• Contacto y otras páginas web
  • Política de privacidad
  • Ponencias y entrevistas
  • Proyectos
  • Servicios
  • Sobre la autora

En la luna de Babel

~ Blog sobre lenguas y traducción

En la luna de Babel

Publicaciones de la categoría: traducción literaria

Reflexiones en torno a la traducción

21 jueves Abr 2016

Posted by enlalunadebabel in Traducción, traducción literaria

≈ 3 comentarios

Etiquetas

citas, Día del Libro, literatura, sant jordi, traducción, traductología, traductor

Esta semana de letras que culmina con la celebración del Día del Libro y Sant Jordi para los catalanes, podríamos hablar de libros (como hemos hecho ya aquí y aquí) o bien de la importancia de la lectura y la visibilidad. Sin embargo, he creído más oportuno dar un repaso a algunas citas sobre traducción, pero no las más habituales y archiconocidas, sino aquellas que puedan dar pie a reflexión.

large

«Mas ¿qué diría yo de algunos, más dignos en verdad del nombre de traidores que del de traductores, puesto que traicionan a los que se proponen interpretar, privándoles de su gloria, y engañan a los lectores ignorantes al ofrecerles lo blanco por lo negro?». Joachim du Bellay, Defensa e ilustración de la lengua francesa, libro I, capítulo 3º (1549).

«Tan ladrón es el traductor que añade como el que sisa algo del texto original del autor». Andrew Marvell (1621-1678), en carta al Dr. Witty.

«Esta y otras traducciones desatinadas podrán servir de ejemplo, y de aviso, para que los incautos lectores no se dejen llevar de traducciones de libros cuando ignoraren los talentos del traductor. Tengo advertido que es muy común el error de creer que un sujeto que tuviere algunos principios de lengua extraña es ya capaz de traducir un libro. Error perniciosísimo, y que ocasiona se toleren en la República Literaria traducciones insulsas de libros excelentes. Presupuestas las prendas intelectuales en el que quiere ser traductor, no es suficiente con que se posean dos lenguas. Es indispensable que comprenda el asunto si no posee las dos lenguas con perfección. Si no concurren juntos estos prerrequisitos, no saldrá traducción, sino una desfiguración de la obra, que haga obra aparte». Martín Sarmiento, Demostración crítico-apologética, 1732.

«¡Ay de los hacedores de traducciones literales que, al traducir palabra por palabra, embotan los sentidos! Bien se puede decir aquí que la letra mata y que el espíritu vivifica». Voltaire, Cartas filosóficas (Carta 18, «Sobre la tragedia»), 1734.

«¡Cuántos pensarán que para traducir de lengua a lengua no se necesita más que la inteligencia de una y otra obra! ¡Qué error! Es necesaria tanta habilidad para traducir bien, que estoy por decir que más fácilmente se hallarán buenos autores originales que buenos traductores». Benito Jerónimo Feijóo, Cartas eruditas y curiosas, 1759.

type

«No hay sino un único medio de traducir con fidelidad un autor de una lengua extranjera a la nuestra: tener el alma bien empapada de las impresiones que de él se han recibido, y no quedar satisfecho de la traducción hasta que ésta despierte las mismas impresiones en el ánimo del lector. Los efectos del original y los de la versión son entonces idénticos; pero ¿siempre puede llegarse a esto?». Diderot, Elogio de Terencio, 1769.

«Hablábamos de la traducción. Yo comenté que no podía definirla, ni me venía tampoco a la mente una imagen esclarecedora; pero que, no obstante, toda traducción de poesía sólo podría ser una imitación. Johnson (dijo): “Se pueden traducir con exactitud los libros de ciencia. También se puede traducir la historia, en tanto en cuanto no esté decorada con la elocuencia, que sí es poesía; porque, ciertamente, la poesía no se puede traducir. Son, pues, los poetas los que conservan los idiomas. Si pudiésemos, en efecto, disponer en traducción de todo lo que se ha escrito en una lengua, no nos tomaríamos la molestia de aprenderla; en cambio la estudiamos porque la belleza de la poesía no se puede mantener sino en aquel idioma en que primeramente se ha compuesto»». James Boswell, Vida del Dr. Johnson (11 de abril de 1776).

«Los españoles del día parecen que han hecho asunto formal de humillar el lenguaje de sus padres. Los traductores e imitadores de los extranjeros son los que más han lucido en esta empresa. Como no saben su propia lengua, porque no se dignan de tomarse el trabajo de estudiarla, cuando se hallan con alguna hermosura en algún original francés, inglés o italiano, amontonan galicismos, italianismos y anglicismos…». José Cadalso, Cartas Marruecas 1789.

«Porque como enseña San Jerónimo, el que traduce no ha de mirar a la material significación de la voz, sino a la correspondencia que tiene en el idioma en cuya lengua traduce; precepto de cuya observancia se hallan tan lejos todas las traducciones que hoy publican los nuestros… que quedan tan ásperas, desabridas, obscuras, y en muchos lugares expresados los conceptos en muy contrario sentido al que se ofrece en los originales, que más parecen abortos de extranjeras plumas que partos de naturales ingenios». Mateo Ibáñez de Segovia, Prólogo a la traducción castellana de la Vida y acciones de Alejandro el Grande, de Quinto Curcio Rufo, 1794.

«Si la traducción es mala, no disculpa al traductor. Porque antes de acometer la empresa, debe ya conocer todas las dificultades que ofrece; y si no se siente con fuerzas para vencerlas, hasta cierto punto a lo menos, debe renunciar a ella. Además, publicar una traducción es someterla al juicio de los inteligentes; y si éstos la condenan, no hay apelación de su fallo. Es, pues, inútil anticipar su apología. Si es buena, no necesita de prólogo galeato: si es mala, cuanto se diga en su elogio, servirá para hacer ridículo al traductor». José Gómez Hermosilla, Discurso preliminar a la traducción castellana de la Ilíada, 1831.

writing

«No hay duda; esta literatura de las traducciones poéticas de la antigüedad es ardua y arriesgada; casi me atrevo a decir imposible. Si la traducción es absolutamente fiel (filológicamente, se entiende), ni las palabras modernas alcanzan a dar a la poesía el color y la intención de las antiguas, ni el vulgo de los lectores puede comprender sentir y admirar. Si es libre y desembarazada, quedan desnaturalizados por fuerza el texto y el espíritu antiguo: la versión es entonces una temeridad o una caricatura o una calumnia literaria». Leopoldo Augusto de Cueto, Carta a D. Juan Valera, 1878.

«La misión del traductor es presentar el original que se propone verter a otro idioma revestido siquiera del modesto atavío de un lenguaje inteligible, ya que carezca de otras galas; y no le es lícito dejar confuso ni aun lo que, acaso, confusamente se escribiera en un principio». Guillermo Mac-Pherson, Prólogo a la traducción castellana de Hamlet, 1882.

«Una traducción normal no sobrevive mucho tiempo. O se trata de un simple, pálido reflejo, de una copia útil del original, sin estilo propio; o el estilo de la generación del autor se introduce en ella y la transforma momentáneamente en algo vivo, aunque por regla general poco satisfactorio después de veinte años. La alternativa del traductor es sofocar su personalidad y generar una tarea impecable y erudita, pero sin vida; o correr le casi seguro riesgo, si acepta la creatividad en su trabajo, de añadir elementos que la siguiente generación considerará como oscurecedores del espíritu del original» O. Matthiessen, Translation, An Elizabethan Art, 1931

«El asunto de la traducción a poco que lo persigamos, nos lleva hasta los arcanos más recónditos del maravilloso fenómeno que es el habla». Ortega y Gasset, Miseria y esplendor de la traducción, 1937.

