La traducción sensual

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Hablo de «sensualidad» pero en esta entrada la temperatura va a subir unos grados. Si alguien es propenso a las arritmias, le aconsejo que deje de leer. Tampoco es apta para los que se escandalizan con facilidad.

Además de dar un repaso a la traducción de la literatura romántica (la rosa, vamos, no la de Victor Hugo) y la erótica, al final veremos un poco el trasvase (EN-ES) de las expresiones sobre amor y sexo que suelen encontrarse en estos libros. [En realidad tenía ganas de hablar de este tipo de vocabulario; lo de las novelas rosas era una excusa.]

Tipología

Para empezar, existen varios tipos de novela rosa o romántica, dependiendo de la época en la que esté ambientado o el tipo de historias o tramas que se desarrollen.

En primer lugar tenemos la novela romántica histórica, que si bien abarca varios tiempos y lugares, en general suele estar ambientada en la edad media, la Regencia británica y la Época victoriana (Inglaterra y Escocia del siglo XIX). En este apartado situaríamos también las famosas novelas que tienen como escenario las Highlands y unos cachas con kilt en las portadas.

Las protagonistas suelen ser jovencitas vírgenes o inexpertas sexualmente, en ocasiones abandonadas a su suerte, cuyo arroz está a punto de pasarse. Pero, no temáis, encontrarán al mozo de buena familia que caiga rendido a sus pies y las salve de una vida solitaria rodeadas de libros, gatos o flores que regar (no, no lo digo en broma).

La redacción de estas novelas suele ser más ligera en cuanto a contenido sexual. No hay referencias explícitas al sexo y sí muchas metáforas e imágenes. Por ejemplo, no pierden la virginidad, las desfloran, así como tampoco existe el «clitoris» ni «clit», sino «a delicate nub». Lo mismo pasa con los labios menores, que pasan a ser «folds of flesh». Las pobres no llegan al orgasmo pero sí a «la petite mort«, así, en francés, que queda más fino.

Además suelen tener un vocabulario propio que le dé la pátina histórica que necesita. He aquí un diccionario romántico donde poder entender muchas de estas palabras. La primera novela que traduje fue de este tipo y os aseguro que me costó sudor, lágrimas y no sangre pero sí muchas consultas en los foros de Proz. Abundan las descripciones de paisajes, edificios (caserones con salones de distinta denominación) y, sobre todo, de la ropa que se llevaba entonces. (No veáis la de capas que se ponían encima… Así duraban los preliminares lo que duraban, entre quitar refajos, ligueros, enaguas, corsés…)

Otra dificultad en estas novelas es el tratamiento de los personajes debido a las marcadas clases sociales. Algo tan nimio como puede parecer el «you» en inglés tiene enjundia en la traducción. Si a veces ya cuesta saber si es mejor traducirlo por tú o por usted, aún es más difícil cuando hablan dos jóvenes del siglo XIX. ¿En qué momento empiezan a tutearse? En general yo opto por hacerlo cuando ya han intimado pero, claro, delante de otros personajes que no lo saben hay que conservar el usted. ¡Imaginad el revuelo que provocaría que se supiera que la damisela de buena familia se ha revolcado en el pajar con el mozo de cuadra! En definitiva, que no es tan fácil como parece aunque sí muy divertido.

En segundo lugar tenemos la novela romántica contemporánea, que cuenta con varios subgéneros. Está el juvenil (saga Crepúsculo, aunque este se mezcla con el género sobrenatural y con mucha contención sexual, sobre todo porque la señorita Meyer es mormona), el suspense (que encabeza Nora Roberts, con libros cuyas historias parecen tramas de una película dominguera de esas que tanto gustan en Telecinco o Antena 3) y las novelas llamadas chick lit en el mundo anglosajón («chick» por chica en inglés estadounidense y «lit» por literatura).

Estas se centran en los problemas de pareja y de sexo. Las protagonistas son mujeres liberadas, jóvenes profesionales en su mayoría, que suelen tener dificultades para encontrar pareja o un novio que les sea fiel y viven en una gran ciudad: Nueva York (novelas de Candace Bushnell), Londres y Dublín (libros de Marian Keyes), entre otras.

Aquí prima la naturalidad y el lenguaje suele ser más fresco y desenfadado. Hay mucho argot y, según la autora, es posible que haya también palabras malsonantes (lo veréis al final de la entrada). Al fin y al cabo lo que se pretende es reflejar la vida cotidiana.

Por último está el romance fantástico o paranormal, con historias de todo tipo. Las hay cuyas protagonistas viajan por el tiempo o bien están ambientadas en la época actual pero existen mundos paralelos, o submundos, con criaturas de lo más variopinto. El año pasado traduje un par de novelas de este tipo en los que la heroína luchaba contra unos seres deformes adictos al sexo.

Apartándonos un poco del romanticismo en sí, encontramos las novelas eróticas, a las que pertenece la célebre serie de E. L. James (Cincuenta sombras de Grey Fifty Shades of Grey; título, por cierto, con un juego de palabras difícil de adaptar). Bueno, romance hay pero no nos engañemos: aquí hay tomate.

Foto del gran éxito de ventas con otra novela del estilo con portada parecida y exacta publicidad en el adhesivo (aunque la editorial es distinta). ¿Coincidencia? No lo creo. 

En esta nueva ola literaria, las protagonistas experimentan con juegos sexuales, bondage, sadomasoquismo, etc., y tanto el sexo como las referencias anatómicas son mucho más explícitas. Aquí ya no «se introducen en…» sino que «penetran», por poner un ejemplo básico. Sin embargo, es curioso que a la hora de traducir muchas editoriales piden rebajar o suavizar el tono.

Mi última traducción ha sido Pleasure’s Edge (Eve Berlin), un libro precisamente de este tipo en el que la protagonista quiere explorar el mundo del BDSM para su próxima novela. Podéis imaginar el grado de investigación para algo así y la cara que se te queda cuando te sorprenden buscando imágenes en Google de los juguetitos en cuestión. Porque, no sé vosotros, pero yo no suelo encontrar en mis textos términos como «paddle», «cane», «flogger», «cuffs» y menos aún juntos. Lo bueno es la riqueza de vocabulario que adquieres; aprendes a distinguir bien los látigos de las fustas y las palmetas, por ejemplo.

Un flogger o látigo

También descubres cosas que ni imaginabas que existían, como los «vampire gloves»: unos guantes de cuero con unos pinchitos para que la experiencia del azote sea más gratificante. Y, claro, esa es otra. La de prácticas y posturitas que uno aprende con un libro así…

Con todo, por muy macarras que parezcan algunas escenas, el texto tiene que resultar elegante (si lo es el original también, claro) y eso es complicado. Para mí, las escenas de sexo son las que cuestan más de traducir. No es un manual de instrucciones donde debas introducir la clavija en el enchufe; el acto en sí debe fluir (no pun intended) y resultar natural.

Las lectoras

Siempre ha habido una gran demanda de novela romántica y erótica, y las lectoras (sí, la mayor parte son mujeres) se reúnen, forman clubes y foros. De hecho son casi un lobby y, dicho por una editora, suelen ejercer bastante presión.

Cuando empecé a traducir libros de este tipo descubrí la página de Autoras en la sombra. Es una especie de foro de lectoras muy profesional donde escriben artículos y se mantienen al día en cuanto a las novedades editoriales tanto nacionales como extranjeras. ¡Ah! Y tienen un apartado con reseñas y críticas en la que a veces se despachan a gusto con el traductor.

Y lo mejor, igual que pasa con los fansubs, aquí también hay traducciones pirata. Muchas de estas novelas no llegan a ver nunca la luz en nuestro país, o tardan en hacerlo, y ellas se encargan de traducirlas. Como son novelas de grosor considerable la mayoría de las veces las hacen entre varias, con el consiguiente batiburrillo de estilos (y de errores).

Las famosas cubiertas

Seguramente hayáis visto a alguien leer un libro en el metro con las tapas forradas (con papel de regalo, de periódico o, las más profesionales, con fundas de plástico). Lo más seguro es que debajo se esconda una novela romántica y no es que el lector quiera protegerla del sudor de las manos, sino de las miradas indiscretas.

Reconozcámoslo, llaman mucho la atención porque las hay que son muy kitsch. Las imágenes más recurrentes son torsos embadurnados de aceite, parejas que no pueden dejar de tocarse o, como decía antes, el hombretón escocés con la espada desenvainada (literal). Si queréis reír un rato, en esta página encontraréis los diez elementos clave a tener en cuenta para una cubierta de lo más cursi.

Análisis gráfico de una cubierta

Afortunadamente la tendencia está cambiando. Hace tiempo que las lectoras piden cubiertas más elegantes o, al menos, más discretitas. En este sentido, muchas editoriales norteamericanas han optado ahora por una doble cubierta: una más seria en la que consta únicamente el título y la autora, y otra debajo con la imagen tórrida (y el hombre con el torso desnudo otra vez).

Aunque parece que en esto de las cubiertas, los videojuegos no se quedan atrás y muchas veces el modelo ha hecho doblete, como Fabio Latanzi en Ironsword y luego en incontables cubiertas del género.

El lenguaje

Como todo, el lenguaje empleado depende mucho de la tipología de la que estemos hablando. Una novela histórica suele estar redactada con expresiones más contenidas y referencias sexuales veladas mientras las más contemporáneas no tienen tapujos para hablar de posturas y juguetes sexuales, por ejemplo.

