Cada maestrillo… Consejos para el traductor autónomo (II)

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Después de hablar del traductor y del material con el que están hechos l̶o̶s̶ ̶s̶u̶e̶ñ̶o̶s̶ los textos en la entrada anterior, esta vez nos centramos en las herramientas de traducción asistida, la burocracia y la organización, entre otros.

Aprendizaje, especialización, planificación, ergonomía, tarifas y algo de fiscalidad nos esperan también en el artículo de hoy, en el que podéis descargaros un ejemplo de factura, una base de datos muy sencillita para estar al día de las empresas con las que contactáis y hasta un libro de ingresos y gastos.

APRENDIZAJE Y ESPECIALIZACIÓN

✏ El aprendizaje en nuestra profesión tiene que ser continuo. No podemos quedarnos atrás con las herramientas TAO. Tal vez no te las pidan ahora, pero aprovecha para aprender cómo van porque tal vez llegue algún cliente que las requiera. Y no solo eso, aunque el cliente o la agencia no te las pida, puedas echar mano de ellas para agilizar el trabajo y ser más eficiente.

Algunos enlaces:

A cada traductor le llega su TAO y hay quien tiene sus preferencias. Yo suelo usar Trados, pero por si queréis más información os recomiendo el blog de Jordi Balcells, Méteteme, y estas entradas:

Al principio las herramientas TAO intimidan, pero vale la pena saber usarlas

Al principio las herramientas TAO intimidan, pero vale la pena saber usarlas

✏ No subestimes tu idioma. Dominar inglés, alemán o francés es indispensable (si son tus lenguas de trabajo), pero de nada vale si no sabes comunicarte bien en tu idioma. Como dicen en 101 things: «As a translator, you are a writer. And your written skills must be better than 98 per cent of the general population (including university graduates)».

✏ Aprovecha toda la oferta formativa que tenemos ahora: carreras, posgrados y másteres universitarios, cursos, webinarios, charlas, etc. Encontrarás cursos de todo tipo para mejorar como traductor. Para escoger bien, sobre todo, fíjate en quién imparte el curso y qué se va a tratar para ver si se ajusta a lo que necesitas.

Algunas propuestas para traductores:

Y no olvidemos los cursos que ofrecen las asociaciones de traducción de todo el país: Asetrad, Aptic, Xarxa, etc.

✏ Seguramente en tu vida como traductor traducirás de todo un poco, pero es buena idea especializarse para destacar y desmarcarse de la competencia. Si en nuestro currículum ponemos una larga retahíla de sectores y ramas, resultará poco creíble. Ya se sabe, quien mucho abarca…

Una buena forma de buscar la especialización es empezar con nuestras aficiones. Si nos apasiona la astronomía, conoceremos la terminología y tendremos unos conocimientos impagables con los que podremos traducir sin (muchos) problemas. Además, teniendo claro estos temas, podremos dirigirnos a unos clientes o a otros y no limitarnos exclusivamente a agencias, por ejemplo.

DESPACHO Y ERGONOMÍA

✏ Bromeamos mucho con lo de trabajar en pijama, pero a veces se trabaja mejor si separas bien tu zona de trabajo de la de vida. Muchos compañeros prefieren vestirse y «aparentar» de algún modo que salen a trabajar. Cada maestrillo tiene su librillo, pero sí creo que trabajar toda la semana pegado a la silla en pijama no es bueno a la larga.

✏ ¿Que lo bueno de los traductores es que podemos trabajar en cualquier lugar? Sí, pero necesitamos un espacio destinado a tal fin. Traducir en el sofá con el portátil está bien un rato, pero no es bueno para tu espalda. Llevarte el Mac al Starbucks es muy moderno, pero la concentración no va a ser la misma. Al final lo clásico es lo mejor: una mesa relativamente grande y despejada, con una pantalla a la altura de los ojos, una silla cómoda y ergonómica y un reposapiés. Otra tarea pendiente también para mí, que siempre termino sentada cual faquir en un lecho de clavos (y así tengo las cervicales).

✏ Es importante tener un horario definido para que el trabajo no nos coma parte de tiempo de ocio. Si conoces a tus clientes (agencias, sobre todo) sabes sus horarios y es recomendable que estéis a la par. También pasa con empresas y otros clientes directos. Al final siempre le echarás alguna hora más o tendrás que echar mano de un fin de semana, pero lo mejor sería tener el trabajo acotado a sus horas. Tarea pendiente para mí, os confieso.

ergonomia

ORGANIZACIÓN

Ser organizado en esta profesión en la que, como traductores, somos hombres y mujeres orquesta es esencial. Elena Fernández, de Trágora, nos da algunas claves en su blog.

✏ Hacer números da mucha pereza, pero lo mejor para no agobiarse a última hora es llevarlos al día. Actualmente existen varias herramientas de gestión, como 4visions manager, que pueden ayudarte a organizarte mejor. Si no, para empezar, siempre puedes tener un Excel a modo de base de datos. En cuestión de ingresos y gastos, en Infoautónomos nos regalan una plantilla bastante útil.

Por ejemplo, yo me preparo un dossier a principios de cada año para apuntar los encargos de cada día, el plazo, el precio y si se ha cobrado o no. Es todo muy manual, como una especie de libro de cuentas, pero es lo que mejor me va. Así, de un vistazo sé cuándo entrego qué y cuándo lo he cobrado.

De este modo se tienen también las armas para gestionar mejor los impagos. «El día YY de ZZ os envié la factura número XXX que debería estar abonada puesto que han pasado X días y…». Tenerlo todo controlado va en nuestro beneficio.

✏ Ten bien fichados a los clientes. Hazte una base de datos con su información (dirección, CIF, persona de contacto, etc.) y las tarifas que tienes con ellos, porque tal vez no sean las mismas para todos. Del mismo modo, apúntate bien con quién te pones en contacto, cuándo y cómo (correo, formulario) y realiza el seguimiento si no responden. Aquí tenéis una propuesta muy sencilla de base de datos para estos menesteres.

Estar pendiente de todo puede parecer complicado al principio, pero es cuestión de coger el ritmo. Somos nuestra empresa y si no estamos nosotros al tanto, nadie lo estará.

En cuanto a la organización de tiempo, cada uno tiene sus truquillos también. Como además de traducir imparto clases en escuelas y empresas, suelo dividirme el trabajo según las horas de que dispongo cada día. También suelo trabajar con listas según prioridades y fechas de entrega.

Lo mismo sucede con la presencia en Internet, que ahora es más fácil que nunca con aplicaciones como HootsuiteIFTTT o con las herramientas de programación de publicaciones de facebook, por ejemplo. Que publique mucho no quiere decir que esté ociosa (hablo por mí, ¿eh?).

Podéis sacar algunas ideas más de los numerosos blogs que tratan de la organización de tiempo (en general, no sobre traducción):

Algunos programas y aplicaciones útiles:

Técnica-Pomodoro

FISCALIDAD

Normalmente, al salir de la carrera no sabes cómo darte de alta y ser autónomo. De hecho, ni sabemos hacer una factura (impuestos que poner, formato, datos que debe llevar, etc.). Puedes descargar modelos de Internet y adaptarlos o bien pedir ayuda a algún compañero traductor. Aquí tenéis una propuesta de factura descargable (con el cálculo del IRPF sin reducción e IVA actual).

Antes de lanzarte, calcula los ingresos que tendrás, estudia todas las ayudas (% de IRPF que se aplica a los nuevos autónomos, ¿me ayudan por ser mujer menor de 30 años?, etc.), lee páginas especializadas (Infoautónomos), blogs de traductores que hablen sobre ello, pregunta a traductores que ya sean autónomos: en definitIVA, infórmate antes de acudir a la Agencia Tributaria o una gestoría. Tal vez recibas directrices erróneas o diferentes; si conoces tus derechos de antemano, gestionarás mejor esta tarea.

Para temas de fiscalidad, la traductora Herminia Páez tiene una serie de entradas muy útiles:

PRECIO Y TARIFAS

Tema delicado donde los haya. No se pueden «recomendar» tarifas y algunas asociaciones han sido multadas por ello, pero por otro lado los traductores que empiezan no saben bien por dónde tirar. ¿Qué hacemos? Muchas veces pueden consultarse encuestas con los rangos de precios o bien preguntar a traductores con los que se tiene cierta confianza. Como siempre, es mejor hacerlo con tacto.

Saber qué cobrar no es fácil, pero se puede echar mano de herramientas como CalPro, desarrollada por los socios de Asetrad. En sus palabras, es una «herramienta concebida para ayudar a los traductores a evaluar sus gastos, ingresos y rendimiento profesional y está dirigida tanto a traductores noveles como a los que llevan años en la profesión». Podéis encontrarla aquí: http://www.asetrad.org/pdfs/CalPro_v1.3.xls.

Y con los clientes, bueno, habrá que pulir las destrezas de negociación para proponer tarifas y realizar presupuestos. Todo se aprende, creedme.

Para más información:

No está muy fino, pero en esto tiene toda la razón

No está muy fino, pero en esto tiene toda la razón

PSICOLOGÍA

No voy a soltaros ningún rollo aquí, no soy una psicóloga experta ni me va la autoayuda, pero creo que en algún momento podemos sentirnos identificados con algunas de estas sensaciones.

✏ Los inicios son difíciles e incluso cuando tienes años experiencia habrá temporadas de sequía. Intenta tomártelo con filosofía y no venirte abajo. Aunque es preferible buscar clientes cuando uno tiene la barriga llena, aprovecha estos periodos para retocar el currículum, pulir destrezas y buscar nuevas oportunidades.

✏ En el paraíso también hay nubarrones. Meterás la pata, es inevitable. Cuando recibas una crítica negativa, asúmelo y no te pongas a la defensiva. Escucha al cliente, explícale tu punto de vista y arguméntaselo bien si crees que no lleva razón (no te enzarces en discusiones) y si la tiene, acéptalo, sé sincero y asume la responsabilidad. Ofrécele alguna opción o compensación si es necesario. No somos infalibles, pero tratamos con personas y siempre hay una solución.

De todos modos, sobre este último tema hablaremos más en la próxima entrada, en la que abordaremos el trato con el cliente directo y las agencias. Algunos compañeros nos ofrecerán su visión de este asunto, así que yo no me lo perdería. ¿Qué voy a decir, no?

¡Hasta la próxima!

Cada maestrillo… Algunos consejos para el traductor (I)

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Podría llamarlo «15 consejos para el traductor», pero estos títulos están ya muy manidos y, además, soy de letras. ¿Cuela? En fin, en estos días de propósitos y buenos deseos, me gustaría revisar los puntos más útiles de la profesión que se adquieren con el paso del tiempo y, cómo no, también por ensayo y error.

Este artículo será el primero en una serie de entradas en las que se expondrán algunos consejos o trucos para traducir, tratar a los clientes, ser más eficientes, etc. Como suele pasar con los consejos, no son verdades universales ni tienen por qué funcionar siempre a todo el mundo. Solo son algunas observaciones que pueden ayudar al traductor novel (y no tan novel) en su quehacer.

A continuación, los primeros apuntes sobre la tarea del traductor, los textos en sí, la revisión, etc. La mayoría son personales, pero los hay de otras fuentes, como 101 things a translator needs to know de WLF Think Tank, A practical guide for translators de Geoffrey Samuelsson-Brown y How to succeed as a freelance translator de Corinne McKay y, por supuesto, de la experiencia de otros compañeros con los que de tanto en tanto hablo de estos temas.

Consejos

Llamémosle sentido común, gustos o preferencias. No se pretende sentar cátedra.

Si tenéis alguna sugerencia más, no dudéis en dejarla en los comentarios.

SER TRADUCTOR

Empezamos por el principio, por el traductor mismo, y damos una pincelada al modo de trabajo, a las tipologías textuales que abordamos y la calidad del trabajo.

✏ Es fundamental saber cómo es la rutina de un traductor. No todo es ser traductor de algún organismo como la ONU. Al contrario, cabe la posibilidad de que trabajes desde casa. Quizás convenga concienciarse antes de afrontar esta actividad laboral. Puede resultar poco comunicativa con el exterior, puede que tengas que trabajar en horarios que no te gusten (fines de semana, días 1 de enero, etc.).

Como supongo que sucede en otros trabajos, conviene amar la traducción si te vas a dedicar a ello. Muchas veces, será tu pareja, tu confidente, tu vía de escape; otras ocasiones, tu frustración, tu «Déjame en paz, necesito salir a tomar el aire». Además, puede que en algún momento te sientas infravalorado, te enfade que regateen tus tarifas o te sientas explotado, etc. La vida real, en definitiva. Paciencia.

✏ Aunque curses un máster que te especialice y, aparte de eso, seas un gran entendido en la materia, suele ser complicado poder pagar las facturas solo con una especialización. Normalmente, tendrás que traducir varios textos que sean aburridos y que nada tengan que ver con lo que te gusta. Tranquilidad, después de un texto que da sueño, vendrá otro que te haga soñar. Cheesy, but true.

✏ Has hecho una carrera especializada en lenguas, puede que seas (casi) bilingüe, lector incondicional desde que tienes tres años o que te hayas leído El Quijote al revés… ¡vas a cometer errores! No solo debes evitar contrasentidos en tu trabajo, también hay que ser humilde. El mejor escribano echa un borrón.

Duda de todo. De la colocación correcta de una coma, de lo que puedas creer que es un anglicismo, de la colocación correcta de las palabras dentro de una frase. Y, sobre todo, no ames el idioma extranjero más que al tuyo. El castellano merece todo tu amor, tu trato con delicadeza. ¡Duda, pregunta y revisa!

TEXTOS. EL QUID DE LA CUESTIÓN 

Como la palabra es nuestra divisa, seguimos con algunos consejos sobre los textos y los encargos en sí.

✏ Acepta un encargo siempre que esté dentro de tus posibilidades. Si es muy técnico, ¿disponemos de las herramientas necesarias y de la ayuda suficiente por parte del cliente? ¿Nos proporcionarán su glosario o unas directrices claras? Si piden una herramienta determinada, ¿sabemos usarla bien? ¿Es la versión que piden? Las comprobaciones son esenciales antes de empezar.

✏ Asegúrate de que entiendes bien lo que vas a traducir, de que eres consciente del ámbito en el que se va a usar y el destinatario que va a recibir el texto, sobre todo el lector, porque quien te pide la traducción no siempre es el destinatario final. Ante la duda, lo mejor es consultar siempre al cliente. Más vale pecar de preguntón.

✏ Hay que tener en cuenta también la idiosincrasia de cada idioma y del texto en cuestión: longitud de frases, ritmo, tono… Recordemos que no trabajamos con palabras sueltas. Como dicen en 101 things: «Translation is about conveying ideas and emotions, preserving the logic and development of an argument. But it is also about reflecting pace, tone, flavour —idiosyncrasies even— in order to achieve a comparable effect on the reader of the translated text».

