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De los productores de Anecdotario ilustrado, los realizadores del volumen II y los asistentes de iluminación del III, aquí tenéis la cuarta parte.

No te compares con nadie

Trabaja duro, esfuérzate y sé feliz con todo aquello que consigas. Siempre habrá quien tenga más volumen de trabajo que tú o le encarguen proyectos más interesantes, pero no vale la pena amargarse por eso.

Como decía Roosevelt: “Comparison is the thief of joy”. Comparándote disfrutarás menos de lo que realmente has conseguido y las metas que alcanzas cada día y eso no puede ser.

Con la cabeza en las nubes

¿Qué queréis que os diga? A veces está bien pasar un tiempo ahí arriba. Aunque yo no sea un buen ejemplo en esta cuestión; va bien desconectar de vez en cuando y no solo me refiero al trabajo.

Soñemos un poco más. Seamos realistas: pidamos lo imposible.

Trados y ese momento de felicidad

Trados tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. A mí me compensa, la verdad, y aunque parezca algo digno de estudio psicológico, me encanta ver cómo va bajando el porcentaje de segmentos por traducir y aumenta el de traducidos. Es como una especie de cuenta atrás. ¿Y qué decir del glorioso momento en que consigues llegar al 100%?

A veces, mis pensamientos se enredan más que mis auriculares

Muchas noches, después de una jornada intensa de traducción, ya no sé en qué idioma hablo. Mezclo cosas y se me forma un batiburrillo mental increíble. Tener un texto en inglés que traduces al español mientras le hablas al perro en catalán te deja medio lela.

Y ya no entremos en la cabeza de un intérprete, eso son palabras mayores en cuanto a enredo mental.

Nudos marineros

Seguramente ya os habrá pasado. Aceptáis un encargo gordo y a los pocos días os encargan un proyecto al que no podéis (o no queréis) decir que no.

En estos casos recuerdo siempre las palabras de mi madre, que siempre ha sido una gran refranera: “Dios aprieta pero no ahoga”. Cierto, al principio no ves la luz al final del deadline, pero de todo se sale. Eso así, a veces se te quedan las marcas en el cuello.

We may come in different shapes and sizes but our light shines anyway, so shine on!

No me refiero a que tengamos muchas o pocas luces, ¿eh? En realidad, va un poco en relación al primer dibujo y no se aplica únicamente a la traducción o al trabajo de traductor.

Somos distintos, tenemos distintas metas pero todos tenemos nuestra propia luz interior. Mantenla siempre encendida: no dejes que nadie la apague. Suena un poco a Coelho, pero ya me entendéis 😉

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