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Se ha vuelto a liar por un doblaje. Si no habéis estado muy atentos a las redes porque estáis de vacaciones y tenéis mejores cosas que hacer —os entiendo, la verdad—, os lo resumo por aquí. Hace unos días salió el tráiler de la película de Rompe Ralph 2 (2018) en el que vemos a todas las princesas Disney en una habitación y Mérida (Brave, Indomable, 2012) habla un escocés cerrado, rápido y vocalizando poco. El chiste es que las princesas no la entienden y una zanja: «Es que es del otro estudio» (Pixar).

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En las redes empezaron a especular con el doblaje al castellano y por vete a saber tú qué mecanismos, muchos fantasearon con un doblaje murciano o gallego. Los defensores del primero porque supuestamente se entiende poco y los del segundo también por sus raíces gaélicas (sic).

Sea como fuere, el avance en español salió hace un par de días y no, no han usado ni gallego ni murciano. Han optado por hacerla hablar rápido y de forma ininteligible, sin vocalizar. Y claro, se ha liado. Que si se pierde la magia, que si se ha traicionado el original, etc.

Veamos las dos versiones:

https://www.youtube.com/watch?v=mS7hjGnftDA&feature=youtu.be

Va, me mojo. A mí me parece que han hecho bien. ¿Que quizá la podrían haber hecho vocalizar menos o de otra forma? Puede. Pero hacer hablar a este personaje con un acento o dialecto del español, no. Primero, hablemos de credibilidad. El cine tiene un pacto sagrado con el espectador: tienes que creerte lo que sucede en pantalla. Aunque sea animación, ¿es creíble que un personaje hable con un acento español muy marcado? Tengamos en cuenta que este personaje viene de una película ambientada en Escocia y no en la Manga del Mar Menor. Traicionar esa credibilidad tiene consecuencias y, si se hace a propósito, se crea otro tipo de versión, no es una mera traducción sino adaptación. Los ejemplos clásicos de esto son los doblajes de las sitcoms de los 90 y, más recientemente, películas como Ted (2012), de la que ya hablamos en este blog.

Por otro lado tenemos la coherencia. En Brave, Mérida se dobló al castellano y se la entendía perfectamente. Si en su película hablaba un español estándar (no hablo de neutro para evitar equívocos), ¿por qué debería cambiar aquí de forma de hablar? ¿Qué sucede en la versión original de la película? ¿El acento escocés era tan fuerte como en este avance? No. En Brave no estaba tan marcado el acento aunque la actriz fuera la misma. Se ha marcado ahora para hacer la gracia en Rompe Ralph 2. Creedme, si hubiera habido alguna discrepancia, la gente se hubiera quejado igual. ¿Recordáis la que se montó cuando en el avance de Buscando a Dory, la voz de Dory no era la de Anabel Alonso? Pues eso, la coherencia es esencial.

Y otro factor importante, al menos a mi entender, es la sensibilidad. En un momento en el que tenemos  los sentimientos lingüísticos y territoriales a flor de piel, no me extrañaría que alguien se quejara por asociar al gallego o al murciano estas características del sketch: que no se entiende, que habla con una patata en la boca, que…

 

Los otros en traducción

En traducción a veces se gana y otras se pierde. Intentamos que se pierda lo menos posible, pero no hay una única solución para todo ni que contente a todos. Es así. Y puede haber problemas hasta cuando se hace referencia al propio idioma, el típico «Do you speak English?» en una película norteamericana que se suele salvar con «¿Hablas mi idioma?» o «¿Me entiendes?».

Otro problema habitual es cuando traducimos al español algo que ya está en español. Por ejemplo, recuerdo una novela erótica de hace unos años en la que los protagonistas, estadounidenses, se iban de escapada a México. La chica andaba algo perdida porque no entendía español y el chico le hacía de intérprete. El problema era que ese español se entendía perfectamente y en la traducción iba a quedar descafeinadísimo. Mi solución fue usar mexicanismos y rasgos más dialectales para que a la protagonista le costara entender. Traducir es decidir qué o a quién traicionar para que el destinatario de la traducción reciba y disfrute el producto como lo haría el destinatario de la versión original.

