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En la luna de Babel

~ Blog sobre lenguas y traducción

En la luna de Babel

Publicaciones de la categoría: Testimonios

Acabo de terminar el grado. ¿Y ahora qué? (II) Iago Álvarez y María Cárcamo

13 lunes May 2019

Posted by enlalunadebabel in Testimonios, Traducción, Vida traductoril

≈ 6 comentarios

Etiquetas

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Volvemos a la carga esta semana con dos compañeros más que nos contarán cómo han llegado hasta aquí, lo que les ha funcionado… y lo que no. María Cárcamo es traductora audiovisual y hace también sus pinitos en literaria; Iago se dedica sobre todo al testeo lingüístico de videojuegos. Veamos qué se cuentan.

MARÍA CÁRCAMO

Estudié Filología Francesa y luego hice el Máster de Traducción Audiovisual del ISTRAD y la Universidad de Cádiz. Durante el Máster, cometí el error de pagar —sí, pagar— a una empresa que se dedicó a enviar mi CV a diestro y siniestro a un montón de agencias de traducción de todo el mundo, con correos electrónicos genéricos y repetidos y sin ningún tipo de valor, claro. Fue un fracaso absoluto y no lo recomiendo en absoluto.

Una de las empresas que recibió mi CV de esa forma —una de más de 500, creo recordar—, se puso en contacto conmigo, hice una prueba y empecé a trabajar con ellos mientras aún estaba en el Máster. Eran poquillas cosas, pero me sirvió para seguir aprendiendo de otros campos, ya que era una empresa de localización de apps y páginas web.

Al finalizar el Máster, hice las prácticas en BBO Subtitulado, donde aprendí muchísimo y pude conocer el mundo real de la TAV. Pero cuando se acabaron, volví a no saber qué hacer con mi vida. La empresa de localización seguía contando conmigo, pero no era suficiente para darme de alta, ni para vivir. Así que empecé a enviar el CV a más empresas, esta vez con correos personalizados a la persona encargada —cuando sabía quién era la persona encargada— y explicando qué es lo que me había llamado la atención de ellos y por qué quería que colaborásemos. Tampoco obtuve grandes resultados.

Hasta hace un par de años, cuando alguien en Facebook comentó que en el estudio de doblaje en el que trabajaba, necesitaban traductores. Empecé a colaborar con ellos en seguida y, hoy en día, son el cliente que más trabajo me envía, prácticamente a diario.

Twitter también fue bastante importante para mí porque, aparte de conocer a muchísimos colegas traductores con los que compartir penurias y alegrías, una editorial contactó conmigo tras haber leído el famoso hilo que escribí. Me dijeron que habían leído mi Twitter más a fondo y que mi forma de expresarme y de ser les había gustado mucho y que creían que encajaba perfectamente con un libro que tenían pendiente de traducir. Y me lancé a la piscina, por supuesto. Fue toda una responsabilidad y tuve momentos de mucha ansiedad, pero disfruté muchísimo y espero que este dé pie a muchos otros libros más.

El enviar el CV, en mi caso, no ha sido de gran ayuda. En definitiva, creo que lo que mejor funciona en el momento que vivimos ahora, es el boca a boca y el networking. Es mucho más fácil que contacten contigo porque alguien ha hablado de ti, o porque te han leído en redes, que por enviar un CV que se perderá en una bandeja de entrada, por muy personalizado que hagas el correo. No digo que no haya que hacerlo, ojo. De hecho, lo sigo haciendo. Pero hay que tener la suerte y la puntería de que sea tu correo el que deciden leer, y no otro. ¡Ay, la suerte! Es muy importante en esta profesión, aunque no más que la perseverancia y el trabajo duro. Hay que insistir muchísimo, atreverse a dar el primer paso, aunque sepas que no buscan traductores en ese momento, y echarle cara, por qué no decirlo. Hay que saber venderse muy bien, yo aún estoy aprendiendo.