«Las traducciones (como las esposas) rara vez son fieles». Roy Campbell, Poetry Review, junio-julio de 1949.

«El grado de complejidad de la traducción literaria es alto, ya que las obras literarias entremezclan en su estructura interna elementos como el lenguaje de uso de las comunidades, el estilo del autor y su postura política y filosófica, además de cosmovisiones disímiles. En este sentido, la tarea del traductor literario representa muy bien la dialéctica de la exploración de mundos imaginarios en la lengua extranjera como un trabajo metodológico y científico, una realidad que nos hace reflexionar sobre el autor como representante de una cultura heterogénea, sobre el lenguaje utilizado en determinado periodo de la historia y, más aún, sobre el mensaje que se transmite y a quién. Por ello, la tarea del traductor en cuanto mediador lingüístico y cultural entre dos pueblos distintos se perfila como crucial en el desarrollo de la cultura y la transmisión del conocimiento». Francisca Eugênia dos Santos y Esteban Alvarado, Traducción literaria y sus implicancias en la construcción de la cultura, 2012.

books-gif-love-reading-Favim.com-4065746

«La tarea del traductor es mucho más dificultosa que la del autor original. Cuando este último busca una palabra con la que manifestar un pensamiento o describir una experiencia, tiene al alcance muchas palabras en su propio idioma y puede elegir sin excesiva dificultad y tardanza la que más le conviene o más le agrada. El traductor del vocablo así escogido tiene que determinar cuál es su equivalencia más inmediata, teniendo en cuenta al mismo tiempo las ideas probables del autor, las probables ideas de los lectores del autor y de sus propios lectores, y la época histórica en que el autor vivió». Theodore Savory, The Art of Translation, 1968.

«Yo pienso que el traductor tiene que ser, por lo menos, un hermano —si no gemelo, muy parecido— del autor original. A un poeta lo tiene que traducir otro poeta. A un científico, otro científico. A un novelista, otro novelista. Porque, evidentemente, un escritor que sea novelista está en mejores condiciones de entender a un compañero suyo que ha escrito una novela en otro idioma que si tiene que traducir un libro científico». Domingo Manfredi Cano, en el coloquio «Los problemas de la traducción de obras literarias», La Estafa Literaria, nº 498, 15 de agosto de 1972.

«Como fenómeno y como problema diferenciado del lenguaje, la traducción es algo que los tratados de lingüística ignoran por completo. (Consecuencia: muchas grandes bibliotecas carecen en sus catálogos de fichas sobre la traducción.) El hecho es tanto más peculiar cuanto que muchos tratados de lingüística estudian, y a fondo, problemas menos concretos: por ejemplo, el de la perfección de las lenguas. Por su parte, ni la Encyclopaedia Britannica ni la Grande Encyclopédie  ni la Encyclopedia Treccani (que consagran las tres un artículo a la minúscula herejía teológica del traducianismo) dedican una sola línea a la traducción, su historia, sus técnicas y sus problemas». Georges Mounin, Lingüística y traducción, 1976.

«La traducción de poesía ofrece unas dificultades muy especiales, especialmente si se traduce a su vez en verso, y cuanto mayor sea la calidad del poema original, más dificultosa es la tarea del traductor… Los recursos disponibles difieren de una lengua a otra; el inglés y el alemán cuentan con versos de acento tónico, pero el latín y el griego utilizaron versos cuantitativos, con contraste de sílabas breves y largas, mientras que el francés sitúa sobre la última sílaba una intensidad de acento y de duración aproximadamente iguales. El traductor ha de tratar de suplir la utilización estilística de los recursos particulares del idioma original con técnicas semejantes en el suyo. Y como en la poesía los elementos léxicos, gramaticales y métricos están todos relacionados y entrelazados, una traducción literaria que satisfaga está en general muy lejos de las versiones palabra por palabra. Cuanto más depende el poeta de las formas del lenguaje, más hundidos se encuentran sus versos en esa lengua particular, y más difícil resulta traducirlos de forma adecuada. Esto es especialmente cierto tratándose de la poesía lírica de varios idiomas, con sus juegos de palabras, rimas complicadas y frecuentes asonancias». The Encyclopaedia Britannica, volumen X, p. 657 (1974).

«¿Se está convirtiendo la traducción en un problema de primera importancia? Más bien tendríamos la impresión contraria: las discusiones fueron vivas en otro momento, desde Cicerón a Leconte de Lisle. Hoy todo el mundo parece de acuerdo. Y cuando vuelve a nacer la guerrilla, como a propósito de las traducciones de Shakespeare, del Club Francés del Libro, se nos antoja ya un anacronismo o un malentendido. Profesores y escritores (son los dos campos) condenan las versiones literarias, que asesinan el sentido y el idioma; por otro lado, quieren ser fieles al texto, aunque sin traicionar al mismo tiempo la lengua, la poesía y el genio». Georges Mounin, Lingüística y traducción, 1976.

***

Fuentes:

  • Dos Santos, Francisca Eugênia y Alvarado, Esteban. Traducción literaria y sus implicancias en la construcción de la cultura, 2012.
  • Santoyo, J. C. El delito de traducir. Universidad de León. Secretariado de Publicaciones, 1996. Tercera edición.
  • WIKItraductología en español.

La censura como estrategia de traducción

11 lunes Abr 2016

Posted by enlalunadebabel in Censura, Traducción, Traducción audiovisual, traducción literaria

≈ 7 comentarios

Etiquetas

censura, censura en el cine, censura lingüística, Clean Reader, insultos, lenguaje soez, neutralización, palabras malsonantes, traducción erótica

¿La censura como estrategia de traducción? No lo es o no debería serlo, por supuesto, pero ahí está en mayor o menor medida. Algunas veces será por desconocimiento pleno del original —algo que a estas alturas me extraña, puesto que lo más censurable, como los tacos, es lo primero que uno aprende en un idioma—, pero muchas veces se debe a factores externos que pueden resumirse en uno: exigencias de quien nos encarga la traducción.

Bolkins. Getty Images

Bolkins. Getty Images

He observado este fenómeno en traducción editorial, sobre todo en novelas eróticas, cuyo lenguaje no puede ser extremadamente soez, aunque el original sí lo sea, o en traducción audiovisual. Pienso, por ejemplo, en esos realities que por la flexibilidad de su emisión no pueden ser demasiado soeces si se emiten en horario protegido, si bien es cierto que muchos —especialmente los programas con voces superpuestas— van ya censurados de serie con un pitido que indica la omisión de lo malsonante. También es algo que debe tenerse en cuenta en la traducción de videojuegos, que se rigen por el PEGI, el sistema europeo para clasificar el contenido de los mismos en cuanto a violencia, sexo, lenguaje soez, etc.

Personalmente, es un tema que me apasiona, como ya sabréis si seguís el blog porque he hablado de estos temas en multitud de ocasiones, ya fuera la censura en el cine y en la literatura o la traducción del lenguaje soez.

Hoy veremos algunos ejemplos de omisión o neutralización de fragmentos obscenos y soeces para ver qué implicaciones tiene manipular una obra y cómo afecta a la comprensión del texto. La mayoría de estos casos están extraídos de El delito de traducir, de J. C. Santoyo, cuyo capítulo sobre la censura de lo soez no podría empezar de mejor manera:

Fragmento de El delito de traducir

Fragmento de El delito de traducir

Traducciones suavizadas en el doblaje

En su libro, Santoyo nos ilustra con multitud de ejemplos de películas dobladas y subtituladas, cómo se modifican las palabras más delicadas o cómo se llegaron a eliminar totalmente del guion original los términos y expresiones más soeces. Claro está, la mayoría de estos casos son de películas antiguas que coinciden con la etapa franquista. Ahora mismo, no imagino qué hubiera pasado con Pulp Fiction si le hubieran quitado todos los fuck o, más recientemente, si se hubieran eliminado todas las referencias sexuales y escatológicas en Deadpool.

