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La crisis ha traído una serie de expresiones (o las ha popularizado, vamos) que empiezan a dar rabia como “con la que está cayendo” y “no pongas todos los huevos en la misma cesta”. No obstante, crisis equivale a cambio y de esto siempre podemos aprovecharnos.

Encontrar trabajo en este clima es difícil, sí, pero hay que seguir intentándolo. El error en el que incurrimos muchas veces es que no nos movemos y nos conformamos con lo de siempre (los clientes directos y las agencias de toda la vida). Lo cierto es que deberíamos dedicar al menos un día a la semana a buscar más oportunidades. Pero, ¿cómo? ¿No está todo bastante copado? Somos muchos pero hay trabajo para todos. Lo que pasa es que hay que lanzarse y buscar clientes aunque sea a puerta fría.

La entrada de hoy, pues, va enfocada al material de promoción que podemos usar, las herramientas 2.0 que tenemos a nuestro alcance y los sitios donde podemos ir a buscar trabajo. Hablaré de cosas que me han funcionado a mí pero no dudéis en dejar vuestras experiencias en los comentarios, si os apetece.

1. MATERIAL DE PROMOCIÓN

El currículum

Los expertos en Infojobs consideran un currículum perfecto si:

  • Es breve: no debería ocupar más de dos folios porque es contraproducente.
  • Es visualmente atractivo: es legible, no contiene faltas de ortografía y tiene una fotografía de calidad.
  • Describes las funciones realizadas en cada puesto. Son tan importantes (o más) que el cargo. Aconsejan incluir logros y objetivos cumplidos.
  • Lo adecuas a la expectativa de la empresa, si destacas los conocimientos y experiencia más relevantes para la oferta de empleo.

Otras recomendaciones que se suelen dar es no mentir ni exagerar la información; no ofrecer detalles personales de tipo político o religioso y no enviar los diplomas (si a la empresa le interesa, ya los pedirá). Tampoco es cuestión de mandar un sobre con un fajo de papeles cual periódico en domingo.

Para un traductor, lo básico que debe incluir es la especialidad y la combinación de idiomas, ambas en un sitio bien visible. Yo las tengo en el encabezado debajo de mi nombre y apellidos, por ejemplo. También es importante añadir el equipo informático que se posee. Hay quien recomienda hacer constar las tarifas; yo no lo haría. En mi caso, tengo un pdf con los servicios que ofrezco y las tarifas, que envío al cliente cuando está interesado y me las pide en lugar de “proponer” las suyas.

Merche García nos enseñaba su currículum en su blog hace poco y daba algunas directrices para adaptarlo al mundo de la traducción. Su entrada incluye enlaces interesantes a artículos de otros compañeros, así que vale la pena echarle un vistazo.

Algunos enlaces en castellano:

Enlaces en inglés:

La carta de presentación

Parece que sea algo en desuso pero los expertos siguen recomendándola y yo la envío siempre, sobre todo en papel. Sí, aún envío cartas y currículums en papel, sobre todo a las editoriales que más me interesan.

La carta se envía personalizada, a una persona en concreto, con el nombre y la dirección correctas. En ocasiones es difícil encontrar a esta persona pero siempre puedes hacer búsquedas en LinkedIn o bien enviarla al departamento en cuestión.

¿Cómo hacer una eficaz? En Monster.com aconsejan:

  • Despierta el interés. Mandar una carta estándar no te ayudará a realzar la candidatura. Cuéntales tus objetivos, tu proyecto profesional y las tareas con las que te sientes más cómodo y las que dominas. Es decir, realza tus puntos fuertes.
  • Cuida las formas. Lee la carta tantas veces como sea necesario. Es muy importante que no cometas faltas de ortografía, algo básico si quieres conseguir trabajo de traductor. Recomiendan utilizar tiempos en presente y verbos que añaden más dinamismo.
  • Invita al seleccionador o destinatario a una entrevista o, en nuestro caso, también a realizar las pruebas que éste considere oportunas. El objetivo de la carta es que nos citen. No te quedes a la espera de una respuesta tras mandar saludos cordiales. Hay que demostrar que somos activos, resueltos, determinados y que tenemos muchas ganas.

Algunos enlaces:

La tarjeta de visita

No está mal tener una tarjeta de visita. Aunque nuestro trabajo se hace normalmente a distancia, siempre se le puede enviar una al cliente (yo siempre les envío un detalle a mis clientes en Navidad y aprovecho para incluirla, si no la tienen ya) y entregarla en ferias o congresos del sector.

El currículum, la lista de traducciones publicadas, la tarjeta y el adhesivo para el sobre. Solo falta la carta y el arsenal ya está listo para enviar.

2. EL PERFIL PROFESIONAL EN LAS REDES 

Otro elemento a tener muy en cuenta. Ten por seguro que te buscarán en la red y tienen que encontrarte. A encontrarte me refiero a que debería haber información relativa a la traducción y no a tu última juerga. ¡Practica el egosurfing! Búscate de vez en cuando en Google para ver qué sale de ti y comprobar si te gusta lo que encuentras, claro.

Es esencial que, si estás en diferentes redes (Twitter, LinkedIn, etc.) seas coherente. Que no parezca que tienes dos personalidades (una muy formal y la otra… no tanto), porque quienes quieran información de ti buscarán por todos sitios.

Sitio web

Para el traductor es su tarjeta de presentación en el mundo profesional. Lo básico que debería contener es una presentación de quién eres, los servicios que ofreces, algunos trabajos realizados y cómo contactar contigo.

