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En Facebook e Instagram aparecen ya los vídeos recopilatorios de lo mejor (ejem) de tu año y en la blogosfera ya han empezado a salir las primeras entradas con los deseos y propósitos para 2015. Sea como sea, es un buen momento para hacer balance de cómo ha ido el año y ver en qué se puede mejorar.

Profesionalmente, 2014 ha sido muy bueno. Para empezar, ha habido proyectos muy interesantes con clientes nuevos, que nunca va mal, y han salido del horno cuatro libros, de lo que tampoco me voy a quejar. Pero quiero más, ¿vosotros no? Nuevos retos, nuevas oportunidades.

Por otro lado, he viajado bastante y he participado en las jornadas de orientación laboral de mi antigua universidad, la Pompeu Fabra, en las VI Jornadas sobre Traducción Audiovisual de la Universidad de Alicante, en el ENETI en Soria y en el IV Congreso SELM en Sevilla. ¡Nunca había salido tanto de la traducueva!

Además, he conocido en persona a muchos profesionales con los que me relaciono en redes sociales, como Ismael Pardo, Rafael López, Eugenia Arrés, Iris C. Permuy, Valeria AlipertaLaeticia Abihssira, Esmeralda Azkarate-Gaztelu, entre otros (no me lo tengáis en cuenta, ¿eh? Sois muchos).

Pero bueno, volvamos a los propósitos estos que se llevan tanto al estrenar año. Aunque tiendo a pensar que los años empiezan como los cursos o las colecciones de kiosco, en septiembre, este 2015 se cumplen 10 años de mis andaduras como autónoma, así que es hora de echar la vista atrás y ver en qué puedo mejorar y qué puedo pedirle a este.

Como nunca va mal aprender de los expertos, repasemos primero lo que se recomienda para conseguir dichos propósitos. Hay muchos consejos por la red, pero los siguientes me han parecido muy sensatos:

  • Escribirlos. No los dejes en el aire, si solo los piensas es muy fácil que se te olviden. Si escribes una lista será más fácil recordarlos.
  • Ser realista. No sirve de mucho ponerse unas metas inalcanzables; es mejor ser realista en los objetivos que te propongas y en lo que puedes alcanzar en un año.
  • No exagerar. No hagas muchos propósitos de año nuevo. Elige los que consideras más importantes y dales prioridad.
  • Mantener un control. Periódicamente (por ejemplo, cada mes) revisa tu lista y tus resultados. Lograr avances y ser consciente de ellos es el mejor motivador para seguir adelante.
  • No hacerlo solo. Apóyate en expertos en la materia que quieres lograr. Añadiría aquí, hacer partícipe a familiares o amigos, o bien colegas de profesión.
  • Pensar también en objetivos de largo plazo. Hay cosas que puedes lograr en un año; sin embargo, hay otras que requieren de un plazo mucho más largo para concretarse.
Alberto Montt lo ilustra a la perfección

Alberto Montt lo ilustra a la perfección

Entonces, ¿qué puedo pedirle a 2015? En general, son cosas relativamente fáciles de conseguir que me ayuden en mi trabajo, como por ejemplo:

Aprender a organizarme mejor y ser más eficiente. Llevo muchas cosas en danza y a veces me resulta difícil llegar a todo. No espero dar con un giratiempo, pero sí con un sistema que me permita priorizar mejor y sacarle más partido a mi tiempo. Pienso echarle un buen vistazo a alguno de estos blogs sobre productividad.

Y, como el año pasado, echaré mano de algún organizador, como el que podéis descargar aquí. No es una obra de ingeniería alemana, pero algo es algo. Como todo, cada uno debe encontrar su sistema.

Seguir mejorando profesional y personalmente. Este año pienso hacer por lo menos un curso para ofrecer un servicio mejor a mis clientes, tal vez alguno de redacción o de corrección de estilo. Y, de paso, voy a quitarme la espinita que tengo clavada y estudiar (locución para) doblaje.

Seguir luchando por unas tarifas dignas. No, no es algo quijotesco. Voy a poner de mi parte para mantenerme firme en este aspecto. Sí, sé que no todo el mundo tiene los mismos gastos y puede pasar con menos, pero bajar tarifas es perjudicar a todo el gremio. Así pues: no peanuts!

Pasar menos tiempo en redes. Aunque he aprendido nuevas formas de compartir contenidos por la red y, por ende, no tener que estar tan pendiente de todo, aún me queda camino por andar. Eso incluye dejar de perder el tiempo por Internet; lo típico de «voy a buscar esta palabra en Wordreference» y acabar viendo vídeos de gatitos en YouTube o descubriendo tutoriales para hacerte la manicura francesa en Pinterest.

Cuidarme más. No me refiero a perder peso o a ir al gimnasio, sino a tener más en cuenta la ergonomía, corregir mi postura al trabajar y descansar la vista, por ejemplo.

ERGONOMIA

Decir «no» más a menudo. Un propósito que abarca varias cosas. Primero, complacer a todo el mundo es imposible y a veces no vale la pena siquiera, así que hay que empezar a priorizar por ese lado. Luego está la cuestión profesional, perder ese miedo a no coger un encargo «porno»: por no perder al cliente, por no quedarme sin dinero, por no… La gran mayoría de las veces es contraproducente.

Buscar clientes de una forma más sistemática. Aunque suelo hacerlo de tanto en tanto, quiero realizar búsquedas más regularmente y ponerme plazos. Por ejemplo, una vez cada quince días o una vez al mes (hay quien aconseja cada semana, pero sé que no sería realista para mí). Y a ver si puedo conseguir nuevos proyectos que me ilusionen como traducir un cómic (¡Ay!) o volver a traducir para doblaje.

Creo que no son propósitos muy descabellados. A ver si este año s̶e̶ ̶c̶u̶m̶p̶l̶e̶n̶ los cumplo; al fin y al cabo, la mayoría de ellos dependen de mí. ¿Y vosotros? ¿Qué le pedís a 2015?

Me despido hoy con esta preciosa cita de Neil Gaiman. ¡Que empecéis el año de la mejor manera posible!

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