  • En los diálogos de Un tranvía llamado deseo (Elia Kazan, 1951) la palabra «prostituta» se tradujo por «extravagante».
  • En Soldado Azul (Ralph Nielson, 1970), la palabrota repetida a lo largo de toda la película por la protagonista, Candice Bergen, es  «fuck!», que aquí se tradujo como  «¡puñeta!».
  • En la comedia Juventud sin esperanza (Milos Forman, 1971), había una canción en la que solo se hablaba de «fucking» y se tradujo por «besar».

Al final, como dice Ramón Berenguer en una Fotogramas de 1977, «el doblaje nos ha acostumbrado al «hijo de perra», a la «cualquiera», al «fornicar» o al «afeminado» cuando la censura ha intentado suavizar los términos más contundentes que se utilizan en la vida cotidiana». Y eso por no hablar de los tijeretazos que se llevaron muchas otras películas directamente en el metraje.

Como anécdota reveladora del poder traductor de la censura en la España de Franco, Luis Alonso Tejada explica que «en los diálogos había que sustituir las enérgicas y raciales interjecciones de connotación sexual como «coño», «carajo» y «joder» por eufemismos ñoños como «córcholis», «caray» y «jolín». En el colmo de la estupidez, los censores tomaron durante un tiempo la costumbre de tachar la palabra «moño», por entender que su fonética era equívoca y podía dar lugar a peligrosas erratas involuntarias».

Precisamente en cuanto a la fonética acabo de descubrir una anécdota: durante un tiempo se prohibió pronunciar la palabra «pizza» porque se prestaba a equívoco. Supongo que por aquel entonces muchos lo pronunciarían como aún hoy hace mi abuela de Alicante: picha.

A ver por dónde corto

A ver por dónde corto

La censura en las traducciones literarias

En literatura abundan los ejemplos de censura y no siempre se conoce el origen de dicha transgresión, si fue por mojigatería del traductor, exigencias del editor o del censor. Carmen Toledano, en La traducción de la obscenidad (La página ediciones, 2003) apunta a los distintos métodos de censurar. En general, en muchas obras antiguas, se refleja de forma léxica omitiendo o atenuando términos, o bien transformando la pragmática de estas maneras:

  1. Mediante la eliminación de pasajes.
  2. Mediante la eliminación de episodios, que suele implicar una transformación semántica para hacer más aceptable el texto.
  3. Mediante la incorporación de comentarios puestos en boca del traductor a acciones u opiniones que, sin ellos, resultarían transgresoras para el nuevo lector.

A nivel léxico, Buendía da algunos ejemplos de obras clásicas como Tom Jones o el Exposito (M. Enrique Fielding, traducida del francés por Don Ignacio de Ordejón en 1796), Pamela Andrews o la virtud premiada (Tomas Richardson, 1799) o Aventuras de Robinson Crusoe (Danel Defoe, 1849, traducida por Don José Alegret de Mesa):

  • Are you frightened by the word rape? ☛ ¿Os espanta la palabra sola de rapto*? (Tom Jones)
  • …should not a gentleman prefer an honest servant to a guilty harlot? ☛ ¿No debería un caballero preferir a una criada honrada a una que no lo fuese? (Pamela)
  • And then, in a sweet and easy accent, with his arms about me as we walked, he sung me the following verses… ☛ …é inmediatamente empezó á decir los versos sin dexar de continuar el paseo… (Pamela)

*Acerca de esta palabra, la traductora Itziar Hernández comenta con acierto que no se trata de ninguna atenuación, sino que en la época en que se escribió la obra, ese era el sentido de la palabra original y, por lo tanto, la traducción es la correcta. En efecto, algunas palabras no conservan el mismo significado con el paso del tiempo y este es un buen ejemplo.

En Pamela, por ejemplo, se eliminaron todas las referencias a gestos de afecto: «Give me your hand», «He clasped me to him with ardour» y los apelativos cariñosos con los que el hombre se dirige a su amada: «dear, good girl», «my charming girl», «My angel!», etc. Y hasta se omitieron episodios enteros.

Y no solo por puro decoro; por cuestiones religiosas también se han dado ejemplos de censura. En Robinson Crusoe se omitieron o suavizaron todas las referencias negativas que Robinson expresaba sobre la religión católica.

También tenemos ejemplos con obras algo más recientes. Tal es el caso de la traducción del Diario de Ana Frank al alemán, según relata André Lefevere en Traducción, reescritura y la manipulación del canon literario (Ediciones Colegio de España, 1997). Además de la edición previa —por no hablar de retoques o directamente censura— que hizo el padre de Anne antes de publicarlo, la traducción al alemán presenta problemas de comprensión del original y cambios voluntarios de reescritura.

Anneliese Schütz, periodista alemana amiga de la familia, suavizó términos y expresiones no solo sexuales, sino también connotaciones políticas que podían molestar al lector alemán. La traductora misma lo dijo en una ocasión: «Un libro que se quiere vender bien en Alemania no debería contener insultos dirigidos a los alemanes».

Por ejemplo, en un pasaje en el que Anne habla de la persona que podría descubrir su escondite, se lo imagina como «een reus en hij was zo’n fascist als er geen bestaat» [un gigante, y era tan fascista, no existe nada peor]. En alemán, se convirtió en «einen unüberwindlichen Riesen [un gigante invencible]. Y así con otros cambios para hacerlo más cómodo para el lector alemán y que no disminuyeran las ventas.

Desde luego, la política es un tema espinoso y si no, que se lo digan a la escritora italiana Elisa Morante, que denunció que habían amputado varios fragmentos de su novela, La Storia, en la traducción al español. Y aquí va un fragmento muy claro:

Censura política en La Storia

Censura política en La Storia

Santoyo da algunos casos más de censura en literatura, esta vez en cuanto a sexo y funciones corporales. En Matadero Cinco de Kurt Vonnegut (Editorial Bruguera, 1977), reparó en el siguiente fragmento:

«¡Cielos! El reloj ha sonado…  / ¡Maldición!, y mi suerte se ha truncado.

Billy encontró el verso tan cómico que…»

¿Qué hay de cómico en ese verso? Pues en la traducción poca cosa, pero el original era otro cantar:

«Goodness me, the clock has struck  / Alackaday, and fuck my luck.

Billy found the couplet so comical that…»

Y lo mismo con un limerick del mismo volumen:

«Había en Estambul un joven

que así interpelaba a su herramienta:

Me quitaste la salud

y mi hacienda arruinaste,

y ahora todo es poco para ti, vieja loca»

En efecto, algo cojo queda y más tratándose de unos versos humorísticos. El original rezaba:

«There was a young man from Stamboul,

Who soliloquized thus to his tool,

You took all my wealth,

And ruined my health,

And now you won’t pee, you old fool!»

Unos versos que Santoyo reproduce de esta manera para conservar el tono:

«Había un joven de Estambul

que así hablaba a su herramienta:

Te llevaste toda mi riqueza,

y echaste a perder mi salud,

y ahora no quieres mear, vieja loca».

Como él mismo comenta, en estos casos es muy difícil saber a quién atribuir estos cambios, si al traductor o a la censura, que tachó con lápiz rojo una traducción buena y obligó a suavizar las palabras.

Censúrate con Clean Reader

Al hilo de las omisiones o planchado de expresiones soeces o sexuales, es conveniente hablar de una aplicación que dio que hablar en Estados Unidos hace ya un tiempo: Clean Reader. Actualmente ya no hace falta un señor que subraye en rojo: lo puede hacer uno mismo.

