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En la luna de Babel

~ Blog sobre lenguas y traducción

En la luna de Babel

Publicaciones de la categoría: Lengua española

Interjecciones y naturalidad

23 miércoles May 2012

Posted by enlalunadebabel in Doblaje, Lengua española, Traducción

≈ 8 comentarios

Etiquetas

audiovisual, doblaje, eh, interjecciones, lingüística, naturalidad, oh, onomatopeyas, oye, traducción

En doblaje ambos conceptos van bastante ligados. El producto doblado debe ser verosímil, que la lengua hablada sea prácticamente igual a la de la calle.

Las interjecciones son un tipo de palabras invariables con las que se expresan sentimientos y emociones, por lo que suelen pronunciarse con entonación exclamativa.

Las interjecciones se encuentran también en traducción literaria, sobre todo en las diálogos, que le dan naturalidad al texto, pero comparativamente encontramos muchas más en traducción audiovisual.

Su significado es expresivo: se emplean para expresar sentimientos del hablante (por ejemplo, impresiones repentinas como el dolor, la sorpresa, la admiración, etc.) o para influir en el receptor o receptores.

Las interjecciones no suelen realizar ninguna función sintáctica en la oración ni servir de enlace entre elementos de la oración. Sin embargo, algunas interjecciones pueden llevar un complemento introducido por una preposición. Estas construcciones se denominan frases interjectivas.

En general, las expresiones más aceptadas son:

El uso de unas interjecciones impropias u otras cambia con el paso del tiempo. Caracoles y cáspita eran antaño interjecciones de uso frecuente que hoy en día apenas tienen utilización en la lengua oral.

El caso de caracoles es un caso curioso de expresión española que ha pasado a formar parte de la «lengua traducida», según se expone en un artículo del Centro Virtual Cervantes. Hoy, por ejemplo, las que más encontramos por influencia del inglés son cielos y demonios. 

A continuación daremos un repaso más exhaustivo a estas interjecciones.

Interjecciones

Por antonomasia, las interjecciones son un buen indicador de la lengua espontánea y, por tanto, de la pragmática (subcampo de la lingüística que estudia los principios de la comunicación humana y como el contexto influye en la interpretación del significado).

Martínez Álvarez (1990) las clasifica en tres tipos: (a) onomatopéyicas (adaptaciones fonemáticas de ruidos o acciones), (b) apelativas (destinadas a atraer la atención del interlocutor o imponer alguna actitud), (c) emotivas, las que manifiestan el estado de ánimo del hablante ante lo que expone, ante lo que experimenta interiormente o ante la situación en sí.

Afirma que cada interjección puede aludir a realidades muy diversas, solo deducibles gracias al contexto. Las referencias de las interjecciones son múltiples y variables de situación a situación, de manera que los límites de su aplicabilidad son siempre difusos. Por este motivo, resulta aún más complicado, si es posible, averiguar la finalidad comunicativa de una interjección en una situación muy concreta del diálogo de una lengua determinada para su traslado a otro idioma. La traducción de las interjecciones es, por tanto, terreno abonado para el calco pragmático si no se tienen en cuenta estas consideraciones.

1.1. Interjecciones onomatopéyicas

En audiovisual no encontramos muchas interjecciones onomatopéyicas, quizás por ser más propias de otras tipologías textuales y audiovisuales (dibujos animados destinados a un público infantil).

Un ejemplo puede ser:

  • Pss-pss-pss-ss! Over here. — ¡Pst, pst, pst! ¡Estoy aquí!

1.2. Interjecciones apelativas

Esta modalidad no presenta muchas dificultades de traducción, ya que se trata de partículas que responden a usos pragmáticos bastante próximos en inglés y en español.

Algunos ejemplos que he encontrado a la hora de traducir productos audiovisuales:

  • Uh, Dan! Come over here — ¡Oye, Dan! ¡Ven aquí!
  • Oh, guys. Can you…? — Eh, tíos. ¿Podéis…?
  • Hey, Leo. I’m the only friend… — Oye, Leo. Soy el único amigo…

Se han utilizado diversas partículas en inglés y yo también las he traducido de forma diferente en castellano dependiendo del contexto.

1.3. Interjecciones emotivas

Recordemos que son las que manifiestan el estado de ánimo del hablante ante lo que expone, lo que experimenta interiormente o ante la situación en que se encuentra. Responden a estas características algunos casos que se detallan, a continuación, según el tipo de emoción expresado:

a. Sorpresa, extrañeza, admiración, decepción, compasión, miedo (entre otras emociones y estados de ánimo que se deducen según la situación comunicativa y el contexto)

  • Wow — Vaya

(Le pregunta a un personaje si está bien y él responde)

  • Hell, yeah, man! It ‘rush! — ¡Ya ves, tío! ¡Un subidón! (El hell aquí enfatiza, pero tampoco hay traducirlo con una palabra malsonante, como suelen hacer los fansubs)

b. Acuerdo, asentimiento o aprobación

  • Okey. All right. — Vale. De Acuerdo
  • Uh-huh. Yeah. See, you know what? — Ajá. Ya. Mira, ¿sabes qué? No tengo ni idea.

c. Desaprobación, rechazo, desdén o asco

  • Oh, come …! You gotta be kidding me! — ¡Venga ya! ¡Tiene que ser una broma!

d. Sobresalto, susto o dolor

  • OW! — ¡Ay!
  • ¡Ah! Get your hands off me …  — ¡Ah! Quítame las manos de …

e. Duda, reserva, indecisión, desconfianza

  • JACK: I’m great. / LIZ: Mm. — Mmm.

f. Sarcasmo, incredulidad, ironía

  • Oh, yeah? When will that be? — ¿Ah sí? ¿Y Cuando será eso?