En definitiva: hay que estar en continuo movimiento y conocer a toda la gente que puedas; hay que insistir y no tener miedo a ser pesado y, por último, creo que la presencia en redes, actualmente, es muy importante. Aunque no hables exclusivamente de traducción, nunca sabes quién te está leyendo y cuándo puede necesitar que traduzcas algo de que tú eres experto porque es una de tus mayores aficiones.

¡Mucha suerte!

*Podéis encontrar a María en su web o en LinkedIn*

IAGO ÁLVAREZ

Al momento de terminar la carrera, ya tenía claro que me quería especializar en el ámbito de la localización de videojuegos. De hecho, mi trabajo de fin de grado consistió en traducir un pequeño juego y mis prácticas de empresa fueron con un traductor de videojuegos. Tras la carrera, estudié un máster donde impartían materias relacionadas con este ámbito y, a un mes de terminarlo, el profesor que llevaba mi TFG me habló de una oferta de trabajo como tester lingüístico (LQA) de videojuegos en una empresa de Dublín. Decidí intentarlo, hice la prueba y entrevista correspondientes, me contrataron y me mudé a Irlanda para mi primera oportunidad laboral.

Al principio todo era un poco raro, muchas cosas nuevas y muchas tareas a las que no estaba habituado, pero con tiempo y práctica acabé cogiendo ritmo y adaptándome a todo. Cuando finalizó mi contrato a los 4 meses, decidí quedarme un mes en la ciudad buscando otra empresa en la que trabajar, fuese de lo mismo o de traductor. A las 3 semanas, y tras enviar varios currículums a diversas empresas repetidas veces, ya fuese a través de portales de búsqueda de trabajo o en las propias webs de las empresas, me contactaron de una compañía para trabajar de tester LQA de videojuegos. De nuevo, hice la prueba y entrevista pertinentes y me acabaron contratando.

Al tener ya cierta experiencia, la adaptación fue mucho más sencilla. En esta empresa estuve algo más de año y medio, una etapa en la que aprendí muchísimo, hasta que decidí dar el salto a la traducción de videojuegos de forma autónoma, momento en que me volví a mi tierra natal. No obstante, poco antes de volver, se había puesto en contacto conmigo una empresa de revisión de software a través de LinkedIn para trabajar de forma autónoma. Tras una exhaustiva prueba, tal vez la más difícil de mi vida hasta ahora, conseguí el trabajo, algo que compaginé durante unos meses con mi trabajo de oficina como tester.

Una vez había vuelto a mi tierra y me había dado de alta de autónomo, comencé a buscar clientes peinando la red. No obstante, a mayores de los clientes que encontré de esa manera, hubo uno que fue recomendado a través de un antiguo compañero italiano de mi época como tester, al cual le había comentado mi idea de hacerme traductor. A este le gustó mi idea y siguió el mismo camino que yo, y me comentó que uno de los clientes que había encontrado buscaba traductores de español, por lo que contacté con ellos y conseguí el trabajo tras pasar la prueba correspondiente. Del mismo modo, otro amigo traductor, esta vez español, me comentó que estaba en un proyecto donde necesitaban a un traductor más, por lo que contacté con ellos para hacer la prueba y conseguir el trabajo.

Por estas cosas, es importante llevarse bien con los compañeros de profesión y ser sociables, así como mantener actualizado vuestro currículum y vuestro LinkedIn, ya que nunca sabes dónde puede surgir una oportunidad laboral o quién puede necesitar vuestros servicios. Por último, quiero destacar que es importante confiar en uno mismo y darlo todo. Es la mejor forma de afianzar clientes y oportunidades, tanto en el trabajo como en la vida personal.

