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En la luna de Babel

~ Blog sobre lenguas y traducción

En la luna de Babel

Publicaciones de la categoría: Traducción

No dispare(mos) al traductor

04 lunes Feb 2019

Posted by enlalunadebabel in Traducción, Traducción audiovisual, traducción literaria, Vida traductoril

≈ 12 comentarios

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dedo acusador, errores en traducciones, invisibilidad del traductor, reflexión

Reconócelo. Tú también lo has hecho alguna vez. Yo lo he hecho varias veces y en público.

No, no me refiero a eso. Hablo de criticar una traducción. Sea por demostrar el estupor ante algo que creemos obvio o porque pensamos que se puede sacar una enseñanza, el caso es que terminamos criticando la traducción de un compañero. Pensamos más en el error y no en la persona —al menos esa ha sido la intención que he tenido yo siempre cuando he hablado de alguna traducción— y el objetivo en teoría no es ridiculizar al traductor ni proclamar que tú o yo lo haríamos mejor. Pero lo que termina pasando es que sí ponemos el dedo en la llaga del traductor sin conocer el contexto en que se ha producido dicho error.

Os preguntaréis a qué viene esta entrada ahora. Bueno, es algo que llevo pensando desde este verano y, sobre todo, al ver lo que ha pasado con la polémica de Roma (Alfonso Cuarón, 2018). En este último caso, he visto a compañeros cebarse con algunas elecciones léxicas de la traductora, yendo mucho más allá de la crítica por el hecho de subtitular la película a nuestro español y que, en cualquier caso, es algo que no la incumbía a ella.

Este verano compartí una foto que había colgado un compañero en un foro de traducción de Facebook. En esa foto había un error muy llamativo, habían bautizado Nueva Suéter a Nueva Jersey. Es un error de los que llaman poderosamente la atención y que muchos supusieron que había sido cosa de la traductora. A mí me pareció curioso y lo compartí en mis redes sin ir más allá, sin pensar en la autora de esa traducción y en cómo se podría sentir al ver cómo degeneraban muchos de esos comentarios. Evidentemente, el gazapo estaba ahí y muy seguramente habían sido los duendes de la edición.

Resulta que esa novela se había vendido en Latinoamérica y al querer acercarla más a los lectores de allí, habían hecho un buscar y reemplazar sin cerciorarse bien de los cambios. Y así se distribuyó, sin que la traductora lo supiera. ¿Cómo lo sé? Pues porque la propia traductora lo comentó en la publicación original en Facebook, aportando incluso pruebas del texto que había entregado a la editorial. Por mi parte, me sentí fatal, eliminé esa publicación de todas las redes donde la había colgado, hablé públicamente de eso en Twitter y me disculpé personalmente con la traductora. Algunos pensaron que no pasaba nada, que tampoco había que hacer una montaña de un grano de arena, pero me puse en su piel y supe que me dolería si pasara algo así.

Muchas otras traducciones se han vilipendiado en foros y perfiles diversos sin pensar, creo, en que incluso es una manera de tirarnos piedras contra nuestro propio tejado (algo así como poner en tu web la imagen del teclado con la tecla de traducir, como si fuera algo tan fácil). Sin querer, muchas veces nosotros mismos contribuimos a esa parte del oficio que tan poco nos gusta ver: la visibilidad para mal, el fracaso de la traducción como tal. Y yendo más allá de la traducción como disciplina: todos nos equivocamos y a todos nos pueden pillar en un renuncio. Dudo mucho que nos gustara vernos en esa situación.

Y, aun así, esto mismo sigue siendo la tónica habitual en muchos trabajos universitarios, en los que, al final, el análisis de una obra se acaba convirtiendo en una crítica a la traducción de un libro, una serie o una película sin conocer los detalles que ha habido en su producción y sin tener en cuenta a los demás eslabones de la cadena. También sucede en los trabajos comparativos entre las versiones doblada y subtitulada de un mismo producto, como comenta Stavroula Sokoli en este hilo. Si no lo ha traducido la misma persona es normal que haya inconsistencias, por ejemplo, y como seguramente no tengamos acceso al traductor, no conoceremos el contexto: si el traductor disponía del guion final, si tuvo que sacar cosas de oído, si tuvo mucho o poco tiempo para documentarse habida cuenta del plazo de entrega y muchos otros factores. Ojo, no hablo de limitar la libertad de expresión, cada uno es libre de quejarse de lo que quiera, pero hay formas y formas.

Por suerte, empiezo a ver en redes cada vez más elogios a las traducciones y eso es lo que deberíamos fomentar: el intercambio de buenas soluciones. Porque de los errores se aprende, sí, pero alabar una buena traducción y aplaudir lo bueno que encontremos en ella es mucho más saludable y productivo para todos. Por mi parte ya he empezado a aplicarme el cuento.

Y tú, ¿qué opinas?

Traducir para niños no es cosa de magia

12 lunes Nov 2018

Posted by enlalunadebabel in Traducción, traducción literaria

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álbum ilustrado, libro de magia, traducció al català, traducción infantil, traducir para niños, traduir al català

¿De qué hablamos cuando hablamos de traducir LIJ? Pues de devanarnos los sesos en casi cada página, porque traducir para niños y jóvenes no es tan fácil. Hace poco ha salido a la venta este álbum que he tenido el placer de traducir al catalán para La Galera. Un libro que narra la historia de Elliot, un niño que quiere ser mago.

Además del tono y el registro que debemos cuidar para traducir, en este género abundan los chascarrillos y los juegos de palabras. Sin ir más lejos, los encontramos en los nombres de los magos: Quico Nill o Carles Capista (escondemos el «conill», conejo, o el «escapista» en el nombre), Bernat Esfumat (aquí jugamos con la rima; en inglés era Finn Ayre, muy original, ¿verdad?), Teresa de Trèvol (aquí opté por la aliteración; casi se lee como un tres de trébol), etc.

En un momento de la historia, el protagonista busca libros de magia y encontramos una doble página enorme con autores y títulos cargados de dobles sentidos:

  • Què pot fallar? Assegurances de vida per a mags, de Percy Decàs (un libro sobre seguros para magos que firma un tal Percy, que equivaldría a per si de cas: por si acaso)
  • Predir el futur, de Casimiro Demà (pues eso, el libro sobre predicciones es de Casimiro Mañana)
  • Com s’ho fa?, de T. Truc (que se lee como té truc, tiene truco)
  • Llegir mans, de Jan Divinat (el libro sobre quiromancia es de Jan, un nombre bastante común que aquí se lee como ja endivinat, ya adivinado)
  • Màgia per a maldestres, d’Andreu Deumeu (como es un libro para los poco mañosos, el autor, cuyo nombre juega con la rima, equivaldría a un Andrés, Dios mío)

He aquí un cuadro con algunas versiones en inglés, catalán y castellano como ejemplo de cómo cambia, o no, según el idioma.

150 Eggselent Eggstravaganzas with Eggs 150 truquets per a mags inquiets 150 truquis para magas cuquis
Advanced  Magic, Kenny Dooit Màgia avançada, Susi Potts Magia avanzada, Abel Sipuedes
Claire Voyant Clari Vident Clari Vidente
Conjuring for beginners, Juan Trick Màgia per maldestres, Andreu Deumeu Magia para torpes, Andrés Sastre.
Dangerous magic tricks. Hugo First Trucs perillosos, Pep Perillós Trucos peligrosos, Pepe Ligro
Escapology for beginners, Ivana Key Escapisme per a principiants, D. Aquino Surto Escapismo para principiantes, D. Aquino Salgo
Finn Ayre Bernat Esfumat Bertín Visible
Levitation, Andy Gravity Levitació, Andy Gravetat Levitación, Andy Gravity
Taming mystical creatures, Una Corn Com domar dracs, Santi Incendi Cómo domar dragones, Roque Mado

Página doble con los lomos de los libros de magia.

Las elecciones léxicas se piensan y debaten mucho. Por ejemplo, el libro Com recosir el teu ajudant (un libro sobre cómo volver a coser a tu ayudante) lo firma David Serra. En un principio puse xerrac, serrucho, puesto que me pareció más sonoro. La editora creyó que era mejor poner serra, sierra, porque así lo entendería mejor un niño. En este punto también es bueno preguntarse: ¿debemos aprovechar ciertos pasajes para que el niño aprenda vocabulario nuevo? A mí sí me lo parece.

También hay un artículo de periódico en el que abundan las referencias capilares y, como ya se sabe, no siempre se pueden adaptar bien las referencias de un idioma a otro. Aun así, conseguí que la pieza periodística hablara del pobre alcalde calvo con expresiones como «s’estira els cabells» (se tira de los pelos), «no té un pèl de tonto» (no tiene un pelo de tonto) o «un episodi que posa els pèls de punta» (un episodio que pone los pelos de punta). Escalofriante. Terrible. Apocalíptico.

pelo_EN

Las tiendas del pueblo también tenían su aquel. En inglés tenemos Beef Encounters para la carnicería, que juega con brief encounter. Tanto en castellano como en catalán jugamos con la fonética y pusimos Phil Ett/Ette. En los dos idiomas quedaba bien el filete y tenía relación estrecha con el negocio en sí.

