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Sé que no es muy original y que en los blogs de traducción es algo recurrente, pero nunca está de más echarse unas risas al ver lo que pasa cuando se usa un traductor automático o no se revisa lo que se hace. Los traductores humanos no somos perfectos pero fiarse únicamente de las maquinitas puede traer problemas.

Encabezando el top 10 propongo el traductor de El Mundo. Aquí hay un pantallazo con tres frases que no tienen desperdicio. No se me ocurre qué variables le han introducido al programa para que traduzca “averiado” con “lost virginity”, para empezar. Lo del “duro” tiene cierto pase si tenemos en cuenta los distintos significados de una palabra, algo muy difícil de discernir para un programa y en el caso de “puto amo”, ha traducido en el mismo orden palabra por palabra, y ahí está el resultado:

El siguiente tiene que ver con una traducción automática no revisada. Alguien le dio al botoncito de traducir y debió de pensar que lo que le salía en pantalla era la traducción cuando, en realidad, el proceso había fallado. Tough luck!

El siguiente vuelve a ser más de lo mismo. Aquí teclearon directamente “vino”, cuando puede ser un sustantivo (la bebida) o una forma del verbo “venir”. El programa les proporcionó la segunda acecpión y así se quedó.

El siguiente es uno de mis preferidos, seguro que ya lo habréis visto. No sabía que la plancha era un “hierro chulo”. A mí no me lo parece cada vez que me toca abordar la montaña de plancha que siempre termino acumulando…

El siguiente fail tiene que ver, una vez más, con la polisemia. En castellano, “pasar” puede significar tanto “entrar” como “suceder” y el error al escoger el significado adecuado propició el “not to happen” al hacer la traducción inversa al inglés:

Y bueno, este último, ya no sé si se ha traducido automáticamente o lo ha hecho alguien (seguramente la sobrina de alguien que sabe inglés) diccionario en mano y sin fijarse en las palabras que cogía. “¿Entradas ya a la venta? Pues busco “entrada” y la primer acepción es “entrance”, ¡ahí lo dejo! A ver, a ver, ¿cómo digo “sin colas”? Busco “cola” y lo primero que me sale es “tail”, pues ale.

Reconozco que los traductores somos bastante tiquismiquis en lo que a malas traducciones y faltas de ortografía se refiere, pero es que hay algunas que son “de juzgado de guardia”.