*Podéis hablar con Iago por correo o en LinkedIn*

Algo que comentan estos dos compañeros y que me parece esencial es el factor más humano del llamado networking. Quizá es algo que al principio cuesta más crear, pero doy fe de que, a la larga, muchos trabajos os pueden llegar de los compañeros. Alguien oye que buscan a un traductor; un amigo no puede hacerse cargo de una traducción determinada y pasa vuestro contacto; una colega se va de vacaciones y os deriva trabajo, etc. En definitiva, ser proactivos y fomentar el compañerismo solo tiene ventajas.

María habla también de su hilo que se hizo viral y que le abrió las puertas de una editorial. Twitter (o las redes en general) es un escaparate más. Hay quienes lo utilizan solo para cuestiones profesionales, para otros es un desahogo puramente personal y un tercer grupo combina ambas cosas. No hay un método infalible y creo que, en el fondo, hay que ser auténtico y conectar con la gente. Yo también he conseguido trabajo gracias a las redes sociales y sin buscarlo activamente (otras veces sí, claro). Como todo, no son la panacea y sin un buen trabajo detrás solo serás fachada, pero si puedes meter la patita por tu forma de explicar las cosas, por tus tuits o tu blog, aprovéchalo.

Espero que os hayan gustado estas experiencias. Si os apetece, podéis dejar un comentario aquí mismo o enviar vuestro testimonio a info@las1001traducciones.com.

Acabo de terminar el grado. ¿Y ahora qué? Hablan Carla Bataller y Javier Rebollo

06 lunes May 2019

Posted by enlalunadebabel in Cuestiones laborales, Testimonios, Vida traductoril

≈ 4 comentarios

Etiquetas

buscar clientes, egresados en TeI, encontrar trabajo de traductor, quiero traducir, Testimonios

De entre todas las consultas que pueden llegar durante la semana de compañeros, las más habituales son: «¿Qué hago al acabar el grado?», «¿Cómo capto clientes?», «¿Por dónde empiezo?». Es normal. Sales del grado con ilusión y caes en los brazos de la incertidumbre y la inseguridad, pero créeme que esa sensación de ir como pollo sin cabeza la hemos tenido absolutamente todos en algún momento.

Y en realidad no hay una fórmula mágica —¡ojalá!—, pero cada uno intenta apañarse como puede con los consejos que le dan, los libros que lee (la semana pasada os recomendaba uno coordinado por profesoras de la Universidad de Murcia) y como buenamente puede, vaya. Por eso, aunque desde este blog he hablado muchas veces de encontrar trabajo, al final todo tiene un matiz personal y he pensado que sería buena idea dar voz a los recién egresados para que nos cuenten cómo llevaron ellos los primeros meses de actividad y cómo se las han apañado para ganarse las habichuelas.

Este es vuestro blog también y espero que a lo largo de estas semanas encontréis trucos e ideas que os ayuden si ahora mismo os encontráis en esta situación. Hoy empezamos con dos testimonios bastante distintos, los de Carla Bataller y Javier Rebollo. ¡Vamos allá!

CARLA BATALLER

Salí del máster llena de ilusión y energía: quería comerme el mundo, empezar a traducir libros y vivir de la traducción literaria. Pero aquello duró poco, porque mi impaciencia me obligaba a conseguir resultados inmediatos, y eso es complicado. Hay que currárselo mucho y persistir. Así que empecé a enviar currículos a todas partes. Y cuando digo todas, es todas: desde agencias de traducción hasta empresas de cualquier sector. Al final, conseguí mi primer encargo de traducción unos nueve meses después de salir del máster: localizar una página web sobre reproducción asistida al inglés y al francés.

Aquello salió todo lo mal que podía salir. Pero aprendí muchísimas cosas de esa mala experiencia y, sobre todo, me dio fuerzas para seguir. Ese verano conseguí trabajo como subtituladora en una empresa grande y estuve trabajando sin parar. Una cosa llevó a la otra y, de repente, en cuestión de un año tenía un currículo decente en subtitulado. Pero no estaba traduciendo libros, que era lo que yo quería.