Veamos una pequeña colección de vocabulario que abunda en estas novelas y que vale la pena conocer (no solo para traducir). Muchas de las expresiones aquí recogidas son malsonantes, así que recomiendo prudencia.

Si queréis descargarlas, las tenéis en este documento: Glosario sensual.

1. Descripciones físicas

Para ambos sexos:

He’s / she’s cute Es mono/a
He’s / she’s hot Está bueno/a
He’s / she’s sexy Es sexy
He’s / she’s fit Está bueno/a; tiene un buen tipo…
He’s / she’s stunning Es impresionante
He’s / she’s tasty Está para comérselo/a
He’s / she’s a hottie (AE) Está muy bueno/a
He’s / she’s got it going on (AE) Está cañón; está como un tren…

Para ellas:

She’s a babe Está buena
She’s smokin’ hot (AE) Está como un tren
She’s bangin’(AE) Está cañón
She’s phat (AE) Está buenísima (phat son las siglas de “pretty hot and tempting”)
She’s got a nice rack (AE) Tiene pechonalidad
She’s got great jugs Tiene unas tetas enormes
She’s got great pups (BE) Tiene unos buenos melones
She’s got eggcups (BE) Tiene dos peritas
She’s got a nice ass (AE) Tiene buen culo
She’s flat Está plana
She’s flat as a pancake Está más plana que una plancha
She’s got saddlebags Tiene cartucheras
She’s a butter-face Está buena pero es fea/es un callo (butter-face viene de “everything’s fine but her face”)

Y no olvidemos:

She’s got great… Tiene unas… espectaculares
…tits, knockers, hooters (AE), jugs, boobs, puppies (BE) …tetas, peras, brevas, melones, domingas, lolas.

En cuestión de genitales encontramos de todo. En las novelas históricas (o románticas más suaves) lo más normal es que hablen de «cleft» (hendidura) como eufemismo para la vagina. En las más modernas se lee más «pussy» y en mucha menor medida «cunt» (este término puede resultar muy ofensivo y en general se usa para insultar a alguien).

En contextos informales y humorísticos puede encontrarse también «va-jay-jay«. De hecho, si buscáis por Internet descubriréis que quien popularizó la expresión fue la mismísima Oprah Winfrey.

En español tenemos muchos nombres también, claro. Tenemos el clásico, «vagina», que se usa bastante si no se quiere ser soez y también «vulva», pero este último lo reservaría para textos más divulgativos, no para los literarios. Otros sinónimos informales (y de tinte soez) son: «chocho», «coño», «conejo», «chumino», «almeja», «potorro», «chirri» y «concha» (más latinoamericano). Claro que, en pos de la corrección y la elegancia, muchas veces opto por hablar de «su sexo».

Para ellos:

He’s well hung Está bien dotado
He’s got a nice package Tiene un buen paquete
He’s got great pecs Tiene un pectoral para comérselo
He’s totally ripped Está cachas
He’s bluff / a hunk / a beefcake Está muy cachas
He’s got a six-pack Tiene tableta de chocolate
He’s got man boobs Tiene tetas (porque está rollizo, vamos)
He has a beer gut/belly Tiene tripa cervecera
He has love handles Tiene michelines (pero a la inglesa suena tan bien…)
He has rolls (AE) / tyres (BE) Tiene michelines

Y sus genitales:

…dick, cock, shlong (AE), willie (AE) …polla, nabo, rabo, cimbrel  (y un «largo» etcétera)
testicles testículos
balls huevos, cojones, pelotas, bolas, saco de nueces…

En romántica, muchas veces se le denomina «shaft».

2. Las actitudes

En el caso de las féminas:

She’s a… Es una…
bitch puta, guarra
skank (AE) puta de mierda
hoebag golfa, puta
slapper (BE) zorra, puta
tart (BE) puta, putilla
slut guarra, puta putilla
dog (BE) zorrón / fea, un callo
prude/frigid muy mojigata/frígida
flirt ligona
(cock)tease calientapollas/calientabraguetas
easy fácil
ho golfa
hoochie (AE) zorra
stuck-up creída, estúpida…
tight-ass estrecha

Y en el caso de los varones (y barones si se trata de romance histórico, aunque el vocabulario no suele ser tan crudo):

He’s…
a gentleman es un caballero
all talk habla mucho
a flirt es un ligón
a tease es un golfo
a player es un ligón
a womanizer es mujeriego
a creep es asqueroso
a scumbag es un cabrón
a slaze es un cerdo
an arsehole (BE) / asshole (AE) es un hijo de puta, mamonazo…
a dick es un gilipollas, imbécil (literalmente: polla)
a wanker (BE) es un gilipollas, imbécil (literalmente: pajillero)
a freak es un friqui
a dumb jock está cachas pero es tonto
a prick es gilipollas

Y cuando los personajes se enfadan, hay para todos:

You’re such… Eres…
a numpty (BE) lelo, cortito
a moron subnormal
an airhead (AE) un cabeza hueca, panoli
a nitwit un papanatas
a dumbass imbécil
a numbnuts (AE) gilipollas

Si se quiere atacar a un hombre por su cornamenta se le puede llamar «cuckold«, un término que en inglés también puede usarse como verbo transitivo.

3. Las relaciones

Los momentos buenos:

We’re just fooling around / messing around (AE) / It’s just a bit of fun No tenemos nada serio. / Nos lo pasamos bien y listos.
We got it on. Lo hemos hecho.
We’re friends with benefits. Somos amigos con derecho a roce.
We’re fuck buddies / fuckfriends / shag buddies (BE) Solo follamos / Somos follamigos. (dudando con el término, quizá no lo pondría por escrito aún)
We got together. / We’re going out. Estamos saliendo.

Los no tan buenos:

Let’s just be friends. Podemos ser amigos.
Let’s take a break. Démonos un tiempo.
I need some space. Necesito más espacio.
We should see other people. Deberíamos quedar/salir con otras personas.
I’m not ready for this. No estoy preparado/a para una relación.
It’s not you, it’s me. No es culpa tuya; es solo mía.
It’s over. / We’re through. Se acabó.
I’ve met somebody else. He conocido a alguien…

4. Los tratamientos

La verdad es que hay de todo, como en castellano, y depende de la relación que se tenga en la pareja. Aquí están los más habituales:

baby, babe cariño
sweetie cielo
my love amor, cariño
honey / honey bunch cielo
dear querido/a
sweetums churri
gorgeous guapo/a
sexpot bombón
boo (AE) mi niña, cariño

5. La acción

Bésame, bésame muuuuuucho…

Give me a smooch. Dame un besito.
We made out. Nos hemos liado.
They got off with each other. Se morrearon.
He kisses like a washing machine / like a wet fish. Besa como una lavadora en pleno centrifugado… (más o menos ya os lo imagináis)
He fished for my tonsils. Me besuqueó (y no convenció, vamos)
There was a bit of tonsil action / tonsil hockey going on. Me dio unos besos impresionantes, de tornillo, de infarto… / Nos liamos…
They were snogging at the party Se estaban liando en la fiesta.

Si la cosa empieza a calentarse…

Can we go somewhere quieter? ¿Buscamos un sitio más tranquilo?
Do you want to come in for a coffee / for a drink? ¿Subes a tomar un café, una copa…? (buena excusa)
I’m horny, baby. Estoy cachondo/a.
Do me. Fóllame.

Cuando la cosa está que arde hay varias opciones. Tenemos el típico «make love» para hacer el amor, pero en muchas de las novelas de romance contemporáneo o las eróticas muchas veces se emplean otras expresiones, como:

We fucked, screwed, banged (AE), shagged (AE) Hemos follado, echado un polvo, echado un quiqui/kiki…

En las de romance juvenil o cuando las referencias son más veladas suele recurrirse a un «we did it» (lo hicimos) o a algo que deje la duda en el aire como «we hooked up» (AE) o «we shacked up» (BE) que puede entenderse también como liarse.

Otras formas:

We slept together. Nos hemos acostado.
We spent the night together. Hemos pasado la noche juntos.
I went home with him/her. Me fui a su casa (y no jugasteis al parchís, seguramente)

Aunque si se quiere alardear un poquito, siempre es mejor usar fórmulas como «he pulled last night» (BE) o «he scored last night», vamos, que el machote pilló cacho.

Si el sexo con otra persona no basta, siempre se puede recurrir a un «threesome» (trío) o un «foursome» (sexo con cuatro personas) o incluso a un «moresome» (me imagino que aquí ya equivale a orgía, «orgy«). Si la chica es la última fémina dentro de un grupo de hombres, lo más seguro es que estemos delante de un «gangbang«. En fin, que hay nombres para todo tipo de realidades.

En cuanto a otras prácticas, tampoco podemos entrar al detalle porque son innumerables y muchas son trasladables al 100% («French kiss«, «Greek kiss«, «golden rain/shower«…) pero sí hago una breve mención a algo que me resultó curioso: una «cubana» en inglés es «Dutch fuck«. ¿A qué se deberá el cambio de nacionalidad?

Y hasta aquí el repaso más textualmente encendido de las novelas romántico-eróticas y su vocabulario. ¿Hay algo que os haya sorprendido?

Traducir literatura: algunas curiosidades

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Hoy hablamos de algunas curiosidades de la traducción literaria. No quiero ser paliza ni dar mucho la vara con el tema histórico pero sí creo que hay muchos aspectos desconocidos que vale la pena refrescar de vez en cuando.

