El encargo de traducción: ¿qué preguntar antes de aceptar?

Etiquetas

, , , , , ,

Últimamente he trabajado con varios clientes nuevos (empresas, agencias y particulares) y buscando en la red cómo enfocaban este asunto otros compañeros, di con un listado de Tomedes, que reproduzco aquí con su permiso y amplio con algunos apuntes de mi cosecha:

PREGUNTAS PARA EL CLIENTE

Empecemos por lo básico: las preguntas que debes hacer al cliente que necesita la traducción.

  1. ¿Cuántas palabras tiene el documento?
  2. ¿Cuál es el plazo?
  3. ¿Cuál es el tema? ¿Es muy especializado o técnico?
  4. ¿Es documento escrito o es un archivo de audio? En este último caso, ¿se nos pide también transcripción?
  5. ¿En qué formato está? ¿Es un Word, un PDF, un fax escaneado (sí, aún existen)?

Esta información es impepinable, si queremos verlo así. Es importante saber qué vamos a traducir y por cuánto. Y en cuanto a las palabras, cuando nos envíen el documento para traducir (o para verlo solo si estamos en proceso de elaboración de presupuesto), cerciorémonos de que la cantidad de palabras es correcta. A todos se nos puede pasar, incluso al gestor de proyectos o al cliente directo, así que es importante comprobar que todo esté bien desde un principio.

Tampoco está de más preguntar:

6. En el caso de una traducción de marketing o una web: ¿requieren localización o solamente traducción? Si es un texto publicitario, ¿necesitan transcreación?

7. ¿El proyecto va a necesitar una edición o maquetación posterior (desktop publishing  o dtp)?

Cuanto más sepamos del encargo desde un principio, mejor informados estaremos del trabajo que nos espera y lo que vamos a tardar en hacerlo. El tiempo es dinero. No es lo mismo un texto plano sin más, que tener que controlar aspectos de diseño que van a requerir más tiempo una vez terminada la traducción.

question-mark

ASPECTOS ECONÓMICOS

Hay que ser muy claros con los elementos económicos del proyecto también antes de empezar. Se debe acordar un honorario o tarifa, además del método de pago y el plazo de cobro. En cuanto al honorario, que quede claro si es por texto origen o texto meta. También podemos plantearnos lo siguiente:

  1. ¿Es un trabajo urgente?
  2. ¿Es una traducción jurada o va a requerir un certificado de algún tipo?

En ambos casos hay que cobrar algo más, sobre todo por las horas extras en el caso de los encargos urgentes. Por eso la comunicación es esencial y todo debe quedar atado antes de ponerse a traducir. Hay que explicarle al cliente si va a haber cargos extra para que este dé el visto bueno antes de empezar.

calculation

 NUESTRO PAN, NUESTRO HORARIO

Como no somos maquinitas sino personas, no está de más plantearse lo siguiente:

  1. ¿La tarifa es aceptable para nosotros? Tal vez este cliente “imponga” un precio. De ser así, preguntémonos si de verdad es justo para nosotros. Recalco para nosotros, porque aunque hay que ser conscientes de los precios de mercado para no perjudicar al sector y a nosotros mismos, cada uno tiene sus circunstancias. Hay quien considera que 0,05 para un folleto general es poco y no baja nunca de 0,07, pero para otro puede ser una tarifa más que aceptable por el trabajo que va a conllevar.
  2. ¿Podemos cumplir el plazo y aun así tener tiempo para comer, dormir y tener vida social?
  3. ¿Con este encargo podemos conseguir más trabajo de este cliente?

Esto último puede ser importante. Tal vez por necesidades del cliente, este proyecto nos haga trabajar hasta tarde un par o tres de días, pero si a la larga puede darnos más trabajo, encargos regulares, tal vez el sacrificio valga la pena. O no. Quizá pensemos que ceder a ciertos plazos poco realistas puede sentar un precedente peligroso y decidamos explicárselo al cliente (de lo que hablamos cuando hablamos de “educar”) o bien no aceptar el trabajo. Una vez más, debemos ser claros con nosotros mismos para ver si podemos encajar este encargo en nuestra planificación y poder equilibrarlo con lo demás, ya sean otros proyectos o, sobre todo, con nuestra vida.

puj-e-1601x-3-video_still12042015-318x210

OTRAS CONSIDERACIONES

Hay más cosas que debemos tener en cuenta, dependiendo de la carga de trabajo… y el estado de nuestras cuentas.

¿Me interesa el tema de la traducción o me voy a aburrir como una ostra? Aunque nos aburra, tal vez nos interese aceptar el encargo porque vamos descargados de trabajo, porque nos interesa mantener al cliente o porque lo necesitamos económicamente. Pero en ese caso, seamos conscientes de lo que nos va a suponer.

Cuando se puede escoger –y ahora hablo a título personal–, prefiero una novela a unos presupuestos anuales o un manual técnico. Si por lo que sea, necesito el encargo, me armo de valor y me lo tomo con filosofía. Por desgracia no siempre podemos escoger, pero sí es un factor que debemos plantearnos. ¿Acaso no trabajamos más motivados cuando algo nos gusta?

También hay que pensar en quién es el cliente y si está recomendado. Puede que esto no tenga tanto peso a la hora de aceptar el encargo, pero contribuye al nivel de confianza y seguridad al trabajar.

En este tema que nos ocupa hoy, vale la pena también prestar especial atención a estos diez consejos de Tess Whitty:

  1. No aceptes un proyecto que sepas que no vas a poder hacer. No tengas miedo a rechazar algo que sabes objetivamente que no puedes cumplir o que no puedes hacer sin que se resienta la calidad. Si aún quieres aceptarlo, puedes buscar a algún compañero que te lo revise o puedes encontrarle un sustituto al cliente y facilitarle así la gestión. Seguro que te lo agradecerá.
  2. No aceptes trabajos con plazos imposibles. No lo dudes y negocia. A veces con un recargo por urgencia se descubre que la traducción no era tan urgente. Como con todo, la comunicación es clave.
  3. No dudes en preguntar. Seamos sinceros, no lo sabemos todo. Pregunta al cliente cualquier cosa que no tengas clara o pídele textos paralelos o antiguas traducciones (si el cliente es una agencia, por ejemplo). Preguntar no es demostrar ignorancia sino profesionalidad. No dejes las dudas para el final o para el mismo correo de entrega, cuando no haya margen para solventarlas.
  4. No aceptes un trabajo sin haber visto el texto antes. Puede que no siempre sea posible (me ha pasado con alguna novela), pero lo mejor es ver el documento antes de aceptar para calcular mejor el tiempo, para comprobar que es de una temática que controlamos y, en definitiva, para ver si es factible.
  5. No aceptes un trabajo sin saber quién es el cliente. En el caso de clientes directos es más difícil (que no imposible), pero si es una agencia que no conoces, lo mejor es buscar su página web o mirar en algunos foros (BlueBoard de ProZ, algunos grupos de facebook). Y aunque el correo sirve como confirmación de un trabajo de traducción, es aconsejable tener siempre una orden de compra o PO (purchase order) en la que consten las tres P básicas del proyecto: palabras, precio y plazo.
  6. No empieces a trabajar hasta que no hayas acordado un precio. A nadie le gustan las sorpresas en la factura, así que sé muy claro con lo que vas a cobrar, haya extras o no. Y trata de barrer para casa, claro. Para este proyecto tan pequeño, ¿no es mejor aplicar una tarifa mínima? Para esta revisión, ¿por qué no cobras por hora?
  7. Piensa en lo que escribes antes de enviarlo al ciberespacio. Hay muchos foros y páginas ahora en las que un traductor puede desahogarse, pero seamos sensatos. Un mensaje airado en las redes sociales puede terminar en manos del cliente. Piensa bien antes de escribir, deja pasar un rato y verás que, en frío, no es todo tan grave como parecía. Y lo mismo al hablar directamente con los clientes: respiremos y luego escribamos… más tranquilos. Con amabilidad se va a todos lados. En serio.
  8. Véndete bien. No te centres en lo que no sabes o en la poca experiencia que tienes. Céntrate en tus puntos fuertes, en lo que has traducido ya, en lo bueno que puedes aportar. Y eso también se aplica a la tarifa. Cobra lo justo. Un precio bajo también significa menor rentabilidad para ti.
  9. Guarda toda la información y correspondencia. Es importante guardar los correos, contratos y otros documentos de cada cliente, sobre todo para tenerlos de referencia. Para esto va muy bien un disco duro externo que pueda almacenar esa información que no usamos en el día a día.
  10. Lee todas las cláusulas antes de firmar un contrato. Básico para no llevarnos sorpresas luego. A veces son contratos estándar cuyas disposiciones no se aplican, pero, una vez más, en caso de duda, consúltalo con el cliente.

Hasta aquí los consejillos de hoy. ¿Hay algo que consideréis esencial al aceptar un encargo? Estaré encantada de leeros.

(Auto)regalos para traductores, lingüistas, bibliófilos

Etiquetas

, , ,

Halloween, Black Friday y Cyber Monday —y pronto Thanksgiving, ya veréis—; estas tradiciones norteamericanas nos van guiando hasta el jefe final del consumo: el periodo navideño con su Papá Noel y los Reyes Magos después.