La omnipresente «oh» y sus dificultades 

Una interjección que me parece curiosa es «oh». Tradicionalmente es la que conlleva más problemas de traducción, quizá porque su uso en todo tipo de situaciones diferentes la convierte en una partícula de difícil sistematización a la hora de fijar las correspondencias en español. Destacamos el caso de «oh, yes», que es uno de los anglicismos pragmáticos más extendidos y criticados porque en doblaje se suele oír mucho «¡oh, sí!» En lugar del habitual «ah, sí».

A diferencia del inglés, en nuestra lengua no la usamos casi nunca en una conversación coloquial y, por tanto, las numerosas veces que aparece en los diálogos en inglés, hay que recurrir a estrategias diversas.

A continuación podemos observar tres usos aprovechando la ocasión de tres ejemplos extraídos de algunos productos audiovisuales:

1. Se utiliza, con gran frecuencia, para expresar emociones de todo tipo (sorpresa, temor, decepción, etc.), Para las que el español dispone de más variedad de interjecciones que el inglés, por lo que el calco, además de poco natural, es estilísticamente empobrecedor y repetitivo.

  • Oh, you did listen to it? — ¿Lo has escuchado? (Aquí, «did» ya enfatiza, y con el tono de voz ya se puede reflejar la sorpresa.)

2. También se utiliza a menudo como mecanismo intensificador para enfatizar el enunciado que acompaña, función de la cual no tiene esta interjección en español. Por tanto, en estos contextos, en vez de calcar la interjección, es preferible recurrir a otras fórmulas más propias de la intensificación en nuestra lengua:

  • Oh, please. That twerp belong donde tricycle with a red nose. —
  • Venga, va. A ese imbécil solo le falta un triciclo y una nariz roja.

3. En otras ocasiones, aparece en el discurso como una adición imprecisa de la conversación que ni siquiera expresa ningún tipo de emoción en particular, sobre todo cuando va al lado de fórmulas rutinarias y muy usuales como thank you, well, right, don’t worry, de modo que la omisión se convierte, en estos casos, en el mejor procedimiento en la traducción al español

  • Oh, thank you, darling. — Ay, gracias, cariño. (Aquí me pareció que quedaba bien un «ay» porque el personaje está distraído)

En definitiva, hay que entender bien el contexto y evitar caer en expresiones calcadas. A veces basta con releer en voz alta lo que hemos escrito para darnos cuenta de si chirría o no. Como en la vida misma, la naturalidad lo es todo.

Ortografía, palabros y ventas

17 jueves May 2012

Posted by enlalunadebabel in Lengua española

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anuncios, errores, FNAC, marketing, ortografía, palabros, phishing, spam

«El que nunca haya cambiado una «b» por una «v», olvidado una «h» o una tilde o se haya comido alguna que otra letra para acortar una palabra, que tire la primera piedra.» Podría ser una buena frase lapidaria (y nunca mejor dicho).

Profesores, lingüistas, correctores y traductores solemos ser muy tiquismiquis por lo que respecta a la ortografía pero, en realidad, estos pequeños errores ortográficos pueden salir muy caros tanto a los consumidores como a las empresas.

La prueba del delito

El año pasado se publicó un artículo que hablaba precisamente de esto. Un empresario online afirmaba que la mala ortografía le estaba costando millones de libras al Reino Unido.

Charles Duncombe, que dirige sitios web de viajes, teléfonos móviles y ropa, exponía que la mala ortografía es un problema grave para la economía online. Al analizar las cifras de un sitio web, decía, se observa que un solo error de ortografía puede reducir a la mitad las ventas online. Las cifras de ventas indican que las faltas de ortografía disuaden a los consumidores porque recelan de la credibilidad del sitio web. Evidentemente, los textos no se redactan solos y Ducombe hablaba también de las dificultades que tenía para contratar personal que supiera escribir bien.

William Dutton, director del Oxford Internet Institute, reconoce que en algunas áreas informales de Internet, como Facebook, existe una mayor tolerancia y laxitud por lo que respecta a la ortografía y la gramática. Sin embargo, los errores ortográficos en una página de inicio o en una oferta comercial pueden plantear dudas acerca de la confianza y la credibilidad del sitio. «En estos casos en los que al consumidor le preocupan el spam o el phishing, una palabra mal escrita podría suponer un gran problema.»

Y con razón. ¿Quién no ha recibido un email así o se le ha abierto una ventanita de este tipo? ¿No se nota a la legua que es falso? Y eso que no es de los peores. Lo que falla aquí es más bien la construcción de las frases en sí:

El siguiente caso es el más típico: «Si tu línea fue faborecida«, «recorda que tu línea»… Fijaos también en el batiburrillo de lenguas.

Y ya no hablemos solo de phishing. ¿No da mala imagen que una empresa de renombre como FNAC publique textos con faltas de ortografía? Por ejemplo, la siguiente imagen es de una publicidad por email de FNAC el día del libro en Cataluña de este año.

¿Descuente? Aún no entiendo el origen de este error. En catalán es «descompte». De haber pasado por un traductor automático, como el sustantivo «descuento» se corresponde también a la primera persona del verbo, lo más normal sería que hubiera traducido «descompto», pero no la palabra que finalmente salió publicada.

¿Y qué me decís de las faltas que campan por las modernas aplicaciones para smartphones? Me da a mí que algunas vienen del inglés, como en este caso. Refrescos los hay de todo tipo (limón, naranja, cola) pero, no sé vosotros, yo no he probado aún ninguno de «elementos».

