En silencio

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Érase una vez un hombre de negocios a un maletín pegado. Un padre de familia que trabajaba sin cesar y se pasaba semanas enteras de viaje. Tan cansado estaba de hablar, regatear y discutir condiciones que al volver a casa, al calor del hogar, solo quería estar tranquilo.

No era infrecuente que, acostumbrado a sus comidas y cenas de hotel en silencio, le molestara la cháchara de sus hijos que, evidentemente, disfrutaban de su presencia aunque les mandara callar o les lanzara «la mirada del tigre» porque quería ver las noticias.

Era un hombre serio y cortante en ocasiones, pero tenía un gran sentido del humor. Era una persona con don de palabra y una caligrafía exquisita. No se le daban muy bien los idiomas, pero había aprendido inglés solo y aunque su hija le corregía con frecuencia, él se contentaba con comunicarse a lo indio. Siempre decía que no se había quedado nunca sin comer y que lograba hacerse entender con sus clientes sin problemas, aunque se pasara meses enteros en Estados Unidos o en Japón.

Pero todo cambió unas navidades. Una mañana se despertó, se levantó de la cama y se dispuso a prepararse el desayuno como siempre. Los demás seguían acostados. Aquellas primeras horas del día no cruzó ni una sola palabra con nadie. Sin embargo, cuando llegó a su despacho y quiso encender el ordenador, notó que algo no andaba bien: no conseguía acordarse de la contraseña. Una vez. Error. Otra vez. Error. Nada, que no había manera. Y lo malo era que, en la soledad del autónomo, no había nadie alrededor que tuviera esa información.

Frustrado, bajó al bar de siempre para tomarse un cortado. Sus primeras palabras del día. «Qué raro», pensó cuando reparó en la cara de extrañeza del dueño del bar, que le conocía de toda la vida. Al parecer, y aunque en su cabeza el discurso era coherente, lo único que le salían eran sílabas desordenadas y desparejadas.

Acudió al hospital, donde todo el mundo estaba tan extrañado como él. Sentado en su cama con el batín (sí, a lo Hugh Hefner), trataba de mantener una conversación con la familia, pero era imposible. No se le entendía, se le trababa la lengua y al darse cuenta de que las palabras no le salían como quería, exclamó «¡ñoco!» en varias ocasiones. Se rieron juntos; era marca de la casa, aunque del revés.

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Tras una semana en el hospital, le dieron el alta a la espera de volver a ingresar en otro. Tenía un tumor cerebral. Durante su segundo ingreso, empezó a empeorar. Dejó de hablar; no podía. Se tocaba la cabeza, dolorido, pero era incapaz de articular palabra. Ni una.

Una noche tuvieron que intervenirle de urgencia. Se moría y no encontraban el motivo: la medicación no funcionaba. Fue entonces cuando descubrieron por qué. No era un tumor. Le habían estado tratando un tumor inexistente: era una infección cerebral que le ocupaba todo el hemisferio izquierdo. Un absceso por estreptococos causado, muy probablemente, por una leve infección de oído. Entre la espera y el error en el diagnóstico, sufrió una meningitis.

Consiguieron salvarle la vida, pero se pasó unas semanas como un ser primitivo, callado y con arrebatos violentos, que no reconocía a su familia y que se negaba a tragar o fulminaba con la mirada cuando se le daba de comer muy despacio o muy deprisa.

La situación en el hospital no era mucho mejor. El personal le atendía lo mejor que podía, pero cada vez le daban más ataques epilépticos y las pruebas eran más espaciadas. En la sala de espera de la UCI aguardaba una familia entera de gitanos, con sus sillas de camping, colchonetas y bolsas de comida. Las madrugadas se hacían interminables con ese ruido de fondo y nadie se atrevía a decirles nada, ni la seguridad del hospital ni la policía.

Se pasó prácticamente un mes ingresado en la planta de cardiología y no en la de neurología porque no había camas. Tampoco se le facilitaban botellines de agua y no precisamente por prescripción facultativa. Aún hospitalizado, llegaron a pedirle a la familia que se trajera los medicamentos de casa. Pequeñas o grandes cosas, según se mire, que acrecentaban el dolor de todos.

Cuando le dieron el alta seguía sin poder hablar. Los médicos no se ponían de acuerdo. Algunos decían que recuperaría el habla en breve; otros, que tardaría más. Unos decían que entendía bien lo que se le decía; los demás, que no estaban seguros de que su cerebro funcionara bien todavía. En general, eso sí, todos apostaban por una mejoría. Durante un tiempo acudió a rehabilitación, pero su vida ya había cambiado por completo. De la noche a la mañana había pasado de ser una persona activa a alguien dependiente.

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Este hombre es mi padre. Han pasado dos años y sigue sin poder hablar. Lee a duras penas y no siempre entiende lo que hay escrito. No puede escribir, ni siquiera ayudándose de un teclado. Su caligrafía se quedó donde sus palabras, en algún cajón de su cerebro que no logra abrir.

Echo de menos hablar con él, oír su voz —que apenas se aprecia en sus balbuceos— y su risa. Intercambiar unas pocas palabras, aunque sea para hablar del tiempo. Quién me diría a mí que llegaría a extrañar sus tacos y sus salidas de tono, sus intentos por provocarme con temas políticos. Damos tantas cosas por supuesto que muchas veces no valoramos lo suficiente el poder de las palabras, de una conversación y, en definitiva, de la comunicación.

Hoy, 19 de marzo, estas letras están dedicadas a él, a mi padre, aunque no pueda leerlas.

«T’estimo».

¡K viene el SMS!

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Un fantasma recorre el mundo. Es el fantasma del lenguaje SMS que viene a arrebatarnos la cultura. El coco, el hombre del saco que nos va a despojar de nuestra facilidad de palabra.

¿Exagerado? Pues eso parecen pensar muchos últimamente, sobre todo en redes sociales, donde esta imagen ha corrido como la pólvora:

Fragmento del libro de texto de la editorial Barcanova

Fragmento del libro de texto de la editorial Barcanova

Tal ha sido el fenómeno de estampida (esa facilidad pasmosa para seguir la corriente, escandalizarse y criticar), que se ha convertido en noticia. En La Voz de Galicia lo recogían la semana pasada: desde el llamamiento indignado de un padre de una alumna de quinto de primaria a la opinión de los responsables de Barcanova, la editorial del libro.

Al padre le extrañaba sobremanera que se enseñara el lenguaje SMS en la escuela y que fuera materia de examen (puedo llegar a entender su sorpresa, no lo niego). Por su parte, la editorial argumentaba que la lección se incluye en la unidad dedicada a las abreviaturas con lo cual es una materia bien contextualizada.

Francamente, no entiendo la polémica. Estamos hablando de un contenido que se despacha en una sola clase y lo sé con conocimiento de causa porque llevo diez años compaginando la traducción con la docencia. Por esta hora de clase, hay muchísimas más a lo largo del trimestre y del curso entero que se dedican al fomento de la escritura y a la enseñanza de la ortografía.

Los que se echan las manos a la cabeza por este libro de texto, ¿se han fijado en el resto de contenidos? O, seamos sinceros, ¿les inculcan a sus hijos el gusto por la lectura? Y algo más, ¿escriben bien ellos mismos? Porque, paradójicamente, a muchos de los que tuitearon este fragmento les iría bien un repaso ortográfico: sms_paradoja En este sentido, coincido plenamente con la opinión de la lingüista Maria Pia Pozzato de la Universidad De Bolonia recogida en un artículo de El País: «Si existe un problema, es el empobrecimiento cultural, que no está vinculado a los medios de comunicación: si la política se simplifica, si se rebajan las inversiones en la escuela, si la sociedad viene orientada hacia un consumo de bienes que no prevé formas de consumo cultural, luego no es pensable culpar a los SMS si la gente ya no piensa».

Y sin embargo no hace falta ir tan lejos: el gran problema se da cuando se componen textos que deben ser más elaborados con la redacción y la ortografía de un SMS. ¿Qué hay de malo en explicar esta realidad en clase, en especificar que solo es aceptable en este contexto y que para otras tipologías textuales hay que guardar las formas?

Enseño las abreviaturas en mis clases de inglés y muchas veces he hablado del lenguaje de chat y del móvil. Creo que eso solo puede ir en beneficio del estudiante, sobre todo cuando lo más posible es que en un correo electrónico en inglés se encuentre un FYI (for your information = para tu información), ASAP (as soon as possible = cuanto antes) e incluso, si hay familiaridad, un XOXO (besos y abrazos) a modo de despedida. [Cuántas risillas he tenido que oír al hacerles leer una carta en un libro de texto en inglés con el XOXO de marras, igual que al enseñarles "put on"].

La ortografía en la escuela

La ortografía se trabaja en la escuela, y mucho, ya sea de forma directa (con el estudio y aprendizaje de las reglas) o indirecta (con la corrección de sus redacciones y trabajos). Para entenderlo algo mejor, le pedí a una profesora de primaria y buena amiga, Nuria Domínguez, que explicara con sus palabras qué se enseña en el aula y cómo ve ella el aprendizaje de la ortografía:

«La palabra ortografía, cuyo significado viene a decir «escritura correcta», es el conjunto de normas de escritura de cualquier lengua. Se podría decir también que esta palabra ha sido una de las más odiadas por cualquier estudiante a punto de pasar un examen de lengua. Y digo ha sido, porque actualmente parece que la ortografía ha dejado de tener importancia para todos ellos.

¿Por qué? ¿Es que en las escuelas ya no se enseña ortografía? Pues la verdad es que sí, y se le da bastante importancia. Escribir de forma coherente y cohesionada un discurso es tan importante como hacerlo sin faltas de ortografía. Pero parece que los estudiantes no opinan lo mismo.

Casi desde que un alumno aprende a escribir, se le va corrigiendo para que aprenda la escritura correcta de las palabras. Es una corrección relajada y sin presiones, ya que lo más importante es que no se dejen las letras que suenan. Con el paso por primaria, un alumno aprenderá casi todas las normas básicas de ortografía, se copiarán estas normas, se pondrán en práctica en el aula y, finalmente, se evaluarán en un examen.

Pero ahí no termina todo. La ortografía no se usa solamente para aprobar un examen, también se utiliza en cualquier producción escrita que un alumno entregue. Por lo tanto, la ortografía se trabajo tanto fuera como dentro de su entorno natural; esto es por secciones o englobada en un texto.

Los cursos siguen pasando y las normas de ortografía se siguen repitiendo. En el instituto y en la universidad utilizan las mismas normas de ortografía que en primaria; allí no las cambian para fastidiar. Sin embargo, después de más de diez años de «machaque» ortográfico, siguen perpetrando auténticas barbaridades con la ortografía, pobre desgraciada.

Muchos padres pensarán que en la escuela no se da importancia a la ortografía, o que no se es bastante duro. (Todos sabemos aquello de  «La letra con sangre entra», pero «a mi niño que no lo toquen»). Sin embargo, ¿se han parado alguna vez a pensar qué hacen sus hijos e hijas por las tardes o los fines de semana? ¿Leen un libro? ¿Escriben un diario? No. La mayoría se pasa las horas libres enchufados a máquinas tritura cerebros…

Para tener una buena ortografía no basta con aprenderse las normas, hay que ponerlas en práctica. Y, para hacer eso, la escuela no es suficiente. Hay que leer más, hay que escribir más, hay que leer y escribir con los hijos, sobrinos, nietos… vamos, ¡que hay que hacer un pequeño esfuerzo! Y dejar de fiarse del corrector de Word…».

Igual que se exponía en el famoso fragmento, la ortografía también se explica de muchas maneras y con algunos trucos. ¿Recordáis los siguientes? (entre otros)

  1. Se escribe «b», si le sigue cualquier consonante (blanco, obvio, bravo, obstruir, brazo, abjurar).
  2. Se escribe con «b», si es un verbo en pasado terminado en –aba, –abas, –ábáis, –aban, –ábamos (cantaba, bailaba, fastidiabas).
  3. Delante de «p» y de «b» siempre se escribe «m» [nunca «n»] (campo, ampliar, cambio).
  4. Solo se escribe «rr» si suena fuerte y va entre vocales (carro, cerro, corría).
  5. Se escriben con «ll» todas las palabras acabadas en –illo, –illa, –illos, –illas (amarillo, mesilla, chiquilla).
  6. Para saber si una palabra termina en «z» o en «d», busca su plural aparecerá la letra (o su sonido) (nuez, nueces; red, redes).
  7. Empiezan por «h» todas las palabras que empiezan por –hie o por –hue (huevo,  hielo, hierro). [Unas quince palabras solamente]

En definitiva, no hay que escandalizarse por una cuestión lingüística, anecdótica pero real, reflejo de los cambios que suceden en la lengua y en la sociedad. En la escuela se les deja claro que eso sirve solo en un contexto determinado. No hay que extrapolar.

El lenguaje SMS y de Internet 

Un momento. ¿Pero esto es nuevo y propio de las nuevas tecnologías? Resulta que no. El catedrático de Filolología Catalana Juan Martí i Castell nos lo cuenta: «Es curioso que nadie se haya percatado de que los SMS son sistemas que, mutatis mutandis, existen desde que existe la escritura. Todas las lenguas románicas, desde que muestran documentación escrita, manifiestan soluciones económicas parecidas a las de los SMS. ¿De dónde, si no, proceden las abreviaturas reconocidas ya por las academias: D. (don), Sr. (señor), Dr. (doctor), etc. (etcétera), f. (femenino)…? ¿Qué es la taquigrafía que usaban los periodistas, si no el aprovechamiento de la realidad significativa de los elementos de las lenguas para una mayor economía en su escritura? En suma, si algo no son los SMS son revolucionarios: es un sistema tan antiguo como la escritura misma».

Sin embargo, está claro que la polémica viene por la deconstrucción del lenguaje y por los errores ortográficos deliberados que este propone. Algo que, por ejemplo, no suele pasar en el lenguaje SMS en inglés.

Lo que sucede es que la escritura está adoptando los rasgos propios de la oralidad: inmediatez, aceptación del error (anacoluto en la lengua oral), predominio de la síntesis y de la simplificación, e inclusión de los aspectos afectivos (entonación en la oralidad, emoticones en la escritura).