La otra tienda es M. T. Stores donde se aclara que we sell nothing, nada, zip. En castellano, el traductor optó por La desentienda, una solución que me parece brillantísima. En catalán fui a por la rima: La botiga que fa figa. En este idioma, algo que fa figa (literalmente, que hace higo) es que no funciona, no tira, no marcha. También es un sinónimo de desfallecer, flaquear o flojear; por ejemplo: les cames em fan figa, me flaquean las piernas.

Tiendas en catalán
Tiendas en catalán
Tiendas en castellano
Tiendas en castellano
Tiendas en inglés
Tiendas en inglés

Y ya que estamos con las tiendas, tuvimos que sortear un escollo importante en un juego de palabras que, además, estaba ilustrado y en numerosas ocasiones lo ya ilustrado no se puede modificar. En este caso: los pepinillos.

Juego palabras en catalán
Juego palabras en catalán
Juego palabras en castellano
Juego palabras en castellano
Juego palabras en inglés
Juego palabras en inglés

EN:

“Oh dear,” said Elliot. “That is quite a pickle.”

“Please don’t mention pickles,” sighed Finn heavily. “The owner of the corner shop is still furious with me after I made a whole jar of them disappear!

CA:

—Caram —va dir l’Elliot—. Vatua l’olla!

—No em parlis d’olles —va sospirar el Bernat Esfumat—. El propietari de la Botiga del Cantó segueix furiós perquè li vaig fer desaparèixer una olla plena de cogombrets.

ES:

—Vaya, vaya —dijo Elliot—, me dejas helado.

—No digas «helado»—suspiró Bertín Visible—. El dueño de la Tienda de Al Lado sigue furioso conmigo porque le hice desaparecer un tarro de pepinillos gigantes.

En inglés, to be in a pickle significa estar en un lío. De no haber pepinillos en la imagen o poder cambiarla, en castellano se podría haber puesto menudo berenjenal o algo parecido, pero no es el caso. El traductor jugó con helado y Al Lado en una especie de confusión fonética. Los pepinillos los conservó al final.

En catalán, para que tuviera algo de gracia, usé la expresión vatua l’olla, muy gráfica y cómica, que se emplea para denotar sorpresa, indignación y hasta enojo. Y la olla me vino de perlas para guardar los pepinillos. Ya veis, como decimos en catalán, de vegades has de fer mans i mànigues (remover cielo y tierra, darle mil vueltas a algo y hasta sacar la artillería pesada) para que encaje todo.

Por último,  pero no menos importante, no olvidemos en este caso la dificultad de procurar que los juegos de magia se entiendan bien y puedan hacerse. Hubo que imprimir los materiales y practicar para estar seguros al 100 % de que la traducción funcionaba. Me consta que en la editorial estuvieron muy entretenidos jugando con el libro.

Para este tipo de álbumes también es habitual tener poco margen y un plazo inamovible. Muchas veces se envían a imprimir a otro país, sobre todo si tienen elementos extraíbles y accesorios varios, como es el caso de este libro y todos sus sobres con cartas, recortables y demás para realizar los trucos.

Así que, como veis, traducir no se hace por arte de magia.

***
Libro escrito por Matt Edmondson e ilustrado por Garry Parsons para Macmillan Children’s Books. Edición al castellano traducida por Marcelo E. Mazzanti y la de catalán, por quien escribe, Scheherezade Surià, para La Galera.

Doblaje, idiomas y acentos. La que has liado, Mérida

16 jueves Ago 2018

Posted by enlalunadebabel in Doblaje, Traducción, Traducción audiovisual

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Brave, doblaje, Mérida, Rompe Ralph, traducción de acentos

Se ha vuelto a liar por un doblaje. Si no habéis estado muy atentos a las redes porque estáis de vacaciones y tenéis mejores cosas que hacer —os entiendo, la verdad—, os lo resumo por aquí. Hace unos días salió el tráiler de la película de Rompe Ralph 2 (2018) en el que vemos a todas las princesas Disney en una habitación y Mérida (Brave, Indomable, 2012) habla un escocés cerrado, rápido y vocalizando poco. El chiste es que las princesas no la entienden y una zanja: «Es que es del otro estudio» (Pixar).

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En las redes empezaron a especular con el doblaje al castellano y por vete a saber tú qué mecanismos, muchos fantasearon con un doblaje murciano o gallego. Los defensores del primero porque supuestamente se entiende poco y los del segundo también por sus raíces gaélicas (sic).

Sea como fuere, el avance en español salió hace un par de días y no, no han usado ni gallego ni murciano. Han optado por hacerla hablar rápido y de forma ininteligible, sin vocalizar. Y claro, se ha liado. Que si se pierde la magia, que si se ha traicionado el original, etc.

Veamos las dos versiones:

https://www.youtube.com/watch?v=mS7hjGnftDA&feature=youtu.be

Va, me mojo. A mí me parece que han hecho bien. ¿Que quizá la podrían haber hecho vocalizar menos o de otra forma? Puede. Pero hacer hablar a este personaje con un acento o dialecto del español, no. Primero, hablemos de credibilidad. El cine tiene un pacto sagrado con el espectador: tienes que creerte lo que sucede en pantalla. Aunque sea animación, ¿es creíble que un personaje hable con un acento español muy marcado? Tengamos en cuenta que este personaje viene de una película ambientada en Escocia y no en la Manga del Mar Menor. Traicionar esa credibilidad tiene consecuencias y, si se hace a propósito, se crea otro tipo de versión, no es una mera traducción sino adaptación. Los ejemplos clásicos de esto son los doblajes de las sitcoms de los 90 y, más recientemente, películas como Ted (2012), de la que ya hablamos en este blog.

Por otro lado tenemos la coherencia. En Brave, Mérida se dobló al castellano y se la entendía perfectamente. Si en su película hablaba un español estándar (no hablo de neutro para evitar equívocos), ¿por qué debería cambiar aquí de forma de hablar? ¿Qué sucede en la versión original de la película? ¿El acento escocés era tan fuerte como en este avance? No. En Brave no estaba tan marcado el acento aunque la actriz fuera la misma. Se ha marcado ahora para hacer la gracia en Rompe Ralph 2. Creedme, si hubiera habido alguna discrepancia, la gente se hubiera quejado igual. ¿Recordáis la que se montó cuando en el avance de Buscando a Dory, la voz de Dory no era la de Anabel Alonso? Pues eso, la coherencia es esencial.

Y otro factor importante, al menos a mi entender, es la sensibilidad. En un momento en el que tenemos  los sentimientos lingüísticos y territoriales a flor de piel, no me extrañaría que alguien se quejara por asociar al gallego o al murciano estas características del sketch: que no se entiende, que habla con una patata en la boca, que…

 

Los otros en traducción

En traducción a veces se gana y otras se pierde. Intentamos que se pierda lo menos posible, pero no hay una única solución para todo ni que contente a todos. Es así. Y puede haber problemas hasta cuando se hace referencia al propio idioma, el típico «Do you speak English?» en una película norteamericana que se suele salvar con «¿Hablas mi idioma?» o «¿Me entiendes?».

Otro problema habitual es cuando traducimos al español algo que ya está en español. Por ejemplo, recuerdo una novela erótica de hace unos años en la que los protagonistas, estadounidenses, se iban de escapada a México. La chica andaba algo perdida porque no entendía español y el chico le hacía de intérprete. El problema era que ese español se entendía perfectamente y en la traducción iba a quedar descafeinadísimo. Mi solución fue usar mexicanismos y rasgos más dialectales para que a la protagonista le costara entender. Traducir es decidir qué o a quién traicionar para que el destinatario de la traducción reciba y disfrute el producto como lo haría el destinatario de la versión original.

