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En la luna de Babel

~ Blog sobre lenguas y traducción

En la luna de Babel

Publicaciones de la categoría: Vida traductoril

Anecdotario ilustrado II

11 lunes Jun 2012

Posted by enlalunadebabel in Off topic, Vida traductoril

≈ 7 comentarios

Etiquetas

anécdotas, autónomo, dibujos, traducción

Dos semanas después del primer anecdotario ilustrado, hoy vuelvo con mis garabatillos para hablar de estas cosas nimias que pasan y que quizá vosotros hayáis sentido también en algún momento.

A veces es bueno tener pájaros en la cabeza

Tener ganas de hacer cosas y apuntar alto. Perder el miedo a salir de la zona de comodidad. Seguir tu instinto aunque existan riesgos o aunque los demás no estén de acuerdo. Cuando dije que quería estudiar Traducción muchos se extrañaron. ¿Con las buenas notas que sacas siempre? ¿Por qué no Derecho o Medicina, incluso? Pero cuando quieres algo de verdad, va bien tener algún pájaro que otro en la recámara.

Paso a paso pero sin perder el ritmo

Las cosas no suceden de la noche a la mañana. La agencia con la que trabajo más regularmente no me contestó el mail ofreciéndole «mis servicios de traducción» hasta casi un año después de habérselo enviado. Llevamos juntos siete años. ¿Quién me lo hubiera dicho cuando me desesperaba al no recibir contestación? Y me ha pasado bastantes veces más. Como suele decirse, la paciencia es la madre de la ciencia.

Encuentra tus fuentes de energía

Y no solo café, que es importante, pero no es lo principal. En mi caso saco energía de varios sitios: de los emails de agradecimiento de los clientes, de ver mi nombre escrito en un libro, del ratito que le dedico al dibujo y de los días que puedo salir en bici. Todo contribuye, aunque sean cosas aparentemente pequeñas.

Que las lágrimas no te impidan ver las estrellas

Sucederá. En algún momento meterás la pata. Hace unos años acepté un trabajo dos días antes de Navidad, era un trabajo aparentemente sencillo, que traduje y entregué a tiempo a pesar del poco margen que me dieron. Resulta que no hubo corrección posterior por parte de la agencia (con la que trabajaba por primera vez… y última) y hubo unos errores que, aunque pequeños, acabaron impresos en unos panfletos que tuvieron bastante difusión y que hubo que volver a imprimir. A nadie le gusta cometer errores y se pasa mal, pero de todo se sale. Todos fallamos, fracasamos o nos equivocamos alguna vez. Somos humanos. Aceptémoslo con humildad y sigamos adelante.

Cuidado con las relaciones absorbentes

Sí, me refiero al ordenador. ¡Y se me hace tan difícil! Es una herramienta indispensable para trabajar pero si no llevas cuidado, te absorbe, pierdes la noción del tiempo y la producción se va al garete. Reconozco que es una cuestión que aún tengo que pulir, por muchos años que hayan pasado ya. ¿Algún consejo para poder separarme de él sin dolor? 🙂

Anecdotario ilustrado

28 lunes May 2012

Posted by enlalunadebabel in Off topic, Vida traductoril

≈ 12 comentarios

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dibujo, estrés, ilustración, traducción, traductor, vida traductoril

No sé si os pasa, pero cuando estoy más estresada es cuando más ideas y ganas tengo de hacer cosas (otras cosas que no sean trabajar, evidentemente). Es en estos momentos cuando, curiosamente, más inspirada estoy para dedicarme a mi gran afición: el dibujo.

El problema es que esa inspiración va muchas veces ligada al mismo trabajo, de modo que he pensado en crear una serie de posts con esta temática. No serán exclusivamente anécdotas de traducción (para eso ya está Mox, el alter ego de Alejandro Moreno-Ramos) pero sí reflejaran situaciones cotidianas o pensamientos de un traductor o de un trabajador autónomo, por extensión.

Y a veces, sin previo aviso, el trabajo te engulle y pierdes la noción del espacio y el tiempo

Sutileza. Porque no todo se puede decir con flores (de interpretación libre)

Cabeza que sigue en marcha cuando te acuestas de madrugada tras una jornada intensa de traducción…

Las palabras son más peligrosas que las balas. Hay que ser precavido con lo que se dice. Y lo que se traduce

A veces pienso en lo bien que estaría que hubiera una poción que ayudara a traducir, a encontrar ese «mot juste» que siempre buscamos. Por supuesto, preferiblemente no adictiva, para eso ya tengo el café

En la caja de Pandora de un traductor hay facturas impagadas, inseguridades, prisas, trabajos para ayer… ¿Qué quedará en el fondo?

Y en próximos episodios, más.