Paolo Leonardi, profesor de Filosofía del Lenguaje de la Universidad de Bolonia explica: «Las nuevas tecnologías han conquistado un espacio nuevo que antes la escritura no tenía: el de la informalidad. Se trata de una escritura contextual, una extensión de nuestra competencia lingüística, que entra mucho más en la cotidianidad y que, como la lengua hablada, se convierte en algo de usar y tirar».

Pero que no cunda el pánico. De todos modos, lo que antes se abreviaba hasta el extremo por condensarlo todo en un SMS y ahorrar dinero, ahora tampoco pasa tanto con aplicaciones como Whatsapp o Line. Se sigue abreviando, sí, pero dudo que se reduzca el mensaje hasta la última expresión, así como que esto llegue a la calle. Bueno, siempre hay excepciones:

Los SMS y su traducción

El lenguaje de chat y de SMS va muy ligado a los mecanismos de abreviación de un idioma, con lo cual las palabras variarán muchísimo y más al traducirlas. Y no hace falta ir muy lejos tampoco. Este lenguaje también contiene ciertos regionalismos; las palabras y sus modificaciones pueden variar entre comunidades autónomas y entre los diferentes países de habla hispana, así que aún más distinto será todo en otro idioma.

Cada lengua escoge qué abrevia y cómo. Es decir, abreviamos de forma parecida un pq/pk/xq (porque) en castellano y un bc (because) en inglés; pero tal vez el h8 (hate) inglés no tenga una correspondencia abreviada en castellano.

¿Quieres saber más de este lenguaje en castellano? No te pierdas el diccionario de SMS. ¿Y en inglés? Aquí tenéis un cuadro bastante completito:

Text messaging

Y ahora que caigo, también es curioso que en el fragmento del libro de texto recojan también muy típico de las redes y los mensajes: los palabros en inglés españolizado como jelou, japibirdei, sorri y plis.

En resumen, no hay que alarmarse. El lenguaje chat y SMS no va a acabar con nuestro idioma. Hay que tener en cuenta muchos más factores (desidia, pereza, poca lectura, entre otros) y ser consciente de cuándo se usan estas abreviaturas. Como decimos siempre los traductores: el contexto es fundamental.

Y a todo esto, ¿a ti qué te parece?

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Para saber más:

Hazte así, tienes un malapropismo

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«Lo vemos cada día y lo de esta familia de empresarios no es ninguna excepción. Durante un tiempo nadaron en la ambulancia, pero ahora se han declarado disolventes y no tienen donde caerse muertos. Y el pobre abuelo, el fundador de la empresa, que tiene más años que Jerusalén y se dejó la piel en el pellejo para montar el chiringuito, se ve sin un duro. Normal que los trabajadores estén hechos unos obeliscos y los pongan a parir de un burro, con todas las nóminas que les deben».

¿Hay algo que os chirríe? Normal, el texto esta plagado de malapropismos. En realidad, nadamos en la abundancia, nos declaramos insolventes, tenemos más años que Matusalén, nos dejamos la piel (o nos ponemos en el pellejo de otra persona), estamos hechos unos basiliscos y ponemos a parir (o a caer de un burro) a los demás.

Algunos ejemplos en la portada del libro «Inculteces», de Toni Garrido y Xosé Castro

Espera un momento. ¿Mala… qué? ¡Eso tú!

Llamamos «malapropismo» (término recogido en diccionarios especializados en materias lingüísticas, pero no en los generales) a la deformación o el empleo equivocado de una palabra por su similitud semántica y fonética con otra. Normalmente se dan en las personas generalmente poco instruidas, aunque no siempre, y muchas veces es un fenómeno buscado para hacer gracia. Dependiendo de un caso u otro, estos errores pueden deberse a:

  • la ultracorrección («ostentóreo» en vez de «ostentoso» o «estentóreo»; «bacalado» en lugar de «bacalao»);
  • la etimología popular, muchas veces errores muy arraigados («balandronada» por «baladronada», «antena paranoica» por «antena parabólica» o «rintintín» en lugar de «retintín»;
  • una alolalia (afasia consistente en pronunciar una palabra por otra), si es un hecho recurrente;
  • otras causas: desconocimiento, prisas, etc. («estar entre la espalda y la pared», «rascarse las vestiduras»). ¡Soy muy fan de estas combinaciones en particular!

Lo único que tienen en común es que en todos los casos provocan efectos cómicos, ya sea a propósito o sin querer. En este último caso es cuando más gracia hacen, claro.

El término proviene de la señora Malaprop, un personaje de la comedia The Rivals escrita por el inglés Richard Brinsley Sheridan. El autor sacó el nombre del francés «Mal à propos» (hablar mal a propósito). La mujer retiene vagos recuerdos de palabras oídas a personas de clase elevada y por aparentar distinción las reutiliza, confundiéndolas con otras en base a su similitud. Este personaje adquirió tanta notoriedad que dio origen a la voz malapropism

Claro está, este lapsus léxico ya existía con anterioridad y el lexicólogo Bolinger lo define de esta manera: «Crudely stated, this has to do with a sign whose meaning is known but whose verbal form has been forgotten». Así pues, el análisis de este fenómeno (especialmente en obras literarias) se basará en el reconocimiento de una ausencia léxica y del mecanismo de asociación mental por el cual se ha producido una sustitución errónea por parte del emisor con el objetivo de dar continuidad a su discurso.

Qué dramatismo, por favor. ¿Y no será «se emborrona»?

Sin embargo, a pesar del hombrecito y la descripción pomposa, los malapropismos están a la orden del día y aparecen en el momento más insospechadoSeguramente el mejor ejemplo de esto (y el que conoceréis) es la metedura de pata de Sofía Mazagatos cuando dijo: «Me gustan los toreros que están en el candelabro», o bien la de Carmen Sevilla al reconocer: «Soy mayor, pero no tanto como para ser del Parque Jurídico» e incluso cuando Norma Duval exclamó: «Estoy que no salgo de mi apoteosis».

Sin embargo no hay que ir muy lejos para encontrar ejemplos de malapropismos. De hecho, una persona de mi entorno más cercano (cuyo nombre me reservo para respetar su intimidad) hace un tiempo me dijo que estuvo en Bilbao, que visitó el «Julengueim» y que «entre pito y Valdemoro» se dejó una fortuna en las vacaciones. No es viuda, pero ha «sustraído» matrimonio dos veces. Y aunque a su edad se conserva bien, quiere hacer ejercicios «abominables» para fortalecer los «muslos» del estómago.

Claro que el efecto gracioso puede no serlo tanto cuando se usa un término peliagudo, como el niño que entró a clase tarde y al preguntarle la profesora de dónde vení­a, soltó: «Nada, que he ido con mi hermano al pederasta» (en vez de al pediatra). O la hermana de un amigo que, a los diez años, entró al comedor con un mechero en la mano y anunció: «Mira, mamá, soy ninfómana» (pirómana, claro).

Tampoco hay que pasarse con las condenas

Calvo de cultivo

En general los términos médicos, técnicos y científicos son una mina para los malapropistas, básicamente porque suelen ser más extraños o más difíciles de pronunciar.

¿Quién no ha oído alguna vez estas palabrejas?

  • Cólico frenético
  • Gomitó la comida, porque se mareó en el avión (típico en niños pequeños)
  • Padecer diabetes les obliga a inyectarse ursulina (las monjas deben de obrar milagros)
  • Tiene un eslince de tobillo
  • Le hicieron una retumbancia magnífica (si te mueves mucho ahí dentro…)
  • La aspirina fluorescente va bien contra el dolor de cabeza (y es más fácil de encontrar por la noche)
  • Me recetó Paracetamol en cláusulas
  • Se toma Denubil en pollas (corramos un tupido velo)
  • Consume asteroides en el gimnasio para estar más cachas
  • Me dieron un jarabe expectante (normal, tienes grandes expectativas al tomarlo)
  • Me he quedado sin agua exagerada (si la quieres en cantidades industriales, seguro)

Hace unos años se publicó Anécdotas de farmacéuticos (Styria) en el que se recogían varios ejemplos de confusiones al pedir productos varios: en lugar de profilácticos, filatélicos, o mejor aún, profiteroles; pedir piedra Gómez y no piedra pómez o confundir locutorio y colutorio, delirio y colirio, pasta centrífuga y pasta dentífrica, o suero psicológico y suero fisiológico. Hay para todos los gustos.

Al fin y al cabo es normal que con tanta jerga uno se pierda, como sucede en la famosa historia del hombre que fue a la consulta de su médico de cabecera por un problema de fertilidad.

Hernia fiscal es lo que tenemos los autónomos cada cierto tiempo

Mezclando «churros con meninas»

Decía al principio que me encantan las mezclas de dichos y refranes, así que veremos algunos de los que se suelen oír más, aunque la inventiva de la gente no tiene límites. Parece que nos gusta esto de fabricar expresiones nuevas.

Julio Somoano recoge los siguientes en su libro Deslenguados:

  • González ha puesto el toro sobre la mesa (híbrido entre «poner el asunto sobre la mesa» y «coger el toro por los cuernos»)
  • Por aquel entonces me lo creía todo a pies puntillas («creerse todo a pies juntillas» e «ir de puntillas»)
  • Con los políticos todo se queda en agua de borrascas («borrasca» y «en agua de borrajas»)
  • ¡Desde luego! Que te haga pasar esto a ti, que te dejas la piel en el pellejo («dejarse la piel en algo» y «dejarse el pellejo»)
  • Es que lo veo y se me ponen los pelos de gallina («poner la piel de gallina» y «poner los pelos de punta»)

Algunas de estas combinaciones pueden parecer demasiado rebuscadas, pero seguro que estas las hemos oído más a menudo:

  • A ella le gusta el té. Yo, sin en cambio, prefiero café (mezcla de «sin embargo» y «en cambio»)
  • No sé en qué anda metido, ni falta que me importa
 (combinación de «ni me importa» y «ni falta que me hace»)

Spoonerismos

De un modo similar existen los llamados spoonerismos, errores lingüísticos basados en un cambio accidental o intencionado de sonidos parecidos, de una permutación de letras o sílabas (no palabras enteras), que da como resultado un texto cómico. Muchas veces la frontera entre el spoonerismo y el malapropismo es algo borrosa. 

El término se acuñó en honor a William Archibald Spooner, un clérigo anglicano, que al parecer hacía cruces inintencionados de palabras que resultaban la mar de cómicos. Su metedura de pata más célebre ocurrió cuando debía presentar a la reina victoria como «nuestra querida reina madre» (our dear old queen) y al final habló de «nuestro extravagante y viejo decano» (our queer old dean).

Spoonerismo

En inglés, lengua en la que este juego lingüístico es muy apreciado, es fácil encontrar multitud de ejemplos de spoonerismo. Uno muy conocido es este de Groucho Marx: Time wounds all heels (el tiempo envuelve todos los talones) en vez de Time heals all wounds (el tiempo cura todas las heridas).

Algunos ejemplos en castellano:

  • Salir el culo por la tirata (el tiro por la culata)
  • Que no panda el cúnico (que no cunda el pánico)
  • Corramos un estúpido velo (tupido velo)
  • Blancanita y los siete enanieves.
  • Que la traba se me lengua (que la lengua se me traba)
  • No todo el monte es orgasmo (contrarrefrán de «No todo el monte es orégano»)
  • Son japonudos estos cojoneses (son cojonudos estos japoneses)

Estrategias de traducción

Tanto los malapropismos como los spoonerismos están tan ligados a la fonética, tan arraigados a la palabra, que la estrategia que debemos seguir cuando nos enfrentamos a un original así es la de recrear. De nada sirve la literalidad en frases como:

  • He is the very pineapple of politeness (the pinnacle)
  • Having one wife is called monotony (monogamy)
  • My sister has extra-century perception (extrasensory)
  • He had to use a fire distinguisher (extinguisher)

En este caso habrá que analizar el contexto, la intención y el énfasis para decantarnos por una expresión u otra. Lo más seguro es que no haya nada parecido en nuestro idioma y tengamos que reescribir la frase con algo creíble.

John D. Sanderson, en su artículo Hacia una tipología del malapropismo shakespeareano y sus estrategias de traducción, explica que el proceso traductor habría de empezar por la adecuada identificación del lapsus léxico original antes de emprender la búsqueda de un equivalente en el nuevo contexto. El traductor debe apreciar las características fonéticas de los sonidos empleados por el autor; no se trata sólo de palabras con contenido semántico, sino que a menudo la forma fónica de las mismas resulta significativa.

Una vez localizados todos los malapropismos del texto origen y determinada su casuística, la adopción de una determinada estrategia traductora dará como resultado una mayor o menor caracterización del personaje dependiendo de la recurrencia de este tipo de lapsus en el texto meta.

Siguiendo con el tema de este lapsus en literatura, Offord realizó un estudio sobre la traducción del malapropismo shakespeareano al francés con la que obtuvo una catalogación de seis estrategias traductoras que, aunque van en la línea de lo de siempre, pueden ser útiles:

  • no tener en cuenta el juego de palabras;
  • priorizar el significado superficial;
  • priorizar el significado subyacente;
  • incluir los dos significados (sin producir un juego de palabras);
  • crear un juego de palabras distinto.

Por supuesto, y como siempre, todo dependerá del contexto.

¿Ortografiado equivale a autografiado con el orto?

En definitiva, usadlos si quereis, ¡pero que no valga la rebuznancia!

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Para saber más:

Lo que esconde un nombre

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«Tu nombre me sabe a hierba», cantaba Serrat, que conocía el poder evocador que tienen los nombres. Las palabras designan ideas y realidades, pero muchas veces nos olvidamos de la fuerza que puede llegar a tener un nombre determinado.