Por ejemplo, ¿sabíais que un traductor británico simplificó y recortó Guerra y paz? ¿Y que los lectores de Murakami al inglés se debaten entre los traductores de este escritor japonés? ¿Y sabíais que ser traductor puede ser una profesión de riesgo? ¿No? Pues seguid leyendo.

La traducción como literatura

Una de las mejores partes de Los cuentos de Canterbury de Chaucer es «El cuento del caballero», considerado un punto álgido de la literatura medieval inglesa. Sin embargo, este cuento es una traducción de la Teseida de Boccaccio. Esto no quiere decir que el poeta inglés tradujera el poema italiano verso por verso. De hecho, solamente un centenar de versos del poema de Chaucer son traducciones aproximadas del de Boccaccio, que tiene unos 10 000 versos. Hay otros 400 versos de «El cuento del caballero» que guardan cierto parecido verbal. La mayor parte del poema de Chaucer, de 2 250 versos, es original. Pero ahí no acaba todo. A su vez, la Teseida de Boccaccio se basa de una forma parecida en la Tebaida de Estacio.

Hubo una época en que la originalidad en literatura no estaba bien vista del todo y los escritores basaban sus historias en aquellas que ya se habían escrito antes. A lo que voy con todo esto es que el abismo que vemos entre escritura y traducción (que muchos consideran un proceso más mecánico que creativo) es algo mucho más imaginario que real.

Esto mismo podría haber esgrimido Ana Rosa Quintana cuando el escándalo de «su» novela Sabor a hiel, que contenía párrafos de obras de autoras conocidas por el gran público como la norteamericana Danielle Steel y la mexicana Angeles Mastretta. Primero dijo que había sido un «error informático» y luego culpó a un familiar, que le había hecho las veces de negro.

Sensibilidades culturales

Traducir literatura no es lo mismo que traducir informes de empresa. No voy a entrar en cuestiones de mérito ni de qué es mejor ni nada por el estilo, porque cada texto y cada traducción son distintos. Me refiero a que no es una mera cuestión de exactitud. Los traductores literarios deben tener en cuenta la musicalidad y el ritmo de lo que se escribe en el idioma de llegada. También deben facilitar la transferencia cultural de una mentalidad a otra.

Sin embargo, esto puede llegar demasiado lejos, como es el caso de la traducción al inglés de los grandes nombres de la literatura rusa. Constance Garnett tradujo 70 grandes obras rusas de grosor considerable. Para conseguir tal hazaña, Garnett traducía muy deprisa, se saltaba los fragmentos más difíciles y cometía muchos errores. Pero lo peor fue que introdujo sensibilidad victoriana en las obras de Tolstoy, Gogol y Dostoyevsky. Tuvo que pasar un siglo hasta que Richard Pevear y Larissa Volokhonsky elaboraran unas versiones más fidedignas de la sobras rusas, ya en la década de los noventa.

En octubre de 2007, la edición de Guerra y paz del traductor británico Andrew Blomfield volvió a abrir la caja de los truenos y a avivar el debate. Este acortó la novela de 1267 a 886 páginas y le dio un final feliz. Su editor, Ecco, estaba encantado con la versión de Bromsfield y defendía que «era el doble de corta y cuatro veces más interesante… Más paz y menos guerra».

Traducciones de Nobel

Animo a los traductores de mis libros a tomarse todas las licencias que consideren necesarias. No es un gesto heroico aunque pueda parecerlo ya que, al trabajar con traductores todo este tiempo, he aprendido que la novela original es, de una forma u otra, una traducción en sí misma. No se ha traducido de otro idioma pero sí se traducen las imágenes en la mente del escritor a otras imágenes que se puedan plasmar en el papel.

Como dice Michael Cunningham, autor de Las horas, en esta cita extraída de una entrevista en The New York Times (2 de octubre de 2010), los escritores traducen sus imágenes mentales a palabras y los lectores las traducen a su vez y obtienen sus propias imágenes. Pero el traductor en este proceso no es un elemento más; es esencial.

De hecho, se dice que fue gracias a las traducciones al inglés que hizo Gregory Rabassa de la obra de Gabriel García Márquez lo que hizo que preseleccionaran al novelista colombiano para el premio Nobel, que al final consiguió.

Espaguetis al dente

De momento, a modo de resumen, tenemos claro que una buena traducción no debería dar la impresión de ser una traducción sino de estar escrita originariamente en la lengua de llegada, que debería reflejar el estilo y el etos del escritor original y, al mismo tiempo, adaptar aquellos elementos culturales que dificultarían sobremanera la experiencia lectora.

No obstante, en última instancia, siempre hay una dosis de subjetividad. Alfred Birnbaum, profesor inglés, tradujo las primeras obras del japonés Haruki Murakami. El primer fragmento de la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (1997) se redactó así:

«I’m in the kitchen cooking spaghetti when the woman calls. Another moment until the spaghetti is done; there I am, whistling the prelude to Rossini’s La Gazza Ladra along with the FM radio. Perfect spaghetti-cooking music. «I hear the telephone ring but tell myself, Ignore it. Let the spaghetti finish cooking. It’s almost done, and besides, Claudio Abbado and the London Symphony Orchestra are coming to a crescendo.»

Cuando la fama de Murakami se extendió, Jay Rubin fue escogido como su traductor oficial. El mismo fragmento quedó así:

«When the phone rang I was in the kitchen, boiling a potful of spaghetti and whistling along with an FM broadcast of the overture to Rossini’s The Thieving Magpie, which has to be the perfect music for cooking pasta. «I wanted to ignore the phone, not only because the spaghetti was nearly done, but because Claudio Abbado was bringing the London Symphony to its musical climax.»

Jay Rubin y Haruki Murakami

El estilo de Rubin es más elegante y fácil de leer. Sin embargo, muchos de los primeros adeptos de Murakami en lengua inglesa ya se habían acostumbrado al estilo más brusco y directo de Birnbaum y le consideraban la voz auténtica del novelista japonés. Y la «controversia» aún sigue viva hoy. Parece que, como en tantos otros aspectos de la vida, no se puede complacer a todo el mundo.

Una profesión de riesgo

Un apunte curioso para terminar; algo que quizá nunca nos habíamos planteado sobre los traductores literarios. Los servicios secretos británicos consiguieron proteger la vida de Salman Rushdie cuando Los versos satánicos (1988) ofendieron al mundo árabe. No obstante, algunos de sus traductores no gozaron de dicha protección y corrieron menos suerte. Asesinaron a su traductor al japonés, Hitoshi Igarashi, golpearon y apuñalaron al traductor italiano, Ettore Capriolo, en Milán y también atentaron contra la vida del editor noruego, William Nygaard, a quien tirotearon frente a su casa en Oslo y quedó gravemente herido.

Rushdie, al enterarse de la muerte del traductor japonés escribió: «La traducción es una especie de intimidad, una especie de amistad, y por eso lloro su muerte como lloraría la de un amigo».

Y es que el papel de los traductores en el mundo de la literatura (y en general, evidentemente) debería valorarse mucho más. Son los que nos permiten vislumbrar las vidas de las personas cuya experiencia cultural dista mucho de la nuestra. A través de los traductores literarios vivimos otras vidas. O, en palabras del traductor de Stieg Larsson, Reg Keeland: «Let’s face it, reading good fiction from other countries is a fantastic way to learn about other cultures without leaving your armchair”.

Celebrando con citas célebres

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Como cada 30 de septiembre, ayer celebrábamos el día internacional del traductor en honor a San Jerónimo, que tradujo la Biblia al latín (aunque eso ya lo sabéis todos los compañeros). En motivo de esta fecha tan señalada para nosotros e irrelevante para el resto del mundo, dejo aquí algunas citas de traductores, escritores y pensadores sobre nuestro bello oficio.

¡Felicidades, traductores! (Y no, para ti ni agua, Google Translate)

«¡Traducir bien! Empresa muy ardua y que exige, a más de facultades rarísimas, virtudes no menos raras, como la modestia, la resignación y la fe: que se necesita fe especial para consagrar grandes esfuerzos a un propósito cuyo resultado nunca puede pasar de mediano. Porque no se olvide que, aun supuestas las condiciones más excelentes en el traductor, ni la gloria es nunca grande, ni ha de dejar de cumplirse lo que Cervantes dice; que el tapiz ha de verse por el revés.» Clarín

«El original no es fiel a la traducción.» Jorge Luis Borges

«Los escritores hacen la literatura nacional y los traductores hacen la literatura universal.» José Saramago

«La traducción es el arte del fracaso.» Umberto Eco

«El novelista es el mono de Dios. Pues bien, el traductor es el mono del novelista. Debe hacer las mismas muecas, le guste o no.» François Mauriac Mauriac

«La traducción es una de las poquísimas actividades humanas donde lo imposible ocurre por principio.» Mariano Antolín Rato

«Las cualidades propias de cada lengua son intraducibles: todo está en relación con los datos específicos de una nación.» Goethe

«Lo peor de ser un traductor profesional es que uno se acostumbra a exprimir cada esponja hasta secarla – y son tan pocos los autores que han tenido la intención de usar todo el contenido de sus esponjas. Las palabras se hacen más ricas cada vez que se las utiliza deliberadamente… pero sólo cuando son deliberadamente utilizadas; y es difícil ser consciente de cada una de las palabras y al mismo tiempo consciente de sí.» T. E. Lawrence

«Sin traducción habitaríamos provincias lindantes con el silencio.» George Steiner

