que abunda el lenguaje malsonante (porque va de unos moteros muy machotes) y de Paranormal Activity 4, con muchas expresiones de este tipo motivadas por el miedo de los personajes. [Tendría que haber hecho una estadística de las veces que los personajes decían «What the fuck!» o «Holy shit!«.]

Lo que aquí encontraréis, por lo tanto, son algunas formas de trasvasar estas expresiones pero no pretendo sentar cátedra ni establecer reglas fijas. Hay mil maneras de traducir las cosas y cada maestrillo tiene su librillo. Y tampoco animo a salpimentarlo todo con estas palabras soeces: hay que tener en cuenta las preferencias y/o exigencias del cliente.

fuckin' sales

En esta tienda de Osaka no se han enterado de que no es necesario ser faltón para vender 

LOS INSULTOS

Todas las lenguas son ricas en este tipo de léxico pero las expresiones no son siempre equivalentes. Por ejemplo, el «cunt» inglés es excesivamente ofensivo (The Oatmeal le ha dedicado un cómic, incluso) mientras que, en español, el «coño» está en boca de todos (no pun intended).

En palabras y expresiones tan enfáticas como estas, lo esencial es transmitir el tono (enfado, sorpresa, miedo, etc.) con lo que muchas veces los términos no coincidirán.

Veamos algunos ejemplos de insultos:

Aquí me pareció más natural utilizar esta expresión en lugar de optar por un simple adjetivo y ser más literal («scumbag» suele ser «basura», «escoria»…). Un cambio parecido al del caso siguiente: «twerp» puede ser «bruto»o «idiota» pero «imbécil» me pareció más fuerte.

Muchas veces, los insultos vienen dados por la apariencia de la persona, ya sea rasgos físicos o por la ropa que lleva:

En este caso la literalidad no me acababa de gustar, por muy simpática que resultara una pajarita, de modo que lo extrapolé un poco para que siguiera teniendo el matiz de algo raro y ridículo.

Esta última expresión, a la vez, es una referencia cultural. Los «munchkin» son unos hombrecitos que aparecen en el libro El maravilloso Mago de Oz, de Lyman Frank Baum.

Muchas veces encontraremos expresiones que no son excesivamente insultantes pero sí despectivas y, por lo tanto, no debemos pasarnos de la raya.

En los casos en los que es posible opto por usar el sufijo despectivo -ucho/-ucha o cambiarlo un poco y añadirle un adjetivo peyorativo.

EXPRESIONES MALSONANTES

En The Good Guys se intentaba reflejar el día a día de una comisaría, la calle, los criminales, y por eso había muchas expresiones malsonantes como indicador de naturalidad.

En los fansub de esta serie se optó por una versión mucho más literal que no encuentro muy acertada para doblaje porque le falta naturalidad, especialmente la respuesta. Me gusta «puñetero/a» pero no en esa construcción.

La idiosincrasia de uno de los personajes de la serie policíaca, Dan, hacía que algunas veces las expresiones no fueran convencionales y tuvieran un toque antiguo o ridículo, como esta:

Volvemos a tener un «damn» pero combinado con el «hot» no tiene mucho sentido o, al menos, no es una combinación que se oiga mucho por EE.UU., por lo que traté de reflejarlo con una expresión que tuviera doble sentido y también tuviera su gracia.

En este fragmento, por ejemplo, el «damn it» está traducido de otra manera porque la situación lo requería. El efecto de este fragmento no debía ser humorístico sino que debía expresar su mal humor. Un «mierda» también hubiera quedado bien.

Aquí no me parecía que hubiera que reproducirlo por una expresión realmente malsonante, de modo que opté por reproducir el sentido y darle el tono que requería el contexto. A diferencia de los fansub, donde sí se tradujo con el recurrente «puto/a».

El siguiente ejemplo me llamó especialmente la atención no porque fuera excesivamente malsonante sino porque debía recogerse con la fuerza que requiere la situación, algo que los fansub no consiguieron por su literalidad:

En este sentido, hay veces que nuestra opción será más fuerte que el original. Pienso, por ejemplo, en el típico «no kidding» que en español queda mejor con un «¡no jodas!», siempre que las circunstancias lo permitan. No olvidemos también el socorrido «no me digas» pero, por favor, nada de «¿bromeas?».

MAQUILLAR LA BLASFEMIA

Algo que me ha parecido curioso siempre es cómo muchas lenguas usan eufemismos a la hora de imprecar para no caer en la blasfemia. Me da la impresión de que en España empleamos bastantes expresiones de tintes religiosos sin tantas cortapisas. No nos ponemos las manos a la cabeza cuando alguien «se caga en Dios» o se exclama con un «Jesús, María y José».

Veamos algunos casos en EE.UU., el Reino Unido o Francia:

1. En los Estados Unidos:

  • gad, goshpor God
  • gee, gee whiz, jiminy whiskers, jiminy christmas por Jesus Christ
  • criminy por Christ
  • heck por hell
  • darn, dang por damn

2. En el Reino Unido:

  • gadzooks por God’s hooks (los clavos de Cristo)
  • zounds por God’s wounds (las llagas de Cristo)

3. En Francia:

  • sacre bleu por sacre Dieu (Dios santo)
  • morbleu por Mort de Dieu (muerte de Dios)
  • parbleu por par Dieu (por Dios, de forma similar al castellano «pardiez»)

¿Cómo podemos reflejar esto como es debido en una traducción? No sé de ninguna expresión española eufemística para estos casos y está claro que si encontramos una expresión de estas en el texto original es por algo; se ha querido rebajar un poco el tono. Si alguien dice «Gee, that hurts!» lo mejor es evitar el «joder» (descarto hablar de figuras religiosas en este caso) y optar por un «caray», por ejemplo.

LAS MIL Y UNA CARAS DE «SHIT» Y «FUCK»

Para terminar me gustaría recoger algunas de las traducciones más habituales para las siguientes expresiones. Si tenéis alguna sugerencia o comentario acerca de las opciones que aquí propongo, no os cortéis, sed insolentes y dejadme un comentario soez. Y, si os gustan, os podéis descargar la recopilación aquí: La traducción de shit y fucking.

Shit

«Shit» es muy recurrente como expresión pero parece que tendemos a trasvasarla demasiado con «mierda» cuando no siempre corresponde con nuestra indignación escatológica. Fijaos en el siguiente cuadro las muchas (y variadas) maneras que hay de usar el término y entenderéis lo que os decía de lo recurrente de la palabrita:


Como expresión no siempre aparece sola; «holy shit!» es bastante común para expresar sorpresa, principalmente. En español podríamos traducirlo así:

Holy shit! = ¡Joder! / ¡Hostia! / ¡Hostia puta! / ¡Su puta madre! / ¡Me cago en…!

Otros usos y traducciones:

shit! exp. ¡mierda! / ¡joder! / ¡carajo!
shit bricks vi. cagarse de miedo
shit happens id. a veces la mierda te salpica
when the shit hits the fan exp. cuando se arme la gorda…
to beat the shit out of sb exp. darle hostias a algn / dar una paliza (un palizón) / darle de hostias hasta en el carné de identidad
it’s a crock of shit exp. es una gilipollez
to be full of shit exp. no tener ni puñetera idea
to have {or} take a shit exp. cagar
to be in the shit exp. estar bien jodido(s)
tough shit exp. te jodes / ¡mala suerte!
shit-scared adj. cagado / aterrorizado / muerto de miedo
shit-hot adj. Estupendo / que te cagas
shit-hole n. un lugar de mierda, un tugurio…
holy shit! exp. ¡Mierda! / Me cago en (la puta)
no shit?! exp. ¡No (me) jodas!
to have the shits exp. tener el vientre descompuesto
as thick as (pig)shit exp. más burro/bruto que la hostia

Fuck

«Fuck» aka «the F word» es omnipresente en todas sus formas: «fucking«, «fucked«, «fucker«, «motherfucker«, «motherfucking«. ¿Qué sería de películas como Pulp Fiction sin ella? Seguramente duraría la mitad, si llega.

Si os interesan los orígenes y los usos de esta palabra os recomiendo el siguiente vídeo, aunque casi es mejor escucharlo que verlo porque está plagado de faltas de ortografía.