¡Si hasta las hay en el tan popular Apalabrados! ¿Felicitaciones? ¿No será «felicidades»?

¿Se entiende el mensaje? Sí. ¿Sangran los ojos? Psé. Pero, ¿no creéis que es muy cutre que se gasten una buena suma en desarrollar y comercializar algo para luego no echarle un vistazo?

Jugando al desconcierto

Aunque no siempre las faltas son despistes. A veces, en la publicidad de las grandes empresas es frecuente el uso palabras coloquiales o juegos de palabras inventadas para agradar a los consumidores. Un ejemplo sería el de 7up “pura refrescancia”:

La palabra «refrescancia» no existe según el diccionario de la Real Academia Española. El problema es que, muchas veces, las personas creen que estas palabras son correctas y las empiezan a utilizar sin saber que tan solo es una técnica de la empresa para llamar la atención. ¿A que aún recordáis lo del ziritione?

Otro caso memorable fue el error que el centro comercial Illa Diagonal, en Barcelona, perpetró en su publicidad en 2002.

Letra blanca. Fondo negro. Fallo garrafal.

Al principio de las rebajas se habló muchísimo de este cartel y al final resultó que habían usado esa falta elemental («revaixes», que no «rebaixes») como reclamo comercial. El mismo centro tuvo que reconocer que respondía a una estrategia de marketing que pretendía que los ciudadanos comparasen la bajada de los precios con la transformación de la «b» en una «v».

A río revuelto…

Sin embargo, estos errores ortográficos (los no intencionados, se entiende) pueden tener su contrapartida, ya que las malas noticias para las empresas se convierten en buenas oportunidades para los consumidores. Por ejemplo, la compañía Typo Buddy encuentra productos ofertados en eBay o en otras webs de subastas y ventas online siempre y cuando el anuncio contenga faltas de ortografía.

Estos anuncios son menos visitados porque no aparecen en las búsquedas debido a sus errores tipográficos (en lugar de «polo Abercrombie» quizá la marca en el anuncio rece «Abercombie» o «Abrecombie» o cualquier otra variante), los productos no suben de precio y así los usuarios de Typo Buddy pueden conseguirlos con un precio inferior.

El futuro

Pues como tantas otras cosas actualmente, lo veo un poco negro. Volviendo al artículo, Ducombe comenta que, al contratar al personal, muchas de las solicitudes de empleo contienen errores de ortografía o muestran una gramática que deja mucho que desear. «Algunas personas incluso utilizan el lenguaje de los sms en su carta de presentación e incluso aquellos que parecían ser capaces de escribir en un principio, al someterles a una prueba escrita y sin acceso a un corrector ortográfico, tuvieron problemas con la ortografía.»

Resulta que en el Reino Unido el 42% de los empresarios no está satisfecho con las habilidades de lectura y escritura de los estudiantes que acaban el instituto (o la universidad, incluso) y prácticamente la mitad ha tenido que invertir en formación para que su personal tuviera una buena base de partida. «Esta situación es un problema real y el gobierno debe hacer de la mejora de la alfabetización básica una prioridad.»

Y ahí voy ahora, como broche final, ¿cómo se come eso en un momento en el que se recorta hasta en educación?

Madre no hay más que una…

06 domingo May 2012

Posted by enlalunadebabel in Lengua española, Off topic

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Día de la Madre, frases, lengua, madre, tradición

…pero muy original no es.

«¡Con tu tío y con tu tía irás a Bel Air!»

Como prueba de esto tenemos las típicas frases que todos hemos oído en alguna ocasión y que son dignas de estudio por su universalidad. Por las célebres: «Tómate el zumo que se le van las vitaminas», «No quiero ver nada en el plato», «Lo que pica cura», «Como vaya yo y lo encuentre…» (típica amenaza tras preguntarle «¿Dónde está X?» y que te diga «En su sitio»), «¿Y si tus amigos se tiran por un puente tú también te tiras?» (como dice una amiga, por encajar, de adolescente lo hubieras hecho), «No voy a comprar más helados, que os los coméis» (¿La idea no es esa?), «Me tenéis hasta el gorro», «¿Te crees que la policía es tonta?» o «La silla de tu habitación no es un perchero».

Veamos algunos rasgos básicos del lenguaje materno:

  • Hipérboles: «¡Es la primera vez que me siento en todo el día!» o «Te he dicho mil veces que eso no se toca».
  • Rimas: «Si eres buena para trasnochar, eres buena para madrugar», «Andando que es gerundio», en plan frase hecha «De bien nacido es ser agradecido» o en diálogos verídicos como este:

    —Venga, a comer.

    —Ahora voy.

    —Voy, voy, pero quieto me estoy.

    También se suelen emplear a modo de réplicas:

    —Me aburro.

    —Cómprate un burro.

    O la célebre frase de una madre catalana:

    —Tinc gana (tengo hambre)

    —Menja’t una cama (cómete una pierna)

  • Ejemplificación y comparación: «A ver si te crees que esto es una pensión y puedes entrar y salir cuando te dé la gana» o «¿Te has pensado que soy tu chacha?».
  • Enumeración: «Cuento hasta tres. A la unaaaaaa, a las dooooos, a las dos y mediaaaaaaaa…»(está claro que mucho caso no se suele hacer si se llega a este punto). Como ayuda, en un blog de padres aconsejan: «La postura es muy importante. Brazos en jarra, que no falten. Un pie más adelantado que el otro y repiqueteando con la punta al suelo. Cabeza ladeada. Si no se abusa, se pronuncia con rigidez castrense y voz firme, tiene propiedades asombrosas para la ecuación velocidad igual a espacio dividido por tiempo». Tomaré nota.
  • Repetición:

—X, ¿qué estás haciendo? [Madre en algún lugar de la casa]

—Nada. [Tú en cualquier otro]

—Nada bueno…

  • Refranes: así, en general. Tengo la suerte de que mi madre siempre ha sido muy refranera y creo que es un rasgo muy bonito que vale la pena conservar. Ahora bien, nunca he entendido que se puedan contradecir como «A quien madruga Dios le ayuda» y «No por mucho madrugar amanece más temprano». ¿En qué quedamos?
  • Modificación de letras: esta me tiene intrigada.