«Traducir es hacer un viaje por un país extranjero.» George Steiner

«La traducción es la esencia de la civilización moderna.» I.B. Singer

«Cada texto es único y, simultáneamente, es la traducción de otro texto. Ningún texto es enteramente original porque el lenguaje mismo, en su esencia, es ya una traducción: primero, del mundo no verbal y, después, porque cada signo y cada frase es la traducción de otro signo y de otra frase. Pero ese razonamiento puede invertirse sin perder validez: todos los textos son originales, porque cada traducción es distinta. Cada traducción es, hasta cierto punto, una invención y así constituye un texto único.» Octavio Paz

«Ser traductor significa ejercer el noble oficio de comunicar entre sí a hombres separados por barreras lingüísitcas, total o parcialmente, infranqueables para ellos.» Valentín García Yebra

«Traducir es producir con medios diferentes efectos análogos». Paul Valéry

«El lector ideal es un traductor. Es capaz de desmenuzar un texto, retirarle la piel, cortarlo hasta la médula, seguir cada arteria y cada vena y luego poner en pie a un nuevo ser viviente.» Alberto Manguel

«Una lengua es toda una visión del mundo, y hasta cuando una lengua adopta una palabra ajena suele teñirla de otro modo, con cierta traición imperceptible. Una lengua, además, vale tanto por lo que dice como por lo que calla, y es dable interpretar sus silencios.» Alfonso Reyes

«Si fuera necesario traducir la fórmula tradicional “Traduttore, traditore”, por “el traductor es un traidor”, privaríamos al epigrama italiano de su valor paranomástico. De ahí una actitud que nos obligaría a transformar ese aforismo en una posición más explícita, y responder a las preguntas: ¿traductor de qué mensajes? ¿traidor a qué valores?» Roman Jakobson

«Traducir de una lengua a otra es el más delicado de los ejercicios intelectuales; comparado con él, los otros acertijos, del bridge al rompecabezas, parecen triviales y vulgares. Tomar un fragmento de griego y ponerlo en inglés sin derramar una gota ¡qué agradable destreza!» Cyril Connelly

«Traducir es siempre sacrificar; pero no ha de sacrificarse nada esencial.» Enrique Diez-Canedo

«Si el traductor hace su trabajo como debe, es un benefactor de la humanidad; si no, un auténtico enemigo público.» Miguel Sáenz

«Translation is not a matter of words only: it is a matter of making intelligible a whole culture.» Anthony Burgess

«The process of translating comprises in its essence the whole secret of human understanding of the world and of social communication.» Hans Georg Gadamer

«The problem of translation is to retreat to a simpler tenor of one’s own style and creatively adjust this to one’s author.» Paul Goodman

«Translators: sellers of old mended shoes and boots, between cobblers and shoemakers.» Francis Grose

«Language is a skin: I rub my language against the other. It is as if I had words instead of fingers, or fingers at the tip of my words. My language trembles with desire.» Roland Barthes

«There are few efforts more conducive to humility than that of the translator trying to communicate an incommunicable beauty. Yet, unless we do try, something unique and never surpassed will cease to exist except in the libraries of a few inquisitive book.» Edith Hamilton

«Woe to the makers of literal translations, who by rendering every word weaken the meaning! It is indeed by so doing that we can say the letter kills and the spirit gives life.» Voltaire

«Poetry is what gets lost in translation.» Robert Frost

«All translation is a compromise – the effort to be literal and the effort to be idiomatic.» Benjamin Jowett

«Good translations are one of the vital necessities of our time.» F. C. Lucas

«Translation presents not merely a paradigm but the utmost case of engaged literary interpretation.» John Felstiner

«All meanings, we know, depend on the key of interpretation.» George Eliot

«What is lost in the good or excellent translation is precisely the best.» Karl Wilhelm Friedrich Schlegel

«Translation is like a woman. If it is beautiful, it is not faithful. If it is faithful, it is most certainly not beautiful.» Yevgeny Yevtushenko

«Translation cannot be dissociated from the notion of progress, some even maintain that a society can be measured by the translation it accepts.» Jean-Francois Joly

«Say what we may of the inadequacy of translation, yet the work is and will always be one of the weightiest and worthiest undertakings in the general concerns of the world.» J. W. Goethe 

«Translation is the paradigm, the exemplar of all writing. It is translation that demonstrates most vividly the yearning for transformation that underlies every act involving speech, that supremely human gift.» Harry Matthews

«If I am selling to you, I speak your language. If I am buying, dann müssen sie Deutsch sprechen.» Willy Brandt 

«To use the same words is not a sufficient guarantee of understanding; one must use the same words for the same genus of inward experience; ultimately one must have one’s experiences in common.» Friedrich Nietzsche

«Translation is an interestingly different way to be involved both with poetry and with the language that I’ve found myself living in much of the time. I think the two feed each other.» Marilyn Hacker

«By reason of weird translation, many such sets of instructions read like poems anyhow.» Brian Ferneyhough

«A translation is no translation, he said, unless it will give you the music of a poem along with the words of it.» John Millington Synge

«Translation is the most intimate act of reading.» Gayatri Chakravorty Spivak

«Translators live off the differences between languages, all the while working toward eliminating them.» Edmond Cary

«What makes literature interesting is that it does not survive its translation. The characters in a novel are made out of the sentences. That’s what their substance is.» Jonathan Miller

«I was always interested in French poetry sort of as a sideline to my own work, I was translating contemporary French poets. That kind of spilled out into translation as a way to earn money, pay for food and put bread on the table.» Paul Auster

«Translation is that which transforms everything so that nothing changes.»
Günter Grass

«The best thing on translation was said by Cervantes: translation is the other side of a tapestry.» Leonardo Sciascia

«Translators are the draught horses of culture.» Aleksandr Pushkin

«Translation is at best an echo.» George Borrow

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Fuentes:

Anecdotario ilustrado V

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Hacía ya unas semanas que no publicaba dibujos y eso que con el estrés de la última novela que tenía entre manos, he cogido varias veces los lápices para desahogarme. Estas son las últimas reflexiones:

Érase una mujer a su teléfono pegada

Cuando mi hermano compró el iPhone 4 y quedábamos para que me ignorara mientras usaba el whatsapp, se descargaba algo gratis porque le había hecho el jailbreak, se cambiaba el fondo con fotos de retina (a mí todo esto me sonaba a chino) o comprobaba si le habían escrito algo en Facebook, yo entraba en cólera. Luego lo tuve yo y empecé a hacer lo mismo y eso que la excusa para comprármelo era «tener acceso al correo electrónico para contestar de inmediato las ofertas de trabajo». ¡Ja!

Con un smartphone, de repente, sientes esa necesidad de estar al día de todo: no tienes suficiente con una vida real, necesitas controlar también tu alter ego virtual. El problema es que acaba consumiéndote no solo la batería (que tela) sino tus energías. No se puede estar al tanto de todo. Llega un momento que oyes un ¡ping! y no sabes si es un sms, un whatsapp, un RT de Twitter, un privado de Facebook o la vena de la frente que acaba de estallar por tantos estímulos.

Al final he llegado a la conclusión de que la vida es eso que pasa mientras miras el móvil y creo que somos muchos los que lo compartimos (o pecamos de esto, mejor dicho).

Mi cabeza y yo

Aunque con el paso de la edad uno debería estar bien asentado y arraigado, siento que me pasa lo contrario. Y es curioso porque exteriormente parece que tengo los pies bien puestecitos en el suelo, pero la cabeza se me va y sube cada vez más… O quizá sea precisamente por la edad, ¿quién sabe?

Sacando fuerzas

Somos humanos, obvio, ¿verdad? Pues a veces no lo parece cuando decimos que sí a todo y queremos abarcar más de lo que podemos (como este mes de agosto, que acabé traduciendo simultáneamente una novela erótica de 300 páginas, una programación académica de 100, una película y varios extras).

Sin embargo, dentro de las posibilidades humanas están la fuerza y la capacidad de lucha. Usémoslas para salir adelante porque, si eres traductor ya conoces algunas de las leyes de Murphy que se nos aplican, a saber:

  • Los encargos urgentísimos pero muy bien pagados solo llegan tras haber aceptado un encargo urgentísimo pero mal pagado.
  • Tendrá que entregar el mismo día todos los encargos urgentísimos.
  • Si ha planeado un viaje o unas pequeñas vacaciones, coincidirá con el día en que tenía que entregar todos los encargos urgentísimos.
  • El encargo urgentísimo en el que pasó la noche trabajando, no lo necesitarán hasta pasado mañana.

Music melts all the separate parts of our bodies together

Ya no puedo traducir sin escuchar música; hacerlo en silencio me cuesta. Prefiero trabajar de noche porque no se oye nada, todo está tranquilo y es más fácil tener la música de acompañante.

Algunos de los músicos o bandas que me ayudan (seleccionados según el momento) son Bon Iver, Florence and the Machine, John Mayer, Coldplay o Mumford & Sons entre muchos otros. Cuando la letra me molesta (básicamente porque me sé las canciones y no puedo concentrarme en el texto mientras canto) opto por música ambiental del tipo Café del Mar o, aún mejor, Hotel Costes.

¿Qué escucháis vosotros mientras trabajáis?

Muñeca rusa

En este mundillo se utiliza mucho la imagen de los sombreros para decir que el traductor tiene que adoptar varias personalidades. Ya sabéis, no solo llevamos el sombrero de traductor sino que también nos ponemos el de gestor cuando nos ocupamos del papeleo, de economista cuando calculamos costes, damos presupuestos y hacemos la facturación, etc.