Pero nos gusten estos días turroneros o no, a nadie le amarga un dulce y hoy hablaré de algunos regalitos para hacer las delicias de traductores, lingüistas, maestros y otra gente de bien. ¿No sabes qué regalarle a la traductora de tu corazón? ¿Necesitas pistas para ganarte a ese intérprete cañón? ¿O tal vez te apetece autorregalarte algo por lo mucho que llevas trabajando en ese último proyecto?

Aquí van algunas ideas, pues, y con tiempo para que lleguen a su destinatario y no nos pille el toro.

Olfato

Velitas de Frostbeard. ¿Cuántas veces decimos eso de «Me encanta el olor a libro nuevo»? (me entusiasmaba oler los libros de texto al principio de curso, ¿a vosotros no?). Ahora podemos con estas velitas de Frostbeard, con toda una gama de posibilidades, ya sea olor a libros antiguos, a libro nuevo en rústica o a librería. Cómo no, también hay guiños a grandes obras de la literatura, y por eso han creado el olor a la mansión de Gatsby, a los jardines de Pemberley o al estudio de Sherlock.

Y si no tenéis con qué encender las velitas, en DippyLulu propone unas cajitas de cerillas que imitan minilibros con títulos algo… escatológicos.

Gusto

Ay, café, gasolina de escritores y traductores. Ahora podemos disfrutar de él en tazas tan literarias como esta de The Unemployed Philosophers Guild con las primeras frases de grandes obras literarias. Por cierto, en esta misma web se pueden encontrar cosas tan curiosas como marionetas de dedo de James Joyce, Kafka o Poe.

regalos3

No, no me olvido del té. Para los más sibaritas y amantes de las buenas letras, tenemos los tés de NovelTea Tins para preparar infusiones de varios sabores y con cajitas preciosas que imitan cubiertas de libros… y con juegos de palabra en los títulos, como War and Peach, Don Quixotea o The Picture of Earl Grey.

regalo4

Y para acompañar ese té literario, no puede haber nada mejor que unas galletas Jules Destrooper en una preciosa caja de hojalata con ilustración de Magritte. Y no es solo por el diseño, no. ¡Están de muerte!

regalo_galletas2

Tacto

Las posibilidades dentro del sentido del tacto son infinitas, igual que tiendecitas en Etsy con artículos para amantes de los libros, así que para acortar las búsquedas, aquí van algunas ideas:

  • En NovelCreations hay unos bolsos preciosos con cubiertas de libros famosos.
  • En storiarts encontraréis mitones, cojines y bufandas con fragmentos de libros como Sentido y sensibilidad, Peter Pan y muchos más.
  • En TightsShop y en colinedesigns hay medias con citas literarias de todo tipo y de distintos colores.

Si ha llegado la hora de renovar pijama, os dejo aquí unas propuestas de Monki, una marca muy original. Los tenéis de una pieza y con un diseño de comida rápida, uno de dos piezas con palomitas y hasta con motivos navideños.

regalo_pijamas

Para salir a la calle, no os perdáis los diseños de las camisetas de Qwertee y la camiseta (y bolsa) para traductores en Teespring.

Y no nos olvidamos de la bisutería. Si os gustan los broches, no os perdáis los de Sarah Pounder en su tienda House of Ismay. Descubro en Librópatas que para hacer sus broches, Sarah reutiliza páginas de libros viejos y destrozados en un intento de darles una nueva vida.

Si lo que buscamos es algo para trabajar o para leer, también hay varias opciones. Empecemos con Bouncing Ball Creation y sus lápices con frases de libros, por ejemplo estos de Harry Potter:

regalo18

Y ya si entramos en el maravilloso mundo de los separadores y los puntos de libro, tenemos unos ideales para novela negra que simulan sangre, unos inspirados en El mago de Oz y hasta unos parlantes.

Vista

¿Un ratito de descanso además de la pausa para el cafelito? Una buena opción para entretenerse y aprender al mismo tiempo es la colección de pasatiempos que Blackie Books edita cada verano. Ya van por la quinta edición y no me extraña.

regalo5

Por supuesto, dentro de este apartado, incluimos también libros de todo tipo, como ya venimos recomendando en otras entradas sobre libros para traductores: aquí y aquí.

Si queréis algo especial, echadle un vistazo a los libros mejor editados de este año en sus varias categorías. Y si os apetece algo distinto, Carla Crespo, traductora y escritora, ha publicado hace poco Amor en V. O., una novela con una pareja de intérpretes como protagonistas en la que se dan escenas tan divertidas como esta, en plena discoteca. Está tanto en formato físico como electrónico.

Oído

La música es algo muy personal y cada uno trabaja con la que más le gusta (o sin ella si le distrae), pero hay multitud de aplicaciones con sonidos varios que nos ayudan a concentrarnos.

Una de ellas es Coffitivity, con grabaciones de lugares como cafeterías y restaurantes. Solo hay que iniciarla y seleccionar el ambiente que se quiere representar. Está disponible a través de App Store y también cuenta con una versión web donde escuchar varios ruidos de ambiente de forma totalmente gratis.

Otra aplicación curiosa es Ambiance, que da acceso a una gran biblioteca de sonidos de todo tipo para crear un ambiente personalizado y según las necesidades del usuario. En el menú Library se puede buscar entre las diferentes selecciones de sonido. Se pueden encontrar ruidos relajantes como el sonido de una tormenta sobre una tienda de campaña, melodías étnicas para meditar, etc. Se puede conseguir a través de App Store y Google Play. Sí existe una versión limitada o de prueba completamente gratuita en la App Store.

Y si queréis alternativas gratuitas y variaditas, no os perdáis este artículo con las 17 páginas para escuchar sonidos relajantes mientras trabajamos.

BONUS TRACK

Y ahora es cuando nos ponemos serios. No necesitamos que llegue el momento adecuado (bueno, podemos esperar a cobrar esa jugosa factura) para invertir en elementos útiles para el ejercicio de nuestra profesión:

Sillas/teclados ergonómicos: Nos pasamos mucho rato sentados y una postura cómoda es esencial para trabajar sin dejarnos la salud en ello. Podemos ahorrarnos dolores de espalda y de muñeca si optamos por una silla y un teclado más ergonómico. En cuanto a sillas, la que está triunfando actualmente entre traductores es la silla Markus de Ikea, por ejemplo.

Dragon Naturally Speaking: Bien entrenado, y creedme que tampoco se necesita tanto, Dragon es una buena herramienta de dictado para trabajar más rápido. Con preparar el texto un poco (lectura previa a fondo, búsqueda de terminología) basta para luego realizar una traducción a la vista. Y no, no me pagan por recomendarlo, pero para traducciones generalistas y editoriales a mí me va muy bien, por no hablar de que puede salvarte encargos en caso de lesión de muñeca.

Diccionarios: No solo de diccionarios online vive el traductor (o no debería). Hay muchos recursos que existen solo en papel o cuya versión exhaustiva encontramos únicamente de forma física. ¿Buenas inversiones? El María Moliner, el Redes, los de Seco, etc.

Disco duro externo: Para que el ordenador no tenga que trabajar al máximo de su capacidad o sobrecargar la nube, no es mala idea agenciarnos un disco duro externo en el que podamos guardarlo todo sin miedo.

SAI: Después de un par de tormentas, en una de las cuales se me estropeó el sobremesa, lo vi claro: necesitaba un SAI. Si lo guardáis bajo la mesa en un rinconcito, os olvidaréis de que está allí y ya no sufriréis en el caso de que una bajada o subida de tensión dé al traste con el ordenador, la impresora o el teléfono que en ese momento tenéis cargando en la misma regleta. Podéis encontrarlos en Amazon o en cualquier gran cadena en todos los tamaños y precios.

***

Espero que estas propuestas os hayan gustado y si queréis añadir alguna, no dudéis en dejar vuestro comentario. ¡Hasta la próxima entrada!

Azotes y caricias. Traducción romántica y erótica en el #SELM16

Etiquetas

, , , , , ,

Un año más (¡y ya van tres!) tuve el honor de recibir la invitación de la Sociedad de Lenguas Modernas para hablar de traducción con estudiantes, profesionales y otra gente de bien del mundo de las lenguas y la traducción en su congreso anual.

Después de una sesión de lenguaje soez (2014) y otra de traducción editorial (2015), decidí que este año podía estar bien hablar de traducción romántica y erótica, puesto que ya llevo algunas decenas de libros de esta temática a mis espaldas y no es algo de lo que suela hablarse aunque haya bastante trabajo en el campo.

14196109_1235496406524991_7331000336147571804_o

Para los que estuvisteis en la ponencia y me pedisteis la presentación, os la podéis descargar aquí mismo. Para los que no pudisteis acudir a la charla, ahora tenéis la opción de saber de qué se habló. Vedla en formato presentación, que no edición, para pasar mejor las diapositivas con fotografías.

Como comentaba en el programa, Cincuenta sombras de Grey se llevó la fama, pero son muchos otros títulos los que cardan la lana. El 23 % del total de ventas de eBooks en 2015 correspondió a novelas de género romántico y erótico, en su mayoría obras traducidas. En la charla se abordaron los tipos de novelas que se publican en la actualidad, así como las dificultades de traducción que presentan y cómo solventarlas.