Veamos algunas opciones:

fucking hell!  exp. ¡joder! / ¡coño!
it was fucking awful  exp. fue de puta pena
it’s fucking cold!  exp. ¡hace un frío del carajo! / …que te cagas
that’s no fucking good  exp. no vale una puta mierda
I don’t fucking know! / fuck knows!  exp. ¡no lo sé, coño! / ¡qué coño sé yo!
fuck (it)!  exp. ¡joder! / ¡carajo! / ¡a tomar por el culo!
fuck you!  exp. ¡que te den por culo! / ¡jódete!
fuck off!  exp. ¡vete a tomar por el culo! / ¡vete al carajo! / ¡vete a la chingada!
it’s fuck-all use  exp. no sirve para una mierda
you dumb fuck!  exp. ¡tonto de los cojones!
fuck this car!  exp. ¡este coche de mierda! / puta mierda de coche / ¡este coche del carajo!

Fucking es polifacética y dependiendo de la palabra a la que acompañe (su categoría sintáctica y sus rasgos semánticos) podemos traducirla de tres modos distintos.

1. Con un expletivo tabú colocado al principio o al final de la oración y separado con una coma. Se pueden usar: joder, coño, hostias, pijo, cojones… Es la mejor opción cuando fucking va delante del verbo y también cuando modifica a un adjetivo.

  • We’re here to fucking sell! = ¡Estamos aquí para vender, joder!
  • What is she fucking thinking? = ¿Pero en qué coño está pensando?
  • Don’t fucking touch me! = Que no me toques, hostia.

2. En posición pre-nuclear, traducido como un adjetivo que se coloca antes del núcleo al que modifica. Palabras que pueden usarse: cochino, jodido, puto

  • Pick up the fucking chalk! = ¡Coge la puta tiza ya!

3. En posición post-nuclear, traducido como un sintagma preposicional colocado después del núcleo al que modifica. Algunas opciones: de mierda, de la hostia, de los cojones.

  • Open the fucking door! = Abre la puerta de los cojones

Muchas veces se pueden usar las tres opciones en una misma frase:

Fucking car! = ¡Joder con el coche! / ¡Puto coche! / ¡Coche de mierda!

Y en otras ocasiones, la expresión puede cambiar bastante:

  • I don’t fucking care = Me importa una mierda / Me suda la polla (más nuestra)
  • This is fucking awesome = ¡Es la hostia! / ¡Es la polla!

Por último, en relación a esta manida palabrita, también encontramos la expresión What the fuck / what the hell!:

¿Qué os parecen estas soluciones? ¿Propondríais alguna más? ¿Hay alguna de estas cosas que no diríais nunca?

Y, próximamente, el insulto en España y todas sus variantes. Daremos un repaso a los insultos propios de cada comunidad autónoma.

***

Para saber más:

¡Ajo y agua! (o el apasionante mundo de los binomios)

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Por una de esas casualidades de la vida me tocó traducir «ajo y agua» y no tenía ni idea de cómo se decía en inglés. Había algo parecido como «tough luck!» o «deal with it» pero al final encontré «like it or lump it», que tenía una estructura parecida al castellano, y descubrí que esto tiene un nombre: binomio.

Los binomios o frases binomiales son expresiones idiomáticas que se caracterizan por una secuencia de dos palabras de la misma categoría gramatical (como sustantivo y sustantivo, adjetivo y adjetivo, pronombre y pronombre, verbo y verbo, etc.) que comparten un sentido relacionado y se repiten con regularidad en la misma formación. El orden de las palabras suele ser fijo y existe un vínculo, usualmente una conjunción o una preposición (como and, or, nor, but, by, for, in, y to en inglés o y, o, pero en castellano) que las conecta.

En inglés se les llama binomials, word pairs e incluso Siamese twins. En ocasiones se les denomina incluso «congelados» porque no se pueden agregar, eliminar, reemplazar o reordenar las palabras sin afectar los significados de estas expresiones.

En cuanto a su clasificación, podemos establecer distintas categorías. A veces se puede identificar un binomio por su construcción sonora, ya sea mediante aliteraciones (part and parcel, safe and sound, chalk and cheese) o rimas (wine and dine). Otras veces las dos palabras que lo componen son sinónimas (pick and choose, peace and quiet), cuasi sinónimas (bag and baggage) y otras, antónimas (sweet and sour, dawn till dusk, back and forth). También hay veces que las palabras se repiten (cheek to cheek, time after time). Pueden ser binomios complementarios (assault and battery), tener subdivisiones (hours, minutes, and seconds) o expresar una relación de causa y consecuencia (shot and killed).

También se pueden categorizar según la preposición que lleven. Se pueden encontrar varias (to, till, of, after, by) pero las más comunes son:

  • and: give and take
  • or: sooner or later, more or less
  • but: slowly but surely
Y, como no, también podemos dividirlos según la clase de palabras que los integren:
  • preposiciones: to and fro
  • adverbios: as and when
  • sustantivos: part and parcel
  • verbos: live and learn
  • adjetivos: safe and sound

La mayoría de los binomios son irreversibles así que si el orden de las palabras se invierte, aunque gramaticalmente es correcta, la expresión no transmite el significado idiomático. Ejemplos de binomios irreversibles son: «alpha and omega«, «back and forth» y «north and south«. Por otro lado, en los binomios reversibles el orden de las palabras se puede intercambiar. Por ejemplo, aunque «principal and interest» se utiliza con mayor frecuencia, también se usa «interest and principal«. Un ejemplo interesante es «salt and pepper«. En su forma más utilizada, se refiere a las especias, pero en su forma reversible, «pepper and salt«, se refiere al color de cabello entre negro, gris y blanco, o al patrón o tejido de una tela. ¡Nada que ver!

A continuación propongo un listado bilingüe. No es exhaustivo ni mucho menos, pero sí recoge los más habituales. Como suele suceder y como veréis, no todos los binomios se corresponden en ambas lenguas. Si queréis, podéis descargarlo en PDF aquí: Word pairs.

English Castellano
As and when Según, siempre que, siempre y cuando
Back and forth De un lado a otro, una y otra vez, de aquí para allá
Bread and butter Sustento, el pan de cada día, lo esencial
By and large En términos generales
Chop and change Ir cambiando, con indecisión
Down and out En la calle, sin hogar, sin techo
Far and wide A lo largo y ancho
First and foremost Antes que nada, ante todo, primeramente
Give and take           Toma y daca, concesión mutua
Grin and bear it Poner al mal tiempo buena cara
Hard and fast Inflexible, estricto
Hit and miss (hit or miss) Hecho al tuntún, casual, fortuito, descuidado…
Ifs or buts Peros
Ins and outs Pormenores
Leaps and bounds A pasos agigantados
Length and breadth A lo largo y ancho
Like it or lump it Ajo y agua
Live and learn Vivir para ver
Loud and clear Alto y claro
More or less Más o menos
Now and again Cada tanto, de vez en cuando
Now and then De vez en cuando
Odds and ends Cosas sin valor, chismes…
On and off De manera intermitente
Out and about Por todas partes
Part and parcel Uña y carne, parte integral
Peace and quiet Tranquilidad
Pick and choose Escoger con esmero
Prim and proper Correcto y formal
Pros and cons Pros y contras
Ranting and raving Echar sapos y culebras, despotricar
Rest and recreation Reposo y entretenimiento
Safe and sound Sano y salvo
Sick and tired Harto, cansado…
Sink or swim Jugárselo todo, abandonar a su suerte, irse a pique o nadar, apañárselas…
Slowly but surely Sin prisa pero sin pausa
Sooner or later Tarde o temprano
Take it or leave it Tómalo o déjalo
There and then En el acto, allí mismo
To and fro De un lado a otro, de arriba abajo, de aquí para allá
Tooth and nail Con uñas y dientes
Touch and go Perder por un pelo, ser cuestión de suerte
Ups and downs Altibajos
Wait and see Espera y verás
Wheeling and dealing Tejemanejes, trapicheos
Wine and dine Llevar a comer y beber, agasajar con un banquete

Cuando estas expresiones se traducen, deben considerarse como una sola unidad en el idioma de origen y hay que usar un equivalente correspondiente en el idioma de destino. Aunque en traducción siempre hay que tener en cuenta muchas variables (la cultura, el propósito de la comunicación, la relevancia funcional o las restricciones textuales), al igual que con otras expresiones idiomáticas (refranes, proverbios, compuestos verbales, verbos preposicionales, locuciones, símiles o clichés), los equivalentes en otros idiomas pueden ser literales o totalmente diferentes, así que cuidado.