A mí me gusta más la idea de las muñecas rusas. El traductor que llevamos dentro y que es el alma de nuestro oficio se protege con varias capas de madera; capas que también son necesarias para el ejercicio de nuestra profesión pero, como pasa muchas veces si no montamos bien las muñecas, nos quedan un poco grandes también.

VAT killed the translation star

Con lo mucho que se habló, se habla y se hablará del aumento del IVA, se me ocurrió plasmar en un dibujo (de forma humorística, claro está) lo que puede pasarnos como traductores. Si me leen los clientes, repito: es humor y espero que nadie se sienta ofendido y recalco algo que ya se sabe: el traductor profesional es la mejor opción, evidentemente.

Dejando a un lado la calidad, si ya antes del aumento teníamos que batallar con la (in)competencia de Google Translate (la manera más rápida de obtener una traducción chapucerilla) o la prima/sobrina/secretaria con nociones de inglés (que tarda algo más pero seguramente cobre menos o nada, incluso), ahora con la subida me temo que se nos regateará más el precio o bien se optará por no hacer facturas. A mí me da que se van a dar bastantes casos de esto último. ¿Qué pensáis vosotros?

Y hasta aquí los desvaríos ilustrados 🙂

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Para otros dibujos e historias podéis consultar:

Lecturas para el traductor (I)

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Pero no Lecturas con L mayúscula. Me aparto un poco del tema, pero ¿os imagináis una revista Lecturas para traductores? Como si lo viera: fotos a todo color de los académicos de la RAE con sus modelitos en la playa, Chomsky posando en su casa de campo, Xosé Castro revelándonos sus trucos de belleza o una sección de moda con lo último en pijamas para traducir cómodamente en casa…

Evidentemente me refiero a otra cosa. A lo largo de la carrera, los distintos cursos y también el día a día de la práctica traductora, uno va adquiriendo un bagaje cultural y lingüístico importante, tanto literal como metafórico. Siempre he pensado que el saber sí ocupa lugar, sobre todo si vives en un pisito (con énfasis en el sufijo diminutivo). Pero no me quejo; estos libritos me han sacado de algún apuro en algún momento u otro. Esta, pues, es mi colección de libros sobre lengua y traducción. No es tan extensa como la de Mox pero dadme tiempo…

Empezamos con las herramientas de escritura. Si bien son dos libros distintos, los dos abordan las cuestiones de estilo y sobre todo ortotipográficas de la lengua española. El libro de Ramón Sol es más un manual de consulta (esencial en traducción literaria porque aporta ideas muy claras sobre la escritura de los diálogos, por ejemplo) y el segundo, Perdón, imposible, se centra más en la puntuación con ejemplos tomados de varias fuentes con una pizca de humor.

Paralelamente, otro clásico en cuestiones de estilo es el Manual de estilo de la lengua española de Martínez de Sousa por lo completo que es. Habla de normalización lingüística, de derechos de autor, de cómo citar referencias bibliográficas, de sintaxis, de ortotipografía… en fin, de todo.

En cuanto a traducción audiovisual, considero que estos cuatro libros son bastante buenos, aunque de decantarme por uno, escogería el libro de Miguel Duro, La traducción para el doblaje y la subtitulación. Recoge varios artículos de profesionales que tratan temas bastante diversos dentro de la TAV de los que se puede sacar mucho jugo. Algo parecido pasa con el libro de Chaume, también muy útil, si bien bastante teórico.

Los otros dos, de Ávila y Díaz Cintas, están más centrados en la práctica profesional del doblaje y del subtitulado respectivamente pero vale la pena echarles un ojo si es tu especialización o te interesa mucho el tema.

Otro pilar en TAV es Traducción y Doblaje: Palabras, Voces e Imágenes de Rosa Agost (Ariel) pero está descatalogado y me ha resultado imposible encontrarlo y eso que lo he buscado en librerías especializadas e Internet, pero nada. Diría que solo puede encontrarse en bibliotecas.

De los años universitarios conservo este manual de tres profesores de la Universitat Pompeu Fabra. Diría que es de los pocos o el único que aborda la traducción al catalán y además de aportar algunos trucos útiles es una buena herramienta de consulta en temas de estilo. Además, propone ejercicios muy interesantes.

No estoy especializada en traducción jurídica pero alguna vez he traducido algún documento y este librito me ha ido bastante bien. Contiene muchos ejemplos de textos y vocabulario que valen la pena. Podría ser un poco más exhaustivo pero cumple lo prometido.

Junto a este libro está el Diccionario Espasa de términos jurídicos EN-ES que viene acompañado de un CD, que es bastante completo.

En cuanto a libros sobre traducción en inglés, recomiendo fervientemente la colección de St. Jerome Publishing. Tienen un catálogo variado de libros sobre traducción a buen precio y los portes son gratuitos.

El libro de Díaz Cintas es una traducción al inglés de su libro en Ediciones Almar pero lleva un DVD muy útil con vídeos para practicar y el programa WinCAPS.

Siguiendo con el inglés, Thinking Spanish Translation es un buen manual para los interesados en traducción inversa. Está pensado para un angloparlante que quiera dedicarse a la traducción ES-EN pero tiene apartados muy interesantes como la traducción como producto, los aspectos culturales y la traslación de las estructuras pasivas e impersonales, por poner algunos ejemplos.

Is that a Fish in Your Ear? de David Bellos es una defensa del arte de la traducción en toda regla. Aborda todo tipo de temas tan diversos como el concepto que la gente tiene de la traducción, la traducción automática o la literalidad en las traducciones con anécdotas y con humor, que siempre se agradece.

En cuanto a libros acerca de la práctica traductora en sí están estos dos volúmenes que quizá os suenen de la red, como How to succeed as a freelance translator de Corinne McKay y su página TranslateWrite. Del libro de McKay destacaría las secciones acerca de cómo buscar, tratar y mantener a los clientes. Ya se sabe que, muchas veces, el sentido común es el menos común de todos y ofrece ejemplos muy útiles al respecto.

El de Samuelsson-Brown ofrece una visión más general y desde cero de la práctica y el día a día de un traductor: desde cómo hacerse traductor autónomo y tener el equipo adecuado hasta montar una agencia. De todo un poco. Ninguno de los dos son biblias de la traducción precisamente pero se pueden encontrar algunos datos interesantes.

Otro que también habla de la práctica traductora pero desde un punto de vista más irónico y en forma de cómic es Mox, el personaje creado por el traductor Alejandro Moreno-Ramos. Yo me he sentido bastante identificada con muchas de las viñetas.

En cuanto a lengua inglesa, estoy enamorada de este libro de Eric Partridge. Contiene muchas frases hechas y otras expresiones comunes en inglés británico, estadounidense, australiano, etc. que vale la pena conocer. Ofrece una explicación muy detallada así como su origen.

Por último, para los curiosos de la lengua inglesa recomiendo The Cambridge Encyclopedia of the English Language de David Crystal. Este volumen cubre la historia del idioma, sus dialectos, el uso sexista de la lengua, el inglés en los medios de comunicación… Todo (o casi todo) lo que hay que contar del inglés explicado de una forma muy amena.

Otros recursos en línea

Estas lecturas no os ocuparán espacio en casa, por suerte. Los siguientes enlaces son artículos y documentos que he utilizado en algún momento u otro y que creo que pueden resultar de interés.

Lengua

Los anglicismos ortotipográficos en la traducción. http://medtrad.org/panacea/IndiceGeneral/n11-editorialsousa.pdf

Redacción

English Style Guide: A handbook for authors and translators in the European Commission. http://infotra.wordpress.com/2012/07/23/english-style-guide-a-handbook-for-authors-and-translators-in-the-european-commission/

Traducción

Traducción audiovisual

Traducción del cómic y novela gráfica

 Traducción médica y científica

¿Vosotros tenéis algún recurso imprescindible? ¿Un libro que tenéis siempre en la mesilla? ¿El Santo Grial de vuestra biblioteca? ¡Compartidlo! 🙂

Adaptaciones culturales en el doblaje

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Después de ver Ted (Seth MacFarlane, 2012) he creído oportuno hablar un poco de las adaptaciones culturales. Con esto no me refiero a la traducción de un único referente cultural sino al cambio prácticamente total de una película.

Pero para entender cómo funciona esto, repasemos primero qué es un referente cultural y qué importancia tiene.

Para ser un buen profesional, un buen traductor no sólo necesita una formación lingüística, sino también debe conocer muy bien la cultura de la lengua origen y la cultura de la lengua de llegada para poder trasvasar correctamente el mensaje y hacer bien su trabajo, de ahí la importancia que tiene el referente cultural o culturema en traducción.

Esta tarea no es fácil en ningún tipo de traducción, pero menos aún en traducción audiovisual, cuando hay veces que tenemos una imagen que complementa lo que estamos oyendo o incluso lo contradice. El referente cultural es, por tanto, esencial.

Para entender bien el concepto de referente / referencia cultural cito a Rosa Agost (1999), que entiende que los elementos culturales son aquellos «que hacen que una sociedad se diferencie de otra, que cada cultura tenga su idiosincrasia». Para la autora, elementos culturales son: lugares específicos de alguna ciudad o de algún país, aspectos relacionados con la historia, con el arte y con las costumbres de una sociedad y de una época determinada (canciones, literatura, conceptos estéticos); personajes muy conocidos, la mitología, la gastronomía, las instituciones, las unidades monetarias, de peso y medida, etc.