Y sí, os lo digo por experiencia, como poseedora de un nombre curioso y difícil de escribir, no lo niego. ¿Cuántas veces he tenido que repetir el nombre, deletrearlo y corregirlo a lo largo de estos años? Más de las que puedo contar. Las mismas veces que me han preguntado si soy árabe (vale, tendría un pase ya que Scheherezade es la princesa de los cuentos de Las mil y una noches), alemana (bueno, digamos que les confunde ese «sch» inicial típico de Schwarzenegger, Schwarzkopf o Schlecker) o vasca (esto ya no lo entiendo; imagino que será porque hay muchas consonantes).

Sin embargo, una cosa está clara: la gente tiene mucha inventiva (y mala leche a partes iguales). He perdido la cuenta también de las variaciones que sufre mi nombre: Sere, Shere, Schere («tijeras» en alemán), Cher, Cereales (los niños son muy crueles), Aserejé (sí, por la canción) e incluso Serenade (también por la canción, esta vez de Dover). La cosa es variar.

Hasta Google me vacila.

Hasta Google me vacila.

Por eso hoy quiero hablar de los nombres y su importancia, con lo que repasaremos algunos nombres literarios, los de las operaciones policiales, los de los insectos e incluso de las marcas comerciales.

La importancia de los nombres

Los nombres no solo designan sino que muchas veces también están connotados, de modo que hay que llevar cuidado a la hora de crear una obra o de traducirla, en cuyo caso habría que estudiar si se cambian los nombres para respetar el sentido, por ejemplo.

Un caso claro lo encontramos en la saga Harry Potter. Solo hay que pensar en personajes como Draco Malfoy (“mal foi” significa «mala fe» o «de mala fe» (que no es de fiar, vamos) en francés y su madre, Narcissa, que se llamó así por el mito griego de Narciso, personaje que se enamoraba de sí mismo, y que le va al pelo porque es muy vanidosa. Cómo no, también se ve más o menos claro en Severus Snape, cuyo nombre de pila viene de “severe”, que significa «severo» o «estricto» y en Remus Lupin, donde “lupin” deriva del latín “lupus” que significa «lobo» y el nombre de pila viene de Remo, personaje de la mitología antigua al que amamantó una loba precisamente.

Lo vemos con Albus Dumbledore, “albus” en referencia a la blancura, la pureza y sabiduría, y “dumbledore”, que es una especie de abejorro. Según Rowling, como al personaje le gustaba la música, se lo imaginaba en su despacho tarareando de un lado para otro.

También sucede con los nombres de lugares, como Diagon Alley (juego de palabras con “alley” y su trazado en diagonal) y Knockturn Alley, que en voz alta suena a «nocturnamente» y en un largo etcétera de nombres más que se conservaron tal cual en la traducción. Imagino que trasvasar todas las referencias hubiera sido un esfuerzo tiránico y de reescritura, me atrevería a decir.

Sin embargo, Laura Escorihuela, la traductora al catalán de los primeros cuatro libros, sí cambió algunos nombres para tratar de conservar el sentido o los juegos de palabras. Por ejemplo, algunos personajes secundarios fueron modificados con rimas porque, según ella, causaban más gracia en el lector que las aliteraciones del inglés. Hacerlo con los principales hubiera sido más problemático:

Nícanor Gryffindor (en lugar de Godric)
Sírpentin Slytherin (en lugar de Salazar)
Mari Pau Ravenclaw (en lugar de Rowena)

Los apellidos de los fundadores, que son los nombres de las casas, los dejó igual por su importancia en la historia (y porque al principio no cayó en hacerlo y luego fue demasiado tarde), pero creyó que los nombres tampoco tenían tanta relevancia y decidió cambiarlos para causar más efecto en el lector de la traducción.

¿Qué os parece la solución? ¿Traduciríais los nombres porque al ser literatura infantil/juvenil es mejor facilitar la comprensión y asegurarse de que el joven lector tiene las mismas sensaciones que el inglés? ¿O preferís no tocar nombres propios? Es un buen debate, sin duda.

Por otro lado, también hay que fijarse en la simbología de los nombres. En un artículo del blog Literautas nos explican, por ejemplo, que en la película Lucía y el sexo  existe un simbolismo importante con los elementos de la luz, el sol y la luna: sus personajes principales se llaman Luna, Lucía (luz) y Lorenzo (nombre coloquial para el sol en castellano). Los tres nombres inciden en la idea principal y funcionan como un todo.

Por último, me viene a la cabeza el capítulo de Los Simpson en el que se explica cómo le pusieron el nombre a Bart. Su padre, Homer, se decantaba por Bart porque a todos los demás nombres les encontraba rimas dudosas de las que los niños podrían reírse en el colegio. Lo que no pensó —y de ahí la gracia del fragmento— es que Bart rima con “fart”, «pedo» (además, hay quien dice que también juegan con las letras de “brat”, «mocoso», «malcriado»). En la versión doblada, y si no se tienen conocimientos de inglés, esta gracia pasa totalmente desapercibida. Supongo que es una pérdida inevitable. Un ejemplo más de que los nombres importan y mucho.

Una operación… ingeniosa

Y ya que hablamos de nombres y de humor, hay que abordar los nombres de las operaciones policiales de este país. En España, la Guardia Civil y la Policía ponen nombre a las operaciones desde 1990. Hasta entonces, las actuaciones se bautizaban con el número de diligencia judicial (1233/90, por ejemplo). Ahora son resultado de juegos de palabras, traducciones no tan simples al inglés o al alemán o una combinación de ideas originales.

No estaría de más una investigación.

No estaría de más una investigación.

Se dice que la gran mayoría de las veces se opta por dar nombres dependiendo de la zona geográfica: «Operación Poniente», la trama de corrupción de El Ejido; la «operación Cala», caso Rocío Wanninkof; o la «operación Temple», nombre del hotel de León donde se detuvo a unos narcotraficantes. Y hablando de droga, el mar también suele ser fuente de inspiración en muchas ocasiones, con operaciones como la «boquerón», «pulpo», «delfín», «garfio» o «grumete».

A veces el nombre viene por las aficiones o los apodos de las víctimas o los verdugos, como sucedió con la «operación Mazas» en la que estaba implicado un culturista. También se las nombra por la jerga de dichos detenidos. Incluso, si todo falla, se recurre al santoral. Para los días en los que no hay inspiración, los agentes de delitos telemáticos de la Guardia Civil recurren al santoral católico por orden alfabético.

No obstante, no existe un código estándar para darles nombre a las operaciones y todo depende del investigador de turno, que echa mano de inventiva, se fija en un detalle, un giro o un significado determinado. En algunos casos, incluso, son los jefes de prensa los que dan la idea, para «vender» mejor el tema a los medios de comunicación.

Veamos algunas operaciones y el origen del nombre:

  • Operación Abanico: se detuvo a uno de los miembros del cuarteto de música Locomía, famosos por actuar con unos abanicos enormes.
  • Operación Anca: Al jefe de la banda en cuestión le apodaban «El Rana».
  • Operación Chuleta, en la que cayó una red que se dedicaba a filtrar respuestas de los exámenes de conducir.
  • Operación Galgo, una operación contra el dopaje en el deporte de élite realizada en España. La mayoría de los responsables de la trama eran atletas y ya se sabe que el galgo es el perro que corre más deprisa. ¡Conexión realizada con éxito!
  • Operación Grillo: «Eres más negro que el sobaco de un grillo» es una expresión popular española. Aunque en las operaciones evitan usar nombres que aludan a etnias, sexo o religión, este apunta a la raza negra de uno de los integrantes de la banda.
  • Operación Gürtel. El principal acusado se llama Francisco Correa. Un policía que participó en el caso en los primeros momentos, y que había estado becado en Alemania, relacionó los términos «correa» y «cinturón», y tradujo este último al alemán.
  • Operación Malaya. Aunque alguna tesis apunta a que el nombre se debe a la mezcla de las ciudades de Málaga y Marbella, parece ser que fue bautizada así porque la tortura malaya es aquella a la que se somete a gente que no confiesa ni con agua hirviendo, porque son resistentes como una «roca» (apellido del principal acusado).
  • Operación Pokémon. Los responsables de la operación, y concretamente un miembro de Vigilancia Aduanera, escogieron el nombre por el elevado número de imputados; ¿casi tantos como pokémon hay? Solo el tiempo lo dirá.
  • Operación Sudoku, que terminó con la detención de ciudadanos orientales que pirateaban copias de DVD y falsificaban bolsos. Suponemos que tanto nombre y apellido asiático les sonaba a chino.

Como la inventiva tiene un límite, propongo que a la trama de chinos que venden latas de cerveza en la calle la llamen Operación Mahou Tse Tung. ¿Cuela?

¡Hazte con todos!

¡Hazte con todos!

¿Qué nombre le ponemos a ese bicho?

Los policías no son los únicos que gozan de un buen sentido del humor; los científicos e investigadores también son muy ingeniosos cuando le ponen nombre a las nuevas especies.

A veces, recurren a juegos de palabras en latín o latinizadas, como el palíndromo de un escarabajo de México: Orizabus subaziro. En otras ocasiones pretenden escandalizar, como con la polilla Catocala elocata, cuya segunda parte significa «prostituta».

No obstante, muchas veces usan nombres de personajes famosos, ya sean reales o de ficción. Fernando Navarro ha escrito varios artículos sobre esto en el blog Laboratorio del Lenguaje que no tienen desperdicio. Por ejemplo, nos cuenta que en 1983, «los entomólogos estadounidenses Arnold Menke y David Vincent decidieron bautizar tres nuevas especies de avispas del género Polemistus con el nombre de sendos personajes de la saga interestelar: P. chewbacca (por el peludo tibocha del planeta Kashyyk, inseparable compañero de Han Solo), P. vaderi (por Darth Vader, figura destacada del Lado Oscuro) y P. yoda (por el más grande maestro Jedi de la historia galáctica)».

El cine y la literatura tienen mucho peso, de ahí que también haya varios géneros de avispas con nombres de resonancias tolkienianas: Balrogia, Beornia, Bofuria, Bomburia, Balinia,Oinia, Gollumiella, Smeagolia, Legolasia y Nazgulia.

Pero la música ofrece también un gran abanico de posibilidades. Bueno, la música y el sexo. Si no, que se lo pregunten a los investigadores del Instituto Roslin de Edimburgo, que decidieron llamar Dolly a la primera oveja clónica obtenida por transferencia nuclear de células somáticas extraídas de las glándulas mamarias de una oveja adulta. ¿Y a qué Dolly se referían? Pues a Dolly Parton, cantante country famosa por sus generosos atributos.

Pero no es un fenómeno aislado ni del pasado. Cristina García-Tornel recoge estos (y muchos otros) en su libro:

  • Gnathia marleyi (parásito marino), en honor a Bob Marley.
  • Mercurana (rana arbórea) por Freddie Mercury.
  • Otocinclus batmani (pez gato) por Batman.
  • Arthurdactylus conandoylensis (pterosaurio brasileño) por Arthur Conan Doyle.
  • Scaptia beyonceae (tábano) por Beyoncé, claro.
  • Aegrotocaellus jaggeri (trilobites) por Mick Jagger ¿y su movimiento sensual?
  • Aptostichus angelinajolieae (araña) por Angelina Jolie. ¿Una indirecta?
  • Agra katewinsletae (escarabajo) por Kate Winslet. No sé si me haría gracia que me pusieran el nombre de un escarabajo (y menos aún si es pelotero).

Ahí donde les vemos, con su bata blanca y sus gafitas, los científicos no son tan serios como quieren que creamos. La taxonomía también puede ser divertida.

¿Sabrá Angelina que le han puesto su nombre a un insecto peludo?

Bic cristal escribe normal…

Los nombres de las cosas también tienen significado en muchas ocasiones, sobre todo cuando se trata de epónimos, como es el caso del bolígrafo. En la península y en algunos países de Latinoamérica se le llama así por «bola» y «grafía», pero en Argentina, Paraguay y Uruguay hablan de «birome», que se acerca más al “biro” inglés. Este nombre hace referencia a su inventor, el húngaro Ladislas Josef Biro.

Pero ya que hablamos del boli, lo gracioso es la procedencia de la marca Bic. Ocho años después de su creación, la patente fue adquirida por el francés Marcel Bich, quien registró el bolígrafo con el nombre de Bic, y no Bich, para evitar que el mundo de habla inglesa lo asociara con la palabra “bitch” («zorra», «puta», «guarra»… Ya me entendéis, vaya).

En definitiva, que no hay que subestimar nunca el «sabor» de un nombre, como bien decía nuestro amigo Serrat al principio del artículo.

***

Para saber más:

#TraduEmprende – Scheherezade Surià: La traducción editorial

enlalunadebabel:

Crónica de la ponencia en Traduemprende sobre traducción editorial.

Originalmente publicado en El estudio del traductor:

Imagen

Scheherezade Surià nos habló el pasado 22 de noviembre sobre traducción editorial en la segunda edición de TraduEmprende que tuvo lugar en Barcelona. Como bien dijo al empezar la charla, el sector de la traducción editorial es uno de los menos conocidos entre los colegas de profesión que no se dedican a él. A veces, incluso puede parecer un tanto hermético a la hora de acceder a él por primera vez.

Scheherezade dividió su ponencia en varios bloques muy definidos y muy interesantes: cómo empezar trabajar para editoriales, las condiciones laborales y cómo abordar la traducción de un libro.

¿Cómo empezar a trabajar para editoriales?

Todos sabemos que en esta profesión no podemos dejar de movernos. Nadie encuentra clientes desde el sofá y enviar nuestro CV a las editoriales es algo que, aunque no lo creamos, funciona. También es posible tener una primera toma de contacto con el sector a…

Ver original 581 palabras más

Traducir para editoriales

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El pasado 22 de noviembre se celebró TraduEmprende, la segunda jornada sobre traducción y emprendimiento, en la que tuve la suerte de compartir cartel con grandes profesionales del sector: Juan Yborra, que abría la jornada con el crowdsourcing; Javier Pérez, que nos explicó qué es la intertextualidad de una forma muy amena; Amaia Gómez nos contó el valor empresarial de las ideas y la importancia de sacar adelante los proyectos en los que cree; Irene Vidal trató el enfoque empresarial del traductor freelance; Gabriel Cabrera nos trajo una divertida ponencia sobre la fiscalidad del traductor contribuyente (¡y galletas!); Alessio Demartis habló de la vida del traductor autónomo y Lloyd Bingham nos animó a hacernos un nombre en el sector.