—Mamá, quiero coca cola.

—¡Ni coca cola ni coca colo!

Igual que:

—Dame dinero para ropa.
—Sí, para ropo te voy a dar.

El cómico Manu Sánchez se hace eco también de esas idiosincrasias.

Por cierto, si queréis más ejemplos y consejos de madre de este estilo, echadle un ojo al blog Cómo no ser una drama mama. Y, cómo no, también corre una cadena por Internet con estas cosas que necesitamos saber y que hemos aprendido de nuestras madres:

✎ Mi madre me enseñó a apreciar un trabajo bien hecho:

«Si os vais a matar, hacedlo afuera, ¡que acabo de limpiar!»

✎ Mi madre me enseñó religión:

«Reza para que esta mancha salga de la alfombra» o bien «Reza para que tu padre no se entere»

✎ Mi madre me enseñó razonamiento:

«Porque yo lo digo. Por eso… ¡y punto!»

✎ Mi madre me enseñó previsión:

«Lleva siempre ropa interior limpia, por si tienes un accidente.»

✎ Mi madre me enseñó ironía:

«Tú sigue llorando… Ya verás como te doy un motivo para que llores de verdad.»

✎ Mi madre me enseñó a ser ahorrativo:

«Guárdate las lágrimas para cuando yo me muera.»

✎ Mi madre me enseñó osmosis:

«Cierra la boca y come.»

✎ Mi madre me enseñó contorsionismo:

«¡Mira la suciedad que tienes en la nuca, vuélvete!»

✎ Mi madre me enseñó fuerza y voluntad:

«Te vas a quedar sentado hasta que te lo comas todo.»

✎ Mi madre me enseño meteorología:

«Parece que haya pasado un huracán por tu cuarto.»

✎ Mi madre me enseñó a decir la verdad:

«¡Te he dicho un millón de veces que no seas exagerado!»

✎ Mi madre me enseñó habilidades como ventriloquia:

«No me rezongues, cállate y contéstame: ¿por qué lo has hecho?!»

✎ Mi madre me enseñó lenguaje encriptado

«No me, no me… que te, que te…»

✎ Mi madre me enseñó geografía de España:

«¡Como sigáis así os voy a mandar a uno a Cádiz y al otro a La Coruña!»

✎ Mi madre me enseñó lógica:

«Mamá, ¿qué hay de comer?» «¡Comida!»

Pero, sin duda, la frase más definitiva es «Cuando tengas hijos lo entenderás» (y la versión «Cuando seas padre comerás huevos»). Porque resulta que sí, que pasan los años, y acabas repitiéndolas. Y eso que no tengo hijos, pero a mi pareja y a mi perro ya se las he soltado alguna vez.

Para terminar os dejo con unas viñetas de Maitena sobre la maternidad. Porque no lo tiene nada fácil, dale ya un buen achuchón a la tuya.



Pinceladas de lengua: las onomatopeyas y las voces de los animales

26 jueves Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Lengua española, Traducción

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animales, onomatopeyas, voces

Las onomatopeyas son palabras que imitan o recrean el sonido de la cosa o la acción nombrada, son un recurso expresivo muy potente, capaz de condensar una idea o situación en muy poco espacio y, por último, también son un procedimiento para formar palabras.

En traducción nos es muy útil dominarlas para no acabar calcándolas del otro idioma. Seguramente las onomatopeyas animales no sean ningún problema ya que todos sabemos que el perro español ladra «guau» y el inglés «woof», pero quizá nos resulte más complicado con otros ruidos. ¿Cuántas veces en literaria nos hemos dejado llevar por un «shhh» cuando tenemos «chist» o incluso «chitón», por ejemplo?

A continuación, os aporto la lista de 95 onomatopeyas que redactó José Martínez de Sousa y no os perdáis las voces de los animales del final. Y si os apetece curiosear un poco cómo «hablan» algunos animales en idiomas tan dispares como el coreano o el japonés, os recomiendo esta infografía.

Principales onomatopeyas

▪  aceleración de motocicleta: ¡brrrum, brrrum!

▪  ametralladora: ¡ra-ta-tá!; ¡ra-ta-tá!

▪  aplausos: ¡plas, plas!

▪  asco: ¡aj!; ¡puaj!

▪  aullido del lobo: ¡auuu!

▪  balido de la oveja: ¡beee!

▪  beso: chuic; mua

▪  bofetada: ¡zas!; ¡paf!

▪  bomberos: ¡uuuuh, uuuuh!;¡niinoo, niinoo!

▪  burbujas del agua: ¡glu, glu, glu!

▪  caída: ¡catapumba!; ¡pumba!

▪  campana: ¡talán, talán!; ¡tolón,tolón!; ¡tan, tan!

▪  campanas (repique): ¡din don!, ¡dindon!; ¡din, don,dan!, ¡din, don,dan!

▪  campanilla: ¡tilín, tilín!; ¡tintín,tintín!

▪  canto de los pájaros: ¡pío, pío, pío!

▪  canto de los pollitos: ¡pío, pío, pío!