Traducir implica un proceso mental más complicado de lo que parece (foto de http://www.msktc.org/Knowledge-Translation)

Traducir implica un proceso mental más complicado de lo que parece
(foto de http://www.msktc.org/Knowledge-Translation)

✏ En cuanto al léxico, piensa que muchas veces hasta las palabras más simples puede que no tengan los mismos significados y connotaciones en otros idiomas. Esto sucede con mayor frecuencia en los textos técnicos, en los que una misma palabra en inglés puede tener varias en español dependiendo del ámbito específico.

Recuerdo traducir manuales técnicos para la empresa en la que trabajaba mi padre en los que los términos de diccionario no eran aplicables. Y recuerdo lo que me decía él siempre cuando me revisaba: «Sí, es un X, pero nosotros le llamamos Z y es lo que espera leer el instalador». Como la terminología puede cambiar de una empresa a otra, es muy importante tener claro el ámbito y disponer de glosarios fiables.

Suele ser buena idea avisar previamente al cliente, incluso. Decirle que como ya has traducido proyectos similares anteriormente, te gustaría saber si desea alguna nomenclatura en concreto y para quién va dirigido, etc.

✏ ¿Invisibilidad? Siempre reivindicamos la visibilidad del traductor, pero no en los textos. La traducción tiene que sonar como si se hubiera escrito originalmente en nuestra lengua materna: natural, sin costuras, sin dobleces; que no solo el contenido, sino el registro y el ritmo sean adecuados. Cuidado con los giros locales o expresiones que llaman mucho la atención (por un argot muy ligado a una zona, por ejemplo) y que van a «sacar» al lector del texto.

En este sentido, no olvidemos la importancia del registro. En textos literarios y en la traducción para subtitulación y doblaje, sobre todo, hay que pensar si la persona que traducimos hablaría así. ¿Queda creíble?

Y muy importante: evitemos la ampulosidad. No queramos demostrar que somos mejores que el autor. El texto es como es y mejorarlo no suele ser buena idea. Lo que dice es lo que es.

✏ El formato también es una parte importante del texto. Un cliente directo, sobre todo, espera que su texto traducido tenga el mismo aspecto que el original (normalmente). En este caso, llevaremos cuidado para reproducirlo todo con esmero y para eso las herramientas TAO son de gran ayuda.

En literaria, no obstante, el formato deberá ser lo más sencillo posible para facilitar el trabajo del maquetador. Cada editorial tiene sus preferencias, pero lo más habitual es esto: fuente Times New Roman 12, interlineado doble y sangría de 1 cm (salvo en la primera línea de capítulo y tras un cambio de sección/contexto). En este último caso, cambió de sección, de escena, etc., muchas editoriales prefieren que se marque con *** entre párrafo de sección anterior y párrafo de sección nueva. El TO suele marcarlo con un triple espacio.

De todos modos, pregunta siempre al cliente qué formato desea o si tiene alguna preferencia.

✏ Ay, la revisión. Somos humanos y por muy bien que escribamos, algún gazapo se nos escapa. ¿La solución? Releer, releer y releer antes de enviar el texto. Si no tenemos la opción del comodín del compañero, imprimir el texto (no sé en el caso de los nativos digitales, pero yo reviso mejor los textos impresos) y tener claros los posibles errores que podemos cometer (sé en qué cosillas fallo siempre).

No caigamos en la soberbia del traductor como conocedor absoluto de la lengua. Es mejor dudar de todo por sistema y revisar. Si no dudamos de nosotros mismos podemos meter la pata… hasta el corvejón.

Para esto va muy bien tener una lista de elementos esenciales (para antes de empezar) y de sospechosos habituales (para revisar a posteriori).

Algunos trucos antes de empezar o mientras se trabaja:

  • Escribe siempre con la función «Mostrar todo» habilitada, te permitirá evitar la mayoría de errores de formato. Se activa pulsando el calderón (¶).
  • Memoriza los atajos de teclado más útiles. Puedes incluso configurar tu teclado para asignar números sencillos a ciertos símbolos frecuentes.
  • Automatiza las palabras que siempre (o casi siempre) escribimos mal. Me pasa con «tambine» o «entocnes», por ejemplo. Si sabes con qué palabras fallas más, utiliza el autocorrector para memorizar estas formas erróneas y que te las cambie automáticamente por la forma correcta.
  • Controla el uso de las comillas. La secuencia es la siguiente:  «…“…‘…’…”…».
  • Asegúrate de que tienes controlado todo lo que hay que traducir: ¿La presentación en Powerpoint lleva notas? ¿Te has fijado en todas las pestañas del Excel y las columnas escondidas? ¿El Word lleva notas al pie?

Trucos para después:

  • Busca y reemplaza los dobles espacios por uno solo.
  • Asegúrate de haber escrito bien las cifras y los espacios antes de símbolos como el %.
  • Sé coherente con los nombres de los personajes y que el autocorrector no haga de las suyas. Para eso va bien guardarlos en el diccionario del Word (para literaria).
  • Comprueba que el uso de la raya en los diálogos sea correcto (para literaria).

✏ También relacionado con la revisión, va muy bien leer en voz alta lo que traducimos. Como no trabajamos con palabras sin contexto, cada texto tiene su ritmo y su música, y la mejor manera de comprobarlo es leerlo en voz alta.

Por eso he visto que me va tan bien trabajar con Dragon. Mientras dicto me hago una idea de cómo suena y como siempre hay cierto retraso al dictar, mientras no se escribe lo último le puedo echar un vistazo a lo anterior. De todos modos, se tenga o no se tenga un software de dictado, releer el texto es esencial.

Por último, sobre esto de revisar os recomiendo el artículo de Tenesor Rodríguez-PerdomoSobre el difícil arte de revisar traducciones, y el de Isabel G. Cutillas, La revisión: el yang de la traducción.

Anglicismos, el gran escollo. Con toda la información que tenemos a nuestro alcance se diría que sabemos cómo protegernos de ellos, pero precisamente por la influencia del inglés sucede todo lo contrario. Aquí van algunos artículos útiles sobre el tema:

COMPAÑEROS. ¡BENDITO TESORO!

Sí, también son competencia, pero podemos aprender muchísimo de nuestros colegas de profesión.

✏ Tener un título de traductor es como tener el carnet de conducir. Me encanta esta metáfora de 101 things: «Like a driving licence, [your degree] means you can now move out into the world and start gaining experience. It doesn’t mean your technique is flawless […]. But it does allow you to embark on the lifelong task of perfecting your skills». Lo que encuentras luego en tu camino es puro aprendizaje y habrá tanto paseos agradables como pequeños baches. Pincharás alguna rueda que otra, así que tendrás que estar preparado.

La unión siempre hace la fuerza (foto de http://teaching.monster.com/)

La unión siempre hace la fuerza (foto de http://teaching.monster.com/)

En este proceso, trabajar con otros compañeros, llevar a un copiloto experto al lado, es de gran utilidad. Puedes ofrecerte a algún compañero para revisar su trabajo; traducir tú tus textos y que sea otro compañero quien te revise al principio (y no tan al principio). Es una experiencia enriquecedora para ambos y sobre todo para el que empieza. Si no tienes suficiente confianza con alguien, siempre puedes recurrir a las asociaciones, que a veces tienen programas de mentoring o prácticas también.

✏ Llevarse bien con los compañeros es esencial. Parece de cajón, ¿no? No ganamos nada con malos rollos, ni en el trabajo ni en la vida. Conocer a gente en conferencias, charlas y eventos varios es una buena forma de combatir la soledad del traductor, pero no solo. Establecer buenos lazos con los compañeros te permitirá tener a un «suplente» cuando estés de vacaciones, alguien que pueda coger tus encargos si no estás y conservar así al cliente, o bien saber que tienes compañeros que pueden pasarte trabajo cuando van desbordados.

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Lo dejamos aquí por hoy. En la próxima entrada veremos algo de fiscalidad, trato con los clientes, ergonomía y tarifas, entre otros. Y, ya sabéis, si queréis dejar vuestro granito de arena en los comentarios, ¡aquí os espero!

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Algunos artículos relacionados:

 

¡Adiós, 2014! ¡Bienvenido, 2015!

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En Facebook e Instagram aparecen ya los vídeos recopilatorios de lo mejor (ejem) de tu año y en la blogosfera ya han empezado a salir las primeras entradas con los deseos y propósitos para 2015. Sea como sea, es un buen momento para hacer balance de cómo ha ido el año y ver en qué se puede mejorar.

Profesionalmente, 2014 ha sido muy bueno. Para empezar, ha habido proyectos muy interesantes con clientes nuevos, que nunca va mal, y han salido del horno cuatro libros, de lo que tampoco me voy a quejar. Pero quiero más, ¿vosotros no? Nuevos retos, nuevas oportunidades.

Por otro lado, he viajado bastante y he participado en las jornadas de orientación laboral de mi antigua universidad, la Pompeu Fabra, en las VI Jornadas sobre Traducción Audiovisual de la Universidad de Alicante, en el ENETI en Soria y en el IV Congreso SELM en Sevilla. ¡Nunca había salido tanto de la traducueva!

Además, he conocido en persona a muchos profesionales con los que me relaciono en redes sociales, como Ismael Pardo, Rafael López, Eugenia Arrés, Iris C. Permuy, Valeria AlipertaLaeticia Abihssira, Esmeralda Azkarate-Gaztelu, entre otros (no me lo tengáis en cuenta, ¿eh? Sois muchos).

Pero bueno, volvamos a los propósitos estos que se llevan tanto al estrenar año. Aunque tiendo a pensar que los años empiezan como los cursos o las colecciones de kiosco, en septiembre, este 2015 se cumplen 10 años de mis andaduras como autónoma, así que es hora de echar la vista atrás y ver en qué puedo mejorar y qué puedo pedirle a este.

Como nunca va mal aprender de los expertos, repasemos primero lo que se recomienda para conseguir dichos propósitos. Hay muchos consejos por la red, pero los siguientes me han parecido muy sensatos:

  • Escribirlos. No los dejes en el aire, si solo los piensas es muy fácil que se te olviden. Si escribes una lista será más fácil recordarlos.
  • Ser realista. No sirve de mucho ponerse unas metas inalcanzables; es mejor ser realista en los objetivos que te propongas y en lo que puedes alcanzar en un año.
  • No exagerar. No hagas muchos propósitos de año nuevo. Elige los que consideras más importantes y dales prioridad.
  • Mantener un control. Periódicamente (por ejemplo, cada mes) revisa tu lista y tus resultados. Lograr avances y ser consciente de ellos es el mejor motivador para seguir adelante.
  • No hacerlo solo. Apóyate en expertos en la materia que quieres lograr. Añadiría aquí, hacer partícipe a familiares o amigos, o bien colegas de profesión.
  • Pensar también en objetivos de largo plazo. Hay cosas que puedes lograr en un año; sin embargo, hay otras que requieren de un plazo mucho más largo para concretarse.
Alberto Montt lo ilustra a la perfección

Alberto Montt lo ilustra a la perfección

Entonces, ¿qué puedo pedirle a 2015? En general, son cosas relativamente fáciles de conseguir que me ayuden en mi trabajo, como por ejemplo:

Aprender a organizarme mejor y ser más eficiente. Llevo muchas cosas en danza y a veces me resulta difícil llegar a todo. No espero dar con un giratiempo, pero sí con un sistema que me permita priorizar mejor y sacarle más partido a mi tiempo. Pienso echarle un buen vistazo a alguno de estos blogs sobre productividad.

Y, como el año pasado, echaré mano de algún organizador, como el que podéis descargar aquí. No es una obra de ingeniería alemana, pero algo es algo. Como todo, cada uno debe encontrar su sistema.

Seguir mejorando profesional y personalmente. Este año pienso hacer por lo menos un curso para ofrecer un servicio mejor a mis clientes, tal vez alguno de redacción o de corrección de estilo. Y, de paso, voy a quitarme la espinita que tengo clavada y estudiar (locución para) doblaje.

Seguir luchando por unas tarifas dignas. No, no es algo quijotesco. Voy a poner de mi parte para mantenerme firme en este aspecto. Sí, sé que no todo el mundo tiene los mismos gastos y puede pasar con menos, pero bajar tarifas es perjudicar a todo el gremio. Así pues: no peanuts!

Pasar menos tiempo en redes. Aunque he aprendido nuevas formas de compartir contenidos por la red y, por ende, no tener que estar tan pendiente de todo, aún me queda camino por andar. Eso incluye dejar de perder el tiempo por Internet; lo típico de «voy a buscar esta palabra en Wordreference» y acabar viendo vídeos de gatitos en YouTube o descubriendo tutoriales para hacerte la manicura francesa en Pinterest.

Cuidarme más. No me refiero a perder peso o a ir al gimnasio, sino a tener más en cuenta la ergonomía, corregir mi postura al trabajar y descansar la vista, por ejemplo.

ERGONOMIA

Decir «no» más a menudo. Un propósito que abarca varias cosas. Primero, complacer a todo el mundo es imposible y a veces no vale la pena siquiera, así que hay que empezar a priorizar por ese lado. Luego está la cuestión profesional, perder ese miedo a no coger un encargo «porno»: por no perder al cliente, por no quedarme sin dinero, por no… La gran mayoría de las veces es contraproducente.

Buscar clientes de una forma más sistemática. Aunque suelo hacerlo de tanto en tanto, quiero realizar búsquedas más regularmente y ponerme plazos. Por ejemplo, una vez cada quince días o una vez al mes (hay quien aconseja cada semana, pero sé que no sería realista para mí). Y a ver si puedo conseguir nuevos proyectos que me ilusionen como traducir un cómic (¡Ay!) o volver a traducir para doblaje.

Creo que no son propósitos muy descabellados. A ver si este año s̶e̶ ̶c̶u̶m̶p̶l̶e̶n̶ los cumplo; al fin y al cabo, la mayoría de ellos dependen de mí. ¿Y vosotros? ¿Qué le pedís a 2015?

Me despido hoy con esta preciosa cita de Neil Gaiman. ¡Que empecéis el año de la mejor manera posible!

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Recursos indispensables para la traducción biomédica del inglés al español: breve apunte para principiantes

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Cada especialidad es un mundo. No descubrimos nada nuevo, ¿verdad? Hace unos días publicábamos una colección de recursos lexicográficos para traducir, pero evidentemente se queda corta cuando hablamos de textos muy especializados, como los médicos.

Aunque tal vez no no los trabajemos habitualmente, no es descabellado pensar que una agencia pueda pasarnos algún texto de este tipo, que va a requerir una fase de documentación previa importante, como me ha pasado últimamente con documentos sobre la enfermedad de Parkinson para la Michael J. Fox Foundation o con informes médicos para aseguradoras. Por suerte no eran textos excesivamente complejos, para los que sí es aconsejable una especialización en traducción médica. Desde luego, es una de las ramas de la traducción en las que un error puede costar muy caro.