Traduemprende

Mi charla trató la traducción editorial, que es de lo que os quiero hablar hoy, así que si no estuvisteis en la jornada ni la visteis por streaming, esta es la ocasión perfecta para saber de qué se habló.

En mi caso, quise abordar el ciclo de vida del libro para un traductor: desde cómo buscar trabajo en editoriales hasta cómo facturar una traducción literaria. Con esta charla pretendía que el traductor que empieza pudiera emprender en esta especialidad, una rama que no goza de todo el reconocimiento que merece. ¿No os parece que cuando decimos que somos traductores, la mayoría piensa que traducimos libros y, sin embargo, no se sabe tanto de esta especialidad?

Me centré en los siguientes apartados, que vosotros podréis ver también en el powerpoint y en el vídeo de la ponencia.

  • ¿Cómo dirigirse a las editoriales? Cómo se puede buscar trabajo —al menos lo que yo suelo hacer—, cómo presentarse y qué información aportar.
  • ¿Qué tarifas se barajan en este mundo? Hablar de tarifas siempre es controvertido, pero es interesante saber qué se paga y cómo se paga. ¿Se cobra por palabra, por página, por plantilla?
  • ¿Cómo es un contrato de traducción? Se ven algunas cláusulas típicas que conviene conocer para no llevarse a engaño. Veremos que muchas de las cuestiones importantes ya se hablan con el editor antes de recibir el contrato, pero muchas otras (penalización por retraso, devolución para corrección, etc.) hay que leerlas bien y comentarlas con la editorial si es necesario.
  • ¡Manos a la obra! Ya sea al enfrentarse a una prueba de traducción o al empezar un libro, ¿qué formato es el más habitual? ¿Qué estructuras se siguen? Muchas veces, las editoriales dan por supuesto que el traductor conoce al dedillo cómo se redactan los diálogos, por ejemplo, y no suele ser el caso. A grandes rasgos, veremos en qué forma debemos entregar nuestra traducción, qué debemos tener en cuenta y qué trucos se pueden usar para agilizar nuestro trabajo.
  • ¿Qué pasa a continuación? Una vez hemos entregado la traducción, ¿qué le sucede a nuestro texto? Conoceremos la etapa de corrección, los cambios que puede sufrir la novela y en qué errores solemos caer los traductores, con el fin de evitarlos.

En definitiva, aunque haya mucho de qué hablar y algunos aspectos deban tratarse de manera algo superficial, puede ser de gran utilidad para los traductores que empiezan y que quieran probar suerte en este campo y no sepan cómo.

La unión hace la fuerza

Para la preparación de esta ponencia quise realizar una encuesta a otros compañeros. No quería hablar solo de mi experiencia porque de algún modo puede ser sesgada, de modo que preparé algunas preguntas y cincuenta traductores editoriales tuvieron a bien contestarlas, con lo que la información presentada era mucho más veraz. ¿Queréis saber qué me contaron?

Los resultados van en la línea de lo que presentaba el Libro Blanco de la traducción editorial en España de 2010. En general, los traductores editoriales no se dedican exclusivamente a ello sino que lo compaginan con otros tipos de traducción (la técnica parece ser la más habitual), suelen trabajar con contrato, cumplen los plazos religiosamente y no suelen percibir royalties por su trabajo salvo en contadas ocasiones. La mayoría expresa su insatisfacción con las tarifas actuales y se queja de lo mal pagada que está la traducción editorial. En este sentido, nada sorprendente, puesto que la traducción editorial es preciosa, pero mal retribuida.

En efecto, observé disparidades en cuanto a tarifas. La plantilla más utilizada para el recuento de caracteres es la holandesa (2100 caracteres con espacios) y los precios más habituales están entre 10 € y 12 €. No obstante, pueden encontrarse 7 € por plantilla (y yo diría que menos en algunos casos recientes) y llegar a los 14 €, incluso.

Además, son tarifas negociables en su mayoría. Muchos traductores pueden negociar el porcentaje de compensación con el editor, que oscila entre el 10 % y el 20 %, según lo observado. Para más información acerca de este porcentaje, os dejo aquí este brillante artículo de David Paradela.

Precio por 2100 caracteres

La plantilla de 1800 caracteres también es otra de las más usadas, cuyos precios más habituales rondan los 10 € y 11 €. Y en cuanto a cobrar por palabra, que es muy poco usual, los precios difieren muchísimo, ya que hay compañeros que han cobrado 3 céntimos/palabra y otros que han llegado a los 5 e incluso 7. De todos modos, los precios varían según la editorial.

En cuanto a los ejemplares que el traductor recibe de su obra también hay bastante diferencia. La media está en unos tres ejemplares, si bien hay quien solo recibe uno y quien llega a recibir cinco e incluso diez.

Otros comentarios que me hicieron llegar:

  • La traducción editorial es, cada año que pasa, más desagradecida.
  • Que en X (oculto nombre de la editorial por si acaso) son unos piratas garrapata y han bajado las tarifas un 20%. Y en Z siempre han intentado chulearme con los contratos con cláusulas abusivas, etc.
  • A ver si los colegas se tiran al rollo y son sinceros y vemos cuánto se paga realmente, al menos entre los más jóvenes. (¡Lo hicieron y les estoy muy agradecida!)
  • Dedico a este tipo de traducción entre el 25% y el 50% de mi actividad. Lo hago porque me gusta, y preferiría dedicarme al 100%, pero con las tarifas actuales no llegaría a fin de mes (o, para llegar, tendría que aceptar más encargos de los que puedo cumplir con la mejor calidad). Por eso debo complementarlo con la traducción técnica, que es la que realmente paga mis facturas.
  • Me parece muy complicado «entrar en el circuito» de la traducción literaria.
  • Me dediqué a ella cuatro años sin parar y después pasé dos y pico sin tocarla y la vuelta fue relámpago porque llevo otro año sin hacer literaria, y no es por falta de ganas o de calidad del trabajo.
  • Las tarifas aún son considerablemente bajas en algunas editoriales y lo más triste es que algunas pertenecen a grupos grandes que se podrían permitir subirlas.
  • También surgen editoriales pequeñas que no hacen contrato, o te hacen pagar por trabajar, y considero que no deberíamos aceptar tales condiciones.

Aquí van todos los gráficos con los resultados de la encuesta:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Una vez dicho todo esto, os dejo con la presentación en slideshare y el vídeo de la charla.

(el formato ha cambiado al subirlo a slideshare, pero la calidad es bastante aceptable)

Vídeo de las ponencias. La charla sobre traducción editorial empieza en 8:26:13 (aunque recomiendo que le echéis un vistazo a las demás también):

twitter

Por último, ¿qué se dijo en twitter? La etiqueta #traduemprende recogió los tuits sobre el evento y aquí os dejo lo que se tuiteó acerca de mi charla:

dinuwsaurio ‏‪@_nuwtraduce Hay trabajo. Insistid. Al final alguien os dirá que sí, alguien os hará caso ‪@Scheherezade_SL‪#traduemprende

Jairo Lara ‏‪@mots_meles ¡Qué sexy suena la variedad oriental del catalán cuando habla ‪@Scheherezade_SL! Embelesados con tu voz por streaming ‪#traduemprende  

Clara ‏‪@ClaraBRivas Después de 7 charlas muy interesantes ‪@Scheherezade_SL pone la guinda con una exposición genial y muchos consejos sobre traducción literaria

Merche García Lledó ‏‪@traducirco Que traduzcamos felices y comamos perdices. Fin de la charla de ‪@Scheherezade_SL. ENHORABUENA, de lo mejor q he escuchado ‪#traduemprende

Ana Ayala ‏‪@yogustatraducir Muy interesante y práctica la ponencia de ‪@Scheherezade_SL :)

Jairo Lara‪ @mots_meles Puedes leer el decálogo del traductor en ‪http://www.lalinternadeltraductor.org/n4/decalogo-traductor-literario.html … ‪@Scheherezade_SL ‪#traduemprende

JP Cuervo ‏‪@jpcuervotrans Otra conclusión de ‪@Scheherezade_SL : trabajo hay. Pero toca ser un pesado. ‪#TraduEmprendeBCN

Irene Vidal ‏‪@irene_vidal Brillante la última ponencia de la mano de ‪@Scheherezade_SL ‪#traduemprende

Carlota Lifante ‏‪@cilbtrad Sed pesados, insistid por el trabajo. Cual cansino de discoteca que quiere rollo ;) ‪@Scheherezade_SL en ‪#Traduemprende

Jairo Lara ‏‪@mots_meles ¡Traduzcamos felices y comamos perdices! Final épico de ‪@Scheherezade_SL en ‪#traduemprende ¡Olé tu charla! :D

Lidia Pelayo ‏‪@Lidstrad Estoy encantada con la ponencia de ‪@Scheherezade_SL. Un poquito de realidad mezclada con consejos y muchos ánimos. ¡Gracias! ‪#Traduemprende

Alejandro Marín ‏‪@AlejandroMTI ‪@Scheherezade_SL nos dice que nunca ha utilizado herramientas TAO para la traducción literaria. ‪#traduemprende

Sonia Candela ‏‪@selojuro ‪@Scheherezade_SL Sed cansinos, porque al final ¡alguien os dirá que sí! ‪#TraduemprendeBCN

Ana_Venzal ‏‪@Ana_Venzal Fantástica la presentación de ‪@Scheherezade_SL. Inmejorable 👏👏

VA Traducción ‏‪@VAtradu Bonita ponencia por ‪@Scheherezade_SL‪#traduemprende

Elena Moreno ‏‪@emorenotrad “Que traduzcamos felices y comamos perdices” Genial ponencia de cierre de ‪@Scheherezade_SL en ‪#Traduemprende‪pic.twitter.com/h2tcaMuwPi 

Gala Gil Amat ‏‪@transGalator Magnífica ponencia de ‪@Scheherezade_SL, como siempre:) Adoramos tus regalitos y te adoramos:D ‪#Traduemprende‪pic.twitter.com/vfgmjVYj6l 

Ana Translates ‏‪@Ana_Translates Qué buena la charla de ‪@Scheherezade_SL en ‪#Traduemprende.

Merche García Lledó ‏‪@traducirco Solo he podido escuchar la charla de ‪@Scheherezade_SL y ha sido espectacular, a ver cuándo puedo ver las demás. ‪#traduemprende

Inmaculada Rodríguez ‏‪@TdtraduccionIRL ‪@Scheherezade_SL pone broche final a ‪#Traduemprende con una ponencia muy motivadora e interesante para la traducción literaria.

Carlota Lifante ‏‪@cilbtrad Los días se miden en páginas o en palabras. ‪@Scheherezade_SL en ‪#Traduemprende

Carlota Lifante ‏‪@cilbtrad Quiero ver alguno de los modelitos de ‪@Scheherezade_SL para ‪#Traduemprende En ‪#Tradua marcó tendencia. ¿Llevará esposas, fusta o derivados?)

Alexandra ‏‪@alexantrad ¡Me encantó tu ponencia, ‪@Scheherezade_SL! Era la que esperaba con más ganas. Y el detalle con los asistentes… ;)

Ascen Martín Díaz ‏‪@Ascensinha ‪@Scheherezade_SL Desprendió amor y pasión por la traducción y la literatura. Valiosos consejos en ‪#traduemprende

Devadip Translator ‏‪@TraductorJur No trates de ser + brillante que el autor. No varíes su estilo. By ‪@Scheherezade_SL -En general, humildad y duda, ‪#traductor.

Virginia de Castro ‏‪@virgcastro Geniales los consejos de ‪@Scheherezade_SL sobre traducción editorial ‪#traduemprende

Inmaculada Rodríguez ‏‪@TdtraduccionIRL ¿Qué mejor que esta frase de ‪@Scheherezade_SL para dar fin a ‪#Traduemprende? “¡Traduzcamos felices y comamos perdices!”

Carlota Lifante ‏‪@cilbtrad Los traduvillanos observan ‪#Traduemprende desde la traducueva de la AETI. Muy fan del modelito de ‪@Scheherezade_SL 

Silvia Ribés ‏‪@SilviaRibes8 Siguiendo en directo ‪#TraduEmprendeBCN y esperando a las 17:30 para oír hablar de literatura a ‪@Scheherezade_SL

Carlota Lifante ‏‪@cilbtrad Quiero ver alguno de los modelitos de ‪@Scheherezade_SL para ‪#Traduemprende En ‪#Tradua marcó tendencia. ¿Llevará esposas, fusta o derivados?)

Anna Rosich Soler ‏‪@arosichsoler Con muchas ganas de la charla de ‪@Scheherezade_SL sobre la traducción literaria. ‪#Traduemprende

Lidia Pelayo ‏‪@Lidstrad Me han cancelado la clase que tenía por la tarde. Aprovecharé para ver a ‪@Scheherezade_SL en ‪#Traduemprende. =D

Sobreviviré ‏‪@lhunterb Me encantan los vestidos de ‪@Scheherezade_SL ¡Guapa! ‪#TraduEmprendeBCN

Jairo Lara ‏‪@mots_meles El mejor referente en ‪#traducción de marca personal es ‪@Scheherezade_SL según ‪@irene_vidal‪#traduemprende

Laura Rodríguez ‏‪@laurarpaz Despliegue de medios de ‪@Scheherezade_SL ‪http://ow.ly/i/3O23v  ‪#traduemprende Que nos promocione hasta nuestra madre “Pues mi niña traduce”

Y, por hoy, me despido con imágenes del evento. Por mi parte puedo decir que fue un honor compartir este día con todos los ponentes y los asistentes, que la organización fue impecable y que acabé con muy buen sabor de boca. Espero que los compañeros que asistieran al evento saquen provecho de todo lo que se dijo, que no fue poco :-)

¡Gracias por leerme y hasta la próxima!

***

Más información:

1. ¿Qué se dijo del TraduEmprende? Leon Hunter, el organizador, recopila en esta entrada todos los artículos relacionados con la jornada.