▪  canto del gallo: ¡quiquiriquí!

▪  cañonazo: ¡buuum!

▪  carcajada: ¡ja, ja, ja!; ¡je, je, je!;¡ji, ji, ji!; ¡jo, jo, jo!

▪  carraspeo: ¡ejem, ejem!

▪  castañuelas: ¡ria-pitá!

▪  cencerro: ¡tolón, tolón!

▪  chapoteo: ¡chap, chap!; ¡chop,chop!

▪  chasquido: ¡chas!; ¡zas!

▪  claxon: ¡piiii!, ¡piiii!

▪  cloquear la gallina: ¡cloc, cloc!

▪  comer: ñam, ñam, ñam

▪  conversación ininteligible: bla, bla, bla

▪  corneta: ¡tururú!

▪  cornetín de órdenes: ¡tararí!

▪  cristal contra cristal: ¡chin-chin!, ¡tintín!

▪  cuco: ¡cu-cu, cu-cu!

▪  desperezarse: ¡oaaa, oaaa!

▪  disparo de cañón: ¡pum!

▪  disparo de escopeta: ¡pum!

▪  disparo de fusil: ¡pum!

▪  disparo de pistola: ¡bang!; ¡pam, pam!

▪  estallido fuerte: ¡buuum!

▪  estallido pequeño: ¡tric!; ¡tris!

▪  estornudo: ¡achís!

▪  explosión: ¡buuum!; ¡pum!

▪  gallina: co, co, co

▪  ganso: on, on

▪  golpe (en general): ¡cataplam!,¡cataplán!;¡cataplum!; ¡cataplún!;¡catapum!; ¡plum!;¡pum!

▪  golpe contra el agua: ¡paf!; ¡zas!

▪  golpe en la puerta: ¡toc, toc!; ¡tras, tras!,¡pon, pon!

▪  golpe contra el suelo: ¡plaf!; ¡clonc!

▪  golpe sobre el yunque: ¡tan, tan!

▪  golpes repetidos: ¡zis, zas!

▪  gota de agua: ¡ploc!

▪  grillo: ¡cri, cri!

▪  grito de dolor: ¡ay!

▪  gruñido: ¡gr…!

▪  gruñido del cerdo: ¡oenc, oenc!

▪  hipo: ¡hip!

▪  ladrido del perro: ¡guau, guau!

▪  llanto de un bebé: ¡bua, bua!

▪  lluvia suave: plic, plic

▪  maullido del gato: ¡miau, miau!

▪  muelles del colchón: ¡ñeeec, ñeeec!

▪  mugido de vaca o buey: ¡muuu, muuu!

▪  oca: on, on

▪  pajarito: ¡pío, pío!, ¡pío, pío!

▪  parpeo del pato: ¡cua, cua, cua!

▪  pavo: ¡gluglú!

▪  péndulo del reloj: tic-tac, tic-tac, tic-tac

▪  perdiz: ¡aj, aj, aj!

▪  pito: ¡piiii!, ¡piiii!

▪  puñetazo: ¡zas!

▪  rama que se quiebra: ¡crac!

▪  rana: ¡croac!

▪  rasgadura: ¡ris ras!; ¡tris!

▪  ratón (de ordenador): clic

▪  rebuzno: ¡hiaaa, hiaaa!

▪  relincho del caballo: ¡hiiii, hiiii, hiiii!

▪  repugnancia: ¡aj!, ¡puaj!

▪  risa abierta: ¡ja, ja!

▪  risa astuta: ¡je, je!

▪  risa contenida: ¡ji, ji!

▪  risa socarrona: ¡jo, jo!

▪  roce de seda contra seda: frufrú

▪  ronquido: rrrrrrrrr

▪  ronroneo del gato: rrr rrr rrr

▪  rotura de objetos: ¡crag!

▪  silencio: ¡chist!; ¡chiss!; ¡chsss! (la incluimos aquí porque es muy frecuente, aunque no sea propiamente una onomatopeya).

▪  sirena de ambulancia: ¡uuuuh, uuuuh!

▪  sueño: zzz, zzz, zzz

▪  tambor: ran rataplán; tantarán;tantarantán

▪  teléfono: ¡riiin, riiin!

▪  timbre: ¡rin, rin!

▪  toque de trompeta: ¡tarara!; ¡tarará!; ¡tararí!; ¡tururú!; ¡turututú!; ¡tuturutú!

▪  trasiego de líquido: ¡glu, glu, glu!

▪  viento: sss sss sss

▪  zumbido de abejas: zzzzzzzz

En relación a las onomatopeyas, repasamos por último  las voces de los animales:

Abeja: zumba. Asno: rebuzna, ornea, rozna. Autillo: ulula.
Becerro: berrea. Buey: muge. Búho: ulula.
Caballo: relincha, bufa. Cabra: bala. Cabrito: chozpa.
Cerdo: gruñe, guarrea. Ciervo: bala, berrea, ronca, brama. Cigarra: chirría.
Cigüeña: crotora. Cochinillo: guañe. Conejo: chilla.
Cordero: bala, chozpa. Cotorra: carretea. Cuervo: grazna, grajea, urajea, vozna.
Chacal: aúlla. Chicharra: chirría. Elefante: barrita, berrea.
Gallina: cacarea, cloquea. Gallo: canta, cacarea. Gamo: bala, gamita, ronca.
Ganso: grazna, grajea, urajea, vozna. Gato: maúlla, bufa, ronronea, maya. Grajo: grazna, grajea, croaja, crocita.
Grillo: grilla, chirría. Grulla: gruye. Jabalí: arrúa, rebudia, gruñe, guarrea.
León: ruge. Liebre: chilla. Lobo: aúlla, ulula, otila, guarrea.
Loro: garre, carretea. Mochuelo: ulula. Mono: chilla.
Onza: himpla. Oso: gruñe. Oveja: bala, balita, balitea.
Pájaro: gorjea, piola, gorgorita, trina. Paloma: arrulla, zurea, cantalea. Pantera: himpla.
Pato: parap, tita, grita, grazna. Pavo: gluglutea, tita. Perdiz: cuchichia, titea, ajea, serra.
Perro: ladra, gañe, late, gruñe. Pollito: pía. Pollo: pía, piola, piula, pipía.
Rana: croa, groa, charlea. Ratón: chilla. Rinoceronte: barrita.
Serpiente: silba. Toro: brama, muge, bufa, aturnea. Tórtola: arrulla.
Vaca: muge, remudia, brama. Zorra: ladra, tautea. Zorro: aúlla, guarrea.