En definitiva, en su quehacer diario, el traductor médico tiene que enfrentarse a un sinfín de términos propios de su especialidad y su tarea se ve facilitada por la posibilidad de consultar diversas fuentes de la más diversa índole. En esta entrada nos centraremos en las que, a nuestro juicio, resultan imprescindibles para ofrecer a nuestros clientes una traducción de calidad.

El primer lugar de esta lista está reservado para el que es ya un viejo amigo de los traductores médicos, el famoso «Libro rojo» de Fernando Navarro, Diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico (3ª edición). Publicado en Cosnautas, se puede acceder a él mediante diversos tipos de suscripción y el autor realiza actualizaciones periódicas. Recoge palabras o expresiones inglesas (ya más de 48 800 en su Versión 3.03, de julio de 2014), de traducción aparentemente sencilla, pero que en la práctica pueden suponer un problema para el traductor. Ofrece posibilidades de búsqueda simple por término en inglés y avanzada por término tanto en español como en inglés (entre otras opciones), así como inclusión de índices y cuadros.

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Una obra de referencia también indispensable para todo traductor médico al español es el Diccionario de la Real Academia Nacional de Medicina, en su formato impreso o en internet (http://dtme.ranm.es/index.aspx). Se trata de un diccionario monolingüe de términos biomédicos en español, de los que se recoge su definición y también su traducción al inglés. Su versión electrónica ofrece la posibilidad de realizar una búsqueda simple y también avanzada.

En cuanto a diccionarios monolingües en inglés, podemos citar los siguientes:

Como obras de consulta para adentrarse y profundizar en el vasto campo de la medicina destacan los manuales Merck:

El traductor médico también deberá consultar, en su labor diaria, artículos aparecidos en las principales revistas médicas (nacionales e internacionales), así como las guías que publican las sociedades médicas de todo el mundo sobre diversos temas. Las sociedades tienen sus propias publicaciones oficiales y, en numerosas ocasiones, incluyen glosarios y diccionarios entre sus recursos. En Fisterra podemos encontrar enlaces a sociedades médicas españolas, ordenados por especialidad. En Medilexicon se ofrece una recopilación de sociedades médicas de todo el mundo.

A todo ello, se deberá añadir cuando sea necesario la consulta de la documentación oficial sobre terminología o tipos concretos de documentos (protocolos, consentimientos informados, fichas técnicas) que las autoridades sanitarias españolas puedan haber publicado (www.aemps.es). Tampoco podemos olvidar la documentación de la Unión Europea, recogida en http://www.ema.europa.eu/ema/. A este respecto, debemos saber que para la traducción de algunos tipos de documentos existen directivas europeas, leyes y plantillas de consulta obligatoria.

No queremos terminar este breve apunte sin mencionar que el portal en el que está publicado el diccionario de Fernando Navarro mencionado al principio, www.cosnautas.com, incluye también otros recursos generales interesantísimos que serán de gran ayuda al traductor médico:

Otros sitios y enlaces de interés

Además de los recursos anteriormente citados, vale la pena echarle un ojo al artículo Hints and Links for Medical Translatorsde Palma Chatonnet-Marton, que no solo recopila recursos de terminología sino que también recoge enlaces para ayudarnos a entender el texto origen. Un buen hallazgo.

En cuanto a la dificultades que se presentan al traducir un texto médico y cómo abordarlas, Malcolm Marsh escribe para el Centro virtual Cervantes el artículo Algunas consideraciones sobre la traducción médica en el que incluye consejos muy útiles.

Por último, para estar al corriente de lo que se cuece en esta rama de la traducción, vale la pena echarle un vistazo a lo que organiza, publica y difunde TREMÉDICA (Asociación Internacional de Traductores y Redactores de Medicina y Ciencias Afines): http://www.medtrad.org. Atentos también a sus cursos y jornadas.

Imagen en Fundación Moderna (http://www.modernanavarra.com/proyectos/biomedicina/)

¿Nos dejamos algo en el tintero? Si eres traductor médico y quieres aconsejarnos algún recurso más, lo esperamos en los comentarios. ¡Hasta la próxima!

Say what? Footing, puenting y otros falsos anglicismos

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La inventiva de los españoles no tiene límites. Al fin y al cabo, fueron españoles los que inventaron la fregona, el futbolín, el submarino y un largo etcétera de objetos. Con los idiomas, tres cuartos de lo mismo, sobre todo con el inglés. Y no me refiero a hablarlo a nuestra manera —como en el caso de hello /jélou/, since /sains/, vegetable /vegetéibol/, pub /paf/— sino a usar anglicismos que en origen no tienen el significado que nosotros les damos o que solo adoptan una apariencia inglesa pero son creación nuestra.

Tal vez sea un ejemplo más de este fenómeno de nombre relativamente reciente, el cosmopaletismo, que es salpimentar textos con palabras inglesas que en teoría nos hacen parecer más cultos, más cosmopolitas, más connoiseurs (¿Veis? También pasa con el francés o con los galicismos que acepta el inglés. En fin, que me lío y esto parece Origen de Christopher Nolan). Sin embargo, este fenómeno no es nada nuevo, como veréis por las palabras aquí recogidas y que tanto usamos.

FALSOS ANGLICISMOS

Las palabras que nos interesan hoy son anglicismos —de los que ya hemos hablado en numerosas ocasiones—, pero con una vuelta de tuerca. Muchos anglicismos son préstamos de gran uso que tienen equivalente en español y conservan el significado de origen. Estos no. Usamos estas palabrejas pensando que los angloparlantes las usan del mismo modo y con la misma forma y no es así. Son palabras con apariencia inglesa, por eso lo de «falsos». Hay algunas más parecidas al inglés que otras y con vínculos más estrechos, pero no sucede en todos los casos.

Y, ojo, no digo que sean incorrectas en castellano, porque hay muchas que la RAE ya ha aceptado y que son de uso común. Y que conste también que no es cosa de los españolitos únicamente. El francés también ha incluido muchos de estos términos (le zapping, le footing, le parking) y hasta el alemán con su Handy, teléfono móvil, que nada tiene que ver con el handy del inglés (útil, práctico, hábil).

En The Local hablaron hace un tiempo de este tema e hicieron un listado de palabras que aún se puede consultar en este artículo. No obstante, hay algunos errores en dicha lista como kinki (o quinqui), que viene de quincallero y no del inglés kinky.

Pasión por el -ing 

Los falsos anglicismos adoptan muchas formas pero la que se lleva la palma sin duda es la terminación del gerundio «–ing». Tanto es así que incluso muchas empresas la usan para el nombre comercial de sus productos, como Vueling, cuyas campañas son una verdadera mezcla lingüística, o Ñaming.

1. Footing (go jogging):

Vale, la palabrita ya está desfasada, que ahora la gente hace running, pero el footing se ha practicado siempre en inglés aunque los angloparlantes hacían jogging en realidad. Footing existe en inglés, sí, pero no con el significado de correr, como vemos en esta entrada del diccionario Collins:

1 (=foothold) asidero m
to lose one’s footing perder pie

2 (fig) (=basis)
on an equal footing en pie de igualdad
to be on a friendly footing with sb tener amistad con algn
to gain a footing lograr establecerse
to put a company on a sound financial footing enderezar la situación económica de una empresa
on a war footing en pie de guerra

footing

Eso de higiénico…

2. Zapping (channel surfing)

Otro clásico. Cómo nos gusta hacer zapping repantigados en el sofá, ¿verdad? Pues ese zapping es otro invento patrio. Los angloparlantes hacen channel surfing o, en una versión parecida, they zap the TV channels.

zap (informal) [zæp]
AEXCL ¡zas!
BVT
1(=destroy) [+ person] cargarse (familiar)
2(Comput) (=delete) [+ word, data] borrar, suprimir
3(TV)
to zap the TV channels zapear
CVI (=move quickly) ir corriendo

3. Alto standing (luxury, luxurious, standard…)

Esto de juntar español e inglés resulta en un híbrido precioso, ¿verdad? En el caso de standing, sí está contemplada en inglés una acepción con el mismo sentido, pero es más restrictiva que en castellano. En general, los angloparlantes usan luxury o luxurious cuando nosotros empleamos dicho término. En el caso de viviendas es más común encontrar en inglés upper and mid-scale residences o bien standard, high standard y standard plus, y no high standing y, desde luego, no lo usan como los españoles a la hora de hablar de prostitución.

1(=social position) rango m, estatus m inv; (=reputation) reputación f, fama f
what is his standing locally? ¿cómo se le considera en círculos locales?
financial standing solvencia f
to be in good standing tener buena reputación; (Fin) gozar de buen crédito
of high standing de categoría
the restaurant has a high standing el restaurante tiene una buena reputación
he has no standing in this matter no tiene voz ni voto en este asunto
the relative standing of these problems la importancia relativa de estos problemas
social standing posición f social
a man of some standing un hombre de cierta categoría

4. Puenting (bungee jumping)

Me encanta esta expresión, qué manera de crear vocablos: puente + ing = puenting. ¡Ideal! Esta sí es una de las palabras que un angloparlante no podrá inferir si no sabe español porque «puente» es bridge y esta modalidad en concreto recibe el nombre de bungee jumping.

Puenting no está aceptada por la RAE (al menos no en su versión digital), pero sí podemos encontrarla en muchos diccionarios online, como el mismo Collins:

puenting [ˈpwentin] SM bungee jumping (from a bridge)

5. Tuning (accessorizing, customizing)

En el mundo del automovilismo ya lleva unos años. Lo hemos cogido prestado de tune up con el sentido de puesta a punto, aunque tuning no solo es eso, ya que el sentido es el de personalizar o embellecer un vehículo (o poner pantallas de plasma y forrar los asientos de felpa en el caso de los programas estadounidenses).

tune up 
1(Mus) afinar
2(Aut) poner a punto, afinar
BVI + ADV (Mus) afinar

 

Desde la fundéu explican que el verbo «tunear», así como los derivados «tuneo» y «tuneado», son términos adecuados para referirse a la personalización de algo. Sin embargo, también existen términos en castellano para eso, como «personalizar» y «personalización» o «modificar» y «modificación». Y, aunque no está en el DRAE, puede encontrarse en muchos otros:

tuning [ˈtunin] SM car styling accessorizing and customizing cars

Cuidado con las poses, que el capó resbala

Cuidado con las poses, que el capó resbala

6. Parking (car park, parking lot)

Ya que hablamos de coches, «parking» no podia faltar. La fundéu comenta en su página que el Diccionario panhispánico de dudas acepta «parquin» (plural «párquines»), pero recomienda usar «aparcamiento», «estacionamiento», «parqueo», etc., según el país.

Una vez más, la palabra existe en inglés, pero no se usa para hacer referencia al sitio en sí (que para ellos es car park, parking lot o parking space) sino al acto.

parking [ˈpɑːkɪŋ]

AN aparcamiento m Sp, parking m, estacionamiento m esp LAm
parking for 50 cars parking para 50 coches
“no parking” “prohibido aparcar”, “prohibido estacionarse” esp LAm
ample parking available amplio aparcamiento or LAm estacionamiento para coches
BCPD
parking bay N área f de aparcamiento or esp LAm estacionamiento de coches
parking lights NPL luces fpl de estacionamiento
parking lot N (US) aparcamiento m Sp, (playa f de) estacionamiento m esp LAm
parking place
parking space N aparcamiento m Sp, parking m, estacionamiento m esp LAm

 

7. Warnings (hazard lights, blinkers…)

Lo mismo sucede con los warnings o luces de emergencia cuando nos detenemos brevemente, también llamados «caravoy» (¡que ahora voy!), según un alumno sevillano.

Si bien existe warning lights, es un término más genérico y se prefiere hazard lights, emergency flashers o blinkers.

warning [bell] N
IDIOM: to set off warning bells enviar señales de alarma
warning [device] N dispositivo m de alarma
warning [light] N señal f luminosa
warning [shot] N (lit) disparo m de advertencia
to deliver or fire a warning shot (fig) hacer una advertencia
warning triangle N (Aut) triángulo m de advertencia

8. Lifting (facelift)

Tratamiento moderno con nombre a la inglesa, pero a nuestra manera. Poco faltará para que usemos tummy tuck (abdominoplastia ) o nose job (rinoplastia), tiempo al tiempo. Sin contexto, un angloparlante no sabrá de lo que hablas y en contexto de cirugía, sin más detalles, no le quedará claro que es en el rostro, ya que el verbo lift puede usarse con el sentido de levantar y tensar cualquier zona.

lifting n (act of lifting) levantamiento nm / (repeal, revocation) revocación nf

Un lifting baratito, baratito

Un lifting baratito, baratito

9. Feeling (good vibe, connection)

Otra muy de moda últimamente. «Quedé con fulanito, pero no hubo feeling». Para nosotros queda claro que no conectaron, que no terminaron de encajar. En inglés dirían «we didn’t connect», pero no mezclarían los sentimientos, que sí son feelings.

2(=emotion) sentimiento m
bad or ill feeling rencor m, hostilidad f
to speak/sing with feeling hablar/cantar con sentimiento
she showed no feeling for him se mostró totalmente indiferente con él
3
feelings sentimientos mpl
to appeal to sb’s finer feelings apelar a los sentimientos nobles de algn
no hard feelings! ¡todo olvidado!
to have feelings for sb querer a algn
to hurt sb’s feelings herir los sentimientos de algn, ofender a algn
you can imagine my feelings! ¡ya te puedes imaginar cómo me sentía!
feelings ran high about it causó mucha controversia
to relieve one’s feelings desahogarse
to spare sb’s feelings no herir los sentimientos de algn

 

Otras formas 

Hay vida más allá del gerundio, de modo que también usamos falsos anglicismos con otras formas.

10. Panties (pantyhose, tights)

Nuestros panties (de pantyhose) son tights, aunque es cierto que en español distinguimos medias (llegan al muslo) de los panties (medias enteras). ¿Qué le sorprende a un angloparlante cuando hablamos de comprar panties? Pues que en inglés son braguitas.

panties [ˈpæntɪz] NPL bragas fpl Sp, calzones mpl LAm
a pair of panties unas bragas, unos calzones LAm

11. Crac (star, genius…)

Otra palabra que por alguna extraña razón se oye mucho últimamente, sobre todo para calificar a los grandes astros del deporte. El Diccionario panhispánico también lo recoge como «deportista o artista de extraordinaria calidad», aunque su uso se ha extendido bastante.

Desde la fundéu comentan que «no es una palabra incorrecta, no se trata de una barbaridad, pero es un anglicismo que no tiene por qué arrinconar otros términos de gran solera en nuestra lengua, tanto o más eficaces y precisos» y nos dan algunos sinónimos: prodigioso, magnífico, extraordinario, magistral.