Sin duda, la mayor dificultad es al traducir un acento determinado, claro. Por suerte ahora disponemos de muchos ejemplos, algunos más recientes que otros, de cómo se han solucionado estos casos en el cine y la televisión y eso siempre es una ayuda. Aquí tenéis algunos ilustrados por +Babbel:

tronos
snatch
malditos
gato
fair

 

No quiero extenderme mucho más, porque un blog tiene sus limitaciones, pero os dejo este fragmento de un artículo de Gloria Uclés, para que veáis la complejidad del asunto y lo muy estudiada que está esta problemática:

«En el terreno práctico, a la hora de proponer maneras de actuar con respecto a la presencia de la variación diatópica en el texto origen, existen fundamentalmente dos posturas: una de tendencia no intervencionista y otra que propone sustituir las variedades del original por otras funcionalmente equivalentes. En el primer grupo se sitúa Rabadán (1991: 97), quien considera inaceptable que se utilicen equivalentes funcionales para traducir la variedad diatópica y afirma que se suele resolver este problema mediante el uso de la forma estándar de la lengua meta, o bien traduciendo a las formas estándar y explicitando que el enunciado se ha expresado en dialecto. Centrándose exclusivamente en la TAV, Agost (1999: 129) señala la dificultad que representa en TAV la presencia de los dialectos y afirma que en las versiones dobladas es común oír a los indios hablar con infinitivos, que los negros del Harlem utilicen el pasota o cheli, o incluso que los dialectos del inglés se traduzcan al catalán otorgándole a cada personaje una variante geográfica de esta lengua (Agost, 1999: 63). Sin embargo, a continuación, en la línea de Rabadán (1991), añade que adoptar estas soluciones suele considerarse desaconsejable: “Muchos profesionales de la traducción consideran que esta no es la mejor solución y son partidarios de dar unas pinceladas para caracterizar a cada personaje, con lo cual el espectador ya puede saber que hay una diferencia respecto de otros personajes.” (Agost, 1999: 63).

Frente a esta postura, otros autores proponen como solución a la presencia de variedades dialectales la sustitución del dialecto de la lengua origen por otro dialecto equivalente en la lengua meta. La noción de equivalencia se debe considerar no como una correspondencia geográfica (imposible, al tratarse de dos lenguas distintas), sino en términos de equifuncionalidad: que el dialecto de la lengua meta cumpla las mismas funciones que tenía el original (Catford, 1965: 87). En esta importancia de la función del dialecto incide también Pym (2000), quien considera fundamental identificar, en primer lugar, cuál es exactamente la función que la variación diatópica cumple dentro de un texto y, una vez analizada, Pym concluye que los traductores se deben centrar en reproducir en el texto meta el efecto que el dialecto producía en el texto original.

Escasos son los ejemplos en los que se adopta esta postura para la traducción de la variación en TAV. Uno de ellos, con la combinación de lenguas de italiano y alemán, es el de Heiss y Sofritti (2009) que, partiendo de Pym (2000), analizan cuál es la función de los fenómenos dialectales concretos escogidos y cómo se traslada dicha función a la lengua meta, y proponen una lista de soluciones para compensar la pérdida de los rasgos dialectales de las producciones originales.

En la misma línea se sitúa Alemán (2005), donde encontramos una propuesta de doblaje de la película británica Billy Elliot diferente a la usada en un doblaje oficial. En el metraje original, la variedad diatópica geordie de los personajes se solapa con su condición social de clase obrera; sin embargo, en el doblaje para el cine y la distribución comercial de la película al español de España, el acento se neutraliza, lo cual genera una pérdida que Alemán (2005) propone paliar. Para el autor, los personajes de clase trabajadora se deberían distinguir por el uso de un castellano vulgar que, si bien no los enmarcaría en la variedad diatópica, sí daría cuenta de la diferencia social. El peligro de esta solución es que el espectador meta tenga la impresión de que los personajes emplean un registro más bajo que en la versión inglesa, ya que el contexto social y lingüístico del original se pierde y puede que no se llegue a entender el uso de un castellano vulgar en las circunstancias en las que se da la película».

Como veis, no es un tema nada baladí y hay que pensárselo muy mucho antes de sustituir un acento o dialecto por otro. Pero si nada de esto os convence, pensad en la figura del lektor en la televisión polaca: nada de acentos, poca entonación y una misma voz para todos los personajes.

Y a vosotros, ¿qué opinión os merece la solución del avance? ¿Os convence? Como siempre, agradeceré los comentarios que queráis dejar. ¡Hasta la próxima!

***

Otros apuntes:

Traducción y doblaje. Sobre los acentos. http://traduccionydoblaje.blogspot.com/2007/05/sobre-los-acentos.html

El reto de «traducir» acentos. https://translinked.net/2016/11/24/el-reto-de-traducir-acentos/

¿Versión original o subtitulada? Los acentos y los dialectos en el cine. https://es.babbel.com/es/magazine/acentos-y-dialectos-en-el-cine/

Los acentos extranjeros en los doblajes. http://doblajeenargentina.blogspot.com/2013/12/los-acentos-extranjeros-en-los-doblajes.html?m=1 

¿Por qué acudir a profesionales para traducir documentos técnicos?

01 domingo Jul 2018

Posted by enlalunadebabel in Traducción

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ámbito sanitario, ingeniería, traducción técnica, traductor técnico

A lo largo de la historia han existido tres idiomas que han predominado por encima de los demás: el español, el inglés y el chino. Sin embargo, solo en el caso de los dos primeros podemos ver que se han expandido por todo el planeta, ya sea debido a migraciones masivas, avances sociales y tecnológicos regionales o el surgimiento de importantes figuras que nacen en países donde estas son las lenguas maternas.

En el caso de los países hispanohablantes (España y gran parte de Latinoamérica), al tener cerca a naciones tan influyentes como el Reino Unido y Estados Unidos, es común pensar que el inglés se ha convertido prácticamente en una especie de lengua secundaria. Sin embargo, es una equivocación que puede tener graves consecuencias si se llevan a cabo traducciones en las que se utilizan términos técnicos y muy especializados. Los amigos de Protranslate nos lo cuentan.

¿Qué es la traducción técnica?

Es la rama que se ocupa principalmente de textos científicos y técnicos que emplean una terminología especializada, tienen un lenguaje conciso y tono formal. El autor suele ser un especialista en el tema y la estructura del texto es rígida. Son textos donde la objetividad, la claridad y la concisión son esenciales.

La terminología especializada en las distintas áreas profesionales puede tener diferencias importantes según el idioma e incluso el país. E incluso, según las empresas o instituciones que acuñen los términos, esta terminología también puede recibir nombres distintos al traspasarlos a nuestro idioma. Por eso hay que cerciorarse bien de los términos que el cliente usa porque no nos vale cualquier diccionario, glosario, etc.

Es algo que, por ejemplo, puede observarse en la redacción de contratos legales, en los que aunque se apliquen los mismos principios, la terminología exacta varía según el idioma que deba utilizarse. Del mismo modo, en áreas como la ingeniería o la medicina, es posible que una traducción pobre pueda complicar el seguimiento de instrucciones y comprometer así el trabajo que se lleve a cabo.

También hay que llevar cuidado con los pequeños detalles como los sistemas de medición utilizados. Para un profesional en alguna de estas dos ramas laborales, el mal manejo de las medidas de temperatura, peso, distancia, entre otras, puede generar conflictos importantes de cara al desempeño profesional. Algunas otras áreas que dependen del manejo de términos técnicos pueden incluir los medios, la electrónica, las finanzas y hasta los deportes.

¿Por qué acudir a profesionales?

Siempre decimos que para traducir no vale con saber un par de idiomas. Y en este caso aún más, puesto que prácticamente cualquier área del saber usa términos especializados fácilmente confundibles o insustituibles, por lo que no es recomendable realizar traducciones por nuestra cuenta o encargarlas a alguien que no sea profesional. Hacerlo puede dañar la reputación de nuestros proyectos, enfrentarnos a demandas judiciales y hasta poner en peligro la vida de las personas, como ya vimos en el artículo ¿Por qué la traducción importa?

Aunque en muchas ocasiones podamos creer que tenemos las habilidades necesarias para traducir un texto, la realidad es que no siempre será así, por lo que si los textos, transcripciones, etc. que necesitamos tienen usos que van más allá de lo didáctico, es necesario trabajar con traductores profesionales.

Estos no solo tendrán en cuenta el idioma (o idiomas) del texto que se quiere traducir, sino que también se preocuparán por la extensión, el tipo de trabajo y aquellas consideraciones especiales que puedan ser importantes (como el empleo de un tono distendido) para el cliente que solicita el servicio.

***

Para saber más:

  • La traducción científico-técnica: aportaciones desde los estudios de traducción, de Javier Franco Aixelá.

Traductores sin fronteras y la traducción voluntaria

28 lunes May 2018

Posted by enlalunadebabel in Aprendizaje, Traducción

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colaboración, ONG, traducción humanitaria, traducción voluntaria, traducir para ONG, Traductores sin fronteras, Translators without Borders, TWB, voluntariado

¿Queréis practicar traduciendo de verdad y ayudar a los demás al mismo tiempo? Sara Olano, alumna del grado de Lenguas modernas y Traducción de la UAH escribe este interesante artículo sobre Translators without Borders para el blog. ¿Quieres saber cómo traducir para esta organización? ¡Sigue leyendo! Y no te pierdas la reflexión final sobre la traducción para ONG.

Antes de continuar, aprovecho también para comentaros que el blog tiene una página nueva con la política de privacidad para adecuarse a la nueva ley. Como aún hay algunas áreas grises y WordPress no lo tiene muy claro del todo, se irá actualizando para ajustarse a las novedades. Aun así, que sepáis que los datos que dejáis solo sirven para suscribiros al blog y dejar comentarios. No los recopilo para ningún otro fin.