2. Algunos consejillos más cuando uno empieza: el decálogo del traductor principiante.

Calcando, que es gerundio

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Que los traductores somos algo tiquismiquis y tenemos un radar especial para los calcos y las frases que rechinan en los doblajes no es algo nuevo. De vez en cuando, de hecho, cuelgo en twitter las que me parecen más graciosas o sangrantes. Para muestra, dos botones, ya sea en doblaje (o voces superpuestas):

Pesadilla

o bien los calcos en prensa:

Modelos

Sin embargo, hoy me centraré en los calcos presentes en las traducciones audiovisuales tomando como base el excelente artículo «Eres patético: el español traducido del cine y la televisión» de Miguel Duro en La traducción para el doblaje y la subtitulación (Cátedra, 2001) y los documentos de la Comissió de Normalització Lingüística, Versió doblada, que se publicaron entre el año 1997 y el 2002.

El calco como virus

Duro explica con mucho atino que el agente infeccioso más grave de todos los que campan en las malas traducciones de las películas y las series de televisión es el calco, en cualquiera de sus modalidades (fonético, léxico, semántico…). Aclara que en sí, como procedimiento de traducción, no es rechazable porque muchas veces enriquece la lengua, pero supone un problema cuando se usa mal.

Entonces, ¿el calco puede ser bueno? Puede ajustarse bien en una traducción cuando existe una laguna lingüística en la lengua receptora, pero hay que llevar cuidado porque muchas veces (en la mayoría, quizá) es un error. Como en los siguientes casos:

  • Calco léxico o paronímico: falsos cognados, como traducir actually por «actualmente» cuando es «en realidad»; o library por «librería» cuando es «biblioteca».
  • Calcos tipográficos: el uso de mayúsculas en los gentilicios en castellano, por ejemplo (no aparece en un doblaje, evidentemente, pero sí puede darse en subtitulación).
  • Calcos sintácticos: cuando se traduce literalmente la estructura de la lengua de partida y se obtiene como resultado una estructura que no es natural en la lengua de llegada.

En su artículo, Duro nos deja algunos ejemplos de calcos reales oídos en Titanic, Corrupción en Miami y El piano. He aquí algunos de Titanic (los comentarios entre paréntesis son míos y que conste que no tengo en cuenta el factor de ajuste labial):

  • Tiene toda mi atención — You have all my attention (¿No sería mejor: «Soy todo oídos», por ejemplo?)
  • ¿Bromeas? — Are you kidding? (¿Dónde está nuestro «¿Me tomas el pelo?»? Y ya no digo «¿Estás de coña?» porque no quedaría bien en el contexto de la película)
  • Eres maravillosa — You are wonderful (Hombre, yo no sé si le diría eso a mi pareja, quizá utilizaría otro adjetivo)
  • Me temo que así es, mi querido amigo — I’m afraid that’s the way it is, my dear friend (en español cada vez tememos más)
  • No hay ninguna evidencia de que — There’s no evidence that… (Un calco bastante común también en las series policíacas. Aquí, mejor «prueba” o incluso «indicio»)

Como sigue diciendo Duro, «la gente repite lo que escucha y lee —por imitación— o lo que oye, por absorción subliminal. Si día tras día recibe el impacto continuo de un español al que se le ven las costuras del inglés, acaba por parecerle normal ese español y éste termina corrompiéndose».

Aquí es donde aparece el dubbese, el lenguaje propio de las traducciones audiovisuales, esas soluciones faltas de naturalidad que acaban impregnando nuestro idioma y llegan hasta los guiones de producciones nacionales. El compañero Alberto Fernández nos lo explica muy bien en esta entrada de blog.

Orígenes del calco

Miguel Duro comenta que puede haber dos causas que expliquen por qué traductores y adaptadores/ajustadores se aferran al calco: una técnica y otra conjetural. La técnica alude a las limitaciones o restricciones inherentes a la traducción para doblaje o subtitulación, en la que la palabra está subordinada a la imagen:

  • Doblaje: hay que adaptarse al sincronismo de caracterización, de contenido y fonético (labial).
  • Subtitulación: hay que adaptarse al tiempo y espacio disponibles.

La segunda causa, la conjetural, se refiere a las condiciones en las que el traductor realiza su trabajo: escasez de tiempo, falta de recursos, malas condiciones económicas, ausencia de revisores, comodidad, negligencia profesional o inconsciencia de la responsabilidad respecto de idioma y del público.

Tal vez añadiría la dejadez que hay a veces hacia la lengua materna. Parece que nos preocupemos más del dominio de nuestra lengua B que de la materna. Hay que leer más en castellano y preocuparse más por la ortografía y las normas generales de nuestro idioma.

¡Una solución quiero!

¿Hay cura para este mal? No es pan comido (que no trozo de pastel), pero puede hacerse. Para empezar se puede avisar a las distribuidoras o cadenas de televisión de los errores que se descubran en series y películas (igual que muchos lectores avisan a las editoriales de gazapos en libros).

Otra solución sería conseguir que los profesionales del doblaje y la subtitulación (no solo traductores) se concienciaran de la responsabilidad que tienen con la lengua, la cultura y con el público al que están destinadas las obras audiovisuales. Aunque, bueno, esto último es más difícil de ponerlo en práctica por su abstracción.

¿A vosotros se os ocurre algo más?

Casos y cosas

Veamos algunos calcos que pueden no ser tan obvios como parece. Empezaremos con la interpelación y los vocativos, y remataremos con una colección de calcos recurrentes.

Calcos en la interpelación

En inglés la interpelación a una persona se hace a menudo aludiendo a la función de la interpelación: agente, doctor, landlord, boss… En castellano no solemos identificar la interpelación salvo en casos muy determinados (como camarero, maestro, doctor), sino que se utiliza una expresión genérica como un «eh» o un «oiga».

No sé vosotros, pero la última vez que me pararon en un control no usé ni un «Bona nit, mosso» ni un «¿Algún problema, agente?». ¿Es grave, doctor?

Y no solo al saludar sino en otras interacciones también, donde podemos prescindir de la persona directamente (y más aún si ya se ve en pantalla). En lugar de «Perdone, agente o «Tenga, señor» nos basta con un «Perdone» o un «Tenga», sencillamente. Fácil de hacer en subtitulación y en doblaje dependerá de cómo quede en boca.

También hay que señalar la generalización en los inicios de las frases interpelativas de muchos doblajes un «di» absolutamente artificioso que ha surgido como recurso fácil de ajuste para alargar las frases. Sin embargo, una vez más, no hay que olvidar que nos debemos a la imagen y a los labios, de modo que a veces es necesario.

Algo parecido pasa con la apelación nominal. Es frecuente en inglés apelar un personaje con nombre y apellidos para enfatizar un reproche o una orden. Esto da lugar a frases como «Peter McDonald, siempre serás un animal» que resultarían más adecuadas usando verbos de atención como «¿Oyes, McDonald? Siempre serás un animal» o «Mira, McDonald, siempre serás un animal», por poner un ejemplo.

Traducir con el culo

A traducir se va aprendiendo con el tiempo y todos mejoramos con cada texto, pero es fácil traducir con el culo si no se va con cuidado. Así que ojito con el ass, que a veces nos nubla:

And you want us to stick our ass out to protect him? traducido literalmente «¿Y quieres que nos juguemos el culo por protegerlo?» en lugar de la forma más genuina «¿Quieres que nos juguemos la piel para protegerlo?».

Get your ass out of here traducido por «Quitar el culo de aquí», en vez de «Lárgate de aquí».

No hay que olvidar que ass puede traducirse muchas otras veces por cosas muy distintas:

  • Don’t be an ass! = No seas imbécil.
  • What an ass I am! = ¡Qué burro soy!
  • To make an ass out of somebody = Quedar en ridículo, hacer el panoli, etc.
  • She’s a piece of ass = Es un bombón.

«¡Maldición, Mike!». Los insultos e imprecaciones: bastardo, maldito, jodido…

Hace un tiempo ya hablé de esto en una entrada. Me maravilla que, con la riqueza léxica que tenemos en castellano para estos menesteres, aún se oigan expresiones del tipo «jodido cabrón» cuando tenemos «cabronazo», entre muchas otras lindezas.

Muchas veces parece que tengamos miedo a adaptar el texto demasiado libremente, pero es lo que requiere para que funcione y resulte veraz. Hay que atreverse a cambiar.

En este sentido os recomiendo los monólogos de Goyo Jiménez (al final del artículo) para que veáis el partido que le saca él a estas situaciones. Risas garantizadas.

¿Dónde está el calco, aquí o aquí?

El castellano no utiliza tan a menudo este adverbio de lugar como el inglés. Es un caso parecido a please y por esto no siempre es necesario traducirlo. Veamos dos ejemplos rápidos:

  • Un hombre invita a cenar a una chica que hace días que no sale de casa (¿será traductora?) y comienza con la frase You feel like getting out of here?, que se puede traducir por «¿Te apetecería salir?» sin necesidad de decir «¿Te gustaría salir de aquí?».
  • En una situación de catástrofe, un protagonista exclama Let ‘s get out of here! Si no se trata de un espacio específicamente cerrado, la traducción sería «¡Huyamos!» y no necesariamente «¡Huyamos de aquí!».

Hay que añadir que otra frase habitual en situaciones de pánico es Someone get me out of here!, cuya traducción literal «¡Que alguien me saque de aquí!» queda forzada y conviene recordar que la equivalente suele ser «¡Sacadme de aquí!». Además, en momentos de apuro, ¿no economizaríamos más con el lenguaje?

¿Cómo están ustedeeeees? (Is everything okay?/¿Todo va bien? – Are you alright?/¿Estás bien?)

Hay que adaptar siempre la traducción al contexto, eso es esencial. La primera expresión se puede traducir a menudo por «¿Cómo vamos?» o «¿Cómo va eso?» y la segunda por «¿Cómo te encuentras?», «¿Te has hecho daño?» (o «¿Te han hecho daño?», según contexto) o bien «¿Te encuentras mal?».

La traducción literal «¿Todo va bien?», por ejemplo, choca a veces con la información dada por las imágenes.

Bobina

Por último, veamos algunas palabras y expresiones susceptibles de terminar calcadas:

Adultery / adulterio

En inglés, adultery, además de significar «adulterio» en el sentido de infidelidad conyugal, también puede significar «infidelidad religiosa» o «herejía»», como es el caso de la frase: Sodomy, blasphemy and adultery were the accusations made ​​against the Templar order.

All you have to… / Todo lo que tienes que…

All inicia muchas expresiones verbales que, traducidas literalmente por «todo lo que», resultan recargadas. Quedan mejor resueltas con «solo» o «lo único»:

  • You said all I had to do was to try it  = Has dicho que sólo tenía que probar y basta; Has dicho que sólo era cuestión de probarlo.
  • All I want is for Willy to be with his father = Solo quiero que Willy esté con su padre; Lo único que quiero es que…

As simple as that / tan sencillo como esto

Hay todo un repertorio en castellano para traducir la expresión It’s as simple as that: «en pocas palabras», «es muy sencillo» o, incluso, «en resumen».

To belong / pertenecer

En frases como That s where I belong / I belong to India, que designan el lugar donde uno se encuentra cómodo o considera su hogar, en vez de la traducción literal «Es donde pertenezco» o «Pertenezco a la India», debería decirse «Allí está mi casa», «La India es mi hogar» o expresiones similares.

Gimme a break / Dame un respiro

Sí, podría ser peor. Se podría traducir más literalmente aún, pero es una de esas frases muy de doblaje, muy dubbese. Más que hablar de respiros, lo que más decimos en estos casos es «No me agobies» o «No me atosigues», ¿no os parece? Incluso quedaría bien un «déjame en paz», depende del contexto.

Business / negocio

Este término en inglés también tiene el sentido genérico de «asunto», «cuestión» o «tema». Hay que fijarse en el contexto para saber si se habla de negocios estrictamente o no. En este sentido genérico, una frase como It ‘s a tricky business se traduciría por «Es un asunto complejo», y The man still had unfinished business para «El hombre aún tenía cuestiones pendientes».

Caucasian / caucásico

El inglés Caucasian nos aparece a menudo como identificación étnica utilizada por la policía. Se trata de un término de clasificación antropológica que designa el grupo humano leucodermo, también llamado «raza blanca».

En castellano, algunos diccionarios reservan «caucásico» para este concepto y «caucasiano» para el individuo de la región geográfica del Cáucaso, pero se tiende a considerarlos sinónimos. El problema es que, en doblaje, cuando un policía estadounidense dice que busca un hombre de aspecto caucásico o caucasiano, el espectador podría entender que hablamos de alguien del Cáucaso. Sería mejor, pues, traducir por «un hombre de raza blanca» o «un hombre blanco».

Este criterio no sirve, sin embargo, cuando este término se opone a otras identificaciones étnicas que, para un europeo, son también de piel blanca. Es el caso de hispano o latino, por ejemplo. Cuando en una película salen juntas estas identificaciones, se deberá mantener la traducción literal «caucásico» o «caucasiano».

Condescending / condescendiente

Es condescendiente quien se digna consentir algo alguien. No obstante, el inglés condescending alude a alguien que es altivo o desdeñoso. Y, en consecuencia, condescended debe traducirse por «despreciado».

Decent / decente

Según el contexto hay muchas más soluciones que la traducción literal. Veamos algunas:

  • Are you decent yet? = ¿Estás vestido? ¿Estás visible?
  • Decent chap = Un chico formal / Un buen tío
  • He was very decent to me = Fue muy amable conmigo
  • A decent sum = Una suma considerable

El antónimo indecent también puede tener alguna solución alejada del calco:

  • Indecent assault = Abusos deshonestos, agresión sexual

Detective / detective

Tiende a traducirse por «detective» cuando la mayoría de las veces sería mejor usar «inspector» o «comisario». En castellano, «detective» nos remite al privado.