Y vosotros, ¿conocéis alguna voz más? ¿Sabéis de alguna otra onomatopeya que se traduzca mal de forma recurrente?

***

Referencia:

El listado de las onomatopeyas ha sido elaborado por José Martínez de Sousa y está publicado en su Manual de estilo de la lengua española, 3.ª ed., Gijón: Trea, 2007, pp. 481-482.

Día del Libro: lectura, traducción y visibilidad

23 lunes Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Lengua española, Literatura, Traducción

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editoriales, literatura, reconocimiento, sant jordi, traducción, traducción literaria, traductor

Sant Jordi, el Día del Libro, me ha parecido siempre un día muy especial. Es un día de celebración de la lectura y, por extensión, de la originalidad y la imaginación. Al fin y al cabo, leer nos abre las puertas a otras realidades, a nuevos mundos. Como dice George R.R. Martin en A Game of Thrones: «A mind needs books as a sword needs a whetstone, if it is to keep its edge».

A modo de inciso, aprovecho para comentar que no creo que deba verse la lectura como algo a lo que obligar, sino como un acto motivado por la curiosidad y por el afán de saber, comunicarse. Para mí la lectura es como escuchar a una persona que de otra manera no podría comunicarse conmigo.

Además, el dominio del lenguaje no se adquiere solamente con el estudio exhaustivo de las normas gramaticales. Existe un camino más rico, más sugerente y, por supuesto, mucho más divertido: la lectura de obras literarias ya sea en nuestro idioma, en otro o a través de una traducción.

La traducción literaria

El libro no es más que uno de los soportes que sirven para cualquier tipo de traducción. La traducción literaria se refiere a la de aquellas obras o textos que sirven generalmente en su lengua original para crear o reflejar una experiencia estética o artística, en lugar de estrictamente recoger y transmitir información o conocimientos, ámbito propio de la traducción técnica.

La traducción literaria requiere habilidades en estilo, una buena imaginación y una gran base cultural porque las obras suelen estar fuertemente impregnadas de la cultura de la lengua en la que están escritas. Este tipo de traducción requiere que el traductor posea el mismo conocimiento y dominio de la lengua de partida que de la lengua de llegada (como en cualquier otro tipo de traducción, evidentemente), pero sobre todo de los contextos culturales e históricos propios del texto literario correspondiente en ambas lenguas.

El traductor literario, además de enfrentarse a las dificultades que presenta toda traducción, ha de atender a la belleza del texto, a su estilo y sus marcas (léxicas, gramaticales o fonológicas), teniendo en cuenta que las marcas estilísticas en una lengua pueden no serlo en otra. Debe tratar de reproducir el efecto completo del texto original en el lector de lengua de destino, por lo que debe recoger el significado adecuado de las palabras y evocar las mismas emociones que el original. En este sentido traducir poesía, por ejemplo, ofrece un doble desafío ya que hay que respetar tanto el sentido como la métrica.

Por último, la traducción literaria es también una forma de crear: una obra traducida es siempre otra obra distinta, adquiere significados diferentes, ritmos diferentes, contenidos diferentes, el éxito al traducirla está sobre todo en el placer estético que provoca.

La visibilidad del traductor literario

Como en las demás áreas de traducción, el traductor es ese ser que trasvasa la información de un texto de una lengua a otra pero pocas veces tiene rostro. En este sentido, la ACEC lanzaba hace unas semanas la campaña “¿Quién ha traducido el libro?” en pro de la visibilidad de la traducción literaria. De esta manera se pretende luchar contra la práctica periodística que consiste en no mencionar el nombre del traductor o traductora cuando se comenta un libro traducido de otra lengua. Al fin y al cabo, cuando alguien cita un párrafo de una novela traducida o comenta lo bien escrito que estaba el libro X o Y, en realidad está hablando de la traducción, no del original.

Por su lado, el grupo Tibónidas realizó una encuesta acerca de esta misma cuestión en la Feria del libro de Granada en 2011, que concluyó que la gran mayoría de la gente si bien reconocía la importancia de la calidad de las traducciones, admitía no comprobar el nombre del traductor de las obras que leían. ¿Lo más positivo? Muchos aseguraron que a partir de entonces se fijarían más.

Sin embargo, a mi parecer, la responsabilidad primera recae en los editores, porque es la editorial quien decide cómo se menciona al traductor del libro en cuestión. La mayoría de las veces, el nombre aparece en la página del título interior y en la de los créditos. Por poner un ejemplo, barro para casa:

En el caso de otras editoriales, como Acantilado, el traductor aparece en la misma portada e incluso en internet se recoge el nombre justo debajo del título:

Es cierto que el traductor cobra; es cierto que no en todos los trabajos los empleados tienen el reconocimiento que se merecen; es cierto que los traductores nos hacemos muy pesados con este tema, pero hay que darse cuenta de que es un trabajo duro, arduo, que muchas veces se prolonga varios meses y, en definitiva, si nosotros no luchamos por esto, nadie lo hará.