En general, si bien a nivel formal una novela romántica no dista mucho de otra de un género diferente (negra, ciencia ficción, histórica), el escollo principal tiene que ver con el tono y el vocabulario que usamos. Por ejemplo, hablé de que algunas veces las editoriales piden minimizar el uso de «joder» y «coño», que idealmente hay que intentar cambiar por «mierda», «caray», etc. Y en cuanto a estilo, algunas piden que se eviten palabras muy españolas (genial, tío, flipar, chorrada, vale) o que llevemos cuidado con «coger» o «chaqueta», que pueden significar cosas muy distintas en el continente americano. No obstante, es muy difícil emplear un español neutro precisamente cuando usamos lenguaje que no lo es: el vocabulario soez y sexual está muy connotado.

neutro

Aquí un puñado de ejemplos de es.demarcas.com

Mi intervención empezó con la tipología de novela romántica y erótica, que tanto puede influir en el vocabulario usado. No es lo mismo una novela histórica en la que hay que prestar especial atención al tratamiento formal entre personajes y a emplear un lenguaje más suave (no encontraremos pussy sino cleft o folds of flesh, ni clitoris porque son más de a delicate nub o button), amén de la gama de vocabulario de época, que una novela romántica o erótica actual en la que el lenguaje es mucho más moderno, el tratamiento más informal y podemos encontrar expresiones más directas y soeces.

Para entender el género, hablé de las lectoras y del poder que tienen para influir en el cambio de cubiertas o pedir la publicación de autoras y novelas nuevas. También expliqué el porqué del boom que se vivió a raíz de las Cincuenta sombras de Grey y el estado actual del sector. Se expuso primero la parte positiva: el gran interés por parte de unos lectores fieles, el gran porcentaje de ventas y las oportunidades laborales para el traductor, pero la negativa vino justo después: el auge de la piratería (muy de la mano del eBook) y las traducciones hechas por no profesionales. Unos trabajos que no amenazan el nuestro, pero sí favorecen el consumo rápido de la novela con lo cual puede tener un impacto negativo en las ventas de nuestras traducciones.

En este punto se vieron ejemplos tan ilustrativos como los siguientes:

drop

Algunas traducciones son tan literales como demasiado gráficas

smart

De listillo a culo listo en un par de palabras

shit

Cuando una mala traducción convierte una conversación normal en un acto de escatología pura y dura

Tras el repaso al estado de la cuestión, empezamos a hablar del vocabulario típico que aparece en estas obras: el tipo de vivienda y mobiliario, la ropa (recordad, nada de «bragafajas» o «bragas de cuello alto» a no ser que estas se usen como elemento especial y cómico, como en el caso de Bridget Jones), los juguetes sexuales y los instrumentos de BDSM. En este caso, lo importante ya no era encontrarlos para ver qué o cómo son, porque en Internet podemos ver mil fotos y referencias, sino hallar una traducción estándar. Un ejemplo de esto mismo es que en uno de los diccionarios más nuevos sobre el tema editado por la UAB, el Diccionario multilingüe de BDSM, los autores comentan que las novelas eróticas traducidas habían servido de fuente de información para recoger los términos a falta de unanimidad.

Seguimos con el lenguaje del sexo, desde el tratamiento entre personajes (y la importancia de que se conservaran los mismos motes cariñosos) al lenguaje del beso, del acto sexual y de los genitales. Para saber algo más sobre vocabulario, podéis consultar estas tres entradas anteriores:

Después de abordar el apartado léxico, remarqué lo siguiente como puntos importantes en este tipo de novelas:

  • Tener en cuenta época y contexto.
  • Idiosincrasia de los personajes y entre ellos: motes cariñosos, coletillas y expresiones recurrentes, etc.
  • No tenerle miedo a las «malas» palabras.
  • Investigar bien el vocabulario especializado.
  • Respetar el género y tener especial sensibilidad al tratar ciertas emociones y situaciones.

Y, a partir de aquí, hablamos de los principales retos y dificultades, como el trasvase de la sinonimia, la repetición, la naturalidad, el tono y el lenguaje soez. Podéis leer más acerca de estos retos en esta entrada sobre traducción erótica.

En definitiva, di unas pinceladas de lo que podemos encontrarnos al traducir una novela de este tipo y cómo podemos solventar algunas de las dificultades recurrentes del género.

A todos los que estuvisteis, gracias por asistir y, sobre todo, gracias a la Sociedad Española de Lenguas Modernas de Sevilla y a la siempre atenta y generosa Viviana Merola, que organizó las jornadas.

Si queréis dejar algún comentario o tenéis alguna duda, este es vuestro espacio y os leeré con gusto.

¡Hasta la próxima!


Bibliografía

Si os quedáis con ganas de más, aquí tenéis una bibliografía útil:

  • Chamizo Domínguez, Pedro & Francisco Sánchez (2000). Lo que nunca se aprendió en clase: Eufemismos y disfemismos en el lenguaje erótico inglés, Granada: Comares.
  • Domènech, Bartomeu y Sibil·la Martí (2004). Diccionario multilingüe de BDSM, Barcelona: Edicions Bellaterra.
  • Gasca, Luis y Román Gubern (2012). Enciclopedia erótica del cómic. Madrid: Cátedra. Signo e Imagen.
  • O’Hara, Venus (2013). Inglés para pervertidos. Barcelona: Grijalbo.
  • Rodríguez González, Félix (2011). Diccionario del sexo y el erotismo. Madrid: Alianza Editorial.
  • Santaemilia, José (2008). “The Translation of Sex-Related Language: The Danger(s) of Self-Censorship(s)” en TTR: traduction, terminologie, redaction, vol. 21, núm. 2. (en http://www.erudit.org/revue/ttr/2008/v21/n2/037497ar.pdf)
  • Santaemilia, José (2005). Sexe i llenguatge. La construcció lingüística de les identitats de gènere.
  • Santaemilia, José (ed.) (2005). The Language of Sex: Saying & Not Saying, Valencia: Universitat de València.
  • VV. AA. (2011). Inglés sin censura. Madrid: Langenscheidt Ibérica.

Más información sobre el #SELM16

  • Facebook de SELM
  • Crónica de esta edición en Traductoras Humanistas: https://traductorashumanistas.wordpress.com/2016/11/14/cronica-del-vi-selm-2016/

How to build a professional translation career

Etiquetas

, , , , , , ,

Working in the translation industry can be a profitable and enjoyable way to build a career around a love of languages. So if you want to be a professional translator, where do you start? How do you turn that flair for learning languages into a paying career? Simple – just follow the five steps to building a professional translation career that our colleague at Tomedes, Louise Taylor, and myself bring you today.

books

  1. Routes into translation

There are several routes into the translation industry. The obvious prerequisite is the ability to speak two or more languages fluently. To build a serious career as a translator, you need to be able to do far more than just ‘get by’ in the languages that you translate to and from. You need to speak them almost as well as your native tongue if your translations are to provide the level of accuracy required for a successful, lifelong career.

This doesn’t mean that you have to be raised bilingual or else miss out. Studying a language from scratch in order to become a professional translator is a great way to build your career, for those with an aptitude for languages. This was precisely the approach taken by Deborah Smith, the translator of Han Kang’s ‘The Vegetarian,’ which won the 2016 Man Booker International Prize for Fiction. Smith began learning Korean as she wanted to become a translator and noticed that very few people in the UK spoke that language. Just six years later, she took home half of the $72,000 Man Booker prize pot thanks to the quality of her translation.

Don’t forget a proper University course, where you’ll learn the basics, or the translation courses that companies such as AulaSIC, Cálamo & Cran or Trágora offer, which are bit more specialized. Further or continuing education is very important for us, translators, and our insatiable thirst for knowledge.

coffee

  1. Build your experience

As with any career, gaining qualifications is one thing and gaining experience another. You can take on small translation jobs while you’re still learning a language – just be careful not to tackle anything too lengthy or with too complex a subject matter until you are ready (you can find more tips in this series of articles [in Spanish]). These small jobs will help you be build up your experience and can be the source of positive client testimonials, which you can include on your website as and when you’re ready to start marketing your translation services.

You can also gain experience by giving your time to charitable organisations that require translation and by contributing to crowd-sourced translation on sites like Wikipedia.

todo

  1. Tackle marketing head on

Creating a marketing plan is also a key part of building a professional translation career. You need to consider how you are going to reach out to potential clients and any promotions you might offer in order to gain their business. Identifying who is likely to need your services and how you’re going to get in touch with them at an early stage will make building your client base easier once you are ready to launch your career.

With all marketing activity, remember to analyse what worked and what didn’t – this will help to make your next round of marketing more focused and effective.

captacion

  1. Build a loyal client base

One of the key factors behind the success of many professional translators is repeat business. If your clients keep coming back to you with more work then you have to expend less energy on marketing activity, so you have more time to translate. This means more money at the end of each month! Repeat business from known clients also cuts down on the risk of working with new clients who may not be reliable or timely payers – with loyal clients you know what to expect.

Producing accurate, timely translations for agreed prices is the cornerstone of gaining repeat business. Your clients need to know that they can rely on you, that you will communicate swiftly and clearly with them and that the translation work you undertake will allow them to achieve their goals on time and with minimal hassle. Laying out what clients can expect from you is a great way to focus on this and to ensure that everyone is clear on what you can (and can’t) commit to. Consider not only what clients can expect in terms of service (e.g. specialist translations such as medical or legal documents) but also the hours you are prepared to work, timeframes for responding to enquiries and so forth.

computer

  1. Remember those complementary skills

There’s more to succeeding as a professional translator than being able to speak two or more languages, as we’ve said before. In order to build your career, seek to excel at complementary skills. Learning to type faster, or to touch-type, for example, can significantly increase the speed at which you can complete translations.