A la hora de traducir, ante un referente cultural podemos adoptar tres posturas:

a) Domesticación/naturalización: consiste en eliminar los elementos del texto origen (TO) que puedan resultar extraños para la cultura de llegada. Para ello, se sustituyen los elementos desconocidos por otros propios de la cultura del texto meta (TM). Como ejemplo de esta estrategia tenemos el mítico doblaje de Cosas de casa (Family Matters), donde una familia afroamericana de Chicago hablaba felizmente de personajes como Bertín Osborne.

b) Extranjerización: es la estrategia traductora opuesta a la anterior. Los elementos propios de la cultura del TM se mantienen en la traducción del TO, se dejan en ese idioma sin más.

c) Neutralización: consiste en trasladar un elemento de la cultura del TO en la cultura del TM sin ​​marcas culturales, bien sea por desconocimiento del traductor o por conveniencia en la traducción. Un ejemplo puede ser el de una marca comercial de la cultura de origen que no encontramos en la nuestra. En este caso se suele sustituir marca comercial por su genérico. Una frase como «She put some Hunt’s on her meat» podríamos reformularla como «Le echó salsa barbacoa a la carne».

Para hablar de casos concretos, un ejemplo famoso es el de Regreso al futuro. En una de las entregas, la madre de Marty McFly se dirigía a él como «Calvin» porque en sus calzoncillos tenía escrito «Calvin Klein». En España, dado que por entonces no había llegado aún esa marca, se cambió a «Levi Strauss». Es un caso de referencia cultural adaptada que respeta también el idioma de partida, es decir, se ha optado por usar una marca americana que encaja en las dos lenguas y no provoca extrañeza en la versión española.

Lo que quizá sí podría provocar extrañeza es que por aquella época en España, Levi’s solo comercializaba vaqueros. Donde debería llevar escrito lo de Levi’s Strauss es en la etiqueta exterior del vaquero, no en la ropa interior.

Versión EN

 

Versión ES

 

La estrategia de naturalización se usó mucho en el doblaje de series norteamericanas de los ochenta y los noventa. En Cosas de casa y en El príncipe de Bel-Air se referían muchas veces a famosos españoles como Carmen Sevilla, María Teresa Campos, Julio Iglesias o Chiquito de la Calzada. Era una forma de no perder la gracia que en la lengua original tendría el hacer referencia a otro famoso como Oprah, por ejemplo.

En Sabrina, cosas de brujas, una serie más o menos reciente (sí, sé que ya han pasado unos añitos también), el gato Salem hacía muchas referencias a la comida española, famosos españoles y estereotipos de las diversas comunidades.

Últimamente este fenómeno se observa, sobre todo, en los largometrajes que nos llegan de Estados Unidos y las doblan aquí cómicos famosos. Es el caso de Ali G in da House, donde se hacían referencias a los maderos (en el original, feds) cuando podrían haber usado un genérico como polis, por ejemplo. Claro que aludir a nuestra realidad hace más gracia. Si queréis ver algunos ejemplos más, vale mucho la pena consultar este artículo de la compañera Carla Botella y esta entrada de su blog, Nobody is perfect.

Por cierto, ¿sabíais que según el doblaje español, Ali G viene de Lugo? Mirad, mirad (minuto 1:10): http://youtu.be/sn9zbLMWBDY

Shrek es otra película adaptada a nuestra realidad. ¿Quién puede olvidar el “Ahora vas y lo cascas” que José Mota ponía en boca del asno haciendo referencia a una coletilla suya? Pues bien, esta frase se aparta totalmente del texto original. En la película, la princesa Fiona lanzaba un eructo, semejante al que acababa de lanzar el personaje del ogro y el asno le decía a su amigo: «She’s as nasty as you are» (es tan desagradable como tú). Nada que ver con lo doblado.

También pasa en Austin Powers (doblaje con voces de Florentino Fernández), donde, además de las referencias, el personaje del Gordo Cabrón habla como Jesús Gil y Gil, y el malvado Miembro de Oro lo hace como Van Gaal.

Adaptación sí – Adaptación no

Para empezar, quien ve estas series o acude al cine a ver estas comedias espera reírse y que el humor le resulte cercano. La adaptación es la mejor opción en estos casos.

El marketing también tiene mucho que ver. Las frasecitas de «con doblaje de José Mota» (Shrek) o «con las voces de Andrés Iniesta y Piqué» (Piratas, 2012) tienen mucho gancho en la promoción. Y no solo porque le pongan las voces, sino porque le añadirán sus coletillas y frases célebres.

Por otro lado, una adaptación suele traer polémica. No todo el mundo (y seguramente menos aún la crítica) entenderá que se use esta opción. Y esto nos da pie a hablar de los subtítulos. ¿Es igual de aceptable una adaptación en los subtítulos? La discrepancia entre los referentes de la VO y la VS provocarán mucha extrañeza e incluso rechazo en el espectador.

Y, por último, ¿dónde está el límite? ¿Cuánto se puede cambiar sin que los personajes o la película, en definitiva, se pasen de ridículos?

El caso de Ted (achtung, spoilers)

En Ted veníamos avisados por el cartel promocional, que rezaba: «Una película que contiene juerga, pasotes, chonis y todas esas cosas que molan mogollón».

Pues, como siempre, los dichos tienen razón y quien avisa no es traidor. A mí ya me chocó que se hablara de chonis porque, para empezar, el término me remite a un tipo de chica española, que no americana, muy concreto.

En la película, por ejemplo, el personaje de Wahlberg trata de adivinar el nombre de la novia del oso y la retahíla de nombres es increíble (Vane, Yessy, Yoli, Chari…) pero no acierta. Al final cae en la cuenta y pregunta: «¿No será de esos nombres que empiezan por «la»?». Y efectivamente, la novia se llama «la Vane». No sé pero, dejando de lado que el doblaje es una ilusión y que sabemos que los protagonistas no hablan español, la historia transcurre en una ciudad norteamericana y a mí me cuesta pensar que haya chonis.

De todos modos, el fragmento original tiene tela:

Ted: I met a girl; she’s a cashier.
John: No way! That’s awesome! We should fuckin’ double date or something, you, me and Lori and w-what’s her name?
Ted: White trash name. Guess.
John: Mandy.
Ted: Nope.
John: Marilyn.
Ted: Nope.
John: Brittany?
Ted: Nope.
John: Tiffany.
Ted: Nope.
John: Candace.
Ted: Nope.
John: Don’t fuck with me on this! I know this shit!
Ted: Do you see me fuckin’ with you? I’m completely serious.
John: Alright, speed round. I’m gonna rattle off some names, and when I hit it, you fuckin’ buzz it, okay? You got me?
Ted: You do it. I will tell you. Yeah.
John: Alright: Brandy, Heather, Channing, Brianna, Amber, Serena, Melody, Dakota, Sierra, Bambi, Crystal, Samantha, Autumn, Ruby, Taylor, Tara, Tammy, Lauren, Charlene, Chantelle, Courtney, Misty, Jenny, Krista, Mindy, Noel, Shelby, Trina, Reba, Cassandra, Nikki, Kelsey, Shawna, Jolene, Urleen, Claudia, Savannah, Casey, Dolly, Kendra, Kylie, Chloe, Devon, Emmalou, fuckin’ *Becky*?
Ted: No.
John: Wait; was it any of those names with a «Lynn» after it?
Ted: *Yes*.
John: Oh, I got you, motherfucker! I got you!
[Ted laughs]
John: Okay. Brandi-Lynn, Heather-Lynn…
Ted: Tami-Lynn.
John: [Exasperated] *Fuck*!

Cómo no, también echan mano de famosos españoles. Por ejemplo, «la Vane» habla como Belén Esteban (pero igual, ¿eh?) e incluso dice aquello de «Por mi hija, ma-to», hacen referencia a los personajes de Verano Azul y a un niño regordete le llaman Falete. En este caso, en VO decían «Back off, Susan Boyle» y es un personaje que también conocemos aquí. Si se pensó que no haría gracia, quizá podrían haber optado por otra cosa en lugar de adaptarlo tanto. No sé, se me ocurre «tonelete» o mejor «gordito», si querían conservar las tres sílabas puesto que se dice muy rápido.  

A mí todo estas estas referencias me dejaron sin palabras pero os juro, porque estaba ahí y doy fe, que la gente se partía de la risa.

Por la red ya se han hecho eco del doblaje y es alucinante ver el desconocimiento que impera en general. Para empezar, no es cosa del traductor y aún menos de los dobladores (sí, hay quién aún no ve la diferencia entre ambos). Por otro lado, está claro que si recibes la consigna de adaptar, adaptas, y las órdenes vienen de arriba. Me imagino que desde un principio quisieron trasladar la película a la cultura española.

Hay opiniones para todos los gustos. Hay quien piensa que españolizar tanto el doblaje es un signo de la poca confianza que se tiene en la inteligencia del espectador. Por el contrario, hay personas que defienden este tipo de doblajes porque si se hiciera otro tipo de traducción se perdería la gracia.

Otros comentan, con bastante acierto, que el problema añadido de este tipo de doblajes es su fecha de caducidad. Al utilizar bromas sobre famosos del momento, cuando vuelves a ver la película en pocos años ha perdido la gracia que tenía en su momento.

Sea como sea, lo que está claro es que la película en inglés y la doblada son dos cosas distintas. ¿A vosotros qué os parece?

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Para saber más:

Otro tipo de visibilidad

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Los traductores siempre hablamos de visibilidad en términos de consideración y respeto hacia la profesión más que de ver nuestros nombres escritos por ahí (que también, no lo negaremos) pero, a veces, la visibilidad viene dada por otros factores.

