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Se ha hablado bastante y en varios blogs sobre la vida del traductor que trabaja desde casa. Para no repetir cosas que ya se han dicho hasta la saciedad, aporto mi grano de arena (mis 2 cents) con las viñetas del irreverente Matthew Inman, diseñador gráfico que se esconde detrás de la web The Oatmeal.

En el número uno destaca lo siguiente:

Bueno, es discutible. En mi caso es cierto que prefiero terminar una entrega urgente por la noche o de madrugada antes que madrugar. Pero claro, las cosas van como van y a veces hay que ponerse el despertador. ¡Qué se le va a hacer! Al fin y al cabo es trabajo.

Número dos:

Eso es verdad. Al trabajar desde casa te evitas los atascos (si vas en coche) y las sobaqueras malolientes incluso a primera hora de la mañana (si vas en tren y/o metro). Además de las miradas indiscretas o la gente que quiere entablar conversación cuando te mueres por un cafelillo al llegar a la agencia/despacho, llámale X.

Number three:

Cierto. Al trabajar con gente acabas inevitablemente hablando y escuchando de todo. Está bien socializar, entendedme, pero a veces es imposible concentrarse en algo cuando tienes conversación alrededor.

En cuarto lugar:

También verídico si no te da tiempo a llegar a casa a comer y no llevas el “tupper”. Al trabajar en casa te evitas ese tipo de gastos aunque no tiempo, porque hay que preparar la comida en un momento u otro, ¿no? Lo malo, evidentemente, es que te pierdes el cotilleo de la oficina…

Y, en último puesto:

Es la última viñeta pero, para mí, es la mejor ventaja de trabajar desde casa. Puedes organizarte el día a tu antojo y no tienes que pedirle favores a nadie si tienes que ir al médico o hacer papeleo. Esto también tiene sus desventajas, claro, y es que para ser flexible tienes que ser muy disciplinado.

En mi caso, me planifico cada día por escrito lo que tengo que hacer y si no puedo cumplirlo, va al día siguiente. En el caso de las traducciones literarias divido el trabajo siempre en páginas e intento ceñirme cuanto puedo. Es decir, si hoy tocan 6 páginas, son sagradas. Si no se pueden terminar todas, se añaden a las de mañana… ¿Lo malo? Cuando no has podido cumplirlo 3 o 4 días seguidos por otros proyectos y terminas con 10 páginas al día.

Alguna que otra ventaja más es el hecho de poder decidir. Tú eres tu propio jefe y te administras como tal. No puedo hablar mucho porque suelo cogerlo todo pero, por lo menos, tienes la potestad de decir que no a proyectos que no te interesan.

En el próximo post, las desventajas de trabajar desde casa. Mientras, ¿se os ocurren más ventajas?

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