Enredémonos: redes sociales y blogs de traducción

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Hoy esta entrada va dedicada a todos los compañeros de profesión. No hace mucho que participo activamente en las redes pero puedo afirmar que he conocido a grandes profesionales gracias a ellas. Y recalco el factor tiempo porque, de hecho, este blog que estáis leyendo empezó sus andaduras en marzo de este año y hace apenas uno y medio que participo con asiduidad en Twitter.

Creo firmemente que la presencia en Internet y, sobre todo, en las redes es importante para un traductor y no solo a nivel profesional sino también personal, algo que explica Cristina Aroutiounova muy bien en esta entrada. Las redes sociales son espacios de encuentro entre personas, grupos, y organizaciones que tienen expectativas similares (a mí me va genial Twitter para desahogarme, por ejemplo, porque es un espacio profesional pero también tiene un punto de radio-patio que va de perlas en momentos de saturación) y donde podemos intercambiar información (enlaces a entradas interesantes, cursos, conferencias), fotografías (pedazo de horror ortográfico que acabo de descubrir en este menú), etc., pero también son un medio donde podemos publicar noticias, comunicarnos con clientes (¡o encontrarlos!) y, sobre todo, dar publicidad a nuestra pequeña empresa, gestionar nuestra imagen pública e incrementar el tráfico hacia nuestra web.

Como todo, el consumo de las redes sociales hay que hacerlo con moderación. Demasiado acaba empachando. (Ilustración de Adara Sánchez)

Por mucho que parezca que tendamos a la autocomplacencia y al buenrollismo en muchas ocasiones, creo que es beneficioso tener un lugar de encuentro. Y, por mi parte, estoy muy contenta de haber conocido a personas tan generosas como las que he descubierto en la red, que comparten sus conocimientos y sus experiencias y hacen que la soledad del traductor sea más llevadera. Sin contar las veces que he podido resolver alguna duda gracias al comodín del público, algo de lo que David Paradela se hace eco en este brillante artículo del Centro Virtual Cervantes.

Y siempre hay momentos de distensión que se agradecen, sobre todo en Twitter. ¿Qué comen los traductores? Basta con hacer un repaso a los #yesweñamñam. ¿Que nos sentimos agradecidos por las pequeñas cosas que nos pasan a diario? Pues a expresarlo con un #cosesbonesgratis. ¿Que nos irritamos por un anglicismo cuando no procede? A aliviarnos con un #extranjerismosinnecesarios o #calcosinnecesarios. Y si queremos compartir la traducción que nos ocupa siempre nos quedará un #quéestástraduciendo.

No obstante, lo mejor que he sacado de la participación en las redes es el flujo constante de información sobre la profesión. He aprendido muchísimo al leer las varias bitácoras de la blogosfera y de muchas cosas distintas: contabilidad, trato con los clientes, localización de videojuegos, interpretación, cuestiones lingüísticas y técnicas, etc. Cuando llevas años trabajando, tiendes a ir a lo tuyo, entras en tu bucle y cuesta cambiar de hábitos. Los blogs, ya sea de profesionales en activo o de estudiantes, van de perlas para estar siempre actualizados. ¿Vale la pena asociarse a esta o a aquella organización? ¿Qué herramienta de traducción asistida va mejor? ¿Qué hago sin un cliente no me paga? ¿Es mejor un pijama de franela o uno de algodón?

Con el fin de recopilar todos estos blogs pensé en crear un documento de Google. Está abierto desde septiembre y podéis seguir apuntándoos y editando la información de vuestras bitácoras siempre que queráis. Es una buena forma de estar al día y al corriente de los blogs de nuevo cuño. Recordad que, si queréis, también os podéis descargar el listado en pdf con los blogs recogidos hasta la fecha, como este: Blogs de traducción (última actualización en octubre).

Y hoy, poco más, un saludo a todos y gracias por estar ahí. Que sigamos compartiendo, aprendiendo y riendo juntos mucho tiempo. ¡Que los traductores no somos tan asociales, hombre!

¡Nos vemos en los bares las redes! (bueno, a una cañita para desvirtualizar tampoco le haremos ascos, va)

La traducción sensual

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Hablo de «sensualidad» pero en esta entrada la temperatura va a subir unos grados. Si alguien es propenso a las arritmias, le aconsejo que deje de leer. Tampoco es apta para los que se escandalizan con facilidad.

Además de dar un repaso a la traducción de la literatura romántica (la rosa, vamos, no la de Victor Hugo) y la erótica, al final veremos un poco el trasvase (EN-ES) de las expresiones sobre amor y sexo que suelen encontrarse en estos libros. [En realidad tenía ganas de hablar de este tipo de vocabulario; lo de las novelas rosas era una excusa.]

Tipología

Para empezar, existen varios tipos de novela rosa o romántica, dependiendo de la época en la que esté ambientado o el tipo de historias o tramas que se desarrollen.

En primer lugar tenemos la novela romántica histórica, que si bien abarca varios tiempos y lugares, en general suele estar ambientada en la edad media, la Regencia británica y la Época victoriana (Inglaterra y Escocia del siglo XIX). En este apartado situaríamos también las famosas novelas que tienen como escenario las Highlands y unos cachas con kilt en las portadas.

Las protagonistas suelen ser jovencitas vírgenes o inexpertas sexualmente, en ocasiones abandonadas a su suerte, cuyo arroz está a punto de pasarse. Pero, no temáis, encontrarán al mozo de buena familia que caiga rendido a sus pies y las salve de una vida solitaria rodeadas de libros, gatos o flores que regar (no, no lo digo en broma).

La redacción de estas novelas suele ser más ligera en cuanto a contenido sexual. No hay referencias explícitas al sexo y sí muchas metáforas e imágenes. Por ejemplo, no pierden la virginidad, las desfloran, así como tampoco existe el «clitoris» ni «clit», sino «a delicate nub». Lo mismo pasa con los labios menores, que pasan a ser «folds of flesh». Las pobres no llegan al orgasmo pero sí a «la petite mort«, así, en francés, que queda más fino.

Además suelen tener un vocabulario propio que le dé la pátina histórica que necesita. He aquí un diccionario romántico donde poder entender muchas de estas palabras. La primera novela que traduje fue de este tipo y os aseguro que me costó sudor, lágrimas y no sangre pero sí muchas consultas en los foros de Proz. Abundan las descripciones de paisajes, edificios (caserones con salones de distinta denominación) y, sobre todo, de la ropa que se llevaba entonces. (No veáis la de capas que se ponían encima… Así duraban los preliminares lo que duraban, entre quitar refajos, ligueros, enaguas, corsés…)

Otra dificultad en estas novelas es el tratamiento de los personajes debido a las marcadas clases sociales. Algo tan nimio como puede parecer el «you» en inglés tiene enjundia en la traducción. Si a veces ya cuesta saber si es mejor traducirlo por tú o por usted, aún es más difícil cuando hablan dos jóvenes del siglo XIX. ¿En qué momento empiezan a tutearse? En general yo opto por hacerlo cuando ya han intimado pero, claro, delante de otros personajes que no lo saben hay que conservar el usted. ¡Imaginad el revuelo que provocaría que se supiera que la damisela de buena familia se ha revolcado en el pajar con el mozo de cuadra! En definitiva, que no es tan fácil como parece aunque sí muy divertido.

En segundo lugar tenemos la novela romántica contemporánea, que cuenta con varios subgéneros. Está el juvenil (saga Crepúsculo, aunque este se mezcla con el género sobrenatural y con mucha contención sexual, sobre todo porque la señorita Meyer es mormona), el suspense (que encabeza Nora Roberts, con libros cuyas historias parecen tramas de una película dominguera de esas que tanto gustan en Telecinco o Antena 3) y las novelas llamadas chick lit en el mundo anglosajón («chick» por chica en inglés estadounidense y «lit» por literatura).

Estas se centran en los problemas de pareja y de sexo. Las protagonistas son mujeres liberadas, jóvenes profesionales en su mayoría, que suelen tener dificultades para encontrar pareja o un novio que les sea fiel y viven en una gran ciudad: Nueva York (novelas de Candace Bushnell), Londres y Dublín (libros de Marian Keyes), entre otras.