Y ahora sí, ¡empecemos!

Traductores sin fronteras. Qué es y cómo podemos ayudar

Todos los días nos bombardean a través de los medios de comunicación sobre la importante labor que desarrollan determinados sectores profesionales contra el hambre, la pobreza y demás catástrofes del mundo. Parece que todas las profesiones tienen una rama altruista «sin fronteras». Quizá la más famosa sea «médicos sin fronteras», pero también hay otros colectivos implicados como los dentistas, maestros, arquitectos…y sí, traductores. Todos sabemos lo necesarios que somos para facilitar el intercambio de información entre culturas, pero solo algunos se han parado a pensar que no todas las organizaciones pueden permitirse contratar un traductor.

¿Sabías que hay plataformas que facilitan la traducción altruista a quienes más lo necesitan? Ojo, hay que llevar cuidado porque una cosa es poner nuestro granito de arena y otra muy distinta regalar nuestro trabajo a alguien que, simplemente, no le apetece pagar por él. Por ello, en este artículo voy a enseñaros una de las plataformas más importantes y reconocidas a nivel mundial que es, además, totalmente fiable: Translators without borders (TWB).

twblogo1

Esta organización sin ánimo de lucro se dedica a proporcionar servicios lingüísticos a diferentes organizaciones de todo el mundo. Nació en 1993 en Francia con el nombre de Traducteurs sans Frontières y se centraba en temas relacionados con la salud, la nutrición y la educación. La actual TWB —a la que se unió The Rosetta Foundation— trabaja para crear una red mundial de traductores que ayuden a transmitir la información de los programas de ayuda entre la población de aquellos lugares que más lo necesiten. Desde 2011, gracias a la comunidad de voluntarios que se ha formado, ha podido traducir más de 50 millones de palabras de forma altruista y cuenta con más de 190 pares de lenguas. Además, TWB también se dedica a formar traductores en lugares como Kenia y Guinea donde, debido a las más de 200 lenguas locales, es muy difícil acceder a cierta información. Podéis obtener más información en https://translatorswithoutborders.org/our-work/kenya/.

TWB nos ofrece dos formas de colaborar, no solo a traductores, sino a cualquiera dispuesto a ayudar.

  1. DONAR.

Es la forma más rápida y sencilla; nos ofrecen distintas modalidades.

a. Podemos realizar una donación, de forma ocasional o recurrente del importe que deseemos.

b. Podemos convertirnos en patrocinador de manera anual en la categoría que mejor nos convenga (desde bronce, 1000 € al año, hasta diamante+, 000 €). A cambio nos dan un pequeño obsequio según la cantidad.

patrocinador.jpg

c. Podemos recaudar fondos realizando algún tipo de evento.

Para más información, consultad https://translatorswithoutborders.org/support-us/.

(También hay una pequeña sección para voluntarios no traductores como contables, directores de proyectos, encargado de bases de datos…).

 

  1. HACERSE VOLUNTARIO (traducir de manera altruista)

Para manejar la gran cantidad de encargos y voluntarios con lo que cuenta, TWB junto con The Rosetta Foundation ha creado la plataforma web Trommons (Translation Commons), que funciona de la siguiente manera:

El primer paso es presentar la solitud por medio de este enlace https://translatorswithoutborders.org/volunteer/translators/ en la cual nos pedirán los datos principales, nuestros pares de lenguas, experiencia profesional…

Una vez enviada, esperaremos dos o tres días hasta que nos habiliten una cuenta en la plataforma.

La plataforma funciona de la siguiente manera: en la parte superior encontraremos la sección de búsquedas donde seleccionaremos nuestros pares de lenguas y el tipo de encargo que nos gustaría (traducción, segmentación, corrección…).

Suponiendo que nuestros pares fueran inglés>español, este sería un ejemplo de resultado de la búsqueda:

Tareas traducción

Cabe destacar que hay ciertos pares de lenguas que necesitan más traducciones que otros. La cantidad de traducciones que se necesitan a idiomas de lugares con menos recursos y más conflictos como, por ejemplo, Vietnam, Irán o Guyarat es bastante mayor que la de otros idiomas más populares y económicamente desarrollados como el español, el francés o el italiano. Así pues, dependiendo de los pares de lenguas de cada voluntario, podrá realizar más o menos tareas.

En el caso de que encontremos una tarea que podamos y queramos realizar, este será el procedimiento: una vez seleccionada la tarea, se nos mostrará una página con toda la información necesaria: recuento de palabras, plazo de entrega, descripción del encargo, futura repercusión, lugar donde va a ser publicado…

Revisión

El siguiente paso será confirmar nuestra disponibilidad para realizar la tarea dentro del plazo que nos proponen y descargar el archivo o archivos necesarios. Debemos tener cuidado y revisar el tipo de archivo que nos proporcionan para asegurarnos de tener las herramientas necesarias antes de aceptar de manera definitiva la tarea.

revisión 2

Una vez realizada, debemos volver a la página principal de Trommons y seleccionar la pestaña de «Claimed Tasks» para poder subirla.

Para agradecernos el trabajo realizado, TWB notificará por Twitter nuestro trabajo y nos enviara un correo mencionando todos los trabajos en los que hemos colaborado.

Además de colaborar en proyectos humanitarios o medioambientales, es una muy buena forma de ganar experiencia si te acabas de incorporar al mundo de la traducción.

La traducción voluntaria. ¿Es oro lo que reluce?

Cuando Sara Olano me propuso este tema, me pareció interesantísimo puesto que es algo que se suele recomendar a los recién licenciados. No obstante, recordaba haber leído algo raro sobre TWB y el compañero Jota Ele me lo acabó de confirmar. En efecto, hay que llevar cuidado con las organizaciones a las que decidimos ayudar para que no nos tomen el pelo. Él, por ejemplo, no recomienda trabajar para TWB y me pasó un artículo bastante ilustrativo del tema y que puede resumirse en este fragmento:

The work donated to TwB not only covers short-term needs and frees up funds to pay for administration, information technology services and other more professional, compensation-worthy needs, it comprises long-term intangible (language) assets which are not localized to the charity recipients but which can be stored, replicated and perhaps transferred to commercial applications by its curators, those who control the organization. There is no special legal regime to regulate the use of such assets; translation work which is given today in good faith for disaster relief might tomorrow find its way into the resources for paid pharmaceutical projects ordered from one of the large companies represented on the TwB boards.

«Voluntariado sí, pero vigilando», dice. Depende del cómo y para quién. Y es cierto que debemos ser conscientes de muchas cosas: ¿quién está al frente de estas organizaciones? En el caso de TWB hay muchos directivos de la privada (Microsoft, Moravia, Mondragon…), como puede verse en esta imagen del artículo anteriormente mencionado.

Hay que saber qué fin tiene exactamente lo que vamos a traducir y quién se queda después las MT que crea el traductor y si se las queda la organización para su beneficio, que puede incluir la venta.

Por otro lado, en cuanto a las traducciones voluntarias, hablar de dinero no está fuera de lugar. «¿Es normal no cobrar una traducción para una ONG que sí tiene dinero para pagar a sus trabajadores? Los salarios en algunas ONG son de escándalo», me comentaba él cuando hablamos.
En definitiva, que aunque casi todos hemos empezado así —por ejemplo, yo trabajé un tiempo para S.O.S. Racisme—, que las ganas de ayudar no nos cieguen. Hay muchas maneras de contribuir y lo ideal sería saber exactamente a quién va a beneficiar realmente nuestro trabajo.

Como siempre, aquí tenéis la información, el cómo y el quién, y que cada uno decida. Si queréis añadir algo al debate, podéis dejar el comentario en esta entrada. ¡Salud y hasta la próxima!

***

Artículos de interés:

  • Manifiesto de ECOS, traductores e intérpretes por la solidaridad.
  • Traducción voluntaria, sí pero, en Letras de Sastre de Rai Rizo.
  • Traducción voluntaria, ¿sí o no? en Más de una lengua de Laura Moreno.

El traductor favorito de un gestor de proyectos

14 lunes May 2018

Posted by enlalunadebabel in Cuestiones laborales, Traducción

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agencias de traducción, gestor de proyectos, trato con clientes, tratos con agencias

¿Cómo ser el traductor favorito de un gestor de proyectos? Hemos preguntado a los amigos de Okodia y esto es lo que nos han contado. ¡Apunta!