Hace tiempo que recopilo ejemplos (gráficos y en su mayoría divertidos) de cómo se nos ve a los traductores e intérpretes y nuestra profesión desde otras disciplinas como el cómic y la novela. La verdad es que se recurre mucho a los tópicos. Muchas veces es por desconocimiento, otras porque es el recurso fácil y otras, sinceramente, porque es verdad. ¿Qué le vamos a hacer?

Intérpretes

Ejemplo clásico de reducción. Curiosamente es una idea bastante generalizada.

Otro tópico, que esta vez pasa por reinterpretar o simplificar el mensaje. No obstante, visto así, ojalá todos los políticos llevaran siempre a un intérprete que nos dijera las verdades sin eufemismos ni tapujos, ya que ellos no se atreven.

Un ejemplo más del intérprete, aunque en este caso se trata de un programa de televisión, es este fragmento de The Catherine Tate Show.

¿Se puede faltar más al respeto en siete idiomas? Lo dudo mucho.

Intérpretes de la lengua de signos

Algo que no se debe hacer nunca ni al traducir ni al interpretar, pero aquí está: verter nuestras opiniones en el texto, discurso, etc.

Es una buena máxima y muy cierta. Ojalá la aplicáramos más, aunque quizá no sea el motivo por el cual muchos intérpretes de la lengua de signos escogen esta profesión.

Bueno, en este caso quizá no haría falta interpretar nada, ¿no?

No está de más hacer este tipo de advertencias. Me imagino que interpretar programas tan «finos» como Sálvame (entre otros) y Jersey Shore sería todo un reto.

Traductores

Fragmento de La soledad de los números primos de Paolo Giordano. Me pareció precioso y tuve que hacerle una foto. Quizá no todos traduzcamos para llenar los vacíos que van dejando los años pero sí me parece muy apropiado lo de diseccionar las páginas o las frases, mejor dicho. Al fin y al cabo traducir un texto es la mejor manera de entenderlo y eso es porque lo examinamos muy a fondo.

Fragmento de Te dejo es jódete al revés de la Señorita Puri (@SenoritaPuri). En este caso los que reciben son los traductores de subtítulos y aquí se nos acusa de añadir más información de la que el espectador oye.

Quino es un maestro del lenguaje y aquí nos lo demuestra con un concepto bello pero sobre todo práctico de la traducción.

Dilbert y el perjuicio que una mala traducción puede causar en los procesos industriales.

Mingote nos presenta como una figura clave para la correcta comprensión en un matrimonio. ¿A que no habíais pensado nunca en esa salida profesional?

Estas dos imágenes pertenecen al cómic Pyongyang de Guy Delisle, en el que se relata en primera persona la vida en Corea del Norte y las situaciones surrealistas que el autor vivió allí.

Delisle, francocanadiense, tuvo que echar mano de un traductor/intérprete que le hizo de acompañante y cicerone. Las condiciones sociopolíticas del país hacen que la profesión se aparte un poco de nuestros cánones en cuanto a la figura del traductor en sí y la manera de presentar la realidad. A lo largo del cómic, el traductor le explica o le oculta lo que quiere, con lo que el autor (que no es ingenuo) se va empapando de la realidad manipulada del día a día en la capital.

La figura del intérprete también aparece en los cómics de Astérix de Goscinny y Uderzo. Aquí le vemos en una situación que pasa algunas veces cuando los interlocutores no se ponen de acuerdo. (¡Gracias, Irene, por la foto!)

Para terminar no podía faltar una mención especial para Liniers (@porliniers) y su serie de viñetas protagonizadas por El señor que traduce los títulos de las películas. Ya sabemos que los traductores no tenemos nada que ver con los títulos (ni de películas ni de libros), que es todo cuestión de los departamentos de márketing y publicidad, pero él lo puede todo. Además, nos enseña varias cosas:

1. Cómo nos gustan los nombres rimbombantes:

2. A veces el método de trabajo es algo particular:

3. Como buen traductor, es un gran defensor de nuestras neuronas y se encarga de eliminar cualquier inventiva en los títulos del cine. (En cuanto al uso recurrente de «mortal», hay un especial muy interesante en «La traducción del mal»)

Gracias a él podemos ir a cine tranquilos porque se ha encargado de eliminar cualquier complejidad lexicográfica, poder de sugerencia o poesía en las marquesinas:

(En España, «Superbad» fue «Supersalidos»)

Claro que, por suerte, no siempre se sale con la suya.

Aunque, cuidado: ¡dicen que el «traductor» se pasa a la literaria!

¿Y vosotros que opináis? ¿Se nos retrata de forma realista? ¿Recordáis algún otro fragmento en el que salgamos bien o mal parados?

¡Hasta la próxima!

Anecdotario ilustrado IV

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De los productores de Anecdotario ilustrado, los realizadores del volumen II y los asistentes de iluminación del III, aquí tenéis la cuarta parte.

No te compares con nadie

Trabaja duro, esfuérzate y sé feliz con todo aquello que consigas. Siempre habrá quien tenga más volumen de trabajo que tú o le encarguen proyectos más interesantes, pero no vale la pena amargarse por eso.

Como decía Roosevelt: «Comparison is the thief of joy». Comparándote disfrutarás menos de lo que realmente has conseguido y las metas que alcanzas cada día y eso no puede ser.

Con la cabeza en las nubes

¿Qué queréis que os diga? A veces está bien pasar un tiempo ahí arriba. Aunque yo no sea un buen ejemplo en esta cuestión; va bien desconectar de vez en cuando y no solo me refiero al trabajo.

Soñemos un poco más. Seamos realistas: pidamos lo imposible.

Trados y ese momento de felicidad

Trados tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. A mí me compensa, la verdad, y aunque parezca algo digno de estudio psicológico, me encanta ver cómo va bajando el porcentaje de segmentos por traducir y aumenta el de traducidos. Es como una especie de cuenta atrás. ¿Y qué decir del glorioso momento en que consigues llegar al 100%?

A veces, mis pensamientos se enredan más que mis auriculares

Muchas noches, después de una jornada intensa de traducción, ya no sé en qué idioma hablo. Mezclo cosas y se me forma un batiburrillo mental increíble. Tener un texto en inglés que traduces al español mientras le hablas al perro en catalán te deja medio lela.

Y ya no entremos en la cabeza de un intérprete, eso son palabras mayores en cuanto a enredo mental.

Nudos marineros

Seguramente ya os habrá pasado. Aceptáis un encargo gordo y a los pocos días os encargan un proyecto al que no podéis (o no queréis) decir que no.

En estos casos recuerdo siempre las palabras de mi madre, que siempre ha sido una gran refranera: «Dios aprieta pero no ahoga». Cierto, al principio no ves la luz al final del deadline, pero de todo se sale. Eso así, a veces se te quedan las marcas en el cuello.

We may come in different shapes and sizes but our light shines anyway, so shine on!

No me refiero a que tengamos muchas o pocas luces, ¿eh? En realidad, va un poco en relación al primer dibujo y no se aplica únicamente a la traducción o al trabajo de traductor.

Somos distintos, tenemos distintas metas pero todos tenemos nuestra propia luz interior. Mantenla siempre encendida: no dejes que nadie la apague. Suena un poco a Coelho, pero ya me entendéis 😉

El valor de una traducción: tarifas y conocimientos

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¿Eres un mono? ¿No? Pues entonces no aceptes cacahuetes

Estamos en pleno verano y resulta difícil hablar de según que asuntos. ¡Estamos de vacaciones! Pero es un buen momento para detenerse y pensar en nuestra pequeña empresa, sobre todo en las tarifas que aplicamos, ese tema tan controvertido en el mundo de la traducción.

Seamos claros, la traducción para muchos no es más que un trámite molesto y, como tal, quieren sacárselo de encima de forma rápida y barata. Pero para un traductor es su sustento, sobre todo si se dedica únicamente a traducir.

Basta ya de desmerecernos. Es nuestra profesión y debemos cobrar dignamente. Además, como apunta Ricard Lozano en su Vademécum: «El montante total de la facturación no constituye en realidad un sueldo, sino una cantidad bruta de la que es preciso restar todos los gastos e impuestos relacionados con la actividad», ¡que no son pocos!

Incurrimos en bastantes gastos, hay que declararlo todo cada tres meses y si las tarifas no son dignas, las cuentas no salen. O quizá sí, pero eso será porque se trabaje frenéticamente y salgan las traducciones como churros (y quizá la calidad sea igual, es decir, un churro).

