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No sé si os pasa, pero cuando estoy más estresada es cuando más ideas y ganas tengo de hacer cosas (otras cosas que no sean trabajar, evidentemente). Es en estos momentos cuando, curiosamente, más inspirada estoy para dedicarme a mi gran afición: el dibujo.

El problema es que esa inspiración va muchas veces ligada al mismo trabajo, de modo que he pensado en crear una serie de posts con esta temática. No serán exclusivamente anécdotas de traducción (para eso ya está Mox, el alter ego de Alejandro Moreno-Ramos) pero sí reflejaran situaciones cotidianas o pensamientos de un traductor o de un trabajador autónomo, por extensión.

Y a veces, sin previo aviso, el trabajo te engulle y pierdes la noción del espacio y el tiempo

Sutileza. Porque no todo se puede decir con flores (de interpretación libre)

Cabeza que sigue en marcha cuando te acuestas de madrugada tras una jornada intensa de traducción…

Las palabras son más peligrosas que las balas. Hay que ser precavido con lo que se dice. Y lo que se traduce

A veces pienso en lo bien que estaría que hubiera una poción que ayudara a traducir, a encontrar ese “mot juste” que siempre buscamos. Por supuesto, preferiblemente no adictiva, para eso ya tengo el café

En la caja de Pandora de un traductor hay facturas impagadas, inseguridades, prisas, trabajos para ayer… ¿Qué quedará en el fondo?

Y en próximos episodios, más.