Como sucede en otros sectores, el oficio de traductor profesional se aprende trabajando. Por supuesto, es preciso tener una sólida base de formación teórica, pero esos conocimientos lingüísticos son un punto de partida para forjarte una interesante carrera en una agencia de traducción de Madrid, de Barcelona o de donde sea. En el artículo de hoy nos gustaría ayudarte a empezar tu oficio de traductor o, si quieres, a mejorar tus competencias a la hora de trabajar en una empresa de traducción profesional. ¿Cómo? Con los siguientes cuatro consejos prácticos. Suena bien, ¿verdad? Pues adelante, sigue leyendo…

Consejo 1: acepta solo los encargos que puedas hacer

El primer consejo para empezar a labrarte una carrera como traductor profesional es que aceptes solo los encargos que puedas hacer o, lo que es lo mismo, que seas consciente de que acabas de terminar una carrera que te ha aportado los rudimentos del oficio, pero que todavía te faltan muchos conocimientos reales para ser un auténtico traductor profesional como los que llevan trabajando diez, quince o veinte años en esa agencia de traducción a la que acabas de incorporarte.

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Consejo 2: no te dé vergüenza preguntar

Uno de los mejores consejos que recibí hace años de un profesor de la facultad fue que no me cortara en preguntar todas las dudas que tuviera antes de empezar a traducir la primera palabra de un proyecto. Y es que, si te paras a pensar, todos hemos pecado alguna vez de dar algo por sentado y cometer errores por no hacer algo tan simple como consultar las dudas por intentar parecer un traductor profesional cuando acabamos de aterrizar en este apasionante mundo profesional.

Así, nuestro tercer consejo es que cuando te llegue un proyecto, lo revises con calma y anotes y consultes cualquier duda que se te ocurra, incluidas aquellas relacionadas con los plazos de entrega. Te aseguro que ese pequeño ejercicio previo a la traducción en sí te ahorrará tiempo, problemas y disgustos.

Consejo 3: comprueba que tienes todos los materiales

Otro de los consejos indispensables para empezar a trabajar en una empresa de traducción profesional y convertirte rápidamente en parte indispensable del equipo es que revises muy bien todos los materiales del proyecto que tengas que traducir: cuerpo del texto, fuentes bibliográficas que debas incluir, biografía del autor del texto, pies de página de las fotografías… Disponer de todo el proyecto antes de empezar con la traducción no solo te permitirá programar mejor tu calendario de trabajo, sino que te ayudará a entender mejor el sentido global del proyecto y a firmar un proyecto de traducción realmente profesional.

Consejo 4: busca y encuentra tus recursos favoritos

Cualquier profesional experto tiene sus recursos favoritos: el cocinero tiene sus cuchillos, el mecánico tiene sus herramientas, el periodista cuenta con sus fuentes y el traductor profesional tiene su maletín de recursos web favoritos: diccionarios bilingües, glosarios de traducción, revistas especializadas, redes sociales profesionales, foros de discusión sobre el mundo de la traducción…

Así, nuestro cuarto y último consejo para convertirte en ese traductor profesional que quieres llegar a ser es que empieces a coleccionar y utilizar los inmensos recursos del oficio que, afortunadamente, se encuentran a un golpe de clic.

Ser modesto o modesta y aceptar encargos asequibles, preguntar las dudas antes de empezar la traducción y no hacerlo a la mitad del proyecto, comprobar que tienes todos los materiales necesarios para trabajar y buscar y encontrar tus recursos de traducción favoritos son cuatro de los muchos consejos prácticos que ya ponen en práctica los profesionales curtidos de una empresa de traducción profesional.

¿Unos consejillos más? Aquí va una ronda rápida de cuestiones que, para mí, además de las de los compañeros de Okodia, son esenciales:

  • Responde con rapidez a los correos, ya sea para confirmar o rechazar. En el caso de rechazar, muchas veces hay alternativa en la agencia, pero puedes ofrecer una alternativa por si acaso.
  • Lee bien las instrucciones y pregunta todas las dudas, siempre dando detalles del proyecto en cuestión para que nadie pierda el tiempo. En cuanto a la comunicación de dudas, puedes esperar a tener varias y escribir un correo (para no estar mail arriba, mail abajo) o dejarlas todas para el final. El problema de esto último es si luego hay tan poco margen que no se puede revisar a tiempo.
  • En proyectos grandes en los que trabajan otros traductores —tanto al mismo idioma como a otros—, comunica si hay alguna cuestión recurrente o encuentras algún fallo en el original que pueda ser importante para el trabajo de los demás. Si podemos facilitar el trabajo, mejor. El traductor es quien realmente lee a fondo el texto y puede detectar estas cosas. Valoran que seamos solucionadores de problemas.
  • Cumple los plazos de entrega. El cliente espera el texto en una fecha determinada y si falla la traducción, también se retrasa la corrección. Por eso es importante, como decíamos más arriba, que seamos sinceros con el gestor de proyectos o el cliente sobre nuestras capacidades ¡y el plazo!
  • Comenta cómo va el proyecto, sobre todo si es largo. En teoría, eso lo hace el mismo gestor de proyectos, pero no está de más, para tranquilidad de todos, ir enviando algún correo sobre cómo va la traducción.
  • Entrega siempre la máxima calidad. Es el último punto porque se da por supuesto, pero evidentemente nuestro trabajo tiene que ser impecable.

¿Acabas de empezar a trabajar como traductor profesional y necesitas más consejos? ¿Eres gestor de proyectos y tienes algo que decir? ¡Deja un comentario!

Traducción editorial (I). La relación traductor-editor y cómo empezar en traducción editorial

23 lunes Abr 2018

Posted by enlalunadebabel in Congresos, Cuestiones laborales, Literatura, Traducción, traducción literaria

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código deontológico, deberes del traductor, editor, editor y traductor, encontrar trabajo, quiero traducir, traducción editorial, traducción literaria, traducir libros

La relación entre el traductor y el editor puede parecer más compleja de lo que parece. Por eso, este año para el Día del Libro me he propuesto ahondar en este binomio, en qué espera el uno del otro y cómo ganarnos al editor.

EDITOR BUSCA TRADUCTOR

Carlos Fortea, actual presidente de ACE Traductores, a quien tuve el placer de conocer hace un par de años en la jornada sobre traducción editorial de la Universidad de Málaga, explicó esta relación paso a paso en la presentación que hizo precisamente en aquella ocasión. [Mis comentarios van entre corchetes]

  1. El editor adquiere los derechos (si procede).
  2. Busca el mejor traductor para el caso: contacto.
  3. Negociación de un contrato escrito entre editor y traductor.
  4. Acuerdo y firma del contrato (o los contratos).
  5. El traductor empieza a traducir.
  6. Posibilidad de entregas y pagos parciales.
  7. El traductor entrega en la fecha [o en caso contrario, si una vez empezado vemos que cumplir el plazo es difícil, avisamos con antelación porque la editorial tiene sus plazos y tenga una fecha en concreto para enviar la obra a imprenta, por ejemplo].
  8. El editor acepta la traducción.
  9. Correcciones y propuestas de cambios. Envío de pruebas al traductor [aunque no suele ser frecuente por mucho que se incluya en el contrato].
  10. Pago de la traducción en el plazo acordado en el contrato.
  11. El editor envía ejemplares justificativos y certificado tirada [esto último tampoco se cumple al 100 %. Es importante que estemos nosotros al quite y lo pidamos si no recibimos información al respecto].
  12. La relación del traductor y el editor se mantiene durante la vigencia del contrato (máximo de 15 años, según ley): liquidaciones anuales, cesiones, otras formas de explotación.

Pero antes de establecer esta relación falta lo esencial, ¿no? Conseguirla.

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EMPEZAR A TRABAJAR. ¿Cómo encontramos a las editoriales que nos interesan?

Seguro que conocemos a las más grandes, pero hay editoriales más pequeñas que vale la pena descubrir y para eso tenemos varias vías. Sin movernos de casa podemos consultar portales como escritores.org o ediciona.com, que tiene una extensa base de editores por temáticas. También vale la pena echarle un vistazo a la Base de datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Otro recurso es acercarte a la biblioteca o a una librería y consultar las obras de la temática que te interesa en un principio. Como ya sabrás, en las primeras páginas suele constar la información básica de la editorial junto con correo electrónico o su dirección postal.

Una vez localizada conviene explorar su página web para empaparnos de las colecciones que editan, las temáticas, los autores a los que han publicado, etc. Y también para tratar de encontrar el responsable del departamento de traducción o edición. Si este no constara, siempre se puede hacer una búsqueda por LinkedIn. El objetivo es llegar hasta la persona responsable porque si enviamos un correo a una dirección genérica, hay menos oportunidades de que llegue a quien tiene que llegar.

¿Qué envío y cómo?

Personalmente no me limito al correo electrónico y también envío carta postal. Adjunto siempre el currículum centrado en la traducción literaria (sin incluir los meses de verano que pasé trabajando en el aeropuerto, ya me entendéis) en la que hago constar las lenguas de trabajo, mi experiencia con editoriales y los seminarios y cursos realizados con esa especialización en mente. También envío un documento con el listado actualizado de obras traducidas hasta el momento con todos los datos pertinentes: autor, editorial, año, ISBN.