También está bien hacerse tarjetas de visita online tipo About.me. Sale en los buscadores y es algo que puedes incluir como firma en tus correos electrónicos porque contiene enlaces a muchos otros sitios: tu sitio web, tu blog, tu cuenta en Twitter, etc.

Blog de traducción

No es esencial ni obligatorio (¡faltaría más!), pero si crees que aportas algo distinto y que podrás mantenerlo, es una buena forma de que el cliente vea que sabes de lo que hablas y que estás metido en el mundo de la traducción. También es una forma que tiene de comprobar cómo te expresas por escrito.

Al publicar reflexiones sobre temas profesionales relacionados con el área donde trabajas o donde te gustaría trabajar demuestras también que eres una persona proactiva en tu trabajo, valga la redundancia.

Asociarse y moverse en las redes

Para nuestro colectivo, que no tiene Colegio Oficial, es importante estar a la última de lo que se cuece en el mundo de la traducción. Para estar informado es muy útil apuntarse a listas de correo y asociarse.

Listas de correo:

Asociaciones:

Si ya tienes alguna traducción publicada, te recomiendo también unirte a Cedro, una asociación que gestiona los derechos de autor y de propiedad intelectual de los autores y editores españoles.

Portales de traducción

En cuanto a portales donde encontrar trabajos de traducción, existen unos cuantos:

La pregunta del millón. ¿Vale la pena pagar para recibir ofertas? No es necesario apuntarse a todos y, en mi opinión, no todos me parecen igual de serios, pero llevo suscrita a Proz desde hace varios años y he conseguido algunos clientes interesantes gracias al portal. Además, los foros son interesantes y puedes enviar dudas lingüísticas y traductológicas, cosa que en un momento de apuro va muy bien.

LinkedIn

LinkedIn es más que una red más para colgar tu currículum; es una plataforma estupenda para encontrar trabajo. Echadle un ojo a este tutorial, básico pero muy práctico, por si sois completamente nuevos en la materia y no sabéis cómo encontrar ofertas de trabajo interesantes:

Si queréis mejorar vuestras opciones, aquí tenéis otros enlaces, aunque en la red se pueden encontrar muchísimos más:

Como en otros campos, es aconsejable marcar la diferencia. Según LinkedIn, entre las palabras más usadas están “amplia experiencia”, “eficaz” y “dinámico”. Démosle la vuelta y busquemos palabras que llamen más la atención.

Consejos y normas en el mundo 2.0

Existen normas de etiqueta a la hora de buscar empleo en las redes que es importante conocer para sacarse partido sin quedar mal ni pisar a nadie. Veamos algunos trucos para ser más eficaces en las redes.

  1. Nunca te ofrezcas como candidato a una persona que te acaba de aceptar como contacto.
  2. Las redes sociales no son una agencia de colocación; hay que colaborar y aportar para obtener resultados.
  3. Cuando pidas a la gente ser su contacto explícale el motivo, no dejes el mensaje por defecto que dejan las redes.
  4. Sigue a esas empresas en las que te gustaría trabajar. En ellas se publica mucha información interesante.
  5. Actualiza cada poco tiempo tu perfil, que no se quede anticuado y parezca dejado. (En Infojobs, por ejemplo, tienes la opción también “Actualizar CV al día de hoy” con lo que pareces más activo.)
  6. No abuses de los mensajes directos. Utilízalos de forma meditada y no lo hagas solo para pedir. Ofrece algún valor.
  7. Si quieres que la gente te ayude a difundir tus noticias o tu candidatura, ayuda y colabora con los demás de igual forma. Se recoge lo que se siembra.
  8. Busca en Twitter tuits con etiquetas #trabajo, #ofertatrabajo o #empleo. A veces se puede encontrar algo interesante.
  9. No esperes resultados en un día, es una carrera de fondo, pero si juegas bien tus cartas, puedes obtener buenos resultados.
  10. Chivatazo: el 75 % de la gente cree que el contenido de sus perfiles no tiene mucha influencia en el resultado de un proceso de selección. ¡Aprovéchate!

En este sentido hay que tener sentido común. No es la primera vez que recibo algún correo en el que me piden directamente las direcciones de algunos de mis clientes. Así no. No me importa aconsejar e intento responder todos los mensajes y correos electrónicos que me llegan, pero una pizca de cordura y educación no está de más.

A modo de resumen, combina tus activos (los recursos que posees en este momento: conocimientos, formación, contactos, aptitudes, reputación, etc.) y tus aspiraciones (deseos y objetivos profesionales a largo plazo, prefieres agencias a clientes directos o clientes internacionales a nacionales…) con la situación real del entorno profesional y del mercado, claro, pero no pierdas el ánimo. ¡Prohibido desanimarse! Las respuestas no suelen ser rápidas y es un proceso lento, pero no hay que desesperarse. Mi mejor cliente tardó casi un año en ponerse en contacto conmigo después de enviarle el currículum, así que nunca se sabe 🙂

Y por último, es aconsejable llevar un registro de las agencias, editoriales o demás empresas con las que nos ponemos en contacto. Para eso podemos crearnos una base de datos en la que dejemos constancia de la fecha de envío de correo y la fecha de la respuesta, las tarifas propuestas, etc.

¿Qué os parece? ¿A vosotros qué os funciona? ¿Tenéis algún consejo que queráis aportar?

Gracias por leerme y hasta la próxima.

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Algunos consejos más:

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