Después de idear mil y una formas de llamar la atención de algún editor, había desistido. Mi presencia en redes se centraba en hablar de subtitulado y de autoras. Por esa época, organicé un proyecto para dar mayor visibilidad a las mujeres que escriben. No ganaba dinero con aquello, pero me permitió conocer a muchas personas que acabarían siendo amigas mías y a muchas autoras de las que disfrutaría durante mis ratos libres. Y, de repente, llegó el correo.

Ese correo me cambió la vida. Provenía de una editorial independiente que aún no se había dado a conocer y en él me pedían presupuesto para traducir la obra de una escritora que a mí me gustaba mucho. No me conocían de nada, pero habían visto en las redes que era feminista, hablaba de autoras y me dedicaba a la traducción. Me hicieron una prueba y hala, contratada. «¡Ya tengo mi primer encargo editorial! Y ahora, ¿qué hago?». Pues envié más y más currículos, hasta que tuve otro golpe de suerte y una editorial me contrató. Y así hasta ahora.

¿Qué conclusiones podemos sacar de todo esto? La primera: que os lo curréis, siempre, aunque tropecéis. La segunda: que no todo depende de vosotros, porque la suerte también juega un papel importante en esto. La tercera: haced y hablad de lo que os apasione.

*Podéis encontrar a Carla y hablar con ella —es un encanto— en su blog, enviarle un correo o seguirla en twitter.*

JAVIER REBOLLO

Si bien se suele decir que la profesión del traductor autónomo es una carrera de fondo —de hecho, lo es y hay momentos en los que se precisa de mucha paciencia—, tuve suerte y me fueron surgiendo oportunidades y clientes poco a poco pero pronto.

Mi primer año de autónomo, en realidad, comienza antes de darme de alta. Si había que hablar con alguien, me acercaba o le mandaba un mensaje. No tiene sentido el miedo a preguntar y a charlar. Todos la cagamos, pero, gracias a la solidaridad de este gremio, aprendes a no caer en los mismos errores.

Las prácticas con Fernando Castillo me sirvieron para aprender muchísimo, pero lo más importante fue conformarme un porfolio interesante con el que presentarme a los estudios de doblaje y las agencias de traducción. Aproveché el tironcillo del TFG para presentar los resultados en el SELM, lo que me valió algo de visibilidad, y pude hablar con un montón de profesionales de la traducción. La ponencia luego me brindó la oportunidad fortuita de impartir clases en el máster del ISTRAD con la Universidad de Cádiz. Ahora cumplo mi primer año de autónomo cofundando AMPERSOUND con unos compañeros bastante más experimentados que yo y a los que admiro profundamente.

Como veis, una cosa ha terminado llevando a otra. Nada de lo que uno hace es en vano aunque pueda parecerlo a corto plazo; todo cuenta.

En definitiva, mis ingredientes para sobrevivir han sido hacer prácticas profesionales, ser consciente de mis fortalezas y mis carencias, compartir desde el respeto, asistir a congresos, preguntar sin miedo y aprender cada día de los mejores.

*Podéis preguntarle más cosas a Javier en su perfil de Twitter o por LinkedIn.*

¿Qué os han parecido? A mí me han llamado mucho la atención las ganas y el empeño de estos dos primeros testimonios. Empezar a moverse antes de acabar el grado y no desfallecer ante las negativas o los silencios es esencial.

Y, como veis, aunque algunos puedan pensar que las redes sociales no sirven de mucho, la buena visibilidad (en el caso de Carla en cuanto a feminismo y cuestiones afines) y el contacto con compañeros del gremio del que hablaba Javi siempre tienen cosas buenas. Al fin y al cabo todos deben saber a qué nos dedicamos y no está de más empezar a tejer una red de contactos cuanto antes.

Nos despedimos por hoy. Volvemos la semana que viene con más testimonios. Si quieres contar el tuyo y explicar tu experiencia, escribe a: info@las1001traducciones.com. ¡Gracias!

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