Aunque los angloparlantes no lo usan del mismo modo, sí encontramos una acepción que puede apuntar al posible origen del anglicismo:

crack ADJ[team, sportsperson, troops] de primera
he’s a crack shot es un tirador de primera

12. Friki (nerd, geek, weirdo)

Friqui, que ya recoge el DRAE en su última versión, nos viene del inglés freak y freaky, pero con un significado distinto, además de que para ellos es un adjetivo y nosotros lo usamos más como sustantivo. Para los angloparlantes se trata de una persona muy rara, extravagante, un fenómeno de la naturaleza o un monstruo de feria, incluso. Para nosotros, el significado principal es el de persona que practica desmesurada y obsesivamente una afición, DRAE dixit. Sin embargo, diría que actualmente se usa de forma indiscriminada para hablar de alguien a quien, simplemente, le gusta algo (género literario, saga de películas, series etc.).

En cuanto al inglés, dependiendo del contexto, un angloparlante se decanta por un nerd o geek, e incluso weirdo si el énfasis está en que esa persona es muy rarita.

El Collins lo recoge así:

freaky (informal) [ˈfriːkɪ] ADJ raro, estrafalario

freak [friːk]
1(=person) monstruo m, fenómeno m; (=plant, animal) monstruo m; (=event) anomalía f
a freak of nature un fenómeno de la naturaleza
the result was a freak el resultado fue totalmente anómalo
2(informal) (=enthusiast) fanático[-a] m/f, adicto[-a] m/f
health freak maniático[-a] m/f en cuestión de salud
peace freak fanático[-a] m/f de la paz

 

13. Fashion (fashionable, trendy)

«¡Piluca, qué fashion vas siempre, hija!». Fashion está en boca de todos, hasta en las revistas de moda (cómo no) aunque no está aceptado y parece un fenómeno más oral. Lo gracioso es que, en cualquier caso, si queremos sonar más cosmopolitas (ejem), Mari Jose debería decirle a su amiga que es fashionable y no fashion.

fashionable [ˈfæʃnəbl] ADJ
1[dress etc] de moda, moderno, a la moda; [place, restaurant] de moda
fashionable people gente f elegante, gente f guapa (familiar)
in fashionable society en la buena sociedad
it is fashionable to do… está de moda hacer…
2(=popular)[writer, subject for discussion] de moda, popular
he is hardly a fashionable painter now es un pintor que no está ahora muy de moda

En definitiva, seamos frikis o unos cracs en idiomas, nunca está de más saber de dónde vienen estas palabras y cómo las usamos, ¿no os parece? No nos pasemos de fashion, o sea.

¿Y a vosotros? ¿Os suenan otros falsos anglicismos? ¿Otras palabras que un angloparlante no entendería aunque supuestamente sean inglesas? No dudéis en dejarlas en los comentarios.

¡Hasta la próxima!

La caja de herramientas del traductor (I) Recursos lexicográficos

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Igual que los fontaneros o los carpinteros, los traductores también tenemos nuestra caja de herramientas, pero en la nuestra no hay tuercas ni llaves inglesas sino los instrumentos lingüísticos y de documentación que utilizamos cuando traducimos. Estas herramientas pueden incluir diccionarios (monolingües, bilingües, especializados, para el aprendizaje de la lengua, etc.), enciclopedias, atlas, textos paralelos, correctores ortográficos, gramáticas y libros de estilo, bases de datos terminológicas, glosarios, etc.

Hoy descubriremos una de las secciones de esta gran caja y exploraremos los recursos lexicográficos: diccionarios, herramientas contextuales, glosarios y bases terminológicas. En otras entregas veremos las gramáticas, las enciclopedias, los atlas y muchas cosas más.

Caja de herramientas

DICCIONARIOS. Tipología, limitaciones y criterios

Veremos en esta entrada lo que nos proponen Jordi Ainaud, Anna Espunya y Didac Pujol en su Manual de traducció anglès-català (Eumo, 2003) con fragmentos del capítulo Eines de traducció (págs. 40 a 66), que traduzco a continuación.

Como traductores puede que recurramos a otras obras de consulta (enciclopedias, atlas, etc.) pero el diccionario es lo básico e imprescindible ya que versa sobre la materia prima con la que trabajamos: las palabras. Es importante conocerlos bien y saber qué pueden ofrecernos.

Hay que desterrar la idea de que para traducir basta con la competencia lingüística y un diccionario bilingüe. No es infrecuente que al empezar la carrera, algunos alumnos hagan sus primeras traducciones ayudándose de un diccionario bilingüe destinado a los alumnos de secundaria. Así es normal que se vean limitados al buscar información.

Pero ¿cómo sabemos qué diccionario escoger y si es bueno o no? Bueno, antes hay que familiarizarse la tipología de los diccionarios. Debemos saber quién es el usuario (diccionario general o de aprendizaje), qué lenguas incorpora (monolingüe o bilingüe) y qué ámbito cubre (general o específico).

¿Qué criterios tendremos en cuenta para escoger un diccionario? Veámoslo según nos proponen en el Manual de traducció anglès-català (Eumo, 2003).

Evaluación de diccionarios

a. Ventajas propias de un determinado tipo de diccionario:

Un diccionario de aprendizaje, monolingüe inglés (o francés o lo que sea) y de ámbito general es útil para saber o precisar el significado de una palabra, mientras que uno para usuarios generales, bilingüe y de ámbito general nos puede servir para encontrar un equivalente léxico más o menos preciso. Sin embargo, si lo que queremos es comprobar la ortografía de una palabra o asegurarnos de su régimen preposicional, por ejemplo, acudiremos a un monolingüe de ámbito general o de ámbito específico.

b. Limitaciones propias de un determinado tipo de diccionario:

No todos los diccionarios contienen lo mismo. Un diccionario de aprendizaje de la lengua no contendrá las mismas entradas que uno para usuarios generales. De este modo tampoco podemos pretender que un diccionario bilingüe nos resuelva todos los problemas de traducción porque suelen tener las siguientes limitaciones:

1. Número reducido de entradas: los generales bilingües son menos exhaustivos que los monolingües.

2. Poca actualización: no suelen ponerse al día tanto como los monolingües. Por eso, en los campos científico y técnico, es mejor consultar o diccionarios bilingües especializados recientes o monolingües generales o especializados.

3. Equivalencia parcial o nula entre la lengua de origen y la de llegada: a veces no hay equivalentes exactos, de modo que muchos diccionarios se limitan a incluir una paráfrasis o a dar un equivalente aproximado.

c. Cantidad de información del diccionario:

En un diccionario podemos encontrar información de todo tipo, pero no todos lo incluyen todo. Datos que pueden incluir: significado, ortografía, separación silábica, pronunciación, información morfológica (plurales irregulares, verbos irregulares, etc.), información sintáctica (categoría gramatical, verbo transitivo o intransitivo…), marcas de uso (ámbito conceptual o campo semántico [gastronomía, música, náutica, etc.], irónico, arcaico, dialectal, coloquial, vulgar, sentido figurado, etc.), etimología, neologismos, sinónimos y antónimos y un largo etcétera.

 d. Calidad del diccionario:

La calidad es un factor muy importante para decantarnos por un diccionario u otro. Los elementos básicos son la calidad de la presentación (debería ser clara y la información incluida, fácilmente legible y diferenciada; no tiene que ser difícil localizar las diferentes acepciones de una palabra) y la calidad de la información, algo fundamental vertebrado en los siguientes puntos:

  • Rigor: los datos deben proceder de una fuente real y fiable.
  • Sistematicidad: debe hacerse un uso sistemático de los símbolos, la tipografía y los datos que se presentan de una palabra.
  • Coherencia: la selección de datos tiene que ser coherente con las finalidades lingüísticas del diccionario.
  • Adecuación: el diccionario tiene que ser adecuado los usuarios en cuanto a selección de entradas e información y la forma de expresarlo.
  • Eficiencia: el diccionario tiene que ser eficiente en relación con las expectativas lingüísticas y no decepcionar al usuario.

Muchos de estos factores se observan mejor en los diccionarios en papel que en los de soporte digital, que son los que por cuestión de tiempo se usan más actualmente, pero estos últimos no deberían quedarse atrás en cuanto a calidad.

(Nota: Vale la pena invertir en diccionarios en papel, que suelen ser más completos que las versiones en Internet. Enlazo a los diccionarios aquí para tener agilizar las consultas, pero hay que tener presente la calidad de todas las versiones.)

Veamos ahora algunos diccionarios útiles:

  1. Usuario general, monolingüe y ámbito general:

Español coloquial:

En catalán:

Catalán coloquial:

  1. Usuario general, monolingües otros idiomas, ámbito general:

En inglés:

Argot en inglés:

En portugués:

En francés:

En italiano:

En alemán:

En ruso:

  1. Aprendizaje, monolingüe inglés, ámbito general:
  1. Usuario general, bilingües y multilingües, ámbito general:

5. Usuario general, bilingües y multilingües, ámbito especializado:

En la web de muchas universidades podemos encontrar recopilatorios de diccionarios especializados, como este de la Pompeu Fabra: http://guiesbibtic.upf.edu/diccionaris/especialitzats.

Un recurso interesante, pero que merece sección propia es Google Fight (http://www.googlefight.com). ¿Quién no ha usado el buscador de Google para comprobar la ortografía de una palabra o la frecuencia de alguna expresión en comparación con otra? Google Fight lo hace automáticamente por ti. Solo hay que introducir las palabras «en conflicto» y él solo calcula y te devuelve los resultados al momento. Aquí tenéis un ejemplo con «croquetas» y «cocretas»:

Google fight

6. Recursos especializados en abreviaturas y acrónimos

Si aun así no encontramos lo que necesitamos, siempre podemos buscar en metabuscadores de diccionarios:

Destornillador

HERRAMIENTAS CONTEXTUALES

Los traductores insistimos mucho en el contexto porque es donde se observa mejor el uso de una palabra. Hay varias herramientas que nos ayudan en este sentido, ya sean diccionarios contextuales como Linguee y Context, los corpus lingüísticos (CREA, CORDE, COCA, etc.) y los textos paralelos.

Si bien se pueden usar para todo tipo de traducciones, estas herramientas me parecen utilísimas en literaria, puesto que nos permiten evaluar y valorar la frecuencia de uso de un término o expresión y verlos en su salsa.

1. Diccionarios contextuales

Linguee (www.linguee.es) se puede utilizar a modo de diccionario (columna de la derecha) o de buscador de expresiones. Los ejemplos de traducciones (a la derecha) en la página de resultados, tienen su origen en Internet, sobre todo en páginas web de empresas, organizaciones internacionales y universidades traducidas por profesionales. Además, se incluyen documentos del Parlamento Europeo.

Lo más práctico, sin duda, es el formato en columnas en las que aparece el resultado de todas las palabras que se buscan (eso en el caso de las expresiones). Lo peor es que hay que examinar bien todas las opciones porque muchas veces se observan calcos en las traducciones propuestas.

Ejemplo

Context (http://context.reverso.net/). De reciente aparición, Context es parecido a Linguee en cuanto a funcionamiento, pero además del lenguaje más formal de los textos institucionales, incluye el lenguaje más familiar y coloquial porque incorpora subtítulos, guiones de películas, etc.

Como es tan nuevo, aún se observan traducciones poco adecuadas o de alineamiento, segmentos donde no coinciden el texto original y la traducción (como se muestra en la captura de pantalla). Lo bueno es que estas traducciones se pueden mejorar si se vota «a favor» de un ejemplo que nos parezca adecuado o «en contra» si nos parece inadecuado. Aunque se pueda pensar que esto último es una manera de que los demás hagan el trabajo, creo que el factor personal/profesional puede enriquecer la herramienta.

unscathed_context

Otro punto positivo es que aparezcan en la parte superior todas las opciones de traducción (en este ejemplo, ileso, indemne, (de) rositas, etc.); me parece muy útil porque se pueden ver de un vistazo los sinónimos que se pueden usar en el caso de querer variar. Además, se puede buscar la traducción inversa de una sugerencia de modo que se puede verificar si esta se traduce con frecuencia por la palabra o expresión buscada.

Lo usé por curiosidad mientras traducía el último libro y me sorprendió gratamente por la cantidad de sinónimos que me aparecían para algunos términos. Si se sabe usar bien y discernir qué ejemplos se ajustan más a nuestro texto, es una buena herramienta.

2. Corpus

Un corpus lingüístico es una recopilación de ejemplos reales que muestran el uso de una lengua. Solemos encontrarlos almacenados electrónicamente. Estos ejemplos pueden ser tanto orales (transcritos) como escritos. Además, no tienen porque ser solo en una lengua (corpus monolingüe) también puede haber corpus que comparen dos lenguas o incluso tres, es decir, corpus bilingües o trilingües.

Los córpora de gran tamaño en soporte informático constituyen una fuente muy rica de información sobre el uso de la lengua, ya sea información gramatical, semántica, léxica, discursiva o de otro tipo. Se utilizan, por ejemplo, como fuente de información para la redacción de diccionarios. También han permitido un gran avance de la lingüística computacional y ayudan enormemente al traductor, que puede ver el uso real de los vocablos y su frecuencia.

  • CREA. Corpus de referencia del español actual (recoge ejemplos de lengua escrita y oral de España y América entre 1975 y 2004): http://corpus.rae.es/creanet.html

crea_joder

Aquí podéis ver los resultados que se obtienen de buscar el término «joder». Al hacer clic en las palabras resaltadas en azul se nos muestra el texto en el que consta la palabra y su procedencia (libro, medio, fecha, etc.).

  • Corpus del español (parecido a CREA y CORDE, pero permite otras búsquedas y recuperar la información de forma distinta; por ejemplo, permite búsquedas por lema, categoría gramatical, etc.): www.corpusdelespanol.org

corpus_joder

El mismo ejemplo anterior buscado en este corpus. En este caso, hacemos clic en la columna del título (a la izquierda) para ver el fragmento del que se ha extraído el término.

En inglés:

3. Textos paralelos

Los textos en varias lenguas que hablan de un mismo tema se llaman «textos paralelos». Los textos paralelos son un recurso muy útil para el traductor. Si, por ejemplo, tenemos que traducir un texto en inglés que habla de la mitosis, lo mejor es buscar «mitosis» en una enciclopedia o diccionario enciclopédico para familiarizarnos con el proceso y con los términos que tal vez nos aparezcan en el texto que debemos traducir. Evidentemente, cuanto más especializado sea el texto en LO, más especializado deberá ser el texto paralelo en LM.

Los textos paralelos pueden ser libros de especialidad (manuales o monografías), revistas científicas, actas de congresos, etc. También pueden ser tesis, folletos y, en general, aquellos textos que traten el tema que debemos traducir. Además de ayudarnos en la parte terminológica, estos textos también son útiles para encontrar las formas de expresión típicas de cada tipo textual (tal vez haya construcciones gramaticales o cierta fraseología).