Aquí prima la naturalidad y el lenguaje suele ser más fresco y desenfadado. Hay mucho argot y, según la autora, es posible que haya también palabras malsonantes (lo veréis al final de la entrada). Al fin y al cabo lo que se pretende es reflejar la vida cotidiana.

Por último está el romance fantástico o paranormal, con historias de todo tipo. Las hay cuyas protagonistas viajan por el tiempo o bien están ambientadas en la época actual pero existen mundos paralelos, o submundos, con criaturas de lo más variopinto. El año pasado traduje un par de novelas de este tipo en los que la heroína luchaba contra unos seres deformes adictos al sexo.

Apartándonos un poco del romanticismo en sí, encontramos las novelas eróticas, a las que pertenece la célebre serie de E. L. James (Cincuenta sombras de Grey Fifty Shades of Grey; título, por cierto, con un juego de palabras difícil de adaptar). Bueno, romance hay pero no nos engañemos: aquí hay tomate.

Foto del gran éxito de ventas con otra novela del estilo con portada parecida y exacta publicidad en el adhesivo (aunque la editorial es distinta). ¿Coincidencia? No lo creo. 

En esta nueva ola literaria, las protagonistas experimentan con juegos sexuales, bondage, sadomasoquismo, etc., y tanto el sexo como las referencias anatómicas son mucho más explícitas. Aquí ya no «se introducen en…» sino que «penetran», por poner un ejemplo básico. Sin embargo, es curioso que a la hora de traducir muchas editoriales piden rebajar o suavizar el tono.

Mi última traducción ha sido Pleasure’s Edge (Eve Berlin), un libro precisamente de este tipo en el que la protagonista quiere explorar el mundo del BDSM para su próxima novela. Podéis imaginar el grado de investigación para algo así y la cara que se te queda cuando te sorprenden buscando imágenes en Google de los juguetitos en cuestión. Porque, no sé vosotros, pero yo no suelo encontrar en mis textos términos como «paddle», «cane», «flogger», «cuffs» y menos aún juntos. Lo bueno es la riqueza de vocabulario que adquieres; aprendes a distinguir bien los látigos de las fustas y las palmetas, por ejemplo.

Un flogger o látigo

También descubres cosas que ni imaginabas que existían, como los «vampire gloves»: unos guantes de cuero con unos pinchitos para que la experiencia del azote sea más gratificante. Y, claro, esa es otra. La de prácticas y posturitas que uno aprende con un libro así…

Con todo, por muy macarras que parezcan algunas escenas, el texto tiene que resultar elegante (si lo es el original también, claro) y eso es complicado. Para mí, las escenas de sexo son las que cuestan más de traducir. No es un manual de instrucciones donde debas introducir la clavija en el enchufe; el acto en sí debe fluir (no pun intended) y resultar natural.

Las lectoras

Siempre ha habido una gran demanda de novela romántica y erótica, y las lectoras (sí, la mayor parte son mujeres) se reúnen, forman clubes y foros. De hecho son casi un lobby y, dicho por una editora, suelen ejercer bastante presión.

Cuando empecé a traducir libros de este tipo descubrí la página de Autoras en la sombra. Es una especie de foro de lectoras muy profesional donde escriben artículos y se mantienen al día en cuanto a las novedades editoriales tanto nacionales como extranjeras. ¡Ah! Y tienen un apartado con reseñas y críticas en la que a veces se despachan a gusto con el traductor.

Y lo mejor, igual que pasa con los fansubs, aquí también hay traducciones pirata. Muchas de estas novelas no llegan a ver nunca la luz en nuestro país, o tardan en hacerlo, y ellas se encargan de traducirlas. Como son novelas de grosor considerable la mayoría de las veces las hacen entre varias, con el consiguiente batiburrillo de estilos (y de errores).

Las famosas cubiertas

Seguramente hayáis visto a alguien leer un libro en el metro con las tapas forradas (con papel de regalo, de periódico o, las más profesionales, con fundas de plástico). Lo más seguro es que debajo se esconda una novela romántica y no es que el lector quiera protegerla del sudor de las manos, sino de las miradas indiscretas.

Reconozcámoslo, llaman mucho la atención porque las hay que son muy kitsch. Las imágenes más recurrentes son torsos embadurnados de aceite, parejas que no pueden dejar de tocarse o, como decía antes, el hombretón escocés con la espada desenvainada (literal). Si queréis reír un rato, en esta página encontraréis los diez elementos clave a tener en cuenta para una cubierta de lo más cursi.

Análisis gráfico de una cubierta

Afortunadamente la tendencia está cambiando. Hace tiempo que las lectoras piden cubiertas más elegantes o, al menos, más discretitas. En este sentido, muchas editoriales norteamericanas han optado ahora por una doble cubierta: una más seria en la que consta únicamente el título y la autora, y otra debajo con la imagen tórrida (y el hombre con el torso desnudo otra vez).

Aunque parece que en esto de las cubiertas, los videojuegos no se quedan atrás y muchas veces el modelo ha hecho doblete, como Fabio Latanzi en Ironsword y luego en incontables cubiertas del género.

El lenguaje

Como todo, el lenguaje empleado depende mucho de la tipología de la que estemos hablando. Una novela histórica suele estar redactada con expresiones más contenidas y referencias sexuales veladas mientras las más contemporáneas no tienen tapujos para hablar de posturas y juguetes sexuales, por ejemplo.

Veamos una pequeña colección de vocabulario que abunda en estas novelas y que vale la pena conocer (no solo para traducir). Muchas de las expresiones aquí recogidas son malsonantes, así que recomiendo prudencia.

Si queréis descargarlas, las tenéis en este documento: Glosario sensual.

1. Descripciones físicas

Para ambos sexos:

He’s / she’s cute Es mono/a
He’s / she’s hot Está bueno/a
He’s / she’s sexy Es sexy
He’s / she’s fit Está bueno/a; tiene un buen tipo…
He’s / she’s stunning Es impresionante
He’s / she’s tasty Está para comérselo/a
He’s / she’s a hottie (AE) Está muy bueno/a
He’s / she’s got it going on (AE) Está cañón; está como un tren…

Para ellas:

She’s a babe Está buena
She’s smokin’ hot (AE) Está como un tren
She’s bangin’(AE) Está cañón
She’s phat (AE) Está buenísima (phat son las siglas de “pretty hot and tempting”)
She’s got a nice rack (AE) Tiene pechonalidad
She’s got great jugs Tiene unas tetas enormes
She’s got great pups (BE) Tiene unos buenos melones
She’s got eggcups (BE) Tiene dos peritas
She’s got a nice ass (AE) Tiene buen culo
She’s flat Está plana
She’s flat as a pancake Está más plana que una plancha
She’s got saddlebags Tiene cartucheras
She’s a butter-face Está buena pero es fea/es un callo (butter-face viene de “everything’s fine but her face”)

Y no olvidemos:

She’s got great… Tiene unas… espectaculares
…tits, knockers, hooters (AE), jugs, boobs, puppies (BE) …tetas, peras, brevas, melones, domingas, lolas.

En cuestión de genitales encontramos de todo. En las novelas históricas (o románticas más suaves) lo más normal es que hablen de «cleft» (hendidura) como eufemismo para la vagina. En las más modernas se lee más «pussy» y en mucha menor medida «cunt» (este término puede resultar muy ofensivo y en general se usa para insultar a alguien).

En contextos informales y humorísticos puede encontrarse también «va-jay-jay«. De hecho, si buscáis por Internet descubriréis que quien popularizó la expresión fue la mismísima Oprah Winfrey.

En español tenemos muchos nombres también, claro. Tenemos el clásico, «vagina», que se usa bastante si no se quiere ser soez y también «vulva», pero este último lo reservaría para textos más divulgativos, no para los literarios. Otros sinónimos informales (y de tinte soez) son: «chocho», «coño», «conejo», «chumino», «almeja», «potorro», «chirri» y «concha» (más latinoamericano). Claro que, en pos de la corrección y la elegancia, muchas veces opto por hablar de «su sexo».

Para ellos:

He’s well hung Está bien dotado
He’s got a nice package Tiene un buen paquete
He’s got great pecs Tiene un pectoral para comérselo
He’s totally ripped Está cachas
He’s bluff / a hunk / a beefcake Está muy cachas
He’s got a six-pack Tiene tableta de chocolate
He’s got man boobs Tiene tetas (porque está rollizo, vamos)
He has a beer gut/belly Tiene tripa cervecera
He has love handles Tiene michelines (pero a la inglesa suena tan bien…)
He has rolls (AE) / tyres (BE) Tiene michelines

Y sus genitales:

…dick, cock, shlong (AE), willie (AE) …polla, nabo, rabo, cimbrel  (y un «largo» etcétera)
testicles testículos
balls huevos, cojones, pelotas, bolas, saco de nueces…

En romántica, muchas veces se le denomina «shaft».

2. Las actitudes

En el caso de las féminas:

She’s a… Es una…
bitch puta, guarra
skank (AE) puta de mierda
hoebag golfa, puta
slapper (BE) zorra, puta
tart (BE) puta, putilla
slut guarra, puta putilla
dog (BE) zorrón / fea, un callo
prude/frigid muy mojigata/frígida
flirt ligona
(cock)tease calientapollas/calientabraguetas
easy fácil
ho golfa
hoochie (AE) zorra
stuck-up creída, estúpida…
tight-ass estrecha

Y en el caso de los varones (y barones si se trata de romance histórico, aunque el vocabulario no suele ser tan crudo):

He’s…
a gentleman es un caballero
all talk habla mucho
a flirt es un ligón
a tease es un golfo
a player es un ligón
a womanizer es mujeriego
a creep es asqueroso
a scumbag es un cabrón
a slaze es un cerdo
an arsehole (BE) / asshole (AE) es un hijo de puta, mamonazo…
a dick es un gilipollas, imbécil (literalmente: polla)
a wanker (BE) es un gilipollas, imbécil (literalmente: pajillero)
a freak es un friqui
a dumb jock está cachas pero es tonto
a prick es gilipollas

Y cuando los personajes se enfadan, hay para todos:

You’re such… Eres…
a numpty (BE) lelo, cortito
a moron subnormal
an airhead (AE) un cabeza hueca, panoli
a nitwit un papanatas
a dumbass imbécil
a numbnuts (AE) gilipollas

Si se quiere atacar a un hombre por su cornamenta se le puede llamar «cuckold«, un término que en inglés también puede usarse como verbo transitivo.

3. Las relaciones

Los momentos buenos:

We’re just fooling around / messing around (AE) / It’s just a bit of fun No tenemos nada serio. / Nos lo pasamos bien y listos.
We got it on. Lo hemos hecho.
We’re friends with benefits. Somos amigos con derecho a roce.
We’re fuck buddies / fuckfriends / shag buddies (BE) Solo follamos / Somos follamigos. (dudando con el término, quizá no lo pondría por escrito aún)
We got together. / We’re going out. Estamos saliendo.

Los no tan buenos:

Let’s just be friends. Podemos ser amigos.
Let’s take a break. Démonos un tiempo.
I need some space. Necesito más espacio.
We should see other people. Deberíamos quedar/salir con otras personas.
I’m not ready for this. No estoy preparado/a para una relación.
It’s not you, it’s me. No es culpa tuya; es solo mía.
It’s over. / We’re through. Se acabó.
I’ve met somebody else. He conocido a alguien…

4. Los tratamientos

La verdad es que hay de todo, como en castellano, y depende de la relación que se tenga en la pareja. Aquí están los más habituales:

baby, babe cariño
sweetie cielo
my love amor, cariño
honey / honey bunch cielo
dear querido/a
sweetums churri
gorgeous guapo/a
sexpot bombón
boo (AE) mi niña, cariño

5. La acción

Bésame, bésame muuuuuucho…

Give me a smooch. Dame un besito.
We made out. Nos hemos liado.
They got off with each other. Se morrearon.
He kisses like a washing machine / like a wet fish. Besa como una lavadora en pleno centrifugado… (más o menos ya os lo imagináis)
He fished for my tonsils. Me besuqueó (y no convenció, vamos)
There was a bit of tonsil action / tonsil hockey going on. Me dio unos besos impresionantes, de tornillo, de infarto… / Nos liamos…
They were snogging at the party Se estaban liando en la fiesta.

Si la cosa empieza a calentarse…

Can we go somewhere quieter? ¿Buscamos un sitio más tranquilo?
Do you want to come in for a coffee / for a drink? ¿Subes a tomar un café, una copa…? (buena excusa)
I’m horny, baby. Estoy cachondo/a.
Do me. Fóllame.

Cuando la cosa está que arde hay varias opciones. Tenemos el típico «make love» para hacer el amor, pero en muchas de las novelas de romance contemporáneo o las eróticas muchas veces se emplean otras expresiones, como:

We fucked, screwed, banged (AE), shagged (AE) Hemos follado, echado un polvo, echado un quiqui/kiki…

En las de romance juvenil o cuando las referencias son más veladas suele recurrirse a un «we did it» (lo hicimos) o a algo que deje la duda en el aire como «we hooked up» (AE) o «we shacked up» (BE) que puede entenderse también como liarse.

Otras formas:

We slept together. Nos hemos acostado.
We spent the night together. Hemos pasado la noche juntos.
I went home with him/her. Me fui a su casa (y no jugasteis al parchís, seguramente)

Aunque si se quiere alardear un poquito, siempre es mejor usar fórmulas como «he pulled last night» (BE) o «he scored last night», vamos, que el machote pilló cacho.

Si el sexo con otra persona no basta, siempre se puede recurrir a un «threesome» (trío) o un «foursome» (sexo con cuatro personas) o incluso a un «moresome» (me imagino que aquí ya equivale a orgía, «orgy«). Si la chica es la última fémina dentro de un grupo de hombres, lo más seguro es que estemos delante de un «gangbang«. En fin, que hay nombres para todo tipo de realidades.

En cuanto a otras prácticas, tampoco podemos entrar al detalle porque son innumerables y muchas son trasladables al 100% («French kiss«, «Greek kiss«, «golden rain/shower«…) pero sí hago una breve mención a algo que me resultó curioso: una «cubana» en inglés es «Dutch fuck«. ¿A qué se deberá el cambio de nacionalidad?

Y hasta aquí el repaso más textualmente encendido de las novelas romántico-eróticas y su vocabulario. ¿Hay algo que os haya sorprendido?

Traducir literatura: algunas curiosidades

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Hoy hablamos de algunas curiosidades de la traducción literaria. No quiero ser paliza ni dar mucho la vara con el tema histórico pero sí creo que hay muchos aspectos desconocidos que vale la pena refrescar de vez en cuando.

Por ejemplo, ¿sabíais que un traductor británico simplificó y recortó Guerra y paz? ¿Y que los lectores de Murakami al inglés se debaten entre los traductores de este escritor japonés? ¿Y sabíais que ser traductor puede ser una profesión de riesgo? ¿No? Pues seguid leyendo.

La traducción como literatura

Una de las mejores partes de Los cuentos de Canterbury de Chaucer es «El cuento del caballero», considerado un punto álgido de la literatura medieval inglesa. Sin embargo, este cuento es una traducción de la Teseida de Boccaccio. Esto no quiere decir que el poeta inglés tradujera el poema italiano verso por verso. De hecho, solamente un centenar de versos del poema de Chaucer son traducciones aproximadas del de Boccaccio, que tiene unos 10 000 versos. Hay otros 400 versos de «El cuento del caballero» que guardan cierto parecido verbal. La mayor parte del poema de Chaucer, de 2 250 versos, es original. Pero ahí no acaba todo. A su vez, la Teseida de Boccaccio se basa de una forma parecida en la Tebaida de Estacio.

Hubo una época en que la originalidad en literatura no estaba bien vista del todo y los escritores basaban sus historias en aquellas que ya se habían escrito antes. A lo que voy con todo esto es que el abismo que vemos entre escritura y traducción (que muchos consideran un proceso más mecánico que creativo) es algo mucho más imaginario que real.

Esto mismo podría haber esgrimido Ana Rosa Quintana cuando el escándalo de «su» novela Sabor a hiel, que contenía párrafos de obras de autoras conocidas por el gran público como la norteamericana Danielle Steel y la mexicana Angeles Mastretta. Primero dijo que había sido un «error informático» y luego culpó a un familiar, que le había hecho las veces de negro.

Sensibilidades culturales

Traducir literatura no es lo mismo que traducir informes de empresa. No voy a entrar en cuestiones de mérito ni de qué es mejor ni nada por el estilo, porque cada texto y cada traducción son distintos. Me refiero a que no es una mera cuestión de exactitud. Los traductores literarios deben tener en cuenta la musicalidad y el ritmo de lo que se escribe en el idioma de llegada. También deben facilitar la transferencia cultural de una mentalidad a otra.

Sin embargo, esto puede llegar demasiado lejos, como es el caso de la traducción al inglés de los grandes nombres de la literatura rusa. Constance Garnett tradujo 70 grandes obras rusas de grosor considerable. Para conseguir tal hazaña, Garnett traducía muy deprisa, se saltaba los fragmentos más difíciles y cometía muchos errores. Pero lo peor fue que introdujo sensibilidad victoriana en las obras de Tolstoy, Gogol y Dostoyevsky. Tuvo que pasar un siglo hasta que Richard Pevear y Larissa Volokhonsky elaboraran unas versiones más fidedignas de la sobras rusas, ya en la década de los noventa.

En octubre de 2007, la edición de Guerra y paz del traductor británico Andrew Blomfield volvió a abrir la caja de los truenos y a avivar el debate. Este acortó la novela de 1267 a 886 páginas y le dio un final feliz. Su editor, Ecco, estaba encantado con la versión de Bromsfield y defendía que «era el doble de corta y cuatro veces más interesante… Más paz y menos guerra».

Traducciones de Nobel

Animo a los traductores de mis libros a tomarse todas las licencias que consideren necesarias. No es un gesto heroico aunque pueda parecerlo ya que, al trabajar con traductores todo este tiempo, he aprendido que la novela original es, de una forma u otra, una traducción en sí misma. No se ha traducido de otro idioma pero sí se traducen las imágenes en la mente del escritor a otras imágenes que se puedan plasmar en el papel.

Como dice Michael Cunningham, autor de Las horas, en esta cita extraída de una entrevista en The New York Times (2 de octubre de 2010), los escritores traducen sus imágenes mentales a palabras y los lectores las traducen a su vez y obtienen sus propias imágenes. Pero el traductor en este proceso no es un elemento más; es esencial.

De hecho, se dice que fue gracias a las traducciones al inglés que hizo Gregory Rabassa de la obra de Gabriel García Márquez lo que hizo que preseleccionaran al novelista colombiano para el premio Nobel, que al final consiguió.

Espaguetis al dente

De momento, a modo de resumen, tenemos claro que una buena traducción no debería dar la impresión de ser una traducción sino de estar escrita originariamente en la lengua de llegada, que debería reflejar el estilo y el etos del escritor original y, al mismo tiempo, adaptar aquellos elementos culturales que dificultarían sobremanera la experiencia lectora.

No obstante, en última instancia, siempre hay una dosis de subjetividad. Alfred Birnbaum, profesor inglés, tradujo las primeras obras del japonés Haruki Murakami. El primer fragmento de la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (1997) se redactó así:

«I’m in the kitchen cooking spaghetti when the woman calls. Another moment until the spaghetti is done; there I am, whistling the prelude to Rossini’s La Gazza Ladra along with the FM radio. Perfect spaghetti-cooking music. «I hear the telephone ring but tell myself, Ignore it. Let the spaghetti finish cooking. It’s almost done, and besides, Claudio Abbado and the London Symphony Orchestra are coming to a crescendo.»

Cuando la fama de Murakami se extendió, Jay Rubin fue escogido como su traductor oficial. El mismo fragmento quedó así:

«When the phone rang I was in the kitchen, boiling a potful of spaghetti and whistling along with an FM broadcast of the overture to Rossini’s The Thieving Magpie, which has to be the perfect music for cooking pasta. «I wanted to ignore the phone, not only because the spaghetti was nearly done, but because Claudio Abbado was bringing the London Symphony to its musical climax.»

Jay Rubin y Haruki Murakami

El estilo de Rubin es más elegante y fácil de leer. Sin embargo, muchos de los primeros adeptos de Murakami en lengua inglesa ya se habían acostumbrado al estilo más brusco y directo de Birnbaum y le consideraban la voz auténtica del novelista japonés. Y la «controversia» aún sigue viva hoy. Parece que, como en tantos otros aspectos de la vida, no se puede complacer a todo el mundo.

Una profesión de riesgo

Un apunte curioso para terminar; algo que quizá nunca nos habíamos planteado sobre los traductores literarios. Los servicios secretos británicos consiguieron proteger la vida de Salman Rushdie cuando Los versos satánicos (1988) ofendieron al mundo árabe. No obstante, algunos de sus traductores no gozaron de dicha protección y corrieron menos suerte. Asesinaron a su traductor al japonés, Hitoshi Igarashi, golpearon y apuñalaron al traductor italiano, Ettore Capriolo, en Milán y también atentaron contra la vida del editor noruego, William Nygaard, a quien tirotearon frente a su casa en Oslo y quedó gravemente herido.

Rushdie, al enterarse de la muerte del traductor japonés escribió: «La traducción es una especie de intimidad, una especie de amistad, y por eso lloro su muerte como lloraría la de un amigo».

Y es que el papel de los traductores en el mundo de la literatura (y en general, evidentemente) debería valorarse mucho más. Son los que nos permiten vislumbrar las vidas de las personas cuya experiencia cultural dista mucho de la nuestra. A través de los traductores literarios vivimos otras vidas. O, en palabras del traductor de Stieg Larsson, Reg Keeland: «Let’s face it, reading good fiction from other countries is a fantastic way to learn about other cultures without leaving your armchair”.

Celebrando con citas célebres

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Como cada 30 de septiembre, ayer celebrábamos el día internacional del traductor en honor a San Jerónimo, que tradujo la Biblia al latín (aunque eso ya lo sabéis todos los compañeros). En motivo de esta fecha tan señalada para nosotros e irrelevante para el resto del mundo, dejo aquí algunas citas de traductores, escritores y pensadores sobre nuestro bello oficio.

¡Felicidades, traductores! (Y no, para ti ni agua, Google Translate)

«¡Traducir bien! Empresa muy ardua y que exige, a más de facultades rarísimas, virtudes no menos raras, como la modestia, la resignación y la fe: que se necesita fe especial para consagrar grandes esfuerzos a un propósito cuyo resultado nunca puede pasar de mediano. Porque no se olvide que, aun supuestas las condiciones más excelentes en el traductor, ni la gloria es nunca grande, ni ha de dejar de cumplirse lo que Cervantes dice; que el tapiz ha de verse por el revés.» Clarín

«El original no es fiel a la traducción.» Jorge Luis Borges

«Los escritores hacen la literatura nacional y los traductores hacen la literatura universal.» José Saramago

«La traducción es el arte del fracaso.» Umberto Eco

«El novelista es el mono de Dios. Pues bien, el traductor es el mono del novelista. Debe hacer las mismas muecas, le guste o no.» François Mauriac Mauriac

«La traducción es una de las poquísimas actividades humanas donde lo imposible ocurre por principio.» Mariano Antolín Rato

«Las cualidades propias de cada lengua son intraducibles: todo está en relación con los datos específicos de una nación.» Goethe

«Lo peor de ser un traductor profesional es que uno se acostumbra a exprimir cada esponja hasta secarla – y son tan pocos los autores que han tenido la intención de usar todo el contenido de sus esponjas. Las palabras se hacen más ricas cada vez que se las utiliza deliberadamente… pero sólo cuando son deliberadamente utilizadas; y es difícil ser consciente de cada una de las palabras y al mismo tiempo consciente de sí.» T. E. Lawrence

«Sin traducción habitaríamos provincias lindantes con el silencio.» George Steiner

«Traducir es hacer un viaje por un país extranjero.» George Steiner

«La traducción es la esencia de la civilización moderna.» I.B. Singer

«Cada texto es único y, simultáneamente, es la traducción de otro texto. Ningún texto es enteramente original porque el lenguaje mismo, en su esencia, es ya una traducción: primero, del mundo no verbal y, después, porque cada signo y cada frase es la traducción de otro signo y de otra frase. Pero ese razonamiento puede invertirse sin perder validez: todos los textos son originales, porque cada traducción es distinta. Cada traducción es, hasta cierto punto, una invención y así constituye un texto único.» Octavio Paz

«Ser traductor significa ejercer el noble oficio de comunicar entre sí a hombres separados por barreras lingüísitcas, total o parcialmente, infranqueables para ellos.» Valentín García Yebra