Clean Reader es una aplicación que, cual madre protectora que te tapa los ojos cuando sale una escena de sexo en pantalla, te permite no ver o ver una versión suavizada de los términos más soeces. A modo de ejemplo, aquí van algunas de las palabras malsonantes y los equivalentes que muestra en pantalla en su lugar.

Palabra malsonante Sustitución
shit crap
ass butt
asshole jerk
sex love
sexy lovely
vagina bottom
pussy bottom
cunt bottom
penis groin
bastard jerk
hell heck
fucking freaking
damn darn
fucker idiot
badass tough
breast chest
piss pee
bitch witch
oh my God oh my goodness
wiener groin
Jesus gee
boobies chest
cum juice
whore hussy
Christ gosh
bullshit crap
pissed angry
Jesus christ geez
fucking hell freaking heck
fuck freak
prick groin
slut hussy
goddamn dang
blowjob pleasure
fucked screwed
damnit darnit

En una disparidad digna de estudio, las siguientes palabras no se consideran profanas (aún): squirt, spurt, orgasm, goddamnit, horniness, semen, suck, condom, manhood, clit, nipple, Good Lord, God, erotic, half-assed, naked, sensual y sexual. ¿Por qué sexy y sex son malas palabras, pero sexual no? Quién sabe.

Sin embargo, las modificaciones cambian mucho más de lo que se piensa en un principio. Si os habéis fijado, para los genitales femeninos usan bottom, que es anatómicamente incorrecto y al final ofrece resultados tan surrealistas (y verídicos) como este:

«Where shall I [freak] you, Victoria? Where do you want my [groin]?»

«I want it in . . . my [bottom].»

Al final, lo que en un principio era un acto sexual de penetración vaginal, ha pasado a ser anal… y dudo que fuera esa la intención de los castos creadores de la aplicación.

Sin embargo, los desarrolladores están en todo e incluyen tres modos según los niveles de profanidad: el modo clean bloquea las palabras más fuertes que, sobre todo, incluyen todas las F-words (fuck, fucking, fucker, etc.), el cleaner va un paso más allá y limpia un poco más (que dé esplendor ya lo dudamos) y, por último, el squeaky clean, que es el nivel más restrictivo y elimina casi todas las palabras malsonantes y términos raciales hirientes.


Como muchos otros, no entiendo que se pueda jugar tan alegremente con la obra de los demás, pero los creadores de la aplicación dicen que no violan los derechos de autor porque no se realizan cambios en el archivo que contiene el libro.

Según dicen, la aplicación:

  • no elimina ninguna palabra del libro,
  • no cambia ninguna palabra del libro ni la sustituye por alternativas,
  • no censura ninguna obra, ni limita la capacidad del usuario de leer el libro de la forma en que la proporcionó el autor o editor,
  • no cambia el significado de ninguna frase o texto.

Hemos recorrido un largo camino desde la publicación de algunas obras editadas, como la colección Family Shakespeare del siglo XIX para la que se «limpiaron» los clásicos de Shakespeare para hacerlos más apropiados para niños (y no tan niños). Actualmente parece que para suavizar textos obscenos basta con descargarse una aplicación.

cleanreader.f1eaa103641.original

¿Y qué opinan los escritores? Pues que sí es una intromisión en su obra y muchos han pedido que eliminen sus libros del catálogo que incluye la aplicación. Una de ellas es Joanne Harris, autora de Chocolat, que lo deja muy claro: «Todos aquellos que trabajan con las palabras son conscientes del poder que tienen estas. Si se saben usar las palabras correctamente, se puede conseguir casi cualquier cosa. Alterar lo que está escrito, por mucho que no nos gusten ciertas palabras y frases, es censurar. […] Ya hemos pasado por esto antes y debemos saber a dónde nos va a llevar esto ahora. Se empieza borrando algunas palabras y se acaba pegando hojas parra en las estatuas».

joanne2

Estoy muy de acuerdo con Joanne Harris: al pan, pan y al vino, vino. Si el autor quiere decir X, ¿quién es nadie para tocar nada? Y en el caso de las traducciones, si lo que se pretende es crear un efecto análogo en el destinatario de la traducción, que reciba la obra (película, novela, cómic, etc.) como lo haría el destinatario del original, ¿por qué vamos a suavizar lo que no es suave de serie?

***

Fuentes:

  • Santoyo, J. C. El delito de traducir. Universidad de León. Secretariado de Publicaciones, 1996. Tercera edición.
  • Toledano García, Carmen. La traducción de la obscenidad. La página ediciones, S.L., 2003.
  • Why I’m saying fuck you to Clean Reader, de Joanne Harris.
  • A quickie roundup of Clean Reader stuff, de Chuck Wendig.

Encontrar trabajo en traducción literaria: hablamos con Juan Pascual

28 lunes Mar 2016

Posted by enlalunadebabel in Cuestiones laborales, Traducción, traducción literaria

≈ 13 comentarios

Etiquetas

buscar trabajo, cómo empezar a traducir, consejos, editoriales, orientación laboral, primeros pasos en traducción, traducción editorial, traducción literaria, traducir libros, traducir novelas

Sea del ámbito que sea, un blog tiene mucha carga personal; es una colección de entradas con experiencias individuales, de cómo ve cada uno un tema o su profesión. Como no me gusta pontificar sobre ninguna cuestión y pienso que nos enriquece muchísimo conocer el punto de vista y la experiencia de los demás, cuento en esta ocasión con la colaboración de un traductor literario y amigo, Juan Pascual.

En este artículo Juan nos cuenta su experiencia como traductor y nos da algunos consejos para encontrar trabajo en el sector de la traducción editorial. Si no tenéis la suerte de conocerlo en persona, tal vez le hayáis escuchado en la mesa redonda sobre traducción romántica y erótica que compartí hará unos meses en este blog. Sin embargo, si queréis saber más, seguid leyendo.

***

Empecemos un poquito por mi propia historia: yo soy lo que algunos en este mundillo llaman un «intruso», es decir, que no hice la Licenciatura en Traducción, sino en Filología Inglesa, porque en mi época (sí, ya hablo de épocas), no había estudios de traducción en Málaga, mi ciudad, y lo de irse a Granada —la alternativa más cercana— estaba complicado en mi caso. Cuando me licencié, ya sí existían unos cursos de doctorado especializados, así que me matriculé y empecé a formarme en traducción.

El «problema» fue que a mediados del segundo año conseguí trabajo en el departamento de redacción de la matriz española de una empresa de juegos… en Barcelona. Pero como era trabajo, y era de traducción, me lie la manta a la cabeza. Después de tres años, me tocó revisar las traducciones de los libros que la empresa original sacaba en Gran Bretaña. Me conocía al dedillo todos los términos, así que le pregunté a la editorial por qué no me encargaba la traducción directamente a mí. Y desde entonces… hasta ahora.

IMG_7795

Ese es solo uno de los miles de ejemplos que encontraréis cuando hagáis la gran pregunta: ¿Cómo iniciarse en la tarea de traducir? De todos modos, me gustaría daros algunas pautas más generales que quizá os sirvan, que podrían resumirse en la que yo creo que es la mejor combinación posible: una buena formación, el establecimiento de una buena red de contactos y la cantidad adecuada de lo que en términos académicos se viene llamando… morro. Nada de lo que voy a explicar a continuación es descubrir la pólvora, pero nunca está de más recordarlo e insistir en ello.