Recomendaciones prácticas:

  • Si tienes dudas sobre qué tarifas aplicar, habla con compañeros (sí, ya sé que es un tema delicado y a muchos no les gusta hablar de eso) o consúltalo con las asociaciones profesionales (a falta de Colegio). En fin, hay que investigar un poco el mercado.
  • A la hora de preparar un presupuesto, empieza por tarifas altas (sin pasarse, claro) porque ya tendrás tiempo de bajarlas. Si el cliente acepta tu primera propuesta, ¡fantástico! Si no, siempre se puede negociar.
  • Ten siempre un registro de las tarifas que aplicas a cada cliente (puede que sean distintas si trabajas para una agencia española o extranjera, un cliente directo nacional o extranjero). Yo tengo un PDF hecho con mis tarifas y se lo paso a cada nuevo cliente. Así, tú también tienes constancia de lo que cobras, al cliente no le das ningún susto cambiando súbitamente de precio y todo queda bien registrado.
  • Las agencias son empresas privadas y es cierto que ofrecen tarifas más bajas que los clientes directos, pero eso se debe a que hay traductores que las aceptan. Seguramente ya sabes qué tarifa es aceptable o no y si revientas precios es tu elección, pero con eso destruyes tus propias posibilidades de progresión profesional.
  • Aprende a decir «no» a todos aquellos proyectos que no cumplan los requisitos mínimos que hayas establecido. Puede quedar demasiado tajante y puede que tengas miedo al rechazo o a que no te vuelvan a llamar pero también es señal de profesionalidad.
  • Antes de aceptar un proyecto, infórmate del cliente y trata de averiguar su seriedad y solvencia. Ahora hay muchas maneras de hacerlo, por ejemplo a través de Proz u otras asociaciones y grupos.
  • Controla la contabilidad de cada cuenta de cliente y de los pagos pendientes de cada proyecto. Con el acceso virtual a las cuentas corrientes esto es más fácil que nunca. No hay que confiar simplemente en que ya llegará el pago. A veces a uno se le pasa pagar o se extravían las facturas… por correo electrónico.
  • Si un precio resulta insostenible, no comprometas la calidad para hacerlo rentable (no consultando todas las dudas que debieras, traduciendo a ritmo vertiginoso, no revisando tu trabajo las veces que sea preciso, etc). Conserva la calidad y mejórala siempre que puedas porque si trabajas mal puede que pierdas al cliente en un futuro.

Piensa que no solo cobras por tu tiempo sino por tus conocimientos. Has terminado una carrera, un postgrado, un máster o has asistido a algunos cursos (de corrección, de Trados o de gestión terminológica, por ejemplo). Todo esto vale dinero. Todo esto es un valor añadido para ti y tu trabajo: esto se cobra (no directamente, pero debería ser parte integrante de tu precio, ¿no crees?).

En relación a esto, y para terminar, no se me ocurre nada mejor que ilustrarlo con la Fábula del ingeniero y el tornillo:

“Había una vez un ingeniero al que llamaron para arreglar un ordenador del que dependía gran parte del proceso productivo de una importante fábrica.

Sentado frente a la pantalla, el hombre oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo.

Entonces encendió el ordenador de nuevo y comprobó que funcionaba a la perfección.

El presidente de la empresa se mostró encantado y se ofreció a pagar el servicio en el acto.

-¿Cuánto le debo? -preguntó.

-Son mil euros, si me hace el favor.

-¿Mil euros? ¿Mil euros por unos minutos de trabajo? ¿Mil euros por apretar un simple tornillito? Ya sé que el ordenador es una parte fundamental de mi proceso productivo, pero mil euros es una cantidad disparatada. Solo la pagaré si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique.

El ingeniero asintió con la cabeza y se fue.

A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto.

La factura decía:

Detalle de los servicios prestados:

1. Apretar un tornillo: 1 euro

2. Saber qué tornillo apretar: 999 euros

Moraleja: aprende a hacer valer tus conocimientos y empieza a cobrar por lo que sabes, no solamente por lo que haces.

¡Ah! Y por encima de todo:

***

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Traducción automática para dummies

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Cuando la gente piensa en un traductor automático piensa en esto, una especie de robot que traduce al momento una frase o un texto entero de una lengua a otra.

(De hecho, esto es una instalación llamada ‘bios [bible]’ (2007) de Robotlab que consiste en un robot industrial que escribe la Biblia en papel trazando las líneas caligráficas con una precisión excepcional.)

Pero en realidad se asemeja más a esto otro (y no solo por el error que ha producido al traducir del alemán al inglés):

Como todo, un traductor automático puede ser algo positivo si se usa bien, como un superhéroe hace con sus poderes. Por ejemplo, puede resultar de ayuda para cualquier persona que desee comprender rápidamente (y sin muchas pretensiones) un texto escrito en una lengua que desconoce. Ahora bien, y nunca me canso de recalcarlo: en caso de duda, consulte a un especialista.

Últimamente son muchos los traductores que, con miras a optimizar el trabajo de traducción, emplean también este tipo de programas. Por ejemplo, existen programas que se pueden usar conjuntamente con Trados, como el GT4T, que permite hacer una pretraducción del segmento con Google Translate.

No obstante, para entregar un producto de calidad, la interacción hombre-máquina debe seguir (idealmente) unos parámetros: preedición, edición interactiva y postedición. En la fase de preedición, el traductor revisa el texto que se va a traducir antes de que éste lo introduzca en la máquina con el fin de resolver ambigüedades que puedan existir en el texto. La edición interactiva consiste en realizar la traducción de manera que, durante el proceso, la máquina entregue opciones al traductor para que éste determine la mejor solución en cada caso. Finalmente, la postedición consiste en “corregir” el producto resultante del programa de TA, y es una de las fases más usadas en los diferentes programas que existen en el mercado. Esto último es esencial si no se quiere meter la pata hasta el corvejón.

Tipos de traductores automáticos 

Hay que matizar que no todos los traductores automáticos son iguales. Según M. Isabel Diéguez (cuyos estudios sobre los errores y los aciertos de los sistemas de TA son dignos de leer y se han tomado de base para el post) hay que distinguir los tipos de programas:

  1. Sistemas autónomos que requieren una edición posterior del texto traducido a cargo de un traductor humano;
  2. Sistemas interactivos, ya sea de TA asistida por el usuario o traducción manual asistida por el computador, y
  3. Sistemas más independientes, entre los cuales podemos destacar los sistemas de gestión de bases de datos terminológicos, los programas de vaciado automático de términos y los programas de TA dotados de un módulo de terminología.

La calidad en el punto de mira

En lo referente a la calidad, se han hecho estudios comparativos de diferentes programas de TA cuyos resultados no son del todo alentadores en comparación con la calidad que presentan las traducciones hechas por el traductor humano, evidentemente. Algunos investigadores reconocen que la calidad del producto de un programa de TA depende fundamentalmente de variables como la cantidad y grado de fiabilidad de la información terminológica que el programa contenga (básico). En otras palabras, reconocen que la calidad aumenta en la medida en que el programa cuente con un glosario general y con varios microglosarios especializados según áreas temáticas.

Además, está claro que no es lo mismo un traductor en línea como Babelfish, Bing, que el traductor de El Mundo (aprovecharon el software de Reverso), el de Google Translate o el de Systran.

Errores típicos

Algunos de los errores más típicos, según se recogen en este estudio de Esperanza Alarcón, son:

  1. Imprecisiones terminológicas (estos programas suelen contener el vocabulario más general y no contemplan los términos más especializados que, además, pueden variar de una rama a otra)
  2. Falsos sentidos
  3. Sinsentidos
  4. Palabras sin traducir (a veces se dejan en la lengua original aquellas palabras que no se encuentran recogidas en el programa o bien si contienen erratas)
  5. Repeticiones
  6. Alteración del orden de las palabras
  7. Uso incorrecto de las preposiciones (pasa mucho con el «à» del francés)
  8. Uso incorrecto de los tiempos verbales
  9. Traducción incorrecta de la doble negación en francés y catalán
  10. Calcos sintácticos y léxicos de la LO
  11. Extranjerismos innecesarios
  12. Alteración de la puntuación

Casos reales

Las mayores barbaridades que he observado se producen especialmente en lenguas muy cercanas, por ejemplo el castellano y el catalán. En estos casos me parece que el motivo principal son las prisas y la desidia porque no se entiende que se produzcan fallos garrafales como los que se recogen a continuación.

Veamos la siguiente fotografía. Es el escaparate de una panadería y entre los tipos de pan está el «pa engonals» que, en español sería «pan inglés». Por lo visto teclearon «pan ingles» (así, sin acento) en el traductor de Google y creyeron a pies juntillas en la propuesta del programa.

En el caso siguiente el error se debe a que el programa no distingue entre palabras polisémicas si no se da un contexto claro e incluso a veces a pesar de tenerlo. «Empeño» en castellano es (según la RAE) la «acción y efecto de empeñar un objeto» o bien «deseo vehemente de conseguir algo», entre otros significados. Pues bien, a la hora de trasvasar su sentido al catalán, este establecimiento ha optado por el segundo significado, que no tiene ningún sentido aquí. La palabra adecuada seria «empenyorament». Además, en el escaparate se mezcla el castellano y el catalán, pero eso es otro tema.

Ocurre tres cuartos de lo mismo en el siguiente adhesivo en un escaparate de una tienda de ropa. Se supone que regalan una bolsa para la playa pero al traducirlo literalmente (me niego a pensar que lo ha traducido una persona) ha quedado en «borsa», que en catalán equivale a «la Bolsa».

En las cartas de los restaurantes abundan este tipo de errores que huelen a traducción automática. Este es de juzgado de guardia:

Los callos (de vaca, ternera o carnero) han pasado a ser callos (de pies humanos) en esta carta. ¿Da miedo o no?

Para terminar os dejo unos pantallazos de la técnica «depurada» que tiene Microsoft en cuanto al uso del traductor automático en su página. Este es el original:

Y esta la versión castellana del Knowledge Base hecha con un TA:

Al menos tienen la decencia de avisar de que se trata de una traducción automática y que «no garantizan la calidad lingüística de las traducciones». Algo es algo, pero podrían contratar a un traductor de carne y hueso, ¡leñe!

Y, como no, veamos lo que hace Google:

¡Sin palabras! Google Translator sí es un buen bicho…

Y a los compañeros traductores os pregunto: en vuestro trabajo ¿TA sí o TA no?

¡Hasta la próxima!

***

Para saber un poquito más: