• Contacto y otras páginas web
  • Política de privacidad
  • Ponencias y entrevistas
  • Proyectos
  • Servicios
  • Sobre la autora

En la luna de Babel

~ Blog sobre lenguas y traducción

En la luna de Babel

Archivos mensuales: abril 2012

Errores y horrores

30 lunes Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Off topic, Traducción

≈ 5 comentarios

Etiquetas

errores, fails, google translate, traducción, traducción automática

Sé que no es muy original y que en los blogs de traducción es algo recurrente, pero nunca está de más echarse unas risas al ver lo que pasa cuando se usa un traductor automático o no se revisa lo que se hace. Los traductores humanos no somos perfectos pero fiarse únicamente de las maquinitas puede traer problemas.

Encabezando el top 10 propongo el traductor de El Mundo. Aquí hay un pantallazo con tres frases que no tienen desperdicio. No se me ocurre qué variables le han introducido al programa para que traduzca «averiado» con «lost virginity», para empezar. Lo del «duro» tiene cierto pase si tenemos en cuenta los distintos significados de una palabra, algo muy difícil de discernir para un programa y en el caso de «puto amo», ha traducido en el mismo orden palabra por palabra, y ahí está el resultado:

El siguiente tiene que ver con una traducción automática no revisada. Alguien le dio al botoncito de traducir y debió de pensar que lo que le salía en pantalla era la traducción cuando, en realidad, el proceso había fallado. Tough luck!

El siguiente vuelve a ser más de lo mismo. Aquí teclearon directamente «vino», cuando puede ser un sustantivo (la bebida) o una forma del verbo «venir». El programa les proporcionó la segunda acecpión y así se quedó.

El siguiente es uno de mis preferidos, seguro que ya lo habréis visto. No sabía que la plancha era un «hierro chulo». A mí no me lo parece cada vez que me toca abordar la montaña de plancha que siempre termino acumulando…

El siguiente fail tiene que ver, una vez más, con la polisemia. En castellano, «pasar» puede significar tanto «entrar» como «suceder» y el error al escoger el significado adecuado propició el «not to happen» al hacer la traducción inversa al inglés:

Y bueno, este último, ya no sé si se ha traducido automáticamente o lo ha hecho alguien (seguramente la sobrina de alguien que sabe inglés) diccionario en mano y sin fijarse en las palabras que cogía. «¿Entradas ya a la venta? Pues busco «entrada» y la primer acepción es «entrance», ¡ahí lo dejo! A ver, a ver, ¿cómo digo «sin colas»? Busco «cola» y lo primero que me sale es «tail», pues ale.

Reconozco que los traductores somos bastante tiquismiquis en lo que a malas traducciones y faltas de ortografía se refiere, pero es que hay algunas que son «de juzgado de guardia».

Pinceladas de lengua: las onomatopeyas y las voces de los animales

26 jueves Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Lengua española, Traducción

≈ 1 comentario

Etiquetas

animales, onomatopeyas, voces

Las onomatopeyas son palabras que imitan o recrean el sonido de la cosa o la acción nombrada, son un recurso expresivo muy potente, capaz de condensar una idea o situación en muy poco espacio y, por último, también son un procedimiento para formar palabras.

En traducción nos es muy útil dominarlas para no acabar calcándolas del otro idioma. Seguramente las onomatopeyas animales no sean ningún problema ya que todos sabemos que el perro español ladra «guau» y el inglés «woof», pero quizá nos resulte más complicado con otros ruidos. ¿Cuántas veces en literaria nos hemos dejado llevar por un «shhh» cuando tenemos «chist» o incluso «chitón», por ejemplo?

A continuación, os aporto la lista de 95 onomatopeyas que redactó José Martínez de Sousa y no os perdáis las voces de los animales del final. Y si os apetece curiosear un poco cómo «hablan» algunos animales en idiomas tan dispares como el coreano o el japonés, os recomiendo esta infografía.

Principales onomatopeyas

▪  aceleración de motocicleta: ¡brrrum, brrrum!

▪  ametralladora: ¡ra-ta-tá!; ¡ra-ta-tá!

▪  aplausos: ¡plas, plas!

▪  asco: ¡aj!; ¡puaj!

▪  aullido del lobo: ¡auuu!

▪  balido de la oveja: ¡beee!

▪  beso: chuic; mua

▪  bofetada: ¡zas!; ¡paf!

▪  bomberos: ¡uuuuh, uuuuh!;¡niinoo, niinoo!

▪  burbujas del agua: ¡glu, glu, glu!

▪  caída: ¡catapumba!; ¡pumba!

▪  campana: ¡talán, talán!; ¡tolón,tolón!; ¡tan, tan!

▪  campanas (repique): ¡din don!, ¡dindon!; ¡din, don,dan!, ¡din, don,dan!

▪  campanilla: ¡tilín, tilín!; ¡tintín,tintín!

▪  canto de los pájaros: ¡pío, pío, pío!

▪  canto de los pollitos: ¡pío, pío, pío!

▪  canto del gallo: ¡quiquiriquí!

▪  cañonazo: ¡buuum!

▪  carcajada: ¡ja, ja, ja!; ¡je, je, je!;¡ji, ji, ji!; ¡jo, jo, jo!

▪  carraspeo: ¡ejem, ejem!

▪  castañuelas: ¡ria-pitá!

▪  cencerro: ¡tolón, tolón!

▪  chapoteo: ¡chap, chap!; ¡chop,chop!

▪  chasquido: ¡chas!; ¡zas!

▪  claxon: ¡piiii!, ¡piiii!

▪  cloquear la gallina: ¡cloc, cloc!

▪  comer: ñam, ñam, ñam

▪  conversación ininteligible: bla, bla, bla

▪  corneta: ¡tururú!

▪  cornetín de órdenes: ¡tararí!

▪  cristal contra cristal: ¡chin-chin!, ¡tintín!

▪  cuco: ¡cu-cu, cu-cu!

▪  desperezarse: ¡oaaa, oaaa!

▪  disparo de cañón: ¡pum!

▪  disparo de escopeta: ¡pum!

▪  disparo de fusil: ¡pum!

▪  disparo de pistola: ¡bang!; ¡pam, pam!

▪  estallido fuerte: ¡buuum!

▪  estallido pequeño: ¡tric!; ¡tris!

▪  estornudo: ¡achís!

▪  explosión: ¡buuum!; ¡pum!

▪  gallina: co, co, co

▪  ganso: on, on

▪  golpe (en general): ¡cataplam!,¡cataplán!;¡cataplum!; ¡cataplún!;¡catapum!; ¡plum!;¡pum!

▪  golpe contra el agua: ¡paf!; ¡zas!

▪  golpe en la puerta: ¡toc, toc!; ¡tras, tras!,¡pon, pon!

▪  golpe contra el suelo: ¡plaf!; ¡clonc!

▪  golpe sobre el yunque: ¡tan, tan!

▪  golpes repetidos: ¡zis, zas!

▪  gota de agua: ¡ploc!

▪  grillo: ¡cri, cri!

▪  grito de dolor: ¡ay!

▪  gruñido: ¡gr…!

▪  gruñido del cerdo: ¡oenc, oenc!

▪  hipo: ¡hip!

▪  ladrido del perro: ¡guau, guau!

▪  llanto de un bebé: ¡bua, bua!

▪  lluvia suave: plic, plic

▪  maullido del gato: ¡miau, miau!

▪  muelles del colchón: ¡ñeeec, ñeeec!

▪  mugido de vaca o buey: ¡muuu, muuu!

▪  oca: on, on

▪  pajarito: ¡pío, pío!, ¡pío, pío!

▪  parpeo del pato: ¡cua, cua, cua!

▪  pavo: ¡gluglú!

▪  péndulo del reloj: tic-tac, tic-tac, tic-tac

▪  perdiz: ¡aj, aj, aj!

▪  pito: ¡piiii!, ¡piiii!

▪  puñetazo: ¡zas!

▪  rama que se quiebra: ¡crac!

▪  rana: ¡croac!

▪  rasgadura: ¡ris ras!; ¡tris!

▪  ratón (de ordenador): clic

▪  rebuzno: ¡hiaaa, hiaaa!

▪  relincho del caballo: ¡hiiii, hiiii, hiiii!

▪  repugnancia: ¡aj!, ¡puaj!

▪  risa abierta: ¡ja, ja!

▪  risa astuta: ¡je, je!

▪  risa contenida: ¡ji, ji!

▪  risa socarrona: ¡jo, jo!

▪  roce de seda contra seda: frufrú

▪  ronquido: rrrrrrrrr

▪  ronroneo del gato: rrr rrr rrr

▪  rotura de objetos: ¡crag!

▪  silencio: ¡chist!; ¡chiss!; ¡chsss! (la incluimos aquí porque es muy frecuente, aunque no sea propiamente una onomatopeya).

▪  sirena de ambulancia: ¡uuuuh, uuuuh!

▪  sueño: zzz, zzz, zzz

▪  tambor: ran rataplán; tantarán;tantarantán

▪  teléfono: ¡riiin, riiin!

▪  timbre: ¡rin, rin!

▪  toque de trompeta: ¡tarara!; ¡tarará!; ¡tararí!; ¡tururú!; ¡turututú!; ¡tuturutú!

▪  trasiego de líquido: ¡glu, glu, glu!

▪  viento: sss sss sss

▪  zumbido de abejas: zzzzzzzz

En relación a las onomatopeyas, repasamos por último  las voces de los animales:

Abeja: zumba. Asno: rebuzna, ornea, rozna. Autillo: ulula.
Becerro: berrea. Buey: muge. Búho: ulula.
Caballo: relincha, bufa. Cabra: bala. Cabrito: chozpa.
Cerdo: gruñe, guarrea. Ciervo: bala, berrea, ronca, brama. Cigarra: chirría.
Cigüeña: crotora. Cochinillo: guañe. Conejo: chilla.
Cordero: bala, chozpa. Cotorra: carretea. Cuervo: grazna, grajea, urajea, vozna.
Chacal: aúlla. Chicharra: chirría. Elefante: barrita, berrea.
Gallina: cacarea, cloquea. Gallo: canta, cacarea. Gamo: bala, gamita, ronca.
Ganso: grazna, grajea, urajea, vozna. Gato: maúlla, bufa, ronronea, maya. Grajo: grazna, grajea, croaja, crocita.
Grillo: grilla, chirría. Grulla: gruye. Jabalí: arrúa, rebudia, gruñe, guarrea.
León: ruge. Liebre: chilla. Lobo: aúlla, ulula, otila, guarrea.
Loro: garre, carretea. Mochuelo: ulula. Mono: chilla.
Onza: himpla. Oso: gruñe. Oveja: bala, balita, balitea.
Pájaro: gorjea, piola, gorgorita, trina. Paloma: arrulla, zurea, cantalea. Pantera: himpla.
Pato: parap, tita, grita, grazna. Pavo: gluglutea, tita. Perdiz: cuchichia, titea, ajea, serra.
Perro: ladra, gañe, late, gruñe. Pollito: pía. Pollo: pía, piola, piula, pipía.
Rana: croa, groa, charlea. Ratón: chilla. Rinoceronte: barrita.
Serpiente: silba. Toro: brama, muge, bufa, aturnea. Tórtola: arrulla.
Vaca: muge, remudia, brama. Zorra: ladra, tautea. Zorro: aúlla, guarrea.

Y vosotros, ¿conocéis alguna voz más? ¿Sabéis de alguna otra onomatopeya que se traduzca mal de forma recurrente?

***

Referencia:

El listado de las onomatopeyas ha sido elaborado por José Martínez de Sousa y está publicado en su Manual de estilo de la lengua española, 3.ª ed., Gijón: Trea, 2007, pp. 481-482.

Día del Libro: lectura, traducción y visibilidad

23 lunes Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Lengua española, Literatura, Traducción

≈ 1 comentario

Etiquetas

editoriales, literatura, reconocimiento, sant jordi, traducción, traducción literaria, traductor

Sant Jordi, el Día del Libro, me ha parecido siempre un día muy especial. Es un día de celebración de la lectura y, por extensión, de la originalidad y la imaginación. Al fin y al cabo, leer nos abre las puertas a otras realidades, a nuevos mundos. Como dice George R.R. Martin en A Game of Thrones: «A mind needs books as a sword needs a whetstone, if it is to keep its edge».

A modo de inciso, aprovecho para comentar que no creo que deba verse la lectura como algo a lo que obligar, sino como un acto motivado por la curiosidad y por el afán de saber, comunicarse. Para mí la lectura es como escuchar a una persona que de otra manera no podría comunicarse conmigo.

Además, el dominio del lenguaje no se adquiere solamente con el estudio exhaustivo de las normas gramaticales. Existe un camino más rico, más sugerente y, por supuesto, mucho más divertido: la lectura de obras literarias ya sea en nuestro idioma, en otro o a través de una traducción.

La traducción literaria

El libro no es más que uno de los soportes que sirven para cualquier tipo de traducción. La traducción literaria se refiere a la de aquellas obras o textos que sirven generalmente en su lengua original para crear o reflejar una experiencia estética o artística, en lugar de estrictamente recoger y transmitir información o conocimientos, ámbito propio de la traducción técnica.

La traducción literaria requiere habilidades en estilo, una buena imaginación y una gran base cultural porque las obras suelen estar fuertemente impregnadas de la cultura de la lengua en la que están escritas. Este tipo de traducción requiere que el traductor posea el mismo conocimiento y dominio de la lengua de partida que de la lengua de llegada (como en cualquier otro tipo de traducción, evidentemente), pero sobre todo de los contextos culturales e históricos propios del texto literario correspondiente en ambas lenguas.

El traductor literario, además de enfrentarse a las dificultades que presenta toda traducción, ha de atender a la belleza del texto, a su estilo y sus marcas (léxicas, gramaticales o fonológicas), teniendo en cuenta que las marcas estilísticas en una lengua pueden no serlo en otra. Debe tratar de reproducir el efecto completo del texto original en el lector de lengua de destino, por lo que debe recoger el significado adecuado de las palabras y evocar las mismas emociones que el original. En este sentido traducir poesía, por ejemplo, ofrece un doble desafío ya que hay que respetar tanto el sentido como la métrica.

Por último, la traducción literaria es también una forma de crear: una obra traducida es siempre otra obra distinta, adquiere significados diferentes, ritmos diferentes, contenidos diferentes, el éxito al traducirla está sobre todo en el placer estético que provoca.

La visibilidad del traductor literario

Como en las demás áreas de traducción, el traductor es ese ser que trasvasa la información de un texto de una lengua a otra pero pocas veces tiene rostro. En este sentido, la ACEC lanzaba hace unas semanas la campaña “¿Quién ha traducido el libro?” en pro de la visibilidad de la traducción literaria. De esta manera se pretende luchar contra la práctica periodística que consiste en no mencionar el nombre del traductor o traductora cuando se comenta un libro traducido de otra lengua. Al fin y al cabo, cuando alguien cita un párrafo de una novela traducida o comenta lo bien escrito que estaba el libro X o Y, en realidad está hablando de la traducción, no del original.

Por su lado, el grupo Tibónidas realizó una encuesta acerca de esta misma cuestión en la Feria del libro de Granada en 2011, que concluyó que la gran mayoría de la gente si bien reconocía la importancia de la calidad de las traducciones, admitía no comprobar el nombre del traductor de las obras que leían. ¿Lo más positivo? Muchos aseguraron que a partir de entonces se fijarían más.

Sin embargo, a mi parecer, la responsabilidad primera recae en los editores, porque es la editorial quien decide cómo se menciona al traductor del libro en cuestión. La mayoría de las veces, el nombre aparece en la página del título interior y en la de los créditos. Por poner un ejemplo, barro para casa:

En el caso de otras editoriales, como Acantilado, el traductor aparece en la misma portada e incluso en internet se recoge el nombre justo debajo del título:

Es cierto que el traductor cobra; es cierto que no en todos los trabajos los empleados tienen el reconocimiento que se merecen; es cierto que los traductores nos hacemos muy pesados con este tema, pero hay que darse cuenta de que es un trabajo duro, arduo, que muchas veces se prolonga varios meses y, en definitiva, si nosotros no luchamos por esto, nadie lo hará.

***

Para saber más:

  • Rasgos de una buena traducción literaria. http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/asele/pdf/02/02_0393.pdf
  • A vueltas con el traductor literario: una reflexión sobre sus competencias. http://www.lalinternadeltraductor.org/n4/traductor-literario.html

El vendedor de enciclopedias

20 viernes Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Lengua española, Productividad, Vida traductoril

≈ 2 comentarios

Etiquetas

conocimiento, enciclopedia

Aún recuerdo las visitas del vendedor de enciclopedias a casa. Repeinado y con traje te traía la última novedad —los últimos volúmenes de las que ya tenías— o te presentaba algo nuevo porque, “como usted ya sabe, es lo mejor para la educación de sus hijos”.

¿Quién no ha tenido la Larousse o la Océano en casa? Nosotros teníamos un par en catalán de literatura e historia y varias temáticas, entre las cuales destacaba la de la Segunda Guerra Mundial, que a mi padre le gustaba leer tranquilamente en el trono, ya me entendéis.

Afortunadamente para el bolsillo de mis padres las consultaba bastante —me encantaba especialmente devorar las ilustraciones— y no tuve que pisar mucho la biblioteca para hacer los trabajos del colegio y el instituto.

Con el tiempo, las visitas del señor de la enciclopedia se hicieron más escasas. Los volúmenes en papel empezaban a estar en declive. La última que compramos era una de Historia, algo futurista, digámoslo así, porque venía con un lector/reproductor especial llamado Sonobox (futurista entre comillas, fijaos en la foto). Algunas páginas estaban hechas de plástico duro con varios mini CD grabados en su superficie y al ponerle la maquinita encima te leía el artículo en cuestión. Muy bonito sí, pero no demasiado útil.

Al final, el hombre dejó de venir. Claro que ya éramos mayores, Internet estaba en auge y la información era más accesible en general, además de que quedaba obsoleta rápidamente. Tuve alguna que otra en CD y DVD pero ya nunca fue lo mismo.

«¿Y todo este rollo a qué viene?», pensaréis. Para un traductor, el conocimiento es esencial o, por lo menos, saber dónde encontrarlo. Internet nos brinda grandes oportunidades desde ya hace un tiempo con la enciclopedia Britannica y con Wikipedia, aunque ya se sabe hay que llevar mucho cuidado con la información que contiene esta última. De factura nacional, Santillana nos trae también la Kalipedia. Y de última aparición encontramos Khan Academy, con videos muy interesantes que explican de manera sencilla los conceptos más complicados.

Claro que si se navega un poco por la web se pueden encontrar muchas más (lo que decíamos, saber dónde buscar). Aquí van, pues, otros enlaces de interés:

  • http://www.trovator.com/buscador_enciclopedias/
  • http://www.booksfactory.com/enciclop.html
  • http://www.fisterra.com/salud/5enlaces/diccionarios.asp
  • http://www.conocimientosweb.net/portal/encyclopedia.html

A mi parecer, y para terminar, lo más importante es no dejar de aprender nunca; no perder esa curiosidad infantil y seguir adquiriendo conocimientos. No solo para la profesión de traductor sino también para el traductor como persona.

«Titanic» y los calcos en traducción

16 lunes Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Cine, Doblaje, Lengua española, Traducción, Traducción audiovisual

≈ 6 comentarios

Etiquetas

calco, calcos, doblaje, películas, titanic, traducción, traducción audiovisual

Hoy en día los textos audiovisuales que se traducen son en su gran mayoría en inglés, así que es este idioma precisamente el que provoca las interferencias más importantes. El doblaje exige una modalidad de lenguaje oral escrito para ser dicho, con lo cual hay que fingir espontaneidad. No obstante, se suelen utilizar recursos para dar naturalidad al lenguaje audiovisual que llaman la atención porque los hablantes no los utilizamos.

El agente infeccioso más grave de todos los que campan en las malas traducciones de las películas y las series de televisión es el calco, en cualquiera de sus modalidades (fonético, léxico, semántico…). En sí, como procedimiento de traducción no es rechazable porque muchas veces enriquece la lengua, pero supone un problema cuando se usa mal.

Los calcos que más se repiten suelen ser los relativos al uso abusivo de la pasiva y de los posesivos (sobre todo al referirse a partes del cuerpo en estructuras reflexivas) que en español no son tan habituales. En el tráiler de Titanic, por ejemplo, hay una de estas expresiones calcadas que no tiene desperdicio:  “No te sueltes de mi mano”. ¿No sería mejor un «no te sueltes» o «no me  sueltes la mano»?

En el artículo de Miguel Duro, «Eres patético: el español traducido del cine y la televisión», se recogen otros ejemplos de esta misma película:

  • Tiene toda mi atención — You have all my attention (¿No sería mejor: «Soy todo oídos», por ejemplo?)
  • ¿Bromeas? — Are you kidding? (¿Dónde está nuestro “¿Me tomas el pelo?”? Y ya no digo “¿Estás de coña?” porque no quedaría bien en el contexto de la película)
  • Eres maravillosa — You are wonderful (Hombre, yo no sé si le diría eso a mi pareja, quizá utilizaría otro adjetivo)
  • Me temo que así es, mi querido amigo — I’m afraid that’s the way it is, my dear friend (en español cada vez tememos más)
  • No hay ninguna evidencia de que — There’s no evidence that… (un calco bastante común también en las series policíacas. Aquí, mejor “prueba” o incluso “indicio”)

Como sigue diciendo Duro, «la gente repite lo que escucha y lee —por imitación— o lo que oye, por absorción subliminal. Si día tras día recibe el impacto continuo de un español al que se le ven las costuras del inglés, acaba por parecerle normal ese español y éste termina corrompiéndose».

En este sentido, me rechinan los dientes cuando oigo “todo lo que necesitas” (“all you need”) cuando debería ser “lo único que”. Lo más curioso es que he llegado a oírlo en series o películas españolas, no doblajes, una muestra más de la influencia que tienen los calcos en nuestro idioma.

Otros calcos comunes que seguro habréis oído: “We act as if we didn’t” que se dobla por “actuamos como si no”, cuando en realidad no es “actuar” sino “fingir”. También sucede muy a menudo con el verbo “admit”. ¿Por qué traducirlo siempre con “admitir”? ¿No es más natural usar “reconocer”?

¿Y qué decir de los «jodidos» (por «fucking») y «malditos» (por «damned») que salpimientan los doblajes? Cada vez que oigo este último me acuerdo de los doblajes latinoamericanos y de ese «malditos roedores» de los dibujos. ¿Acaso no tenemos un buen abanico de insultos en la lengua española?

Para terminar, y como bien comenta Nieves Muñoz en su artículo: «Negarse a aceptar nuevas realidades cuyo origen se sitúa fuera de nuestro país demuestra una postura retrógrada y empobrecedora. Ahora bien, lo que no podemos permitir es que (1) las formas neológicas desplacen a los equivalentes más castizos ni que (2) a través de la pantalla lleguen a nuestro cerebro multitud de formas lingüísticas incorrectas que, con un mínimo esfuerzo, pasan a formar parte de la «norma» del castellano. En resumen, el español importado de Hollywood siempre será bienvenido en tanto en cuanto no deteriore la salud lingüística de la denominada lengua de Cervantes». Totalmente de acuerdo.

***

Si os interesa el tema de los calcos y los anglicismos, vale la pena consultar los siguientes artículos:

  • «Calcos recientes del inglés en español» de José Joaquín Gómez.
  • «El español importado de Hollywood» de Nieves Muñoz. (muy interesante)
  • «El tratamiento del préstamo y el calco» de Juan Gómez.
  • «El uso correcto de anglicismos en español» de Ana Calzada.

Trabajar desde casa (II)

12 jueves Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Off topic, Vida traductoril

≈ 3 comentarios

Etiquetas

rutina, teletrabajo, traductor

Si en el último post hablábamos de las ventajas de trabajar desde casa, la entrega de hoy versa sobre lo malo, una vez más con el punto de vista ácido de The Oatmeal.

Veamos, en primer lugar:

¡No diría tanto! Es por eso que los traductores solemos tener mascotas o un cactus, por lo menos puedes hablar con ellos (aunque no te respondan). Pero es verdad que la falta de contacto social a veces dificulta un poco las cosas.

En segundo puesto pero batallando por el primero:

¡Ay! Ahí me han pillado. Cuando no es facebook, es twitter y cuando no, pinterest, tumblr o youtube… Trabajar delante de un ordenador es como hacerlo frente a una ventana que da a un parque o a una calle ajetreada de una ciudad. Siempre hay algo que te llama la atención.

Y si no, como explica Darío Giménez en un post de su blog «Un traductor de a pie», las distracciones que ocurren en tu propio edificio: vecinos, vendedores, testigos de Jehová… Afortunadamente a mí no me molestan mucho, solo los del agua y los de Endesa que llaman al timbre directamente porque saben que estoy en casa para abrirles.

En el número tres:

Yo diría que lo más difícil es que ambas partes trabajen en casa. Eso sí puede llegar a ser tenso. Cuando solo es uno, bueno, es más soportable.

A mí parecer, lo que más cuesta es mantener el equilibrio tareas de casa-trabajo en casa. De algún modo, estar en casa implica que siempre haya (o la otra persona crea que hay) un momentillo para poner lavadoras, tender, hacer la comida, limpiar… Como consejo, es mejor que todo esté claro antes de entrar en una dinámica de este tipo. Trabajar en casa es exactamente eso: trabajar dentro de ella pero no tener que ocuparse de los quehaceres de un hogar.

En cuarto puesto:

Es fácil descuidar la alimentación y la salud cuando tienes el pandero pegado a la silla todo el día. Es importante no sucumbir a los aperitivos y bebidas azucaradas y mantener una dieta equilibrada, o todo lo equilibrada que sea posible.

La ergonomía es esencial; para este tema recomiendo leer La linterna del traductor. Es una cuestión a tener en muy cuenta y eso que no soy el ejemplo a seguir, que termino con las piernas cruzadas sobre la silla en plan faquir y luego no hay quien camine con las cosquillas que me entran.

En cuanto al ejercicio físico, echadle un ojo a este post de Núria Viver. Tendré que empezar a aplicármelo pronto o acabaré jorobada…

Y, por último:

Esto último tiene fácil solución: las redes sociales y es que, por suerte, los traductores somos gente social, aunque a veces no lo parezca («no, hoy no puedo quedar, tengo que terminar una peli», «…es que me ha entrado una traducción urgente»).