Me explico: nadie puede discutir que es posible traducir sin haber estudiado traducción (¡anatema!). Y tampoco se trata de que baste, por ejemplo, con ser bilingüe. Pero yo envidio a los que han tenido la posibilidad de estudiar la carrera. Donde yo he tardado años en aprender algo, ellos ya lo traen de serie. Tienen soluciones inmediatas a problemas con los que yo me he atascado días (eso sin contar con la formación «tecnológica», tipo herramientas de traducción y similares).

Eso sí, bajo mi punto de vista, a los años de carrera siempre, siempre, hay que añadirles cursos, del tipo que sea, para completar y afinar esa formación. Sé que suena a verdad de Perogrullo, pero no todo el mundo tiene claro que hay que seguir estudiando, sin importar los años que lleves en el oficio. En muy pocos casos basta con acabar la carrera, ya sea para traducir documentos técnicos, legales o literatura. Existen todo tipo de cursos, desde los de las asociaciones de traductores (APTIC, ACETT), hasta los de las propias universidades. Buscad, mirad, comparad… y ahorrad. Todo esto es una inversión, y lo mismo que uno se gasta dinero en el ordenador, debe hacerlo en la formación (o más).

juan2

Juan Pascual con otros dos grandes, Pilar Ramírez Tello y Manuel de los Reyes, en el encuentro sobre traducción de literatura fantástica en Málaga.

La red de contactos resulta básica. Vuestros compañeros son los que avisan de las posibles ofertas de trabajo, os dan a conocer a otras personas del mundillo, avisan de qué editorial va a aumentar su catálogo en italiano, por ejemplo, y de que ya va siendo hora de que mandarles el currículum (otra vez, si hace falta), pasan faena si por casualidad ellos no dan abasto, etcétera. ¿Y cómo se consigue esa red? Mantened el contacto con los compañeros de facultad, asiste a congresos, reuniones, encuentros de traducción y demás, a todo lo que ofrezca formación (sí, otra vez), información y posibilidad de conocer a nuevos compañeros. Uníos a los grupos de traducción que se organizan en las distintas redes sociales.

Por último, la parte más académica: el morro. No dudéis en enviar el currículum, en abordar (abordar, no asaltar) a la persona encargada de asignar una traducción, ya sea en un congreso, por correo electrónico o similares. Ejemplo: conozco el caso de una persona que no solicitó una beca de investigación porque estaba segura al 110 % de que no se la iban a dar. Resultado: ese año, el concurso de la beca quedó desierto. Pues como con eso, con todo.

Todos estos consejos son muy generales (deben serlo, abarcamos mucho) para dedicarse a la traducción en cualquier ámbito, pero centrándonos en el campo editorial, ahí va un caso algo más concreto: una compañera presentó una propuesta a una editorial de cómics y se curró la traducción de las primeras páginas de una novela gráfica hasta el punto de utilizar un programa y sustituir el original griego de las viñetas por su traducción. Sabía que eso no formaría parte de su trabajo, pero sí que sería un modo muy gráfico (valga la redundancia) de presentar su propuesta.

Otro modo es buscar un autor que se adapte al catálogo de la editorial. Siempre, siempre, hay que consultar el catálogo: una propuesta de un libro de cocina difícilmente encaja en una editorial como Minotauro (¿Qué tiene Minotauro? ¡Primer ejercicio, miradlo!). Si ese autor además ya está libre de derechos, mejor que mejor: le ofrecéis un ahorro a la editorial, lo que siempre hará que sea un propicio día.

¿De dónde he sacado esa última frase tan curiosa? ¡Buscad, leed, «bichead», como dicen algunas compañeras por aquí! Cualquier traductor editorial debe leer siempre que pueda, y de todo lo que pueda, aunque el tema a veces no sea del completo interés de uno. Nunca se sabe qué clase de libro te puede caer (con suerte).

Todo lo anterior son consejos generales y evidentes, quizás conocidos por la mayoría de quienes han leído esto, pero nunca se sabe qué se puede aprender, qué detalle se nos ha pasado por alto, qué posibilidad no hemos contemplado. Aprendemos algo todos los días (como yo escribiendo este texto, por ejemplo, que me cuesta una hueva redactar pensamientos coherentes).

¡Buena caza!

juan

***

Artículos relacionados:

  • Traducir para editoriales
  • A puerta fría. Encontrar trabajo «con la que está cayendo»
  • La relación entre lector y traductor: mesa redonda sobre la traducción del género romántico
  • Traducir literatura: algunas curiosidades

Traducir para editoriales

02 lunes Dic 2013

Posted by enlalunadebabel in Traducción, traducción literaria, Vida traductoril

≈ 37 comentarios

Etiquetas

castellano, charla, cultura, lengua, literatura, mesa redonda, ponencia, redes sociales, traducción editorial, traducción literaria, traductor, Traduemprende, translation

El pasado 22 de noviembre se celebró TraduEmprende, la segunda jornada sobre traducción y emprendimiento, en la que tuve la suerte de compartir cartel con grandes profesionales del sector: Juan Yborra, que abría la jornada con el crowdsourcing; Javier Pérez, que nos explicó qué es la intertextualidad de una forma muy amena; Amaia Gómez nos contó el valor empresarial de las ideas y la importancia de sacar adelante los proyectos en los que cree; Irene Vidal trató el enfoque empresarial del traductor freelance; Gabriel Cabrera nos trajo una divertida ponencia sobre la fiscalidad del traductor contribuyente (¡y galletas!); Alessio Demartis habló de la vida del traductor autónomo y Lloyd Bingham nos animó a hacernos un nombre en el sector.

Traduemprende

Mi charla trató la traducción editorial, que es de lo que os quiero hablar hoy, así que si no estuvisteis en la jornada ni la visteis por streaming, esta es la ocasión perfecta para saber de qué se habló.

En mi caso, quise abordar el ciclo de vida del libro para un traductor: desde cómo buscar trabajo en editoriales hasta cómo facturar una traducción literaria. Con esta charla pretendía que el traductor que empieza pudiera emprender en esta especialidad, una rama que no goza de todo el reconocimiento que merece. ¿No os parece que cuando decimos que somos traductores, la mayoría piensa que traducimos libros y, sin embargo, no se sabe tanto de esta especialidad?

Me centré en los siguientes apartados, que vosotros podréis ver también en el powerpoint y en el vídeo de la ponencia.

  • ¿Cómo dirigirse a las editoriales? Cómo se puede buscar trabajo —al menos lo que yo suelo hacer—, cómo presentarse y qué información aportar.
  • ¿Qué tarifas se barajan en este mundo? Hablar de tarifas siempre es controvertido, pero es interesante saber qué se paga y cómo se paga. ¿Se cobra por palabra, por página, por plantilla?
  • ¿Cómo es un contrato de traducción? Se ven algunas cláusulas típicas que conviene conocer para no llevarse a engaño. Veremos que muchas de las cuestiones importantes ya se hablan con el editor antes de recibir el contrato, pero muchas otras (penalización por retraso, devolución para corrección, etc.) hay que leerlas bien y comentarlas con la editorial si es necesario.
  • ¡Manos a la obra! Ya sea al enfrentarse a una prueba de traducción o al empezar un libro, ¿qué formato es el más habitual? ¿Qué estructuras se siguen? Muchas veces, las editoriales dan por supuesto que el traductor conoce al dedillo cómo se redactan los diálogos, por ejemplo, y no suele ser el caso. A grandes rasgos, veremos en qué forma debemos entregar nuestra traducción, qué debemos tener en cuenta y qué trucos se pueden usar para agilizar nuestro trabajo.
  • ¿Qué pasa a continuación? Una vez hemos entregado la traducción, ¿qué le sucede a nuestro texto? Conoceremos la etapa de corrección, los cambios que puede sufrir la novela y en qué errores solemos caer los traductores, con el fin de evitarlos.