***

Para saber más:

  • Rasgos de una buena traducción literaria. http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/asele/pdf/02/02_0393.pdf
  • A vueltas con el traductor literario: una reflexión sobre sus competencias. http://www.lalinternadeltraductor.org/n4/traductor-literario.html

El vendedor de enciclopedias

20 viernes Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Lengua española, Productividad, Vida traductoril

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conocimiento, enciclopedia

Aún recuerdo las visitas del vendedor de enciclopedias a casa. Repeinado y con traje te traía la última novedad —los últimos volúmenes de las que ya tenías— o te presentaba algo nuevo porque, “como usted ya sabe, es lo mejor para la educación de sus hijos”.

¿Quién no ha tenido la Larousse o la Océano en casa? Nosotros teníamos un par en catalán de literatura e historia y varias temáticas, entre las cuales destacaba la de la Segunda Guerra Mundial, que a mi padre le gustaba leer tranquilamente en el trono, ya me entendéis.

Afortunadamente para el bolsillo de mis padres las consultaba bastante —me encantaba especialmente devorar las ilustraciones— y no tuve que pisar mucho la biblioteca para hacer los trabajos del colegio y el instituto.

Con el tiempo, las visitas del señor de la enciclopedia se hicieron más escasas. Los volúmenes en papel empezaban a estar en declive. La última que compramos era una de Historia, algo futurista, digámoslo así, porque venía con un lector/reproductor especial llamado Sonobox (futurista entre comillas, fijaos en la foto). Algunas páginas estaban hechas de plástico duro con varios mini CD grabados en su superficie y al ponerle la maquinita encima te leía el artículo en cuestión. Muy bonito sí, pero no demasiado útil.

Al final, el hombre dejó de venir. Claro que ya éramos mayores, Internet estaba en auge y la información era más accesible en general, además de que quedaba obsoleta rápidamente. Tuve alguna que otra en CD y DVD pero ya nunca fue lo mismo.

«¿Y todo este rollo a qué viene?», pensaréis. Para un traductor, el conocimiento es esencial o, por lo menos, saber dónde encontrarlo. Internet nos brinda grandes oportunidades desde ya hace un tiempo con la enciclopedia Britannica y con Wikipedia, aunque ya se sabe hay que llevar mucho cuidado con la información que contiene esta última. De factura nacional, Santillana nos trae también la Kalipedia. Y de última aparición encontramos Khan Academy, con videos muy interesantes que explican de manera sencilla los conceptos más complicados.

Claro que si se navega un poco por la web se pueden encontrar muchas más (lo que decíamos, saber dónde buscar). Aquí van, pues, otros enlaces de interés:

  • http://www.trovator.com/buscador_enciclopedias/
  • http://www.booksfactory.com/enciclop.html
  • http://www.fisterra.com/salud/5enlaces/diccionarios.asp
  • http://www.conocimientosweb.net/portal/encyclopedia.html

A mi parecer, y para terminar, lo más importante es no dejar de aprender nunca; no perder esa curiosidad infantil y seguir adquiriendo conocimientos. No solo para la profesión de traductor sino también para el traductor como persona.

«Titanic» y los calcos en traducción

16 lunes Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Cine, Doblaje, Lengua española, Traducción, Traducción audiovisual

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calco, calcos, doblaje, películas, titanic, traducción, traducción audiovisual

Hoy en día los textos audiovisuales que se traducen son en su gran mayoría en inglés, así que es este idioma precisamente el que provoca las interferencias más importantes. El doblaje exige una modalidad de lenguaje oral escrito para ser dicho, con lo cual hay que fingir espontaneidad. No obstante, se suelen utilizar recursos para dar naturalidad al lenguaje audiovisual que llaman la atención porque los hablantes no los utilizamos.

El agente infeccioso más grave de todos los que campan en las malas traducciones de las películas y las series de televisión es el calco, en cualquiera de sus modalidades (fonético, léxico, semántico…). En sí, como procedimiento de traducción no es rechazable porque muchas veces enriquece la lengua, pero supone un problema cuando se usa mal.

Los calcos que más se repiten suelen ser los relativos al uso abusivo de la pasiva y de los posesivos (sobre todo al referirse a partes del cuerpo en estructuras reflexivas) que en español no son tan habituales. En el tráiler de Titanic, por ejemplo, hay una de estas expresiones calcadas que no tiene desperdicio:  “No te sueltes de mi mano”. ¿No sería mejor un «no te sueltes» o «no me  sueltes la mano»?

En el artículo de Miguel Duro, «Eres patético: el español traducido del cine y la televisión», se recogen otros ejemplos de esta misma película:

  • Tiene toda mi atención — You have all my attention (¿No sería mejor: «Soy todo oídos», por ejemplo?)
  • ¿Bromeas? — Are you kidding? (¿Dónde está nuestro “¿Me tomas el pelo?”? Y ya no digo “¿Estás de coña?” porque no quedaría bien en el contexto de la película)
  • Eres maravillosa — You are wonderful (Hombre, yo no sé si le diría eso a mi pareja, quizá utilizaría otro adjetivo)
  • Me temo que así es, mi querido amigo — I’m afraid that’s the way it is, my dear friend (en español cada vez tememos más)
  • No hay ninguna evidencia de que — There’s no evidence that… (un calco bastante común también en las series policíacas. Aquí, mejor “prueba” o incluso “indicio”)

Como sigue diciendo Duro, «la gente repite lo que escucha y lee —por imitación— o lo que oye, por absorción subliminal. Si día tras día recibe el impacto continuo de un español al que se le ven las costuras del inglés, acaba por parecerle normal ese español y éste termina corrompiéndose».

