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…pero muy original no es.

«¡Con tu tío y con tu tía irás a Bel Air!»

Como prueba de esto tenemos las típicas frases que todos hemos oído en alguna ocasión y que son dignas de estudio por su universalidad. Por las célebres: «Tómate el zumo que se le van las vitaminas», «No quiero ver nada en el plato», «Lo que pica cura», «Como vaya yo y lo encuentre…» (típica amenaza tras preguntarle «¿Dónde está X?» y que te diga «En su sitio»), «¿Y si tus amigos se tiran por un puente tú también te tiras?» (como dice una amiga, por encajar, de adolescente lo hubieras hecho), «No voy a comprar más helados, que os los coméis» (¿La idea no es esa?), «Me tenéis hasta el gorro»«¿Te crees que la policía es tonta?» o «La silla de tu habitación no es un perchero».

Veamos algunos rasgos básicos del lenguaje materno:

  • Hipérboles: «¡Es la primera vez que me siento en todo el día!» o «Te he dicho mil veces que eso no se toca».
  • Rimas: «Si eres buena para trasnochar, eres buena para madrugar», «Andando que es gerundio», en plan frase hecha «De bien nacido es ser agradecido» o en diálogos verídicos como este:

    —Venga, a comer.

    —Ahora voy.

    —Voy, voy, pero quieto me estoy.

    También se suelen emplear a modo de réplicas:

    —Me aburro.

    —Cómprate un burro.

    O la célebre frase de una madre catalana:

    —Tinc gana (tengo hambre)

    —Menja’t una cama (cómete una pierna)

  • Ejemplificación y comparación: «A ver si te crees que esto es una pensión y puedes entrar y salir cuando te dé la gana» o «¿Te has pensado que soy tu chacha?».
  • Enumeración«Cuento hasta tres. A la unaaaaaa, a las dooooos, a las dos y mediaaaaaaaa…»(está claro que mucho caso no se suele hacer si se llega a este punto). Como ayuda, en un blog de padres aconsejan: «La postura es muy importante. Brazos en jarra, que no falten. Un pie más adelantado que el otro y repiqueteando con la punta al suelo. Cabeza ladeada. Si no se abusa, se pronuncia con rigidez castrense y voz firme, tiene propiedades asombrosas para la ecuación velocidad igual a espacio dividido por tiempo». Tomaré nota.
  • Repetición:

—X, ¿qué estás haciendo? [Madre en algún lugar de la casa]

—Nada. [Tú en cualquier otro]

—Nada bueno…

  • Refranes: así, en general. Tengo la suerte de que mi madre siempre ha sido muy refranera y creo que es un rasgo muy bonito a conservar. Ahora bien, nunca he entendido que se puedan contradecir como «A quien madruga Dios le ayuda» y «No por mucho madrugar amanece más temprano». ¿En qué quedamos?
  • Modificación de letras: esta me tiene intrigada.

—Mamá, quiero coca cola.

—¡Ni coca cola ni coca colo!

Igual que:

—Dame dinero para ropa.
—Sí, para ropo te voy a dar.

El cómico Manu Sánchez se hace eco también de esas idiosincrasias.

Por cierto, si queréis más ejemplos y consejos de madre de este estilo, echadle un ojo al blog Cómo no ser una drama mama. Y, cómo no, también corre una cadena por Internet con estas cosas que necesitamos saber y que hemos aprendido de nuestras madres:

✎ Mi madre me enseñó a apreciar un trabajo bien hecho:

«Si os vais a matar, hacedlo afuera, ¡que acabo de limpiar!»

✎ Mi madre me enseñó religión:

«Reza para que esta mancha salga de la alfombra» o bien «Reza para que tu padre no se entere»

✎ Mi madre me enseñó razonamiento:

«Porque yo lo digo. Por eso… ¡y punto!»

✎ Mi madre me enseñó previsión:

«Lleva siempre ropa interior limpia, por si tienes un accidente.»

✎ Mi madre me enseñó ironía:

«Tú sigue llorando… Ya verás como te doy un motivo para que llores de verdad.»

✎ Mi madre me enseñó a ser ahorrativo:

«Guárdate las lágrimas para cuando yo me muera.»

✎ Mi madre me enseñó osmosis:

«Cierra la boca y come.»

✎ Mi madre me enseñó contorsionismo:

«¡Mira la suciedad que tienes en la nuca, vuélvete!»

✎ Mi madre me enseñó fuerza y voluntad:

«Te vas a quedar sentado hasta que te lo comas todo.»

✎ Mi madre me enseño meteorología:

«Parece que haya pasado un huracán por tu cuarto.»

✎ Mi madre me enseñó a decir la verdad:

«¡Te he dicho un millón de veces que no seas exagerado!»

✎ Mi madre me enseñó habilidades como ventriloquia:

«No me rezongues, cállate y contéstame: ¿por qué lo has hecho?!»

✎ Mi madre me enseñó lenguaje encriptado

«No me, no me… que te, que te…»

✎ Mi madre me enseñó geografía de España:

«¡Como sigáis así os voy a mandar a uno a Cádiz y al otro a La Coruña!»

✎ Mi madre me enseñó lógica:

«Mamá, ¿qué hay de comer?» «¡Comida!»

Pero, sin duda, la frase más definitiva es «Cuando tengas hijos lo entenderás» (y la versión «Cuando seas padre comerás huevos»). Porque resulta que sí, que pasan los años, y acabas repitiéndolas. Y eso que no tengo hijos, pero a mi pareja y a mi perro ya se las he soltado alguna vez.

Para terminar os dejo con unas viñetas de Maitena sobre la maternidad. Porque no lo tiene nada fácil, dale ya un buen achuchón a la tuya.