En definitiva, aunque haya mucho de qué hablar y algunos aspectos deban tratarse de manera algo superficial, puede ser de gran utilidad para los traductores que empiezan y que quieran probar suerte en este campo y no sepan cómo.

La unión hace la fuerza

Para la preparación de esta ponencia quise realizar una encuesta a otros compañeros. No quería hablar solo de mi experiencia porque de algún modo puede ser sesgada, de modo que preparé algunas preguntas y cincuenta traductores editoriales tuvieron a bien contestarlas, con lo que la información presentada era mucho más veraz. ¿Queréis saber qué me contaron?

Los resultados van en la línea de lo que presentaba el Libro Blanco de la traducción editorial en España de 2010. En general, los traductores editoriales no se dedican exclusivamente a ello sino que lo compaginan con otros tipos de traducción (la técnica parece ser la más habitual), suelen trabajar con contrato, cumplen los plazos religiosamente y no suelen percibir royalties por su trabajo salvo en contadas ocasiones. La mayoría expresa su insatisfacción con las tarifas actuales y se queja de lo mal pagada que está la traducción editorial. En este sentido, nada sorprendente, puesto que la traducción editorial es preciosa, pero mal retribuida.

En efecto, observé disparidades en cuanto a tarifas. La plantilla más utilizada para el recuento de caracteres es la holandesa (2100 caracteres con espacios) y los precios más habituales están entre 10 € y 12 €. No obstante, pueden encontrarse 7 € por plantilla (y yo diría que menos en algunos casos recientes) y llegar a los 14 €, incluso.

Además, son tarifas negociables en su mayoría. Muchos traductores pueden negociar el porcentaje de compensación con el editor, que oscila entre el 10 % y el 20 %, según lo observado. Para más información acerca de este porcentaje, os dejo aquí este brillante artículo de David Paradela.

Precio por 2100 caracteres

La plantilla de 1800 caracteres también es otra de las más usadas, cuyos precios más habituales rondan los 10 € y 11 €. Y en cuanto a cobrar por palabra, que es muy poco usual, los precios difieren muchísimo, ya que hay compañeros que han cobrado 3 céntimos/palabra y otros que han llegado a los 5 e incluso 7. De todos modos, los precios varían según la editorial.

En cuanto a los ejemplares que el traductor recibe de su obra también hay bastante diferencia. La media está en unos tres ejemplares, si bien hay quien solo recibe uno y quien llega a recibir cinco e incluso diez.

Otros comentarios que me hicieron llegar:

  • La traducción editorial es, cada año que pasa, más desagradecida.
  • Que en X (oculto nombre de la editorial por si acaso) son unos piratas garrapata y han bajado las tarifas un 20%. Y en Z siempre han intentado chulearme con los contratos con cláusulas abusivas, etc.
  • A ver si los colegas se tiran al rollo y son sinceros y vemos cuánto se paga realmente, al menos entre los más jóvenes. (¡Lo hicieron y les estoy muy agradecida!)
  • Dedico a este tipo de traducción entre el 25% y el 50% de mi actividad. Lo hago porque me gusta, y preferiría dedicarme al 100%, pero con las tarifas actuales no llegaría a fin de mes (o, para llegar, tendría que aceptar más encargos de los que puedo cumplir con la mejor calidad). Por eso debo complementarlo con la traducción técnica, que es la que realmente paga mis facturas.
  • Me parece muy complicado «entrar en el circuito» de la traducción literaria.
  • Me dediqué a ella cuatro años sin parar y después pasé dos y pico sin tocarla y la vuelta fue relámpago porque llevo otro año sin hacer literaria, y no es por falta de ganas o de calidad del trabajo.
  • Las tarifas aún son considerablemente bajas en algunas editoriales y lo más triste es que algunas pertenecen a grupos grandes que se podrían permitir subirlas.
  • También surgen editoriales pequeñas que no hacen contrato, o te hacen pagar por trabajar, y considero que no deberíamos aceptar tales condiciones.

Aquí van todos los gráficos con los resultados de la encuesta:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Una vez dicho todo esto, os dejo con la presentación en slideshare y el vídeo de la charla.

(el formato ha cambiado al subirlo a slideshare, pero la calidad es bastante aceptable)

Vídeo de las ponencias. La charla sobre traducción editorial empieza en 8:26:13 (aunque recomiendo que le echéis un vistazo a las demás también):

twitter

Por último, ¿qué se dijo en twitter? La etiqueta #traduemprende recogió los tuits sobre el evento y aquí os dejo lo que se tuiteó acerca de mi charla:

dinuwsaurio ‏‪@_nuwtraduce Hay trabajo. Insistid. Al final alguien os dirá que sí, alguien os hará caso ‪@Scheherezade_SL‪#traduemprende

Jairo Lara ‏‪@mots_meles ¡Qué sexy suena la variedad oriental del catalán cuando habla ‪@Scheherezade_SL! Embelesados con tu voz por streaming ‪#traduemprende  

Clara ‏‪@ClaraBRivas Después de 7 charlas muy interesantes ‪@Scheherezade_SL pone la guinda con una exposición genial y muchos consejos sobre traducción literaria

Merche García Lledó ‏‪@traducirco Que traduzcamos felices y comamos perdices. Fin de la charla de ‪@Scheherezade_SL. ENHORABUENA, de lo mejor q he escuchado ‪#traduemprende

Ana Ayala ‏‪@yogustatraducir Muy interesante y práctica la ponencia de ‪@Scheherezade_SL 🙂

Jairo Lara‪ @mots_meles Puedes leer el decálogo del traductor en ‪http://www.lalinternadeltraductor.org/n4/decalogo-traductor-literario.html … ‪@Scheherezade_SL ‪#traduemprende

JP Cuervo ‏‪@jpcuervotrans Otra conclusión de ‪@Scheherezade_SL : trabajo hay. Pero toca ser un pesado. ‪#TraduEmprendeBCN

Irene Vidal ‏‪@irene_vidal Brillante la última ponencia de la mano de ‪@Scheherezade_SL ‪#traduemprende

Carlota Lifante ‏‪@cilbtrad Sed pesados, insistid por el trabajo. Cual cansino de discoteca que quiere rollo 😉 ‪@Scheherezade_SL en ‪#Traduemprende

Jairo Lara ‏‪@mots_meles ¡Traduzcamos felices y comamos perdices! Final épico de ‪@Scheherezade_SL en ‪#traduemprende ¡Olé tu charla! 😀

Lidia Pelayo ‏‪@Lidstrad Estoy encantada con la ponencia de ‪@Scheherezade_SL. Un poquito de realidad mezclada con consejos y muchos ánimos. ¡Gracias! ‪#Traduemprende

Alejandro Marín ‏‪@AlejandroMTI ‪@Scheherezade_SL nos dice que nunca ha utilizado herramientas TAO para la traducción literaria. ‪#traduemprende

Sonia Candela ‏‪@selojuro ‪@Scheherezade_SL Sed cansinos, porque al final ¡alguien os dirá que sí! ‪#TraduemprendeBCN

Ana_Venzal ‏‪@Ana_Venzal Fantástica la presentación de ‪@Scheherezade_SL. Inmejorable 👏👏

VA Traducción ‏‪@VAtradu Bonita ponencia por ‪@Scheherezade_SL‪#traduemprende

Elena Moreno ‏‪@emorenotrad «Que traduzcamos felices y comamos perdices» Genial ponencia de cierre de ‪@Scheherezade_SL en ‪#Traduemprende‪pic.twitter.com/h2tcaMuwPi 

Gala Gil Amat ‏‪@transGalator Magnífica ponencia de ‪@Scheherezade_SL, como siempre:) Adoramos tus regalitos y te adoramos:D ‪#Traduemprende‪pic.twitter.com/vfgmjVYj6l 

Ana Translates ‏‪@Ana_Translates Qué buena la charla de ‪@Scheherezade_SL en ‪#Traduemprende.