Si es por correo electrónico, redacto un mensaje escueto pero completo centrándome en la temática de la editorial o la colección que me interesa. Hay que demostrar interés en la editorial; al fin y al cabo a todos nos gusta sentirnos especiales.

Si es una carta de presentación —en el caso de enviar los datos por correo postal—, más de lo mismo, pero un poco más extensa y tratando de suscitar interés. Lo cuento muchas veces, pero una editorial se fijó en mí porque esa carta de presentación estaba escrita como si fuera un cuento.

Durante este proceso me voy creando una base de datos con los correos que envío, a quién, cuándo y por qué medio. Así tengo constancia de las respuestas recibidas y los recordatorios que puedo hacer si no contestan a los X días. Hay que llevar un control de los pasos que vamos dando.

¿Y si propongo la traducción de un libro?

En algunas facultades se recomienda contactar con las editoriales proponiendo la traducción de un libro para generar una necesidad, por decirlo de algún modo. Si bien es cierto que puede ser una buena idea, sobre todo si es una novela que nos apasiona personalmente, hay que llevar cuidado porque se debe invertir bastante tiempo (y el tiempo es oro para todos).

Primero, hay que averiguar si está traducida o no o si se han adquirido ya los derechos, cosa que es difícil de saber a no ser que contactemos directamente con el autor o su agente, que es otra manera. Actualmente hay muchos autores se autopublican y suelen ser bastante accesibles. La mayoría suele manifestar interés en que se traduzca su obra sobre todo si, como traductores, accedemos a hacer las veces de agente o intermediario (caso verídico), entendiendo como tal el contacto con las editoriales españolas por nuestra parte.

Luego, el editor tiene que estar receptivo y dispuesto a pagar los derechos para publicar la traducción. Sin embargo, antes querrá saber de qué va la novela y qué viabilidad tiene, y aquí es donde entran los informes de lectura. Si queremos acceder por la vía de la recomendación de una novela, hagámoslo bien: no nos limitemos a proponer el libro sin más, enviemos un informe de lectura que contenga la información esencial:

  1. Datos de la obra: título, género, páginas, lector, etc.
  2. Aspectos literarios: sinopsis, trama, estructura, tiempo narrativo, temática, narrador, personajes, diálogos, etc.
  3. Aspectos lingüísticos: construcciones, lenguaje, estilo, ortografía y sintaxis, etc.
  4. Valoraciones y recomendaciones: calificación literaria y comercial.

Y para hacerlo ya más completo, podemos incluir la traducción de unas páginas de muestra (máximo 10 o un capitulillo; tampoco hagamos medio libro) en un formato atractivo. Por ejemplo, podemos confeccionar un documento apaisado con la parte en original a la izquierda y nuestra versión a la derecha, a modo de prueba de traducción. Por supuesto, revisadlo todo bien antes de enviar. Como veis, lleva bastante trabajo y no es garantía de que nos vayan a encargar la traducción, pero es otra forma de acceder al mercado y, además, es una buena forma de practicar.

Algunos compañeros han empezado siendo lectores editoriales para la editorial para la que más tarde han traducido. Esa es otra posibilidad que se puede explorar, no sin antes aprender a redactar esos informes de lectura, puesto que hay que tener un buen conocimiento del tema.

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CÓDIGO DEONTOLÓGICO: nuestros deberes y responsabilidades como traductores

No todo acaba aquí. Si el editor tiene su cometido y sus responsabilidades, nosotros debemos regirnos por un código deontológico, con una gran dosis de sentido común. Este es el código que propone el CEATL (Consejo Europeo de Asociaciones de Traductores Literarios):

  1. El hecho de ejercer la profesión de traductor equivale, para quien la ejerce, a afirmar que cuenta con un firmísimo conocimiento de la lengua que traduce (conocida como lengua de partida) y de la lengua en que se expresa (conocido como lengua de llegada). Esta debe ser su lengua materna u otra que domine tan bien como la materna, de la misma forma que todos los escritores dominan la lengua en que escriben.
  1. El traductor tiene la obligación de saber hasta dónde llega su competencia y se abstendrá de traducir un texto cuya redacción o ámbito de conocimiento no domine.
  1. El traductor se abstendrá de modificar de forma tendenciosa las ideas o la forma de expresarse del autor y suprimir algo de un texto o añadirlo a menos que cuente con el permiso expreso del autor o de sus derechohabientes.
  1. Cuando no sea posible realizar la traducción a partir del texto original y el traductor utilice una «traducción-puente», deberá contar con el permiso del autor y mencionar el nombre del traductor a cuyo trabajo recurra.
  1. El traductor se compromete al secreto profesional cuando deba usar, para su labor, documentos confidenciales.
  1. El traductor literario debe conocer a fondo la legislación acerca de los derechos de autor así como los usos de la profesión y debe velar por que se respeten en el contrato de traducción.
  1. El traductor se abstendrá de menoscabar la profesión al aceptar condiciones que no garanticen un trabajo de calidad o perjudiquen a un colega de forma deliberada.

 

Código deontológico aparte, la relación con el editor debe basarse en el sentido común. No deja de ser un cliente y, como tal, debemos tratarlo y trabajar con él de forma profesional. Aceptar el encargo si estamos preparados para eso y sabemos que podemos cumplir la fecha, cerciorarnos de cómo quiere que le presentemos la traducción, avisar de cualquier asunto que pudiera trastocar los planes editoriales (incumplimiento de plazo, problemas con el texto origen, etc.), entre muchos otros. Pero esto lo dejaremos para la próxima entrada, en la que descubriremos cómo ser el traductor favorito de un gestor de proyectos.

Y hasta aquí la entrada de hoy. Como siempre, si tenéis alguna aclaración o duda, os espero en los comentarios. Que paséis un gran Día del Libro. Feliç Sant Jordi!

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Para saber más:

  • Encontrar trabajo en traducción literaria: hablamos con Juan Pascual
  • La relación entre lector y traductor
  • TraduEmprende: la traducción editorial

N. de la T.: todas las imágenes del artículo son de @cirodelia para fotolia.

Recursos web interesantes para traductores jurados

26 lunes Mar 2018

Posted by enlalunadebabel in Productividad, Recursos, Traducción

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APTIJ, diccionarios, diccionarios jurídicos, Okodia, recursos, recursos para traducir, sellar traducciones juradas, traducción jurada

La traducción jurada llega al blog. Como no es un tema muy habitual por estos lares, los amigos de Okodia-Grupo traductor nos dan una pincelada, acompañada de unos recursos la mar de apañados, para desempeñar esta labor. Como siempre, no dudéis en opinar o dejar vuestros recursos de cabecera en los comentarios.

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Un traductor jurado –que no jurídico– es un profesional muy preparado, pero eso no quita que necesite consultar distintas fuentes y echar mano de varios recursos interesantes como cualquier traductor hijo de vecino. ¿Cuáles son esos recursos web que pueden interesar a un traductor jurado para firmar y sellar traducciones juradas de auténtica calidad? Esa es la gran pregunta que nos hemos planteado y que intentamos responder brevemente en el artículo de hoy. A ver qué os parece nuestra selección.

Recursos web para traductores jurados: las asociaciones

Da igual que estés especializado en hacer traducciones juradas en Barcelona, en Madrid o en La Pola de Gordón. Un traductor jurado realmente profesional siempre necesitará estar al día de las novedades de su actividad profesional, de las nuevas publicaciones, de las herramientas online, de las publicaciones digitales, de lo que opinan sus colegas de profesión… Un excelente atajo para estar al día es pertenecer a una o varias asociaciones de traductores jurados. Algunos buenos ejemplos:

  • EULITA: European Legal Interpreters and Translators Association. http://eulita.eu/
  • APTIJ: Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes Judiciales y Jurados. http://www.aptij.es
  • ATIJC: Associació de Traductors i Intèrprets Jurats de Catalunya. http://www.atijc.com/

Recursos web para traductores jurados: los diccionarios jurídicos

Como bien sabéis, la mayoría de las traducciones oficiales manejan un vocabulario o argot profesional bastante complejo, un vocabulario que no cambia mucho… pero cambia. Así, un traductor jurado que se precie debe conocer aquellos diccionarios jurídicos que le ayuden a bordar sus proyectos. Algunos ejemplos de estas clásicas herramientas para el traductor llamadas diccionarios y que año tras año siguen siendo perfectas para revisar nuestras traducciones juradas:

  • Diccionario del Español Jurídico de la RAE. http://dej.rae.es
  • Diccionario Jurídico de la UNED. https://www.uned-derecho.com/diccionario/
  • Diccionario Jurídico Online. https://diccionariojuridico.online/

Recursos web para traductores jurados: las revistas especializadas

Una excelente forma de mantener entrenada la mente y la destreza de un traductor jurado es practicar el vocabulario leyendo artículos y noticias de derecho. Antes, el traductor tenía que reservar algún día al mes para ir a la biblioteca, pero como los tiempos han cambiado, ahora se puede acceder a cientos de revistas especializadas online sin moverse del sillón. Algunos buenos ejemplos:

  • Colección de revistas jurídicas de la Universidad de Salamanca. https://fundacion.usal.es/ced/egresados/recursos-juridicos-iberoamericanos/revistas-juridicas
  • REDALYC. http://www.redalyc.org/revista.oa?id=851
  • DIALNET. Revista Española de Derecho Constitucional. https://dialnet.unirioja.es/servlet/revista?codigo=1219

Asociaciones, diccionarios jurídicos y revistas especializadas son tres grandes grupos de recursos web interesantes para un traductor jurado que quiera seguir firmando traducciones juradas de calidad. ¿Quieres añadir algún recurso más? ¡Hazlo!