A parte de enciclopedias y textos especializados, se pueden encontrar textos paralelos en periódicos, en organizaciones internacionales y en directorios de otras lenguas:

  1. Algunos periódicos:

Y muchos más aquí: http://www.buenosenlaces.com/prensa-in.htm

2. Organizaciones internacionales:

Son casi innumerables, de modo que es imposible reunirlas todas en una entrada de blog. Si necesitáis más, en este PDF hallaréis una buena colección.

  1. Directorios en otras lenguas:

La consulta temática en otras lenguas mediante los directorios y los buscadores es otra forma de encontrar textos paralelos y terminología en varios idiomas.

Llave inglesa

GLOSARIOS Y BASES TERMINOLÓGICAS

Cuando nos enfrentamos a un texto técnico o muy especializado, la terminología es esencial. La dificultad, no obstante, radica en que no en todos los sectores utilizan el mismo término para una misma realidad, con lo que hay que documentarse muy bien y fijarse en el ámbito de aplicación.

Los más básicos son los que encontraréis a continuación, aunque encontraréis algunas bases y glosarios más en RITAP, en esta entrada de Laeticia Abihssira sobre las herramientas online (en la que recoge multitud de bases terminológicas) y en esta de Okodia.

En cuestión de glosarios, os recomiendo echarle un vistazo a Glossarisimo, una página donde se recogen y se actualizan glosarios bilingües y multilingües de todo tipo.

LA FIABILIDAD DE LOS RECURSOS EN INTERNET

Para terminar esta introducción a las herramientas, y como avanzaba al hablar de la fiabilidad de los diccionarios, hay que llevar cuidado con estas fuentes. Los diccionarios, glosarios y bases terminológicas que no provengan de organismos oficiales no siempre son fiables.

Como dicen Ainaud, Espunya y Pujol (pág. 66), este es el principal problema de documentarse en Internet, que hay mucho «ruido», mucha información que no es fiable desde el punto de vista lingüístico o de los contenidos, porque cualquiera puede abrir un blog, crear una página web o una base de datos, intervenir en foros o escribir una entrada de la wikipedia, pero no todos tienen los conocimientos necesarios. Es imprescindible, pues, aprender a comprobar la fiabilidad de los recursos.

Para comprobar que un sitio (página web, directorio, portal, etc.) es fiable desde el punto de vista del contenido, saber si la información es fidedigna, debemos conocer la autoría y preguntarnos si pertenece a un organismo, una persona o una empresa que ofrezca credibilidad en el tema. Por ejemplo, los diccionarios en línea suelen pertenecer a la misma editora que los de papel o a empresas relacionadas; eso da más credibilidad que el contenido que podamos encontrar en una entrada en wikipedia, cuyo autor desconocemos.

Respecto a la fiabilidad lingüística, hay que fijarse en cómo está escrita la fuente; no solamente desde el punto de vista de la corrección ortográfica, sino también de la sintaxis, la naturalidad, el registro, el tono, el lenguaje utilizado, etc. Y, claro está, llevemos cuidado cuando se trate de una fuente traducida para evitar caer en los mismos errores en los que haya podido incurrir el autor (¡nunca se sabe!).

En definitiva, tenemos que documentarnos para traducir y para eso tenemos un sinfín de opciones, pero debemos consultar varias fuentes y contrastar bien la información. Siempre.

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Para saber más:

Más lecturas para el traductor

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Se acerca la vuelta al cole, también para los traductores. Para los que aún compráis diccionarios y libros en formato papel os traigo la segunda parte de las lecturas para el traductor. Lo que encontrareis aquí serán obras que considero interesantes por algún motivo y que pueden ser útiles para traductores (y amantes de la lengua en general).

Si en anterior artículo recogía obras sobre el oficio del traductor y me centraba en la traducción audiovisual y la lengua inglesa, esta vez me centro en otros aspectos más especializados. Evidentemente no es una lista exclusiva y si tenéis algún libro de referencia, dejad constancia en los comentarios.

GRAMÁTICA Y ORTOGRAFÍA GENERAL 

  • El libro del español correcto. Claves para escribir y hablar bien en español del Instituto Cervantes (Espasa, 2012).

Como comentan en el CVC, el libro proporciona información rigurosa y de fácil consulta para resolver las dudas más comunes sobre el uso culto del idioma; resume las pautas ortográficas más aconsejables; recoge recomendaciones prácticas para elaborar textos bien estructurados y eficaces; expone las claves para hablar correctamente; desgrana consejos sobre la prosodia y el lenguaje no verbal y describe la norma culta de la lengua española con ejemplos prácticos que ilustran los usos correctos e incorrectos. Igualmente analiza el lenguaje que se usa en las redes sociales y a través de nuevas vías de comunicación como el correo electrónico, SMS, chat, blog, etc.

En resumen, va muy bien para consultar aquellas dudas puntuales que podamos tener.

¿Dónde encontrarlo? En Casa del Libro y Amazon.

  • Las 500 dudas más frecuentes del español del Instituto Cervantes (Espasa, 2008)

Planteado en forma de pregunta/respuesta, y desde un enfoque muy práctico, expone y resuelve los principales problemas que se presentan en el uso de la lengua española. ¿Es correcta la expresión en base a? ¿Se dice superior a lo previsto o superior que lo previsto? ¿Se pronuncia adecua o adecúa? ¿Cómo se dice, sentaros o sentaos? ¿Qué diferencia hay entre porque, porqué y por qué? ¿Cómo se escribe, el Papa o el papa? ¿Se acentúan los demostrativos?

Algunas preguntas son más útiles que otras, pero en general es bueno.

¿Dónde encontrarlo? En Casa del Libro, Fnac, Amazon.

  • Lavadora de textos: la duda, el sentido común y otras herramientas para escribir bien, Ramón Alemán (Lavadora de textos, 2011).

El libro es una recopilación de los artículos publicados hasta ahora por Ramón Alemán. Está escrito de forma rigurosa a la vez que sencilla y con un toque de humor, y aborda asuntos relativos a la lengua española, sobre todo los que tienen que ver con la escritura.

¿Dónde encontrarlo? En el blog Lavadora de textos y Agapea.

LA LENGUA ESPAÑOLA DESDE UN PRISMA MÁS PERSONAL

Muchos periodistas se han lanzado a escribir sobre lengua en estos últimos años. Muchas veces son cajones de sastre, pero hay algunos que valen la pena. Aquí os dejo tres.

  • Hablando pronto y mal, Amando de Miguel (Espasa, 2013)

Amando de Miguel nos ofrece una colección de comentarios y apuntes divertidos sobre el habla actual de los españoles: palabras extravagantes, dobles sentidos, palabras malsonantes, idiotismos y vulgarismos, el lenguaje de los políticos (politiqués) y la jerga de los tertulianos (tertulianés). Amando, que tiene una columna en Libertad Digital, habla del lenguaje de los españoles de hoy, sus aciertos expresivos, sus modas y sus disparates.

Muy ameno y salpicado con apuntes etimológicos. No directamente aplicable al mundo de la traducción, pero sin duda enriquecedor como hablantes.

¿Dónde encontrarlo? En Casa del Libro, Fnac Planeta de libros.

  • Deslenguados, Julio Somoano (Planeta, 2011)

Julio Samoano nos explica cómo es el español del siglo XXI y cuál es el que nos espera en el futuro. Nos cuenta en qué se ha concretado la influencia de la cultura anglosajona que hemos padecido en las últimas décadas, no solo en la abundancia de extranjerismos, sino en tendencias como la corrección política; la invasión de tópicos y eufemismos para maquillar la verdad (ya no hay chabolas sino «infraviviendas» y el paro nunca sube, sino que se produce «una evolución negativa de la tasa de ocupación»), también trata los malapropismos («Le tocó el euromillón y ahora nadan en la ambulancia») y el lenguaje de los SMS, entre otros.

¿Dónde encontrarlo? En Casa del libro y Fnac.

  • Las 101 cagadas del españolMaría Irazusta (Espasa, 2014)

Una buena recopilación de píldoras lingüísticas, patadas al diccionario (preveer o prever; detrás tuya o detrás de ti), etimologías curiosas (el «chotis», tan castizo, no viene de una palabra puramente española), localismos (anglicismos, latinismos, etc.) y curiosidades varias. También rescata palabras moribundas para que no caigan en el olvido (pazguato, rufián etc.). Todo escrito de una forma amena y muy práctica.

¿Dónde encontrarlo? En Casa del Libro y Planeta de libros.

REFRANES

  • El porqué de los dichos, José María Iribarren (Ariel, 2013)

Un compendio exhaustivo de los dichos y refranes populares (y tal vez los que no lo son tanto), pero pienso empezar a usar. El libro responde a lo que siempre te has preguntado respecto del significado y origen de muchas expresiones coloquiales: «Culo de mal asiento», «Quien se va a Sevilla pierde su silla», «Tener guardadas las espaldas», «A palo seco» o «Vete a la porra», entre muchas otras. Lo que le distancia de otras obras del estilo es que explica el significado de cada frase, el uso correcto que debemos darle y también de dónde proviene.

En definitiva, seiscientas páginas de expresiones variopintas, anécdotas y hasta ilustraciones. Un caramelito, vamos.

¿Dónde encontrarlo? En Casa del libro, Planeta de libros.

  • Con dos huevos, Héloïse Guérrier y David Sánchez (Astiberri, 2014)

Un librito delicioso con las expresiones más castizas, sobre todo las más soeces y sexuales, del castellano y sus orígenes, como «montar un pollo», «cagarse en la leche», «pelar la pava» y «hacerse la picha un lío». Cada expresión lleva una ilustración literal. Además de la explicación, se indaga en su origen y se aportan las traducciones al francés y al inglés de cada una.

Un glosario ilustrado dirigido tanto a los nativos que sienten curiosidad por las expresiones más surrealistas de su propio idioma, como a los extranjeros en apuros frente a tan prolífica jerga. ¿Lo malo? Que sea tan corto. Te entran ganas de más.

Con dos huevos: ejemplo

¿Dónde encontrarlo? En Astiberri, Amazon.

  • ¡Que me lo expliquen!, VV.AA. (Espasa, 2012)

El libro es un resumen la sección que lleva el mismo nombre de «Las Mañanas KISS», en la que se busca el origen de expresiones cotidianas, de dichos populares y de esas palabras que se usan todos los días. Escrito con humor, vertebra su contenido en secciones según el tipo de expresión: amores y amoríos («dar calabazas», «salir del armario»), moderneces («spam», «morir con las botas puestas»), ¡Fiesta, fiesta! («Ir de cañas», «cogerse una turca»), todo por la pasta («tirar la casa por la ventana», «manejar el cotarro») y muchas más.

¿Dónde encontrarlo? En Casa del libro, Fnac.

ETIMOLOGÍA

No es solo por capricho o por curiosidad que un traductor debe tener nociones de etimología. Como dice Castro en la reseña del primer libro que veremos a continuación, «la etimología nos ayuda a rebuscar en el baúl de los recuerdos el sentido de las palabras y las acepciones que nos pueden ayudar a resolver problemas de traducción y expresión».

  • Parentescos insólitos del lenguaje, Fernando Navarro (Ediciones del Prado, 2002)

Con capítulos dedicados a cada una de las letras del abecedario, Navarro va hilando palabra tras palabra, origen tras origen, para ofrecernos unos breves artículos en los que desgrana datos de lo más suculentos, bien documentados, amenos e interesantes sobre el origen de muchas expresiones comunes en nuestro lenguaje.

¿Dónde encontrarlo? Es difícil de encontrar (yo tuve la gran suerte de que me lo regalara el mismísimo Fernando Navarro), pero he encontrado algunas pistas en Popular libros y La Central.

  • Etimologicón, Javier del Hoyo (Ariel, 2013)

Un viaje práctico y lúdico por el origen de las palabras en poco más de doscientas páginas. Coincido con lo expuesto en la reseña de La tormenta en un vaso: «Su trabajo como profesor titular de Filología Latina de la Universidad Autónoma de Madrid hace que el libro sea eminentemente didáctico sin dejar de ser lúdico. Del Hoyo agrupa las palabras en capítulos a través de las raíces grecolatinas de donde provienen, y las enlaza unas a otras en una suerte de juego discursivo».

Igual que en el libro de Navarro, «al agruparlas por la raíz, servirá como herramienta mnemotécnica para aquellos que busquen evitar tanto faltas de ortografía como tediosos manuales. Ordenadas en un índice alfabético, las palabras son igualmente localizables dentro del texto por estar resaltadas en verde».

¿Dónde encontrarlo? En Casa del libro y Planeta de libros.

  • Palabrología, Virgilio Ortega (Planeta, 2014)

Un manual muy completo en el que el que Virgilio Ortega analiza una extensa lista de términos y nos recuerda el origen olvidado de nuestro lenguaje, demostrando así que la historia puede también conocerse gracias a la etimología de las palabras. A diferencia de los otros dos, en este se exploran los términos por ámbitos de la cultura y el saber, y no de forma alfabética.

Algunos ejemplos curiosos que podemos encontrar, y tomo aquí parte de la reseña en el ABC: ¿Sabía, por ejemplo, que la palabra ministro hace referencia a una persona con poca categoría? «El ministro es ahora una de las personas más importantes del país, pero lo cierto es que la etimología de esta palabra, del latín minister, relacionada con la palabra minus, significa “menos”. Ministro, por tanto, venía a significar sirviente, un esclavo de los criados, la persona que menos sabía de todas. Fíjate qué cambio, de ser el que menos sabía de algo a ser el primero de los mandamases».

Algo similar ocurre con el término pelleja, cuyo significado también es ciertamente opuesto al sentido peyorativo que hoy se le atribuye en nuestro lenguaje y en el que suele utilizarse a modo de insulto. Como explica Ortega, la palabra pelleja venía a significar «preciosa» pues procede de pellis, que significa piel y cuyo diminutivo era pellicula, que significa pielecita, algo bonito, agradable.

¿Dónde encontrarlo? En Casa del libro, Planeta de libros, Fnac.

INSULTOS Y LENGUAJE SOEZ

A pesar del gran uso que se les da en la calle, los insultos y, en definitiva, el lenguaje soez son ámbitos de la lengua que no se han estudiado lo suficiente. Aquí van algunos de los recursos con los que he trabajado. Dejando a un lado El gran libro de los insultos de Pancracio Celdrán (La esfera de los libros, 2008), encontramos algunos manuales más que harán las delicias de los más faltones.

  • El libro de los insultos, Víctor de la Piedra (Océano Ambar, 2010)

Víctor de la Piedra lo aborda todo en apenas 170 páginas. Desde la esencia misma del insulto, pasando por historia del mismo (su origen, evolución y hasta la libertad de expresión), aborda los insultos más utilizados en todo el mundo y se centra, cómo no, en los de España. ¡Hasta los separa por comunidad autónoma! Además de las palabras, también explica los gestos con los que insultamos y nos explica los insultos más famosos de la historia, ya sea entre escritores, en el cine, en política y en el deporte.

No caigas en el calco y aprende a insultar como es debido.

¿Dónde coño lo encontramos? En Afaomega.

  • 100 insults imprescindibles en català, Pau Vidal (Cossetània, 2014)

Como hablante del catalán, el ámbito de los insultos se vuelve aún más peliagudo. Existe una influencia enorme del castellano que al final nos hace incurrir en barbarismos innecesarios. El filólogo Pau Vidal ha reunido más de cien insultos genuinos y nos los descubre señalando el origen, el significado actual y los ámbitos de uso y, además, nos los acompaña de un «emprenyòmetre» (cabreómetro) para medir el grado de intensidad según como lo reciben los destinatarios. Un libro divertido y gamberro para aprender a insultar bien en catalán.

On coi el trobem? Casa del libro.

  • Diccionari de renecs i paraulotes, Pere Verdaguer (El trabucaire, 1999)

Un compendio excelente de palabrotas y palabras soeces, sobre todo sexuales en catalán. Una obra imprescindible por su riqueza de léxico y abundancia de sinónimos para cada palabra.

¿Dónde comprarlo? En Casa del libroLa Central y Amazon.

SEXO Y EROTISMO (LINGÜÍSTICOS)

Si sois lectores habituales del blog, sabréis que he dedicado varios artículos a la traducción erótica y al lenguaje sexual, una rama de estudio que está aún en paños menores. Aquí van algunos de los recursos que más interesantes me parecen.

  • Diccionario del sexo y el erotismo, Félix Rodríguez González (Alianza, 2011)

«Solo del pene y de la vagina he recopilado más de 200 sinónimos —dice Félix Rodríguez en una entrevista—. Me llaman la atención expresiones como “pantalón para sordomudos”. Y otras tan plásticas como “sartén”, donde se estrellan los huevos, y “frontón”, donde se estrellan las pelotas». Todo un estudioso de la lengua. Sin ironía.

Un diccionario muy completo con sus más 6 200 voces que ofrece la más extensa y actualizada recopilación en torno al sexo, el erotismo y la sexualidad en nuestra lengua, tal y como aparecen en los medios de comunicación y en el habla diaria. Aparte de su significado, se examinan el origen y la evolución de las palabras y frases más significativas, así como algunos modismos formados a partir de ellas. Dada su interdisciplinariedad, el libro resultará de interés para el público general y para profesores e investigadores de muy diferentes campos relacionados con el lenguaje, como la lexicología, la lexicografía, la etimología, la semántica y la sociolingüística, y de disciplinas como la sociología y otras ciencias humanas.

¿Dónde encontrarlo? En Casa del libro.

  • Diccionario multilingüe de BDSM, Bartomeu Domènech y Sibil·la Martí (Bellaterra, 2004)

A pesar de la interminable fuente de recursos que encontramos en Internet para temas sexuales, la red sigue siendo un ámbito donde los tecnicismos son, básicamente, anglicismos, sobre todo los relacionados con el BDSM.

Pero es difícil separar el grano de la paja y encontrar buen material de referencia. Este diccionario lo es. No solo va más allá a la hora de buscar buenas traducciones en castellano de estos términos sino que nos da una breve explicación y aporta las versiones en catalán, inglés y francés.

¿Dónde encontrarlo? En Casa del libro, Amazon.

  • Enciclopedia erótica del cómic, Luis Gasca y Román Gubern (Cátedra, 2012)

Casi 500 páginas con miembros, posturas y filias de todo tipo explicadas al detalle, con apuntes históricos y viñetas a todo color.

Como explican en este artículo: «El libro tiene dos formas de consulta, según nos comenta Gubern: “Por un lado está ordenado alfabéticamente, desde Acrofilia (placer derivado de la altura física) hasta la palabra Zoofilia que cierra el libro y no necesita explicación. Y por otra parte, al final hay un índice temático ordenado por los sentidos (vista, tacto, oído…), anatomía, ropa, ritos… creo que sería muy útil para la Academia de la Lengua Española porque hay muchos términos, la mayoría derivados del latín o el griego, que todavía no figuran en el Diccionario y que estoy convencido de que estarán en un futuro cercano. Yo no soy sexólogo —continúa Gubern— pero me rodeé de enciclopedias de sexología. Iba consultándolas y hacia resúmenes. La sexología es una ciencia poco extendida y a veces tenía que interpretar las definiciones. Pero creo que el libro  tiene bastante rigor científico y un gran valor iconográfico, erudito y cognitivo”».

¿Dónde encontrarla? En Casa del libro, Fnac.

  • Lo que nunca se aprendió en clase. Eufemismos y disfemimos en el lenguaje erótico inglés, Pedro J. Chamizo Domínguez y Francisco Sánchez Benedito (Comares, 2000)

Este volumen es distinto a los anteriores ya que explora cuestiones puramente lingüísticas. Como el mismo Sánchez explica en su blog: «El libro se divide en dos partes. La primera parte es un estudio teórico del eufemismo y del disfemismo: concepto, funciones, tipos principales, etc. La segunda parte consta de un corpus léxico que contiene una amplia muestra (más de 3 000) de los eufemismos y disfemismos usados en inglés en este campo, desde el siglo XVII hasta nuestros días, la clasificación de los mismos en lexicalizados o semi-lexicalizados, según conserven o hayan perdido ya su ambigüedad y la agrupación en esferas conceptuales: guerra, monta, caza, pesca, alimentos, juegos y diversiones, viajes, comercio, religión, etc., con objeto de determinar las distintas clases de imágenes mentales usadas en inglés para este tipo de lenguaje tabú».

Para mí es un libro imprescindible para todos los interesados en explorar el lenguaje erótico inglés. Sin duda, es una buena ayuda cuando nos enfrentamos a textos de este tipo.

¿Dónde encontrarlo? En Editorial ComaresCasa del libro.

ONOMATOPEYAS

Las grandes olvidadas y, sin embargo, tan útiles en cómic, en traducción audiovisual y en literaria.

  • Diccionari d’onomatopeies i altres interjeccions [ Multilingüe], Manel Riera-Eures y Margarida Sanjaume.

Una herramienta imprescindible para asesores lingüísticos, correctores, traductores, redactores y muy útil también para todos los interesados en la oralidad y lo coloquial. Es un repertorio sistemático y exhaustivo de las onomatopeyas y otras interjecciones del catalán, con indicación de variables formales y polisémicas, con definiciones y ejemplos contextualizadores, con notas de información adicional (sobre pronunciación, grafía, gesticulación asociada a la interjección, combinación de interjecciones, sentidos figurados, etc.).

Si bien el cuerpo central está en catalán, encontrareis equivalencias en inglés, español y francés, y eso es lo que considero más importante para recomendarlo. Ya sabéis, las onomatopeyas han sido siempre las más incomprendidas.

Un ejemplo:

Onomatopeies: exemple

¿Dónde encontrarlo? En Casa del Libro, Fnac.

CURIOSIDADES LINGÜÍSTICAS

A buen entendedor, pocas palabras bastan, pero curiosidades y chorradas lingüísticas nunca son suficientes, sobre todo si eres traductor.

  • The meaning of Tingo, Adam Jacot de Boinod (Penguin, 2005)

Si os gustan esos artículos de «Las 10 palabras que el idioma X debería importar del idioma Y» o el tan manido «10 palabras intraducibles del idioma Z», este libro os encantará. Dividido en ámbitos como el amor, la familia,  los números, los animales, etc., está escrito con guasa e ilustrado con mucha gracia.

Un ejemplo:

Tingo: ejemplo

No es de esos libros que usareis para documentaros, pero sí para saciar la típica curiosidad del traductor.

¿Y dónde está? En Amazon.

  • Compendio general e innecesario de cosas que nunca pensó que le fueran a importar, Cristina García-Tornel (Debate, 2013)

Fantástico para jugar al Trivial o concursar en la tele, eso para empezar. En un mismo libro puedes encontrar los diez animales más peligrosos, la historia del cartel de «Hollywood» (que originalmente decía Hollywoodland), quiénes fueron las primeras mujeres astronautas, la extinción del pingüino auténtico, los diez mayores fracasos del cine, teoría y práctica del beso (el más largo de la historia duró 58 horas, 35 minutos y 58 segundos), entre muchos otros.

En cuanto a lengua, recopila y explica las figuras literarias y retóricas, nos brinda un breve diccionario de palabras curiosas, aporta la etimología de algunas expresiones e incluso lo que se esconde tras el nombre de algunos objetos cotidianos, etc.

Ideal para ir leyendo a ratitos, sin seguir el orden de las páginas y dejarte sorprender.

¿Dónde encontrarlo? En Casa del libro, Fnac.

INGLÉS COLOQUIAL

Leer en inglés y ver las películas en versión original ayuda mucho, sí, pero si necesitáis un extra, aquí van algunos libritos con el inglés de la calle.

Inglés coloquial

  • El inglés de la calle (Larousse Editorial, 2012)

Este volumen se ocupa de la lengua viva, del inglés de las conversaciones cotidianas, que aparece en las películas y en la tele, que surge con frecuencia en el habla pero del que no se ocupan habitualmente las academias e incluso muchos de los diccionarios.

Recopila miles de frases y expresiones, del inglés británico y del americano, organizadas temáticamente para facilitar las búsquedas, y marca los diferentes registros (coloquial, vulgar, familiar, formal) para delimitar claramente su uso.

¿Dónde encontrarlo? En Agapea.

  • Inglés sin censura (Langenscheidt, 2011)

Librito que recoge expresiones en inglés sobre las relaciones personales, el sexo, la tecnología, el bar, etc., todo desde el prisma de la supervivencia en el país, ya sea en el Reino Unido o en Estados Unidos, puesto que marca las variantes en los términos.

Un ejemplo:

la foto 2 (13)

¿Dónde está? En Casa del libroFnac.

  • Word up!, Mark DC McKinnon y Almudena Sáiz García (Pons, 2009)

Un divertido diccionario (inglés-español/español-inglés) con las palabras y expresiones más útiles y curiosas de la lengua coloquial, tanto del inglés británico como del americano. Como los anteriores, incluye términos que no aparecen ni en los diccionarios convencionales ni en los libros de texto, bien porque son tabú, políticamente incorrectos o simplemente porque son de reciente creación.

Por su estructura bidireccional, es ideal también para todos los hablantes de inglés que quieran acercarse al español que se utiliza hoy en día. 100% bilingüe y con ejemplos extraídos de fuentes reales: series de tv, chats, películas, canciones y, sobre todo, de la calle.

¿Y dónde lo encuentro? En Amazon, Casa del libro.

ESPAÑOL Y CATALÁN: INTERFERENCIAS

Cuando se hablan indistintamente ambas lenguas, por muy claro que creas que lo tienes, siempre se producen mezclas. A continuación, un par de libritos con las dudas más habituales para no caer en las interferencias típicas entre estos idiomas.

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  •  Catanyol.es. El catanyol es cura. Interferències castellà-català, Pau Vidal (Barcanova, 2012)

Una pequeña joya sobre el catanyol (català + espanyol), es decir, la mezcla incorrecta de ambos idiomas o, mejor dicho, la inclusión de una palabra castellanizada en un enunciado en catalán. El libro incluye multitud de frases reales y su debida corrección, junto con una explicación del error. Además se divide en tres secciones según lo detectable y lo grave que pueda ser el error: errores flagrantes de léxico o construcción; palabras o expresiones correctas/existentes en catalán, pero mal usadas o bien calcos de otras lenguas; casos más sutiles porque la costumbre y el elevado grado de difusión han provocado que parezcan normales.

Incluye una síntesis final de todo lo expuesto y un índice alfabético para encontrar los casos más concretos.

¿Dónde encontrarlo? En Casa del libro, Fnac.

  • Diccionari de barbarismes, Josep Ruaix i Vinyet (Claret, 2011)

Este diccionario proporciona la forma exacta de los llamados barbarismos o errores por interferencia en la lengua de procedencia y distingue entre forasterismes o extranjerismos (palabras o expresiones con fonética total o parcialmente extranjera), barbarismos propios de personas o sectores con poca competencia lingüística , barbarismos ordinarios (más o menos generalizados, más o menos inconscientes) y barbarismos discutidos o dudosos (sobre los que se da la información suficiente para que el lector se pueda formar un criterio propio). En resumen, un diccionario muy útil para depurar el lenguaje.

Lo que resulta más útil es que se puede buscar la palabra directamente y saber al momento si el término en cuestión es catalán o un barbarismo, en cuyo caso se dice cuál es el término correcto. Aporta frases de ejemplo y notas de uso.

Para que os hagáis una idea, sería una versión mucho más ampliada, mejorada y con ejemplos de algo así: Vocabulari de barbarismes.

¿Dónde encontrarlo? En Claret, Amazon.

filigranaHasta aquí esta nueva tanda de libros. Los enlaces a los sitios de compra no responden a ningún criterio en particular; obviamente existen otros puntos de venta. Simplemente son una ayuda por si decidís comprarlos.

Si sabéis de algún otro libro interesante de estas categorías o de cualquier otra, no dudéis en dejar vuestra recomendación en los comentarios.

¡Gracias por leer y hasta la próxima!

Sexo oral y escrito II. (Auto)censura

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El sexo vende, pero a veces hay que suavizarlo. Eso vimos en el artículo anterior, en el que repasamos el argot sexual y sus eufemismos. En esta ocasión nos centramos en otras formas de atenuación que trascienden lo puramente lingüístico: la censura y la autocensura, y las veremos aplicadas en literatura (novelas originales y traducciones) y en el mundo audiovisual.

«La traducción de las palabrotas o del lenguaje relacionado muy a menudo depende de las circunstancias históricas y políticas, además de ser un espacio de lucha personal, de disidencia ética y moral, de controversias religiosas e ideológicas, y de una cierta autocensura», describían con acierto Bou y Pennock en un artículo de 1992 sobre la traducción de Wilt, de Tom Sharpe.

Al traducir el sexo no solo está en juego la corrección gramatical o el léxico. Además de los significados reales de las expresiones relacionadas con el sexo, hay componentes estéticos, culturales, pragmáticos e ideológicos, así como una cuestión de ética lingüística.

La eliminación o atenuación de términos sexuales —o incluso la intensificación de los mismos— en la traducción suele traicionar la actitud personal del traductor sobre el comportamiento sexual humano y su verbalización. El traductor básicamente transfiere a su reescritura el nivel de aceptabilidad o la respetabilidad que concede a ciertas palabras o frases relacionadas con el sexo. Así pues, el análisis de la traducción del lenguaje sexual puede ser un indicador de la moral sexual de los traductores.