Merche García Lledó ‏‪@traducirco Solo he podido escuchar la charla de ‪@Scheherezade_SL y ha sido espectacular, a ver cuándo puedo ver las demás. ‪#traduemprende

Inmaculada Rodríguez ‏‪@TdtraduccionIRL ‪@Scheherezade_SL pone broche final a ‪#Traduemprende con una ponencia muy motivadora e interesante para la traducción literaria.

Carlota Lifante ‏‪@cilbtrad Los días se miden en páginas o en palabras. ‪@Scheherezade_SL en ‪#Traduemprende

Carlota Lifante ‏‪@cilbtrad Quiero ver alguno de los modelitos de ‪@Scheherezade_SL para ‪#Traduemprende En ‪#Tradua marcó tendencia. ¿Llevará esposas, fusta o derivados?)

Alexandra ‏‪@alexantrad ¡Me encantó tu ponencia, ‪@Scheherezade_SL! Era la que esperaba con más ganas. Y el detalle con los asistentes… 😉

Ascen Martín Díaz ‏‪@Ascensinha ‪@Scheherezade_SL Desprendió amor y pasión por la traducción y la literatura. Valiosos consejos en ‪#traduemprende

Devadip Translator ‏‪@TraductorJur No trates de ser + brillante que el autor. No varíes su estilo. By ‪@Scheherezade_SL -En general, humildad y duda, ‪#traductor.

Virginia de Castro ‏‪@virgcastro Geniales los consejos de ‪@Scheherezade_SL sobre traducción editorial ‪#traduemprende

Inmaculada Rodríguez ‏‪@TdtraduccionIRL ¿Qué mejor que esta frase de ‪@Scheherezade_SL para dar fin a ‪#Traduemprende? «¡Traduzcamos felices y comamos perdices!»

Carlota Lifante ‏‪@cilbtrad Los traduvillanos observan ‪#Traduemprende desde la traducueva de la AETI. Muy fan del modelito de ‪@Scheherezade_SL 

Silvia Ribés ‏‪@SilviaRibes8 Siguiendo en directo ‪#TraduEmprendeBCN y esperando a las 17:30 para oír hablar de literatura a ‪@Scheherezade_SL

Carlota Lifante ‏‪@cilbtrad Quiero ver alguno de los modelitos de ‪@Scheherezade_SL para ‪#Traduemprende En ‪#Tradua marcó tendencia. ¿Llevará esposas, fusta o derivados?)

Anna Rosich Soler ‏‪@arosichsoler Con muchas ganas de la charla de ‪@Scheherezade_SL sobre la traducción literaria. ‪#Traduemprende

Lidia Pelayo ‏‪@Lidstrad Me han cancelado la clase que tenía por la tarde. Aprovecharé para ver a ‪@Scheherezade_SL en ‪#Traduemprende. =D

Sobreviviré ‏‪@lhunterb Me encantan los vestidos de ‪@Scheherezade_SL ¡Guapa! ‪#TraduEmprendeBCN

Jairo Lara ‏‪@mots_meles El mejor referente en ‪#traducción de marca personal es ‪@Scheherezade_SL según ‪@irene_vidal‪#traduemprende

Laura Rodríguez ‏‪@laurarpaz Despliegue de medios de ‪@Scheherezade_SL ‪http://ow.ly/i/3O23v  ‪#traduemprende Que nos promocione hasta nuestra madre «Pues mi niña traduce»

Y, por hoy, me despido con imágenes del evento. Por mi parte puedo decir que fue un honor compartir este día con todos los ponentes y los asistentes, que la organización fue impecable y que acabé con muy buen sabor de boca. Espero que los compañeros que asistieran al evento saquen provecho de todo lo que se dijo, que no fue poco 🙂

¡Gracias por leerme y hasta la próxima!

Algunos ponentes el día antes de la jornada
Algunos ponentes el día antes de la jornada
Foto de familia en el cóctel
Foto de familia en el cóctel
Pasándolo pipa en el cóctel
Pasándolo pipa en el cóctel
El delicioso pastel del cóctel
El delicioso pastel del cóctel
Almuerzo previo a mi charla
Almuerzo previo a mi charla
Absortos
Absortos
IMG_8859
En un momento de la charla
En un momento de la charla
La imagen motivadora
La imagen motivadora
Respondiendo las preguntas de los asistentes
Respondiendo las preguntas de los asistentes
Con una bella compañera
Con una bella compañera
Cena posterior a las charlas
Cena posterior a las charlas
Celebrando el éxito de la jornada
Celebrando el éxito de la jornada
Pegatina que repartí
Pegatina que repartí
Segundo diseño
Segundo diseño
Tercer diseño
Tercer diseño
Tarjetas nuevas para la ocasión
Tarjetas nuevas para la ocasión
Certificado

***

Más información:

1. ¿Qué se dijo del TraduEmprende? Leon Hunter, el organizador, recopila en esta entrada todos los artículos relacionados con la jornada.

2. Algunos consejillos más cuando uno empieza: el decálogo del traductor principiante.

Traducir literatura: algunas curiosidades

10 miércoles Oct 2012

Posted by enlalunadebabel in Literatura, Traducción, traducción literaria

≈ 25 comentarios

Etiquetas

Chaucer, literatura, Literatura rusa, Murakami, peligrosidad, Salman Rushdie, traducción literaria, traductor

Hoy hablamos de algunas curiosidades de la traducción literaria. No quiero ser paliza ni dar mucho la vara con el tema histórico pero sí creo que hay muchos aspectos desconocidos que vale la pena refrescar de vez en cuando.

Por ejemplo, ¿sabíais que un traductor británico simplificó y recortó Guerra y paz? ¿Y que los lectores de Murakami al inglés se debaten entre los traductores de este escritor japonés? ¿Y sabíais que ser traductor puede ser una profesión de riesgo? ¿No? Pues seguid leyendo.

La traducción como literatura

Una de las mejores partes de Los cuentos de Canterbury de Chaucer es «El cuento del caballero», considerado un punto álgido de la literatura medieval inglesa. Sin embargo, este cuento es una traducción de la Teseida de Boccaccio. Esto no quiere decir que el poeta inglés tradujera el poema italiano verso por verso. De hecho, solamente un centenar de versos del poema de Chaucer son traducciones aproximadas del de Boccaccio, que tiene unos 10 000 versos. Hay otros 400 versos de «El cuento del caballero» que guardan cierto parecido verbal. La mayor parte del poema de Chaucer, de 2 250 versos, es original. Pero ahí no acaba todo. A su vez, la Teseida de Boccaccio se basa de una forma parecida en la Tebaida de Estacio.

Hubo una época en que la originalidad en literatura no estaba bien vista del todo y los escritores basaban sus historias en aquellas que ya se habían escrito antes. A lo que voy con todo esto es que el abismo que vemos entre escritura y traducción (que muchos consideran un proceso más mecánico que creativo) es algo mucho más imaginario que real.

Esto mismo podría haber esgrimido Ana Rosa Quintana cuando el escándalo de «su» novela Sabor a hiel, que contenía párrafos de obras de autoras conocidas por el gran público como la norteamericana Danielle Steel y la mexicana Angeles Mastretta. Primero dijo que había sido un «error informático» y luego culpó a un familiar, que le había hecho las veces de negro.