 

 

La importancia de una buena traducción en el sector turístico y gastronómico

19 viernes Ene 2018

Posted by enlalunadebabel in Traducción

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FITUR18, hostelería, localización, sector turístico, traducción gastronómica, turismo, web Ayuntamiento de Santander

Escrito por Rosa Llopis

En los últimos días, en el sector de la traducción hemos vivido un gran revuelo a causa de la nueva web que ha publicado la concejalía de Turismo de Santander coincidiendo con FITUR. Lo anunciaron en Twitter llenos de orgullo, destacando que se tradujo a siete idiomas y deseando que todo el mundo quedara tan satisfecho como ellos. Los comentarios no se hicieron esperar, aunque es de suponer que no los que ellos esperaban:

«Menuda vergüenza de textos traducidos… ¡No hay por dónde cogerlos en ningún idioma! ¿Habéis usado Google Translate? ¿En serio habéis gastado dinero en esa chapuza, porque no tiene otro nombre?»

«La versión alemana de vuestra web no se entiende y parece un festival del humor […]».

«La lista es inagotable, un disparate tras otro […]».

«La traducción al italiano da lástima… no creo que consigáis muchos turistas […]».

Captura de pantalla de la web con el famoso «Loot Center»

Al revisar los textos traducidos, además de no tener sentido, se aprecia claramente que todos han sido traducidos desde el inglés, que es, a su vez, una mala traducción automática del español.

Esto, para los traductores, por desgracia, no es nuevo, sobre todo para los que trabajamos en traducción especializada en turismo y gastronomía. Es muy habitual encontrar webs con traducciones que son, claramente, fruto de un programa de traducción automática o del trabajo de alguien que sabe inglés, pero no es traductor y no sabe cómo afrontar una tarea así.

Dejando a un lado las burlas, los chistes, las críticas y las quejas que suelen recibir las empresas en estos casos, muchos se preguntan cómo es posible que no se pague a un traductor para traducir el contenido como es debido.

La respuesta a esta pregunta es muy sencilla: porque no se tiene en cuenta el trabajo de traducción al elaborar el presupuesto ni al calcular los plazos. Se entiende como algo fácil que cualquiera puede hacer en un momento. Así que se calcula cuánto costará el inmueble donde abrir el restaurante, hotel o negocio en cuestión, el mobiliario, la maquinaria, la web (dominio, diseño, fotografías…) y, sí, es posible que se piense en la traducción, pero suele ser algo que se piensa resolver sobre la marcha. «Ya lo haremos… ya lo iremos viendo».

¿Qué sucede cuando el negocio ya está listo y la web finalizada? Pues que se quiere abrir y publicar al momento, porque ya está «todo listo». Entonces, es cuando se piensa en la traducción y se pide un presupuesto. «¡Carísimo! ¿Cómo es posible?», se pregunta el empresario. En realidad, no lo es, pero al empresario se lo parece por estas tres razones:

  1. De entrada, en el presupuesto de la empresa no hay una partida asignada al trabajo de traducción; por lo tanto, si no hay dinero, va a parecer caro, cueste lo que cueste.
  2. La traducción gastronómica y turística, al contrario de lo que creen algunos ajenos al sector, es muy compleja, requiere que el traductor tenga conocimientos muy especializados, conozca muy bien ambas culturas y por eso escasean los profesionales especializados. En resumen: es una especialización elaborada y costosa.
  3. Los encargos, como decía antes, suelen llegar a última hora y con plazos de entrega ajustados o muy difíciles de cumplir. Son los recargos por urgencia los que encarecen el precio final.

El empresario, airado, lo rechaza y busca opciones más baratas: pedir que lo traduzca un conocido o empleado que habla inglés o recurre a un traductor automático gratuito de los que pueden encontrarse en internet.

Sin embargo, como ya he indicado, se trata de textos que requieren de una gran especialización: hay falta de equivalencias, falsos amigos, neologismos, culturemas, lenguaje especializado, interpretaciones personales del empresario o del chef y otros muchos factores que convierten este tipo de traducción en un trabajo laborioso y complejo. Si esto es así para un traductor con experiencia y especializado, ¿cómo podemos esperar que una máquina o alguien lego en la materia pueda hacerlo medianamente bien?

Y no, no lo hacen bien. Al final, se obtiene una traducción literal, sin sentido en el otro idioma, calcos, falsos amigos y conceptos substituidos por otros que más o menos se parecen, pero no son intercambiables. Con suerte, el cliente extranjero puede que se ría al leer el contenido que tiene ante sus ojos.

Sin embargo, el resultado es que se transmite al cliente una sensación de dejadez, de hacer las cosas de cualquier manera, y esto causa rechazo, desconfianza, quejas y reclamaciones. El empresario pone en peligro la imagen de su producto, servicio o negocio.

Si no se remedia y la mala imagen persiste en el tiempo, acabará afectando al prestigio y al nivel de ingreso del negocio. Un coste muy alto para muchas empresas que, por no haber previsto en el presupuesto el trabajo y tiempo de un traductor especializado, ven cómo esa mala traducción afecta al resto de la inversión.

Que una mala traducción no afecte a tu negocio: contrata profesionales

Pero el presupuesto y los plazos no son el único problema. Muchas empresas del sector, al estar centradas en el turismo, quieren sus páginas traducidas a muchos idiomas: ¡cuantos más, mejor! No obstante, si la traducción a un idioma ya parece cara al cliente desinformado, ¡traducir a seis o siete idiomas, más aún! Si alguno de ellos es uno de esos idiomas que consideramos «exótico», le podría parecer exorbitante.

De nuevo, para cubrir tanto idioma al menor coste posible se hace uso de traductores automáticos (sobre todo con los idiomas exóticos). «Total, con que se entienda…». Sin embargo, no es tan sencillo. No solo se tienen que entender las palabras, ni basta con que gramaticalmente el texto sea correcto (algo en lo que fallan estrepitosamente los traductores automáticos). No. Tiene que tener sentido y tiene que trasladar y adaptar conceptos propios de una cultura a la otra, e incluso introducir explicaciones y conceptos que no están en el texto original y son necesarios para la comprensión del lector foráneo.

En inglés, historical se entiende; helmet (‘casco para proteger la cabeza’), también. Si juntas ambas palabras, no tienen sentido, y menos aún si se pretende que un angloparlante entienda historical helmet como ‘casco antiguo/histórico’ de una ciudad (Old Town, en inglés).

En estos casos es más recomendable no querer abarcar demasiado y publicar una web bien traducida a uno o dos idiomas, si el presupuesto no da para más, en lugar de una web traducida a muchos idiomas, pero mal. Además, las traducciones que ahora no se puedan hacer por falta de presupuesto o tiempo se pueden dejar para más adelante. Es más, lo aconsejable en turismo y gastronomía es traducir al principio solo al inglés y, en el futuro, dependiendo del volumen de clientes por nacionalidad, traducir a sus correspondientes idiomas.

Por último, otro problema que se comete a menudo al trabajar con traductores: muchas empresas delegan la traducción en lugar de trabajar en equipo con el traductor. La idea de cooperar con el traductor puede parecer un poco absurdo, pero no lo es. A menudo hay conceptos (platos, por ejemplo) que varían según quién los prepare, o son interpretaciones propias del empresario o del chef, o no existen en la cultura de llegada.

Por poner un ejemplo muy simple relacionado con la gastronomía: no es lo mismo que el salmón se sirva acompañado de espinacas (un producto al lado del otro) que sobre un lecho de espinacas (el salmón está encima de las espinacas, los jugos de ambos productos se mezclan y el sabor final cambia). Sin una foto o una descripción es posible que la traducción no transmita al 100 % lo que se presenta en el plato. Por no hablar de las traducciones horrorosas en las que poco se corresponde con la realidad.

Ahora, imaginemos este problema con platos más complejos o que no existen en el otro idioma. La complejidad es aún mayor. Por eso, no es recomendable que el traductor trabaje sin ningún tipo de documentación gráfica, descripción o acceso a alguien para resolver dudas.

No podemos traducir bien lo que no vemos; en el caso de la gastronomía es esencial

Seguro que a estas alturas del texto muchos se preguntarán cuál es entonces la mejor forma de trabajar con un traductor. De nuevo, la respuesta es bien sencilla: cooperando desde el primer momento. Al elaborar un presupuesto y planificar un nuevo negocio, es bueno reunirse con el traductor, explicarle en qué consiste el proyecto, qué tipo de textos se van a publicar, qué estilo se desea y, si fuera posible, aportar muestras. De este modo, el traductor puede ofrecer una orientación del precio y de lo que se tardaría más o menos en tenerlo todo listo (siempre a confirmar una vez se tiene el material definitivo).

A medida que se avanza en el negocio (se hacen obras en el local, se contrata el personal, se negocia con proveedores…) se puede aprovechar para avanzar también en el trabajo de traducción: acordar normas de estilo, idiomas a los que traducir, formar un equipo de traductores, hacer pruebas o elaborar un glosario.

Una vez llega la fase de traducción, además del texto, lo ideal sería aportar toda la documentación posible (fotos, descripciones, referencias, etc.) y acceso a alguien de la empresa que pueda aclarar dudas o confirmar conceptos al traductor.

Por último, una vez se ha traducido todo el contenido, es aconsejable hacer una revisión conjunta que servirá para acabar de definir detalles y para asegurarse de que todo funciona correctamente.

El trabajo en equipo es lo mejor para traducir este tipo de textos

No olvidemos que las empresas del sector turístico y gastronómico renuevan sus contenidos constantemente; esta forma de trabajar, aunque parece una locura, en realidad es la más beneficiosa para ambas partes. Al principio supone mucho trabajo, sobre todo para el traductor, que dedica mucho tiempo a reuniones, llamadas y tareas previas; pero una vez pasan las primeras traducciones, el trabajo se vuelve fluido y la calidad de los contenidos es infinitamente mejor, lo que beneficia enormemente a la imagen del negocio.

A priori, a aquellos empresarios que no entienden la traducción como una inversión, esta forma de trabajar puede parecerles cara y laboriosa, pero, como ya hemos visto, una mala traducción puede salir mucho más cara y afectar negativamente a todo lo labrado hasta el momento. Sin embargo, trabajar con un profesional desde el principio es una apuesta segura para el negocio y su imagen final, y eso, a largo plazo, no tiene precio.

***

Rosa Llopis es traductora e intérprete especializada en gastronomía, prensa y turismo. Además, ha sido intérprete en Le Cordon Bleu. Podéis seguirla también en twitter.

Fuentes:

  • El Centro Botín, convertido en «Centro de Saqueo» en la nueva web de turismo de Santander, traducida con Google
  • Entrevista en Onda Cero sobre la polémica
  • Tuit de Turismo Santander donde aparecen los comentarios citados: https://twitter.com/TurismoSDR/status/951449025118687232
  • Hilo de Rosa en el que se basa este escrito: https://twitter.com/rosallopis_/status/953227302967693312
  • Hilo en el que se aclara el truquito de la «revisión a cargo de profesionales»: https://twitter.com/rosallopis_/status/953572380579950592

Los artículos de 2017 en el blog

29 viernes Dic 2017

Posted by enlalunadebabel in corrección, Cuestiones laborales, Subtitulación, Traducción, Traducción audiovisual

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blog de traducción, corrección, repaso anual, TAV, traducción

El tiempo pasa volando y, a la que quieres darte cuenta, volvemos a la casilla de salida. En este artículo hacemos un repaso de lo que ha dado de sí este año en el blog y repasamos todas las entradas publicadas por si te has perdido alguna. ¡Empecemos!

Diez trucos típicos de un buen traductor audiovisual

Empezamos el año con los trucos que presentó Xosé Castro en la edición de 2016 del congreso SELM. Unos ingredientes de éxito para cualquier traductor que se precie. Entre los consejos destacan el hecho de llevar un proceso de producción eficiente, cerciorarse de que recibimos los materiales completos y que dominamos nuestras herramientas de trabajo, entre otros.

 

Lo que siempre quisiste saber sobre corrección editorial

Recibimos febrero con una entrevista a varios correctores editoriales que nos hablaron de su trabajo. Para entender mejor su labor, cómo trabajan y qué suelen corregir, no te pierdas esta entrada. Utilísima para aspirantes a correctores y también para traductores que deseen saber quién y cómo corrige sus textos.

Carta abierta al traductor principiante

Los inicios nunca son fáciles y en esta entrada os hablé de mi experiencia: los miedos, los aciertos y también los fracasos que puede conllevar este trabajo. De lo mas personal que he escrito en el blog. Si quieres saber qué meteduras de pata he tenido durante mi carrera y cómo he conseguido hacerme un hueco en esto, este es vuestro artículo.

 

3 consejos para que un traductor sea más productivo

Marzo llegó con unos consejillos para ser más productivo. Cada maestrillo tiene su librillo, pero creo que son aplicables a cualquiera, tenga la especialidad que tenga. Así podremos ser más eficientes y sacar más provecho de nuestras horas de trabajo.

 

Traducir para Netflix es fácil: ¡pregúntame cómo!

Al hilo de la plataforma Hermes para trabajar para Netflix y cómo se vendió en prensa, en esta entrada con clickbait expongo mi opinión y hablo de la concepción (errónea) que tiene la gente sobre la traducción, ya sea audiovisual o de otro tipo. Seguro que encuentras algunos de los típicos tópicos que has oído alguna vez. También se recogen las tarifas de Netflix, entre otra información.

Seguimos con las lecturas para traductores (III)

En abril recogimos algunas lecturas más para el traductor, obras útiles para nuestro oficio. Se incluyen libros de consulta sobre falsos amigos y frases hechas, libros para una mejor redacción en español, un estudio sobra la traducción para niños y muchos otros.

 

El universo en una palabra (y cómo traducirlo)

Con una anécdota de la película La llegada (Arrival) empezamos un artículo sobre las palabras intraducibles, pero no nos limitamos a la simple colección de expresiones, sino que tratamos las distintas maneras de abordarlas para traducirlas. Así pues, exploramos las estrategias típicas de traducción como el préstamo, el calco, la transposición y la compensación, entre otros.

 

Errores en traducción editorial y cómo erradicarlos

En mayo llega la entrada más completa del año. ¿Qué errores más frecuentes he observado en los alumnos que he tenido en prácticas y a lo largo de toda mi carrera? En este artículo vemos las distintas categorías de error con ejemplos prácticos y vemos cómo solucionarlos. Ideal para principiantes… y no tanto.

 

Translator Things: un vistazo a la subtitulación y al doblaje profesionales

Un artículo con las dos presentaciones que tuvieron lugar en febrero de este año en la universidad Pompeu Fabra con Begoña Ballester Olmos, de BBO, que habló de doblaje y servidora, sobre subtitulación. Si quieres saber qué temas tratamos, vernos en directo y descubrir mi presentación, aquí lo encontrarás todo.

 

Entrevista a Carlos Fortea sobre el Informe del valor económico de la traducción editorial

En julio Carlos Fortea fue entrevistado en la radio para hablar del Informe del valor económico de la traducción editorial y nos hicimos eco de su entrevista, que transcribimos en su totalidad. Condiciones, tarifas y contratos tipo fueron algunas de las cuestiones que se trataron.

 

5 cosas que un traductor puede hacer en agosto

Agosto suele ser un mes flojillo, pero eso no quiere decir que sea necesariamente menos productivo. En esta entrada hablamos de las cosas que podemos hacer durante este mes y también en los periodos de menos trabajo.

Traducción automática y TAV: poseditar subtítulos

Aprovechando varios encargos de posedición de subtítulos, en este artículo de septiembre se abordan los problemas habituales que nos encontramos al revisar (y a veces retraducir) el texto de un traductor automático. Además, se ilustra con ejemplos reales de estos encargos y se añaden las versiones más correctas.

 

¿Un mundo sin traducción?

En 2016 tuve la oportunidad de hablar sobre la importancia de la traducción en una jornada sobre comunicación social en San Sebastián. En este artículo recojo la presentación en vídeo y en PDF para que descubráis las múltiples facetas de la traducción y su importancia en el día a día.

 

Lecturas para el traductor. Especial principiantes (IV)

La última entrada del año, aprovechando que llegan las fiestas navideñas y los regalos, va sobre tres libros útiles, sobre todo, para los traductores que empiezan su andadura profesional. Los mejores regalos para un traductor e intérprete.

***

¿Qué nos depara 2018? Hablaremos de los trabajos de fin de grado, de los juegos de palabras, seguiremos tratando cuestiones de corrección, abordaremos otros aspectos de la traducción editorial y muchas cosas más. ¿Te gustaría leer sobre algo en particular? Déjalo en comentarios y podemos incluirlo este año.

Como siempre, ¡gracias por leer y feliz entrada de año!

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