Máximas del traductor

09 miércoles May 2012

Posted by enlalunadebabel in Productividad, Traducción, Vida traductoril

≈ 11 comentarios

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carteles, máximas, traducción

No son universales, son las mías, las que he ido observando estos siete años que llevo traduciendo. Por no mencionar las cosas buenas y malas del día a día traductoril, de las que ya hablé aquí y aquí.

Seguro que con el paso del tiempo estas máximas irán aumentando o incluso tendré que corregir alguna que otra, pero a día de hoy (y sin ánimo de pontificar) mi visión de nuestro bello oficio es esta:

1. Do what you love… and love what you do.

Esencial. Especialmente si trabajas en casa, solo (con o sin mascota/cactus), la soledad y el aislamiento a la hora de traducir pueden legar a desgastar. Sucede también en otros trabajos, pero creo que la traducción es vocacional y para mí no hay nada más importante que amar lo que haces.

2. Trabajo y constancia

Nadie regala nada y en este mundillo te lo tienes que currar. Tu valía se demuestra andando: buscando posibles clientes (y no desesperando si tardan en contestar o no lo hacen), haciendo buenas pruebas de traducción y fidelizar al cliente con un buen trabajo. La gente quiere buenos textos y personas resolutivas que les salven la papeleta porque, al fin y al cabo, para muchos, la traducción de un texto no es más que un mero trámite que hay que cumplir.

3. Flujo de trabajo

Sí, sé que «con la que está cayendo» todo trabajo es bienvenido. No sé si a los demás traductores os pasará, pero me ilusiona bastante recibir nuevos encargos y no me importa dedicarle según qué momentos a según que traducciones. Y esto tiene que ver con lo siguiente:

4. Under pressure

Hay que saber gestionarse bien el tiempo para no pillarse los dedos pero en ocasiones no se puede. Y ahí empieza la presión. Pero no siempre es algo negativo; en ocasiones nos ayuda a ser más eficientes y a concentrarnos más. Nos ayuda a sentirnos más vivos y productivos, además, hace la vida más interesante. De hecho, muchos de nosotros crecemos bajo presión. Como dijo alguien, refiriéndose a su trabajo, «… lo que me gusta es la acción». Es el estrés lo que debe ser evitado y éste se da cuando hay demasiada -o muy poca- presión en nuestras vidas.

5. No todo lo que reluce…

No me refiero a clientes (de todas formas y colores), tarifas (son para volverse loco) y a los demás compañeros del mundillo o al sector en sí. Me refiero, sobre todo, a cómo nos enfrentamos a un texto. El traductor tiene que dudar por sistema. Desconfiemos de lo sencillo e informémonos siempre.

6. Aprendizaje continuo

Ya comenté un poquito este tema en la entrada El vendedor de enciclopedias y va naturalmente ligado a lo anterior. No hace falta que un traductor sea una enciclopedia andante o un diccionario parlante pero sí debe saber buscar dónde encontrar el conocimiento. Por ejemplo, esta página de Cristina Fernández puede ser un buen sitio donde empezar.

7. Ensayo y error

Ojalá la vida viniera con un teclado y pudiéramos pulsar Ctrl Z cuando nos viéramos en un apuro. Claro que, por otro lado, no aprenderíamos de nuestros errores de la misma forma. Truman Capote decía lo siguiente: “Failure is the condiment that gives success its flavor”.

He cometido errores, he tenido que retractarme de cosas o rehacer traducciones pero todo esto a la larga ayuda a aprender. Una vez sales de la Universidad no tienes a nadie ahí que te corrija con esmero y te dé una nota. El silencio al entregar un trabajo y que te confíen otro después significa que lo has hecho bien pero a veces se echa de menos más feedback.

8. Mente abierta y receptiva

Lo bonito e interesante de traducir es la variedad de textos que caen en tus manos. Claro que, puede que termines traduciendo algo con lo que no estás de acuerdo, no vaya contigo o te horrorice. Considero que es part and parcel de lo que supone traducir y que hay que tratar con el mismo respeto todos los textos. Ya me gustaría a mí traducir solo películas y libros, pero en mi caso no basta…

9. Sin límites

Lo bueno de trabajar por cuenta ajena es que uno decide. A no ser que haya algo apremiante y dejando a un lado la economía, uno se organiza como quiere y puede decir que no a lo que desee. Nuestro límite lo ponemos nosotros.

10. Adicciones varias

Eso sí: ¡café que no falte!

Bonus track (psst, psst… un chivatazo)

¿Qué os parece a vosotros? ¿Qué máximas añadiríais? ¿Qué aconsejaríais?

El vendedor de enciclopedias

20 viernes Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Lengua española, Productividad, Vida traductoril

≈ 2 comentarios

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conocimiento, enciclopedia

Aún recuerdo las visitas del vendedor de enciclopedias a casa. Repeinado y con traje te traía la última novedad —los últimos volúmenes de las que ya tenías— o te presentaba algo nuevo porque, “como usted ya sabe, es lo mejor para la educación de sus hijos”.