En este sentido, me rechinan los dientes cuando oigo “todo lo que necesitas” (“all you need”) cuando debería ser “lo único que”. Lo más curioso es que he llegado a oírlo en series o películas españolas, no doblajes, una muestra más de la influencia que tienen los calcos en nuestro idioma.

Otros calcos comunes que seguro habréis oído: “We act as if we didn’t” que se dobla por “actuamos como si no”, cuando en realidad no es “actuar” sino “fingir”. También sucede muy a menudo con el verbo “admit”. ¿Por qué traducirlo siempre con “admitir”? ¿No es más natural usar “reconocer”?

¿Y qué decir de los «jodidos» (por «fucking») y «malditos» (por «damned») que salpimientan los doblajes? Cada vez que oigo este último me acuerdo de los doblajes latinoamericanos y de ese «malditos roedores» de los dibujos. ¿Acaso no tenemos un buen abanico de insultos en la lengua española?

Para terminar, y como bien comenta Nieves Muñoz en su artículo: «Negarse a aceptar nuevas realidades cuyo origen se sitúa fuera de nuestro país demuestra una postura retrógrada y empobrecedora. Ahora bien, lo que no podemos permitir es que (1) las formas neológicas desplacen a los equivalentes más castizos ni que (2) a través de la pantalla lleguen a nuestro cerebro multitud de formas lingüísticas incorrectas que, con un mínimo esfuerzo, pasan a formar parte de la «norma» del castellano. En resumen, el español importado de Hollywood siempre será bienvenido en tanto en cuanto no deteriore la salud lingüística de la denominada lengua de Cervantes». Totalmente de acuerdo.

***

Si os interesa el tema de los calcos y los anglicismos, vale la pena consultar los siguientes artículos:

  • «Calcos recientes del inglés en español» de José Joaquín Gómez.
  • «El español importado de Hollywood» de Nieves Muñoz. (muy interesante)
  • «El tratamiento del préstamo y el calco» de Juan Gómez.
  • «El uso correcto de anglicismos en español» de Ana Calzada.

Audiodescripción

13 martes Mar 2012

Posted by enlalunadebabel in Audiodescripción, Lengua española

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accesibilidad, audiodescribir, audiodescripción, cesya, discapacidad, discapacitados, subtítulos

Al descubrir el cortometraje de A Ciegas, que ganó el Goya en 2007, he recordado lo afortunados que somos al poder ver. Es la misma sensación que cuando estás enfermo, que es cuando realmente valoras la salud… La asignatura en audiodescripción que descubrí en el Máster de traducción audiovisual me abrió los ojos en este sentido y me gustó hasta tal punto de trabajar en eso también.

¿Qué sucede cuando todo el mundo habla de esa película tan buena pero que tú no puedes ver? Afortunadamente existe el perfil del audiodescriptor que, valga la redundancia, describe lo que no se ve. Porque una película es mucho más que los diálogos y lo que se escucha.

Aunque pueda parecer sencillo describir lo que pasa en una película, no lo es. ¿Dónde termina la descripción y empieza la opinión personal? ¿Cómo describir un gesto o una mirada? ¿Cómo explicar todo lo que quieres, y hacerlo de forma comprensible, entre los diálogos de los personajes?

Algunos ejemplos de audiodescripciones:

– Stuart Little. http://www.youtube.com/watch?v=-ovxhkNGC0k&feature=related

– Paco. http://www.youtube.com/watch?v=S1MPQbcwS_Q&feature=related

– Plats Bruts (en catalán). http://www.youtube.com/watch?v=T0294LN5-9M&feature=related

Es una lástima que tareas tan importantes como estas no salgan a la luz. ¿Quién se entera de los avances para la accesibilidad para ciegos y sordos? Y, no obstante, hay centros como el CESyA que se preocupan por hacer accesibles los productos audiovisuales.

¿Ha salido publicado en algún sitio que las cadenas tienen que hacer accesibles el 90% de sus contenidos? Creo que no y, a pesar de todo, esa es la realidad. Ojalá, poco a poco, todos seamos un poco más conscientes de los demás…

Al inglés el inglés y al español el español

04 domingo Mar 2012

Posted by enlalunadebabel in Lengua española, Off topic

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anglicismos, español

No es nada nuevo, lo sé… pero creo que últimamente va a peor. Soy amante de la lengua inglesa, leo en inglés siempre que puedo y hago lo propio con las películas pero de ahí a salpimentar el español con él, no.

Estos días nos inundan los leggings, que no las mallas (las que llevábamos de peques las de mi generación junto con camisetas de algodón de propaganda), llevamos stilettos o pumps y no zapatos de tacón, en verano nos atrevemos con los shorts y si la camiseta lleva sequins (lentejuelas no, que queda anticuado), mejor que mejor.

Y no solo la ropa es la víctima, si no que empieza a extenderse a la comida también. Lo japonés vende y ahora podemos encontrar en diversos restaurantes platos de noodles (que no udon, curiosamente). Y, a los que nos gustan los dulces, nos da por comer cupcakes, cookies o muffins, que no pastelitos, galletas o madalenas… al parecer si son inglesas o americanas saben mucho mejor.

Enriquezcamos la lengua, sí, que vivan los neologismos también, pero no con palabras que ya existen en nuestra lengua.

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