Sin duda, la mayor dificultad es al traducir un acento determinado, claro. Por suerte ahora disponemos de muchos ejemplos, algunos más recientes que otros, de cómo se han solucionado estos casos en el cine y la televisión y eso siempre es una ayuda. Aquí tenéis algunos ilustrados por +Babbel:

 

No quiero extenderme mucho más, porque un blog tiene sus limitaciones, pero os dejo este fragmento de un artículo de Gloria Uclés, para que veáis la complejidad del asunto y lo muy estudiada que está esta problemática:

«En el terreno práctico, a la hora de proponer maneras de actuar con respecto a la presencia de la variación diatópica en el texto origen, existen fundamentalmente dos posturas: una de tendencia no intervencionista y otra que propone sustituir las variedades del original por otras funcionalmente equivalentes. En el primer grupo se sitúa Rabadán (1991: 97), quien considera inaceptable que se utilicen equivalentes funcionales para traducir la variedad diatópica y afirma que se suele resolver este problema mediante el uso de la forma estándar de la lengua meta, o bien traduciendo a las formas estándar y explicitando que el enunciado se ha expresado en dialecto. Centrándose exclusivamente en la TAV, Agost (1999: 129) señala la dificultad que representa en TAV la presencia de los dialectos y afirma que en las versiones dobladas es común oír a los indios hablar con infinitivos, que los negros del Harlem utilicen el pasota o cheli, o incluso que los dialectos del inglés se traduzcan al catalán otorgándole a cada personaje una variante geográfica de esta lengua (Agost, 1999: 63). Sin embargo, a continuación, en la línea de Rabadán (1991), añade que adoptar estas soluciones suele considerarse desaconsejable: “Muchos profesionales de la traducción consideran que esta no es la mejor solución y son partidarios de dar unas pinceladas para caracterizar a cada personaje, con lo cual el espectador ya puede saber que hay una diferencia respecto de otros personajes.” (Agost, 1999: 63).

Frente a esta postura, otros autores proponen como solución a la presencia de variedades dialectales la sustitución del dialecto de la lengua origen por otro dialecto equivalente en la lengua meta. La noción de equivalencia se debe considerar no como una correspondencia geográfica (imposible, al tratarse de dos lenguas distintas), sino en términos de equifuncionalidad: que el dialecto de la lengua meta cumpla las mismas funciones que tenía el original (Catford, 1965: 87). En esta importancia de la función del dialecto incide también Pym (2000), quien considera fundamental identificar, en primer lugar, cuál es exactamente la función que la variación diatópica cumple dentro de un texto y, una vez analizada, Pym concluye que los traductores se deben centrar en reproducir en el texto meta el efecto que el dialecto producía en el texto original.

Escasos son los ejemplos en los que se adopta esta postura para la traducción de la variación en TAV. Uno de ellos, con la combinación de lenguas de italiano y alemán, es el de Heiss y Sofritti (2009) que, partiendo de Pym (2000), analizan cuál es la función de los fenómenos dialectales concretos escogidos y cómo se traslada dicha función a la lengua meta, y proponen una lista de soluciones para compensar la pérdida de los rasgos dialectales de las producciones originales.

En la misma línea se sitúa Alemán (2005), donde encontramos una propuesta de doblaje de la película británica Billy Elliot diferente a la usada en un doblaje oficial. En el metraje original, la variedad diatópica geordie de los personajes se solapa con su condición social de clase obrera; sin embargo, en el doblaje para el cine y la distribución comercial de la película al español de España, el acento se neutraliza, lo cual genera una pérdida que Alemán (2005) propone paliar. Para el autor, los personajes de clase trabajadora se deberían distinguir por el uso de un castellano vulgar que, si bien no los enmarcaría en la variedad diatópica, sí daría cuenta de la diferencia social. El peligro de esta solución es que el espectador meta tenga la impresión de que los personajes emplean un registro más bajo que en la versión inglesa, ya que el contexto social y lingüístico del original se pierde y puede que no se llegue a entender el uso de un castellano vulgar en las circunstancias en las que se da la película».

Como veis, no es un tema nada baladí y hay que pensárselo muy mucho antes de sustituir un acento o dialecto por otro. Pero si nada de esto os convence, pensad en la figura del lektor en la televisión polaca: nada de acentos, poca entonación y una misma voz para todos los personajes.

Y a vosotros, ¿qué opinión os merece la solución del avance? ¿Os convence? Como siempre, agradeceré los comentarios que queráis dejar. ¡Hasta la próxima!

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Otros apuntes:

Traducción y doblaje. Sobre los acentos. http://traduccionydoblaje.blogspot.com/2007/05/sobre-los-acentos.html

El reto de «traducir» acentos. https://translinked.net/2016/11/24/el-reto-de-traducir-acentos/

¿Versión original o subtitulada? Los acentos y los dialectos en el cine. https://es.babbel.com/es/magazine/acentos-y-dialectos-en-el-cine/

Los acentos extranjeros en los doblajes. http://doblajeenargentina.blogspot.com/2013/12/los-acentos-extranjeros-en-los-doblajes.html?m=1 

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