Familiarize yourself with translation tools as well. Some translators swear by them while others feel they can translate faster without them. It’s worth experimenting to find what suits your individual workflow best.

Remember too that support is never far away. Join Facebook pages or groups that relate to the languages you translate and you’ll find that there are always other professionals on hand to assist with those irritating queries, like when to use ‘lift’ versus ‘pick up.’

There are many advantages to working as a professional translator, so if language is your passion, why not take the first steps to building your translation career today?

***

Guest author bio

Louise Taylor is a freelance writer who writes for the Tomedes Translators’ Hub and blog, as well as a range of online and print media.

Mea culpa. Meteduras de pata reales de traductores e intérpretes

Etiquetas

, , , , , ,

Leemos, nos documentamos, seguimos consejos y aconsejamos, pero siempre hay algo que se nos escapa. ¿Un error de tecleo? Incontables, a veces tengo los dedos de mantequilla y algunas palabras se me resisten. ¿Meteduras de pata al traducir? Pues claro, sobre todo al principio y quien diga lo contrario que tire el primer dongle de Trados. ¡Suerte que mejoramos con el tiempo, como los buenos vinos!

En definitiva, somos humanos. Y aunque es cierto que en redes no solemos contar nuestros fallos, errores o puntos flacos, los tenemos. A continuación encontraréis algunos errores que traductores e intérpretes declaran haber cometido alguna vez. Al final hallaréis los datos de esta encuesta y si queréis dejar los vuestros… feel free! 

ERRORES DE TECLEO

  • En lugar de Segunda Guerra Mundial puse Segunda Guarra Mundial. Era un texto para un museo sobre el holocausto judío. ¡Tierra trágame!
  • La más tonta: poner conversación en lugar de conservación. De manera que determinado museo favorecía la conversación de las piezas… Lo malo es que lo he hecho varias veces. Será que me gusta más charlar que conservar.
  • Poco después de obtener el título de traductor jurado entregué una traducción jurada en que ponía «conSerVación» varias veces en vez de «conVerSación». El cliente se dio cuenta y, por suerte, fue comprensivo: solo tuve que corregirla y volverla a entregar. Desde entonces, intento no conversar sobre conservar el orden de las letras de las palabras.
  • Me como algunos signos de puntuación y a veces olvido los acentos.
  • Hay algunas palabras que, por más que lo intente, siempre tecleo mal, como «tambine» y «fatcura». Por suerte en Word tengo activada la autocorrección para estos términos.
  • En algún correo me he despedido como «Un cordial salido».
  • Uso salut («saludo» en catalán) como forma de despedida en los emails a algunas gestoras de proyecto. Alguna vez se me ha escapado un slut.

typing2

Los errores de este tipo pueden deberse a varios factores y no solamente al desconocimiento, que es habitualmente lo que suele decirse. Muchas veces tienen que ver con las prisas y con estar más pendiente de plasmar lo que estamos pensando que con la ortografía y el tecleo en sí.

Por suerte, existen los autocorrectores no solo en los procesadores de texto sino también en los navegadores que nos marcan los errores antes de enviar un correo. No obstante, cuidado porque no son infalibles. Lo mejor es revisarlo todo con mimo antes de enviar.

 

FACTURACIÓN, GESTIÓN Y TRATO CON LOS CLIENTES

  • Hacer traducción inversa al inglés pensado que podría hacerlo bien, y no quedé satisfecha con el resultado. Por suerte no era un cliente sino un intercambio, así que fue un mal menor. Pero la experiencia me sirvió para no volverlo a hacer
  • Delegar una parte de una traducción a un compañero para cumplir un plazo a tiempo, revisar la tarea con prisas y ver que pasaste por alto algún término.
  • Pasar trabajo a algún compañero traductor y ver que no lo han hecho con el mismo mimo. Es importante saber a quién envías tus traducciones y, sobre todo, revisarlas bien después.
  • Un par de veces he enviado una factura al cliente que no era. En una ocasión, incluso, envié al cliente el Excel que tenía hecho para saber cuánto le pagaba a cada uno de los colaboradores que me ayudaron en un proyecto. El sudor frío me acompañó todo el día. No se puede ir con prisas.
  • Olvidar adjuntar los archivos en el email.
  • Cambiarle el nombre a mi cliente. Creo que ha sido el que más vergüenza me dio.
  • No sé presupuestar. Frecuentemente se me olvida la extensión de las palabras cuando traduzco del inglés al español.
  • Olvidarme de adjuntar alguno de los ficheros de la entrega.
  • Enviar el borrador en vez del documento final.
  • Una vez traduje una carta en la que un directivo de EE. UU. explicaba una confusión en el envío de pagos a la dirección impositiva de una provincia argentina. No era larga y me pareció gracioso hacer inmediatamente otra carta en español pero esta vez insultando con sorna y sarcasmo a las autoridades provinciales asegurando que nos les pensaba pagar un peso. En aquella época el email estaba en pañales. Me presenté en la oficina de la compañía de turismo que me encargó el trabajo. La señorita que atendía en recepción se llevó el papel para guardarlo en una carpeta y sellarme la copia como recibida, pero inmediatamente volvió para decirme: «Me parece que esta carta no es la misma que Mister Smith escribió en inglés». Punzada en el estómago, susto… suspiro profundo. Me fijé en mi carpeta, le entregué la traducción correcta mientras le explicaba que me había confundido, que la otra era una broma… Ella se mantuvo muy seria mientra me recibía, esta vez la hoja correcta. Por suerte nunca más supe del incidente. Por un tiempo conservé esa carta en broma con el sello de recibida.
  • Las meteduras de pata más frecuentes suelen ser las típicas: entregar el trabajo sin adjuntar ningún archivo o devolverle al cliente el archivo original en vez del traducido. Son casi siempre meteduras de pata que obedecen a fallos en el flujo de trabajo.
  • Una vez cada tres meses más o menos cometo el error de abrir algún texto para revisar y hacerlo directamente desde el correo electrónico, sin guardarlo. Reviso, cambio y guardo constantemente y al final lo cierro antes de enviarlo… El documento corregido y las horas de trabajo se desvanecen. Tengo una lista bastante larga de recursos para encontrar el documento perdido y ahora ya me he convertido un experto en esto, pero el susto lo tengo cada vez que me pasa.
  • Enviar el borrador de un guión para doblaje en lugar del final un par de veces. Dar palabras por sentado y al corregir ver que significaban otra cosa muy diferente y decirme: ¡suerte que me he dado cuenta!

invoice

Como habéis comprobado, las meteduras de pata en este aspecto son comunes: enviar el original y no la traducción, olvidarse algún adjunto, no revisar bien el proyecto antes de aceptar…

Las soluciones dependen del caso (y también de la persona, que no a todos nos sirve lo mismo), pero podríamos dar algunos consejos:

  1. Proyecto. Sé sincero contigo mismo. ¿De verdad puedes encargarte de esa traducción? ¿Está dentro de tus posibilidades? O si no lo está, ¿sabes con quién contar para que te eche una mano? ¿Y podrás con el plazo? Si te pilla el toro, recuerda que la comunicación con el cliente es básica.
  2. Contenido. Mira bien qué tienes que traducir, cuántas pestañas tiene el Excel o cuántos documentos hay en el correo o dentro de aquella carpeta comprimida.
  3. Facturación. Revisa bien la factura antes de guardarla en pdf y enviarla. ¿Están bien todos los datos? Puede ser que uses una antigua de base para crear una nueva para otro cliente. Asegúrate de cambiar todos los datos que no procedan. En cuanto a los envíos, ¿un truco para no equivocarte? A mí me funciona adjuntar el archivo en el correo vacío, antes de escribir nada.
  4. Trato con el cliente. Como siempre y como con todo, debería imperar el sentido común. Aquí hay algunos consejos más sobre clientes, ya sean directos o agencias.

 

ERRORES AL INTERPRETAR

  • Al interpretar a veces me confundo de idioma.
  • My lecturer (during a press conference) mentioned «We have serious problems with AIDS» and I translated «Tenemos problemas con la ayuda». (He was talking about the disease)
  • En unas prácticas de interpretación durante la carrera, traduje «encina» (chêne, en FR) como «cabra» (chèvre) y luego nada tenía sentido. Mi profesor me puso un cartel con la palabra correcta escrita, pero en francés, así que seguía sin entenderla. Mi compañero de cabina me la tradujo en un papel y tuve que reconocer que me había confundido y que estábamos hablando de encinas y no cabras. ¡Menos mal que eran unas prácticas y el público eran otros estudiantes!
  • En una interpretación tratándose de un queso entendí «murcia albino» en lugar de «murcia al vino». Me di cuenta cuando vi la foto del PowerPoint donde estaban los quesos flotando en una barrica de vino.
  • Therapist – terapista. Por suerte era un examen de interpretación consecutiva.
  • Estaba interpretando en un hospital, el paciente acaba de tener una cirugía y tenía mucho dolor, terminé de interpretar y me retiré. A los pocos segundos venía la esposa gritando en español al médico que esperara, que su esposo se acababa de desmayar. El médico me preguntó «¿Qué dice?» y por error le contesté «My husband passed away». El doctor abrió los ojos e inmediatamente me di cuenta de mi error y lo corregí: «Sorry, he passed out».
  • En una clase de interpretación, mi compañera de cabina y yo estábamos interpretando un discurso diplomático del francés al español. Hubo un momento en que el hablante decía Comme j’ai déjà dit à Noël (Como dije en Navidad), lo cual acabó siendo traducido por mi compañera de cabina por «Como dijo Papá Noel». Lo mejor de todo es que a mí ni me chirrió ni me extrañó en ningún momento. Podéis imaginaros las risas que vinieron después por parte de tanto profesor como alumnos.

interpreting

La preparación antes de una interpretación es esencial, así como ir descansado y con la cabeza clara. Es un trabajo muy duro que requiere estar más alerta aún que al traducir; yo he interpretado un par de veces y me quito el sombrero ante los profesionales que os dedicáis a esto.