La traducción del lenguaje relacionado con el sexo es un terreno fértil para la articulación de censuras oficiales y también de una multiplicidad de autocensuras. En el siglo XXI no hay un estado aparente de censura puesto que se traducen miles de libros todos los años y la literatura erótica o pornográfica se distribuye sin problemas —al menos de forma patente—, pero tal vez sí podamos encontrar casos de autocensura del propio traductor o del editor, que sigue una determinada línea editorial.

Pop art

1. La autocensura

Dice Santaemilia en un artículo que «las autocensuras pueden incluir todo tipo de omisión, atenuación, tergiversación, (des)ajuste del original, etc. Incluso hoy en día, y a pesar del martilleo publicitario sobre géneros tan liberados y desinhibidos como la llamada chick lit o literatura para mujeres, la sorpresa acecha en cualquier rincón».

Para ilustrarlo, toma varios ejemplos de una novela de este género. En Maggie ve la luz (2003), la traducción española de Angels (2002), de Marian Keyes, una de las reinas del chick lit, notamos la eliminación, aquí y allá, de algunas expresiones como It’d be like licking a mackerel; lick someone’s mackerel; you’re a lickarse; narky bitch; así como la eliminación de algunas referencias explícitas al lesbianismo; o de ciertos usos de fuck como intensificador.

Comenta Santaemilia que dichas eliminaciones pueden atribuirse a un cierto autocontrol por parte de la traductora, o a cierta reserva sobre las alusiones sexuales. Sin embargo, lo que no se entiende es que en ese mismo libro, la traductora española omitiera un fragmento de 1 006 palabras en que la autora hace una comparación satírica entre el desarrollo de una misa en Los Ángeles y en la Irlanda archicatólica. ¿Por qué? ¿Se puede hablar de un descuido en este caso?

«El ejercicio de la autocensura se presta a diversas interpretaciones: reservas morales o éticas, autocontrol, libre ejercicio de la manipulación del texto original, etc. En todo caso, y para referirnos a la traducción de las alusiones sexuales en la literatura, habremos de convenir que traducir –y traducir el sexo quizá más aún– constituye un ámbito muy sensible, sujeto a posibles censuras, autocensuras, prejuicios o posturas ideológicas muy definidas. La traducción interlingüística no es, en modo alguno, una actividad transparente.»

Algo parecido sucede con la traducción de El guardián entre el centeno (1978), que carece de la mayoría de sus rasgos coloquiales, tales como blasfemias o improperios relacionados con el sexo. Sirva como ejemplo este fragmento estudiado por Santaemilia en otro de sus artículos:

Fragmentos de la novela general y la traducida en una versión de 1983.

Fragmentos de la versión original y la traducida en 1983.

Sorprende que el fragmento traducido sea más corto (cuando suele ser al contrario) y que se hayan eliminado esas expresiones, que aunque no estén tan cargadas de significado como otras, le dan mucho color al texto y son un rasgo de los personajes de Salinger. ¿Sería algo consciente o inconsciente? ¿Sería autocensura por parte del traductor o tal vez una directriz editorial?

2. La censura

Más allá de las preferencias y los reparos personales encontramos la censura propiamente dicha. Antiguamente eran los tribunales eclesiásticos los que tenían competencia sobre las publicaciones eróticas y pornográficas, en algunos países hasta bien entrado el siglo XX, en colaboración con otras instituciones.

Por lo que respecta a la literatura, había muchas dificultades para publicar obras eróticas (el editor se arriesgaba a ganarse una buena multa) y en materia de traducción podemos imaginar que muchas obras tardaran en traducirse o no se tradujeran directamente.

2.1. La censura en España

Los peores años de a censura en España se deben a Arias Salgado —en su faceta de ministro de Educación y Turismo—, que compartía con Franco una auténtica obsesión por salvar a los españoles de las llamas del infierno; un periodo ominoso que duró hasta la supresión de la censura en 1977.

locked book

En nuestro país, sexo y religión aparte, tampoco gustaba que el cine y la literatura circularan en los «idiomas regionales». El doblaje obligatorio ayudaba mucho a cambiar diálogos considerados inoportunos, libertarios o pecaminosos, y esto muchas veces llevaba a la incomprensión de las relaciones entre los personajes: convertían a esposos en hermanos (Mogambo), palabras de amor desesperado en ferviente oración (Las nieves del Kilimanjaro) o al marido en padre (El ídolo de barro), entre otros ejemplos que veremos al final del presente artículo.

En cuanto a literatura, el sexo y la política eran los temas que más ocupados tenían a los censores, muchos de ellos grandes escritores como Cela que, paradójicamente, tuvo que publicar La colmena en Buenos Aires primero y en España diez años después porque los censores querían suprimir todas las alusiones sexuales. El franquismo censuró a célebres plumas como Larra, Espronceda, Galdós, Valle Inclán, Jovellanos, Machado y Blasco Ibáñez.

Veamos a continuación otros casos célebres.

2.2. Algunos libros prohibidos

En el siglo XIX se prohibió la edición y venta de obras pornográficas y eróticas en el Reino Unido. Uno de los libros más prohibidos, perseguidos y censurados de la historia es Fanny Hill: Memoirs of a Woman of Pleasure (popularmente conocida como Fanny Hill), de John Cleland. De hecho, se la considera «la primera prosa pornográfica inglesa; la primera pornografía que usa la forma de novela».

Se armó tal revuelo tras su publicación en 1748 que las autoridades se apresuraron a condenarla, pero su éxito clandestino fue enorme hasta que su edición legal fue aprobada en Reino Unido en 1970. Fanny Hill no se tradujo hasta 1976. [Si os pica la curiosidad, podéis leer algunos fragmentos aquí: http://alamordelalumbre.es.tl/Fanny-Hill,-fragmentos–k1-John-Cleland-k2-.htm]

El amante de Lady Chatterley (1950) fue otro de los grandes perseguidos. Penguin publicó esta obra de D. H. Lawrence tal cual y no gustó que hubiera tantos fuck que, aunque es un término documentado antes de 1500, los poderes establecidos consideraban impublicable. Sucedía lo mismo con la palabra cunt, palabra tabú casi por excelencia en el mundo anglosajón.

Ni que decir tiene que la publicación se agotó. Sin embargo, en cumplimiento de la Ley sobre Publicaciones Obscenas de 1959, Penguin fue llevada a juicio. Durante el juicio, la editorial usó el argumento de que los libros con valor literario no podían ser obscenos. Al final, Penguin acabó absuelta.

En Azotes y caricias (2013) explican que «en juicios posteriores contra creaciones literarias de carácter erótico se dio luz verde hasta a obras pornográficas sin ningún valor artístico. Hoy vale casi todo menos la pornografía violenta o la pedófila» y nos ofrecen un listado de obras que han acabado con prohibiciones a lo largo de los años:

  • Cándido, de Voltaire: confiscado en 1930 por la Aduana estadounidense por obscenidad.
  • Un mundo feliz, de Aldous Huxley: prohibido en Irlanda en 1932 por incluir referencias a la promiscuidad sexual.
  • Diario de Ana Frank, de Ana Frank: vetado  en los colegios de Virginia por una serie de quejas por sus «temas sexuales».
  • Lolita, de Vladimir Nabokov: prohibido en Francia, Reino Unido, Argentina, Nueva Zelanda y Sudáfrica por su presunta obscenidad. Luego se hizo famosa la edición en cuya portada la niña chupaba una piruleta.
  • Madame Bovary, de Gustave Flaubert: a pesar de ser un clásico de la literatura, acusaron al autor de ofensa a la moral pública.
  • Ulises, de James Joyce: prohibido en Gran Bretaña y Estados Unidos durante los años treinta por su contenido sexual.
  • Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll: prohibida en un instituto estadounidense por contener referencias a la masturbación y las fantasías sexuales. Y prohibido en China en 1931 por el don del habla que tenían los animales. En fin…

El autor de Azotes y caricias hace una mención especial al Opus Dei, que tiene un listado de 60 000 libros prohibidos en el que se encuentran obras como El extranjero, de Camus o Ética para Amador, de Fernando Savater.

3. La censura en el cine

La censura en el cine ha ocupado miles de páginas y ha sido tema central en multitud de obras, de modo que solo veremos algunos casos. En general, no obstante, se observa en los censores un odio especial por temas religiosos y moralmente reprobables, pero también por las cuestiones políticas que no cuadraran con la ideología franquista. Por ejemplo, en La torre de los siete jorobados (1944), los croupiers de la ruleta no podían cantar «rojo» al final de las jugadas sino «colorado». En Casablanca (1942), los censores borraron el pasado de Rick (Humphrey Bogart) como combatiente en la guerra de España y cualquier mención a sus tendencias republicanas, claro.

Pero no solo eliminaban y cambiaban, en ocasiones también añadieron, como en Ladrón de bicicletas (1948), a la que añadieron una voz en off consoladora ante el panorama desolador con el que terminaba la película:

 

Mogambo (1953)

El caso de la censura en Mogambo es muy especial. Como nos explican en GuionOriginal, la película «sufrió la censura franquista por la infidelidad de Grace Kelly hacia su marido. La censura no podía consentir que Clark Gable sedujese a una mujer casada, y para solucionarlo decidieron modificar el guion y por consiguiente el doblaje, haciendo creer que Donald Sinden y Grace Kelly no estaban casados, sino que eran tan solo hermanos». Me los imagino valorando la gravedad del adulterio y del incesto y decidiendo al final que hacerlos pasar por hermanos tampoco era para tanto.

Bueno, juzgadlo vosotros mismos en este fragmento:

Al parecer, les debió de gustar porque los censores volvieron a hacerlo en El ídolo de barro (1949), una película de boxeo con Kirk Douglas como protagonista. En este caso convirtieron a una pareja casada en padre e hija para tapar la infidelidad de la esposa.

Las lluvias de Ranchipur (1955)

En esta película Lana Turner, una mujer casada, se encapricha de un apuesto galán hindú, Richard Burton. En la versión original, al marido le ataca un tigre y acaba malherido. En la española, se eliminaron todas las escenas posteriores en las que sale el actor para sugerir que ella está viuda y, por tanto, no es pecaminoso su flirteo con el galán.

Arco de triunfo (1948)

En Strambotic nos explican que esta película, protagonizada por Ingrid Bergman y Charles Boyer, tuvo también su dosis de infidelidad «salvo en España, donde el doblaje censor hizo de las suyas. En una de las escenas, a Bergman le preguntan por el hombre que la acompaña, a la sazón, su amante: “¿Es su marido?”, a lo que ella niega con la cabeza mientras de sus labios sale un claro y nítido “Sí”».

La condesa descalza (1954)

El personaje central (Ava Gardner) mantiene una relación extramatrimonial porque su marido es impotente. Una vez más, el doblaje alteró las relaciones; el marido pasó a ser hermano, y así la condesa no muere a manos del marido que descubre el adulterio sino a manos de su hermano, que considera pecaminosa una relación prematrimonial

Y hasta aquí el repaso a la censura y la autocensura, temas que dan para mucho más que una mera entrada de blog. ¿Conocéis algún ejemplo más de censura o autocensura en obras literarias o audiovisuales? ¿Os habéis encontrado algún fragmento chocante o bien omisiones en algún libro?

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Para saber más:

Sexo oral y escrito: argot, eufemismos y etimología

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Cuando hablamos de tabús casi lo primero que nos viene a la cabeza es el sexo. Puede que en ningún otro campo haya tanta jerga y tantos eufemismos como en el sexo y el erotismo; tantas maneras de nombrar lo innombrable.

Es muy difícil pensar en el lenguaje sexual sin ser consciente de todas las implicaciones que existen, incluso a nivel personal. Por ejemplo, si una persona usa muy pocas palabras sexuales o las evita directamente se le tilda de puritano o mojigato, pero si las emplea en exceso es alguien malhablado, obsceno, indecente, etc. Como afirma José Santaemilia, el sexo es quizá el discurso que más nos construye como seres ideológicos.

Ya habíamos hablado en este blog de cómo maquillamos la realidad con los eufemismos en castellano y cómo edulcoramos las cosas en inglés. Habíamos tratado las cuestiones políticas, económicas y hasta las más cotidianas. Ya era hora de abordar los eufemismos en el lenguaje sexual. Y como no solo de eufemismos y sinónimos vive el hombre, veremos también la etimología de algunos de los términos sexuales más comunes. Nunca te acostarás sin saber algo más.

A vueltas con la Biblia

Si el lenguaje sexual es delicado de por sí en nuestro día a día, aún más en la Biblia, el texto sagrado por excelencia (y ya sabéis que sexo y religión no maridan bien). Hay varias anécdotas al respecto, pero hay dos que me llaman la atención en cuanto a tabús y eufemismos.

Tom Cutler (a través del traductor Jofre Homedes) explica en Azotes y caricias (2013) que el Antiguo Testamento está repleto de alusiones sexuales en general, empezando por una de sus prohibiciones más famosas, «No cometerás adulterio» (el séptimo mandamiento). Por desgracia para un impresor de la Biblia, en 1631 el error de un cajista provocó la omisión de la palabra «no», con lo que la frase pasó a ser «Cometerás adulterio». El impresor fue multado y tuvo que reducir los libros a pulpa. En 2010 se puso a la venta por 89 500 dólares uno de los pocos ejemplares restantes de lo que muchos llaman la Biblia viciosa.

Eso le pasó a un cajista y fue un error, pero se ve que a los traductores de la Biblia algunas cosas les daban cierto apuro y encontramos uno de los primeros eufemismos. En el Génesis 47, 29 se dice: «Cuando los días de Israel tocaron a su fin, llamó a su hijo José y le dijo “Si he hallado gracia a tus ojos, pon tu mano debajo de mi muslo y hazme ese favor y lealtad; no me sepultes en Egipto”».

Los traductores lo habían suavizado un poco al convertir «pene» en «muslo». En esa época existía la idea de que si alguien hacía un juramento solemne y daba falso testimonio, sus testículos corrían peligro. De hecho, aquí se podría establecer una relación más: «testamento» y «testificar», que parecen compartir raíz con «testículo». Sin embargo, en delcastellano comentan que, en realidad, la raíz es la de tres y la de stare: el testigo es la tercera persona que hay en una situación delicada.

Al final, a la Biblia tendrán que ponerle unos adhesivos como se está empezando a hacer en el caso de las novelas eróticas.

¿Advertencia o estrategia publicitaria? Tal vez lo segundo.

¿Advertencia o estrategia publicitaria? Apostaría por lo segundo.

