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A lo largo de la historia han existido tres idiomas que han predominado por encima de los demás: el español, el inglés y el chino. Sin embargo, solo en el caso de los dos primeros podemos ver que se han expandido por todo el planeta, ya sea debido a migraciones masivas, avances sociales y tecnológicos regionales o el surgimiento de importantes figuras que nacen en países donde estas son las lenguas maternas.

En el caso de los países hispanohablantes (España y gran parte de Latinoamérica), al tener cerca a naciones tan influyentes como el Reino Unido y Estados Unidos, es común pensar que el inglés se ha convertido prácticamente en una especie de lengua secundaria. Sin embargo, es una equivocación que puede tener graves consecuencias si se llevan a cabo traducciones en las que se utilizan términos técnicos y muy especializados. Los amigos de Protranslate nos lo cuentan.

¿Qué es la traducción técnica?

Es la rama que se ocupa principalmente de textos científicos y técnicos que emplean una terminología especializada, tienen un lenguaje conciso y tono formal. El autor suele ser un especialista en el tema y la estructura del texto es rígida. Son textos donde la objetividad, la claridad y la concisión son esenciales.

La terminología especializada en las distintas áreas profesionales puede tener diferencias importantes según el idioma e incluso el país. E incluso, según las empresas o instituciones que acuñen los términos, esta terminología también puede recibir nombres distintos al traspasarlos a nuestro idioma. Por eso hay que cerciorarse bien de los términos que el cliente usa porque no nos vale cualquier diccionario, glosario, etc.

Es algo que, por ejemplo, puede observarse en la redacción de contratos legales, en los que aunque se apliquen los mismos principios, la terminología exacta varía según el idioma que deba utilizarse. Del mismo modo, en áreas como la ingeniería o la medicina, es posible que una traducción pobre pueda complicar el seguimiento de instrucciones y comprometer así el trabajo que se lleve a cabo.

También hay que llevar cuidado con los pequeños detalles como los sistemas de medición utilizados. Para un profesional en alguna de estas dos ramas laborales, el mal manejo de las medidas de temperatura, peso, distancia, entre otras, puede generar conflictos importantes de cara al desempeño profesional. Algunas otras áreas que dependen del manejo de términos técnicos pueden incluir los medios, la electrónica, las finanzas y hasta los deportes.

¿Por qué acudir a profesionales?

Siempre decimos que para traducir no vale con saber un par de idiomas. Y en este caso aún más, puesto que prácticamente cualquier área del saber usa términos especializados fácilmente confundibles o insustituibles, por lo que no es recomendable realizar traducciones por nuestra cuenta o encargarlas a alguien que no sea profesional. Hacerlo puede dañar la reputación de nuestros proyectos, enfrentarnos a demandas judiciales y hasta poner en peligro la vida de las personas, como ya vimos en el artículo ¿Por qué la traducción importa?

Aunque en muchas ocasiones podamos creer que tenemos las habilidades necesarias para traducir un texto, la realidad es que no siempre será así, por lo que si los textos, transcripciones, etc. que necesitamos tienen usos que van más allá de lo didáctico, es necesario trabajar con traductores profesionales.

Estos no solo tendrán en cuenta el idioma (o idiomas) del texto que se quiere traducir, sino que también se preocuparán por la extensión, el tipo de trabajo y aquellas consideraciones especiales que puedan ser importantes (como el empleo de un tono distendido) para el cliente que solicita el servicio.

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Para saber más:

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