Gracias a twitter, a los blogs y a los foros de Proz.com, por ejemplo, hoy es más fácil que nunca reír, llorar y compartir penas y alegrías con compañeros incluso a los que no has visto nunca en persona. Por que, ¿quién mejor que nosotros para hablar de las fricadas propias de los traductores?

Como resumen de lo hablado en los últimos posts, siempre que pueda elegir, optaré por trabajar en casa. En general creo que me compensa, aunque puede que no todos los traductores piensen lo mismo, evidentemente.

Trabajar desde casa (I)

09 lunes Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Off topic, Vida traductoril

≈ 2 comentarios

Etiquetas

rutina, teletrabajo, traductor

Se ha hablado bastante y en varios blogs sobre la vida del traductor que trabaja desde casa. Para no repetir cosas que ya se han dicho hasta la saciedad, aporto mi grano de arena (mis 2 cents) con las viñetas del irreverente Matthew Inman, diseñador gráfico que se esconde detrás de la web The Oatmeal.

En el número uno destaca lo siguiente:

Bueno, es discutible. En mi caso es cierto que prefiero terminar una entrega urgente por la noche o de madrugada antes que madrugar. Pero claro, las cosas van como van y a veces hay que ponerse el despertador. ¡Qué se le va a hacer! Al fin y al cabo es trabajo.

Número dos:

Eso es verdad. Al trabajar desde casa te evitas los atascos (si vas en coche) y las sobaqueras malolientes incluso a primera hora de la mañana (si vas en tren y/o metro). Además de las miradas indiscretas o la gente que quiere entablar conversación cuando te mueres por un cafelillo al llegar a la agencia/despacho, llámale X.

Number three:

Cierto. Al trabajar con gente acabas inevitablemente hablando y escuchando de todo. Está bien socializar, entendedme, pero a veces es imposible concentrarse en algo cuando tienes conversación alrededor.

En cuarto lugar:

También verídico si no te da tiempo a llegar a casa a comer y no llevas el «tupper». Al trabajar en casa te evitas ese tipo de gastos aunque no tiempo, porque hay que preparar la comida en un momento u otro, ¿no? Lo malo, evidentemente, es que te pierdes el cotilleo de la oficina…

Y, en último puesto:

Es la última viñeta pero, para mí, es la mejor ventaja de trabajar desde casa. Puedes organizarte el día a tu antojo y no tienes que pedirle favores a nadie si tienes que ir al médico o hacer papeleo. Esto también tiene sus desventajas, claro, y es que para ser flexible tienes que ser muy disciplinado.

En mi caso, me planifico cada día por escrito lo que tengo que hacer y si no puedo cumplirlo, va al día siguiente. En el caso de las traducciones literarias divido el trabajo siempre en páginas e intento ceñirme cuanto puedo. Es decir, si hoy tocan 6 páginas, son sagradas. Si no se pueden terminar todas, se añaden a las de mañana… ¿Lo malo? Cuando no has podido cumplirlo 3 o 4 días seguidos por otros proyectos y terminas con 10 páginas al día.

Alguna que otra ventaja más es el hecho de poder decidir. Tú eres tu propio jefe y te administras como tal. No puedo hablar mucho porque suelo cogerlo todo pero, por lo menos, tienes la potestad de decir que no a proyectos que no te interesan.

En el próximo post, las desventajas de trabajar desde casa. Mientras, ¿se os ocurren más ventajas?

La traducción de los títulos de las películas

05 jueves Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Cine, Doblaje, Traducción

≈ 8 comentarios

Etiquetas

cine, doblaje, película, título, traducción

Alguna vez me han preguntado (como seguro que han preguntado a muchos otros traductores) quién decide los títulos de las películas en español y como tantas otras cosas suelo decir que es una cuestión de marketing.

Si la película no es una traslación al cine de una novela –conservando así el mismo título–, las tres tendencias generales son: dejar el título en inglés (Blade Runner, High School Musical, Million Dollar Baby), traducirlo literalmente (The Godfather = El Padrino, Twelve Monkeys = 12 Monos) o traducirlo algo más libremente. Hay veces que esta traducción mejora el original, aunque este precepto sea cuestionable (The Searchers = Centauros del Desierto, 12 Angry Men = Doce hombres sin piedad).

Ahora bien, hay cosas que no tienen sentido y parece que alguien se haya fumado un canutillo antes de traducirlo o de decidir la traducción. En estos casos, no sé si a todo el mundo le pasa, pero a mí me da la sensación de que nos tratan como bobos y necesitan explicarnos la película entera.