«Traducir es producir con medios diferentes efectos análogos». Paul Valéry

«El lector ideal es un traductor. Es capaz de desmenuzar un texto, retirarle la piel, cortarlo hasta la médula, seguir cada arteria y cada vena y luego poner en pie a un nuevo ser viviente.» Alberto Manguel

«Una lengua es toda una visión del mundo, y hasta cuando una lengua adopta una palabra ajena suele teñirla de otro modo, con cierta traición imperceptible. Una lengua, además, vale tanto por lo que dice como por lo que calla, y es dable interpretar sus silencios.» Alfonso Reyes

«Si fuera necesario traducir la fórmula tradicional “Traduttore, traditore”, por “el traductor es un traidor”, privaríamos al epigrama italiano de su valor paranomástico. De ahí una actitud que nos obligaría a transformar ese aforismo en una posición más explícita, y responder a las preguntas: ¿traductor de qué mensajes? ¿traidor a qué valores?» Roman Jakobson

«Traducir de una lengua a otra es el más delicado de los ejercicios intelectuales; comparado con él, los otros acertijos, del bridge al rompecabezas, parecen triviales y vulgares. Tomar un fragmento de griego y ponerlo en inglés sin derramar una gota ¡qué agradable destreza!» Cyril Connelly

«Traducir es siempre sacrificar; pero no ha de sacrificarse nada esencial.» Enrique Diez-Canedo

«Si el traductor hace su trabajo como debe, es un benefactor de la humanidad; si no, un auténtico enemigo público.» Miguel Sáenz

«Translation is not a matter of words only: it is a matter of making intelligible a whole culture.» Anthony Burgess

«The process of translating comprises in its essence the whole secret of human understanding of the world and of social communication.» Hans Georg Gadamer

«The problem of translation is to retreat to a simpler tenor of one’s own style and creatively adjust this to one’s author.» Paul Goodman

«Translators: sellers of old mended shoes and boots, between cobblers and shoemakers.» Francis Grose

«Language is a skin: I rub my language against the other. It is as if I had words instead of fingers, or fingers at the tip of my words. My language trembles with desire.» Roland Barthes

«There are few efforts more conducive to humility than that of the translator trying to communicate an incommunicable beauty. Yet, unless we do try, something unique and never surpassed will cease to exist except in the libraries of a few inquisitive book.» Edith Hamilton

«Woe to the makers of literal translations, who by rendering every word weaken the meaning! It is indeed by so doing that we can say the letter kills and the spirit gives life.» Voltaire

«Poetry is what gets lost in translation.» Robert Frost

«All translation is a compromise – the effort to be literal and the effort to be idiomatic.» Benjamin Jowett

«Good translations are one of the vital necessities of our time.» F. C. Lucas

«Translation presents not merely a paradigm but the utmost case of engaged literary interpretation.» John Felstiner

«All meanings, we know, depend on the key of interpretation.» George Eliot

«What is lost in the good or excellent translation is precisely the best.» Karl Wilhelm Friedrich Schlegel

«Translation is like a woman. If it is beautiful, it is not faithful. If it is faithful, it is most certainly not beautiful.» Yevgeny Yevtushenko

«Translation cannot be dissociated from the notion of progress, some even maintain that a society can be measured by the translation it accepts.» Jean-Francois Joly

«Say what we may of the inadequacy of translation, yet the work is and will always be one of the weightiest and worthiest undertakings in the general concerns of the world.» J. W. Goethe 

«Translation is the paradigm, the exemplar of all writing. It is translation that demonstrates most vividly the yearning for transformation that underlies every act involving speech, that supremely human gift.» Harry Matthews

«If I am selling to you, I speak your language. If I am buying, dann müssen sie Deutsch sprechen.» Willy Brandt 

«To use the same words is not a sufficient guarantee of understanding; one must use the same words for the same genus of inward experience; ultimately one must have one’s experiences in common.» Friedrich Nietzsche

«Translation is an interestingly different way to be involved both with poetry and with the language that I’ve found myself living in much of the time. I think the two feed each other.» Marilyn Hacker

«By reason of weird translation, many such sets of instructions read like poems anyhow.» Brian Ferneyhough

«A translation is no translation, he said, unless it will give you the music of a poem along with the words of it.» John Millington Synge

«Translation is the most intimate act of reading.» Gayatri Chakravorty Spivak

«Translators live off the differences between languages, all the while working toward eliminating them.» Edmond Cary

«What makes literature interesting is that it does not survive its translation. The characters in a novel are made out of the sentences. That’s what their substance is.» Jonathan Miller

«I was always interested in French poetry sort of as a sideline to my own work, I was translating contemporary French poets. That kind of spilled out into translation as a way to earn money, pay for food and put bread on the table.» Paul Auster

«Translation is that which transforms everything so that nothing changes.»
Günter Grass

«The best thing on translation was said by Cervantes: translation is the other side of a tapestry.» Leonardo Sciascia

«Translators are the draught horses of culture.» Aleksandr Pushkin

«Translation is at best an echo.» George Borrow

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Fuentes:

Anecdotario ilustrado V

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Hacía ya unas semanas que no publicaba dibujos y eso que con el estrés de la última novela que tenía entre manos, he cogido varias veces los lápices para desahogarme. Estas son las últimas reflexiones:

Érase una mujer a su teléfono pegada

Cuando mi hermano compró el iPhone 4 y quedábamos para que me ignorara mientras usaba el whatsapp, se descargaba algo gratis porque le había hecho el jailbreak, se cambiaba el fondo con fotos de retina (a mí todo esto me sonaba a chino) o comprobaba si le habían escrito algo en Facebook, yo entraba en cólera. Luego lo tuve yo y empecé a hacer lo mismo y eso que la excusa para comprármelo era «tener acceso al correo electrónico para contestar de inmediato las ofertas de trabajo». ¡Ja!

Con un smartphone, de repente, sientes esa necesidad de estar al día de todo: no tienes suficiente con una vida real, necesitas controlar también tu alter ego virtual. El problema es que acaba consumiéndote no solo la batería (que tela) sino tus energías. No se puede estar al tanto de todo. Llega un momento que oyes un ¡ping! y no sabes si es un sms, un whatsapp, un RT de Twitter, un privado de Facebook o la vena de la frente que acaba de estallar por tantos estímulos.

Al final he llegado a la conclusión de que la vida es eso que pasa mientras miras el móvil y creo que somos muchos los que lo compartimos (o pecamos de esto, mejor dicho).

Mi cabeza y yo

Aunque con el paso de la edad uno debería estar bien asentado y arraigado, siento que me pasa lo contrario. Y es curioso porque exteriormente parece que tengo los pies bien puestecitos en el suelo, pero la cabeza se me va y sube cada vez más… O quizá sea precisamente por la edad, ¿quién sabe?

Sacando fuerzas

Somos humanos, obvio, ¿verdad? Pues a veces no lo parece cuando decimos que sí a todo y queremos abarcar más de lo que podemos (como este mes de agosto, que acabé traduciendo simultáneamente una novela erótica de 300 páginas, una programación académica de 100, una película y varios extras).

Sin embargo, dentro de las posibilidades humanas están la fuerza y la capacidad de lucha. Usémoslas para salir adelante porque, si eres traductor ya conoces algunas de las leyes de Murphy que se nos aplican, a saber:

  • Los encargos urgentísimos pero muy bien pagados solo llegan tras haber aceptado un encargo urgentísimo pero mal pagado.
  • Tendrá que entregar el mismo día todos los encargos urgentísimos.
  • Si ha planeado un viaje o unas pequeñas vacaciones, coincidirá con el día en que tenía que entregar todos los encargos urgentísimos.
  • El encargo urgentísimo en el que pasó la noche trabajando, no lo necesitarán hasta pasado mañana.

Music melts all the separate parts of our bodies together

Ya no puedo traducir sin escuchar música; hacerlo en silencio me cuesta. Prefiero trabajar de noche porque no se oye nada, todo está tranquilo y es más fácil tener la música de acompañante.

Algunos de los músicos o bandas que me ayudan (seleccionados según el momento) son Bon Iver, Florence and the Machine, John Mayer, Coldplay o Mumford & Sons entre muchos otros. Cuando la letra me molesta (básicamente porque me sé las canciones y no puedo concentrarme en el texto mientras canto) opto por música ambiental del tipo Café del Mar o, aún mejor, Hotel Costes.