¿Quién no ha tenido la Larousse o la Océano en casa? Nosotros teníamos un par en catalán de literatura e historia y varias temáticas, entre las cuales destacaba la de la Segunda Guerra Mundial, que a mi padre le gustaba leer tranquilamente en el trono, ya me entendéis.

Afortunadamente para el bolsillo de mis padres las consultaba bastante —me encantaba especialmente devorar las ilustraciones— y no tuve que pisar mucho la biblioteca para hacer los trabajos del colegio y el instituto.

Con el tiempo, las visitas del señor de la enciclopedia se hicieron más escasas. Los volúmenes en papel empezaban a estar en declive. La última que compramos era una de Historia, algo futurista, digámoslo así, porque venía con un lector/reproductor especial llamado Sonobox (futurista entre comillas, fijaos en la foto). Algunas páginas estaban hechas de plástico duro con varios mini CD grabados en su superficie y al ponerle la maquinita encima te leía el artículo en cuestión. Muy bonito sí, pero no demasiado útil.

Al final, el hombre dejó de venir. Claro que ya éramos mayores, Internet estaba en auge y la información era más accesible en general, además de que quedaba obsoleta rápidamente. Tuve alguna que otra en CD y DVD pero ya nunca fue lo mismo.

«¿Y todo este rollo a qué viene?», pensaréis. Para un traductor, el conocimiento es esencial o, por lo menos, saber dónde encontrarlo. Internet nos brinda grandes oportunidades desde ya hace un tiempo con la enciclopedia Britannica y con Wikipedia, aunque ya se sabe hay que llevar mucho cuidado con la información que contiene esta última. De factura nacional, Santillana nos trae también la Kalipedia. Y de última aparición encontramos Khan Academy, con videos muy interesantes que explican de manera sencilla los conceptos más complicados.

Claro que si se navega un poco por la web se pueden encontrar muchas más (lo que decíamos, saber dónde buscar). Aquí van, pues, otros enlaces de interés:

  • http://www.trovator.com/buscador_enciclopedias/
  • http://www.booksfactory.com/enciclop.html
  • http://www.fisterra.com/salud/5enlaces/diccionarios.asp
  • http://www.conocimientosweb.net/portal/encyclopedia.html

A mi parecer, y para terminar, lo más importante es no dejar de aprender nunca; no perder esa curiosidad infantil y seguir adquiriendo conocimientos. No solo para la profesión de traductor sino también para el traductor como persona.

Trabajar desde casa (II)

12 jueves Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Off topic, Vida traductoril

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rutina, teletrabajo, traductor

Si en el último post hablábamos de las ventajas de trabajar desde casa, la entrega de hoy versa sobre lo malo, una vez más con el punto de vista ácido de The Oatmeal.

Veamos, en primer lugar:

¡No diría tanto! Es por eso que los traductores solemos tener mascotas o un cactus, por lo menos puedes hablar con ellos (aunque no te respondan). Pero es verdad que la falta de contacto social a veces dificulta un poco las cosas.

En segundo puesto pero batallando por el primero:

¡Ay! Ahí me han pillado. Cuando no es facebook, es twitter y cuando no, pinterest, tumblr o youtube… Trabajar delante de un ordenador es como hacerlo frente a una ventana que da a un parque o a una calle ajetreada de una ciudad. Siempre hay algo que te llama la atención.

Y si no, como explica Darío Giménez en un post de su blog «Un traductor de a pie», las distracciones que ocurren en tu propio edificio: vecinos, vendedores, testigos de Jehová… Afortunadamente a mí no me molestan mucho, solo los del agua y los de Endesa que llaman al timbre directamente porque saben que estoy en casa para abrirles.

En el número tres:

Yo diría que lo más difícil es que ambas partes trabajen en casa. Eso sí puede llegar a ser tenso. Cuando solo es uno, bueno, es más soportable.

A mí parecer, lo que más cuesta es mantener el equilibrio tareas de casa-trabajo en casa. De algún modo, estar en casa implica que siempre haya (o la otra persona crea que hay) un momentillo para poner lavadoras, tender, hacer la comida, limpiar… Como consejo, es mejor que todo esté claro antes de entrar en una dinámica de este tipo. Trabajar en casa es exactamente eso: trabajar dentro de ella pero no tener que ocuparse de los quehaceres de un hogar.

En cuarto puesto:

Es fácil descuidar la alimentación y la salud cuando tienes el pandero pegado a la silla todo el día. Es importante no sucumbir a los aperitivos y bebidas azucaradas y mantener una dieta equilibrada, o todo lo equilibrada que sea posible.

La ergonomía es esencial; para este tema recomiendo leer La linterna del traductor. Es una cuestión a tener en muy cuenta y eso que no soy el ejemplo a seguir, que termino con las piernas cruzadas sobre la silla en plan faquir y luego no hay quien camine con las cosquillas que me entran.