Muchos de los errores aquí mencionados tienen que ver con la comprensión, ya sea por no haber captado bien lo que se decía o por la homofonía de las palabras. Nuestro cerebro nos puede jugar malas pasadas, como en el caso de los errores de tecleo, así que, en la medida de lo posible, despacito y ̶b̶u̶e̶n̶a̶ ̶l̶e̶t̶r̶a̶  buen oído.

 

ERRORES DE TRADUCCIÓN

  • En un proyecto grande de traducción de una demanda millonaria, después de varios días sin dormir, cambie el número de objetos dañados, de ocho mil a ochenta. Por suerte la directora del proyecto revisó todo y se dio cuenta. De más está decir que nunca más me llamó.
  • Traducir (FR>ES) «palace» como «palacio», cuando significa «hotel de lujo», en una guía turística; enviar un fichero traducido al que le faltaba la mitad del texto por no haberme leído bien las instrucciones de la herramienta TAO de la agencia y no saber que antes de validar cada segmento había que poner el cursor al final (en la última revisión corregí cosas a medio segmento, validé, el resto del segmento se fue a hacer gárgaras y no me di cuenta); confundir «escenarista» y «escenógrafo» en un making of.
  • Equivocarme en una traducción jurada en el lugar de nacimiento en una partida de nacimiento.
  • Hubo una ocasión en la que entregué un trabajo y el cliente se mostró confundido porque para referirme al ponente de una conferencia, utilicé por error el término «parlante», en lugar de «ponente/expositor», cuando tuve que traducir la palabra speaker.
  • Por trabajar en una traducción estando muy cansada, traduje discharge como dar de alta en un hospital. La revisora me lo hizo ver, no el cliente final, pero la pena que sentí era gigante. Mi error: trabajar cansada y revisar mi trabajo bajo ese mismo cansancio.
  • En la traducción de un artículo para una publicación periódica, confundí la descripción de la revista que mencionaba con su título, por lo que pasó a llamarse «Line of Terror», cuando en realidad hablaba de una nueva línea editorial de revistas dedicadas al género del terror.
  • Una vez traduje state of the art como «estado del arte».
  • En una traducción certificada, escribir mal el nombre del cliente.
  • En una ocasión, al traducir un instructivo para un producto que requería baterías, al revisar justo antes de entregar la traducción no me di cuenta de que el producto requería baterías AAA y yo puse AA. Creo que imprimieron 50,000 instructivos. La dueña de la agencia de traducción nos escribió a la editora y a mí para decirnos que el cliente nos iba a cobrar las copias que no servían. $900 dólares de copias fotostáticas. Ni la editora ni yo vimos el error. Afortunadamente, la dueña de la agencia nos dijo que era la primera y única vez que habíamos cometido un error y que ella iba a absorber el gasto. Sí pagó los $900 dolorosos dólares de nuestro error. Jamás nos volvió a pasar.
  • En un formulario de consentimiento informado traduje grapefruit como «uva» en lugar de «toronja». Ni mi revisora ni yo nos dimos cuenta del error. Los pobres pacientes iban a evitar tomar jugo de uva en lugar de toronja. El error nos costó un descuento del 50 % del valor total del encargo, a cada una.
  • No revisar lo arrojado por la TM proporcionada por un cliente estricto (que exigía el uso de «su TM» como requisito); por no revisar lo que supuestamente estaba perfecto, se colaron errores.
  • Entregué una traducción que me llevó un par de días y que creí haber revisado a conciencia; más tarde vi que había traducido constantemente bandwith como «bando de ancha». En otra ocasión, tras una revisión bilingüe muy larga, trabajosa y poco agradecida, dejé pasar el nombre de un personaje, Kindly Cabbage, como «Amablemente repollo». Al menos, este solo aparecía una vez, pero aún lloro de risa al acordarme.
  • Siendo aún estudiante, y como becario de un vicerrectorado de mi facultad, traduje State of the art mal unas 40 veces en un acuerdo internacional. Por suerte, la traducción era orientativa. También dejé la ciudad de Ereván como Yerevan, con su original Y- inicial.
  • En un texto sobre conservantes alimentarios, traduje «preservatives» por yatusabeh. Así, «los consumidores prefieren los alimentos que no contienen preservativos». Afortunadamente, mi colega-clienta lo cazó al vuelo antes de entregar a su cliente. P’habernos matao. Durante la revisión hay que despegarse del texto original, especialmente cuando hay preservativos de por medio.
  • En una de estas traducciones contra reloj que cada vez son más comunes, enfrascado en la tarea, traduje «skydiving» como «bucear», con convicción absoluta de que era así (imagino que por el parecido con «scuba diving»). Por suerte, la PM/revisora lo cazó al vuelo. Cuando vi el producto emitido y me disculpé por la metedura de pata tan gorda, fue majísima y me respondió con un «Para eso estoy, ¿no?», pero imagino que se pensará bien lo de dejarme ciertos proyectos.
  • En general he aprendido a revisar muchas veces los textos traducidos antes de entregarlos, por dos razones: por un lado tengo tendencia hacia los typos (no me queda claro si es algo de dislexia o un caso de «el dedo es más rápido que el cerebro»), y por otra parte he tenido un par de fails espectaculares sobre el comienzo de mi carrera (generalmente por prisa y general tontería) que me enseñaron temprano a revisar, revisar, revisar. El error más horrible que cometí fue: Texto original: «We would like to avail your services…» Y yo puse: «Querríamos evitar sus servicios…». Sip, esa fui yo. Me hago cargo.
  • Poner «cuir» (cuero) en lugar de «cuivre» (cobre).

translating

Como en las demás áreas, no siempre es fácil identificar el origen concreto del error, por mucho que nos esforcemos por mejorar. Y como veis, volvemos a coincidir con las prisas y el cansancio, que no son buenas compañías para traducir. Pero, ay, esos plazos infernales y nuestro día a día no ayudan.

Por si sirven de algo, he aquí algunos consejos en cuanto a textos y al oficio en sí y otros sobre los aspectos burocráticos y de aprendizaje.

Para terminar, entre todos los errores, me quedo con esta confesión:

«Tenía mucho trabajo y visita en casa. Salí a cenar y se me fue de las manos, por lo que acabé a las dos de la mañana borracho como una cuba. Cuando me levanté al día siguiente, tenía una resaca absurdamente intensa, como si en lugar de cerebro tuviese un doloroso puré de patatas, denso como para que no fluyese la idea más simple. Me puse a trabajar y me di cuenta de que no había leído bien el encargo y tenía que entregar un formato específico de subtítulos, para lo cual tenía que bajarme un programa desconocido. Desesperación, gritos, «porquéporquéporqué».

Después de media hora configurándolo, me dispongo a traducir. El programa era ridículo, en absoluto intuitivo, había que usar el ratón para todo. Me doy cuenta de que a ese ritmo iba a terminar a las diez de la noche. «Porquéporquéporqué». Decido aprovechar que mi visita había decidido hacer turismo para no comer más que un trozo de fuet y un poco de pan y así no perder tiempo.

A las cuatro de la tarde, después de un esfuerzo titánico, voy por el 75 %. De pronto me doy cuenta de que no he guardado el trabajo en ningún momento. Sudor frío, estómago descompuesto, «ayayay». Archivo>guardar como. De pronto, «El programa ha sufrido un error y tiene que cerrarse». Me quedo como un imbécil mirando la pantalla. Me convenzo de que no es real, intento recuperar el trabajo en vano.

Se me empieza a formar un nudo en la garganta y empiezo a llorar, pero no en silencio, sino con sollozos, hipos y grititos. De pronto entra mi visita y me ve llorando como un niño de dos años, en posición semifetal e incapaz de articular palabra. Le intento explicar que el .stl no es lo mismo que el .srt y que todo es culpa del cliente, pero no puedo parar de llorar. Decido subcontratar a un tío que cobra muchísimo más que yo y pagarle un recargo de urgencia, perdiendo una locura de dinero. Mi visita sigue muy preocupada por mí. Don’t drink and translate».

***Datos de la encuesta***

La encuesta anónima aún está activa por si queréis confesar vuestros errores. Podéis acceder aquí mismo. Y estos son los datos:

¿Qué os han parecido? ¿Habéis cometido alguno de estos errores? ¿Os atrevéis a compartir los vuestros? ¡Gracias a todos y hasta la próxima!

¿Envejecen los libros y las películas?

Etiquetas

, , , , , , ,

…y no solo por el paso del tiempo en sí —el mismo que nos marchita la frente y platea nuestra sien—, sino por el contenido mismo.

En general las obras originales no suelen modificarse al reeditarse, a no ser que se le añada un nuevo prólogo o unas notas al pie o se haga una edición comentada, pero los retoques sí suceden de forma más habitual con las traducciones.

La retraducción

Hay muchas obras, clásicas y no tan clásicas, que han tenido varias traducciones con el paso del tiempo. ¿A qué se debe? Dice David Paradela en un artículo en el Centro Virtual Cervantes: «Retraducimos por los motivos siguientes: por capricho; por rifirrafes de derechos; por haberse realizado por lengua interpuesta la versión anterior; porque la traducción existente ha envejecido. […] Pero el caso típico, más comentado y más proclive a la repetición de lugares comunes es el cuarto, el de las traducciones viejas. Pero ¿qué es una traducción vieja? Hoy en día, hasta la pescadera repite que las traducciones deben repetirse cada equis años, porque «la lengua de la traducción envejece mientras que la del original no», cosa que, a priori, no acabo de entender (¿la lengua del Guzmán de Alfarache no ha envejecido?)».

Y me parece una reflexión muy acertada. Coincido con David en que la traducción es fruto de su tiempo, en general el mismo que la obra original, y que no por ser vieja deja de ser válida. También coincido en la necesidad de realizar una nueva traducción cuando la primera tiene deficiencias, como comenta él mismo en el caso de retraducir a Malaparte, «cuyos traductores de los años cuarenta y cincuenta tienen lagunas de bulto en italiano, porque planchan metáforas decisivas y domestican una sintaxis a veces caprichosa, porque no identifican ciertos referentes (no saben lo que es un basso napolitano) ni algunos deslices ortográficos del autor (el palacio presidencial de Helsinki está edificado a la manera de Engel, no de Engels), porque sufrieron la censura franquista (el capítulo de la virgen de Nápoles en La piel es el más flagrante: podado resulta simple y llanamente incomprensible), porque aplicaron criterios que ya no compartimos (como llamar Santa Teresita de los Españoles a la napolitana vía de Santa Teresella degli Spagnoli), pero no porque su lengua estuviera vieja, enmohecida o dificultara el disfrute del texto».

Sin embargo, otras voces defienden la retraducción por cuestiones de lengua y estilo, como Juan Manuel Ortiz en Retraducir, una nueva mirada: «Retraducir es en suma una necesidad engendrada por el hecho de que la traducción perfecta es inaccesible, por lo que esta se convierte entonces en una utopía en pos de la cual el mundo de la cultura no deja de progresar y de buscar nuevos caminos de expresión. […] Cada época tiene un gusto y una manera de concebir la lengua y la literatura, desde luego, pero a mi modo de ver es la exigencia de los lectores avezados lo que ofrece el impulso para continuar adelante en el establecimiento definitivo de sus clásicos procedentes de otras lenguas».

Modernizando que es gerundio

Algo que me ha sorprendido últimamente en la traducción de una colección de libros infantiles, cuyos volúmenes he traducido al catalán, es no ya la retraducción en sí, que sospecho tiene que ver con motivos puramente económicos —es una editorial distinta a la que publicó los libros veinte años atrás—, sino el afán de querer modernizarlos.

Estos libros, publicados en los años ochenta y noventa, solían tener referencias tecnológicas de la época como los cartuchos primero, los disquetes después o las cintas de VHS. Pues bien, me llevé una sorpresa al ver que en la nueva traducción al castellano habían modernizado estos conceptos, por lo que los niños compraban los videojuegos en DVD o se los bajaban de Internet. Lo pregunté a uno de los traductores al castellano y él no había recibido consigna alguna de cambiar estos términos, con lo que supongo que es una decisión que tomaría la editorial de forma unilateral.

No pregunté al editor, pero imagino que debe de ser para que quede más «fresco» para el chaval de ahora. No obstante, me parece mejor conservar estos elementos porque, al fin y al cabo, el icono de «guardar» de Word viene de algo y si no se sabe qué es un floppy o un discman, pues se busca y ese conocimiento que uno se lleva, ¿no?

Llevo dándole vueltas a esto desde hace un mes, que he estado trabajando en la traducción de otra novela juvenil repleta de juegos de palabras y referencias culturales. En ella se habla de programas recientes como Jersey Shore y The Voice, así como de libros y videojuegos en formatos muy específicos. Si tan ancladas están las referencias a los últimos años, ¿por qué cambiarlas? Toda obra se enmarca en una zona y una época determinada y cambiar elementos solo por hacerle un lifting es traicionar aún más el libro, novela, película, etc.  

Modificar estas cosas se ve más y de forma más surrealista cuando se piensa en una película. Pongamos Se7en, que tuve el placer de comentar este pasado sábado en los cines Phenomena con dos grandes de los podcasts de cine (Carne de Videoclub y Sin Audiencia). Descubren a John Doe, el asesino, por los libros que sacaba de la biblioteca (porque el FBI tenía control sobre algunos volúmenes en particular). No sé, pero ahora me lo imagino bajándoselos en formato eBook en alguna plataforma o incluso descargándoselos ilegalmente… y la película sería muy distinta. A lo mejor ni lo descubrían, vaya, y la película al garete.

Con las películas veo más justificado un nuevo doblaje que deshiciera el desaguisado que la censura provocó en muchos largometrajes, algo que ya comenté en la entrada Sexo oral y escrito II. (Auto)censura.

Cuando el original evoluciona

El tema cambia cuando hablamos de una obra didáctica. Entiendo que en muchos casos hay que adaptarse a los nuevos tiempos si, por ejemplo, se quieren eliminar ciertas referencias y abarcar más opciones, ya sean religiosas, sexuales o de género.

Un buen caso es el de Richard Scarry, autor e ilustrador de unos 250 libros infantiles que traspasaron fronteras y se tradujeron a varios idiomas. Algunas de sus obras, puros clásicos, han ido cambiando con el paso del tiempo, pero hay un libro en cuestión donde los cambios son más apreciables: Best Word Book Ever.

Veamos algunas de estas modificaciones:

  1. Resumen en la cubierta

Toda una declaración de intenciones y buen resumen de lo que encontraremos en el interior: los hombres también entran en la cocina (y no solo para picotear), también hay mujeres policía y las mujeres no son las únicas encargadas del cuidado de los niños, por ejemplo.

1_scarry_portada

 

  1. La belleza como personaje

Los auxiliares de vuelo pueden ser tanto hombres como mujeres —de un tiempo a esta parte observo un menor uso de «azafata» en documentaciones y contextos específicos— y, al igual que los pilotos, no es necesario que sean atractivos.

2_scarry_pilot

Lo mismo en la escena del incendio. Los mininos del montón también tienen derecho a ser rescatados.

7_scarry_fire

  1. Sensibilidad religiosa

La Navidad no es lo único que se celebra en invierno y en futuras ediciones incluyeron la menorá para aquellos que celebran Janucá (a mí no me miréis, lo dice la Fundéu).

3_scarry_xmas

  1. Repartirse las tareas

Ya lo veíamos en la cubierta, pero en el interior hay muchos más casos, como este. Un cambio sutil que refleja bastante. No necesariamente es la madre quien prepara el desayuno, aunque sí sea algo habitual. Ya sabéis, lo típico de madre cuando te llama y dices «¡Voy!» y te responde con sorna «Voy, voy, pero quieto me estoy».

4_scarry_breakfast

También vemos al padre con la sartén en la mano y en plena faena, que para algo hay dos fogones también.

5_scarry_cocina

  1. Profesiones inclusivas

Ya hace bastante tiempo que todas las profesiones terminadas en -man/-woman (policeman, policewoman) del inglés cambiaron la forma para abarcar los dos géneros sin discriminar (police officer). En las nuevas ediciones no solo lo tuvieron en cuenta, sino que añadieron otras profesiones, también ilustradas con mujeres, como scientist.

6_scarry_jobs

  1. Respeto a los nativos americanos

En su lucha contra los estereotipos, las nuevas ediciones omiten al indio americano ataviado con las plumas típicas. Así pues, dejan solamente una ilustración para la «i» de ice cream.

8_scarry_indian

 

¿Y vosotros qué pensáis? ¿Creéis que hay que ir retraduciendo los clásicos porque la traducción envejece? ¿Sois partidarios de modernizar las obras originales?

***

Practicar idiomas subtitulando

Etiquetas

, , , , , ,

En esta bitácora hemos hablado muchas veces del aprendizaje de idiomas, con consejos y enlaces útiles a mil recursos. Sin embargo, casi siempre lo habíamos abordado con un especial hincapié en la lectura. Esta semana damos voz a los compañeros de SpanishDict, que nos enseñarán a usar herramientas de subtitulado y vídeo para aprender idiomas.

tvsubs

Hoy en día, los vídeos en línea son muy populares y por este motivo son muchos los interesados en saber cómo subtitularlos. En un ámbito profesional recomendamos encarecidamente la contratación de un traductor profesional, que se encarga de acercar a las casas y a los cines los idiomas que el público pueda no entender. Por eso, series, películas, entre otros materiales audiovisuales, van acompañados de subtítulos: el traductor profesional trasvasa el texto original dándole sentido en la lengua meta, que no se debe traducir palabra por palabra. Sin embargo, conocer las herramientas de subtitulado es una buena baza para aprender una lengua como mejor se aprenden las cosas: practicando.

En este artículo te explicaremos qué son los subtítulos y para qué se usan. Te mostraremos algunas herramientas para subtitular vídeos y destacaremos las ventajas de usarlos para aprender idiomas. Además, compartiremos información sobre cómo el uso de una herramienta de traducción nos puede facilitar el proceso para subtitular vídeos.

Qué son los subtítulos

Los subtítulos son textos que aparecen por la parte inferior (más habitual) o superior de los vídeos, con el objetivo de facilitar la comprensión del texto original a personas que no conocen el idioma original o bien no pueden escucharlo.

Subtitular no es un proceso tan sencillo como pueda parecer puesto que deben tenerse en cuenta factores como la cantidad de información, ligada a la velocidad de lectura, los cambios de plano, los personajes que aparezcan en pantalla (si coinciden habrá que diferenciar las frases de unos y de otros) y mucho más. Podéis fijaros en este análisis de unos subtítulos hechos por aficionados para ver algunas de las directrices más importantes.

foto1_spanishdict

Por qué se usan los subtítulos

Incluir (o incrustar, hablando técnicamente) subtítulos en vídeos y programas de televisión crea más oportunidades para conectar y compartir información con el público.

Los subtítulos ayudan al público que está en proceso de aprendizaje de su lengua materna o de una segunda lengua. También son útiles en situaciones en las que hay mucho ruido y se desea que el público presente acceda a cierta información. El Closed Captioning, conocido también como subtitulado oculto, ayuda en todos estos casos, y sobre todo a las personas con alguna discapacidad auditiva, que de este modo pueden disfrutar de un programa al relacionar la acción en pantalla con el diálogo.

foto2_spanishdict

Cómo subtitular vídeos

A continuación, presentamos varias opciones para añadir subtítulos a los vídeos:

  1. YouTube permite que los usuarios añadan de forma gratuita subtítulos a vídeos que ya están en el sitio web. Sin embargo, solamente puedes añadir subtítulos si tienes cuenta de YouTube y si tú has subido el vídeo. YouTube ofrece subtítulos automáticos a través del reconocimiento de voz, pero hay que tener en cuenta que si el volumen no está alto o hay demasiado ruido de fondo, no será posible captar la voz y los subtítulos no se producirán.foto3_spanishdict
  2. Overstream Editor es un editor gratuito donde puedes crear y sincronizar subtítulos en cualquier vídeo de Internet de las plataformas YouTube, MySpace Vídeo, Veoh, Maker.tv y Vimeo. En cuanto hayas instalado y abierto la herramienta, el diálogo se proyectará directamente en la interfaz del vídeo.
  3. Dotsub lleva un par de años y es un buen sitio para buscar vídeos que ya están traducidos por aficionados. Esta plataforma también permite editar vídeos propios o ajenos. Se pueden subtitular vídeos en cualquier idioma, solo tienes que registrarte en la página web para usarlo. Mediante Dotsub también puedes compartir vídeos con subtítulos en cualquier sitio de Internet.
  4. En Subtitle Horse puedes subir cualquier vídeo a YouTube y añadir subtítulos donde mejor se vean. Jubler es una herramienta que puedes usar para escribir subtítulos nuevos o para corregir y refinar los existentes.
  5. Amara, como Jubler, es un editor que te permite fácilmente subtitular y traducir vídeo.

Herramientas para traducir los subtítulos

Ya que las herramientas para subtitular vídeos no van a traducir los subtítulos por ti y como estás aprendiendo y practicando no vas a contratar a un traductor profesional, tendrás que aguzar el oído y usar buenas aplicaciones, como aquellas páginas que te permitan escuchar la pronunciación de las palabras. El inglés es uno de los idiomas más utilizados, por lo que el traductor de inglés a español de SpanishDict es una buena herramienta para tus traducciones amateur con el fin de practicar.

Cuando tengas el guion en el idioma original (o lo hayas sacado de oído) y comiences a hacer la traducción, puedes buscar en el diccionario e introducir en el traductor todas aquellas palabras de las que dudes, ya sea por significado o pronunciación. Debes tener cuidado: traducir no solo implica cambiar una palabra por otra, debes dar coherencia a cada uno de los renglones que escribas, algo en lo que los traductores profesionales insisten siempre.

Si deseas conocer otras herramientas y recursos que te ayuden a revisar las traducciones de subtítulos, puedes leer «Trucos y herramientas para la revisión de traducciones» y «El traductor creativo: juegos, aplicaciones y recursos para fomentar la creatividad».

Las ventajas de subtitular vídeos

Subtitular un vídeo tiene muchas ventajas, sobre todo para aprender otro idioma. Cuando un vídeo está subtitulado hay una mejor conexión entre la imagen y la pronunciación de las palabras del idioma original, así como su significado. Puedes enriquecer tu vocabulario y aprender frases coloquiales de otro idioma. Además, el contexto para saber cuándo utilizar expresiones humorísticas o sarcásticas se entiende mejor con los subtítulos.

Esperamos que este artículo te haya ayudado a comprender la importancia de los subtítulos y te otorgue las herramientas adecuadas para hacer tus pinitos al practicar un idioma. La próxima vez que veas un vídeo en inglés con subtítulos en español, piensa en todas las ventajas que los subtítulos te ofrecen para aprender y comprender otra lengua.

Y recuerda: los traductores profesionales nos ayudan también a divulgar idiomas y a acercarnos la cultura de otros países; si leemos sus subtítulos también aprenderemos.

Otras maneras de usar vídeos para aprender inglés

Si te has quedado con ganas de más, puedes probar con lo siguiente:

***

Fuentes:

Sobre el autor

SpanishDict es un traductor automático y diccionario de inglés a español y de español a inglés gratis y rápido. Queremos cultivar una comunidad divertida y activa donde nuestros miembros puedan hacer y contestar preguntas así como experimentar la maravilla de aprender y usar otro idioma.

Lo que se pierde / What gets lost

Etiquetas

, , , , , , , , ,

Hacía tiempo que tenía pensada esta entrada y estos días cobra más valor que nunca por el #HodorGate que, de repente, ha puesto de manifiesto la dificultad de traducir. No voy a extenderme en este tema puesto que seguramente ya lo conocéis; tanto interés ha suscitado que ha salido hasta en los periódicos.

Como resumen, hay un personaje en Juego de tronos (la serie de televisión) con afasia llamado Hodor que solo dice «hodor» y nada más. Hasta la sexta temporada no hemos conocido el porqué de ese apodo, de dónde venía su afasia y por qué repetía esa palabra en cuestión. Sin dar muchos detalles más (para los que no lo hayáis visto), viene de «Hold the door». En inglés puede explicarse la reducción, no así en castellano.13244761_1004636889619395_40706655550929124_n

Pero ¿es intraducible? No hubiera sido tan difícil si se hubiera tenido esta información desde un principio, porque se podría haber usado un nombre creíble (dentro del mundo de fantasía) que encajara con la frase que aparecería temporadas/libros después. No tener este dato ha puesto al traductor de la serie (el libro aún no se ha publicado) en un buen brete porque, además, hay que tener en cuenta la sincronía labial.

Y no olvidemos que es imprescindible que el texto encaje en su contexto y resulte creíble porque, al fin y al cabo, la traducción debe conservar la magia de la narración, ya sea en un libro o en una película. Debemos creer en lo que está pasando. Por eso, una opción como la que se barajó en redes de «obstruye el corredor» hasta llegar a Hodor puede encajar como reducción del sintagma, pero no tanto como frase creíble en ese momento concreto. [Actualización: aquí veréis la solución al quebradero de cabeza]

hodor

Sea como sea, que se hable de este problema de traducción es una buena oportunidad para que se vea lo difícil de nuestra tarea y los muchos factores que hay en juego. Que traducción no solo hay una, que traducir significa escoger y que no basta con tener nociones de inglés o usar el Google Translate de marras. Que traducir es un trabajo complejo y no un pasatiempo.

Lo malo es que se habla tanto de lo que se pierde en una traducción (de una novela, en un doblaje, en los subtítulos de una película), que perdemos de vista lo que se gana. ¿Ganamos algo al traducir, más allá de hacer comprensible algo que en un principio sería únicamente para los hablantes de una lengua?

Cultura, idioma y traducción

En una entrevista publicada en Cuatro tramas: orientación para leer, escribir, traducir y revisar (Paula Grosman y Alejandra Rogante, 2009), la traductora María Cristina Pinto dice lo siguiente: «Hay que ser realistas y, por supuesto, yo no sostengo que todo se pueda traducir. Pero tampoco estoy de acuerdo con la idea tan difundida de que siempre se pierde en una traducción. Si se pierde, también se gana: se gana la posibilidad de acercarse a un material que de otra manera no se hubiera podido leer. Como decía Borges: “Qué sería de nosotros sin los traductores”. Si solo leyéramos lo que está en nuestro propio idioma, nuestro conocimiento sería ínfimo».

Pinto, además, defiende que, desde sus orígenes, la función del traductor ha ido más allá del pasaje literal de una lengua a otra, con lo que siempre se aporta más: «Hoy en día, al concebir la traducción como mediación intercultural, no se tiene en cuenta solo lo erudito, sino también la cultura popular, los mitos, los sueños, los pensamientos, las costumbres de una cultura que están presentes en el texto de manera explícita o implícita. A veces la cultura a la que traducimos no tiene estos conceptos, no tiene esas vivencias, no sabe de estos mitos. El traductor debe darse cuenta de esa brecha y tratar de zanjarla».

book2

La traducción como escritura

Que traducir es más que pasar del idioma X al idioma Y está muy claro, pero a veces conviene echar la vista atrás, hasta su raíz y sus orígenes, para darnos cuenta de que la traducción es mucho más y que, en efecto, se gana más de lo que se pierde. Sirva este fragmento de la entrevista a Pinto:

entrevista_pinto

Edith Grossman recoge en Why Translation Matters el siguiente poema de Alastair Reid que habla de la cuestión que hoy nos ocupa. Reid escribió sobre este dilema inherente a escribir poesía, en su caso, y la problemática de traducirla. Su composición condensa muy bien el dilema de escribir y de escribir como traductor, y con ella nos despedimos hoy.

Lo que se pierde / What gets lost

I keep translating traduzco continuamente
entre palabras words que no son las mías
into other words which are mine de palabras a mis palabras.
Y, finalmente, de quién es el texto? Who has written it?
Del escritor o del traductor writer, translator
o de los idiomas or language itself?
Somos fantasmas, nosotros traductores, que viven
entre aquel mundo y el nuestro
between that world and our own.
Pero poco a poco me ocurre
que el problema the problem no es cuestión
de lo que se pierde en traducción
is not a question 
of what gets lost in translation
sino but rather lo que se pierde
what gets lost
entre la ocurrencia —sea de amor o de desesperación
between love or desperation—
y el hecho de que llega a existir en palabras 
and its coming into words.
 
Para nosotros todos, amantes, habladores
as lovers or users of words
el problema es éste this is the difficulty.
Lo que se pierde what gets lost
no es lo que se pierde en traducción sino
is not what gets lost in translation, but rather
what gets lost in language itself lo que se pierde
en el hecho, en la lengua,
en la palabra misma.
 
G.jpg

Alastair Reid y Jorge Luis Borges, en el centro.

*Alastair Reid (1936 – 2014) fue un académico y poeta escocés que tradujo, entre otros, a Pablo Neruda y Jorge Luis Borges.

***

Artículos relacionados:

Why Translation Matters and 12 more books on the subject

Etiquetas

, , , , , , , , ,

Translators are mostly invisible, so you can imagine my surprise when I came across the following text, in which four reviewers give their opinions on Edith Grossman’s book about her profession, Why Translation Matters. It was used as a reading test for the Cambridge Advanced exam, and even though the reviewer’s names are nowhere to be seen, the insights are quite interesting.

41ZcotjGimL._SX336_BO1,204,203,200_

✏ In Why Translation Matters, Grossman discusses a number of complex issues. Is translation merely a reflection in a clouded looking glass that will never mirror the true original? Is a translator merely a sophisticated tool, a human machine soon to be replaced by a computer program? She answers these and many other questions with a lyrical eloquence that is graceful and inspiring. In the process, we are also shown detailed examples of her solutions to knotty problems; here we see her joy in discovery and doing, the best reasons for pursuing a true vocation. Such inner drive is indispensable, because as she rightly says, ‘Translation is a strange craft, generally appreciated by writers, undervalued by publishers, trivialised by the academic world, and practically ignored by reviewers.’ And yet, where literature exists, translation exists and it is a good thing that these issues should be explored.

✏ Books by translators are few and far between. This short book was originally given as a series of three university lectures, and the ploys of a lecturer let down the writer: rhetorical questions, academic jargon. Grossman’s best thinking about translation, and her best defence of translation, will be reflected in her translations themselves. It is on the rare occasions that she focuses on overcoming the challenges that her craft throws up that the book becomes more pleasurable to read. She vents her frustration on the reader, and some of this is certainly justified: translators ask for very little —simply to be read, included in the cultural debate, understood— yet almost invariably fail to be given the credit they are due. Translation, for all that it seems a technical matter, is actually anything but. It’s a mode of reading so sympathetic and creative that the outcome is wholly original.

✏ There is a theory that all language is a form of translation, that we speak in order to translate the unknown into the known, the non-verbal into the verbal. Edith Grossman draws upon this theory in her book, rightly suggesting, I believe, that the translation of a literary work from one language into another involves much the same creative process as that which provoked the originating author, and the end product therefore stands alone. After a rich career, she is eminently well-qualified to speak on behalf of literary translators everywhere. Nevertheless, the role of the translator is undoubtedly one of the most unappreciated and unacknowledged in the world of literature. Grossman’s beautifully crafted book draws attention to this and may help to address the problem. It is accessible to the layperson and should be required reading on all university literature courses.

✏ Why Translation Matters by Edith Grossman is based on three lectures she gave at a university in the US. As an expert in the field, she has won several awards and would seem to have every reason to feel secure, if not serene. It seems inappropriate, therefore, that she should devote entire pages to criticising publishers and reviewers, in particular, for failing to give translators the respect they deserve. However small-minded these comments may look on the page, they do form a significant part of Grossman’s overall argument, which is that literature and translation are ‘absolutely inseparable’ and thus the translator is engaged in the very same activity as her author, and is, indeed, a writer herself. That translator’s version of the text, she maintains, is to be considered an original, too. Grossman’s approach is non-theoretical, as she ranges discursively over the usual concerns raised by (chiefly literary) translation in this ultimately charming little book.

If you are craving more readings, you’ll find a list of other interesting books on translation below:

General essays:

Focused on the profession itself:

Humour

  • Alejandro Moreno-Ramos, Mox’s Illustrated Guide to Freelance Translation and What They Don’t Tell You About Translation (self-published), available through his website.

You can expect to find gems such as this one:

the importance of patience for freelance translators

 

Have you read any of these? Is there any other you would add? Feel free to leave your comments.

***

Post scriptum

We’ve been nominated to the Bab.la 100 Language Lovers awards. If you want to vote for us, you can do it here:

The importance of editing (plus some online tools)

Etiquetas

, , , , , , ,

There are a wide variety of hurdles one must jump over when one attempts to write academic work as an ESL student. At high levels of education, perfect grammar and spelling are simply understood to be necessary, along with proper use of terminology, syntax, vigorous checking for malapropos, and other faux pas for professional writing. Standards of excellence in all academic fields include the ability to communicate in the language of the intended target audience. This is just a bare scratch of the surface of why everyone, especially ESL and other foreign language learners, should have their work carefully processed and checked, both manually and through automatic services.

Linguo

Maybe Linguo can help as well.

University students rely heavily on their peers for support and assistance, even in the most competitive fields. There are fewer better sources of knowledge than those individuals closely working alongside you to reach the same or similar goals. Your peers can provide great assistance in making sure your language is properly translated within the work itself.

Starting with the basics of proofreading, however, is, of course, the original writer of the document, or you. Once you have finished writing your text, essay, or other document, you are the first person who should carefully comb the text for errors of any kind. Again, this can include the basics such as grammar and spelling, but it also calls for deletion of awkward wording, sentences, etc. You may also want to use the helpful trick of standing in front of a mirror or in front of your webcam and reading the text aloud. This often helps writers to determine whether their work “sounds right”, or in other words properly conveys its message with zero errors.

One of the most important things to keep in mind is that, no matter how perfect you believe your paper is, chances are, there is room for improvement still, and once you’ve read your own words enough times, it’s harder to notice the errors that have escaped you. It could be, at this point, that you have decided to do additional research to properly support your thesis. If you’ve added additional text, review and proofread it with the same vigor as before. In any case, you should always trust another set of eyes, so to speak, to catch the details that you did not.

It happens to the best of us, because the truth is that most of us just cannot catch all of our own errors. Reading over the same text over and over again, we can easily overlook several of the same mistakes over and over again. Your next step is to contact someone else and ask if they would kindly review your work. Of course, you should make sure that this is a person that you trust completely. The integrity of your work is a sacred thing in academia, and it should be protected by all parties considered. It could, again, be a peer within your study program, or perhaps a friend or family member. There are numerous services online that can connect you with a professional editor, if you are willing to pay for such services.

Now that we have covered the human aspect of paper editing and proofreading, you should also know that there are countless online services to check your writing for you. Keep in mind that these services should not be used alone, and that you should always proofread for yourself and it’s advisable to ask someone else to take a look, too. However, these services are out there, and they can be invaluable to your work. Remember that you can never be too careful in proofreading your writing! Your goal is to communicate effectively and concisely, above all, and to maintain professional appearance.

Some of the best online tools may include payment of some sort, but we have decided to cover the best free ones we could find—paid does not mean premium, after all! One of the best we managed to uncover is a service known as Grammarly. Now, there is a paid version of Grammarly, but the free service works optimally for checking spelling and grammar errors, as well as punctuation checks. When you want to sign up for an account, the website even prompts you to add their extension to your web browser, to maintain good spelling and grammar at all times. The account making process is simple, and Grammarly’s quick tour of their services demonstrates beautifully the proper way to use their service most effectively.

grammarly

Another great service we uncovered is PaperRater, which, similar to Grammarly, offers both paid and free services for all of your proofreading needs. Some of the features PaperRater includes are plagiarism detection, their auto-grader function, which gives an approximated grade level for the paper you have submitted, spelling and grammar checks, and more. Signing up is easy and, again, there’s no need to pay for their service, but you may find the added benefits of premium packages to your liking.

paperrater

Finally, we come to SlickWrite. There are fewer so-called bells and whistles when it comes to SlickWrite, but they have a fast service and provides a sort of customizable feedback through its tools that makes the service more relevant to your individual needs. SlickWrite reaches out to a variety of different writers, from academic to creative, because their services are valuable to virtually every piece of written text. Best of all, it’s completely free, so put it to good use!

slick

A word to the wise, though. A lot of these tools are good starting points, but not replacements. Nothing beats the human eye and brain… and a good look at The Chicago Manual of Style!

***