Argot sexual, eufemismos y disfemismos

Que las palabras son poderosas no es algo que lingüistas, traductores y demás amantes de lo escrito nos saquemos de la manga para justificar nuestras pulsiones (que también). El cerebro procesa las palabrotas —incluidas las sexuales— en las zonas más primitivas, las que gestionan las emociones y el instinto. De ahí viene el automatismo de soltarlas cuando te das un golpe en el dedo con la pata de una mesa, por ejemplo. La parte del cerebro en la que residen estas palabras es el hipotálamo.

Las palabrotas sexuales poseen un gran componente emocional; todo indica que estas «guarrerías» van ligadas al deseo y pueden tener un efecto estimulante en la pareja. Unos estudios han descubierto que esas palabras tan directas se graban más en la memoria que otras que no son sexuales ni emocionales, y provocan un efecto físico no solo en quien las oye, sino en quien las dice.

No obstante, las palabras que conforman el argot sexual están mucho más connotadas y, en muchos casos, son más graciosas que sus equivalentes más explícitos. Parece que no solo hay abundancia de eufemismos (grosso modo, palabras que embellecen el referente), sino también de disfemismos (palabras que las afean, como cuando llamamos «matasanos» a un médico o «loquero» a un psicólogo), pero esto lo veremos a continuación.

Eufemismos

El lenguaje tabú

Francisco Sánchez Benedito en su artículo «Eufemismo y fraseología sexual en inglés» (en The Language of Sex: Saying and Not Saying) nos explica de maravilla qué es y cómo funciona el lenguaje tabú y los eufemismos. Nos dice que en casi todas las lenguas hay palabras obscenas que se consideran indecentes y ofensivas para la moralidad sexual aceptada. En inglés, estas obscenidades también se llaman four-letter words, porque la mayoría tienen cuatro letras: to fuck, to come, to blow, to wank, cunt, cock, etc.

Aunque el rechazo social es evidente, el lenguaje tabú cumple unas funciones sociales muy definidas:

  1. Ahuyentar los males, como en el caso de los gritos obscenos del populacho romano a los generales triunfadores. Aunque hoy está en desuso, aún oímos expresiones como «¡Qué bien juega, el hijo de puta!».
  2. Expresar una agresión, humillación o insulto: son of a bitch, fucking bastard, silly bitch, asshole, motherfucker, etc.
  3. Expresar humor, que a menudo esconde el deseo de provocar o insultar  un determinado colectivo.
  4. Expresar excitación, como en el caso del lenguaje obsceno empleado por los amantes en el acto sexual.

Claro que, como explica Sánchez Benedito, a veces el término se desgasta tanto que termina por quedar vacío de significado, como ocurre con fucking. Para traducir estos términos habrá que tener en cuenta todo esto. Para un ‘Where’s the fucking paper?’ no hace falta un «joder» o el recurrente «puto», basta con un «¿Dónde está el dichoso papel» si se quiere o bien cambiarlo de sitio, por ejemplo, con un «¿Dónde leches está el papel?». Tampoco ahondaré en esto, puesto que ya lo abordé en un artículo sobre el lenguaje soez.

Como las obscenidades básicas no son socialmente aceptables, se buscan otras palabras que no hieran los oídos de las personas decentes, los eufemismos: decir «miembro» (the male member) en lugar de «pene» o «polla» (cock, prick, dick) o «acostarse» (to sleep with) en lugar de «follar» (to fuck).

El disfemismo también oculta la obscenidad, pero resalta los aspectos más grotescos o humorísticos de la palabra tabú, como cuando decimos «estar con el tomate» en lugar de decir que nos ha bajado la regla (en inglés, to have the painters in).

Lo curioso de todo es que, probablemente, muchas obscenidades nacieron como eufemismos: cock, usado ya por Shakespeare, procede del nombre dado al grifo de un barril en forma de cuello de gallo, de modo que tal vez empezó a usarse de forma eufemística en el siglo XVII.

Puede que hasta to fuck (cuya etimología se desconoce y se usa desde el siglo XVI) naciera como eufemismo, ya que podría estar relacionado con el latín pungere («pinchar») o con el francés foutre (del latín futuere) y el alemán ficken, con el significado primario de «golpear» y el secundario de «copular».

a) El acto sexual

Entremos ya en materia. Pongamos por ejemplo el acto sexual en toda su variedad: se llama «apareamiento» en zoología, «cópula» o «coito» entre los científicos, «acostarse» en registro informal, «relaciones íntimas» en los tribunales y en el bar encontramos todo un sinfín de términos, como «joder», «follar», «tirarse a alguien», «echar un polvo», «chingar», etc.

Y las etimologías son diversas también. Caso curioso es el de «follar», documentado desde 1732 con el significado de «soltar con fuelle»; en 1800 pasó a significar «soltar una ventosidad» y a partir de principios del siglo XX ya se documenta como «practicar el coito». Puede ser un simple doblete de «hollar» («pisar», como se hace con las uvas para obtener vino. En catalán existe el término coloquial «pitjar» en el mismo sentido que el castellano actual). Por su lado, Coromines, eminencia en etimología, dice que «hollar» viene de fullare.

Bebida espirituosa de nombre chocante para los españoles. El nombre se debe al apellido del dueño.

Bebida espirituosa de nombre chocante para los españoles. El nombre se debe al apellido del dueño.

La otra posibilidad es que «follar» venga de, o al menos esté relacionada con «folgar», que equivale a «gozar», como puede leerse en este párrafo de “La Celestina”: «…o me fingiré loco, por mejor gozar deste sabroso deleyte de mis amores, como hizo aquel gran capitán Ulixes por evitar la batalla troyana y holgar con Penélope su mujer».

En cualquier caso, está muy presente en nuestro idioma, junto con muchos otros vocablos y expresiones:

Abrir la almeja Azucarar el churro Beneficiarse
Cabalgar Calzarse Cepillarse
Dar candela Darle al tema Echar un casquete
Echar un polvo Encamisar el cilindro Endiñar
Ensartar Galopar Hacer el meteysaca
Jincar Llevar al huerto Meterla en caliente
Mojar el churro Montárselo Ñaca ñaca
Pasar por la piedra Plantar el nabo Poner mirando a Cuenca
Pulir la cacerola Regar la lechuga Remover el puchero
Revolcarse Romper muelles Sacar las telarañas
Taladrar Vaciar el cargador Zumbarse

Con respecto a los tabús y eufemismos, igual que cuando se habla de terminología general, es importante tener en cuenta de qué país estamos hablando. En Latinoamérica se usan con sentido sexual palabras que aquí carecen de esa connotación («coger», «tirar», «bicho», «concha», etc.). Un ejemplo gracioso es que en México suelen llamar «blanquillos» a los huevos (de gallina) para evitar la confusión con los masculinos.

b) El pene

Seguimos con el pene, del que se conocen más de cien términos latinos como vomer (arado) o penis, que significa «cola». Curiosamente, la cabeza de este órgano se llama «glande», del latín glans, «bellota». Todo está relacionado.

En cuanto a «polla», bueno, se dice que el pene y los testículos parecen un ave (los testículos serían las alas). Entre los romanos era frecuente este tipo de representación y en La interpretación de los sueños de Freud también se habla del tema. Solo basta con comparar con el vocablo inglés cock o el eufemismo en castellano, «el pajarito», y el catalán, «el pardal» (gorrión).

Como expresión, a «pollas en vinagre» se le atribuyen 2 orígenes: puede venir de la especialidad castellana de escabechar las pollas de agua (una especie de aves zancudas) y de la costumbre romana de conservar en vinagre los brotes frescos de los espárragos (pullus en latín), según nos cuenta Héloïse Guerrier en Con dos huevos.

Ilustración de David Sánchez para la expresión en el libro «Con dos huevos».

Ilustración de David Sánchez para la expresión en el libro «Con dos huevos».

Digresión etimológica aparte, la mayoría de los términos usados para designar las partes masculinas son más duros que las femeninas. Muchas veces toman nombres de armas y herramientas; el léxico es más activo.

Anguila Asunto Badajo
Banana Bandurria Bicho
Boa Brocha Butifarra
Canario Carne en barra Chorizo
Chupachups Churra Cigala
Cimbrel Cipote Ciruelo
Cola Flauta Freno de mano
Mango Manguera Mástil
Matraca Micrófono Minga
Monstruo de un solo ojo Morcilla Músculo del amor
Nardo Pajarito Picha
Pija Pirula Pistola
Pito Polla Porra
Salchichón Sardina Señor venas
Tercera pierna Termómetro vaginal Trabuco
Trípode Trompa Tronco
Vara Verga Zambomba

c) La vagina

Cuando decimos que alguien sabe latín es por algo. En cuanto a la vagina, una vez más, encontramos que tiene raíces latinas y su significado es «vaina». Lo mismo sucede con su exterior, que tiene el mismo nombre que en latín, «vulva». Y «coño» viene de cunnus, latín otra vez.

Sin embargo, cuidado con la expresión «Dar el coñazo», porque no viene del órgano genital; deriva del latín conatus («esfuerzo», «empeño» y de ahí, «conato» también).

Ilustración de David Sánchez para la expresión en el libro «Con dos huevos».

Ilustración de David Sánchez para la expresión en el libro «Con dos huevos».

Si en el caso masculino veíamos que abundaban las expresiones bélicas, en esta ocasión encontramos flores, moluscos y muchas palabras que empiezan por «c»:

Abrefácil Almeja Baticueva
Bollo Breva Castaña
Chichi Chirla Chirri
Chocho Chumino Concha
Conejo Coño Cosa
Cueva Estuche Felpudo
Hachazo Higo Hoyo
Hucha Jaula Marisco
Mejillón Panocha Papa
Papaya Partes pudendas Pepe
Potorro Sacapuntas Seta
Sonrisa vertical Tajo Toto

d) Los pechos

La palabra «pecho» procede del latín pectus, de ahí también «pectoral». Con «busto» empiezan las rarezas puesto que proviene del latín bustum que designaba la hoguera, el lugar donde se incineraban los muertos, y la tumba, el monumento funerario. Bustum deriva del verbo burere y urere (quemar). A su vez, los monumentos funerarios solían tener como adorno un busto del difunto. Curioso, ¿verdad?

Los equivalentes en argot, ya sean eufemismos o disfemismos, son variadísimos aunque, una vez más, muchos usan referentes alimenticios.

Airbags Albaricoques Aldabas
Almohadas Amigas Balones
Berzas Bolas Bongos
Brevas Bufas Calabazas
Cántaros Carretas Cocos
Delantera Domingas Flanes
Gemelas Globos Mamas
Mamellas Manolas Melocotones
Melones Misiles Mostrador
Niñas Pechugas Peras
Perolas Piñas Ramonas
Salvavidas Sandías Sobrinas
Tetamen Tetas Ubres

e) Otras etimologías

Cuenta Tom Cutler que «orgasmo», la petite mort en francés (¡qué savoir faire tienen siempre!), como palabra tiene origen en el siglo V a.C. y aparece en un texto de Hipócrates, aunque es muy poco probable que se refiriera a lo mismo que ahora. La palabra deriva del griego orgasmos, de organ, que viene a ser el ardor animal, la excitación, cólera. Para referirse a cólera se reintrodujo en las lenguas modernas allá por el siglo XVII.

«Mastrubación» viene del latín masturbatio, que a su vez podría proceder de manus («mano») y turba («alteración», «excitación»), pero también de manus stuprare («violar con la mano») o manus turbare («excitar con la mano»).

Siguiendo con el latín, encontramos «cunnilingus», que viene de cunnus («vulva») y de lingere («lamer»). También tiene ascendencia latina «felación», que procede de fellare, literalmente «chupar».

Baile de nacionalidades

El carácter humorístico de los disfemismos y los términos tabú en general se observa sobre todo en lo que llamamos «calumnias étnicas» (ethnic slurs) que, según Sánchez Benedito, son disfemismos usados como chiste a expensas de otras nacionalidades, como a French (un francés), a Greek (un griego), basados en la supuesta predilección de los franceses por el sexo oral y los griegos por el anal.

En inglés también se observa en Irish toothache (dolor de muelas irlandés) al hablar de una erección o Irish wedding (boda irlandesa) para referirse a la masturbación, ambos basados en la negativa de los católicos irlandeses a usar métodos anticonceptivos por escrúpulos religiosos.

Un ejemplo curioso es el del tit fuck o titty fuck inglés, que en castellano llamamos «una cubana». Resulta que para Portugal, Italia, Francia, Polonia, Alemania, Austria, Suiza y Grecia, el gusto es nuestro y a esa práctica la llaman «una española». En Argentina, por otro lado, es «una turca». Y dentro del mismo inglés hay divergencias, en la variante norteamericana se le llama Dutch fuck («una holandesa») mientras que en la británica es French fuck, con lo que hay que llevar cuidado porque, en castellano, «un francés» es sexo oral.

Como último ejemplo encontramos la sífilis. El nombre «sífilis» fue creado por el poeta y cirujano veronés Girolamo Fracastoro en su poema épico latino Sýphilis sive morbus gállicus en 1530. El protagonista de la obra es un pastor llamado Sífilo. Sífilo y sus amigos desafiaron al dios griego Apolo, por lo que este los castigó con la enfermedad.

Según la Wikipedia, «las distintas denominaciones asumidas entre los siglos XV-XVI demuestran de manera inequívoca la vasta extensión de la enfermedad y el deseo de echar la culpa a los países vecinos». Así pues, en Italia se conocía como «sarna española»; en España fue «morbus gallicus» («mal francés») o «morbo gálico»; en Portugal se le llamó «mal español», igual que en los Países Bajos; en Rusia era la «enfermedad polaca»; en Turquía, la «enfermedad cristiana» y en Tahití, la «enfermedad británica».

Sea como sea, aunque la tolerancia social hacia los términos y frases de carácter sexual sea mayor actualmente, aún se observa cierto afán por evitar referirse a los órganos y actos sexuales con términos claros y directos. Seguimos echando mano a eufemismos y disfemismos que cumplen la función social de atenuar el objeto tabú.

Esto es lo que sucede en cuanto a lengua, en el próximo artículo hablaremos de literatura y sociedad: abordaremos la censura de las obras eróticas. Así pues, ¡hasta la próxima!

***

Para saber más:

  • Chamizo Domínguez, Pedro & Francisco Sánchez (2000). Lo que nunca se aprendió en clase: Eufemismos y disfemismos en el lenguaje erótico inglés, Granada: Comares.
  • Chamizo Domínguez, Pedro (2008). Tabú y lenguaje: las palabras vitandas y la censura lingüística.
  • Cutler, Tom; Homedes, Jofre (traductor) (2013). Azotes y caricias. Una historia irreverente del sexo. Barcelona: Random House Mondadori.
  • Guérrier, Héloïse; Sánchez, David (ilustrador) (2014). Con dos huevos. Bilbao: Astiberri.
  • Santaemilia, José (ed.) (2005). The Language of Sex: Saying & Not Saying, Valencia: Universitat de València.
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