En cuanto al ejercicio físico, echadle un ojo a este post de Núria Viver. Tendré que empezar a aplicármelo pronto o acabaré jorobada…

Y, por último:

Esto último tiene fácil solución: las redes sociales y es que, por suerte, los traductores somos gente social, aunque a veces no lo parezca («no, hoy no puedo quedar, tengo que terminar una peli», «…es que me ha entrado una traducción urgente»).

Gracias a twitter, a los blogs y a los foros de Proz.com, por ejemplo, hoy es más fácil que nunca reír, llorar y compartir penas y alegrías con compañeros incluso a los que no has visto nunca en persona. Por que, ¿quién mejor que nosotros para hablar de las fricadas propias de los traductores?

Como resumen de lo hablado en los últimos posts, siempre que pueda elegir, optaré por trabajar en casa. En general creo que me compensa, aunque puede que no todos los traductores piensen lo mismo, evidentemente.

Trabajar desde casa (I)

09 lunes Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Off topic, Vida traductoril

≈ 2 comentarios

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rutina, teletrabajo, traductor

Se ha hablado bastante y en varios blogs sobre la vida del traductor que trabaja desde casa. Para no repetir cosas que ya se han dicho hasta la saciedad, aporto mi grano de arena (mis 2 cents) con las viñetas del irreverente Matthew Inman, diseñador gráfico que se esconde detrás de la web The Oatmeal.

En el número uno destaca lo siguiente:

Bueno, es discutible. En mi caso es cierto que prefiero terminar una entrega urgente por la noche o de madrugada antes que madrugar. Pero claro, las cosas van como van y a veces hay que ponerse el despertador. ¡Qué se le va a hacer! Al fin y al cabo es trabajo.

Número dos:

Eso es verdad. Al trabajar desde casa te evitas los atascos (si vas en coche) y las sobaqueras malolientes incluso a primera hora de la mañana (si vas en tren y/o metro). Además de las miradas indiscretas o la gente que quiere entablar conversación cuando te mueres por un cafelillo al llegar a la agencia/despacho, llámale X.

Number three:

Cierto. Al trabajar con gente acabas inevitablemente hablando y escuchando de todo. Está bien socializar, entendedme, pero a veces es imposible concentrarse en algo cuando tienes conversación alrededor.

En cuarto lugar:

También verídico si no te da tiempo a llegar a casa a comer y no llevas el «tupper». Al trabajar en casa te evitas ese tipo de gastos aunque no tiempo, porque hay que preparar la comida en un momento u otro, ¿no? Lo malo, evidentemente, es que te pierdes el cotilleo de la oficina…

Y, en último puesto:

Es la última viñeta pero, para mí, es la mejor ventaja de trabajar desde casa. Puedes organizarte el día a tu antojo y no tienes que pedirle favores a nadie si tienes que ir al médico o hacer papeleo. Esto también tiene sus desventajas, claro, y es que para ser flexible tienes que ser muy disciplinado.

En mi caso, me planifico cada día por escrito lo que tengo que hacer y si no puedo cumplirlo, va al día siguiente. En el caso de las traducciones literarias divido el trabajo siempre en páginas e intento ceñirme cuanto puedo. Es decir, si hoy tocan 6 páginas, son sagradas. Si no se pueden terminar todas, se añaden a las de mañana… ¿Lo malo? Cuando no has podido cumplirlo 3 o 4 días seguidos por otros proyectos y terminas con 10 páginas al día.

Alguna que otra ventaja más es el hecho de poder decidir. Tú eres tu propio jefe y te administras como tal. No puedo hablar mucho porque suelo cogerlo todo pero, por lo menos, tienes la potestad de decir que no a proyectos que no te interesan.

En el próximo post, las desventajas de trabajar desde casa. Mientras, ¿se os ocurren más ventajas?

Gajes del oficio

02 lunes Abr 2012

Posted by enlalunadebabel in Off topic, Vida traductoril

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A veces, ser autónomo tiene estas cosas… En ocasiones te encargan trabajos interesantes (traducción de un libro, de los subtítulos de una serie o una película) y, en otras, textos que no lo son tanto (contratos de arrendamiento, instrucciones de cigarrillos electrónicos…).

Dejando a un lado el tema del interés traductológico porque, al fin y al cabo hay que comer, lo que suele suceder es que lo coges todo por el miedo de «¿Y si dejan de encargarme cosas?».

A mí, personalmente, me cuesta horrores decir que no a no ser que realmente vaya muy apurada y me sea imposible… En la Universidad deberían enseñar también estas cosas, aunque fuera en una optativa.

El dibujante Alex Noriega lo expone de una manera muy gráfica en su genial blog Stuff No One Told Me:

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