¿Qué escucháis vosotros mientras trabajáis?

Muñeca rusa

En este mundillo se utiliza mucho la imagen de los sombreros para decir que el traductor tiene que adoptar varias personalidades. Ya sabéis, no solo llevamos el sombrero de traductor sino que también nos ponemos el de gestor cuando nos ocupamos del papeleo, de economista cuando calculamos costes, damos presupuestos y hacemos la facturación, etc.

A mí me gusta más la idea de las muñecas rusas. El traductor que llevamos dentro y que es el alma de nuestro oficio se protege con varias capas de madera; capas que también son necesarias para el ejercicio de nuestra profesión pero, como pasa muchas veces si no montamos bien las muñecas, nos quedan un poco grandes también.

VAT killed the translation star

Con lo mucho que se habló, se habla y se hablará del aumento del IVA, se me ocurrió plasmar en un dibujo (de forma humorística, claro está) lo que puede pasarnos como traductores. Si me leen los clientes, repito: es humor y espero que nadie se sienta ofendido y recalco algo que ya se sabe: el traductor profesional es la mejor opción, evidentemente.

Dejando a un lado la calidad, si ya antes del aumento teníamos que batallar con la (in)competencia de Google Translate (la manera más rápida de obtener una traducción chapucerilla) o la prima/sobrina/secretaria con nociones de inglés (que tarda algo más pero seguramente cobre menos o nada, incluso), ahora con la subida me temo que se nos regateará más el precio o bien se optará por no hacer facturas. A mí me da que se van a dar bastantes casos de esto último. ¿Qué pensáis vosotros?

Y hasta aquí los desvaríos ilustrados 🙂

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Para otros dibujos e historias podéis consultar:

Lecturas para el traductor (I)

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Pero no Lecturas con L mayúscula. Me aparto un poco del tema, pero ¿os imagináis una revista Lecturas para traductores? Como si lo viera: fotos a todo color de los académicos de la RAE con sus modelitos en la playa, Chomsky posando en su casa de campo, Xosé Castro revelándonos sus trucos de belleza o una sección de moda con lo último en pijamas para traducir cómodamente en casa…

Evidentemente me refiero a otra cosa. A lo largo de la carrera, los distintos cursos y también el día a día de la práctica traductora, uno va adquiriendo un bagaje cultural y lingüístico importante, tanto literal como metafórico. Siempre he pensado que el saber sí ocupa lugar, sobre todo si vives en un pisito (con énfasis en el sufijo diminutivo). Pero no me quejo; estos libritos me han sacado de algún apuro en algún momento u otro. Esta, pues, es mi colección de libros sobre lengua y traducción. No es tan extensa como la de Mox pero dadme tiempo…

Empezamos con las herramientas de escritura. Si bien son dos libros distintos, los dos abordan las cuestiones de estilo y sobre todo ortotipográficas de la lengua española. El libro de Ramón Sol es más un manual de consulta (esencial en traducción literaria porque aporta ideas muy claras sobre la escritura de los diálogos, por ejemplo) y el segundo, Perdón, imposible, se centra más en la puntuación con ejemplos tomados de varias fuentes con una pizca de humor.

Paralelamente, otro clásico en cuestiones de estilo es el Manual de estilo de la lengua española de Martínez de Sousa por lo completo que es. Habla de normalización lingüística, de derechos de autor, de cómo citar referencias bibliográficas, de sintaxis, de ortotipografía… en fin, de todo.

En cuanto a traducción audiovisual, considero que estos cuatro libros son bastante buenos, aunque de decantarme por uno, escogería el libro de Miguel Duro, La traducción para el doblaje y la subtitulación. Recoge varios artículos de profesionales que tratan temas bastante diversos dentro de la TAV de los que se puede sacar mucho jugo. Algo parecido pasa con el libro de Chaume, también muy útil, si bien bastante teórico.

Los otros dos, de Ávila y Díaz Cintas, están más centrados en la práctica profesional del doblaje y del subtitulado respectivamente pero vale la pena echarles un ojo si es tu especialización o te interesa mucho el tema.

Otro pilar en TAV es Traducción y Doblaje: Palabras, Voces e Imágenes de Rosa Agost (Ariel) pero está descatalogado y me ha resultado imposible encontrarlo y eso que lo he buscado en librerías especializadas e Internet, pero nada. Diría que solo puede encontrarse en bibliotecas.

De los años universitarios conservo este manual de tres profesores de la Universitat Pompeu Fabra. Diría que es de los pocos o el único que aborda la traducción al catalán y además de aportar algunos trucos útiles es una buena herramienta de consulta en temas de estilo. Además, propone ejercicios muy interesantes.

No estoy especializada en traducción jurídica pero alguna vez he traducido algún documento y este librito me ha ido bastante bien. Contiene muchos ejemplos de textos y vocabulario que valen la pena. Podría ser un poco más exhaustivo pero cumple lo prometido.

Junto a este libro está el Diccionario Espasa de términos jurídicos EN-ES que viene acompañado de un CD, que es bastante completo.

En cuanto a libros sobre traducción en inglés, recomiendo fervientemente la colección de St. Jerome Publishing. Tienen un catálogo variado de libros sobre traducción a buen precio y los portes son gratuitos.

El libro de Díaz Cintas es una traducción al inglés de su libro en Ediciones Almar pero lleva un DVD muy útil con vídeos para practicar y el programa WinCAPS.

Siguiendo con el inglés, Thinking Spanish Translation es un buen manual para los interesados en traducción inversa. Está pensado para un angloparlante que quiera dedicarse a la traducción ES-EN pero tiene apartados muy interesantes como la traducción como producto, los aspectos culturales y la traslación de las estructuras pasivas e impersonales, por poner algunos ejemplos.

Is that a Fish in Your Ear? de David Bellos es una defensa del arte de la traducción en toda regla. Aborda todo tipo de temas tan diversos como el concepto que la gente tiene de la traducción, la traducción automática o la literalidad en las traducciones con anécdotas y con humor, que siempre se agradece.

En cuanto a libros acerca de la práctica traductora en sí están estos dos volúmenes que quizá os suenen de la red, como How to succeed as a freelance translator de Corinne McKay y su página TranslateWrite. Del libro de McKay destacaría las secciones acerca de cómo buscar, tratar y mantener a los clientes. Ya se sabe que, muchas veces, el sentido común es el menos común de todos y ofrece ejemplos muy útiles al respecto.

El de Samuelsson-Brown ofrece una visión más general y desde cero de la práctica y el día a día de un traductor: desde cómo hacerse traductor autónomo y tener el equipo adecuado hasta montar una agencia. De todo un poco. Ninguno de los dos son biblias de la traducción precisamente pero se pueden encontrar algunos datos interesantes.

Otro que también habla de la práctica traductora pero desde un punto de vista más irónico y en forma de cómic es Mox, el personaje creado por el traductor Alejandro Moreno-Ramos. Yo me he sentido bastante identificada con muchas de las viñetas.

En cuanto a lengua inglesa, estoy enamorada de este libro de Eric Partridge. Contiene muchas frases hechas y otras expresiones comunes en inglés británico, estadounidense, australiano, etc. que vale la pena conocer. Ofrece una explicación muy detallada así como su origen.

Por último, para los curiosos de la lengua inglesa recomiendo The Cambridge Encyclopedia of the English Language de David Crystal. Este volumen cubre la historia del idioma, sus dialectos, el uso sexista de la lengua, el inglés en los medios de comunicación… Todo (o casi todo) lo que hay que contar del inglés explicado de una forma muy amena.

Otros recursos en línea

Estas lecturas no os ocuparán espacio en casa, por suerte. Los siguientes enlaces son artículos y documentos que he utilizado en algún momento u otro y que creo que pueden resultar de interés.

Lengua

Los anglicismos ortotipográficos en la traducción. http://medtrad.org/panacea/IndiceGeneral/n11-editorialsousa.pdf

Redacción

English Style Guide: A handbook for authors and translators in the European Commission. http://infotra.wordpress.com/2012/07/23/english-style-guide-a-handbook-for-authors-and-translators-in-the-european-commission/

Traducción

Traducción audiovisual

Traducción del cómic y novela gráfica

 Traducción médica y científica

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