Sensibilidades culturales

Traducir literatura no es lo mismo que traducir informes de empresa. No voy a entrar en cuestiones de mérito ni de qué es mejor ni nada por el estilo, porque cada texto y cada traducción son distintos. Me refiero a que no es una mera cuestión de exactitud. Los traductores literarios deben tener en cuenta la musicalidad y el ritmo de lo que se escribe en el idioma de llegada. También deben facilitar la transferencia cultural de una mentalidad a otra.

Sin embargo, esto puede llegar demasiado lejos, como es el caso de la traducción al inglés de los grandes nombres de la literatura rusa. Constance Garnett tradujo 70 grandes obras rusas de grosor considerable. Para conseguir tal hazaña, Garnett traducía muy deprisa, se saltaba los fragmentos más difíciles y cometía muchos errores. Pero lo peor fue que introdujo sensibilidad victoriana en las obras de Tolstoy, Gogol y Dostoyevsky. Tuvo que pasar un siglo hasta que Richard Pevear y Larissa Volokhonsky elaboraran unas versiones más fidedignas de la sobras rusas, ya en la década de los noventa.

En octubre de 2007, la edición de Guerra y paz del traductor británico Andrew Blomfield volvió a abrir la caja de los truenos y a avivar el debate. Este acortó la novela de 1267 a 886 páginas y le dio un final feliz. Su editor, Ecco, estaba encantado con la versión de Bromsfield y defendía que «era el doble de corta y cuatro veces más interesante… Más paz y menos guerra».

Traducciones de Nobel

Animo a los traductores de mis libros a tomarse todas las licencias que consideren necesarias. No es un gesto heroico aunque pueda parecerlo ya que, al trabajar con traductores todo este tiempo, he aprendido que la novela original es, de una forma u otra, una traducción en sí misma. No se ha traducido de otro idioma pero sí se traducen las imágenes en la mente del escritor a otras imágenes que se puedan plasmar en el papel.

Como dice Michael Cunningham, autor de Las horas, en esta cita extraída de una entrevista en The New York Times (2 de octubre de 2010), los escritores traducen sus imágenes mentales a palabras y los lectores las traducen a su vez y obtienen sus propias imágenes. Pero el traductor en este proceso no es un elemento más; es esencial.

De hecho, se dice que fue gracias a las traducciones al inglés que hizo Gregory Rabassa de la obra de Gabriel García Márquez lo que hizo que preseleccionaran al novelista colombiano para el premio Nobel, que al final consiguió.

Espaguetis al dente

De momento, a modo de resumen, tenemos claro que una buena traducción no debería dar la impresión de ser una traducción sino de estar escrita originariamente en la lengua de llegada, que debería reflejar el estilo y el etos del escritor original y, al mismo tiempo, adaptar aquellos elementos culturales que dificultarían sobremanera la experiencia lectora.

No obstante, en última instancia, siempre hay una dosis de subjetividad. Alfred Birnbaum, profesor inglés, tradujo las primeras obras del japonés Haruki Murakami. El primer fragmento de la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (1997) se redactó así:

«I’m in the kitchen cooking spaghetti when the woman calls. Another moment until the spaghetti is done; there I am, whistling the prelude to Rossini’s La Gazza Ladra along with the FM radio. Perfect spaghetti-cooking music. «I hear the telephone ring but tell myself, Ignore it. Let the spaghetti finish cooking. It’s almost done, and besides, Claudio Abbado and the London Symphony Orchestra are coming to a crescendo.»

Cuando la fama de Murakami se extendió, Jay Rubin fue escogido como su traductor oficial. El mismo fragmento quedó así:

«When the phone rang I was in the kitchen, boiling a potful of spaghetti and whistling along with an FM broadcast of the overture to Rossini’s The Thieving Magpie, which has to be the perfect music for cooking pasta. «I wanted to ignore the phone, not only because the spaghetti was nearly done, but because Claudio Abbado was bringing the London Symphony to its musical climax.»

Jay Rubin y Haruki Murakami

El estilo de Rubin es más elegante y fácil de leer. Sin embargo, muchos de los primeros adeptos de Murakami en lengua inglesa ya se habían acostumbrado al estilo más brusco y directo de Birnbaum y le consideraban la voz auténtica del novelista japonés. Y la «controversia» aún sigue viva hoy. Parece que, como en tantos otros aspectos de la vida, no se puede complacer a todo el mundo.

Una profesión de riesgo

Un apunte curioso para terminar; algo que quizá nunca nos habíamos planteado sobre los traductores literarios. Los servicios secretos británicos consiguieron proteger la vida de Salman Rushdie cuando Los versos satánicos (1988) ofendieron al mundo árabe. No obstante, algunos de sus traductores no gozaron de dicha protección y corrieron menos suerte. Asesinaron a su traductor al japonés, Hitoshi Igarashi, golpearon y apuñalaron al traductor italiano, Ettore Capriolo, en Milán y también atentaron contra la vida del editor noruego, William Nygaard, a quien tirotearon frente a su casa en Oslo y quedó gravemente herido.

Rushdie, al enterarse de la muerte del traductor japonés escribió: «La traducción es una especie de intimidad, una especie de amistad, y por eso lloro su muerte como lloraría la de un amigo».

Y es que el papel de los traductores en el mundo de la literatura (y en general, evidentemente) debería valorarse mucho más. Son los que nos permiten vislumbrar las vidas de las personas cuya experiencia cultural dista mucho de la nuestra. A través de los traductores literarios vivimos otras vidas. O, en palabras del traductor de Stieg Larsson, Reg Keeland: «Let’s face it, reading good fiction from other countries is a fantastic way to learn about other cultures without leaving your armchair”.

Entradas recientes →

Entradas recientes

  • Traducción y tecnología: el debate sobre la IA en el romance literario
  • Errores en libros publicados: Ruth Ware explica el proceso y como traductora lo reconfirmo
  • El cerebro GPT-atrofiado: el coste de externalizar el pensamiento
  • Tu porfolio de traducción sin dramas… ni florituras
  • Al regreso de Galway: experiencias en traducción

Archivos

Tweets

Tuits de Scheherezade_SL

Categorías

Meta

  • Crear cuenta
  • Iniciar sesión
  • Feed de entradas
  • Feed de comentarios
  • WordPress.com

Temas y conceptos

cultura cómic diccionarios doblaje empezar a traducir emprender errores español lengua literatura productividad recursos subtitulación TAV traducción Traducción traducción audiovisual traducción editorial traducción erótica traducción literaria traductor traductor autónomo traductores traductor novel traductor principiante

Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

Únete a otros 95K suscriptores
Follow En la luna de Babel on WordPress.com

Estadísticas

  • 2.266.648 lunáticos

Las 1001 traducciones

Las 1001 traducciones
Top 25 Language Professional Blogs 2016
Top 25 Language Facebook Pages 2016
Top 25 Language Twitterers 2016

Entradas y Páginas Populares

  • Sexo oral y escrito: argot, eufemismos y etimología
  • Cuidado con las estafas en traducción
  • El traductor insolente: traducir el lenguaje soez
  • La traducción sensual
  • La puntuación inglesa y española. Similitudes y diferencias
  • Azotes y caricias. Traducción romántica y erótica en el #SELM16
  • Errores en libros publicados: Ruth Ware explica el proceso y como traductora lo reconfirmo
  • Traducción y tecnología: el debate sobre la IA en el romance literario
  • Trucos y herramientas para la revisión de traducciones
  • Sobre la autora

Blog de WordPress.com.

Privacidad y cookies: este sitio utiliza cookies. Al continuar utilizando esta web, aceptas su uso.
Para obtener más información, incluido cómo controlar las cookies, consulta aquí: Política de cookies
  • Suscribirse Suscrito
    • En la luna de Babel
    • Únete a otros 1.894 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • En la luna de Babel
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
 

Cargando comentarios...