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¿Cómo ser el traductor favorito de un gestor de proyectos? Hemos preguntado a los amigos de Okodia y esto es lo que nos han contado. ¡Apunta!

Como sucede en otros sectores, el oficio de traductor profesional se aprende trabajando. Por supuesto, es preciso tener una sólida base de formación teórica, pero esos conocimientos lingüísticos son un punto de partida para forjarte una interesante carrera en una agencia de traducción de Madrid, de Barcelona o de donde sea. En el artículo de hoy nos gustaría ayudarte a empezar tu oficio de traductor o, si quieres, a mejorar tus competencias a la hora de trabajar en una empresa de traducción profesional. ¿Cómo? Con los siguientes cuatro consejos prácticos. Suena bien, ¿verdad? Pues adelante, sigue leyendo…

Consejo 1: acepta solo los encargos que puedas hacer

El primer consejo para empezar a labrarte una carrera como traductor profesional es que aceptes solo los encargos que puedas hacer o, lo que es lo mismo, que seas consciente de que acabas de terminar una carrera que te ha aportado los rudimentos del oficio, pero que todavía te faltan muchos conocimientos reales para ser un auténtico traductor profesional como los que llevan trabajando diez, quince o veinte años en esa agencia de traducción a la que acabas de incorporarte.

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Consejo 2: no te dé vergüenza preguntar

Uno de los mejores consejos que recibí hace años de un profesor de la facultad fue que no me cortara en preguntar todas las dudas que tuviera antes de empezar a traducir la primera palabra de un proyecto. Y es que, si te paras a pensar, todos hemos pecado alguna vez de dar algo por sentado y cometer errores por no hacer algo tan simple como consultar las dudas por intentar parecer un traductor profesional cuando acabamos de aterrizar en este apasionante mundo profesional.

Así, nuestro tercer consejo es que cuando te llegue un proyecto, lo revises con calma y anotes y consultes cualquier duda que se te ocurra, incluidas aquellas relacionadas con los plazos de entrega. Te aseguro que ese pequeño ejercicio previo a la traducción en sí te ahorrará tiempo, problemas y disgustos.

Consejo 3: comprueba que tienes todos los materiales

Otro de los consejos indispensables para empezar a trabajar en una empresa de traducción profesional y convertirte rápidamente en parte indispensable del equipo es que revises muy bien todos los materiales del proyecto que tengas que traducir: cuerpo del texto, fuentes bibliográficas que debas incluir, biografía del autor del texto, pies de página de las fotografías Disponer de todo el proyecto antes de empezar con la traducción no solo te permitirá programar mejor tu calendario de trabajo, sino que te ayudará a entender mejor el sentido global del proyecto y a firmar un proyecto de traducción realmente profesional.

Consejo 4: busca y encuentra tus recursos favoritos

Cualquier profesional experto tiene sus recursos favoritos: el cocinero tiene sus cuchillos, el mecánico tiene sus herramientas, el periodista cuenta con sus fuentes y el traductor profesional tiene su maletín de recursos web favoritos: diccionarios bilingües, glosarios de traducción, revistas especializadas, redes sociales profesionales, foros de discusión sobre el mundo de la traducción…

Así, nuestro cuarto y último consejo para convertirte en ese traductor profesional que quieres llegar a ser es que empieces a coleccionar y utilizar los inmensos recursos del oficio que, afortunadamente, se encuentran a un golpe de clic.

Ser modesto o modesta y aceptar encargos asequibles, preguntar las dudas antes de empezar la traducción y no hacerlo a la mitad del proyecto, comprobar que tienes todos los materiales necesarios para trabajar y buscar y encontrar tus recursos de traducción favoritos son cuatro de los muchos consejos prácticos que ya ponen en práctica los profesionales curtidos de una empresa de traducción profesional.

¿Unos consejillos más? Aquí va una ronda rápida de cuestiones que, para mí, además de las de los compañeros de Okodia, son esenciales:

  • Responde con rapidez a los correos, ya sea para confirmar o rechazar. En el caso de rechazar, muchas veces hay alternativa en la agencia, pero puedes ofrecer una alternativa por si acaso.
  • Lee bien las instrucciones y pregunta todas las dudas, siempre dando detalles del proyecto en cuestión para que nadie pierda el tiempo. En cuanto a la comunicación de dudas, puedes esperar a tener varias y escribir un correo (para no estar mail arriba, mail abajo) o dejarlas todas para el final. El problema de esto último es si luego hay tan poco margen que no se puede revisar a tiempo.
  • En proyectos grandes en los que trabajan otros traductores —tanto al mismo idioma como a otros—, comunica si hay alguna cuestión recurrente o encuentras algún fallo en el original que pueda ser importante para el trabajo de los demás. Si podemos facilitar el trabajo, mejor. El traductor es quien realmente lee a fondo el texto y puede detectar estas cosas. Valoran que seamos solucionadores de problemas.
  • Cumple los plazos de entrega. El cliente espera el texto en una fecha determinada y si falla la traducción, también se retrasa la corrección. Por eso es importante, como decíamos más arriba, que seamos sinceros con el gestor de proyectos o el cliente sobre nuestras capacidades ¡y el plazo!
  • Comenta cómo va el proyecto, sobre todo si es largo. En teoría, eso lo hace el mismo gestor de proyectos, pero no está de más, para tranquilidad de todos, ir enviando algún correo sobre cómo va la traducción.
  • Entrega siempre la máxima calidad. Es el último punto porque se da por supuesto, pero evidentemente nuestro trabajo tiene que ser impecable.

¿Acabas de empezar a trabajar como traductor profesional y necesitas más consejos? ¿Eres gestor de proyectos y tienes algo que decir? ¡Deja un comentario!

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