Veamos algunos términos afines:

  • private detective (m) detective privado
  • detective chief inspector (n) (Britain) comisario (m)
  • detective constable (n) (Britain) agente (m) (de policía)
  • detective inspector (n) (Britain) inspector, inspectora (m) (f) (de policía)
  • detective sergeant (n) (Britain) oficial (m) de policía
  • detective story (n) novela (f) policíaca
  • detective superintendent (n) (Britain) comisario, comisaria (m) (f) (de policía); comisaria
  • detective work (n) trabajo (m) detectivesco; trabajo (m) de investigación

Devotion / devoción

Hay contextos, sobre todo los no religiosos, en el que el vínculo personal expresado por devotion se puede traducir mejor por «lealtad» o «afecto».

Dozen of / docenas de

En inglés dozen of tiene el valor de abundancia y es mejor traducirlo por: «bastante», «mucho», «un montón de», etc.

Escort / escolta – To escort / escoltar

En inglés to escort también tiene el significado acompañar, sobre todo en el sentido de cortesía. Así tenemos que escort agency debe traducirse por «agencia de azafatas» (sí, ya, a veces son algo más que azafatas) y no por «empresa de seguridad».

Eventually / eventualmente

Quizá uno de los calcos más odiosos. Con lo bonitos que son «al final», «finalmente», «a la larga»…

eventualmente

Subtítulo de un episodio de True Blood

Exciting / excitante

Este adjetivo tiene en general el sentido de emocionante, apasionante o estimulante. Y lo mismo ocurre con excite y excited, que corresponden a menudo a «emocionar» y «entusiasmar», en un caso, y «emocionado» o «ilusionado», en el otro.

You are a fraud! / eres un fraude

En inglés, fraud se aplica tanto a cosas como personas. En castellano no termina de funcionar con personas. Debe traducirse por «farsante», «impostor» o «tramposo». El sustantivo fraud también se puede traducir por «estafa», «trampa» o «engaño».

Funeral / funeral

En inglés, funeral designa genéricamente cualquier ceremonia de enterramiento, mientras que en castellano se refiere a la ceremonia religiosa, generalmente en un recinto cerrado. Por lo tanto, resulta más adecuado traducir el inglés funeral sólo por «entierro» en los casos que no haya rito religioso o bien cuando éste se hace en el cementerio mismo.

To get in one’s way / interponerse en el camino

El verbo interponerse corresponde a un registro formal que no se ajusta al registro coloquial habitual los diálogos de las películas. Si la expresión That’s the second time you got in my way today se traduce literalmente por «Hoy es la segunda vez que te interpones en mi camino», el resultado queda afectado por la connotación formal. La expresión equivalente sería «Hoy es la segunda vez que te me metes por medio» o también «Ya la segunda vez que…».

Long life / larga vida

En las aclamaciones del tipo Long life to the Queen la traducción más genuina es «Viva la reina» y no «Larga vida a la reina».

Macho / machista

En inglés este término designa comportamientos «de macho» que no siempre corresponden al concepto de «machista», a la relación de poder del sexo masculino sobre el femenino.

Por ejemplo, en una conversación entre dos agentes forestales en el que uno pretende resolver por su cuenta un problema grave y el otro le dice What are you telling me, more macho bullshit!, el sentido de la frase es «No te quieras hacer el duro», sin connotación machista propiamente dicha.

Make yourself comfortable / ponte cómodo

Hay contextos en los que la traducción «Ponte cómodo» no es la más adecuada. Cuando llegamos a casa y «nos ponemos cómodos» la frase tiene una implicación física, es decir, puede significar que nos cambiamos de ropa y de zapatos, lo que nos hace sentir cómodos de verdad. En cambio, a la gente que se invita a casa, las expresiones de acogida que se le dedican en castellano, y que son equivalentes a Make yourself confortable, son del tipo «no te cortes» o «como si estuvieras en tu casa».

Monument / monumento

En inglés monument puede hacer referencia a un paisaje singular (montaña, cañón) o área de interés histórico o científico (campo de batalla, yacimientos fósiles) de propiedad pública. En este caso, una traducción más adecuada que monumento sería «espacio protegido».

Officer / oficial

Calco en el ámbito policial que también se da en otros, como el militar o el educativo. En el ámbito militar el calco más frecuente es traducir mecánicamente officer por «oficial», cuando en realidad officer solo, sin ningún complemento, es un genérico que designa cualquier militar con mando, de sargento en general.

Así, officer’s uniform es más adecuado traducirlo por «uniforme militar» y no por «uniforme de oficial». Recordemos que el equivalente inglés de «oficial» es commissioned officer.

Plastic / plástico

En inglés tenemos el término plastic money referido al pago en tarjetas de crédito o débito. Una abreviación de plastic money muy usada es «plástico», que evidentemente no traduciremos por plástico, sino por «tarjeta».

Positive / positivo

Cuando un personaje ha de expresar una opinión en una reunión tensa, la traducción más adecuada de I’ll be positive es «Seré categórico o claro».

Proud / orgulloso

Este adjetivo tiene en inglés el sentido de orgulloso cuando se refiere a persona. Pero cuando se refiere a objetos inanimados o conceptos abstractos tiene el sentido de espléndido o glorioso. Así, la traducción adecuada de Our ​​country has an old and proud history es «Nuestro país tiene una vieja y gloriosa historia».

Rank / rango

Este calco también es muy frecuente en películas bélicas. Normalmente rank se traduce por «graduación», o también, según el caso, por los símbolos que le indican, como «galones» o «estrellas». Así, high rank se traducirá por «alta graduación» y no por «alto rango».

Relax / relájese

La traducción literal del imperativo relax para «relájese» olvida un amplio repertorio de expresiones genuinas equivalentes: «tranquilícese», «tranquilo», «estése tranquilo» o «no sufra».

Room / habitación

Este término tiene también un sentido genérico de espacio, lugar o cabida. There ‘s no room for you puede significar «No hay sitio para ti». Hay que fijarse en la imagen porque una frase como Get out of the room se puede pronunciar en un despacho o un comedor y, en vez de la traducción literal «Sal de la habitación», habría que decir «Sal del despacho» o también «Sal de ahí/aquí».

Pasa lo mismo con frases como She’s in the next room cuando la imagen muestra claramente que la estancia del lado no es precisamente una habitación. Según el contexto, la traducción sería «Está en el otro despacho» o «justo al lado».

Scalpel / escalpelo

Este término inglés corresponde a dos términos diferentes en castellano: escalpelo y bisturí. El primero es un cuchillo pequeño usado para disecar y esculpir, mientras que el segundo es el instrumento usado en las incisiones quirúrgicas. Hay que fijarse en el contexto para elegir la traducción adecuada.

Sect / secta

En inglés, sect también tiene el significado de colectivo de creyentes de una religión sin connotaciones minoritarias o exclusivistas. Por lo tanto, a veces, en vez de traducirlo por «secta» es mejor traducirlo por «confesión», «religión», «credo». En inglés, una secta es cult.

Sexy / sexy

En inglés americano, este adjetivo se aplica a personas, cosas y situaciones (aparte del sentido puramente sexual, que es el único que tiene en castellano) en el sentido de interesante, agradable, goloso (atractivo en general) y también moderno, a la última moda, como se puede ver en los siguientes ejemplos: a sexy project, a sexy new car, a sexy party, a sexy book. Se deben evitar traducciones literales como «Buscamos empresas competitivas y sexys».

Single / soltero

Single referido a persona designa a alguien que vive solo y no necesariamente soltero. Según el contexto puede tratarse de una persona separada, como es el caso de I’m a single dad, que no se puede traducir literalmente por «Soy un padre soltero».

Special delivery / entrega especial

Mejor dicho se trata de una entrega urgente. Eso es lo que tiene de especial.

Verdict / veredicto

En situaciones que no correspondan al ámbito jurídico, verdict significa simplemente «opinión» o «dictamen».

Vigilantes

Este término inglés designa los grupos de ciudadanos que realizan funciones parapoliciales en EE. UU. Debe traducirse por «patrullas» o «justicieros», según el contexto.

Subtítulo de la película Gangster Squad

We’re history / Somos historia

La expresión To be history tiene varias traducciones según el contexto:

  • We’re history en boca de alguien que expresa una acción que se acaba de ejecutar se traduciría por «Hemos terminado».
  • That’s history para opinar sobre un hecho se podría traducir literalmente por Esto ya es historia y también para «Esto ya es agua pasada».

We did it! / ¡Lo hemos hecho!

Calco que también se da en la traducción literal «Lo haremos» de We’ll make it. Las traducciones adecuadas serían «Lo hemos conseguido», «lo conseguiremos» o «saldremos adelante», incluso.

To be welcome / Ser bienvenido

Esta expresión pide varias traducciones según el contexto. You’re not welcome es una expresión de rechazo muy frecuente que se puede decir de muchas maneras: «No te queremos aquí» o «¿Qué se te ha perdido?».

En las frases siguientes observamos otras traducciones más adecuadas que la literal «No eres bienvenido».

  • You’re not going to be welcome in this neighborhood se puede traducir por «No te recibirán bien en este vecindario».
  • A gunfighter’s not very welcome in most plazas se puede traducir por «A un pistolero no lo quieren en ninguna parte», por ejemplo.
  • We’ll make him welcome se traduce mejor con «Le daremos una buena acogida/un buen recibimiento» que por «Haremos que se sienta bienvenido».

Hasta aquí la entrada de hoy sobre calcos. ¿Se os ocurre algo más? ¿Hay alguno que os dé rabia?

***

¿Qué dicen del calco y del dubbese en otros artículos?

Bonus tracks:

Nos os perdáis este monólogo de Goyo Jiménez en los que reflexiona sobre el mundo audiovisual español y estadounidense, y su forma de hablar. Momento lingüístico en el 05:50, sobre los insultos.

Otro monólogo en cuanto a disparidades culturales. En el 14:30, cómo se liga en el instituto; en el 17:00, cómo se habla en el ámbito médico y en el 19:00, el policial.

Por qué la traducción importa

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Treinta de septiembre. Un día como cualquier otro para los demás, pero especial para los traductores. Hoy celebramos el Día de la Traducción, aunque, ya, ya sé, al final hay un día para todo y el mensaje acaba desvirtuado.

El año pasado lo celebraba con unas citas célebres y este año me gustaría hablar de la importancia que tiene la traducción porque, nos lo creamos o no, la traducción está en todos sitios. Solo hay que abrir el armario de la cocina o del lavabo. Yo he hecho la prueba:

Sí. En todos sitios. De hecho, el poco (poquísimo) portugués que sé se lo debo a las traducciones en las etiquetas de los champús.

Nataly Kelly, en su artículo en el Huffington Post y en su libro Found in Translation, nos explica cómo la humanidad depende de la traducción para su buen funcionamiento. Puede parecer una exageración, pero no lo es si tenemos en cuenta varios factores.

Para empezar, la traducción salva vidas. ¿Cuántos intérpretes telefónicos han podido ayudar a una víctima de malos tratos? ¿Cuántos intérpretes médicos han sabido explicar al detalle los síntomas de un paciente? Por ejemplo, Kelly explica el caso sorprendente de «la palabra de los setenta millones de dólares», en el cual la falta de un intérprete profesional en un hospital en Florida tuvo como resultado una demanda de 70 millones de dólares por negligencia debido a una confusión entre la palabra española «intoxicado» y la palabra inglesa intoxicated (ebrio). Por no hablar de los miles de textos que se traducen en todo el ámbito médico: nuevos brotes epidémicos, medicamentos experimentales, etc.

En cuanto a política, los traductores tienen un papel esencial en la redacción de los tratados internacionales; no solo pasan textos de un idioma a otro. En este mismo sentido, los intérpretes, además de facilitar la comprensión entre ponentes, trabajan como guías para presidentes y primeros ministros que evitan malos entendidos y meteduras de pata culturales.

En tecnología es indudable también el impacto de las traducciones. Pensemos, por ejemplo, en el papel que han tenido en la transformación de las redes sociales como Facebook o LinkedIn, que son fenómenos mundiales.

Por otro lado, la traducción contribuye enormemente a la economía porque las empresas, sobre todo las multinacionales, no pueden vender sus productos y servicios sin traducción. Como hemos visto en las fotos anteriores, ya sea un champú o una caja de bombones, las etiquetas deben estar en el idioma del país en el que se vende.

Y no solo hablo de empresas que comercializan bienes sino también en general, porque la industria de la traducción mueve mucho dinero. Por ejemplo, Mario Merlino nos dice en un artículo publicado en Cedro que un 25% de los libros publicados en España son traducciones. Así pues, la industria editorial y, con ella, la labor divulgadora de otras culturas por parte de los traductores, son elementos más que suficientes para afianzar la conciencia del valor de este oficio.

Siguiendo con la cuestión cultural, ¿qué decir del aporte de la traducción en la literatura y en la cultura en general? Como describe Edith Grossman —a través de su traductor Elvio E. Gandolfo— en la pequeña gran obra cuyo título he tomado prestado para esta entrada: «La traducción no solo juega su importante papel tradicional como el medio que nos permite acceder a la literatura escrita originalmente en uno de los incontables idiomas que no podemos leer, sino que representa además, una presencia literaria concreta con la capacidad crucial de facilitar y hacer más significativa nuestra relación con quiénes podemos no haber tenido contacto antes. La traducción siempre nos ayuda a saber, a ver desde un ángulo distinto, a atribuir nuevo valor a lo que una vez puede haber sido desconocido. Como naciones y como individuos, tenemos una necesidad crítica de este tipo de comprensión y penetración. La alternativa es impensable».

No obstante, la conciencia del valor y de la importancia de la traducción siempre desemboca en el famoso tema de la visibilidad. Merlino lo tiene claro: «Para que el traductor deje de ser una sombra, deben abrirse las puertas del armario en la que todavía se obstinan algunos en encerrarlo. [...] Nos sigue preocupando, por ejemplo, que los críticos literarios no siempre destaquen la importante intervención del traductor para que un libro sea posible en castellano. Y esto no quiere decir que los traductores esperemos siempre elogios y superlativos varios acerca de nuestro trabajo. Entiendo que es un compromiso que el crítico debe asumir con el lector: comunicar no sólo los buenos resultados, sino también los errores o flojeras en la tarea de traducir. Sería de desear que, cumplido este propósito, el lector comenzase a tomar conciencia de que, además de leer una obra interesante, debe preocuparse por leer una obra bien escrita.

Como reza uno de los epígrafes, firmado por George Steiner, de la página de Acett, “sin traducción habitaríamos provincias lindantes con el silencio”. Se nos educa, en general, para que vivamos nuestra actividad específica como un compartimiento estanco. Sin embargo, la plena conciencia de la importancia de la traducción y del buen trato a la lengua que nos vincula constituye el mejor camino para que la democracia no sea una mera ficción o un rótulo, sobado hasta el cansancio, en los discursos de circunstancias. Ello supone mantener viva la pasión por el buen uso del idioma. Como si siempre estuviésemos aprendiendo a hablar».

Hay que creérselo más. Como nuestro trabajo es importante y, como tal, siempre hay necesidad de traductores, os dedico este breve anuncio por palabras:

Y, por encima de todo, nunca olvides que eres importante y que haces falta, traductor. Piensa que, seguramente, San Jerónimo también tuvo sus malos momentos.

***

¿Eres traductor y te has quedado con ganas de más? Aquí van algunos regalos:

  • Descárgate este colgador si eres traductor o traductora.
  • Bájate este Excel con fórmulas útiles para traductores.
  • ¿Conoces estas herramientas para controlar mejor el tiempo: Grindstone y Pomodoro?
  • Una herramienta para descargar a la vez todos los archivos incluidos en un sitio web. Muy útil cuando un cliente sólo le proporciona la URL: Httrack.
  • Gestor de portapapeles. Guarda todo lo que se copia para que puedas acceder a él rápidamente. Útil para trabajos con mucho copiar y pegar: Ditto.
  • Jing, software para capturas de vídeo y de pantalla.
  • Aquí tienes una página entera con recursos para la traducción y localización.
  • ¿Más recursos? Aquíaquí y aquí.

¿Tradu… qué? ¿Qué es traducir?

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¿Qué es traducir? —dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul.

¿Qué es traducir? ¿Y tú me lo preguntas?

Traducir es…

A grandes rasgos, traducir es comprender el significado de un texto en un idioma, llamado texto origen o «texto de salida», para producir un texto con significado equivalente en otro idioma, llamado texto traducido o «texto meta». Eso en general, porque para empezar podríamos hablar de qué entendemos por equivalencia.

La traducción se ha descrito de muchas formas y con definiciones que nunca han llegado a ser del todo satisfactorias y, en muchos de los casos, llegan a ser contradictorias. Hablo de las definiciones hechas por los grandes nombres de la traducción, claro, porque los diccionarios suelen tener las ideas más claras:

Traducir según el diccionario Clave

Traducir según el diccionario Clave

Traducir según el María Moliner

Traducir según el María Moliner

Veamos algunas teorías antes de ver qué significa traducir para un traductor profesional:

  • Para George Steiner (1975) todo acto de comunicación es traducción.
  • Para Catford la traducción consiste en la sustitución del material textual de una lengua por el material textual equivalente en otra lengua (equivalencia textual).
  • Nida (1959) fue el primero en valorar el papel del receptor. Su definición de traducción: «operación mediante la cual se produce en la lengua del receptor el equivalente natural más próximo del mensaje de la lengua-fuente, atendiendo en primer lugar al significado y, en segundo lugar, al estilo». Nida se sitúa en un cuadro claramente comunicativo, pero se continúa considerando la traducción como un acto de norma y no del habla.
  • Edmond Cary es el autor que tiene más en cuenta el contexto extralingüístico y dice que la traducción es la operación que pretende establecer equivalencias entre dos textos expresados en lenguas diferentes. Estas diferencias son siempre necesariamente en función de la naturaleza de ambos textos, de su destino y de la relación existente entre la cultura de ambos pueblos, su clima moral, intelectual y afectivo.
  • La mayor parte de los autores actuales siguen modelos de definición similares. Es el caso, por ejemplo, de Hatim y Mason (1997), que definen la traducción como un acto de comunicación que pretende retransmitir, a través de las fronteras lingüísticas y culturales, otro acto de comunicación (que puede haber sido creado con diferentes objetivos o para diferentes lectores/oyentes).
  • Lörscher (1991) critica los modelos teóricos y se centra en describir la traducción profesional. La traducción profesional es el proceso por el cual es generado en la lengua B un texto, tomando como modelo en cuanto a su organización y contenidos un texto previo generado en una lengua diferente, más orientada funcionalmente según las nuevas condiciones que determinan su producción. El texto traducido (la traducción como producto) será el resultante de tal proceso y su función estará determinada por la intencionalidad de su producción. Podrá ser la de representar un texto previo o podrá ser cualquier otra función desempeñada por un texto. Así, podrá ser una traducción instrumental: con una función similar al texto original o documental: con una función diferente.

Traducción es ese lío intermedio

En cuanto a intención y ambición, un aspecto que creo esencial en traducción, me gusta mucho esta cita de Walter Benjamin (La tarea del traductor, traducido por H. A. Murena) en la que hace especial hincapié en la lengua meta: «Ninguna traducción sería posible si su aspiración suprema fuera la semejanza con el original. [...] Pues así como el tono y la significación de las grandes obras literarias se modifican por completo con el paso de los siglos, también evoluciona la lengua materna del traductor. Es más: mientras la palabra del escritor sobrevive en el idioma de éste, la mejor traducción está destinada a diluirse una y otra vez en el desarrollo de su propia lengua y a perecer como consecuencia de esta evolución. La traducción está tan lejos de ser la ecuación inflexible de dos idiomas muertos que, cualquiera que sea la forma adoptada, ha de experimentar de manera especial la maduración de la palabra extranjera, siguiendo los dolores del alumbramiento en la propia lengua».

No obstante, después de leer apuntes y rebuscar por las redes, me quedo sin duda con la aproximación de Maite Solana, directora de la Casa del Traductor, en su artículo en Panacea:

«Me parece que a estas alturas los traductores estamos hartos de tener que repetir una y otra vez que una traducción literal de un texto no es una traducción. Es otra cosa. La traducción, para que pueda llamársela tal, no puede limitarse a la mera traslación mecánica, más o menos palabra por palabra o frase por frase, del original; la verdadera traducción requiere invertir la sintaxis, cambiar la puntuación, recrear imágenes, buscar expresiones que en la lengua de llegada signifiquen lo mismo que en la lengua original, aunque sea utilizando otras palabras, etc. Y trabajar de este modo no tiene nada que ver con ser infiel al texto. Precisamente la mejor manera de ser fiel a un original es no ser fiel a su literalidad en absoluto.

Y eso sirve tanto para la poesía y el teatro (los dos géneros que quizás necesiten un mayor grado de adaptación o esfuerzo traductor, como creo que debería llamarse) como también para la novela y el ensayo, aunque sea de divulgación. Y tampoco es cierto que, cuanto más fácil es en apariencia un texto, menos esfuerzo traductor requiere. Todo lo contrario. Las obras de divulgación, precisamente por dirigirse a un amplio sector de lectores, suelen ser, además de informativas, amenas, o al menos intentan serlo. Y esa amenidad hay que trasladarla también a la lengua a la que se está traduciendo, imprimiéndole al texto un ritmo y una frescura que sólo se consigue desarmando el texto y armándolo de nuevo.»

¿Pero qué es traducir para un traductor? Hace un tiempo lo pregunté en la página de Las 1001 traducciones para celebrar los 5000 seguidores y aquí están las respuestas. ¿Qué os parecen?

«Traducir es desandar renglones y redibujar el paisaje que otro dejó a sus espaldas.» Darío Giménez

«Decir lo mismo que ya se ha dicho, pero como nunca se ha dicho y, lo que es más difícil, sin que lo note nadie.» Irene Fernández

«Traducir es navegar en mares desconocidos para otros, pero navegables para el traductor. Traducir es un arte que no todos pueden dominar, pero que es tan antiguo como la música y la poesía. Traducir es la sangre que oxigena mi vida al hacer lo que más te gusta y saber que este trabajo no es un pesar para ti. No importa cuantos quebraderos de cabeza te produzcan algunos términos, al final de todo tendrás la satisfacción de haber trabajado en lo que te gusta y a la vez haber aprendido de la experiencia. Son tantas palabras que describirían la traducción que a la vez lo hacen indescriptible, pero el mundo de la traducción es definitivamente el motor de mi vida.» Brenda Galván

«Me gusta una cita de Gesualdo Bufalino. Dice que el traductor es el único lector auténtico de un libro. El autor es el padre y marido, y el traductor, el amante.» Óscar Nabais

«Traducir es recrear.» Sara de Albornoz

«Traducir es como un cubo de rubik a lo bestia.» Jesús Negro

«Para mí, traducir es evitar a toda costa que aberraciones como «eventualmente me fui», «me he caído en el amor» o «eres bienvenido» se cuelen en el mundo real.» Javier Pérez

«La traducción es muchas cosas, y nada a la vez. Es algo recio y delicado; mágico, pero real. Es fallar, es acertar, es reír, es arrepentirte de haber elegido esta carrera (y más de una vez) y, sin embargo, saber que estás haciendo lo correcto. Es conocer, viajar, hablar, leer, escribir, re-escribir, adaptar, documentarse, investigar. Andar, correr, (no) dormir, soñar. Es volar sin alas. Es escribir sin papel. Es entender. Es vocación. Es pensar. Es sufrir, luchar y ganar. Es… traducir.» Ismael Pardo

«Traducir, para mí, es un modo de vida. Es el aire que respiro, es lo que llena mi alma de alegría, el arte que diseño con cada palabra, la esencia por la que doy gracias cuando me despierto y con la que me acuesto a dormir. Es mi rueda de la vida llena de palabras, sin las cuales marchitaría indudablemente. Y, ¡lo mejor de todo es que hay más adictos a este modo de vida que comparten mi mismo parecer! Traducir es mi pasión.» Translating Cultures

«Traducir es un arte que solo algunos son capaces de conseguir.» Celia Felicidades

«Traducir es reelaborar lo que otro construyó desde otra interpretación diferente, la tuya, que siempre estará influida por todas tus vivencias y lo que ellas conllevan.»  Al Dakota

«Yo he nacido para esto, traducir soy yo.» Isabel Espuelas

«Traducir es comunicación en todos los casos. En mi caso concreto, hacer llegar un poquito del mundo japonés de una forma divertida porque traduzco dibujos animados y cómics.» Ayako Koike

«Jo m’acullo al comodí “Günter Grass” i les seves sàvies paraules: “Traduir és transformar-ho tot perquè no canviï res” i a més, traduir em permet jugar amb les paraules, fer màgia, rebregar-les, ballar amb elles, lluitar-hi de vegades però sempre, sempre, sempre, em fa molt feliç!» Chantal Poirot

«Para mí traducir es indescriptible. Disfruto traduciendo, pero también me enfrento a las traducciones (son todo un reto), algo con lo que siempre aprendes y no solo mejoras como traductor, sino como persona. Permitimos que hasta la sabiduría de las partes más remotas del mundo llegue a manos de todo el mundo, que cada cultura mantenga algo tan valioso como es un idioma, pero que al mismo tiempo se puedan comunicar con el resto.» Oli Poirot

«Traducir es hacer creer al receptor que los libros que lee, las películas que ve, el software que utiliza, las páginas webs que visita y los manuales de instrucciones que consulta fueron, desde el principio, pensados y creados en español.» Mari Illescas

«Traducir para mi es ejercer la profesión de puente. Saltear diferencias lingüísticas y acercar culturas. “Los autores hacen la literatura de su país, los traductores hacen la literatura del mundo”.» Virginia López

«Para mí, traducir es desenredar madejas de hilos de muchos colores.» Nai Traductora

«La traducción es un modo de vida, es ver películas subtituladas y corregir los errores de subtitulación, es leer libros en versión original y quedar como un friki ante tus amigos no traductores, es encender el ordenador y abrir diccionarios, glosarios y Trados simultáneamente, es ir al extranjero y leerse de pé a pá los carteles y los folletos turísticos para ver si aprendemos algo o más del idioma del país, es tener felicitaciones multilingües en tu muro cuando llega tu cumpleaños, es tener que aguantar que muchos no se tomen en serio tu profesión, pero sobre todo, es disfrutar comunicando y ponerse en la piel de mil personas diferentes que quieren transmitir un mensaje.» MSE Interpret – Language Services

«Como dijo Saramago: Los escritores hacen la literatura nacional y los traductores hacen la literatura universal. Somos la magia de acercar cualquier historia de cualquier rincón del mundo a cualquier persona, eso es genial.» Noe Fuente

«Desde hace años me acompaña una frase, pegada en mi escritorio, que dice “A translator shall always attempt to reproduce a text so that it doesn’t look like a translation” (Un traductor siempre intentará reproducir un texto de modo tal que no parezca una traducción). Traducir es unir culturas, básicamente.» Vani Rodriguez

«Traducir es hacer que uno entienda lo que otro escribió sin pensar en él.» Itziar Hernández Rodilla

«Transmitir sentimientos, transformar culturas, adecuar ideas.» Saray Gutiérrez

«Para mí, traducir es aprender día tras día, es poder ayudar a los demás, es siempre un reto maravilloso.» Cristina Sala

«El traductor es el mensajero invisible de las palabras, en constante viaje entre lenguas y culturas.» Rocío García

«Para mí, traducir es vivir mi idioma, sumergirme en él y andar por la vida juntos de la mano.» Janis Zari

«Para mi traducir es una vía para crecer continuamente tanto en lo personal como en lo profesional.» Lucy Lu

«Decir lo mismo sin más ni menos.» Jesús López

«Tanto tiempo para decidirme qué hacer de mi vida
Retando a la suerte y a mi realidad
A pesar de lo anterior me decidí
Dedicarme a una profesión que en un principio era como mi “amante”
Una especialidad que ya no es una opción para mí
Comparte triunfos y fracasos
Con ella conocí a mis amigos que ahora son colegas
Inicié un camino largo y lleno de dudas y con
Osadía terminé, con orgullo y mucho amor. Ya lo decidí
Nunca dejaré de traducir.» Jasna Peralta

«Traducir es abrirles los ojos y el corazón a los demás.» Natalia M-p

«Para mí, traducir es un pasatiempo, un trabajo, una pasión, una frustración, un delirio, un choque con la realidad, diversión, seriedad, amor, odio, alegría, tristeza. un descubrir nuevas cosas, destruir las viejas, alegrarse por encontrar esa palabra que tardaste dos horas buscando, llorar por una traducción mala o por un revisor injusto y pirata . En fin, traducir para mí es el reflejo de la vida de todo ser humano, la realización del sueño perfecto de todas las personas: vivir aprendiendo, vivir delirando y vivir soñando.» Traductor Juan Pablo Sans

«Es ayudar a que culturas y pueblos se entiendan a través de la comunicación por medio de la traducción. Ayudar a que otros obtengan el conocimiento con publicaciones en otras lenguas y traduciéndolas a nuestro idioma.» Angélica Carrillo

«Traducir/ interpretar es ir más allá de las barreras lingüísticas y culturales, es tener el poder de hacer llegar el mensaje sin alterarlo, manteniendo su esencia, hacer de conectores en un mundo donde cada vez se necesitan las cosas para la semana anterior. Es un modo de vida, el cual no debemos dejar que se confunda con “saber idiomas”. ¡Es para valientes!» Victoria Pina

«Traducir es una difícil tarea, pero con resultados satisfactorios.» Sara Gil

«Hacer asequible a los demás lo que puede ser algo muy interesante.» Mamen Ruiz Ortega

«Yo traduzco porque cada traducción que acabo es un puzzle resuelto y para resolverlo he tenido que viajar mentalmente, ponerme en el lugar del emisor y el receptor con sus circunstancias, incluso a menudo dejar a un lado mi propia identidad y colarme enmascarada en una fiesta de disfraces de una facultad a la que no pertenezco. Traducir es toda una hazaña.» Estela Roja

«Traducir es como jugar con arcilla. Hacer un jarro parecido al modelo pero con otra arcilla. Es jugar con las formas, las técnicas, las palabras para producir un jarro “lo más parecido posible” al original. Es arte, es maniobrar, es amasar, desarmar y volver a armar.» Yo, traductora.

«Traducir es crear un mundo nuevo en el cual las palabras son los habitantes y el sueño de todas ellas es que nadie descubra que antes pertenecieron a otra lengua.» Sandra GM

«Traducir es mi pasión.» Ana Cris Fernández

«Traducir es eliminar una barrera entre naciones y desempeñar la bella labor de trasladar un mensaje, una historia, un mundo de un idioma a otro.» Antonio M. Beleño

«¡Traducir es tirar puentes para unir, tender manos para acercar!» Pili Arias

«La traducción es, en todas sus vertientes, una forma de acerca culturas, de acercar a gente muy lejana que de otro modo no podrían conocerse ni compartir. La traducción también puede poner en contacto a gente de diferentes épocas. Por tanto, la traducción es un arte, porque transmite sentimientos.» Valentí Martí Sansaloni

«Traducir es un gozo al poder servir con una habilidad que tengo. Pero a la vez es un aprendizaje constante porque siempre encuentro algo nuevo que aprender. ¡Me encanta!» Roxana González 

«Alguna vez leí que “el traductor es el amante de un texto” y creo que la definición perfecta de lo que para mí es traducir: es conocer, amar, identificar un sin texto sin importar cómo esté disfrazado, es entenderlo mejor que él mismo para brindarle al lector una experiencia tan emocionante como el mismo autor la vivió.» Lina Ma. Tellez

«Traducir, en teoría, es transmitir el mismo contenido del texto de origen al texto meta. Eso es solo la teoría, la práctica va mucho más allá de eso…» Walter Wersonst

«Traducir es un oficio que exige muchas cualidades.» Zohra MF

«Abrir una puerta.» Ralala Alejo

«Traducir es navegar por los entresijos de tu lengua y enseñarla a los demás.» Eva María García

«Traducir es crear y recrear arte.» Leticia Robles

«Para mí la traducción (y el traducir) es un maravilloso puente que solo vemos aquellos que traducimos algo. Un puente entre dos campos verdes muy diferentes y parecidos a la vez. Un puente con el que los seres humanos somos capaces de entendernos un poco más y comprender lo que hay al otro lado de ese puente a través de personas (los traductores) que viven de las palabras y de su belleza en cualquiera de sus formas. No hay que notar que ha habido un traductor para que sea una buena traducción, pero sí hay que tener en cuenta que ha formado parte tejiendo esa historia.» Marta Eslava

«Para mí traducir es introducirme en un mundo mágico en el cual tengo que ir resolviendo acertijos para, al final, alcanzar ese imposible al que, a su vez, llamamos traducción.» Rachel T Mtnz

«Traducir es mi vocación, mi vida y, en ocasiones, mi perdición: pasar días sin ver la luz del día, perderme quedadas con los amigos, no ser capaz de leer tranquilamente un libro traducido por no parar de encontrarle pegas… Pero también es la emoción de realizar un buen trabajo y de poder decir bien alto: “¡Eso lo he hecho yo!”. Porque yo sin traducir, creo que no podría vivir.» Noelia Moreira

«Para mi traducir es esculpir palabras de arcilla y derribar muros.» Esther Muntaner

«Traducir para mi es ejercer un enlace entre dos o más culturas distintas. Es un arte que pocas personas pueden adquirir.» Safia Abahaj

«Para mí traducir es ayudar a otras personas a entender y disfrutar tanto como yo un producto o situación que no entienden por sí solos por falta de nivel idiomático.» Herminia Indignada

«Traducir es aprender, pensar, crear y expresar.»  Pilar Peña

«Traducir es vivir.» Javi Mallo

«Traducir es un aprendizaje continuo y también una forma de transmitir esos conocimientos a personas que, sin la traducción, no podrían aprenderlos.» Mireia Bel

«Para mí cada traducción es una ventanita a un nuevo mundo. Es un momento para aprender, crear, jugar…» Univerbum Traducciones De Paula GF

«Para mí, traducir es compartir. Es un acto generoso en el que un mediador comparte con otros lo que alguien dijo. ¿Puede haber un acto más solidario que hacerle llegar al mundo las palabras de los demás?» Carla Botella

«Traducir = traicionar. Es un cliché pero es cierto.  No, pero en serio, para mí traducir es sumergirme en un océano de palabras, ideas, opciones… nadar, nadar, distraerme con los peces de colores, mira qué lindo… a veces casi que naufrago, y entonces encuentro esa frase, esa palabra que sirve como un salvavidas y ¡zas! que me salvo.» María Teresa Taylor

«Para mí, traducir el acto necesario para que personas que hablan distintas lenguas puedan comunicarse. Traducir es enriquecer al mundo. Imaginemos lo que sería la vida sin la traducción para evidenciar su importancia.» Yamila Taboada

«Traducir es mi pasión, es culturizarme, es investigar, es aprender. ¡Y además, cobro!» Connie Vazquez

«Traducir es descubrir.» Mackie Marshall

«Para mi traducir es transpensar.» Noemi Gutiérrez

«Para mí traducir es disfrutar haciendo lo que me gusta: aprender, investigar, entender, tratar con idiomas, mezclar culturas, intentar alcanzar la perfección… ¡y además cobrar!» Raquel Madrid

«Traducir es vivir, es un reto en el cual me esfuerzo por aprender y transmitir. Traducir es un sentir…» Allan Pineda

«Traducir es ayudar a la humanidad a entender el mundo interno del autor.» Noemi Carpintero

«Traducir es mi vocación y mi profesión.» Ana Hidalgo

«Para mí, traducir es hacer algo para ayudar a los demás, sin que ellos lo sepan. También me gusta corregir esos errores lingüísticos que se cometen por desconocimiento (o dejadez). Y, además, me encanta mi trabajo. Itziar Ugarte

«Para mi traducir es aprender, es enseñar y es sentirme realizado. Fer Tercero

«Traducir es como ser novelista, actor, director, crítico y espectador de una misma obra que, para acercar al mundo, interiorizas hasta hacerla parte ti. Así, con el paso del tiempo, traducir te convierte en ti envuelto en retazos del conocimiento y la creatividad de cientos de personas.» Antonella Michelli

«Traducir es comunicar.» Alba Marín

«Para mí, traducir es sentirse útil.» Pau Gros

«Para mí traducir es una tarea literaria noble y atemporal, es ayudar a que las ideas, obras y discursos de una persona en una época, fecha y lugar específicos lleguen a alguien que puede estar a una distancia geográfica, social o cultural inimaginable, es crear un puente y de alguna manera globalizar (en el mejor sentido de la palabra) los textos asegurándose siempre de respetar y serle fiel a la base, idea y contexto originales.» Angelika Tortuu

«Traducir es APRENDER y ENSEÑAR. Aprender leyendo, interiorizando e interpretando el texto a traducir, aprender del autor/escritor y de su visión y pensamiento al tiempo que completamos nuestra ideología o la complementamos con nuevos trazos. Traducir es ENSEÑAR pues volcamos palabras extranjeras en la lengua de cada uno propia dándoles forma y sentido de manera que transmitamos de forma fiel lo que alguien algún día quiso dejar para siempre en un papel plasmado. La traducción es creación, elaboración, trabajo y satisfacción.» María Gil del Campo

«Traducir es crear puentes, lazos entre las personas, dar a todo el mundo la posibilidad de explicarse y ser entendido, de llegar a cualquier persona que pueda necesitar su mensaje, dejar huellas invisibles, pues lo mejor de todo es que no se note que estamos ahí. Adoro mi profesión.» Silvia Silvins

«Ofrecer la posibilidad de leer textos que de otra manera serian inaccesibles por la lengua en que fueron escritos, sin desvirtuar su sentido.» Elena López

«Para mí, traducir es interpretar; traspasar fronteras y acercar culturas; transmitir pensamientos, sentimientos e historias; fomentar la comunicación y vivirla; y es también la profesión de mis sueños.» Cristian Marcote

«Para mí, traducir significa luchar contra el crimen (lingüístico). Véase, por ejemplo, los anglicismos innecesarios y un largo etcétera de barbaridades.» Fernando Rodríguez 

¿Qué os parecen estas definiciones? Hay algunas muy originales, ¿verdad? Al final, aunque el resultado sea el mismo, el proceso se vive de formas distintas. A todo esto, para ti ¿qué es traducir?

Responsables con las palabras

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Cuesta escribir cuando hay que hablar de temas que van más allá, cuando se tratan aspectos tan sensibles como la pérdida de vidas humanas. El accidente ferroviario de la semana pasada aún está muy presente y no por los motivos que cabría esperar. Por eso, aunque no quiero hablar de política ni de trenes (porque no me gusta hablar de lo que desconozco), sí me gustaría hablar de la responsabilidad que tenemos con la lengua, sobre todo cuando se es comunicador.

Si algo ha demostrado esta catástrofe (igual que ha sucedido en otras ocasiones) es que, aunque muchos aún lo duden, la gente es buena por naturaleza. Lo malo es que también es bastante morbosa.

Al día siguiente del accidente lo hablamos precisamente con un alumno, un psicólogo con años de experiencia. Este hombre dirigió el equipo de apoyo en la tragedia del 7 de julio del año 2000 en la que murieron 22 niños y 5 adultos de varias escuelas de Barcelona en un accidente de autocar en Soria. La hermana de una amiga perdió la vida como monitora.

Este hombre me contaba que en estos casos es muy importante realizar un trabajo de contención. Hay que proteger a las familias de curiosos, charlatanes y fanáticos. ¿Fanáticos? Pues sí, resulta que no dejaban de llegar personas de diferentes iglesias para avasallar a las pobres familias que aún tenían el alma en vilo porque desconocían si su hijo o hija había muerto en el accidente. Al final tuvieron que redactar un comunicado de prensa y publicarlo en varios periódicos para dejar claro que las familias estaban bien atendidas y que no se necesitaba «ayuda externa». En definitiva, que les dejaran vivir el luto en paz.

La misma noche del accidente me pareció que algunos de esos oportunistas habían invadido los medios:

Por no hablar del periodista que se dedicó a buscar la exclusiva por twitter:

¿Dónde está el límite? ¿Dónde está la ética? Al final, este chico ha eliminado su cuenta en twitter sin disculparse antes, claro.

Lo mismo sucede con la tergiversación de los mensajes que nos llegan. Últimamente me da la sensación que vivimos en un «juego del teléfono» continuo, que el mensaje va cambiando tanto que al final ni siquiera se reconoce. Si estuviéramos hablando del juego de niños como tal, no pasaría nada, pero estamos hablando del dolor de muchas familias y esto es intolerable.

manipulación

Y si hablamos de responsabilidad con las palabras, más grave es que desde el Gobierno se redacte una nota de prensa cortando y pegando fragmentos de otro comunicado, en este caso en el que lamentaban las muertes por un terremoto en China. Sigo atónita.

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Nos echamos las manos a la cabeza cuando vemos los errores garrafales que se hacen con Photoshop pero luego nos dan gato por liebre en prensa escrita. O al menos lo intentan. Es lo que pasa al redactar un titular inspirándose en los comentarios en Facebook del maquinista. (Permitidme el inciso, pero vaya chorrada sacar estos temas ahora. Cuidado con Internet porque cualquier cosa que digáis podrá ser utilizada en vuestra contra.)

Facebook

En definitiva, cuando hablamos de temas muy sensibles hay que tratarlos con mucho respeto. No me vale la excusa de que hay que estar informado para publicar los nombres y apellidos de las víctimas (en el accidente del autocar recuerdo que los nombres iban saliendo en pantalla cuando se daba la noticia), para enseñar imágenes lo más sangrientas posibles (como el chico sin piernas del atentado de Boston) o dedicar programas matinales enteros a las historias de amor que el tren se llevó. Lo siento, estas excusas no me valen. Informar no es esto:

La Roja***

Desde este humilde blog, mucho ánimo y mucho cariño para todas las familias afectadas por el accidente.

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