Ahí van algunos ejemplos:
  • The sound of music = Sonrisas y lágrimas
  • Die Hard = La jungla de cristal (¿Pero por qué?)
  • Some Like it Hot = Con faldas y a lo loco (Para que el espectador recuerde claramente que va de unos tíos vestidos de mujer…)
  • The Shawshank Redemption = Cadena perpetua (¿Acaso no es obvio?)
  • Highlander = Los Inmortales (Espérate a que lo descubramos en la película, hombre)
  • Eternal Sunshine of the Spotless Mind = ¡Olvídate de mí! (Esta incluso puede despistar y suena a comedia romanticona de Meg Ryan)
  • Groundhog Day = Atrapado en el tiempo (Con ese título no hace falta siquiera ver la película)
  • Rosemary’s Baby = La semilla del diablo (Un spoiler en toda regla)
Y los dos ganadores (al menos, para mí):
  • Brain Dead = Tu madre se ha comido a mi perro (Así seguro que nos acordamos de esos zombis caníbales de Peter Jackson porque tu madre no sé que habrá comido pero que tú estás brain dead, eso seguro)
  • Ice Princess = Soñando, soñando… triunfé patinando (Este no tiene desperdicio… La rima sobra y, además, suena fatal)
Liniers se hace eco de estas cuestiones en las historietas que tienen como protagonista al señor que traduce los títulos de las películas, a saber:
Y vosotros, ¿recordáis algún otro título extraño?

Gajes del oficio

02 lunes Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Off topic, Vida traductoril

≈ Deja un comentario

A veces, ser autónomo tiene estas cosas… En ocasiones te encargan trabajos interesantes (traducción de un libro, de los subtítulos de una serie o una película) y, en otras, textos que no lo son tanto (contratos de arrendamiento, instrucciones de cigarrillos electrónicos…).

Dejando a un lado el tema del interés traductológico porque, al fin y al cabo hay que comer, lo que suele suceder es que lo coges todo por el miedo de «¿Y si dejan de encargarme cosas?».

A mí, personalmente, me cuesta horrores decir que no a no ser que realmente vaya muy apurada y me sea imposible… En la Universidad deberían enseñar también estas cosas, aunque fuera en una optativa.

El dibujante Alex Noriega lo expone de una manera muy gráfica en su genial blog Stuff No One Told Me:

Don't freelance

Entradas recientes

  • La calidad todavía importa
  • El vaso medio lleno
  • Traducción y tecnología: el debate sobre la IA en el romance literario
  • Errores en libros publicados: Ruth Ware explica el proceso y como traductora lo reconfirmo
  • El cerebro GPT-atrofiado: el coste de externalizar el pensamiento

Archivos

Tweets

Tuits de Scheherezade_SL

Categorías

Meta

  • Crear cuenta
  • Iniciar sesión
  • Feed de entradas
  • Feed de comentarios
  • WordPress.com

Temas y conceptos

cultura cómic diccionarios doblaje empezar a traducir emprender errores español lengua libros literatura productividad recursos subtitulación TAV traducción Traducción traducción audiovisual traducción editorial traducción erótica traducción literaria traductor traductor autónomo traductor novel traductor principiante

Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

Únete a otros 95K suscriptores
Follow En la luna de Babel on WordPress.com

Estadísticas

  • 2.279.395 lunáticos

Las 1001 traducciones

Las 1001 traducciones
Top 25 Language Professional Blogs 2016
Top 25 Language Facebook Pages 2016
Top 25 Language Twitterers 2016

Entradas y Páginas Populares

  • Leyendas lingüísticas y falsas etimologías
  • Reedsy: plataforma de servicios editoriales para encontrar proyectos de traducción y corrección
  • La puntuación inglesa y española. Similitudes y diferencias
  • La caja de herramientas del traductor: recursos lexicográficos
  • La calidad todavía importa
  • El traductor insolente: traducir el lenguaje soez
  • Sexo oral y escrito: argot, eufemismos y etimología
  • ¿Tradu... qué? ¿Qué es traducir?
  • Tu porfolio de traducción sin dramas... ni florituras
  • Errores en traducción editorial y cómo erradicarlos

Blog de WordPress.com.

Privacidad y cookies: este sitio utiliza cookies. Al continuar utilizando esta web, aceptas su uso.
Para obtener más información, incluido cómo controlar las cookies, consulta aquí: Política de cookies
  • Suscribirse Suscrito
    • En la luna de Babel
    • Únete a otros 1.882 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • En la luna de Babel
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
 

Cargando comentarios...